¿Por qué hacer un legado o testamento solidario a la Fundación CARF?
Al incluir a la Fundación CARF en tu testamento solidario, darás continuidad a su compromiso con la formación integral. Ayudarás a que sacerdotes y seminaristas de todo el mundo reciban una sólida preparación académica, teológica, humana y espiritual.
¿En qué consiste un testamento solidario?
El testamento solidario o legado es una disposición testamentaria para favorecer a una institución sin fines de lucro. Es en el testamento donde se decide asignar una parte muy concreta de los bienes y/o derechos para apoyar los objetivos de una persona, física o jurídica. Estos bienes, a los que se denomina legados, se separan de la herencia y no son objeto de reparto entre los herederos forzosos. Pueden ser un bien concreto como por ejemplo una vivienda, piso, apartamento, finca rústica, etc. o un derecho como una prestación, un porcentaje patrimonial, etc.
Los legados tienen un límite, no pueden perjudicar en ningún caso la herencia legítima de los herederos. Además, deben otorgarse obligatoriamente mediante testamento e indicarse de forma expresa.
Para la Fundación CARF tu colaboración es imprescindible y un medio de hacerla tangible es a través del legado solidario. Es un impulso en su compromiso con la formación de los sacerdotes, la difusión de su buen nombre y la oración por las vocaciones.
¿En qué consiste un testamento solidario?
El Código Civil en su artículo Art. 667 define el testamento como la declaración de voluntad escrita de una persona por la que dispone el destino de sus bienes y obligaciones, o parte de ellos, para después de su fallecimiento, dependiendo del alcance con que fuera hecho.
Hacer un testamento, es un derecho que conlleva un procedimiento sencillo, con el que se pueden evitar problemas a familiares y allegados. El testamento sirve además para ordenar tus deseos y tener la certeza que se perpetuarán cuando no estés. Un testamento es revocable hasta el momento del fallecimiento. El testamento válido posterior revoca al anterior. Se puede modificar cumpliendo con los mismos requisitos que fueron necesarios para otorgar el anterior, es decir, acudir al notario para manifestar los cambios que se quieran hacer.
Tipos de testamentos solidarios que puedes hacer
El ordenamiento jurídico español vigente, recoge tres formas de hacer testamento:
Abierto: De esta manera se expresan los deseos sobre el destino de sus bienes ante el notario que lo redactará acomodándolo a las prescripciones legales. Es un procedimiento secreto hasta la muerte del testador. El testamento abierto es la modalidad más recomendable, por ser la más segura y más cómoda además de ser la más utilizada.
Cerrado: El testador hace entrega al notario del testamento firmado en un sobre cerrado.
Ológrafo: Lo escribirá el testador a mano. Pero antes de cumplirse, será necesario iniciar un procedimiento notarial para verificar su autenticidad.
¿Sabías que no necesitas ser socio de la Fundación CARF para dejar tu testamento o legado solidario?
Basta con que decidas expresar en forma de testamento o legado tu compromiso solidario. Este gesto quedará siempre presente, puesto que al ser la Fundación CARF una institución declarada de utilidad pública, tu legado o testamento íntegro se destinará a los fines fundacionales de apoyar la formación integral de sacerdotes y seminaristas de todo el mundo.
La Fundación CARF velará para que, cuando los jóvenes formados regresen a sus diócesis para ordenarse sacerdotes, puedan transmitir toda la luz, ciencia y doctrina recibida. Intentamos inspirar el corazón de nuestros benefactores y amigos para que cada día seamos más construyendo una sociedad más justa.
¿Qué puedo donar cómo legado solidario?
La mayoría de las vocaciones nacen hoy en países de África o de América, carentes de medios. Cada año, más de 800 obispos de todo el mundo solicitan ayuda a la Fundación CARF para formar a sus candidatos. Dejar parte tu legado solidario es fácil y accesible, pudiendo hacerse sin afectar a los intereses de tus herederos. Cuando tu voz calle, tus ideales pueden seguir con fuerza y coraje apoyando a estos candidatos para que puedan completar su formación en las universidades eclesiásticas de Roma y Pamplona. Puedes donar:
Bienes inmuebles como por ejemplo una vivienda, piso, apartamento, finca rústica, etc.
Otros bienes como joyas, obras de arte, efectivo en entidades bancarias o en metálico.
También puedes donar a la Fundación un porcentaje del patrimonio, fondos de inversión, acciones o seguros de vida.
¿Cómo gestiona el legado solidario la Fundación CARF?
El dinero, producto de la venta de los bienes legados, se destinará a una inversión trascendente. Garantizando un procedimiento seguro para el tratamiento de los bienes legados. El apoyo constante a la formación integral de sacerdotes y seminaristas va más allá de los ciclos de la economía. Es por ello, que en la Fundación CARF trabajamos en el fondo de dotación (endowment) de la fundación para que siempre podamos apoyarles.
Compromete pensar que, detrás de cada vocación sacerdotal, hay otra llamada del Señor a cada uno de nosotros, los cristianos, pidiendo el esfuerzo personal, que asegure los medios para la formación.
¿Cómo puedo hacer un legado solidario a la Fundación CARF?
Dependiendo de tu intención y circunstancias familiares, y dentro de lo dispuesto en la legislación vigente, hay varias maneras de tenernos presentes en tu última voluntad:
Si no tienes herederos, puedes nombrar a la Fundación CARF como heredero universal, haciéndolo beneficiario de todos tus bienes, derechos y/o acciones.
También puedes dejar tus bienes a más de una persona o institución, puedes designar a la Fundación CARF coheredera, indicando en el testamento el porcentaje asignado a cada una de las partes.
O bien, puedes nombrar a la Fundación CARF legataria, dejando un legado de un bien concreto.
Una vez tomada la decisión de colaborar haciendo un testamento o legado solidario en favor de la Fundación CARF, sólo se necesita acudir a un notario y manifestar su voluntad de testar o legar, todos o parte de sus bienes a favor de:
Centro Académico Romano Fundación Conde de Peñalver, 45, Entre planta of 1 – 28006 Madrid CIF: G-79059218
Si cambian tus circunstancias personales o la intención, tu última decisión siempre puede modificarse, puedes ponerte en contacto con la Fundación y exponer todas tus dudas al respecto.
El testamento solidario es un donativo exento de impuestos
En la liquidación del testamento, las entidades sin fines lucrativos no están sujetas al Impuesto de Sucesiones y Donaciones recogido en la Ley de Mecenazo 49/2022 y por tanto los legados solidarios están libres de tasas impositivas para los beneficiarios.
La totalidad del legado donado se dedica íntegramente a los fines de la Fundación CARF, es por ello que la parte asignada estará exenta de impuestos.
“El mensaje de la Divina Misericordia constituye un programa de vida muy concreto y exigente, pues implica las obras”.
Papa Francisco Mensaje del papa Francisco para la XXXI Jornada Mundial de la Juventud 2016.
Descubre cómo puedes hacer un testimonio solidario a favor de la Fundación CARF o realizar un legado.
Bibliografía
Código Civil Art. 667
Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.
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Atacar la adicción al móvil en la Pastoral con jóvenes
Los móviles son cosa de mayores, jóvenes y niños, y se han convertido en un asunto de Estado en muchos países por las consecuencias que tiene su uso indiscriminado. Por sexto año, la capellanía de la Clínica Universidad de Navarra, en colaboración con la Fundación CARF, organizó una nueva edición del ciclo Nociones de medicina para sacerdotes, en esta ocasión centrada en la adicción al móvil en niños y jóvenes.
Se trata de una iniciativa formativa dirigida a ofrecer criterios médicos útiles para el acompañamiento pastoral. En esta edición participaron una treintena de sacerdotes.
Dr. Miguel Ángel Martínez-González durante la conferencia.
La adicción al móvil como reto pastoral y sanitario
El pasado 24 de enero, el ponente fue el Dr. Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y profesor visitante de Nutrición en la Harvard T. H. Chan School of Public Health.
Su intervención, titulada Pantallas y adicciones, se basó en dos de sus obras más recientes: Salmones, hormonas y pantallas (Planeta, 2023) y Doce soluciones para superar los retos de las pantallas (Planeta, 2025), centradas especialmente en la prevención del impacto del uso de las pantallas en niños y adolescentes.
El ponente subrayó que la adicción al móvil no debe abordarse únicamente como un problema educativo o disciplinar, sino como un fenómeno con implicaciones clínicas, familiares y sociales. Desde su experiencia en salud pública, explicó que la detección precoz resulta clave para evitar la cronificación de conductas de dependencia, especialmente en etapas de desarrollo neurológico todavía inmaduras, como la infancia y la adolescencia.
En este sentido, animó a los sacerdotes a colaborar activamente con las familias, centros educativos y profesionales sanitarios cuando detecten situaciones de riesgo.
Niveles de adicción
Asimismo, señaló que una correcta derivación médica no debe interpretarse como un fracaso del acompañamiento pastoral, sino como una forma responsable de cuidado integral de la persona, especialmente cuando existen síntomas de ansiedad, aislamiento social o deterioro significativo del rendimiento académico o laboral.
«Las redes sociales están diseñadas para ser altamente adictivas»
Durante su intervención, el catedrático advirtió de que la entrega temprana de teléfonos inteligentes a menores se ha convertido en un problema de salud pública.
Según explicó, las principales plataformas digitales están diseñadas para maximizar el tiempo de uso mediante sistemas de recompensa asociados a la liberación de dopamina.
Añadió que el desarrollo de estas tecnologías cuenta con equipos altamente especializados en neuropsicología e ingeniería, lo que sitúa a niños y adolescentes en una posición de clara desventaja.
Cuatro grandes dimensiones de daño para la salud
El ponente identificó cuatro grandes áreas de riesgo asociadas al uso problemático de pantallas:
El aumento de trastornos de salud mental en adolescentes y de conductas autolesivas.
La exposición temprana y continuada a contenidos pornográficos, con efectos negativos en el desarrollo afectivo y sexual.
El ciberacoso, que prolonga el acoso escolar fuera del entorno educativo y amplifica su alcance.
El deterioro de hábitos cognitivos y del descanso, relacionado con el uso intensivo de dispositivos digitales.
La dependencia
Dirigiéndose a los sacerdotes, el Dr. Martínez-González explicó que existen distintos grados de dependencia.
En situaciones leves, el acompañamiento personal y la orientación pastoral pueden ser suficientes. En los casos más graves –cuando aparecen abandono de responsabilidades, conductas compulsivas o síntomas de abstinencia– resulta necesario derivar a profesionales sanitarios o de la psicología.
Subrayó también la importancia de favorecer un clima de confianza que facilite la sinceridad, así como de ser conscientes de la elevada frecuencia de este tipo de problemas entre los jóvenes.
El papel de los padres
El catedrático insistió en que la prevención comienza en el ámbito familiar y, de manera especial, en la formación de los padres.
Recomendó promover un diálogo temprano, personal y sin actitudes punitivas sobre la sexualidad, así como dar ejemplo en el uso de la tecnología, establecer normas claras, horarios y sistemas de control parental en el hogar. Asimismo, defendió retrasar al máximo la entrega del primer teléfono inteligente hasta los 18 años.
Como cierre, destacó el crecimiento de iniciativas de madres y padres que se organizan para limitar el impacto de las pantallas en la vida familiar y educativa, y animó a apoyar este tipo de movimientos sociales.
Marta Santín, periodista especializada en religión.
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Una vocación sacerdotal de Perú: servir a Dios en las alturas
En el contexto de un Perú rural, una vocación sacerdotal adquiere matices propios. Grandes distancias, escasez de recursos y una fuerte identidad cultural de los pueblos andinos que hacen que el ministerio del sacerdote deba vivirse desde la incomodidad y sin esquemas urbanos. En este ámbito, el presbítero es una presencia esperada y necesaria, muchas veces, la única referencia estable de la Iglesia en territorios extensos y difíciles de recorrer.
En este marco, la vocación se entiende como una llamada personal y como una respuesta a una necesidad concreta del pueblo. Ser sacerdote en los Andes implica aceptar una vida marcada por el desplazamiento constante, el contacto directo con la pobreza y una relación muy cercana con los fieles, que conocen a su pastor por su palabra, por su disponibilidad y por su cercanía cotidiana.
El testimonio del padre Christiam se inserta precisamente en esta realidad. Su historia personal vive unida al territorio al que ha sido enviado y a las comunidades a las que sirve, donde la fe se vive con profundidad y sencillez, incluso en medio de grandes carencias.
Una vocación sacerdotal que nace de la Palabra
El padre Christiam Anthony Burgos Effio nació en Lima el 26 de agosto de 1992 y pertenece a la Diócesis de Sicuani, en la región andina del sur del país. Es el mayor de cuatro hermanos y creció en una familia cristiana donde la fe se vivía con naturalidad.
La fe familiar se expresó en prácticas religiosas y también como una forma concreta de entender la vida, el sacrificio y el servicio. En ese ambiente, la figura del sacerdote era respetada y valorada como alguien cercano al pueblo, lo que ayudó a que la vocación pudiera germinar sin rechazo inicial, aunque con muchas preguntas.
Durante los años de discernimiento, el padre Christiam aprendió a escuchar con paciencia lo que Dios le pedía, sin precipitar decisiones. La vocación fue madurando en el silencio, en la oración y en el contacto con la realidad concreta de la Iglesia local, hasta convertirse en una opción firme.
Este proceso gradual fue clave para afrontar más adelante las renuncias propias del camino sacerdotal y para asumir la formación como un tiempo necesario de preparación interior y pastoral.
Su llamada a la vocación sacerdotal llegó a los 16 años, durante una Eucaristía en la que se proclamó el Evangelio de san Mateo: «ustedes son la sal de la tierra (…) y la luz del mundo» (Mt 5, 13-16). Aquella Palabra no fue un impacto momentáneo, sino el inicio de una inquietud constante que lo llevó a plantearse seriamente el sacerdocio como camino de vida.
«Creo verdaderamente, que el Señor se valió de su palabra para poner en mí, la inquietud de la vocación, el deseo de poder servirle plenamente a través de su pueblo, en el ministerio sacerdotal».
El acompañamiento mariano: una presencia constante
Desde la infancia, la fe aprendida en casa y la devoción mariana –especialmente el rezo del Santo Rosario– acompañaron su proceso. Con el paso del tiempo, comprendió que Dios había ido preparando su vocación de forma silenciosa y paciente.
Entrar en el seminario: una elección que exige renunciar
La formación sacerdotal no solo supuso adquirir conocimientos teológicos y humanos, sino aprender a vivir en comunidad, a obedecer y a servir sin protagonismo. Estos años fueron decisivos para configurar un estilo de sacerdocio sencillo y cercano, especialmente adecuado para la realidad andina.
En un contexto donde muchas comunidades apenas ven al sacerdote unas pocas veces al año, la preparación interior cobra una importancia especial. La fortaleza espiritual, la constancia y la capacidad de adaptarse a situaciones difíciles se convierten en herramientas imprescindibles para el ministerio.
Esta etapa formativa permitió al padre Christiam asumir con realismo la misión que le esperaba, sin idealizarla, pero también sin miedo.
La decisión de entrar en el seminario llegó cuando ya había iniciado los estudios universitarios y tenía proyectos personales definidos. Apostar por el sacerdocio supuso dejar atrás planes legítimos y asumir la incertidumbre de un camino exigente.
La prueba más difícil fue la familiar. Para sus padres, la decisión significó inicialmente una sensación de perder a un hijo. Ese dolor se transformó con los años en un proceso de fe compartida, vivido en paralelo a la formación sacerdotal de Christiam. Hoy, esa renuncia inicial es motivo de gratitud y de alegría profunda.
El tiempo de seminario fue clave para madurar humana y espiritualmente, y para purificar la vocación hasta convertirla en una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios.
El padre Christiam Anthony Burgos Effio junto a los monaguillos de su parroquia.
Ordenación y envío: vocación puesta a prueba en los Andes
La ordenación sacerdotal, celebrada en las vísperas del Buen Pastor, marcó el inicio de una entrega definitiva. Desde ese momento, el ministerio del padre Christiam quedó ligado a una realidad pastoral extrema.
Su diócesis abarca más de 16.700 km² y cuenta con un número muy limitado de sacerdotes para atender decenas de parroquias separadas por grandes distancias. En este contexto, el sacerdote acompaña espiritualmente y muchas veces debe asumir tareas educativas y sociales.
Comunidades aisladas y una fe que sostiene
Además de la sede parroquial, el padre Christiam atiende trece comunidades rurales. Algunas, como Paropata y Tucsa, se encuentran a casi 4.900 metros sobre el nivel del mar y solo son accesibles a pie o a caballo o mula. Son pueblos con graves carencias materiales y sanitarias, pero con una fe viva que se expresa en costumbres profundamente arraigadas.
En estas comunidades, evangelizar significa también compartir el trabajo del campo, escuchar, enseñar y sostener la esperanza. Allí, el sacerdote descubre que, mientras evangeliza, también es evangelizado por la fe sencilla del pueblo.
Don Christiam Anthony acompaña a una comunidad en una celebración de fe en las alturas del Perú.
Actualmente, el padre Christiam cursa estudios de Derecho Canónico en la Universidad Pontificiade la Santa Cruz, en Roma, gracias a una ayuda de los socios, benefactores y amigos de la Fundación CARF. Vive esta etapa no como un mérito personal, sino como una oportunidad para formarse mejor y servir con mayor entrega a la Iglesia de Perú cuando regrese.
Su vocación sacerdotal sigue teniendo un horizonte claro: regresar a los Andes y continuar cuidando del pueblo que Dios le ha confiado.
Gerardo Ferrara, licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio. Responsable de alumnado Universidad de la Santa Cruz de Roma.
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Nirmala: mujer, cristiana, religiosa, comunicadora de la India
Esta Facultad tiene como objetivo transmitir la fe de la Iglesia en cada siglo con los instrumentos a disposición y también formar a profesionales capaces de operar en el campo de la comunicación en instituciones eclesiales, a través de un programa muy sólido y diversificado, que se basa en el estudio teórico y práctico.
Estudiantes de comunicación social
Los estudiantes de Comunicación Social e Institucional, además, de hecho, se focalizan mucho sobre el entorno cultural en el que la Iglesia propone su mensaje, en un espíritu de diálogo permanente con las mujeres y los hombres de cada siglo.
Para ello, es necesario que conozcan muy bien, por un lado los contenidos de la fe y la identidad de la Iglesia como institución, a través de asignaturas de carácter teológico, filosófico y canónico, y por el otro la aplicación concreta de las teorías, prácticas y técnicas de comunicación institucional a la identidad particular de la Iglesia Católica, incluso mediante laboratorios avanzados en los diferentes medios de comunicación (radio, televisión, prensa y medios basados en las nuevas tecnologías).
25 aniversario
La Facultad de Comunicación Social e Institucional, gracias a sus características únicas en el ámbito de las universidades pontificias, ha formado, en 25 años, ya a decenas de profesionales de la comunicación, que hoy en día dan su aporte en distintos sectores eclesiales y no eclesiales, gracias sobre todo a la ayuda de muchos benefactores, en particular de la Fundación CARF – Centro Académico Romano Fundación.
CARF que no solamente otorga ayudas al estudio a jóvenes de todo el mundo para que se formen en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, sino que ofrece su soporte financiero para ayudar a la universidad a realizar sus actividades académicas ordinarias previstas (los cursos habituales), a sustentar a todo el personal de profesores y funcionarios, a financiar actividades extraordinarias (como congresos, publicaciones y otras actividades de los profesores) y a subvencionar las herramientas y tecnologías necesarias (laboratorios, aulas, instrumentos para la didáctica, etc.).
Conocer la realidad de la Facultad de Comunicación Social
Empezamos un viaje para conocer mejor la realidad de esta Facultad y su misión en el mundo gracias a las historias de sus estudiantes, antiguos alumnos y profesores.
Hermana Nirmala Santhiyagu, de India
Hoy nos encontramos con la hermana Nirmala Santhiyagu, de India, de la Congregación de las Misioneras de San Pedro Claver. Nirmala tiene 35 años y estudia en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz gracias a una ayuda de la Fundación CARF, que también ayuda a otra estudiante de su misma congregación.
«¡Hola a todos! Es un placer para mi, siendo estudiante en el primer año de la Licenciatura en Comunicación, poder acercarme a este mundo a través de una entrevista para que se nos conozca mejor a mi y a toda mi familia académica, como la llamo, de la Facultad. Pues esto es muy importante, ser familia aquí también: es algo que valoro mucho, ya que nací y crecí en una familia católica muy unida, en Tamil Nadu, India, junto con mis padres y mis tres hermanos».
Transmitir formación en un entorno difícil
G: Es un placer para mi y para nuestros lectores también. Además, es muy interesante, el hecho de que usted, que procede de India, en cuanto mujer, cristiana y religiosa estudie en Roma para luego compartir su formación con un entorno no siempre fácil, y en un país sobre el cual las crónicas nos ofrecen muy a menudo historias dramáticas de violencia sobre la mujer.
N: «Sí, de hecho mi congregación me pidió que estudiara Comunicación Social e Institucional para poder colaborar más eficazmente con su equipo de comunicación, trabajando en la diócesis de Indore, India. Es una época muy difícil en todo el mundo, debido también a la emergencia del COVID, pero creo que este tipo de estudios es interesante y al mismo tiempo desafiante, sobre todo por un país como India, por lo mismo que usted comentaba».
G: Me imagino que nacer y crecer como cristiana en un país donde los cristianos son una pequeña minoría no debe haber sido muy fácil.
N: Pues, de hecho cuando yo era pequeña aún no era difícil como hoy. Ante todo, tuve la suerte de tener unos padres muy amorosos que se preocuparon de que nosotros los niños creciéramos en la fe cristiana siguiendo sus valores morales. Los miembros de mi familia jugaron un papel vital en la formación de mi fe: siempre me animaron a participar en las clases de catecismo dominical y en todas las actividades que se llevaban a cabo para la formación de la fe y de la moral en nuestra parroquia.
Además, estudié en una escuela católica dirigida por monjas y allí tenía más posibilidades de valorar mis valores cristianos, es decir compartir lo que uno tiene, perdonar al prójimo y sobre todo la igualdad: o sea que todos somos hijos de Dios y no importa la casta o el credo. Por esto digo que tuve suerte, pues sé que no todos los niños, y sobre todo niñas, tienen esta posibilidad de crecer como yo crecí.
«Estudié en una escuela católica dirigida por monjas donde aprendí que todos somos hijos de Dios y no importa la casta o el credo».
Las actividades misioneras de las Hermanas de San Pedro Claver en países de misión como India y Vietnam cooperan con las actividades pastorales diocesanas en la formación cristiana, que sea espiritual y moral, de niños y jóvenes, en el empoderamiento de las mujeres, en la educación de los niños pobres y sobre todo para despertar la conciencia misionera entre los fieles.
G: ¿Y desde pequeña tuvo usted la posibilidad de encontrarse con gente de distintas religiones?
N: Sí, a medida que crecía, ya fuera en la escuela o en el entorno familiar, pude cruzar mi camino con personas de otras religiones, como hindúes y musulmanes, y allí aprendí a conocer los contenidos de sus creencias, llegando a apreciar y atesorar aún más mi fe cristiana. Solamente en el cristianismo, pues, encontré a un Dios que te permite ser tú mismo, con todas tus debilidades y habilidades, y siempre fue emocionante para mí saber que tengo a un Dios que nos ama, nos perdona y desea que sus hijos seamos felices aquí en la tierra, para luego estar con él para siempre en el cielo.
G: Pues, debe ser muy enriquecedor para un niño crecer en un ambiente tan abierto…
N: Bueno, debo admitir que los niños de hoy en la mayor parte de la India no gozan de la libertad religiosa que teníamos en nuestros días de infancia, hay cambios enormes en los últimos días debido a las influencias políticas del nacionalismo hindú, que no dejan de afectar a otros grupos étnicos o religiosos.
Pero me acuerdo que, en los días de mi infancia, la coexistencia de diferentes religiones era muy pacífica y edificante: estudiar y jugar juntos, independientemente de la casta o religión; el respeto que teníamos por las creencias de los demás, etc. Incluso hoy, aprecio las maravillosas experiencias que tuve en mis días escolares.
G: ¿Fue en la escuela que sintió la llamada a ser religiosa?
N: Bueno, no solo allí... De hecho fui muy inspirada por las actividades de las monjas en mi parroquia, así como por mi hermana de sangre que era monja ella también. Así que yo también quería ser misionera. Con la ayuda de mi párroco, me uní a la Congregación de las Hermanas Misioneras de San Pedro Claver donde estoy ahora. En 2007 hice mi primera profesión religiosa. Con el pasar de los años, redescubrí y confirmé mi vocación de ser el testimonio del amor de Dios y en 2014 dije mi “sí” a la llamada del Señor para siempre.
G: ¿Y eso como se relaciona con la comunicación?
N: ¡Todo está relacionado con la comunicación, especialmente hoy en día! Y el carisma de las Hermanas de San Pedro Claver es la animación misionera, entendida como la información y formación del pueblo de Dios sobre las misiones. Se realiza despertando en todos la cooperación en la misión, para proporcionar a los misioneros los medios espirituales y materiales necesarios para la evangelización de los pueblos.
G: ¡Qué bien! Todo el pueblo, toda la comunidad involucrada en la misión!
N: ¡Pues, sí! Las actividades misioneras de las Hermanas de San Pedro Claver en países de misión como India y Vietnam cooperan con las actividades pastorales diocesanas en la formación cristiana, que sea espiritual y moral, de niños y jóvenes, en el empoderamiento de las mujeres, en la educación de los niños pobres y sobre todo para despertar la conciencia misionera entre los fieles. Y hay que decir que, en las actividades de empoderamiento de la mujer y educación de niños pobres, estamos en contacto constante con personas de otras religiones.
G: Un reto muy importante, si consideramos que los cristianos de India son una minoría…
N: Sí, de hecho el porcentaje de cristianos en India es solo del 2.5%, pero su presencia es increíblemente significativa para la sociedad india. ¡Basta recordar a Santa Teresa de Calcuta! La contribución del cristianismo es muy remarcable, sobre todo en tema de reforma de tradiciones destructivas, modernización del sistema democrático, educación social y acceso a los medios de comunicación, atención médica, cambio social e impacto entre las tribus y los dalits (los sin casta), empoderamiento de las mujeres.
G: Los pobres, más pobre y los ricon, más ricos. Una misión que lo involucra todo...
N: Así es… En mi opinión, la misión que espera a cada cristiano en este siglo XXI en la India no es solamente compartir la alegría del evangelio, sino también promover los valores del evangelio, para brindar igualdad de derechos a todos los ciudadanos. Aunque la tecnología ha mejorado la calidad de vida y el trabajo, el proceso de modernización tiene sus efectos sociales, morales y religiosos negativos.
A medida que las personas migran de áreas rurales a áreas metropolitanas e industrializadas, la mayoría de las personas, con un bajo nivel profesional y educativo, terminan siendo explotadas, marginadas, víctimas de injusticia y en la pobreza extrema, provocando la desintegración de los lazos familiares. En este círculo vicioso, los pobres se vuelven más pobres y los ricos más ricos.
«La misión de cada cristiano en este siglo XXI en la India es promover los valores del Evangelio»
La hermana Nirmala cuenta que el porcentaje de cristianos en India es solo del 2.5%, pero su presencia es increíblemente significativa para la sociedad india. "¡Basta recordar a Santa Teresa de Calcuta!", afirma. La contribución del cristianismo es muy remarcable, sobre todo en tema de reforma de tradiciones destructivas, modernización del sistema democrático, educación social y acceso a los medios de comunicación.
G: Sin mencionar los contrastes entre los distintos componentes religiosos…
N: Nos enfrentamos con una tendencia fundamentalista creciente, que mira la modernidad como el proceso responsable del declive de los valores, reivindica el retorno a los valores tradicionales y los redefine en una ideología que supuestamente reemplaza a la modernidad y excluye la diversidad.
La situación actual exige más que nunca el diálogo interreligioso. Porque los desarrollos en el mundo moderno han planteado un desafío no solo a las instituciones sociales y políticas de la India, sino también a las creencias e ideas éticas y religiosas. Existe una necesidad urgente de una conciencia general de paridad, que debe fomentarse entre todos.
G: ¿Y cuál es la situación de la mujer en su país?
N: India siempre ha sido un país patriarcal, donde tradicionalmente se ha impedido que las mujeres se emanciparan desde la antigüedad. De hecho, la inferioridad de la mujer estaba codificada por el Código Manu: durante la infancia era propiedad del padre, en la adolescencia del marido y, en caso de fallecimiento del marido, propiedad del pariente varón más cercano. Este antiguo modelo es particularmente importante porque subyace a las opresiones antiguas y nuevas. De hecho, aunque la condición de la mujer ha mejorado con el advenimiento de la modernidad, la tradición aún está profundamente arraigada en todo el país.
Por supuesto, la India fue el primer gran país del mundo en tener una mujer como jefa de gobierno (Indira Gandhi); y sí, en las ciudades hay muchas mujeres educadas y emancipadas, y muchos matrimonios modernos en los que los dos cónyuges tienen los mismos derechos. Sin embargo, estos son episodios marginales.
G: Existe también el drama de la alta mortalidad de las niñas…
N: Claro. India es uno de los pocos países donde los hombres superan en número a las mujeres, y eso en parte es debido a la mayor tasa de mortalidad de las niñas, a las cuales se les presta menor atención. A las viudas se les permite volver a casarse, pero si lo hacen, se les desaprueba y se les marginaliza, por lo que en su mayoría viven en la pobreza. Los matrimonios infantiles han disminuido, pero aún existen, especialmente en las zonas rurales. Además, hay que considerar un aspecto dramático de la condición femenina que tiene que ver con la dote.
Hoy en día, pues, existe una verdadera “bolsa de valores” de esposos potenciales: cuanto más alto es su estatus social, mayor es la dote requerida. A menudo, después de que el matrimonio ya ha tenido lugar, la familia del novio pide más objetos o más dinero, y si la familia de la novia no puede dar más, a la novia se le quema viva, simulando un accidente doméstico.
Desde hace algún tiempo, muchas mujeres se han organizado en grupos y comités, y es de esperar que algún día estas tragedias lleguen a su fin, pero las mujeres indias todavía tenemos un largo camino por recorrer para lograr la igualdad de derechos.
G: Un camino que pasa por la formación y la comunicación…
N: ¡Por supuesto! La razón de todos estos problemas es el analfabetismo, la falta de formación, de acceso a los medios y a la instrucción. Los misioneros cristianos han trabajado durante siglos para educar a los pobres y valorizar a los marginados. La Iglesia católica siempre ha invertido en la educación en la India y todavía hoy tenemos las mejores escuelas. Claro, hay mucho por hacer pero no vamos a dejar de trabajar en este sentido.
Agradecimientos a los benefactores
Y es muy bueno que nuestros lectores y benefactores europeos y occidentales se hagan más conscientes de que están contribuyendo, ayudándole a usted a formarse, a mejorar la condición del pueblo entero de India, no solamente de los cristianos, a través de la obra de la Iglesia.
Claro, y por esto estamos muy agradecidos, yo y los estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, así como los antiguos alumnos y los profesores… Todos somos Iglesia, y estoy muy segura de que la formación académica que nos ha sido posible gracias a la aportación de nuestros benefactores nos ayudará a vivir nuestra vida religiosa siendo auténticos testigos del Evangelio y buenos profesionales, dando muchos frutos para su Reino. La generosidad siempre permanece en forma de regalo, la formación que recibimos debido a la generosidad de tanta gente nos equipará a su vez para ser generosos con los demás.
Gerardo Ferrara, Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio. Responsable del alumnado Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma.
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La vocación de Samuel, seminarista ugandés, creció gracias a la familia y a la fe de su comunidad
Desde la diócesis de Soroti, en el este de Uganda, hasta Pamplona, donde hoy se forma como seminarista ugandés, la historia de Samuel Ebinu es la de una vocación que quiere llegar a ser sacerdote; que no nace de una inspiración o momento extraordinario, sino de la fe vivida con naturalidad, en la familia y en su comunidad parroquial.
Gracias a la ayuda de los socios, benefactores y amigos de la Fundación CARF, Samuel se prepara para el sacerdocio en el seminario internacional Bidasoa, convencido de que Dios sigue llamando a todos desde lo más pequeño.
De Soroti a Pamplona: el camino de un seminarista ugandés
Samuel (1996) lleva cuatro años viviendo en España. Está en su último curso de Teología y se prepara para recibir el sacerdocio. Su camino formativo lo ha traído hasta Pamplona, donde estudia en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra y reside en Bidasoa, pero sus raíces siguen firmemente ancladas en su tierra y en su familia.
«Me preparo con ilusión para servir a la Iglesia como sacerdote», afirma con alegría. No habla desde la teoría, sino desde una experiencia de fe cultivada desde niño.
La familia cristiana, cuna de vocaciones
Samuel creció en una familia numerosa: nueve hermanos, dos chicas y siete chicos. Dos de ellos, junto con su padre, ya han fallecido. El dolor no rompió la fe familiar; la fortaleció.
«Crecí en un hogar católico, unido y lleno de paz, donde la fe se vivía con naturalidad», explica. La oración, el trabajo y la fraternidad marcaron su infancia. La fe no era un añadido, sino parte de la vida diaria.
Samuel no recuerda una revelación repentina. Su vocación fue creciendo poco a poco, como algo que siempre estuvo ahí.
«La vocación sacerdotal es un don especial de Dios. En mi caso, la llamada fue creciendo de manera silenciosa, como una semilla que Dios había puesto en mi corazón desde la infancia».
Desde niño se hacía preguntas que otros no se planteaban: qué hacía un sacerdote, por qué la gente escuchaba con atención su predicación, qué significaba realmente servir a Dios.
Hay una escena que resume bien esa llamada temprana. Durante una entrevista de catequesis, al pedirle que hiciera la señal de la cruz, Samuel la realizó como si fuera sacerdote, impartiendo una bendición. Un gesto infantil, sencillo, pero cargado de significado.
Soroti: una Iglesia joven y viva en Uganda
Celebrar la fe con todo el cuerpo
La diócesis de Soroti se encuentra en una región de amplias llanuras verdes, donde la vida se construye en comunidad. Es una Iglesia joven, profundamente creyente, en un país mayoritariamente cristiano.
En Soroti, la Misa no es rutinaria. Es una celebración viva, participada, alegre. «Los cantos con tambores, los coros y las procesiones fortalecen el sentido comunitario», explica Samuel. Allí, la liturgia no se observa: se vive.
Samuel Ebinu, seminarista de Uganda durante la entrevista realizada.
Evangelizar desde la familia y la comunidad
Cristianos de base y con compromiso social
La transmisión de la fe comienza en casa. La oración familiar, el rosario y la participación en la parroquia forman parte del día a día. A esto se suman las comunidades cristianas de base, pequeños grupos donde se comparte la palabra, se celebra la fe y se vive la solidaridad.
Las parroquias impulsan la catequesis, los grupos juveniles y la formación de los laicos. Las escuelas y la pastoral social completan una evangelización que une fe, educación y promoción humana.
La vitalidad de la Iglesia en Soroti convive con una realidad exigente: faltan sacerdotes para atender territorios muy amplios y comunidades numerosas.
«Necesitamos más sacerdotes y una formación constante de catequistas y líderes laicos que acompañen a los jóvenes y a quienes sufren», explica Samuel. Aun así, su mirada es esperanzada: la fe sigue siendo fuerte, alegre y comunitaria.
Evangelizar hoy: testimonio y cercanía
Samuel tiene claro que la evangelización actual no pasa por imponer, sino por proponer. «Evangelizar hoy exige cercanía, testimonio y autenticidad. No basta con transmitir ideas; hay que mostrar el rostro de Cristo con la vida».
Claves concretas del sacerdote que sueña ser:
Escuchar antes de hablar.
Acompañar procesos con paciencia.
Dar testimonio de una vida coherente y alegre.
Crear espacios de encuentro y misericordia.
Usar un lenguaje que conecte con la vida real.
«La evangelización no es imponer, sino proponer con amor y convicción». Samuel sueña con un sacerdocio profundamente humano y profundamente de Dios. Un sacerdote cercano, disponible, bien formado, misericordioso y misionero.
«El sacerdote del siglo XXI debe unir la tradición y la creatividad, fidelidad y apertura, oración y servicio», afirma.
Seminaristas atienden en clase de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra.
Historias que interpelan
La historia de Samuel Ebinu es la de un joven ugandés que se prepara para ser sacerdote; y es una invitación a preguntarnos cómo cuidamos de las vocaciones y cómo sostenemos, también desde lejos, a quienes responden a esa llamada de Dios.
Ocurre de igual manera con la historia de Gerald Emanuel, otro seminarista ugandés que residen con él en Bidasoa y con el que comparte estudios en Pamplona.
De Uganda a Pamplona, la semilla ya ha germinado. Ahora, necesita ser alimentada.
Marta Santín, periodista especializada en Religión.
Tabla de contenidos
Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico
Santo Tomás de Aquino (1224/1225–1274) es una de las figuras más influyentes de la historia de la Iglesia. Sacerdote dominico, su vida y su obra muestran que el amor a Dios y el rigor intelectual se reclaman mutuamente. La Iglesia ha reconocido en él un modelo perenne para la formación teológica, filosófica y espiritual, especialmente en la formación de sacerdotes.
Nacido en Roccasecca, en el Reino de Sicilia, en una familia noble, Tomás recibió su primera educación en la abadía benedictina de Montecassino. Más tarde estudió en la Universidad de Nápoles, donde entró en contacto con los textos de Aristóteles y con la recién fundada Orden de Predicadores. Contra los planes de su familia, decidió ingresar en los dominicos. Esta elección marcaría su vida.
Una vida entregada al estudio y a Dios
La biografía de santo Tomás está llena de episodios de fidelidad, trabajo y oración. Tras ingresar en la Orden de Predicadores, fue enviado a estudiar a París y a Colonia, donde fue discípulo de san Alberto Magno, uno de los grandes sabios del siglo XIII. Allí se formó en Filosofía y Teología, con un método que integraba la razón humana y la revelación cristiana.
Su familia, opuesta a su vocación religiosa, llegó incluso a retenerlo durante un tiempo para disuadirlo. Pero Tomás permaneció firme. Este episodio muestra un rasgo esencial de su carácter: la serenidad y la convicción profunda con la que buscaba la verdad y cumplía la voluntad de Dios.
Una vez ordenado sacerdote, desarrolló una intensa labor académica. Enseñó en la Universidad de París y en diversos estudios dominicos en Italia. Fue consejero de papas y participó activamente en la vida intelectual de la Iglesia de su tiempo. Sin embargo, nunca entendió el estudio como un fin en sí mismo. Para Tomás, estudiar era una forma de servir: servir a la Iglesia, a la predicación y a la salvación de las almas.
La espiritualidad de santo Tomás es sobria y profunda. Hombre de oración, celebraba la Eucaristía con gran recogimiento. En sus himnos eucarísticos –todavía hoy usados en la liturgia, destacan el Pange lingua o el Adoro te devote– se percibe una fe profunda, centrada en Cristo, que complementa su enorme rigor intelectual.
Murió el 7 de marzo de 1274 en la abadía de Fossanova, cuando se dirigía al Concilio de Lyon. Tenía alrededor de 49 años.
Fue canonizado en 1323 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1567. Más tarde, la Iglesia lo declararía Doctor Común, recomendando su doctrina de modo especial para la formación teológica.
Santo Tomás de Aquino y su obra para la formación cristiana
La grandeza de santo Tomás de Aquino se manifiesta sobre todo en su obra escrita, extensa y sistemática. Entre todos sus escritos, destacan dos por su importancia y por su impacto duradero en la vida de la Iglesia.
La Suma Teológica es su obra más conocida. Concebida como un manual para la formación de estudiantes de Teología, está estructurada de manera pedagógica: cada cuestión se plantea con objeciones, una respuesta central y las réplicas finales. Este método busca enseñar a pensar. Tomás acepta las dificultades y las preguntas, porque confía en que la verdad puede ser conocida y expresada con claridad.
En la Summa aborda los grandes temas de la fe cristiana: Dios, la creación, el ser humano, la vida moral, Cristo y los sacramentos. Todo está ordenado con un criterio claro: conducir al hombre hacia su fin último, que es Dios. Esta visión integral explica por qué la Iglesia sigue recomendando esta obra como base para los estudios eclesiásticos.
La Summa contra Gentiles, por su parte, tiene un carácter más apologético. Está pensada para dialogar con quienes no comparten la fe cristiana, mostrando que muchas verdades fundamentales pueden ser alcanzadas por medio de la razón. Es una obra especialmente relevante hoy, en un contexto cultural plural, donde la Iglesia está llamada a dialogar con la razón contemporánea sin renunciar a la revelación.
Uno de los aportes centrales de santo Tomás es la armonía entre fe y razón. Para él, no puede haber contradicción entre ambas, porque las dos proceden de Dios. La razón humana tiene un campo propio y una dignidad real; la fe no la anula, sino que la eleva. Este principio ha sido asumido de manera explícita por el Magisterio de la Iglesia, especialmente en documentos sobre la formación sacerdotal y la educación católica.
También es fundamental su aportación a la Teología Moral. Su explicación de la ley natural, de las virtudes y del actuar humano sigue siendo una referencia sólida para comprender la moral cristiana como un camino de plenitud, lejos de ser un simple conjunto de normas. La moral, para santo Tomás, es una respuesta libre y razonable al amor de Dios.
Santo Tomás de Aquino propone cinco remedios de sorprendente eficacia contra la tristeza.
1. El primer remedio es concederse un placer.
Es como si el famoso teólogo hubiese intuido ya hace siete siglos la idea, tan difundida hoy, de que el chocolate es antidepresivo. Quizá parezca una idea materialista, pero es evidente que una jornada llena de amarguras puede terminar bien con una buena cerveza.
Que algo así sea contrario al Evangelio es difícilmente demostrable: sabemos que el Señor participaba con gusto en banquetes y fiestas, y tanto antes como después de la Resurrección disfrutó con gusto de las cosas bellas de la vida. Incluso un Salmo afirma que el vino alegra el corazón del hombre (aunque es preciso aclarar que la Biblia condena claramente las borracheras).
2. El segundo remedio es el llanto.
A menudo, un momento de melancolía es más duro si no se logra encontrar una vía de escape, y parece como si la amargura se acumulase hasta impedir llevar a cabo la tarea más pequeña.
El llanto es un lenguaje, un modo de expresar y deshacer el nudo de un dolor que a veces nos puede asfixiar. También Jesús lloró. Y el papa Francisco señala que «ciertas realidades de la vida se ven solamente con ojos que han sido limpiados por las lágrimas. Invito a cada uno de vosotros a preguntarse: ¿Yo he aprendido a llorar?».
3. El tercer remedio es la compasión de los amigos.
Me viene a la cabeza el personaje del amigo de Renzo, en el famoso libro Los novios, que en una gran casa deshabitada a causa de la peste va desgranando las grandes desgracias que han sacudido a su familia. «Son hechos horribles, que jamás hubiera creído que llegaría a ver; cosas que quitan la alegría para toda la vida; pero hablarlas entre amigos es un alivio».
Es algo que hay que experimentar para creerlo. Cuando uno se siente triste, tiende a ver todo de color gris. En esas ocasiones es muy eficaz abrir el alma con algún amigo. A veces basta un mensaje o una llamada de teléfono breve y el panorama se ilumina de nuevo.
4. El cuarto remedio contra la tristeza es la contemplación de la verdad.
Se trata del fulgor veritatis del que habla san Agustín. Contemplar el esplendor de las cosas, en la naturaleza o una obra de arte, escuchar música, sorprenderse con la belleza de un paisaje... puede ser un eficaz bálsamo contra la tristeza.
Un critico literario, pocos días después del fallecimiento de un querido amigo, tenía que hablar sobre el tema de la aventura en Tolkien. Inició así: «Hablar de cosas bellas ante personas interesadas es para mí un verdadero consuelo...».
5. Dormir y darse un baño.
El quinto remedio propuesto por santo Tomás es el que quizá uno menos podría esperar de un maestro medieval. El teólogo afirma que un remedio fantástico contra la tristeza es dormir y darse un baño.
La eficacia del consejo es evidente. Es profundamente cristiano comprender que para remediar un mal espiritual a veces resulta necesario un alivio corporal. Desde que Dios se ha hecho Hombre, y por tanto ha asumido un cuerpo, el mundo material ha superado la separación entre materia y espíritu.
Un prejuicio muy difundido es que la visión cristiana del hombre se basa sobre la oposición entre alma y cuerpo, y este último sería siempre visto como una carga u obstáculo para la vida espiritual.
En realidad, el humanismo cristiano considera que la persona (alma y cuerpo) resulta completamente 'espiritualizada' cuando busca la unión con Dios. Usando palabras de san Pablo, existe un cuerpo animal y un cuerpo espiritual, y nosotros no moriremos, sino que seremos transformados, porque es necesario que este cuerpo corruptible se vista de incorruptibilidad, que este cuerpo mortal se vista de inmortalidad.
Por todo ello, santo Tomás de Aquino es una figura especialmente cercana a la misión de la Fundación CARF, que apoya la formación integral, intelectual, humana y espiritual de seminaristas y sacerdotes diocesanos de todo el mundo. Su vida recuerda que la Iglesia necesita pastores bien formados, capaces de pensar con rigor, enseñar con claridad y vivir sus enseñanzas con coherencia.