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Fundación CARF

8 agosto, 23

congregaciones católicas

¿Por qué la Fundación CARF apoya la formación de congregaciones católicas?

Las congregaciones religiosas católicas históricamente han desempeñado un papel vital en la Iglesia y en la sociedad. Movidas por un carisma propio, dan en con su vida y en su acción apostólica un testimonio verdadero de la radicalidad del Evangelio, a través de diversas obras de caridad, educación, atención de salud, misiones y muchas otras formas de servicio.

La Fundación CARF en su misión de servicio a la Iglesia, se compromete, no solo a facilitar el acceso a la formación a los sacerdotes y futuros sacerdotes de todo el mundo, sino también a los miembros de diferentes congregaciones católicas de religiosos y religiosas.

En la Iglesia hay distintas llamadas y congregaciones católicas

Cada congregación religiosa tiene su propia misión y actividades específicas acordes a su carisma. Dedican su tiempo a campos tan diversos como la educación, la sanidad o la asistencia social a los más necesitados, o simplemente, a través de la contemplación, a ser los pulmones espirituales de la vida moderna. Sus servicios son fundamentales para nuestra sociedad y su labor en estos campos es muy apreciada y valorada.

La Fundación CARF, además de ayudar a la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos de todo el mundo, concede becas también a religiosos y religiosas pertenecientes a las diversas congregaciones católicas para que puedan acceder a una formación sólida y adecuada a la realización de su misión como agentes pastorales.

¿Por qué es importante que las congregaciones católicas tengan miembros bien formados?

Los miembros de las congregaciones católicas son importantes portadores y transmisores de la fe. Una formación sólida les permite comprender y vivir plenamente los fundamentos del Evangelio y de la doctrina de la Iglesia.

Gran parte de estas órdenes religiosas se dedican a la educación y están al servicio de la sociedad. Una formación integral les capacita para responder a las necesidades de los demás de manera más efectiva y acorde a su misión. Por otra parte, en un mundo cada vez más globalizado, es esencial que los miembros de las congregaciones católicas estén bien formados tanto para la comunicación institucional como para el diálogo interreligioso y ecuménico.

Algunas congregaciones católicas que solicitan ayudas a la Fundación CARF

La Fundación CARF apoya la formación de jóvenes que pertenecen al Instituto Miles Christi 

El Instituto Miles Christi es una asociación de vida apostólica de derecho pontificio de la Iglesia Católica. Fue fundado en Argentina en 1994 y tiene presencia en varios países. El Instituto Miles Christi está compuesto por sacerdotes y laicos consagrados que siguen una forma de vida apostólica centrada en la evangelización, la formación espiritual y la predicación de retiros y ejercicios espirituales.

Agustín Seguí es un joven religioso argentino de 29 años que, gracias a una beca de la Fundación CARF, estudia el Bachillerato en Teología en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (PUSC) en Roma. Su hermano Mariano, es también religioso de la misma congregación y el curso que viene se incorporará a la PUSC. 

La Fundación CARF apoya la formación de sacerdotes franciscanos

Los sacerdotes franciscanos, pertenecientes a la Orden de Frailes Menores, también conocidos como Hermanos Franciscanos, una de las congregaciones religiosas más importantes, comparten las características distintivas de la espiritualidad franciscana fundada por san Francisco de Asís; abrazan la pobreza evangélica como una forma de imitar a Cristo, viviendo una vida sencilla y despojada de bienes materiales y se comprometen a vivir en comunidad fraterna. 

Father Marwan, después de servir como párroco en la basílica de la Anunciación en Nazareth, acabó ordenándose sacerdote franciscano. Estudia en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, gracias a la Fundación CARF.

La Fundación CARF apoya la formación de sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal de los Misioneros de san Carlos Borromeo

Los Misioneros de san Carlos Borromeo, también conocidos como los Misioneros de Comunión y Liberación, siguen la figura de don Luigi Giussan, sacerdote italiano. Este movimiento tiene como objetivo principal promover el encuentro personal con Jesucristo y la vivencia profunda de la fe católica en la vida cotidiana.

«No puedo dejar de agradecer a quienes, con oraciones y ayuda material –como mis benefactores de la Fundación CARF, quienes me sustentaron con sus oraciones y su ayuda financiera para poder estudiar en esta gran universidad donde me encontré con muchos amigos nuevos de todo el mundo, y pude profundizar con profesores excelentes en tantas disciplinas que me van a ayudar en mi misión como sacerdote del Señor».

Filippo Pellini tiene 32 años, pertenece a la Fraternidad Sacerdotal de los Misioneros de san Carlos Borromeo y ha recibido una beca de la Fundación CARF para completar sus estudios de teología en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma. 

La Fundación CARF apoya la formación de sacerdotes de la Congregación de la Preciosa Sangre 

Los Misioneros de la Preciosa Sangre, fundados por san Gaspar del Búfalo en 1815 en Italia, se dedican a la predicación del Evangelio y al servicio de la redención del mundo a través de la devoción a la Preciosa Sangre de Jesús derramada en la Cruz. Su carisma se centra en la reconciliación, la redención y la renovación espiritual. Buscan llevar el amor y la misericordia de Dios a todos los rincones del mundo ya todas las personas.

La congregación está compuesta por sacerdotes y hermanos religiosos que viven en comunidades fraternales y profesan los votos de pobreza, castidad y obediencia. 

Francesco Albertini es un joven seminarista de los Misioneros de la Preciosa Sangre y el primero de su congregación en estudiar en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, gracias a una beca de la Fundación CARF.

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