Oración en tiempos inciertos

Porque existen hoy tantas situaciones de injusticia, de guerra y de olvido interesado en muchos rincones del mundo. Escuchemos la petición de ayuda de los cristianos perseguidos en multitud de países, los pobres, los niños de la explotación sexual y las mujeres maltratadas en países donde las protestas son sistemáticamente aplacada. Son muchos los silenciados por el terrorismo o por intereses económicos. No podemos quedarnos indiferentes ante los desastres climáticos que dejan a muchos sin recursos, ni ante la cantidad de familias enteras que se ahogan en silencio con el sueño no cumplido de llegar a Europa por mar. Hoy, el mundo entero vive una situación de incertidumbre política, económica y cultural que inquieta. También hoy vemos en soledad a miles de ancianos, abandonados en las grandes ciudades de todo el planeta. Y sin olvidarnos de Ucrania, Siria, Afganistán hasta un total de 57 conflictos armados, de las que no se habla.

Como cristianos no podemos dejar en silencio tantas realidades por las que debemos orar unidos. Queremos ser un cuerpo unido que sufre y celebra como familia. Este es nuestro camino hacia la Pascua, y el sentido de unión, con María y José, que ya al pie de tantas cruces de la historia, visibles e invisibles, anuncia la mañana de resurrección. "Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración". San Josemaría, Forja 73.

Orar es despertar y ponerse en camino, en comunión.

"Si el cristianismo -decía Juan Pablo II- ha de distinguirse en nuestro tiempo, sobre todo, por el arte de la oración. ¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? ¡Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo!".

San Josemaría la define como necesaria para la vida espiritual. La oración es la respiración que permite que la vida del espíritu se desarrolle, y actualiza la fe en la presencia de Dios y de su amor. Esta puede ser a veces una mirada a una imagen del Señor o de su Madre; otras, una petición, con palabras; otras, el ofrecimiento de las buenas obras, un rosario en familia, asistir a la Santa Misa o embarcarnos en una piadosa novena.

"Orar es el camino para atajar todos los males que padecemos". Forja, 76. Y no hay dos ratos de oración iguales. El Espíritu Santo, fuente de continua novedad, toma la iniciativa, actúa y espera. "Fruto de la acción del Espíritu Santo que, infundiendo y estimulando la fe, la esperanza y el amor, lleva a crecer en la presencia de Dios, hasta saberse a la vez en la tierra, en la que se vive y trabaja, y en el cielo, presente por la gracia en el propio corazón”. San Josemaría, Conversaciones, 116.

Hacen falta “cristianos verdaderos, hombres y mujeres íntegros capaces de afrontar con espíritu abierto las situaciones que la vida les depare, de servir a sus conciudadanos y de contribuir a la solución de los grandes problemas de la humanidad, de llevar el testimonio de Cristo donde se encuentren más tarde, en la sociedad”. Es Cristo que pasa, 28.

San Josemaría Escrivá.

El antídoto para tiempos inciertos: la oración

A veces pareciera que la oración, con ser algo importante, difícilmente puede frenar algo tan grande como un conflicto armado o las injusticias sociales. Pero ya ha demostrado que puede prevenir guerras o, si éstas ya están sucediendo, minimizar sus efectos o hasta acabar con ellas. Un ejemplo de esta situación sucedió con las apariciones de Fátima. Cuando el 13 de mayo de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, la Virgen María pidió: “Recen el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”.

Dios llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso de la oración. Dios es el que toma la iniciativa en la oración, poniendo en nosotros el deseo de buscarle, de hablarle, de compartir con Él nuestra vida. La persona que reza, que se dispone a escuchar a Dios y a hablarle, responde a esa iniciativa divina. Cuando rezamos, es decir, cuando hablamos con Dios, el que ora es todo el hombre. Para designar el lugar de donde brota la oración, la Biblia habla a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces): Es el corazón el que ora.

Por ello, “La oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama, esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada”. San Josemaría, Surco, n. 464. Debemos despertarnos no al terror a las dificultades, sino a la valentía humilde de quienes se unen, como los primeros cristianos, para orar con la convicción cierta de que Jesús en la cruz es el vencedor de la Historia.

Porque el Dios de nuestra fe no es un ser lejano, que contempla indiferente la suerte de los hombres. Es un Padre que ama ardientemente a sus hijos, un Dios creador que se desborda en cariño por sus criaturas. Y concede al hombre el gran privilegio de poder amar, trascendiendo así lo efímero y lo transitorio. San Josemaría, Discursos sobre la Universidad.

Todos estamos en la misma lucha

San Pablo dice, si una parte del cuerpo sufre, todos nosotros sufrimos. Como cristianos estamos contra el sufrimiento, la guerra, la desesperanza y la falta de libertades. Estamos junto a los que sufren, aunque no sean noticia. “La actualidad pone en evidencia muchas veces que estamos indignados, pero no despierto; asustados, pero no en pie; enfadados, pero no en camino; solidarios con los de lejos, pero no tan atentos a los cercanos; generosos, pero a salvo en nuestros recintos de confort. Orar es despertar a lo que no estamos viendo y reconociendo de nosotros mismos, de nuestra familia, comunidad y país, en esta hora crucial del mundo y de la Iglesia. Cómo sería nuestra oración si teniendo nosotros de sobra, en el comer y el vestir, en casa y techo, vemos pasar esas caravanas de madres con sus hijos y no ofrecemos, no digo aquello que nos hace falta a nosotros, sino lo que no usamos y tenemos vacío. Debemos abrir el corazón, acoger y recibir a Jesús que pide posada". Miguel Márquez Calle, G. Carmelita.

oración en tiempos inciertos

El papa Francisco pide a todos los cristianos que oremos "para que aquellos que sufren encuentren caminos de vida, dejándose tocar por el Corazón de Jesús".

Para que nuestra oración sea efectiva

El Papa Francisco nos lo cuenta en su Catequesis sobre la oración que comenzó el 6 de mayo de 2020. “Ante todas estas dificultades no tenemos que desalentarnos, sino seguir rezando con humildad y confianza”, Papa Francisco.

Recogimiento contra las distracciones

La oración, como todo acto plenamente personal, requiere atención e intención, conciencia de la presencia de Dios y diálogo efectivo y sincero con Él. Condición para que todo eso sea posible es el recogimiento. Esta actitud es esencial en los momentos dedicados especialmente a la oración, cortando con otras tareas y procurando evitar las distracciones. Pero no ha de quedar limitada a esos tiempos, sino que debe extenderse hasta llegar al recogimiento habitual, que se identifica con una fe y un amor que, llenando el corazón, llevan a procurar vivir la totalidad de las acciones en referencia a Dios, ya sea expresa o implícitamente.

Esperanza contra la aridez

Muchas veces estamos decaídos, es decir que no tenemos sentimientos, no tenemos consolaciones, no podemos más. Son esos días grises..., ¡y los hay, muchos, en la vida! Pero el peligro está en tener el corazón gris. Cuando este “estar decaído” llega al corazón y lo enferma…, y hay gente que vive con el corazón gris. Esto es terrible: ¡no se puede rezar, no se puede sentir la consolación con el corazón gris! O no se puede llevar adelante una aridez espiritual con el corazón gris. El corazón debe estar abierto y luminoso, para que entre la luz del Señor. Y si no entra, es necesario esperarla con esperanza. Pero no cerrarla en el gris.

Perseverancia contra la acedia

Que es una auténtica tentación contra la oración y, más en general, contra la vida cristiana. La acedia es «una forma de aspereza o de desabrimiento debidos a la pereza, al relajamiento de la ascesis, al descuido de la vigilancia, a la negligencia del corazón» CIC, 2733. Es uno de los siete “pecados capitales” porque, alimentado por la presunción, puede conducir a la muerte del alma. En estos momentos, se pone de manifiesto la importancia de otra de las cualidades de la oración: la perseverancia. La razón de ser de la oración no es la obtención de beneficios, ni la busca de satisfacciones, complacencias o consuelos, sino la comunión con Dios; de ahí la necesidad y el valor de la perseverancia en la oración, que es siempre, con aliento y gozo o sin ellos, un encuentro vivo con Dios. Catecismo 2742-2745, 2746-2751.

Confianza

Sin una confianza plena en Dios y en su amor, no habrá oración, al menos oración sincera y capaz de superar las pruebas y las dificultades. No se trata sólo de la confianza en que una determinada petición sea atendida, sino de la seguridad que se tiene en quien sabemos que nos ama y nos comprende, y ante quien se puede por tanto abrir sin reservas el propio corazón. Catecismo , 2734-2741.

Bibliografía

- Opusdei.org.
-Catequesis del papa Francisco sobre la oración, 2020.
-Catecismo de la Iglesia Católica.
- Carmelitaniscalzi.com.
-Juan Pablo II, Litt. Enc. Ecclesia de Eucharistia, 2004.
-San Josemaría, Discursos sobre la Universidad. El compromiso de la verdad (9.V.74).

 

¿Quién es el beato Álvaro del Portillo?

Beatificación de Álvaro del Portillo: 27 de septiembre

A su beatificación, asistieron más de 200.000 personas provenientes de todo el mundo. La ceremonia que fue presidida por el cardenal Ángelo Amato. Acompañado del cardenal Antonio María Rouco, arzobispo emérito de Madrid y  del anterior prelado del Opus Dei, don Javier Echevarría. En la misma ceremonia se concelebraron 17 cardenales y 170 obispos de todo el mundo.

El cardenal Ángelo Amato destacó en su homilía, la fidelidad de Don Álvaro del Portillo al Evangelio, a la Iglesia y al Papa. Explicó: “huía de todo personalismo, porque transmitía la verdad del Evangelio, no sus propias opiniones". Y enfatizó que Don Álvaro, “destacaba por la prudencia y rectitud al valorar los sucesos y las personas; la justicia para respetar el honor y la libertad de los demás".

El Papa Francisco se hizo presente en la ceremonia a través de una carta en la que hacía este retrato del nuevo beato: “Especialmente destacado era su amor a la Iglesia, esposa de Cristo, a la que sirvió con un corazón despojado de interés mundano, lejos de la discordia, acogedor con todos y buscando siempre lo positivo en los demás, lo que une, lo que construye. Nunca una queja o crítica, ni siquiera en momentos especialmente difíciles, sino que, como había aprendido de san Josemaría, respondía siempre con la oración, el perdón, la comprensión, la caridad sincera”.

«La elevación a los altares de Álvaro del Portillo nos recuerda de nuevo la llamada universal a la santidad, proclamada con gran fuerza por el Concilio Vaticano II». Y también se refirió al «gozo de san Josemaría Escrivá de Balaguer, al ver que este hijo suyo fidelísimo ha sido propuesto como intercesor y ejemplo a todos los fieles».

Mons. Javier Echevarría, con motivo de la beatificación de don Álvaro del Portillo.

Vida de don Álvaro del Portillo

Su vida es una gran lección para los hombres de hoy en día. San Josemaría le llamó desde muy pronto “roca”, saxum, un apelativo que le definía desde joven. Álvaro del Portillo era un hombre fiel, un trabajador incansable en servicio de la Iglesia y del Opus Dei. Fue colaborador estrecho de san Josemaría y se convirtió en su primer sucesor al frente del Opus Dei en 1975, tras la muerte del fundador. Un ejemplo que se acerca a todos, a pesar de vivir en circunstancias diferentes a las suyas.

Nació en Madrid, en el seno de una familia numerosa y devota el 11 de marzo de 1914. Era Doctor Ingeniero de Caminos y Doctor en Filosofía y Doctor en Derecho Canónico.

1935: se incorporó al Opus Dei

Mientras estudiaba Ingeniería se incorporó al Opus Dei, institución que había sido fundada siete años antes. Recibió directamente de san Josemaría Escrivá de Balaguer la formación y el espíritu propios de aquel nuevo camino de la Iglesia. Desarrolló una amplia labor de evangelización entre sus compañeros de estudio y trabajo.

Durante la Guerra Civil española, sufrió mucho y estuvo a punto de perder su vida, pero rara vez habló don Álvaro de ese período. Una de esas pocas ocasiones fue en Cebú, a finales del 1987. Y lo hizo para subrayar la necesidad de amar y promover la paz, aludió incidentalmente a la persecución contra la Iglesia desencadenada en España durante la guerra civil: «Yo no había intervenido en ninguna actividad política, y no era sacerdote, ni religioso, ni seminarista, sino estudiante de Ingeniería; y me metieron en la cárcel, sólo por ser de familia católica. Entonces llevaba gafas, y alguna vez se me acercó uno de los guardias -le llamaban Petrof, un nombre ruso-, me ponía la pistola en la sien y decía: tú eres cura, porque llevas gafas. Podía haberme matado en cualquier momento. No lo hizo porque Dios pensó que aún podía dar mucha guerra al diablo, o que no era digno del Cielo. Fue algo tremendo». Desde 1939, realizó un intenso apostolado por diferentes ciudades de España que impulsó durante toda su vida.

1944: recibió la ordenación sacerdotal

El 25 de junio de 1944 fue ordenado junto a José María Hernández Garnica y José Luis Múzquiz: eran los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, después del fundador. Desde entonces, se dedicó enteramente al ministerio pastoral, en servicio de los miembros del Opus Dei y de todas las almas.

1946-1975: vivió en Roma junto a san Josemaría

Manifestó su servicio infatigable a la Iglesia dedicándose a los numerosos encargos de la Santa Sede como consultor de varios Dicasterios de la Curia Romana. Participó activamente en el Concilio Vaticano II. Entre 1947 y 1950 promovió actividades de formación cristiana y atendió sacerdotalmente a numerosas personas. Contribuyó a la expansión apostólica del Opus Dei en diferentes ciudades italianas.

Durante el año 1948, obtuvo el doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Santo Tomás (Angelicum). Ese mismo año se erigió en Roma el Colegio Romano de la Santa Cruz, centro internacional de formación sacerdotal.

Además, Álvaro del Portillo estuvo siempre al lado de san Josemaría, ayudándole en las tareas de evangelización y de gobierno pastoral del Opus Dei, y le acompañó en sus numerosos viajes apostólicos a países de Europa y de América.

1975-1994: sucesor de san Josemaría

El 15 de septiembre de 1975 fue elegido primer sucesor de san Josemaría. Y el 28 de noviembre de 1982, al erigir la Obra en Prelatura Personal, el Santo Padre san Juan Pablo II le nombró prelado del Opus Dei.

1991: recibió la ordenación episcopal

San Juan Pablo II, le confirió la ordenación episcopal el 6 de enero de ese año. Toda su labor se caracterizó por la fidelidad al Fundador y su mensaje y a la Iglesia, y por un trabajo pastoral incansable para extender los apostolados de la Prelatura en servicio de la Iglesia.

Don Álvaro del Portillo buscaba la identificación con Cristo en un abandono confiado a la voluntad de Dios Padre, constantemente alimentado por la oración, la Eucaristía y una tierna devoción a la Santísima Virgen. Su amor a la Iglesia se manifestaba por su profunda comunión con el Papa y los Obispos. Su caridad con todos, la solicitud infatigable por sus hijas e hijos en el Opus Dei, la humildad, la prudencia y la fortaleza, la alegría y la sencillez, el olvido de sí y el ardiente afán de ganar almas para Cristo, reflejado también en el lema episcopal —Regnare Christum volumus!—, junto con la bondad, la serenidad y el buen humor que irradiaba su persona, son rasgos que componen el retrato de su alma.

1994: camino al Cielo

Falleció repentinamente en la madrugada del 23 marzo de 1994, en la sede central de la Prelatura en Roma, horas después de haber regresado de una peregrinación a Tierra Santa, donde había seguido con una intensa piedad los pasos terrenos de Nuestro Señor Jesús. La mañana precedente había celebrado su última Misa en el Cenáculo de Jerusalén.

Oración Don Alvaro del Portillo: Dios Padre misericordioso, que concediste al Beato Álvaro, Obispo, la gracia de ser, con la ayuda de Santa María, Pastor ejemplar en el servicio a la Iglesia y fidelísimo hijo y sucesor de San Josemaría, Fundador del Opus Dei: haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Dígnate otorgar la canonización del Beato Álvaro, y concédeme por su intercesión el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Oración al beato Álvaro del Portillo. Si lo deseas puedes enviar aquí el relato de los favores recibidos por el beato Álvaro del Portillo.

El mismo día 23 de marzo, san Juan Pablo II acudió a rezar ante sus restos mortales, que ahora reposan en la cripta de la Iglesia Prelaticia de Santa María de la Paz de Roma. Continuamente acompañados por la oración y el cariño de los fieles del Opus Dei y de millares de personas.

Desde el día de su muerte, mucha gente empezó a pedir su intercesión para obtener sus favores desde el cielo. Además, miles de personas testimoniaron acerca de su amor a la Iglesia.

En 2004, diez años después de su fallecimiento, se abrió en Roma el proceso para su beatificación y canonización. Tras el intenso análisis de toda la documentación presentada por el postulador para la Causa de los Santos, el 28 de junio de 2012, Mons. Álvaro del Portillo y Diez de Sollano fue declarado venerable y fue finalmente beatificado el 27 de septiembre de 2014. Su fiesta se celebra el 12 de mayo, aniversario de su primera comunión.

Beato Álvaro del Portillo

San Josemaría Escrivá hizo esculpir una frase del libro de los Proverbios sobre la puerta del despacho de don Álvaro: Vir fidelis multum laudabitur. (El varón fiel será muy alabado).

Su vida tiene tal fuerza que nos mueve a vivir con fidelidad nuestra propia vocación con la misma alegría que él mostraba a todos.

Bibliografía

Opusdei.org.

Novena a la Virgen María

¿Por qué una Novena a la Virgen María?

En la Biblia nueve días son, para los discípulos y la Virgen María, un período de espera que viven en oración. «Todos ellos perseveraron en la oración con un mismo espíritu» Hechos 1: 14. Al final del cual recibieron al Espíritu Santo. Por lo que, nosotros también podemos vivir la Novena como un tiempo de oración a la espera de una gracia.

Son muchas las novenas que podemos hacer para acudir a la Virgen María. Algunas de ellas son:

  • Novena a la Virgen del Carmen.
  • Novena a la Virgen de Fátima.
  •  Novena a la Inmaculada Concepción.
  •  Novena a la Natividad de la Virgen María, que es la que veremos a continuación.

Natividad de la Santísima Virgen María

La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María llamado Natividad de la Santísima Virgen María, cada 8 de setiembre. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII, y era celebrada con una procesión-letanía que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.

Novena a la Natividad de la Virgen María

Esta novena a la Virgen María, la puedes hacer tantas veces como desees, de manera especial los días previos a su fiesta. Consta de una oración común que se repite cada día, tanto para comenzar como, para terminar; y de una breve meditación diaria que te ayudara en el momento de la oración.

La Virgen. ¿Quién puede ser mejor Maestra de amor a Dios que esta Reina, que esta Señora, que esta Madre, que tiene la relación más íntima con la Trinidad: Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo, y que es a la vez Madre nuestra?

–Acude personalmente a su intercesión.

Forja, 555, san Josemaría Escrivá.

Oración para comenzar la Novena a la Virgen cada día

Virgen María, Madre de Dios, Reina y Madre mía, acudo a Ti, lleno de confianza y amor. Creo que es por medio de Ti que Jesús, verdadero Hijo de Dios y verdadero hijo tuyo, ha querido, quiere y querrá hasta el final de los tiempos, derramar sobre mí pecador, todas las gracias, los bienes y la infinita misericordia que guarda en su Divino Corazón.

Por esto te suplico a Ti, Madre de Bondad y de Misericordia, que me alcances de Jesús, la conversión de corazón, el perdón de mis pecados, el remedio de mis necesidades, la fortaleza en mis pruebas y sufrimientos, el consuelo en mis tristezas, sobre todo la salvación de mi alma.

Lo que te pido en esta Novena sea, según la Voluntad de Dios Padre, para mayor Gloria Suya, alabanza Tuya y bien de las almas y de mi alma.

Pedir la gracia que deseas alcanzar de con esta Novena a la virgen María.

Oración para terminar la Novena a la Virgen cada día

Te suplico Señor y Dios mío, que escuches a tu Madre y me concedas las gracias que Ella te solicita en favor mío; 'sentirla', amarla, y servirla con tu mismo amor, y contar siempre con su intercesión 'todopoderosa' ante tu Corazón.

Para que guiado, acompañado y defendido por Ella, y siguiendo su ejemplo, pueda amarte y servirte en esta vida y gozar con Ella, y con todos los Ángeles y Santos, del amor de la Santísima Trinidad por toda la eternidad.

Pídeselo por mí y en Tu Nombre a Dios Padre, con quién vives y reinas en unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

Primer día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, ¡Bendita Tú entre todas las mujeres!

Tú que fuiste predestinada desde toda la eternidad, y elegida entre todas las mujeres, para ser la Madre del Hijo de Dios, por lo cual Dios infundió en tu alma todas las virtudes y el Espíritu Santo te colmó con todos sus dones e inflamó tu corazón en el amor de Dios.

Te ruego que enriquezcas mi alma con el amor, las virtudes y frutos que necesito, para que mi vida sea digna de un hijo de Dios e hijo tuyo, para que imitándote a Ti, vaya uniendo más y más estrechamente mi voluntad a la Voluntad de Dios. Y así como con tu "Sí" a su Voluntad dio inició la Historia de la Salvación, también yo haga de mi vida un "sí", y pueda emplear mi vida en el amor y servicio de Él y de la Iglesia, convirtiéndome en instrumento de salvación para los demás.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Segundo día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, siempre inmaculada, "Bendito el Fruto de tu vientre".

Tú que desde el primer instante de tu concepción fuiste preservada por Dios de toda mancha de pecado y llena de gracia, para que, llegada la "Plenitud de los tiempos", su Divino Hijo se encarnase en Ti por obra del Espíritu Santo, quedando Tú introducida ya desde aquel primer anuncio en el Misterio de Cristo tu Hijo para siempre, te suplico por tu Inmaculada Concepción que me concedas Tu auxilio para que mantenga siempre mi alma limpia de pecado, y el Espíritu Santo pueda formar Contigo y en Ti a Jesús en mi corazón, y llena de sus dones como Tú, sea una digna morada de la Santísima Trinidad.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Tercer día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, modelo de humildad y de obediencia a la Voluntad de Dios.

Tú que te llamaste a Ti misma "esclava del Señor", que te consagraste del todo a la obra salvífica de Jesús, haciendo de tu vida no sólo un continuo canto de amor, de alabanza y de gratitud a Dios, sino también un continuo acto de servicio, cooperando así en la redención con humildad y fidelidad, te suplico que me alcances del Señor que lleno de ese amor, lleno de fe y con un corazón humilde y generoso, pueda, a ejemplo Tuyo, hacer de mi vida un continuo acto de servicio a Dios y a su misión salvadora. Que sea instrumento de salvación en sus Manos para otros y para la Iglesia en el mundo. Así un día Contigo pueda proclamar las grandezas de Dios y cantar por siempre sus Misericordias.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Cuarto día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, maestra de oración y de silencio, primera oyente y discípula de Jesús.

Tú que conociste y viviste los Misterios de la Encarnación y de la Redención, que guardaste en tu Corazón con fe las palabras dichas por Dios; Tú que viviste los acontecimientos que constituyeron los Misterios de la infancia y de la vida de Jesús, descubriendo poco a poco a través de todo ello los designios de Dios Padre sobre la salvación de los hombres, te ruego que me alcances de Dios esa fe fuerte, firme e indestructible, esa esperanza contra toda desesperanza y ese amor que guardas en tu Corazón. Para que acepte siempre en mi vida los misteriosos designios de la Voluntad de Dios y vea en todo su Providencia que sólo desea mi bien. Te pido ser para otros testimonio de fe y de esperanza.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Quinto día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, madre, auxilio, salud, refugio, consuelo, socorro, abogada de todos aquellos que te necesitan y acuden a Ti con confianza y amor.

María, Tú que yendo a visitar a tu prima santa. Isabel y luego en las Bodas de Caná, me diste ejemplo de amor, de generosidad y solidaridad con el prójimo, manifestándose en ambos momentos a través de Ti, la Divinidad y el poder de Jesús, enséñame a tener ese espíritu de generosidad y de solidaridad para con todos los que forman parte de mi vida, con todos aquellos que de algún modo necesiten mi ayuda, especialmente con los más pobres. Que, como Tú y con tu ayuda también, yo lleve a Jesús allí adonde vaya, para que descubran a través de mí, el poder y la misericordia de Jesús, y como Tú en mi oración presente siempre y sin cesar a Dios Padre por las necesidades de los hombres y del mundo.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Sexto día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen Santísima de los Dolores.

Tú que como nadie viviste, 'sentiste' y sufriste en tu Corazón de Madre, la dolorosísima Pasión y Muerte que sufrió Jesús por nuestra salvación, alcánzame del Espíritu Santo la fe, el amor y el don de fortaleza que llenaron tu Corazón en aquellos momentos, para que también yo acepte con amor, y una los sufrimientos de mi vida a los de Jesús y a los Tuyos, para completar en mi carne —como decía S. Pablo— lo que le falta a su Pasión en bien de la Iglesia y por la salvación de las almas.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Séptimo día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, Madre de Dios y Madre de todos los Hombres.

María, tú que acompañaste a Jesús clavado en la Cruz, y sin duda te asociaste como Madre a su sacrificio y te ofreciste con Él al Padre para la salvación de todos los Hombres, defiende nuestra causa con tu protección maternal y tu intercesión 'omnipotente' ante Dios. Danos, a los que amamos y seguimos a Jesús, el incesante socorro de su gracia para que nos mantengamos fieles a las exigencias y a los compromisos de nuestro Bautismo. Y ya que eres Madre de Bondad y de Misericordia ora sin cesar por tantos Hombres que viven en pecado. Madre de los pecadores y Madre de la Vida, ruega por nosotros.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Octavo día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, Madre y Modelo de la Iglesia.

Tú que, unida como una discípula más a los Apóstoles y discípulos en el Cenáculo, esperaste orando e invocando sin cesar, el don del Espíritu Santo prometido por Jesús antes de su Ascensión al Cielo, que en la Iglesia, unida en oración, se realice un Nuevo Pentecostés. Te pido que Dios la una en la paz y en el amor; y que renueve y transforme los corazones de todos los cristianos, para que llenos de sus dones nuestra vida sea un testimonio de fe, de esperanza y de amor como la tuya.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Noveno día de meditación para la Novena a la Virgen

Virgen María, Reina y Señora de los Ángeles.

Tú que fuiste asunta en cuerpo y alma al Cielo, y coronada como Reina y Señora de cielos y tierra, y gozas ya sentada a la diestra de Jesús de la Unión, de la Gloria eterna y del Amor de la Santísima Trinidad, guíame acompáñame y protégeme en mi peregrinaje de la fe hacia la vida eterna, para que no me aparte de Jesús, único y verdadero Camino hacia el Padre, y en la hora de la muerte experimente tu poderosa intercesión y protección maternal. Y así Contigo pueda alabar, adorar y gozar de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo por toda la eternidad.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Bibliografía

Opusdei.org.
Aciprensa.
Es.catholic.net.

Anticristianismo: mártires y cristianos perseguidos

Cristianos perseguidos

La expresión cristianos perseguidos suele evocar los primeros tres siglos de la era cristiana, cuando el Imperio Romano mató a innumerables personas por el "crimen" de ser cristianos. Aparte de incidentes locales, durante esos siglos los cristianos sufrieron diez grandes persecuciones de parte de la Roma pagana. La primera gran persecución (años 64-68) fue la del emperador Nerón y la décima (años 303-311), que fue la mayor, fue la de los emperadores Diocleciano y Galerio.

Mártires cristianos

Sin embargo, a lo largo de toda la historia de la Iglesia ha habido muchos mártires, es decir cristianos muertos in odium fidei (por odio a la fe) y en los últimos siglos la cantidad de cristianos mártires superó a la de la Edad Antigua.

La Revolución Francesa mató, apresó, exilió o deportó a colonias penales a muchos miles de sacerdotes católicos, y suprimió el culto católico durante años. A raíz de esto, entre 1793 y 1796 se produjo un levantamiento popular en la región francesa de la Vandée. Los vandeanos se alzaron en armas para resistir la persecución de la fe católica. Las autoridades revolucionarias no sólo vencieron a los vandeanos sino que aniquilaron a gran parte de la población civil de la Vandée. Fue el primer genocidio moderno. A pesar de que esa atrocidades de la Gran Revolución están muy bien documentadas, la histografía "oficial" sigue procurando negarlas, minimizarlas  u ocultarlas.

Nader Kamil Malak Shaker es un sacerdote copto católico y religioso del Instituto del Verbo Encarnado. Nació en Menia (Egipto) hace 30 años. En su país, ser cristiano es muy difícil debido a las persecuciones que han sufrido. La Iglesia de Egipto es una Iglesia de mártires. 

Persecuciones anticristianas de hoy en día

El siglo XX fue por lejos el que produjo el mayor numero de mártires cristianos. Por la vastedad del tema, aquí apenas aludiré a seis de las mayores persecuciones anticristianas de ese siglo:

  • El genocidio armenio (1915-1923): más de un millón y medio de armenios cristianos fueron masacrados por orden de los Jóvenes Turcos (un grupo de liberales y masones) durante la etapa final del Imperio Otomano y el comienzo de la República de Turquía.
  • La persecución anti católica en México (1917-1929): También esta fue de impronta masónica. Muchos sacerdotes fueron fusilados por celebrar los sacramentos, y muchos católicos rebeldes (los "cristeros") fueron eliminados no sólo en campos de batalla sino también después de deponer las armas en obediencia a los obispos.
  • El Holodomor o genocidio ucraniano (1932-1934): millones de ucranianos (en su gran mayoría cristianos) murieron en una hambruna creada artificialmente por el régimen comunista de Stalin.
  • La persecución anticaolica en España, antes de y durante la Guerra Civil (1936-1939): el bando republicano asesinó al menos a 6.832 sacerdotes, obispos, religiosos y religiosas, y a muchos miles de fieles católicos laicos, además de violar a miles de monjas y de quemar cientos de iglesias y conventos.
  • La persecución nazi (1933-1945): Alrededor de 3.000 sacerdotes, obispos, religiosos y religiosas católicos (unos 10.700 de ellos polacos) fueron internados por los nazis en el campo de concentración de Dachau, y otros 5.000 estuvieron presos en otros campos de concentración nazis. Casi la mitad murieron allí. Los jóvenes alemanes cristianos del grupo Rosa Blanca desarrollaron una resistencia no violenta contra el regimen nazi y sufrieron una dura persecución.
  • La persecución comunista en la Unión Sovietica y Europa Oriental (1927-1991): me es imposible resumir esta enorme, terrible y continua persecución anticristiana. Los católicos sufrieron una persecución muy dura especialmente en Lituania, Ucrania, Hungría, Checoslovaquia, Rumania y Albania.

En el siglo XXI los cristianos siguen siendo perseguidos, especialmente en cuatro áreas geográficas

  1. en África del Norte y Asia Occidental por islamistas radicales.
  2. en el Lejano Oriente por los regímenes comunistas restantes.
  3. en la India por extremistas hindúes
  4. en Occidente, de forma incruenta, por los secularistas (liberales o progresistas). Desarrollaré algo los primeros dos casos.

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Persecuciones a cristianos de regímenes comunistas

Con respecto al segundo caso, solo me queda espacio para decir que la tarea de liquidación de los totalitarismos del siglo XX no habrá concluido en tanto subsista el régimen comunista de China, que busca primero el sometimiento y luego la destrucción de todos los cultos religiosos, y muy especialmente del cristianismo. La persecución anticristiana prosigue a toda máquina en China y cuenta hoy con el apoyo de un sistema de vigilancia  electrónica orwelliano. Ahora la cortina de hierro de un sistema de vigilancia electrónica orwelliano.

Ahora la cortina de hierro china está encerrando a Hong Kong, que hasta hace muy poco fue un relativo oasis de libertad. Todo esto ocurre en medio de un silencio abrumador del Occidente otrora cristiano y de la indiferencia o pasividad de la mayoría de los hermanos en la fe de los heroicos cristianos chinos.


Daniel Iglesias Grèzes, publicado en https://danieliglesiasgrezes.wordpress.com/

El valor de la vejez

Sin duda el Papa siempre valora la vejez, la experiencia, los ancianos y toda su capacidad de aportar a una sociedad que tiende al descarte del débil o del desprotegido.

Los ancianos, maestros de sabiduría

Francisco señaló que en la cultura dominante, «los ancianos son poco valorados, en su calidad espiritual, su sentido comunitario, su madurez y sabiduría». Y esto, a los ojos del Papa, implica un «vacío de pensamiento, imaginación, creatividad» (Ibid.). Insistió en que sin el diálogo entre generaciones tenemos «una sociedad estéril, sin futuro, una sociedad que no mira al horizonte, sino que se mira a sí misma» (2-II-2022).

A los ancianos les dijo: «Tenéis la responsabilidad de denunciar la corrupción humana en la que vivimos y en la que continúa esa forma de vida del relativismo, totalmente relativa, como si todo fuera lícito. Adelante. El mundo precisa, necesita jóvenes fuertes, que salgan adelante, y viejos sabios» (Ibid.).

A los demás, les recordó su deber de proteger a los ancianos y de educar en el cuidado de la ancianidad y la vejez. A propósito del cuarto mandamiento Honrar Padre y Madre, señaló: «El honor falta cuando el exceso de confianza, en vez de manifestarse como delicadeza y cariño, ternura y respeto, se convierte en rudeza y prevaricación. Cuando la debilidad es reprochada, e incluso castigada, como si fuera una falta. Cuando el desconcierto y la confusión se convierten en ocasión para la burla y la agresión» (23-II-2022).

La fe vivida, herencia de la ancianidad

Con el ejemplo del viejo Eleazar (cf. 2 M, 18 ss.) indicó que «la práctica de la fe no es el símbolo de nuestra debilidad, sino el signo de su fortaleza» (Audiencia general, 4-V-2022.). Y por eso: «Demostraremos, con toda humildad y firmeza, precisamente en nuestra vejez, que creer no es algo ‘para viejos’, sino algo vital. Creer en el Espíritu Santo, que hace nuevas todas las cosas, y con mucho gusto nos ayudará» (Ibid.). La fe vivida es herencia de la ancianidad.

«Los ancianos, por su debilidad, pueden enseñar a los que viven otras edades de la vida que todos necesitamos abandonarnos en el Señor, para invocar su ayuda. En ese sentido, todos tenemos que aprender de la vejez: sí, hay un don en ser viejo entendido como abandonarse al cuidado de los demás, comenzando por el mismo Dios (Ibid). De ahí surge un “magisterio de la fragilidad”: no esconder las debilidades de la vejez es una lección de los ancianos para todos».

En el evangelio de san Juan, Nicodemo le pregunta a Jesús: ¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? (Jn 3,4). Y Jesús le explica que la vejez es oportunidad para renacer espiritualmente y aportar un mensaje de futuro, misericordia y sabiduría (cf. Audiencia general, 8-VI-2022).

Hoy, dice el Papa, «la vejez es un tiempo especial para disolver el futuro de la ilusión tecnocrática de la supervivencia biológica y robótica, pero, sobre todo, porque se abre a la ternura del vientre creador y generador de Dios» (Ibid.).

Y así enseña: «Los viejos son los mensajeros del futuro, los viejos son los mensajeros de la ternura, los viejos son los mensajeros de la sabiduría de una vida vivida» (Ibid.).

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Francisco habló del papel de los médicos y agentes sanitarios en esta responsabilidad compartida entre las familias de los ancianos y el sistema de salud de una sociedad, y afirmó: «Toda la medicina tiene un papel especial en la sociedad como testigo del honor que se debe a la persona anciana y a cada persona humana».

Aceptación de los límites y espíritu de servicio

A partir del relato de la sanación de la suegra de Simón (cf. Mc 1, 29-31), considera Francisco: «Cuando eres anciano, ya no mandas sobre tu cuerpo. Es necesario aprender a aceptar los propios límites, lo que ya no podemos hacer» (cf. Audiencia general, 15-VI-2022). (“También yo tengo que ir ahora con bastón”).

La suegra de Pedro “se levantó y se puso a servirles”. Dice el Papa: «Los ancianos que conservan la disposición para la sanación, el consuelo, la intercesión por sus hermanos y hermanas —sean discípulos, sean centuriones, personas perturbadas por espíritus malignos, personas descartadas…—, son quizá el testimonio más elevado de pureza de esa gratitud que acompaña la fe. Todo ello, observa, no es exclusivo de las mujeres. Pero las mujeres pueden enseñar a los hombres sobre la gratitud y la ternura de la fe, que a veces a ellos les cuesta más comprender».

Tiempo del testimonio de la Vida que no muere

En el diálogo entre Jesús resucitado y Pedro al final del evangelio de Juan (21, 15-23, cf. Audiencia general 22-VI-2022), Francisco encuentra también fundamento para aconsejar a los ancianos.

«Debes ser testigo de Jesús incluso en la debilidad, en la enfermedad y en la muerte. Más aún, el Señor nos habla siempre según la edad que tengamos. Y nuestro seguimiento deberá aprender a dejarse instruir y moldear por nuestra propia fragilidad, nuestra impotencia, la dependencia de los demás, incluso en el vestir, en el andar».

La vida espiritual (por la oración y los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la confesión de los pecados) es la que nos da esa fortaleza y sabiduría para saber despedirse con una sonrisa: «una despedida alegre: he vivido mi vida, he conservado mi fe». A los demás, especialmente a los jóvenes, corresponde ayudar a los mayores a vivir y expresar esa sabiduría, y saber recibir recibirla.

En esa misma línea, ya cerca del final de las catequesis, el Papa invita a releer la despedida de Jesús (cf. Jn 14): “Cuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros” (14,3). Afirma el sucesor de Pedro: «El tiempo de la vida en la tierra es la gracia de ese paso. La presunción de detener el tiempo –querer la eterna juventud, el bienestar ilimitado, el poder absoluto– no sólo es imposible, es delirante» (cf. Audiencia general, 10-VIII-2022).

Aquí abajo la vida es iniciación, imperfección camino de la vida más plena. Y aprovecha Francisco para decir que, a nuestra predicación, donde abunda la bienaventuranza, la luz y el amor, «quizá le falta un poco de vida».

El “anciano de cabellos blancos” y María

En conexión con esto se sitúa la original catequesis del Papa sobre el “anciano de cabellos blancos” que aparece en el libro de Daniel (7, 9; cf. Audiencia general, 17-VIII-2022). Así se suele representar a Dios Padre. Pero esto –observa Francisco– “no es un símbolo tonto” que habría que desmitificar. Es símbolo de una existencia eterna, de la eternidad de Dios, siempre antigua y siempre nueva, con su fuerza y su cercanía; «porque Dios siempre nos sorprende con su novedad, siempre sale a nuestro encuentro, cada día de manera especial, para ese momento, para nosotros».

Francisco puso el broche de oro a sus catequesis sobre la vejez contemplando el misterio de la asunción de la Virgen (cf. Audiencia general, 24-VIII-2022). En Occidente –recordaba– la contemplamos elevada a lo alto, envuelta en luz gloriosa; en Oriente se la representa acostada, dormida, rodeada de los Apóstoles en oración, mientras el Resucitado la lleva en sus manos como a una niña. El Papa indica que debería subrayarse la conexión de la Asunción de la Virgen con la Resurrección del Señor, a la que está vinculada la nuestra, cuando resucitaremos con él al final de los tiempos.

María nos antecede en su asunción al cielo, también como figura de la Iglesia, que eso será al final: la extensión del cuerpo resucitado de Cristo, hecha familia. Jesús habla de eso –de la vida plena que nos espera en el Reino de los cielos– con diversas imágenes: el banquete de bodas, la fiesta con los amigos, la rica cosecha, el fruto que viene, no sin dolor. De todo ello y para el bien de los demás –propone el Francisco incluyéndose en el grupo– «hemos de ser los ancianos semilla, luz, y también inquietud; de esa plenitud de vida que nos espera».


Don Ramiro Pellitero Iglesias, profesor de Teología Pastoral de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

(*) Publicado en Iglesia y nueva evangelización.

El papa Francisco sobre la pobreza

Su mensaje para la VI Jornada Mundial de los Pobres, se trata de una sana provocación, dice el Papa, “para ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre tantas pobrezas del momento presente”.

"Algunos meses atrás, el mundo estaba saliendo de la tempestad de la pandemia, mostrando signos de recuperación económica que traerían alivio a millones de personas empobrecidas por la pérdida del empleo. Se vislumbraba un poco de serenidad que, sin olvidar el dolor por la pérdida de los seres queridos, prometía finalmente poder regresar a las relaciones interpersonales directas, a reencontrarnos sin limitaciones o restricciones. Y es entonces que ha aparecido en el horizonte una nueva catástrofe, destinada a imponer al mundo un escenario diferente.

La guerra en Ucrania vino a agregarse a las guerras regionales que en estos años están trayendo muerte y destrucción..."

Vivir la generosidad

También en el actual contexto de conflictos, enfermedad y guerras, Francisco evoca el ejemplo de san Pablo, que organizó colectas, por ejemplo, en Corinto, para atender a los pobres de Jerusalén. Se refiere concretamente a las colectas de la misa del domingo. “Por indicación de Pablo, cada primer día de la semana recogían lo que habían logrado ahorrar y todos eran muy generosos”. También nosotros debemos serlo por el mismo motivo, como signo del amor que hemos recibido de Jesucristo. Es un signo que los cristianos siempre han realizado con alegría y sentido de responsabilidad, para que a ninguna hermana o hermano le falte lo necesario”, como atestigua ya san Justino (cf. Primera Apología, LXVII, 1-6).

Vivir la solidaridad y acogida

Así el Papa nos exhorta a no cansarnos de vivir la solidaridad y la acogida: “como miembros de la sociedad civil, mantengamos viva la llamada a los valores de libertad, responsabilidad, fraternidad y solidaridad. Y como cristianos encontremos siempre en la caridad, en la fe y en la esperanza el fundamento de nuestro ser y nuestro actuar”. Ante los pobres, es necesario renunciar a la retórica, a la indiferencia, al mal uso de los bienes materiales. No se trata de un mero asistencialismo. Tampoco del activismo: “no es el activismo lo que salva, sino la atención sincera y generosa que permite acercarse a un pobre como a un hermano que tiende la mano para que yo me despierte del letargo en el que he caído".

Por eso, añade el Papa con palabras exigentes de su exhortación programática Evangelii Gaudium: “nadie debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida implican prestar más atención a otros asuntos. Ésta es una excusa frecuente en ambientes académicos, empresariales o profesionales, e incluso eclesiales. […] Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social” (n.  201).

"Que esta VI Jornada Mundial de los Pobres se convierta en una oportunidad de gracia, para hacer un examen de conciencia personal y comunitario, y preguntarnos si la pobreza de Jesucristo es nuestra fiel compañera de vida".

Papa Francisco, mensaje del Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, 13 de junio de 2022.

Tipos de pobreza

Y concluye el obispo de Roma señalando dos tipos bien distintos de pobreza: “hay una pobreza –la carestía y la miseria– que humilla y mata, y hay otra pobreza, la suya –la de Cristo–, que nos libera y nos hace felices".

La pobreza desesperada

Afirma, es hija de la injusticia, la explotación, la violencia y la injusta distribución de los recursos. “Es una pobreza desesperada, sin futuro, porque la impone la cultura del descarte que no ofrece perspectivas ni salidas”. Esta pobreza que con frecuencia es extrema, también afecta a “la dimensión espiritual que, aunque a menudo sea descuidada, no por esto no existe o no cuenta”.

La pobreza antropológica, se trata, en efecto, de un fenómeno por desgracia frecuente en la dinámica actual del beneficio sin el contrapeso –que debería ser lo primero y que no se opone al justo beneficio– del servicio a las personas.

Y esa dinámica es implacable, tal como describe Francisco en su mensaje para la VI Jornada Mundial de los Pobres: “cuando la única ley es la del cálculo de las ganancias al final del día, entonces ya no hay freno para pasar a la lógica de la explotación de las personas: los demás son sólo medios. No existen más salarios justos, horas de trabajo justas, y se crean nuevas formas de esclavitud, sufridas por personas que no tienen otra alternativa y deben aceptar esta venenosa injusticia con tal de obtener lo mínimo para su sustento”.

La virtud del desprendimiento

En cuanto a la pobreza que libera (la virtud del desprendimiento o de la pobreza voluntaria), es fruto de la actitud de desprendimiento que debe cultivar todo cristiano: “la pobreza que libera, en cambio, es la que se nos presenta como una elección responsable para aligerar el lastre y centrarnos en lo esencial”.

Observa el Papa que hoy muchos buscan atender a los más pequeños, débiles y pobres, porque lo ven como una necesidad propia. Lejos de criticar esta actitud, la valora a la vez que aprecia este papel educativo de los pobres hacia nosotros: “el encuentro con los pobres permite poner fin a tantas angustias y miedos inconsistentes, para llegar a lo que realmente importa en la vida y que nadie nos puede robar: el amor verdadero y gratuito. Los pobres, en realidad, antes que ser objeto de nuestra limosna, son sujetos que nos ayudan a liberarnos de las ataduras de la inquietud y la superficialidad”.

Don Ramiro Pellitero Iglesias
Profesor de teología pastoral de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

Publicado en “Iglesia y nueva evangelización”.