La formación de laicos en Derecho Canónico

Su camino, desde la Renovación Carismática hasta los estudios en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, muestra cómo la gracia de Dios transforma la vida y abre horizontes de misión para la Iglesia de hoy, impulsando la formación de laicos para las nuevas comunidades que surgen en ella.

Fabiana nació el 23 de marzo de 1980 en Recife, en la región Nordeste del Brasil, y hoy está cursando el último año de la Licenciatura en Derecho Canónico, gracias a la Fundación CARF, quien le otorgó una ayuda durante su carrera.

Un encuentro con Jesús que transforma

Soy brasileña, nací en la ciudad de Recife, en el estado de Pernambuco, en la región nordeste del Brasil. Soy la hija menor de cuatro hermanos. Mi familia siempre ha sido católica: mi madre, una mujer profundamente comprometida y practicante de la fe católica y de los sacramentos; mi padre, aunque no practicante, nos animaba a mis hermanos y a mí a participar y seguir a mi madre. Crecí en un ambiente donde los valores cristianos nos eran presentados y testimoniados por mis padres como una realidad de la vida cotidiana.

Pero fue alrededor de mis 13 años cuando tuve una experiencia personal con Jesús vivo, a través de la Renovación Carismática católica. A partir de esa experiencia, Jesús pasó a ser alguien cercano a mí, que vivía conmigo, que me acompañaba en los momentos de estudio y también en mis ratos de ocio, cuando estaba con mis amigos. Jesús estaba conmigo en mi día a día. No era solamente un Dios que me daba reglas (los diez mandamientos) para cumplir, sino un Dios que me quería alegre y feliz en lo cotidiano de mi vida.

La experiencia renovó la práctica sacramental y la vida de oración

A través de esta experiencia, la participación en la Santa Eucaristía adquirió un nuevo sentido: empecé a asistir diariamente, no solo por obligación los domingos.

Nació en mí el deseo de leer la Biblia, conocer más sobre la fe católica, participar con más fervor en el sacramento de la Confesión. Comencé a integrarme en un grupo de oración de la Renovación Carismática católica, a interesarme en actividades y obras sociales, deseando que otras personas también pudieran tener ese mismo encuentro personal con Jesús que dio un sentido nuevo a mi vida.

Todo lo bueno se volvió aún mejor, y lo que antes consideraba negativo aprendí a verlo de otra manera, descubriendo incluso el sentido a las dificultades.

Este encuentro personal con Jesús fue un punto de inflexión en mi vida. Estoy muy agradecida a Dios porque ocurrió al inicio de mi adolescencia, dándome una base fundamental. Nació en mí un deseo de santidad: hacer todo bien y hacerlo por Dios, dando sentido a los valores que mis padres me enseñaban, a las actitudes que veía en ellos y que ahora encontraban un significado más profundo en el amor de Dios por mí, por mi familia y por cada persona.

Fabiana Valdevino de Souza junto a su padre y a su madre.

De la Renovación Carismática al servicio en las nuevas comunidades

Sin embargo, con los años, comencé a sentir que Dios me pedía más, y que yo también deseaba darle más al Señor. Fue entonces cuando, por primera vez, pensé en vivir en una nueva comunidad. Después de algunos meses de oración y discernimiento, tuve el valor de buscar al Fundador y a los responsables de la comunidad He ahí a tu Madre–Obra de María para compartir lo que sentía y expresar mi deseo de hacer una experiencia comunitaria.

Años después conocí la Comunidad He ahí a tu Madre–Obra de María, una nueva comunidad nacida en el barrio de Várzea, donde yo vivía en Recife. Al entrar en contacto con los primeros miembros de la comunidad, experimenté sentimientos encontrados: por un lado, me impresionaba su valentía al dejarlo todo –la casa paterna, su ciudad– para vivir en comunidad con el objetivo de evangelizar; por otro lado, me parecía un desafío enorme. Lo primero que pensé fue: «¿y mis proyectos?, ¿y mis sueños?, ¿voy a renunciar a todo? No es necesario… ya sigo a Jesús, ya estoy cumpliendo mi parte».

Así fue como asumí, como forma de vida, el carisma de la comunidad: evangelizar de todas las formas, con alegría, ayudando a la Iglesia local en sus diversas necesidades, invitando a todos a llevar a la Virgen María a su casa, tanto en una dimensión física como espiritual. Evangelizar y servir a la Iglesia como la Virgen María, guiados por la gracia del Espíritu Santo. Para realizar la misión de la comunidad fui enviada a nuestra casa de misión en Roma, donde desarrollamos nuestro apostolado en una parroquia de la periferia.

La formación de laicos: descubrir el Derecho Canónico

Tras algunos años en Roma, un amigo de la comunidad nos habló sobre el curso Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades, organizado por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Nos dijo que él ya lo había hecho y que sería muy bueno que yo y otra misionera también participáramos, para ayudar en las necesidades de la comunidad. Hablé con nuestro fundador y después de compartirlo con el Consejo General, recibimos la propuesta de realizar el curso. Ese fue nuestro primer contacto con la PUSC.

A partir de ese curso comprendimos mejor la necesidad de que algunos miembros se adentraran en el mundo del Derecho Canónico, para ayudar de manera especial a la Comunidad y, al mismo tiempo, prevenir errores futuros. Al inicio pensamos que era algo destinado a la formación de sacerdotes. Sin embargo, al compartirlo con los organizadores del curso, fuimos animadas a reconocer la importancia de que también las laicas de una nueva comunidad se dediquen al estudio del Derecho Canónico, dado que esta realidad es todavía nueva y requiere la preparación de laicos.

Con algo de miedo, pero también con entusiasmo, inicié mis primeros pasos en el ISSRA y después en el curso de Derecho Canónico. Con el tiempo, reconocí como providencia divina la oportunidad de poder estudiar Derecho Canónico, especialmente en la PUSC, donde se nos presenta siempre con su verdadero fin: la contribución a la salus animarum. Sin este objetivo, el estudio se volvería frío y distante de la misión para la que la Iglesia existe con toda su estructura.

Religiosas estudiando en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz
Religiosas, en una clase de la PUSC.

Ayudas Fundación CARF, apoyo clave para la formación

La financiación de las ayudas al estudio que gestiona la Fundación CARF, gracias a la generosidad de miles de benefactores y amigos, resulta clave para la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos, pero también para los religiosos y religiosas de movimientos nuevos y consolidados en la Iglesia.

«Ante esta oportunidad de recibir una formación sólida, mi deseo con la Licenciatura de Derecho Canónico es ayudar a mi comunidad, pero también a otras comunidades y movimientos en Brasil y en el mundo. Deseo servir mejor y ser fiel a la llamada que el Señor me ha hecho, y por esto estoy enormemente agradecida a los benefactores de la Fundación CARF por darme esta gran oportunidad de recibir una ayuda concreta en mi formación», agradece Fabiana Valdevino de Souza.


Gerardo Ferrara, Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio. Responsable de alumnado de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma.


San Carlos Borromeo, patrono de seminaristas

San Carlos Borromeo fue una de las personas más importantes de la Reforma Católica, también conocida como Contrarreforma, en el siglo XVI. Un hombre que nació en la opulencia de la nobleza y eligió el servicio y la austeridad.

Su vida muestra como un sacerdote, armado con una fe y una voluntad de hierro, puede ayudar a transformar la Iglesia. Se le recuerda como un pastor modelo por su amor por la formación de seminaristas y catequistas.

La familia Borromeo

Carlos Borromeo nació el 2 de octubre de 1538 en el castillo de Arona, en el Lago Maggiore (Italia). Su familia, los Borromeo, era una de las más antiguas e influyentes de la nobleza lombarda. Su padre fue el conde Gilberto II Borromeo y su madre Margarita de Medici.

Este parentesco materno marcaría su destino de forma decisiva. Su tío materno, Giovanni Angelo Medici, se convertiría en el papa Pío IV. Desde joven, Carlos mostró una piedad notable y una inclinación seria hacia el estudio, a pesar de sufrir una ligera dificultad en el habla.

A los doce años, su familia ya le había destinado a la carrera eclesiástica, recibiendo la tonsura y el título de abad comendatario. Estudió Derecho Canónico y Civil en la Universidad de Pavía.

Un cardenal laico con 22 años

La vida de san Carlos Borromeo cambió en 1559. Tras la muerte del papa Paulo IV, su tío materno fue elegido Papa, tomando el nombre de Pío IV. Casi de inmediato, el nuevo Papa llamó a su sobrino a Roma.

En 1560, con solo 22 años y sin haber sido ordenado sacerdote todavía, Carlos fue nombrado cardenal diácono. Resulta básico entender que, en esa época, el cardenalato era a menudo un cargo político y administrativo. Pío IV también lo nombró secretario de estado de la Santa Sede.

Se convirtió, de facto, en el hombre más poderoso de Roma después del Papa. Administraba los asuntos de los Estados Pontificios, gestionaba la diplomacia vaticana y supervisaba innumerables proyectos. Vivía como un príncipe renacentista, rodeado de lujos, aunque personalmente mantenía su piedad.

San Carlos Borromeo de Orazio Borgianni
San Carlos Borromeo de Orazio Borgianni.

La conversión y su llamada al sacerdocio

La vida de san Carlos Borromeo en Roma, aunque eficaz administrativamente, era mundana. Sin embargo, un evento trágico sacudió su conciencia: la muerte repentina de su hermano mayor, Federico, en 1562.

Esta pérdida le hizo reflexionar profundamente sobre la vanidad de la vida terrenal y la urgencia de la salvación eterna. Federico era el heredero de la familia, y su muerte ponía sobre Carlos la presión de dejar la vida eclesiástica para asegurar la descendencia.

Carlos rechazó esta idea. Experimentó una profunda conversión espiritual. Decidió que no sería más un administrador laico con título de cardenal, sino un verdadero hombre de Dios. En 1563, buscó la ordenación y fue consagrado sacerdote, y poco después, obispo. Su vida cambió radicalmente: adoptó un estilo de vida de extrema austeridad, de ayuno y de oración.

El motor del Concilio de Trento

La gran obra del pontificado de Pío IV fue la reanudación y conclusión del concilio de Trento (1545-1563), que había estado bloqueado durante años. San Carlos Borromeo, desde su puesto en la Secretaría de Estado, fue el motor diplomático y organizativo que llevó el concilio a buen puerto en su fase final.

Fue él quien gestionó las tensas negociaciones entre las potencias europeas (España y Francia), los legados papales y los obispos. Su tenacidad fue clave para que el concilio definiera la doctrina católica frente a la reforma protestante y, crucialmente, estableciera los decretos para la reforma interna de la Iglesia.

Terminado el concilio, san Carlos Borromeo no descansó. Se dedicó en cuerpo y alma a implementar sus decretos. Presidió la comisión que redactó el Catecismo Romano (o Catecismo de Trento), una herramienta fundamental para instruir a los fieles y unificar la enseñanza.

El triunfal ingreso de san Carlos Borromeo en Milán de Filippo Abbiati, Catedral de Milán.

San Carlos Borromeo: arzobispo residente de Milán

Mientras estaba en Roma, san Carlos Borromeo había sido nombrado arzobispo de Milán en 1560. Sin embargo, como era costumbre en la época, gobernaba su diócesis "en ausencia" a través de vicarios. Era un "pastor sin rebaño".

El propio concilio de Trento que él ayudó a concluir prohibía esta práctica y exigía que los obispos residieran en sus diócesis. Fiel a sus principios, Carlos rogó a su tío, el Papa, que le permitiera dejar la gloria de Roma para ir a la difícil Milán.

En 1565, Pío IV accedió. La entrada de san Carlos Borromeo en Milán marcó el inicio de una nueva era. Por primera vez en casi 80 años, Milán tenía un arzobispo residente.

El desafío de Milán: una diócesis en ruinas

La archidiócesis de Milán que encontró Carlos Borromeo era un reflejo de los males de la Iglesia pre-tridentina. Era una de las diócesis más grandes y ricas de Europa, pero espiritualmente estaba en la anarquía.

El clero estaba profundamente relajado y mal formado. Muchos sacerdotes no guardaban el celibato, vivían lujosamente o simplemente eran ignorantes de la doctrina básica. La ignorancia religiosa del pueblo era vasta. Los monasterios, tanto masculinos como femeninos, habían perdido su disciplina y se habían convertido en centros de vida social.

La reforma implacable de san Carlos Borromeo

San Carlos Borromeo aplicó los decretos de Trento con una energía sobrehumana. Su método era claro: visitar, regular, formar y dar ejemplo.

Comenzó por reformar su propia casa arzobispal. Vendió los muebles lujosos, redujo drásticamente su servidumbre y adoptó un régimen de vida casi monástico. Su ejemplo como sacerdote austero era su primera herramienta de reforma.

Inició las visitas pastorales, recorriendo incansablemente cada una de las más de 800 parroquias de su diócesis, muchas en zonas montañosas de difícil acceso en los Alpes. Inspeccionaba las iglesias, examinaba al clero y predicaba al pueblo.

Para aplicar la reforma, convocó numerosos sínodos diocesanos y concilios provinciales, donde promulgó leyes estrictas para corregir los abusos del clero y de los laicos. No temió enfrentarse a los nobles ni a los gobernadores españoles, que veían su autoridad como una intromisión.

La creación del seminario

San Carlos Borromeo entendió perfectamente que la reforma de la Iglesia era imposible sin un clero bien formado. El concilio de Trento había ordenado la creación de seminarios para este fin, pero la idea se encontraba en un plano muy teórico.

Carlos fue el pionero absoluto en su implementación práctica. Fundó el seminario mayor de Milán en 1564, convirtiéndolo en el modelo para toda la Iglesia católica. Luego estableció seminarios menores y colegios (como el helvético, para formar clero contra el calvinismo).

Estableció reglas estrictas para la vida espiritual, académica y disciplinaria de cada seminarista. Quería que el futuro sacerdote fuera un hombre de oración profunda, docto en Teología y moralmente intachable. La figura del seminarista moderno, dedicado exclusivamente a su formación para el ministerio, es una herencia directa de la visión de san Carlos Borromeo. Por ello, es considerado el patrono de todo seminarista.

San Carlos Borromeo dando la comunión a las víctimas de la peste, por Tanzio da Varallo, hacia 1616 (Domodossola, Italia).

Un sacerdote para su pueblo

El momento que definió el heroísmo de san Carlos Borromeo fue la terrible plaga que asoló Milán entre 1576 y 1577, conocida como la peste de san Carlos.

Cuando la epidemia estalló, las autoridades civiles y la mayoría de los nobles huyeron de la ciudad para salvarse. San Carlos Borromeo se quedó. Se convirtió en el líder moral, espiritual y, en muchos aspectos, civil de la ciudad asediada por la enfermedad.

Organizó hospitales de campaña (lazaretos), reunió a su clero fiel y les instó a atender a los moribundos. Él mismo iba por las calles más infectadas, dando la Comunión y la Extremaunción a los apestados, sin temor al contagio.

Vendió los bienes que le quedaban, incluso los tapices de su palacio, para comprar comida y medicinas para los pobres. Para que los enfermos que no podían salir de sus casas pudieran asistir a Misa, ordenó celebrar la Eucaristía en las plazas públicas. Su figura, liderando procesiones penitenciales descalzo por la ciudad, se convirtió en un símbolo de esperanza.

Oposición y atentado

La reforma de san Carlos Borromeo no fue fácil ni popular. Su rigor le ganó poderosos enemigos. Se enfrentó constantemente a los gobernadores españoles de Milán, que intentaron limitar su jurisdicción.

Pero la oposición más violenta vino desde dentro de la Iglesia. Los Humiliati, una orden religiosa que se había relajado moralmente y poseía grandes riquezas, se negaron a aceptar su reforma. En 1569, un miembro de esta orden, el fraile Girolamo Donato Farina, intentó asesinarlo.

Mientras san Carlos Borromeo rezaba de rodillas en su capilla, el fraile le disparó por la espalda con un arcabuz a quemarropa. Milagrosamente, la bala solo rasgó sus vestiduras y le causó una leve contusión. El pueblo vio esto como una señal divina, y el papa Pío V suprimió la orden de los Humiliati poco después.

Legado, muerte y canonización

El esfuerzo constante, las penitencias extremas y el trabajo incansable agotaron la salud de san Carlos Borromeo. En 1584, mientras realizaba un retiro espiritual en el Monte Varallo, contrajo unas fiebres.

Regresó a Milán gravemente enfermo y murió en la noche del 3 de noviembre de 1584, a los 46 años. Sus últimas palabras fueron Ecce venio (Aquí vengo).

Su fama de santidad fue inmediata. El pueblo de Milán lo veneraba como el sacerdote mártir de la caridad y la reforma. El proceso de canonización fue extraordinariamente rápido para la época. Fue beatificado en 1602 y canonizado por el papa Paulo V en 1610.

San Carlos Borromeo es universalmente reconocido como patrono de los obispos, de los catequistas y, de manera muy especial, de todo seminarista y director espiritual. Su influencia en la definición del sacerdote post-tridentino –formado, piadoso y dedicado a su pueblo– es incalculable.


El diezmo: ¿qué es y cuál es su significado?

El diezmo tenía como finalidad la recaudación de fondos para el mantenimiento material de la Iglesia y de los más necesitados, hoy en día el Papa Francisco nos dice “El enemigo de la generosidad es el consumismo”.

Cada cristiano puede contribuir económicamente “lo que ha decidido en su corazón y no de mala gana ni a la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría”. 2 Corintios 9:7

Qué es el diezmo

La palabra diezmo procede del latin decimus y está vinculado a un décimo, la décima parte de algo. El concepto se utilizaba para nombrar al derecho del 10 % que se debía pagar a un rey, a un gobernante o a un líder. Quienes debían realizar el pago entregaban la décima parte de sus ganancias o ingresos al acreedor. Era una práctica común de la antigüedad tanto entre los babilonios, persas, griegos y romanos y entre los hebreos.

El significado de diezmo en la Biblia, es la décima parte de todos los frutos adquiridos, que se debe entregar a Dios como reconocimiento de su dominio supremo. Cf. Levítico 27,30-33. El diezmo se le ofrece a Dios, pero se transfiere a sus ministros. Cf. Num 28,21.

El diezmo y ofrenda, debe hoy entenderse, según el espíritu cristiano de una entrega de corazón por amor para ayudar a la Iglesia y a los más desfavorecidos en sus necesidades.

“La generosidad de las pequeñas cosas ensancha el corazón, cuidado al consumismo”. En su homilía en la Misa matutina en la casa santa Marta, el día 26 noviembre 2018, el papa Francisco exhortó a preguntarnos cómo podemos ser más generosos con los pobres, el diezmo actual esta en "las pequeñas cosas". Y advirtió que el enemigo de la generosidad es el consumismo, gastando más de lo que necesitamos.

Cómo aparece reflejado el diezmo en la Biblia

El Antiguo Testamento habla de la disposición del corazón para entregar el diezmo, según la frase “cada uno ofrende a como dispuso en su corazón, no dando con tristeza sino con alegría”. El significado del diezmo en la biblia aparece por primera vez cuando Abram, lo entrega al sacerdote Melquisedec en una muestra de gratitud (Génesis 14:18-20; hebreos 7:4). Con el tiempo, se instruyó para todos los sacerdotes levitas e incluso se estableció como obligación o ley.

Luego, Jacob da el diezmo de todas sus posesiones al Señor. "Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti." (Génesis 28:22)

Posteriormente la Biblia explica como cada año, los israelitas apartaban la décima parte de lo que producían sus tierras (Levítico 27:30). Si decidían pagar con dinero, entonces tenían que añadirle el 20 % de su valor (Levítico 27:31). También tenían que dar “las décimas partes del ganado vacuno y del rebaño” (Levítico 27:32).

Para calcular el diezmo de su ganado, los israelitas escogían cada décimo animal que saliera de su corral. La Ley decía que no podían examinar si ese animal era bueno o malo, ni cambiarlo por otro. Además, no podían pagar ese diezmo con dinero (Levítico 27:32, 33).

Pero el segundo diezmo, el que se usaba para las fiestas anuales, ese sí se podía pagar con dinero. Esto era muy práctico para los israelitas que venían de lejos para asistir a las fiestas (Deuteronomio 14:25, 26). Las familias israelitas usaban estas ofrendas en sus fiestas especiales. Y había años específicos en que esas ofrendas se usaban para ayudar a la gente muy pobre. (Deuteronomio 14:28, 29; 26:12.)

Pagar el diezmo era una obligación moral, la ley mosaica no establecía ningún castigo a quien no cumpliese. Los israelitas tenían que declarar ante Dios que habían cumplido y entonces pedirle que los bendijera por haberlo hecho (Deuteronomio 26:12-15).

Grupo de personas en un entorno antiguo, similar a un mercado o templo, entregando ofrendas de frutas y monedas a un hombre que las recibe. La escena evoca la práctica del diezmo en tiempos bíblicos.
En el mercado de la antigua Judea, la gente se acercaba para entregar sus diezmos.

El diezmo en la Biblia: el Nuevo Testamento

En los días de Jesús, todavía se pagaba el diezmo. Pero, cuando él murió en la cruz, esto dejó de ser un requisito. Jesús, no lo rechaza, pero enseña una referencia nueva: Dar ya no el 10 % sino darse del todo por amor, sin contar el costo. Por ello, condenó a los líderes religiosos porque eran muy estrictos a la hora de cobrar el diezmo y al mismo tiempo, descuidaban “los asuntos más importantes de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad” (Mateo 23:23).

La muerte de Jesús anuló la Ley mosaica, incluido “el mandato de cobrarle el diezmo al pueblo” (Hebreos 7:5, 18; Efesios 2:13-15; Colosenses 2:13, 14). En ninguna de las cuatro veces que el diezmo aparece en el Nuevo Testamento se nos enseña a guiarnos por esa medida. Ya no se limita a la ley del 10 % sino que nos refiere al ejemplo de Jesucristo que se dio sin reservas. Jesús vive una entrega radical y nos enseña que debemos hacer lo mismo. Por ello nos trasmitió el concepto y la importancia de las Obras de misericordia: espirituales y corporales.

El Corazón de Jesús es el modelo de entrega total. Se entregó hasta la muerte en el Calvario. Jesús nos da Su gracia para saber dar y darnos como Él se dio. Todo le pertenece a Dios y somos administradores de nuestros recursos según el Espíritu Santo que ilumina nuestra conciencia. San Pablo enseña y vive la misma entrega, “Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza.” (II Corintios 8,9)

El Papa Francisco da una catequesis sobre el jubileo, el diezmo y la condena de la usura. En la audiencia general del Miércoles de Ceniza del año 2016.

Importancia que tiene en la financiación de la Iglesia en España

El Catecismo de la Iglesia Católica solo menciona el diezmo una vez, es en referencia a la responsabilidad del cristiano hacia los pobres, fundamentada ya en el Antiguo Testamento. El quinto mandamiento, “ayudar a la Iglesia en sus necesidades”, enuncia que los fieles están obligados de ayudar, cada uno según su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia (cf CIC can. 222).

Existe mucha confusión entre la población sobre las fuentes de financiación de la Iglesia Católica en España. La Iglesia Católica recibe del Estado español, el 0,7 % de los impuestos de aquellos que marcan libremente la casilla correspondiente en la declaración del IRPF. Es así desde que en diciembre de 2006 se firmó la modificación en el sistema de asignación tributaria. Y se puede considerar una forma de aportar un diezmo u ofrenda a la Iglesia hoy en día.

Además de la aportación del Estado vía IRPF, la Iglesia se sostiene con la aportación y ofrendas de sus fieles a través de otras vías:

Marcar la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta no supone coste alguno para el ciudadano. No le devolverán menos ni pagará más. Pero sí constituye una gran ayuda para miles de personas que lo necesitan. Un pequeño gesto para una gran obra. En las Jornadas de Reflexión de la Fundación CARF que organizamos con diferentes colaboradores vía online, Silvia Meseguer explicó la financiación de la religión en España.


Bibliografía:

Catecismo de la Iglesia Católica
infocatolica.com
Opusdei.org


Los 108 milagros eucarísticos de san Carlo Acutis

Con su acción y su conducta, el ya declarado santo, representa un modelo de joven que sabe seguir con valentía y firmeza el camino señalado por el Señor, a pesar de las dificultades sin dejar de llevar una vida junto a Jesús

El proyecto de vida de san Carlo Acutis, considerado el santo milenial, fue vivir con Jesús, para Jesús y en unión con Jesús. Su vida no era para dedicarla a cosas vanas, sino para entregársela a Dios, poniendo todos sus proyectos en sus manos.

La vida de este joven santo italiano, deja como fruto una obra sobre los milagros eucarísticos para todos los cristianos con la que consigue llevar, a través de internet, a Jesús al mundo entero. Realizó, casi sin quererlo, así una contribución a la obra evangelizadora de la Iglesia en torno a la Sagrada Eucaristía y la presencia real de Jesús en ella.

Testigo joven del Evangelio

San Carlo Acutis es un auténtico testigo de que el Evangelio puede ser vivido íntegramente por un joven adolescente. Su breve existencia, destinada a la meta del encuentro con Jesús, es un ejemplo para la juventud cristiana.

milagros eucarísticos carlo acutis
Mapa con los 163 paneles creado por san Carlos Acutis.

La exposición sobre los milagros eucarísticos de san Carlo Acutis

Carlo Acutis es conocido como patrono de Internet, porque fue capaz de usar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio y para comunicar valores cristianos.

Además, realizó una investigación, recopilación y diseño que dio como resultado la creación de 163 paneles donde se muestran fotografías y descripciones históricas de los milagros eucarísticos principales ocurridos en diferentes siglos y en el mundo.

De este modo surgió la exposición sobre milagros eucarísticos de san Carlo Acutis que ya ha recorrido muchos países del mundo, y ha visitado más de 500 parroquias en Italia y más de diez mil parroquias en otros países con traducciones en diferentes idiomas.

Con una gran variedad de fotografías y descripciones históricas, la exposición los milagros eucarísticos principales que ocurrieron a lo largo de los siglos en diferentes países y que han sido reconocidos por la Iglesia católica. Por medio de los paneles el santo milenial consigue que visitemos virtualmente los lugares donde ocurrieron dichos milagros.

Originales y fotocopias

San Carlo Acutis tiene un mensaje para los jóvenes de hoy: la vida en Cristo es bella y hay que vivirla en plenitud. Las realidades eternas son auténticas y estamos inmersos en ellas más de lo que creemos.

«Todos nacen originales, pero muchos mueren como fotocopias». Para no morir como una fotocopia, Carlo Acutis bebe de la fuente de los sacramentos, que son para él, el medio más poderoso para crecer en virtudes cristianas. 

El joven san Carlo Acutis en una foto al aire libre con un paisaje de montañas al fondo, vistiendo un polo rojo y una mochila.
Carlo Acutis (1991-2006), el ciberapóstol de la Eucaristía, cuya próxima canonización lo convertirá en San Carlo Acutis.

¿Qué son los milagros eucarísticos?

Los milagros eucarísticos son intervenciones prodigiosas de Dios que tienen como fin confirmar la fe en la presencia real del cuerpo y la sangre del Señor en la Eucaristía.

Durante la liturgia de la Eucaristía, el momento más importante de la Misa católica, es la Consagración del pan y del vino que se transformarán, mediante las palabras del sacerdote, en el cuerpo y en la sangre de Cristo.

Esta maravillosa transformación, en la parte de la Misa más importante, toma el nombre de transustanciación, es decir, el cambio de una sustancia por otra, no puede ser experimentada en absoluto por los sentidos, sólo la fe nos asegura esta maravillosa transformación. Cambia la sustancia sin cambiar los accidentes.

Los milagros eucarísticos buscan confirmar esta fe que se funda en las palabras de Jesús, lo que parece pan no es pan y lo que parece vino no es vino.

En los milagros eucarísticos se dejan ver, efectivamente, la carne y la sangre, o una sin la otra dependiendo del milagro.

El fin de estos prodigios es demostrar que no debemos buscar la apariencia externa (pan y vino), sino la sustancia, la verdadera realidad de las cosas, que es la carne y la sangre de Jesucristo Dios Nuestro Señor.

Fotografía del adolescente san Carlo Acutis sonriendo a la cámara en un entorno histórico, con un puente de piedra y un río al fondo, durante un viaje.
San Carlo Acutis en una imagen que refleja su sencillez y la alegría de un joven de nuestro tiempo.

Breve biografía de san Carlo Acutis

Este joven santo muere en octubre de 2006, con tan solo 15 años a causa de una leucemia mieloide aguda, dejando en la memoria de quienes conocen su vida una profunda admiración por su testimonio de vida cristiana.

Desde muy pequeño, Carlo mostró una gran atracción por la Eucaristía, era un chico normal. Realizaba diferentes obras de apostolado.

Tocaba el saxofón, jugaba al futbol y se divertía con los videojuegos. Pero todo lo hacía con una armonía absolutamente especial, gracias a su gran amistad con Jesús.

Era un gran conocedor del mundo de la informática. Sus conocimientos abarcaban desde la programación de ordenadores hasta el montaje de películas, la creación de sitios web, periódicos digitales, y lo utiliza en favor de su apostolado.

Su devoción crece a diario gracias a la Comunión; participaba con fervor en la Santa Misa, rezaba ante el Santísimo Sacramento.

Si no pudiste ver su canonización, ahora puedes, a través del siguiente vídeo:

El amor de Carlo por la Eucaristía y la Virgen María fueron los pilares de su vida. La Virgen María era su confidente y nunca dejaba de venerarla rezando el Santo Rosario y dedicándole sus sacrificios en forma de renuncias.

Así vivió Carlo Acutis, en íntima amistad con Jesús, y en su presencia constante, comprendió que era necesaria una auténtica vida espiritual para una acción misionera eficaz. Cuando le diagnosticaron la leucemia, ofreció sus sufrimientos «por el Señor, el Papa y la Iglesia».

Desde el 6 de abril de 2019, los restos mortales de Carlo descansan en el santuario del Despojo de Asís. El papa Francisco lo nombró beato el 10 de octubre de 2020. Y el 7 de septiembre de 2025 el papa León XIV lo proclamó santo, junto a Pier Giorgio Frassati.

Canonización de san Carlo Acutis

Acutis considerado el santo milenial fue canonizado junto a Pier Giorgio Frassati el 7 de septiembre de 2025 en la plaza de san Pedro por el papa León XIV, acompañado de miles de personas.

carlo acutis milagros eucarísticos con santos
Imagen recreada con inteligencia artificial de santos amantes de la Sagrada Eucaristía.


Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, 29 de septiembre

En la fe católica, pocas figuras inspiran tanta reverencia y cariño como los ángeles. Criaturas espirituales, dotadas de inteligencia y voluntad, son la manifestación de la perfección, infinitud y poder de Dios: cada uno de ellos agota en él su propia especie. La sagrada escritura y la tradición de la Iglesia nos revelan su existencia como una verdad de fe. En este coro celestial, destacan por su nombre y misión tres figuras: los santos arcángeles san Miguelsan Gabriel y san Rafael.

El 29 de septiembre, la Iglesia celebra en una única fiesta a estos tres siervos fieles de Dios, reconociendo su papel en la Historia de la Salvación. Desde la Fundación CARF, queremos profundizar en la identidad y misión de estos príncipes celestiales, poderosos aliados en el camino hacia la santidad, cuya labor protectora y mensajera sigue vigente hoy como en los tiempos bíblicos.

El pasaje del Evangelio propuesto por la Iglesia para esta fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael es el encuentro de Jesús con Natanael, que san Juan sitúa al comienzo de su Evangelio. «Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre» (Jn 1, 47-51). Jesús se va dando a conocer como Mesías, y describe cuál es la misión de los ángeles, que forman parte de la historia de la salvación llevando a cabo diferentes misiones encomendadas por Dios.

Los ángeles: servidores y mensajeros

Antes de repasar las misiones específicas de san Miguelsan Gabriel y san Rafael, debemos comprender qué nos enseña la Iglesia sobre los ángeles. El Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) nos instruye con claridad: «La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe» (CEC, 328).

No son una mera abstracción o una conjunción de energía. Son criaturas personales e inmortales que superan en perfección a todas las criaturas visibles. Su propósito es glorificar a Dios sin cesar y servir como ejecutores de sus designios salvíficos. Como su propio nombre griego –ángelos, que significa "enviado" o "mensajero"– indica, una de sus funciones primordiales es la de comunicar la voluntad divina a la humanidad.

La tradición, basándose en las Escrituras, ha organizado a los ángeles en diferentes coros o jerarquías. Los arcángeles son aquellos a quienes se les confían misiones de especial trascendencia. Aunque la Biblia sugiere la existencia de siete, la Iglesia Católica venera con nombre propio a los tres que se revelan en los textos canónicos, como muestra de la intervención divina en el mundo. Su labor es un recordatorio constante de que el Cielo no está distante, sino que participa activamente en nuestra historia, una realidad que sostiene la formación de futuros sacerdotes que un día predicarán estas verdades de fe.

La liturgia ha unificado en el día 29 de septiembre la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Sus nombres hacen referencia a sus funciones de intermediarios entre Dios y los hombres, así como ejecutores de sus órdenes y de transmisores de sus mensajes.

El Arcángel san Gabriel, arrodillado con humildad ante la Virgen María en un pórtico, le anuncia que será la Madre de Dios.
La Anunciación (1426) de Fra Angelico. San Gabriel es representado como el mensajero de la Encarnación.

El Arcángel san Gabriel

Su nombre significa Fortaleza de Dios. Al arcángel Gabriel se le encomendó la misión de anunciarle a la Virgen María que sería la Madre del Salvador. El mensaje que transmite es trascendental. Sin duda el más importante de la Historia de la Salvación; se trata de la llegada al mundo del Mesías, el Hijo de Dios.

Fue «En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David. La virgen se llamaba María. Y entró donde ella estaba y le dijo:  —Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo...». Lucas 1, 26-28.

El Arcángel san Miguel, con armadura y espada en alto, somete con su pie la cabeza de Satanás, que yace derrotado en el suelo.
San Miguel venciendo al demonio (1636) de Guido Reni. Representa su poder como jefe de la milicia celestial.

El Arcángel san Miguel

En hebreo significa ¡Quién como Dios!, expresión que está en armonía con su misión e intervenciones. 

El arcángel san Miguel es quien está al mando de los ejércitos celestiales. Es defensor de la Iglesia y su nombre es el grito de guerra en la batalla librada en el Cielo contra Satanás. Por eso a san Miguel lo pintan atacando a la serpiente infernal.

La Iglesia le rinde culto y le reza desde el siglo V por su papel protector, tanto en la primera lectura, durante la celebración de la Santa Misa, como en la liturgia de las horas, en antífonas y en el oficio de Lectura.

«Arcángel san Miguel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la maldad y asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su impero; y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el poder divino a Satanás, y a los otros espíritus malvados, que andan por el mundo tratando de perder a las almas. Amén».

El Arcángel san Rafael

El arcángel san Rafael es el amigo de los caminantes y médico de los enfermos. Su nombre significa Medicina de Dios o Dios ha obrado la salud. En la Biblia se le presenta como protector y compañero de todos, y es uno de los grandes ángeles presentes ante la gloria del Señor.

Aparece en el libro de Tobías 12, 17-20 y es el mismo arcángel san Rafael quien revela su identidad: «No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid a Dios por siempre. Si he estado con vosotros…, ha sido por voluntad de Dios. A Él debéis bendecir todos los días, a Él debéis cantar… Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios. Mirad, yo subo al que me ha enviado…».

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Arcángel san Rafael de Juan de Valdés Leal.

Los arcángeles en la vida de los santos

La devoción a los arcángeles no es una mera curiosidad teológica; ha sido una fuente de fortaleza para innumerables santos.

Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico, aunque no se le conoce una devoción personal específica a los tres arcángeles de la misma manera que a otros santos, es la figura intelectual más importante en la comprensión de la naturaleza angélica. En su Summa Theologica, dedicó un tratado entero a los ángeles, explorando con una profundidad inigualable su ser, su conocimiento y su voluntad. Su trabajo proporciona la estructura teológica sobre la cual se asienta la doctrina católica de los ángeles, permitiéndonos apreciar con mayor claridad la grandeza de San Miguel, San Gabriel y San Rafael.

San Miguel, Gabriel y Rafael: patronos del Opus Dei

San Josemaría, desde el inicio de la fundación de la Obra sintió que necesitaba mucha ayuda del cielo para llevar adelante la misión que Dios le había confiado: transmitir el mensaje de que se puede ser santo por medio del trabajo y de la vida ordinaria. Parte de esa ayuda le llegó de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

«Recé las preces de la Obra de Dios, invocando a los santos arcángeles, nuestros patronos: san Miguel, san Gabriel, san Rafael... Y ¡qué seguridad tengo de que esta triple llamada, a señores tan altos en el Reino de los cielos, ha de ser –es agradabilísima al Trino y Uno, y ha de apresurar la hora de la Obra!»,(San Josemaría Escrivá).

El jueves, 6 de octubre de 1932, mientras realizaba oración en la capilla de san Juan de la Cruz, durante su retiro espiritual en el convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia, san Josemaría escogió como patronos del Opus Dei a los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y a los Apóstoles san Juan, san Pedro y san Pablo. Desde aquel momento los consideró patronos de los diferentes ámbitos apostólicos que componen el Opus Dei.

Bajo el patrocinio del arcángel san Rafael está la labor de formación cristiana de la juventud, de donde surgen vocaciones en los primeros años, los de hacer grandes gestas. Arropados por la advocación del arcángel san Miguel, se encuentran las vocaciones que se forman espiritual y humanamente en el celibato. En cuanto a los padres y madres de familia que formasen parte de la Obra, tienen por patrono al arcángel san Gabriel.

Así, podemos recordar entonces el pasaje del Evangelio de Lucas que se lee el día de la fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y pensar que Dios ha querido que todos los cristianos contemos con la ayuda de los arcángeles, y con la ayuda de los ángeles custodios que saben mucho de la tarea de encender corazones fríos y de ayudar a tomar decisiones generosas.


Bibliografía


Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad

Torreciudad conmemoraba en esta ocasión un acontecimiento muy especial: la celebración del 50º aniversario de la apertura al culto del nuevo templo dedicado a la Virgen.

Un encuentro marcado por la alegría, la oración y la certeza de compartir la fe en familia. Como dijo el vicario del Opus Dei en España, don Ignacio Barrera: «¡Cuánta belleza y alegría puede transmitir la familia que reza!».

La Fundación CARF, fiel a su compromiso con la formación sacerdotal y con la Iglesia universal, fue una de las entidades patrocinadoras de esta jornada, sumándose así a la alegría de las familias que acudieron al santuario aragonés.

La familia que reza

El acto central fue la Eucaristía celebrada en la explanada, presidida por el vicario del Opus Dei en España, Ignacio Barrera, quien invitó a todos los presentes a ser «sembradores de paz y alegría», recordando las palabras de san Josemaría: las familias están llamadas a ser «hogares luminosos y alegres».

En un mundo tantas veces marcado por la prisa, la división y la incertidumbre, Barrera recordó que «el Señor se encargará de lo demás y encenderá otras muchas luces», si cada familia procura dar testimonio de amor en su vida cotidiana: «Dad luz en vuestra casa, en los colegios, en los lugares de trabajo… ¡Cuánta belleza y alegría puede transmitir la familia que reza, que se quiere, que se perdona y está unida!». Y preguntó: «¿No os parece que hay mucha necesidad de esto en nuestro tiempo, en la vida social, en la vida política, en los ambientes de trabajo?».

En esta jornada se respira fraternidad y oración. Tras el rezo del Ángelus, hubo una variada presentación de ofrendas por parte de las asociaciones, parroquias, colegios y grupos participantes, que ofrecieron flores, productos de la tierra, imágenes de la Virgen, manualidades infantiles y otros símbolos de gratitud y fe.

En un gesto lleno de ternura, los padres ofrecieron a sus hijos a la Virgen de Torreciudad, confiándoles su futuro y pidiendo su amparo. Este momento, vivido con lágrimas y sonrisas, fue testimonio de lo que significa caminar juntos como familia cristiana: dejarse guiar por María hacia su Hijo.

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En diálogo con Nachter y Roseanne.

Nachter y Roseanne

La jornada estuvo llena de momentos de encuentro y testimonio. El matrimonio formado por Nachter y Roseanne, conocidos por su humor y cercanía en redes sociales, compartió su experiencia sobre «cómo mejorar nuestras relaciones familiares con mucho humor». Recordaron que «reírse con los demás, no de los demás» es una clave sencilla para vivir la caridad en el hogar, y que «ante el dolor, es básico que nuestra vida no la defina el sufrimiento, sino la ayuda que nos prestamos unos a otros. Y sobre todo Dios, que es Padre y podemos confiar plenamente en Él, aunque a veces no le entendamos».

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Un grupo de voluntarias.

Un gesto sencillo

Durante todo el día, más de 200 voluntarios colaboraron en los servicios de acogida, aparcamiento, información y limpieza, junto a la Guardia Civil, Turismo de Aragón, las comarcas del Somontano, Ribagorza y Cinca Medio, los ayuntamientos de Secastilla y El Grado, la Fundación CARF y el Grupo Mahou San Miguel. Además, se recogieron productos de higiene destinados a familias necesitadas, que se entregarán a través de Cáritas Diocesana de Barbastro-Monzón: un gesto que encarna el amor cristiano hecho servicio.

En el 50º aniversario del templo, esta jornada volvió a mostrar el corazón vibrante de la Iglesia: familias unidas por la fe, que rezan, se perdonan y confían en Dios. La Fundación CARF, presente entre ellas, comparte esa misión de irradiar esperanza y formar corazones sacerdotales que sirvan a tantas familias en todo el mundo.

Torreciudad, una vez más, fue luz. Una luz que nace de María y que, a través de la familia, ilumina la sociedad con la alegría del Evangelio.

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La Virgen de Torreciudad en procesión durante el rezo del Rosario.

Los alcaldes animan a repetir

Javier Betorz, delegado del Gobierno de Aragón en Huesca, ha destacado que «Torreciudad es un indudable foco de atracción, por tanto tiene todo nuestro apoyo en la promoción del turismo religioso y cultural». Mari Carmen Obis, alcaldesa de El Grado, ha señalado la importancia de la fiesta «en estas convocatorias para compartir nuestro patrimonio y nuestra alegría, de forma que lleguen a nuevos visitantes».

José Luis Arasanz, teniente de alcalde de Secastilla, y Ana María Rabal, concejala, confían en el proyecto de eje carretero con El Grado y Graus a través del municipio. Antonio Comps, alcalde de Castejón del Puente, piensa que «la jornada es un evento muy importante para el Alto Aragón, con un hondo significado en positivo para la familia y como elemento de promoción».

Fernando Torres, alcalde de Barbastro, ha declarado estar «muy contento de repetir una edición más, y de haber compartido la preocupación del santuario por los daños de la tormenta de anoche», mientras que para José Pedro Sierra, alcalde de Peraltilla, «lo mejor es que he visto mucha gente, con familias que confiamos repitan y den a conocer nuestro entorno».

José María Civiac, presidente de la comarca del Cinca Medio y alcalde de Alfántega, ha comentado que «he visto a mucha gente, dispuesta a un desplazamiento a veces largo, y desde luego, hemos de colaborar entre todos para que aumenten los visitantes».

Lola Ibort, concejala en Almudévar y diputada provincial, señala en su segunda asistencia a esta jornada, que «regreso muy contenta porque comparto tantos valores que promueven la familia, que es tan importante. Y estas familias jóvenes son a la vez, los mejores embajadores de nuestro territorio».

También asistieron la alcaldesa de El Pueyo de Santa Cruz, Teresa Rupín, y representantes municipales de Puente de Montañana, Arén, Enate y Artasona.


Marta Santín, periodista especializada en religión.