Fundación CARF
Dona

Opus Dei Jack Valero: Entender el

03/11/2026

Entrevista a Jack Valero sobre el Opus Dei por Omnes

El portavoz del Opus Dei en Reino Unido reúne 18 historias para mostrar la institución «desde abajo», con sus luces, dificultades y experiencias personales.

«No son historias positivas ni negativas. Son historias normales de gente que trata de hacer cosas, que es imperfecta, que sufre, que ven que Dios entra en su vida y responden de esta manera o de esta otra, que entran en la Obra, que salen de la Obra».

Así explicó Jack Valero el propósito de El Opus Dei sin filtros, durante el diálogo mantenido este 22 de septiembre en la Universidad Villanueva con María José Atienza, directora de Omnes.

El libro, publicado por Almuzara, reúne las historias de 18 personas vinculadas al Opus Dei y pretende, según explicó su autor, responder a algunas de las cuestiones que habitualmente se plantean sobre la institución «desde abajo», a través de las vidas de sus miembros.

Valero, portavoz del Opus Dei en Reino Unido, explicó que después de 33 años respondiendo a preguntas sobre el poder, el dinero, la influencia o el papel de las mujeres, había percibido una limitación en hacerlo siempre «desde arriba». Por eso decidió contar las experiencias concretas de personas muy diferentes. En el libro aparecen un taxista, un empresario, personas que han viajado durante toda su vida y otras que han permanecido siempre en el mismo lugar. «Hay de todo, como una muestra de lo que hay», señaló.

¿Qué busca el Opus Dei?

Valero respondió a esta pregunta que su finalidad es «ayudar a la gente a encontrar a Dios en su vida normal, en su vida diaria». Según explicó, se trata de ayudar a cada persona a descubrir que Dios está presente en lo que hace y a «ser mejor persona en todo lo que haces». Una tarea que, añadió, se realiza sabiendo que las personas son imperfectas y cometen fallos.

Una de las cuestiones que más enfatizó fue la libertad. Valero considera que es uno de los aspectos que más cuesta comprender desde fuera de la institución. Según su experiencia, los miembros viven de manera intuitiva la posibilidad de tomar decisiones sobre su vida: estudiar una carrera u otra, vivir en un lugar u otro, participar en una manifestación o no, apoyar a un partido político o a otro o seguir determinadas indicaciones sacerdotales. «Lo entienden y así lo viven», afirmó.

En cuanto a los testimonios de antiguos miembros que aseguran haber experimentado falta de libertad o presión, Valero reconoció que estas experiencias deben ser examinadas. «Eso no es bueno, pero vamos a ver de dónde viene y cómo fue», afirmó. A su juicio, quienes se incorporaron lo hicieron buscando algo bueno, aunque algunas personas descubrieron posteriormente que esa vocación no era para ellas y abandonaron la institución.

También señaló la necesidad de escuchar a quienes han sufrido y «cambiar las cosas que hay que cambiar». «Si tratamos de hacer el bien y no escuchamos a los que están dentro algo estamos haciendo mal» añadió.

Numerarias auxiliares: «Quiero que ellas expliquen lo que son»

Valero quiso detenerse especialmente en las numerarias auxiliares. No quiso explicar él mismo su vocación, sino que prefiere que ellas mismas sean las que den testimonio de ello. Es por eso que en su libro decidió incluir las historias de Patricia y Nuala. «Yo quiero que ellas expliquen lo que son, cómo lo hacen y por qué lo hacen», señaló, hasta el punto de situar sus testimonios al principio y al final de la obra. Para él, estos testimonios le han permitido conocer esta realidad «desde abajo».

También reconoció que ha habido situaciones que «no se hicieron bien» y que deben ser reparadas y pedir perdón cuando sea necesario. Pero también insistió en que estos casos particulares no deben reducir ni oscurecer la vocación de las numerarias auxiliares: «Porque, si 43 personas en Argentina han pensado que se les trató mal, hay también otras 500 que escribieron otra carta pidiendo respeto por su vocación, que se entienda lo que hacen y por qué lo hacen».

Escuchar a quienes han sufrido

En cuanto a las personas que han sufrido dentro del Opus Dei o que se han sentido desplazadas después de dejarlo, Valero insistió en la importancia de escuchar. Contó que durante sus 33 años como director en Inglaterra estuvo especialmente pendiente de que quienes consideraran que aquella no era su vocación pudieran marcharse «contentos» y agradecidos por el tiempo vivido allí. Reconoció, sin embargo, que su experiencia es «una muestra pequeñita» y que en otros lugares puede haber casos diferentes.

Mencionó también las oficinas de escucha y otros mecanismos puestos en marcha para atender estas situaciones. «Han cambiado muchas cosas, hemos escuchado muchos años», aseguró, aunque añadió que es necesario «seguir escuchando».

¿Poder y dinero en el Opus Dei?

Con respecto a las acusaciones de que el Opus Dei busca poder político o influencia dentro de la Iglesia, Valero negó que exista un plan de conquista: «El Opus Dei no tiene ningún plan para mejorar el mundo, pero tiene un plan para ayudar a las personas e inspirarles para que cambien el mundo». La institución, explicó no indica a sus miembros qué deben hacer, sino que les anima a tomarse en serio su vocación cristiana y actuar libremente en el mundo.

Por ello, considera que atribuir a la institución una coordinación de planes políticos parte de una dificultad para aceptar la libertad de sus miembros. «Si no hay plan, el poder no tiene importancia», afirmó. Según Valero, las personas que aparecen en su libro no describen la institución en términos de poder, sino como una familia, un medio de formación y un lugar de apoyo. En el libro, según cuenta, no se habla sobre la palabra «poder».

También explicó que cada miembro tiene su economía independiente. Tres cuartas partes de los miembros son supernumerarios y mantienen su propia economía familiar, mientras que los numerarios aportan a la institución lo que no necesitan para sus gastos. Valero señaló que las obras promovidas por miembros —universidades, colegios, residencias o iniciativas sociales— pueden manejar cantidades importantes de dinero, pero rechazó la idea de que la institución acumule ese dinero para sí.

«Me gusta que las personas se vean como son: imperfectas»

Otro de los elementos que Valero destacó del libro es precisamente la imperfección de sus protagonistas. «Me gusta que todas las personas se vean como son, imperfectas, porque eso es la realidad», afirmó. Frente a una imagen idealizada de los miembros de la institución, las 18 historias muestran personas distintas, con dificultades, fallos y experiencias diversas.

Según explicó, todas las respuestas de los 18 protagonistas a la pregunta sobre qué significa para ellos son diferentes, pero compatibles. Entre los aspectos que más le han llamado la atención está también la confianza en Dios. Citó el testimonio de una mujer de Holanda que descubrió que no tenía que pedir a Dios que viniera a ayudarla porque «Dios estaba siempre ahí».

Para Valero, una de las tareas pendientes es aprender a comunicar mejor esta experiencia. Los católicos, afirmó, «tienen mucho que decir», pero a veces les falta confianza para expresarlo. «No decirles lo que tienen que decir, sino ayudarles a decirlo mejor», explicó. En su opinión, hablar de la propia fe desde la experiencia personal puede ayudar a evitar tanto la imposición como la sensación de superioridad.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Opus Dei?

El Opus Dei —Obra de Dios, en latín— es una institución jerárquica de la Iglesia católica, una prelatura personal, que tiene como finalidad contribuir a la misión evangelizadora de la Iglesia.

Concretamente, se propone difundir una profunda toma de conciencia de la llamada universal a la santidad y del valor santificador del trabajo ordinario. La institución fue fundado por San Josemaría Escrivá el 2 de octubre de 1928.

¿Cuál es la misión central y los objetivos que tiene la institución?

El Opus Dei pretende ayudar a las personas que viven en el mundo —al hombre corriente, al hombre de la calle—, a llevar una vida plenamente cristiana, sin modificar su modo normal de vida, ni su trabajo ordinario, ni sus ilusiones y afanes.

Por eso, en frase que escribí hace ya muchos años, se puede decir que el Opus Dei es viejo como el Evangelio y como el Evangelio nuevo. Es recordar a los cristianos las palabras maravillosas que se leen en el Génesis: que Dios creó al hombre para que trabajara. Nos hemos fijado en el ejemplo de Cristo, que se pasó la casi totalidad de su vida terrena trabajando como un artesano en una aldea. El trabajo no es sólo uno de los más altos de los valores humanos y medio con el que los hombres deben contribuir al progreso de la sociedad: es también camino de santificación.

Si se quiere buscar alguna comparación, la manera más fácil de entender la institución es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían a fondo su vocación cristiana; buscaban seriamente la perfección a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime del Bautismo.

No se distinguían exteriormente de los demás ciudadanos. Los fieles son personas comunes; desarrollan un trabajo corriente; viven en medio del mundo como lo que son: ciudadanos cristianos que quieren responder cumplidamente a las exigencias de su fe.

¿Quién fue Álvaro del Portillo y por qué va a ser beatificado?

Mons. Álvaro del Portillo y Diez de Sollano (Madrid, 1914‑ Roma, 1994). Ingeniero de Caminos y Doctor en Filosofía y en Derecho canónico. Se incorporó al la institución en 1935. Ordenado sacerdote el 25 de junio de 1944, colaboró estrechamente con san Josemaría hasta su fallecimiento en 1975. Desempeñó, además, numerosos encargos de la Santa Sede, entre los que destaca su activa participación en los trabajos del Concilio Vaticano II.

Tras la muerte de san Josemaría fue elegido para sucederle en el gobierno de la institución. Ordenado Obispo en 1991. Su proceso de canonización se inició en marzo de 2004. El Papa Benedicto XVI lo declaró Venerable en 2012 y el Papa Francisco firmó el Decreto del Milagro atribuido a su intercesión en 2013.

¿Cómo ve el futuro del Opus Dei?

Treinta y nueve años para una institución es apenas un comienzo. Nuestra tarea es colaborar con todos los demás cristianos en la gran misión de ser testimonio del Evangelio de Cristo; es recordar que esa buena nueva puede vivificar cualquier situación humana. La labor que nos espera es ingente.

Es un mar sin orillas, porque mientras haya hombres en la tierra, por mucho que cambien las formas técnicas de la producción, tendrán un trabajo que pueden ofrecer a Dios, que pueden santificar. Con la gracia de Dios, la Obra quiere enseñarles a hacer de ese trabajo un servicio a todos los hombres de cualquier condición, raza, religión. Al servir así a los hombres, servirán a Dios.

¿No tiene una orientación económica o política?

Cada uno de sus miembros tiene plena libertad para pensar y obrar como le parezca mejor en este terreno. En todo lo temporal los files de la Obra son libérrimos: caben en la institución personas de todas las tendencias políticas, culturales, sociales y económicas que la conciencia cristiana puede admitir.

Yo no hablo nunca de política. Mi misión como sacerdote es exclusivamente espiritual. Por lo demás, aunque expresara alguna vez una opinión en lo temporal, las personas de la Obra no tendrían ninguna obligación de seguirla.


Comparte
magnifiercrossmenu linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram