Bohdan e Ihor, estudiantes ucranianos en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz

 

Bohdan e Ihor

Bohdan Luhovyi, de 26 años e Ihor Bazan, de 24 son dos de los ocho estudiantes ucranianos que se están formando en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Nos hablan de su dolor y esperanza sobre la guerra de Ucrania.  Son  seminaristas del Colegio Basiliano de San Josafat, un santo grieco-católico. Pertenecen a la Iglesia Greco-católica.

 Un tiempo triste

 Es un tiempo triste para todo el mundo. En Europa, esperábamos una primavera ya sin emergencia sanitaria, mascarillas, distancia social. Esperábamos una temporada nueva, de alegría y de paz, pero nos encontramos con algo horroroso que no nos hubiéramos imaginado nunca pudiera pasar otra vez en Europa: una guerra. Y una guerra cruel, sin piedad, en la franja oriental de nuestro mismo continente.

 Imágenes de prófugos desplazados por miles de kilómetros con sus pocas pertenencias; niños llorando; bombas destruyendo palacios antiguos y modernos, viviendas, coches, vida. Y la nieve que cubre la tierra está herida de casas, árboles, vidas y esperanzas quemados.

 Rezar por el pueblo ucraniano

 Y por eso hoy, en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y en el mundo entero nos ponemos a rezar. Y más: siendo el Miércoles de Ceniza, la comunidad universitaria ha decidido responder al llamado del Papa Francisco y adherirse a la Jornada de Ayuno por la Paz.

 Durante la Santa Misa de las 12:45, en la Basílica de San Apolinar – una misa a la que han estado invitados estudiantes, profesores y empleados – se ha rezado en particular por la paz en Ucrania, en unión con toda la Iglesia.

 Y con nosotros han estado dos invitados especiales, Bohdan Luhovyi, de 26 años que nació en Bolekhiv e Ihor Bazan, de 24, nacido en Ternópil. Nos cuentan lo que está pasando en su país.

 Comunicación en la Pontificia de la Santa Cruz

 Tengo que admitir que es muy impactante para mi encontrarme con vosotros… Ambos sois muy jóvenes, como muchos de vuestros amigos que se encuentran en Ucrania combatiendo esta guerra tan absurda. Vosotros estáis aquí estudiando en la Facultad de Comunicación Institucional y ahora mismo estáis involucrados en otra batalla, la de la comunicación, ya que esta es una guerra también de comunicación y vosotros, por primera vez en Roma, sois “comunicadores” de una situación en la cual la Iglesia está particularmente implicada en ayudar a la población ucraniana.

 Bohdan: Así es, y además pertenecemos a dos diócesis distintas de la Iglesia greco-católica de Ucrania. Yo nací en la ciudad de Bolekhiv, en la parte occidental de Ucrania, pero después de la escuela estudié durante seis años en el seminario de Kiev. Cuando me gradué, estuve trabajando y viviendo durante un año en Kiev, entre 2021 y 2022. Ahora, pues, pertenezco a la Archieparquía de Kiev y, después de mis estudios aquí en Roma, en la Facultad de Comunicación, regresaré a mi Archieparquía.

"Mis pensamientos están en Ucrania"

Ihor: Yo nací en Ternópil, también en Ucrania occidental, y pertenezco a la Archieparquía de Leópolis. Llevo seis meses en Roma, estudiando, y te tengo que decir que ahora mismo todo es muy difícil… No huí de la guerra. Pero aún así, mis pensamientos están con Ucrania y con mis amigos que están combatiendo. Me siento ansioso por mi hogar, mi gente y mi país. Inclino mi cabeza y mis rodillas ante Dios.

Por mi parte, estando aquí, todo lo que puedo hacer es orar, decirles la verdad sobre la situación en el país y buscar oportunidades para apoyar material y financieramente a la gente que está sufriendo, a los prófugos, a las víctimas, a sus familias. Ahora me he sumado al trabajo de un grupo de voluntarios, aquí en Roma, y me comunico a diario con los adolescentes ucranianos que sufren la guerra, brindándoles apoyo psicológico, contándoles historias que les ayudan a no pensar mucho en la guerra, así cómo actuar en diferentes situaciones y mantener la calma.

Una gran fe

 Sé que la fe os está ayudando mucho en este momento….

Bohdan: Sí, y gracias a Dios es algo que me acompaña desde la niñez. Cuando era niño, mis padres descubrieron mi fe en Dios y mi deseo de ir a la iglesia. Desde temprana edad acudí a la iglesia, asistí a los servicios litúrgicos y también serví en el altar durante seis años. Por lo tanto, después de graduarme de la escuela secundaria, decidí estudiar para ser sacerdote en el seminario de la Iglesia greco-católica de Ucrania.

Ihor: Yo también nací en una familia donde los valores cristianos son lo fundamental, así que fui a la iglesia desde una edad temprana. Incluso en mi primera infancia, estaba muy interesado en la religión. Tengo que decir que mi bisabuela jugó el papel más importante en eso. Me encantaba hablar con ella y escucharla. Me contaba sobre las tradiciones ucranianas, la Segunda Guerra Mundial, me cantaba canciones y me enseñó muchos poemas. La amé mucho.

A menudo, le contaba mis planes y lo que pasaba en mi vida. Falleció hace tres años. Quería conservar mi recuerdo de ella, así que escribí un libro sobre mi bisabuela. Allí recopilé nuestras historias comunes, historias de la época de la guerra y su vida cotidiana, y mucho más.

Estar en Roma es un sueño

Sin embargo, al crecer ya no pensé en ser sacerdote. Ni siquiera lo mencioné más. Empecé a estudiar en la Facultad de Periodismo y luego trabajé como locutor en una radio cristiana. Fue allí que comencé a estudiar el tema de la religión de una manera diferente. Empecé a leer la Biblia, estudié los detalles de la liturgia, los ritos y más cosas: fue un tiempo en el que reflexioné sobre por qué creo en Dios.

Y estar aquí en Roma es un sueño, una oportunidad única que aproveché. Recuerdo orar hace unos años para venir a Roma, para aprender mucho, formarme aquí y obtener nuevas experiencias que serán la base de mi vida futura y presente.

Ucrania, lejos de Rusia en valores

Una compañera especializada en lenguas, culturas y política de Rusia y Ucrania de la Santa Cruz nos ha explicado algunas cuestiones de la guerra y el porqué del conflicto. ¿Qué pensáis al respecto?

 Bohdan: En mi opinión, Ucrania está muy lejos de Rusia en términos de mentalidad y valores, pero cerca geográficamente, por lo que Ucrania ha sufrido a menudo la violencia de distintos regímenes rusos.

Nuestros valores en Ucrania son la libertad, la democracia, la igualdad, el valor y la dignidad de la vida humana, el trabajo duro y el amor a la patria. En Rusia, sin embargo, estos conceptos son muy vagos y a lo largo de su historia se han aprovechado de naciones colindantes.

Además, el hecho de ser gobernado por un monarca absoluto, hace que el pueblo ruso se identifique mucho con la figura de un autócrata, que puede ser el zar como el presidente actual. Es decir, que han vivido bajo la dictadura toda su existencia.

También por eso en Rusia funciona así de bien la propaganda en el ámbito de la información, lo que distorsiona mucho la verdad, por lo que la gran mayoría de la población solo ve mentiras en la televisión y no interfiere en las acciones de sus líderes.

El pueblo ruso, contra la guerra

Aunque estamos viendo que en estos días mucha gente en Rusia sale a la calle para manifestarse contra la guerra, y con gran peligro. Se han producido miles de detenciones de manifestantes pacíficos que se oponían a la invasión.

Bohdan: Sí, los rusos y el mundo entero se están juntando contra esta mentalidad terrorista global.

Rusia, de hecho, ya había atacado a Ucrania en 2014 debido a sus ambiciones imperialistas, culminando con la anexión de Crimea. Parece que su objetivo es la restauración de la Unión Soviética y el establecimiento de su imperio en Europa del Este. Esto, pues, es algo que ahora está pasando con Ucrania y va a ocurrir con otros países.

 Manipulación de las masas

 Ihor: Estoy de acuerdo con lo que dijo Bohdan sobre la manipulación de las masas. Siembre ha habido en Rusia esta forma de manipulación tanto frente a los rusos como al mundo entero. A veces esto tiene éxito. Ahora, afortunadamente, los rusos y todo el mundo se han enterado de lo que está pasando y de las matanzas que están teniendo lugar.

Rusia ha utilizado una poderosa propaganda en Ucrania. La mayoría de los ucranianos han estado viviendo en esta propaganda durante mucho tiempo. El gobierno ruso dice que no somos una nación, que un estado separado de Ucrania no existe y nunca existió. Sin embargo, hace seis días, cuando empezó la guerra, todos los ucranianos y todo el mundo pudimos ver que no es así.

Promover el idioma ruso

Los gobiernos rusos han estado promoviendo el idioma ruso en Ucrania durante mucho tiempo. Por eso todos los ucranianos entendemos ruso. Por ejemplo, yo nunca lo he estudiado, pero lo entiendo bien y lo hablo con fluidez. ¿Por qué? Porque lo escuché en la televisión desde niño.

Casi no había en la tele idioma ucraniano. También se hablaba ruso en la radio, se escuchaba música rusa. Nuestro idioma no estaba considerado y para nosotros esto era terrible.

 
 
Estudiante ucraniano

Ihor Bazan tiene 24 años, es seminarista de la iglesia greco-católica y estudia Comunicación Institucional en Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

"Llevo seis meses en Roma, estudiando, y te tengo que decir que ahora mismo todo es muy difícil. No huí de la guerra. Pero aún así, mis pensamientos están con Ucrania y con mis amigos que están combatiendo. Me siento ansioso por mi hogar, mi gente y mi país. Inclino mi cabeza y mis rodillas ante Dios.

Explica que la Iglesia greco-católica ucraniana ha desempeñado un papel muy importante en la preservación y el desarrollo de su cultura, de la fe y del pensamiento de los pueblos eslavos desde el comienzo del cristianismo.

 
 

Genocidios en el siglo XX

 Y también estamos viendo que hay una diferencia entre el este y el oeste del país…

Ihor: Así es. El oeste de Ucrania es más pro-ucraniano, o sea más consciente de su propia identidad nacional, mientras que el este es todo lo contrario. Este problema remonta a la tragedia del Holodomor.

Para nuestros lectores que no lo sepan, explicamos que el Holodomor (Голодомор en ucraniano y ruso) ha sido uno de los grandes genocidios del siglo XX.

Incluso, si se cuenta el número de víctimas, podría haber sido el más grande, pues, entre 1932 y 1933, provocó la muerte de millones de personas. El término deriva de la expresión ucraniana moryty holodom (Морити голодом), que combina las palabras ucranianas holod (hambre, hambruna) y moryty (matar, pasar hambre, agotar), y la combinación de las dos palabras enfatiza la intención de provocar la inanición por parte de alguien.

Tierra controlada

En la segunda mitad de la década de 1920, Stalin decidió iniciar un proceso de transformación radical de la estructura económica y social del estado soviético, con el objetivo de fundar una economía y una sociedad totalmente reguladas.

 Ucrania, junto con los territorios del sur de Rusia en el Mar Negro, después de la Primera Guerra Mundial, sin embargo había confirmado su vocación agrícola. De hecho, se la consideraba el granero de la Unión Soviética. Y sin embargo, según el plan del régimen, la riqueza producida por la agricultura se reinvertiría íntegramente en la industria, el nuevo motor de la economía planificada.

 Por eso, Stalin ordenó que las tierras se unificaran en cooperativas agrícolas (Koljoz) o en empresas estatales (Sovjoz), que tenían la obligación de entregar los productos al precio fijado por el estado. Para que el proceso se llevara a cabo por completo, las tierras y toda la producción debían pasar bajo el control de éste.

 Colectivización

Teniendo Ucrania una larga tradición de granjas de propiedad individual, los pequeños empresarios agrícolas (kulaks) constituían el componente más independiente del tejido social y económico local y, junto con sus campesinos, no querían someterse a la imposición de Stalin.

El dictador ordenó, con una acción muy coercitiva y violenta, la “colectivización” y “deskulakización” de las tierras de Ucrania y de otras regiones de la Unión Soviética, a través del fin de la propiedad privada y la eliminación física o deportación (hacia Siberia y las regiones árticas) de millones de pequeños campesinos.

 Estas medidas extremas se tomaron durante la “Segunda Revolución” o “Revolución de Stalin”, entre 1927-1928. Luego, en los años 1932-1933, se implementaron medidas gubernamentales para poner de rodillas a la población sobreviviente mediante una hambruna “programada” que asoló los territorios afectados en el mismo período.

 Ucrania, la principal cuestión

De hecho, y estas frases ponen la piel de gallina si lo pensamos hoy frente a algunas declaraciones de Putin, Stalin dijo varias veces: “Ucrania es hoy en día la principal cuestión, estando el Partido, y el propio Estado y sus órganos de la policía política de la república, infestados por agentes nacionalistas y por espías polacos. Así que corremos el riesgo ‘de perder Ucrania’, una Ucrania que, por el contrario, es necesario transformar en una fortaleza bolchevique”.

 “Para eliminar a los kulaks como clase, no basta la política de limitar y eliminar grupos individuales de kulaks, [...] es necesario romper la resistencia de esta clase con una lucha abierta y despojarla de las fuentes económicas de su existencia y su desarrollo”.

Todo esto está descrito muy bien en una película canadiense que se titula “Bitter harvest”, de 2017.

Cerca de 8 millones de ucranianos muertos

 Ihor: Así es, el Holodomor mató a cerca de 8 millones de ucranianos, quienes murieron de hambre durante el régimen estalinista. Esto fue en el este de Ucrania. Después de esta gran tragedia, Rusia trasladó a rusos “étnicos” a esta parte de Ucrania para remplazar a los millones de ucranianos muertos de hambre.

Recuperar el imperio soviético

 Algo típico de los regímenes revolucionarios, socialistas, comunistas. Lo hicieron también los revolucionarios franceses en Vandea, los soviéticos en Moldavia y en Georgia (véanse las cuestiones de Transistria y Abjasia) y en Kazajsta, los yugoslavos, con Tito, en Istria…

Ihor: Sí, una tragedia. Y después de eso, comenzó el período de rusificación global. Hasta el día de hoy, este problema ha afectado a Ucrania. Por lo tanto, puedo decir que la propaganda de Rusia funcionó, que en este sentido es el país más poderoso del mundo. Rusia está atacando a Ucrania porque Putin ha dicho que quiere recuperar el imperio soviético, pero eso nunca sucederá. Los ucranianos sabemos bien cómo vivir en un régimen dictatorial totalitario. El régimen de Putin no es diferente del de Stalin.

Bombardeos en escuelas y hospitales 

Podemos ver esto en las noticias de hoy. Vemos al ejército ruso matando a niños, bombardeando escuelas y hospitales, incendiando fábricas y centrales nucleares. Esto es inhumano, es un crimen contra la humanidad. Estamos es el siglo XXI y en Europa: ¡ya no puede pasar!

Estoy seguro de que los ucranianos no podrán aceptarlo: no queremos vivir en un país que solo invade y no se desarrolla. Los objetivos de los ucranianos son opuestos a los de Putin.

No creo que otros pueblos entiendan completamente esto, porque nunca han vivido bajo este tipo de mentalidad.

Pero no es justo que Ucrania siempre tenga que sufrir, por eso pedimos ayuda especial. Queremos vivir la vida como europeos, sin que haya guerras de conquista de territorios extranjeros y matanzas de otros pueblos por ambiciones políticas. Queremos ser libres. Y pedimos que el mundo nos libere de esta oscuridad.

 
 

"La Iglesia greco-católica ucraniana siempre ha sido un baluarte de nuestra identidad. Por eso las autoridades rusas y soviéticas la han estado destruyendo durante muchos años"

 
 

Un testimonio que rompe el corazón

 Es un testimonio muy fuerte, palabras que rompen el corazón, sobre todo pensando que vuestros amigos y vuestras familias se encuentran en este momento allí, en Ucrania. ¿Podéis decirnos algo más al respecto?

 Bohdan: Yo estuve mucho tiempo viviendo y estudiando en Kiev, aunque soy de otra región, y puedo decir que esta ciudad se ha convertido en mi hogar. Hay gente muy amable y hospitalaria.  Tengo muchos conocidos y amigos de allí. Así que ahora, en estos tiempos de guerra, les llamo muy a menudo y les escribo para saber si todo está bien y estoy muy preocupado por su seguridad y su vida. El ejército ruso ahora está matando civiles y, como estáis escuchando, está tratando de irrumpir en nuestras grandes ciudades y derrocar al gobierno democrático, poniendo a sus títeres en su lugar.

Estrés psicológico

 Ihor: Yo soy de Leópolis, mi ciudad está en el oeste del país. En Ucrania, Leópolis se la conoce como la ciudad más patriótica. Esta ciudad es el centro cultural más desarrollado del país, la que guarda mejor la tradición y la fe.

Gracias a Dios, por ahora mi familia está a salvo. No ha habido bombas en Leópolis desde el comienzo de esta guerra. Pero están preocupados. Todo el mundo tiene estrés psicológico.

Iglesia greco-católica

Y hablando de fe, ¿qué importancia tiene vuestra Iglesia, la Iglesia greco-católica (que está en comunión con el Papa y con Roma) en la historia de Ucrania y cuál es su papel en el país?

 Bohdan: La Iglesia greco-católica ucraniana ha desempeñado un papel muy importante en la preservación y el desarrollo de nuestra cultura, de la fe y del pensamiento de los pueblos eslavos desde el comienzo del cristianismo en la Rus’ de Kiev.

Nuestra Iglesia siempre ha sido y sigue siendo independiente de las autoridades políticas. En cambio, la Iglesia Ortodoxa Rusa tiene una gran conexión con el presidente, lo que a veces produce la censura de la predicación de la Palabra de Dios.

Durante la persecución de nuestra Iglesia por parte del régimen comunista, la gente rezaba bajo tierra o en las casas, a escondidas. Sacerdotes y obispos eran ordenados en secreto porque las autoridades comunistas enviaban obispos y sacerdotes de la Iglesia greco-católica ucraniana a Siberia o los fusilaban. La Unión Soviética, y ahora su sucesor el gobierno de Rusia, también ven a nuestra Iglesia como una amenaza a su dictadura.

La iglesia más perseguida

 Hemos visto algo parecido también en Rumania durante el régimen de Ceaucescu, cuando la Iglesia greco-católica rumana fue la más perseguida por el comunismo de estado, representando una verdadera amenaza en cuanto la identidad y la especificidad del pueblo.

 Ihor: Sí, de hecho la Iglesia greco-católica ucraniana siempre ha sido un baluarte de nuestra identidad. Por eso las autoridades rusas y soviéticas la han estado destruyendo durante muchos años.

Como decía Bohdan, por mucho tiempo la Iglesia greco-católica ucraniana permaneció en la clandestinidad durante el régimen soviético. Los sacerdotes de nuestra Iglesia estuvieron en prisión, torturados y asesinados por reconocer a Ucrania como una identidad específica y ser parte de la Iglesia católica de rito griego.

Ayudar al pueblo ucraniano

¿Cómo podemos nosotros, y me refiero en particular a los lectores de Europa y América Latina, ayudar de alguna manera al pueblo ucraniano?

Bohdan: En primer lugar con la oración, porque solo Dios puede vencer este mal de la guerra. Además, si es posible, pueden los lectores ayudar a través del Exarcado Apostólico en Italia, que tiene una cuenta bancaria en su página de Facebook donde es posible transferir fondos. Incluso en nuestras parroquias de Europa y de todo el mundo recogemos alimentos y otras cosas y las enviamos en camiones a Polonia, y de allí a Ucrania.

¡Gracias a cada uno de ustedes, y sobre todo a CARF – Centro Académico Romano Fundación, por unirse de diferentes maneras a nosotros y a nuestro pueblo!

Ihor: La ayuda más significativa que puede venir del extranjero son las manifestaciones públicas, la oración y la ayuda financiera, cuando sea posible. La ayuda humanitaria también se está recogiendo en muchos países.

Por ejemplo, aquí en Roma, ya se está haciendo desde el primer día de la guerra. Muchos italianos y ucranianos en Italia están apoyando, también a través del envío o de la entrega personal, aquí en Roma, de ayuda humanitaria a la Catedral Ucraniana de Santa Sofía. Yo mismo soy voluntario allí. Ayudo a clasificar productos y otras cosas, y también cargamos camiones que entregan ayuda humanitaria a Ucrania.

A ustedes, amigos de España y América Latina, les pido sinceramente que recen para que termine para siempre la violencia en Europa Central. Juntos detendremos al enemigo del mundo.

¡No a la guerra en Ucrania! ¡No a la guerra!

Formar a los estudiantes en el diálogo y la paz

Gracias de verdad a Bohdan e Ihor por su testimonio tan fuerte. Concluimos diciéndoles a nuestros lectores en España que pueden ayudar también a través de Caritas y de Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Por nuestra parte, aquí en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, solamente podemos, gracias a la labor de nuestros benefactores, seguir haciendo lo nuestro, que es formar a nuestros estudiantes que vienen de todo el mundo sobre el valor de la paz y del diálogo.

El nuestro es un pequeño universo, ya que aquí, cruzándose jóvenes de todas partes del mundo, sentimos un poco más los problemas y las necesidades de cada uno de ellos que nos cuentan sus historias.

Y gracias a las herramientas y a los estudios que se les proporcionan, tratamos de que no solamente sean capaces de comunicar para evitar conflictos y guerras como la que estamos viendo ahora, sino también para que sean capaces de reconstruir humana y espiritualmente el futuro de aquellos países destrozados por la violencia y las peleas entre los seres humanos.

Bohdan ucraniano

Bohdan Luhovyi, de 26 años, nació en la ciudad de Bolekhiv. "Nuestros valores en Ucrania son la libertad, la democracia, la igualdad, el valor y la dignidad de la vida humana, el trabajo duro y el amor a la patria. En Rusia, sin embargo, estos conceptos son muy vagos y a lo largo de su historia se han aprovechado de naciones colindantes", explica. 

Gerardo Ferrara
Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable de alumnado Universidad de la Santa Cruz de Roma.

 

Fernando, seminarista de Guatemala, capital provida

Otto Fernando Arana Mont es un seminarista de 31 años de Guatemala (diócesis de Santiago). Estudia Teología en el Seminario Internacional Bidasoa, en Pamplona. En esta entrevista nos cuenta su vocación, las necesidades apostólicas de su país que será declarado en marzo de 2022 como “Capital Iberoamericana pro-vida” y, por último, su experiencia en España.

Su vocación a los 30 años

Tienes 31 años y antes de ingresar al seminario, trabajó durante más de 11 años en educación. ¿Cómo descubriste tu vocación?

Cuando hablo de esto siempre explico que la vocación fue temprana, pero la respuesta fue tardía. Me gustaba jugar fútbol, hasta que una hepatitis a los 11 años me obligó a guardar reposo durante algunos meses. Pero, la infinita sabiduría de Dios aprovechó esta situación para proponerme una aventura apasionante: el sacerdocio ministerial.

Gracias a mi madre

¿Cómo sucedió? Al estar limitado en lo que respecta a la actividad física y con pocas posibilidades de distracción (en casa había solo un televisor, no había ordenador y tampoco acceso a internet), mi madre fue lo suficientemente sabia para poner a mi disposición libros de Sagrada Escritura y muchas biografías de santos adaptados para niños.

A partir de estos textos desarrollé un empecinado interés por estos temas, por querer imitar esas heroicas vidas que leía. Además, el ambiente lo favorecía, pues mi mamá motivó siempre al rezo del Santo Rosario en casa, la participación frecuente en la Santa Misa y la vida sacramental, así como los momentos de oración personal.

A los 12 años, monaguillo

Cuando cumplí 12 años, ya siendo un monaguillo con mucho interés por la liturgia, lo di a conocer a mi familia y a un sacerdote, Fray Pedro Medina ofm, que me acompañó en este proceso vocacional.

El primer plan era formarme con los franciscanos de la provincia que atendía pastoralmente la rectoría de San Francisco de Asís, en la cual participaba. Esto implicaba viajar a Murcia y estudiar allí. Pero llegado el momento, no quise dar el paso.

Dejó a un lado la vocación

Después de esto, hubo un período desde los 18 a los 29 años en el cual quedó a un lado la vocación, dedicándome a trabajar y luego a estudiar filosofía, literatura y educación en la universidad.

Sin embargo, la inquietud siempre estaba latente y cada fin de año era un tiempo en el cual me dedicaba a ver sitios web de información sobre los distintos carismas en la Iglesia: franciscanos, dominicos, benedictinos, cartujos, jesuitas, entre otros muchos.

A propósito de este tiempo, quiero resaltar que fue importantísima la presencia de Nuestra Madre María Santísima que siempre estuvo a mi lado y me ayudó a volver al Señor. Por ello, me gusta decirle “Madrecita, ¿qué sería de mi vida sin Ti?”. Mi vida y mi vocación son impensables sin la presencial maternal de la Inmaculada Siempre Virgen Madre de Dios.

Medios de formación

En el último lugar de trabajo, un centro educativo en el cual trabajaba como profesor y asesor educativo familiar, el Señor se encargó de poner a disposición medios de formación que me ayudaron a retomar con ilusión la universal vocación cristiana a la santidad.

Gracias al capellán, Pbro. Giovanni Pleitez quien, con suma paciencia y gran dedicación, me ayudó como director espiritual cuando volví a tratar el tema del sacerdocio ministerial en el año 2012.

En un retiro

Pero será hasta noviembre de 2017, que en un retiro, hablando con este sacerdote, me ayudó a discernir y decidir lo que había estado llevando a la oración: dar un primer sí a Dios y servirle como sacerdote secular incardinado en la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala.

En ese momento fue cuando me habló de la posibilidad de las becas de estudios. A partir de entonces empezó todo el proceso que dispuso la providencia de Dios hasta mi llegada a España para estudiar Teología en la Universidad de Navarra y formarme en Bidasoa, enviado por el arzobispo de entonces, Monseñor Óscar Julio Vian Morales sdb.

Experiencia con familias

El año siguiente fue decisivo y significó un cambio radical: dar a conocer la noticia de mi ingreso al seminario para formarme como candidato al sacerdocio ministerial. En el centro educativo lo recibieron bien, aunque era un reto la transición para las familias con las cuales estaba trabajando ese ciclo escolar. Era un excelente lugar de trabajo.

La experiencia de trabajo con las familias fue importante: ser testigo del sí cotidiano de la vocación matrimonial, de padres de familia que educaban a sus hijos con dedicación y esmero, dando con ello un auténtico testimonio de santidad.

Entregarle mi vida a Dios

Si bien podría haber servido a Dios como profesor y permitirle obrar por medio de este trabajo, comprendí que al Señor podía darle más.

Entregarle por completo la vida para servirle, a pesar de mis miserias y muchos pecados, con un amor según su Sacratísimo y Sacerdotal Corazón, renovado por su obra redentora que se actualiza en cada celebración eucarística para ser entregado, en la Iglesia, a las almas que quiera encomendarme.

"Creo que, en estos tiempos, quienes hemos respondido a la llamada del Señor a servirle en la Iglesia como sacerdotes, debemos tener claro que nuestra vocación implica la persecución e incluso el martirio"

Otto Fernando Arana Mont

En la imagen, con otros profesores del colegio.

Otto Fernando Arana Mont sintió la llamada del Señor a los 11 años, cuando una hepatitis le obligó a guardar reposo durante algunos meses. "Entonces mi madre fue lo suficientemente sabia para poner a mi disposición libros de Sagrada Escritura y muchas biografías de santos adaptados para niños. A partir de estos textos desarrollé un empecinado interés por estos temas, por querer imitar esas heroicas vidas que leía".

Sin embargo, desde los 18 a los 29 años dejó a un lado la vocación y se dedicó a trabajar y luego a estudiar filosofía, literatura y educación en la universidad.

"En el último lugar de trabajo, un centro educativo en el cual trabajaba como profesor y asesor educativo familiar, el Señor se encargó de poner a disposición medios de formación que me ayudaron a retomar con ilusión la universal vocación cristiana a la santidad".

Necesidades apostólicas de Guatemala

Como seminarista de Guatemala ¿cuáles crees son las necesidades apostólicas más importantes de tu país, cómo está la situación en cuanto a la libertad religiosa?

Estoy en comunión con los obispos del país, quienes en sus comunicados como Conferencia Episcopal, cuyo actual presidente es mi obispo Monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez sj, han expresado como pastores aquellas necesidades apostólicas más importantes: la atención de los migrantes, tanto los extranjeros como los nacionales; la necesidad de la paz ante las variadas formas de violencia que ocasiona tanto sufrimiento y dolor, el clamor de los pobres, entre otros.

Sin duda, el camino que hemos iniciado con la etapa diocesana hacia el Sínodo sobre la sinodalidad, pondrá en evidencia las necesidades de la Iglesia que peregrina en Guatemala en comunión con el Santo Padre.

Libertad religiosa

En cuanto a la libertad religiosa, actualmente no parece haber problema, no se atenta contra ella, a pesar de haber tenido un pasado de gobiernos liberales masónicos que persiguieron a la Iglesia desde 1871 hasta 1945 y dejaron una “abominación de la desolación” (Dn 9, 27) expulsando órdenes religiosas, imponiendo la educación laica, escribiendo una historia contra la evangelización y la labor de la Iglesia durante siglos, expropiando conventos.

Quizás haya que mencionar un reciente hecho que tiene que ver con la pandemia. Ante la prohibición de la asistencia a las actividades religiosas en templos y al aire libre en septiembre de 2021, la Conferencia Episcopal reaccionó, pidiendo fuera modificado esta regulación, declarando el “valor esencial” que es la vida cultual de los creyentes.

Además, cuando se ha tratado del cuidado de la casa común, muchos miembros del clero han sufrido amenazas y acoso, como lo confirma un informe de 2017 de la Embajada de Estados Unidos.

Aborto y eutanasia

Háblanos sobre el aborto en tu país, la eutanasia y la ideología de género

Puedo vislumbrar como un futuro peligro que se cierne sobre la Iglesia que peregrina en Guatemala, es el peligro de la aprobación de una legislación que permita el aborto y la eutanasia, una promoción de una educación sexual que busque implantar la ideología de género ente los niños, así como el reconocimiento de las uniones homosexuales.

Porque de aprobarse, las implicaciones que tendría tal legislación para la predicación de los pastores podría llevar a consecuencias legales, algunas de las cuales ya han padecido algunos: demandas, juicios, sanciones legales, prisión, amordazamiento, etc.

Imponer una agenda ideológica

No han faltado los intentos para promover proyectos que favorezcan la legislación que despenalice el aborto y la implantación de la ideología de género en la educación sexual en los centros educativos. La más reciente es la iniciativa de ley 5494 que busca despenalizar el aborto.

Además, hay instituciones que, vinculadas a ciertas corporaciones y personas con mucho poder internacional, están interesadas en imponer esta agenda y van envenenando a muchas personas, principalmente niños y adolescentes, para que estas ideas sean interiorizadas con normalidad. Sin olvidar el trabajo ideológico que se realiza con mujeres para inducirlas a una mentalidad abortista y anticonceptiva.

Nueva persecución

Esto sí que desataría una nueva persecución. Pero, creo que, en estos tiempos, quienes hemos respondido a la llamada del Señor a servirle en la Iglesia como sacerdotes, debemos tener claro que nuestra vocación implica la persecución e incluso el martirio, también en Guatemala.

A mí me motiva y me llena de un gozo indescriptible humanamente cuando pienso: el Señor quiso contar conmigo en su equipo para estos tiempos. Por eso quiero decirle como el profeta Isaías (mi profeta amigo y favorito que he estudiado), y renovarlo constantemente “Aquí estoy. Envíame a mí” (Is 6, 8) y como lo expresa el salmo “Aquí estoy –como está escrito acerca de mí en el Libro- para hacer tu voluntad, Dios mío” (Sal 40, 8-9).

Capital Iberoamericana provida

Por el momento, hay un marco legal, como es la Constitución Política que defiende contra estas leyes anticristianas, con dos grandes principios: el artículo 3 al hablar sobre la vida afirma que “el estado garantiza y protege la vida humana desde su concepción”. En el artículo 42, al tratar sobre la familia, afirma que se constituye “por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio”.

Lo anterior garantiza constitucionalmente una real oposición a todo intento de despenalizar el aborto y de reconocer las uniones entre homosexuales.

Recientemente ha habido dos noticias que pueden mostrar la situación sobre el tema del aborto. La primera fue el martes 12 de octubre cuando Alejandro Giammattei, quien es el actual presidente de la República, firmó la adhesión de la misma al Consenso de Ginebra que establece que no existe el “derecho” al aborto. La segunda fue que el país será declarado en marzo de 2022 como “Capital Iberoamericana provida”.

Destruir a la familia

Por lo tanto, sigo viendo en el horizonte un serio peligro futuro, incluso no tan lejano en Guatemala: que la presión internacional y ciertas personas influyentes puedan condicionar al gobierno del país forzándole a retroceder, destruyendo todo lo que se ha logrado en la defensa de la vida y la familia.

Con ello, pueden crear toda una mordaza que económicamente busque influir en lo legal. Pero esto no nos debe extrañar, ya que detrás de todo esto, está Satanás, “homicida desde el principio” (Jn 8, 44), que quiere destruir la familia, odia la vida y busca pervertir a las personas.

No podemos bajar la guardia, debemos perseverar vigilantes y saber que la victoria total será hasta la Parusía, que sabemos que el triunfo es del Resucitado, pero que no nos exime de vivir la profética denuncia de estos males.

Católicos y protestantes

En algunos países de América Latina, las personas están dejando la fe católica y se pasan a la protestante. ¿Está pasando esto también en Guatemala?

Es una realidad innegable. En el 2016, la Alianza Evangélica calculaba que en Guatemala, por cada parroquia católica había 96 templos protestantes, siendo considerado el país con más protestantes de América Latina. Mientras que en el 2015 Guatemala tenía un 45 % de católicos ante un 42 % de protestantes, los datos del 2020 muestran un cambio: 42.8 % de protestantes y un 41.2 % de católicos.

Hay una amplia gama de factores que influyen es estos cambios: deficiente formación de los católicos frente a un entrenamiento riguroso para persuadir de los protestantes, la capacidad de acogida en los grupos protestantes frente a una actitud un tanto pasiva en algunos templos católicos y el proselitismo incansable de los protestantes frente a la comodidad de miles de católicos que se conforman con la Santa Misa del domingo.

La presencia de los sacerdotes es fundamental

Por ello, pienso que la presencia del sacerdote en la parroquia es fundamental: debe estar disponible para los fieles, y como un padre, ser incansable en formarles y animarles siempre a ser discípulos misioneros. No es extraña la historia en la que un fiel católico ha buscado ayuda en el párroco y su ausencia fue causa de una decepción que encontró en algún grupo protestante todo el apoyo y la acogida que no tuvo en la parroquia.

Además, los católicos debemos superar algunos de los más grandes problemas y complejos, entre ellos, tener un conocimiento sólido de la Sagrada Escritura, la Tradición viva y el Magisterio, así como una formación en mariología que nos lleve a sentirnos orgullosos de tener una Madre como Santa María Siempre Virgen.

Debemos explicar todo aquello que se objeta a los privilegios con los cuales Dios la ha adornado en previsión de su Maternidad Divina, para que seamos “descaradamente marianos” como decía mi anterior obispo Mons. Óscar Julio Vian Morales sdb.

“No todo son sombras”

Sin embargo, no todo son sombras. Hay mucha esperanza y luz en la tarea ecuménica. Tenemos que recordar que hay una pertenencia a la Iglesia de todos estos hermanos protestantes, pero les falta la plenitud que nosotros, los católicos, sí tenemos al poseer la integridad de la doctrina y la totalidad de los sacramentos, especialmente la Eucaristía y el Sacramento del Orden Sagrado.

Además, hay muchos motivos que nos pueden unir ante peligros que atentan contra la dignidad de la persona y el cristianismo: podemos luchar por la defensa de la familia, la vida y los valores cristianos en la sociedad. De ellos podemos aprender el estudio de la Sagrada Escritura, el no tener respetos humanos al predicar el Evangelio, y el estilo misionero de vida por el cual están siempre dispuestos a dar testimonio de la fe.

"Pienso que la presencia del sacerdote en la parroquia es fundamental: debe estar disponible para los fieles, y como un padre, ser incansable en formarles y animarles siempre a ser discípulos misioneros"

Otto Fernando Arana Mont seminarista guatemala

En la imagen, con otros seminaristas de Bidasoa.

"La experiencia de vivir en España y conocer a los españoles ha sido muy grata e importante en mi formación viniendo de Guatemala. El conocer el tesoro que tienen en lo espiritual y lo cultural es algo que agradezco y he aprovechado.

Luego, cuando he estado de pastoral durante el verano y Semana Santa en diversos lugares, he vivido con gratitud y admiración la generosidad de los españoles para conmigo. A ellos estoy muy agradecido porque en muchos sitios me he sentido en familia. Doy las gracias a todos mis benefactores", señala Fernando.

Su estancia en España

En tu estancia en España, ¿cómo has visto a los españoles, qué te ha sorprendido?

La experiencia de vivir en España y conocer a los españoles ha sido muy grata e importante en mi formación como seminarista de Guatemala. El conocer el tesoro que tienen en lo espiritual y lo cultural es algo que agradezco y he aprovechado.

Luego, cuando he estado de pastoral durante el verano y Semana Santa en diversos lugares, he vivido con gratitud y admiración la generosidad de los españoles para conmigo. A ellos estoy muy agradecido porque en muchos sitios me he sentido en familia.

Centro Juan Pablo II de Fátima

¿Nos quieres comentar algo que te haya dejado huella?

Quiero referirme a la experiencia pastoral que más ha dejado huella en mi formación en Bidasoa.  Esto sucedió en el Centro Juan Pablo II de Fátima, en el cual he tenido la oportunidad junto a otros seminaristas de ensanchar el corazón en la formación hacia el sacerdocio sirviendo y buscando corresponder con la entrega generosa al prójimo.

Eso es lo que se procura vivir en los días en que se vive en el centro. Porque si aquello que se anhela es ser Cristo en la tierra, no debe olvidarse que “el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mc 10,45).

Esto se manifiesta en el servicio a los meninhos y meninhas (residentes), para quienes he querido ser un hermano que les prodigue las atenciones que tendría para con el mismo Cristo, recordando las palabras del Señor: “cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeñuelos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40).

Una mujer con parálisis cerebral

Especialmente recuerdo que en la casinha (casita) en la cual serví, conocí a Daniela, una mujer mayor de 50 años que tiene parálisis cerebral, no puede hablar y se le dificulta ingerir la comida.

Fue la primera persona a quien ayudé a dar de comer en el centro, pensando que sería fácil. Intenté durante 45 minutos que comiera. Apenas pude lograr que tomara algo de la comida. Pero, conforme fui conociéndole y tratándole con paciencia, aprendí cómo y cuándo darle una cucharada, fundado en un afecto especial que le tomé como a hija espiritual.

El principal de los recursos era decirle “Con la ayuda de Dios, de tu ángel y mi ángel custodio te daré de comer”. Siempre que lo pedía, la comida y la cena iban de maravilla. La gracia de Dios y la asistencia de los ángeles custodios ayudaron. Continué atendiéndole hasta el final de la pastoral.

“Hemos recibido más de lo que hemos dado”

También teníamos una actividad de animación para los residentes en la cual teníamos el reto de darles un tiempo de recreación y mucha alegría. Ante la duda sobre cómo es que podemos hacernos entender con ellos, en efecto se aprenden algunas palabras y frases en portugués.

Pero la mejor ayuda es muy sencilla: el Babel de la diferencia del idioma, Dios lo remedia con el Pentecostés de la sonrisa, el servicio, la música y el baile.

Lo que hemos recibido de Dios a través de cada una de las personas a las cuales hemos servido siempre nos supera. El Señor ha obrado por medio de ellos para configurarnos según su Sacratísimo Corazón, y de manos de Santa María que nos enseña a servir a cada uno de sus hijos predilectos.

Cristos crucificados

Ellos son Cristos-crucificados que sonríen... y también sufren. Impresiona la sonrisa de los meninhos y meninhas que, a pesar de su situación, les gusta sonreír y tienen sentido del humor. Después de observar, escuchar y abrir el corazón, se empieza a verles como Cristo los ve.

También algunos expresan sus sufrimientos. Pero al sacarles de la rutina, en el recreo y convivencia, resplandecen de alegría como reflejo de la gloria de Dios.

Amigos para la eternidad

Quedan muchos recuerdos grabados por la caridad, viviendo el mandamiento nuevo del amor por el cual el Señor afirmó reconocerían que somos sus discípulos (cf. Jn 13,34-35). El Señor me ha dado amigos para la eternidad.

Constantemente pido por ellos, especialmente por Daniela, Jael, Rita, Joao, Soraia y por todos los demás meninhos y meninhas.

Les tengo presentes especialmente en la Santa Misa. Su recuerdo me fortalece ante dificultades en la formación hacia el sacerdocio, pues al recordar la gracia de Dios recibida, puedo volver a estar firme en Dios que vale la pena seguir, vale la pena ser sacerdote de Jesucristo, volver a Guatemala, para la entrega generosa de la propia vida.

Sin lugar a duda, todo esto ha sido posible gracias a que tantos benefactores, que aceptando el don de la generosidad que Dios les ha dado, contribuyen espiritual y materialmente a que podamos tener la oportunidad de estas experiencias pastorales en este camino de formación hacia el sacerdocio. A todos ellos profeso eterno agradecimiento.

Marta Santín, periodista especializada en información religiosa.

Belvy, sacerdote de Congo, de padre católico y madre evangélica

Belvy, sacerdote de Congo

Belvy Delphane Diandaga es un sacerdote de la diócesis de Brazzaville, en la República de Congo. Nació en la misma ciudad de Brazzaville en 1985 y se encuentra en Roma cursando la Licenciatura en Filosofía, en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, gracias a una beca otorgada por CARF – Centro Académico Romano Fundación. Nos cuenta su historia, que, como él mismo afirma, es una historia de amor.

La historia de una vocación es una historia de amor

“La historia de una vocación es ante todo una hermosa historia de amor, además de una obra de la misericordia de Dios que, a pesar de nuestros límites y debilidades, nos hace partícipes del gran ministerio de su Hijo. Y esta obra en nosotros es un verdadero privilegio que Dios nos concede”, relata.

Belvy Delphane Diandaga nació en una familia de disparidad de cultos: su padre es católico y su madre protestante, así que tuvo la oportunidad de poder elegir entre una y otra visión de la fe cristiana.

Pero ya desde pequeño, participó con asiduidad a la misa dominical. “Aún sin tener un verdadero conocimiento de ella, sin embargo, para mí era un momento de felicidad, pues era un momento de encuentro con los demás fieles, un momento comunitario. Fue precisamente a partir de los cuatro años que comencé a manifestar el deseo de acompañar a mi padre a la misa dominical y esto, al ir creciendo, tuvo una gran influencia en mí”, expresa el P. Belvy.

Su decisión por la fe católica

Ya a esta edad pudo percibir los signos de su inclinación hacia la fe católica. “Siendo de una familia con tradiciones religiosas mixtas, de madre evangélica (protestante), tuve la posibilidad de abrazar una u otra tradición. Pero fue hacia la fe católica que me orienté a la edad de siete años, cuando fui a matricularme en los cursos de iniciación a la vida cristiana (catequesis) sin avisar a mi padre, quien pronto, sin embargo, se daría cuenta y me alentaría”.

Durante este período de iniciación, había tomado la iniciativa de integrarse en el movimiento de los scouts con su prima, y luego el de los monaguillos, “aún sin sentir en este preciso momento el deseo de ser sacerdote, pues mi sueño era llegar a ser un oficial de el ejército o incluso un magistrado, para defender a los oprimidos y combatir las injusticias en mi país”.

Belvy Delphane Diandaga

Belvy Delphane Diandaga es un sacerdote de la diócesis de Brazzaville, en la República de Congo. 

Nació en una familia de disparidad de cultos: su padre es católico y su madre protestante, así que tuvo la oportunidad de poder elegir entre una y otra visión de la fe cristiana.

"Pero ya desde pequeño, participó con asiduidad a la misa dominical. “Aún sin tener un verdadero conocimiento de ella, sin embargo, para mí era un momento de felicidad, pues era un momento de encuentro con los demás fieles, un momento comunitario. Fue precisamente a partir de los cuatro años que comencé a manifestar el deseo de acompañar a mi padre a la misa dominical y esto, al ir creciendo, tuvo una gran influencia en mí”. 

El Señor le llamaba a su servicio

“Fue al final de mis estudios de secundaria que de alguna manera me di cuenta de que el Señor me estaba llamando a su servicio. Fue con motivo de la ordenación sacerdotal de un sacerdote de la Orden de la Santísima Trinidad que este deseo se hizo más claro. No podría describir lo que sucedió ese día, pero puedo decir en general que este maravilloso encuentro con Cristo transformó toda mi vida. Como decía san Agustín, “nadie puede encontrarse con Cristo y seguir siendo el mismo”.

Belvy lo tiene claro: el lema de su vida, pues, es una palabra del Apóstol San Pablo a los Corintios (1Cor 15, 10): “por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que Él me concedió no fue infructuosa”

La Eucaristía es el sacramento de los sacramentos

“Después de sentir el llamado de Dios, me apresuré a hablar de ello con mi padre un día que volvíamos de los ensayos del coro de mi parroquia. Ambos participábamos en estos cánticos de alabanza a Dios a través de la animación litúrgica, especialmente en la Misa, lo que era para mí un fuerte momento de encuentro con Cristo: un momento de éxtasis, en el que mi corazón se llenaba de alegría.

“Más tarde, sin duda, descubriría, como seminarista y a través de los estudios teológicos que la Eucaristía es el sacramento de los sacramentos, el centro de toda la espiritualidad cristiana católica porque es el sacramento donde Cristo está totalmente presente. Y cada vez más, me di cuenta de la sublimidad y la nobleza del sacerdocio. Porque Jesús, llamándome a su misterio, quiso hacerme ministro de la Eucaristía, y esto simplemente es una gracia.

Por eso, además, mi palabra de vida extraída de la primera carta de san Pablo a los Corintios (1Cor 15, 10) describe esta misma dimensión de la gracia: “Por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa”. Así que le doy constantemente gracias a Dios por el don de la vocación sacerdotal y al mismo tiempo agradezco a cuantos han hecho posible la materialización de esta gracia ya cuantos me ayudan a vivir dignamente esta vocación.

“La historia de una vocación es ante todo una hermosa historia de amor, además de una obra de la misericordia de Dios que, a pesar de nuestros límites y debilidades, nos hace partícipes del gran ministerio de su Hijo. Y esta obra en nosotros es un verdadero privilegio que Dios nos concede”

Ayudar a la diócesis de Brazzaville y a la Iglesia de Congo

Más del noventa por ciento de la población de Congo es cristiano, y los católicos son representan más o menos el 52%. Sin embargo, Belvy alerta: “Cada vez más avanza la confesión evangélica (protestante) en nuestro país. Por eso, es cada vez más necesario tener a sacerdotes bien formados, y en buenos entornos culturales, para trabajar en la Iglesia Católica no solamente en la formación misma del clero y del pueblo de Dios, sino en la evangelización y en el apostolado con los pobres y los que son indigentes espiritual y materialmente”.

Por esta misma razón, después de completar la formación canónica en filosofía y luego en teología, una vez ordenado sacerdote había decidido regresar a la École Normale Supérieure para continuar sus estudios de filosofía allá…

Gracias a los benefactores de CARF

“Pero, ¿quién podía imaginarse que, en nuestra diócesis, tan pobre en recursos, pudiéramos tener la oportunidad de formar a algún sacerdote en el extranjero? “Sin embargo, dos años más tarde, mi obispo consideró adecuado que yo fuera a Roma, a la Pontificia Universidad de la Santa Croce, pues se planteó como necesario que un sacerdote se formara en un ambiente académico y multicultural adecuado para la formación y el desarrollo integral, para luego volver a trabajar en la diócesis”, afirma con entusiasmo”.

“Así que, gracias a una beca de CARF – Centro Académico Romano Fundación, el sueño se hizo realidad y hoy en día estoy por terminar mi Licenciatura en Filosofía. No puedo expresar con palabra la gratitud a mis benefactores de CARF por todo lo que han hecho por mí: solamente puedo encomendarles cada día, para que Dios les llene de gracia y de bendiciones”.

Gerardo Ferrara
Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable del alumnado de la Universidad de la Santa Cruz de Roma.

Carlos, sacerdote de El Salvador y sus necesidades apostólicas

Antiguo alumno de Bidasoa

Carlos Bladimir Corado Hernández es un sacerdote de la diócesis de Santa Ana, El Salvador. Tiene 31 años y fue ordenado el 7 enero de 2017. Desde el año 2011 hasta 2016, fue antiguo alumno del Seminario Internacional Bidasoa. Ahora ha vuelto a la Universidad de Pamplona para completar su licenciatura en Teología Dogmática.

Cuando regresó a su diócesis, fue nombrado Vicario parroquial de la parroquia de Santísimo Redentor por el Calvario en Ahuachapán y durante tres años acompañó a muchas personas con su ministerio y la formación a laicos. Además, fue profesor en una escuela católica y colaboró como profesor en el Seminario San Juan XXIII de su diócesis.

Carlos, sacerdote salvadoreño, ha conversado con CARF para conocer algunos aspectos de su misión como sacerdote y las necesidades de su país.

 ¿Cuáles son las necesidades apostólicas más importantes de El Salvador? 

El Salvador es un país muy pequeño territorialmente, envuelto en una gran historia y grandes conflictos. Hace unos días hemos celebrado el 30 aniversario de los acuerdos de paz con lo que finalizó esa guerra que desoló al país. Esa parte dolorosa de nuestra historia ha provocado heridas psicológicas y de pobreza. Por eso, creo que una de las necesidades apostólicas más importantes que tiene nuestro país es trabajar con la juventud y también la formación.

A raíz de la guerra, los jóvenes muchas veces no encuentran hoy en día oportunidades para salir adelante y esto implica que esta juventud busque caminos no adecuados para solventar sus problemas. La Iglesia necesita apostar por los jóvenes, por su formación humana y cristiana, que es una etapa difícil y hay que poner buenas bases para tener buenos ciudadanos. Si hay personas buenas, el país será mejor. Como decía Benedicto XVI, si no hay justos, tampoco habrá justicia. Necesitamos jóvenes con buenos valores.

Las últimas informaciones confirman que el protestantismo ha superado al catolicismo en El Salvador, y es una constante que está sucediendo en toda América Latina….

América Latina tiene la peculiaridad de la presencia masiva de las sectas asociadas al protestantismo. Es cierto, el catolicismo está descendiendo en nuestro país por varias razones. En primer lugar, es El Salvador y en general nuestros países latinoamericanos vivimos una fe más sencilla que no busca tantas razones para creer, una fe que vive del encuentro y de la relación. En este sentido, la gente busca en su relación con Dios, esa sencillez que a veces no se entiende bien. La gente busca una experiencia más profunda, una experiencia más sentimental de ese encuentro con el Señor, y a veces esto se malinterpreta y en ocasiones se cae en el sentimentalismo. Algunas sectas ofrecen estas experiencias.

La segunda razón es que, unido a esto, uno de los retos que tenemos es la formación de la gente. He conocido a personas que se han ido de la Iglesia porque pensaban que nuestra fe ofrece creencias erróneas. Por ejemplo, los protestantes nos llaman idólatras por rezar frente a imágenes de santos. Por esta razón, la gente necesita formarse. Es un reto para la Iglesia en El Salvador: ayudar a la gente a comprender más su fe católica para que tengan un encuentro vivo con el Señor.

 
 

Carlos Corado con compañeros de Bidasoa

Carlos Bladimir Corado Hernández es un sacerdote de la diócesis de Santa Ana, El Salvador. Tiene 31 años y fue ordenado el 7 enero de 2017. Desde el año 2011 hasta 2016, fue antiguo alumno del Seminario Internacional Bidasoa. Ahora ha vuelto a la Universidad de Pamplona para completar su licenciatura en Teología Dogmática.

En la imagen, una misa que los antiguos alumnos de Bidasoa de El Salvador ofrecieron por D. Juan Antonio Gil Tamayo, formador del Seminario Internacional y muy querido por todos, que falleció recientemente.

Unidad de los cristianos

¿Hay buenas sintonías en El Salvador entre protestantes y católicos? 

Tengo familiares que son protestantes. No obstante, no somos muy dados a crear diálogos fructíferos en nuestros ambientes. Esta es quizás una tarea pendiente para la unidad de los cristianos y para fortalecer esas relaciones de cara a alcanzar esa unidad que el Señor quiere, que todos sean uno.

Sínodo de los obispos 

Sobre el Sínodo de los obispos y la sinodalidad ¿Qué necesita El Salvador en este sentido? 

Lo que necesitamos es escuchar a la gente, que es lo que el Papa nos ha dicho. Escucharnos lo unos a los otros. Los pastores debemos escuchar a las personas y sus necesidades espirituales. Necesitamos también escuchar a los laicos. Y también necesitamos escucharnos entre los pastores y los obispos y atender las necesidades que los sacerdotes y obispos tenemos. ¿Por qué se han dado tantos escándalos en la Iglesia? Quizás nos hemos descuidado entre los sacerdotes.

"Creo que una de las necesidades apostólicas más importantes que tiene nuestro país es trabajar con la juventud y también la formación"

Beatificación de cuatro mártires

Acaban de beatificar a 4 mártires de la guerra salvadoreña, que se unen a San Oscar Romero. ¿Cómo se ha vivido este acontecimiento? 

Ha sido un momento histórico, de alegría y nos llena de fortaleza. Tenemos un gran desconocimiento de esas personas y los católicos debemos conocer a nuestros santos. Que esta beatificación sirva también para reconciliarnos entre todos nosotros, los salvadoreños.

Para los amigos de la Fundación CARF  

 ¿Algunas palabras finales para los benefactores y amigos de la Fundación CARF

 Les agradezco muchísimo que pueda contar mi experiencia como sacerdote que ha sido posible por tantos benefactores anónimos que dan de lo que tienen y no de lo que les sobra. Las personas generosas son las que tienen un corazón grande para dar. Y les agradezco la oportunidad que me han dado para poder estudiar en la Universidad de Navarra que así ayudan a la Iglesia y también a mi país, El Salvador. Guardo muy buenos recuerdos de Bidasoa. Le aseguro mi oración y les encomiendo en la Eucaristía.


Marta Santín, periodista especializada en información religiosa

Don Peter Rettig

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Don Carlos Duncan Franco, la labor de un sacerdote brasileño

Pese a que sólo lleva seis años ordenado, don Carlos Duncan Franco ha estado al frente de una parroquia extremadamente pobre, y por ello, con numerosas necesidades. «Fue un verdadero desafío», confiesa. Pero también ha tenido una misión muy diferente, puesto que antes de llegar a España fue el coordinador diocesano de la Pastoral de la Iniciación a la Vida Cristiana. Dos ámbitos muy diferentes que exigen dar el cien por cien y las recuerda como experiencias «muy intensas» para el poco tiempo que llevaba siendo sacerdote.

Un sacerdote de su tiempo

Este brasilero tiene 36 años, es un sacerdote joven e hijo de su tiempo. Don Carlos asegura que «en estos tiempos vivir el sacerdocio es un gran desafío» y que su misión como un joven religioso «es intentar no cambiar el mundo, algo que creo que muchos más sacerdotes piensan, como yo mismo hice, sino hacer poco a poco que las personas se acerquen a Dios a través del conocimiento, pero antes que todo por el carisma y el testimonio».

«Necesitamos curas felices y fieles, y creo que nuestra misión es ésta, revelar el rostro de Cristo con la fidelidad y con la alegría de quien ha descubierto un tesoro»”, afirma completamente convencido.

Su formación en España

Don Carlos estudió Teología en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra allá en el año 2022, más tarde volvío a su diocesis en Brasil para continuar con su misión y ayudar a los jóvenes, y a las futuras vocaciones que puedan brotar de su labor pastoral. Está muy agradecido a los benefactores de la Fundación CARF por hacer posible sus estudios de Teología.