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Benjamín King, de Miles Christi: del rancho a una vida entregada a Dios

01/09/2022

Benjamín King de Miles Christi

Benjamín King pertenece al Instituto Religioso Miles Christi y se prepara para el sacerdocio. Su historia vocacional comenzó entre los caballos de un rancho de Texas. Hoy, como diácono, continúa su camino de entrega a Dios y de servicio a la Iglesia.

Hay caminos hacia Dios que comienzan con una llamada clara. Otros necesitan tiempo, preguntas, dudas e incluso intentos de huir de aquello que uno intuye en lo más profundo del corazón.

La historia de Benjamín King, religioso de Miles Christi, pertenece a este segundo grupo. Nacido en Texas y criado en Virginia, creció en una familia católica que le transmitió la fe desde pequeño. Sin embargo, durante su juventud intentó apartarse de aquello que intuía que Dios le pedía.

Su recorrido le llevó desde la universidad y una vida llena de comodidades hasta el rancho de sus padres en Texas. Allí, entre caballos y trabajos del campo, comenzó un tiempo de discernimiento que terminaría cambiando su vida.

Una familia católica y los primeros signos de vocación

Benjamín creció en una familia católica y practicante. Recibió una formación cristiana desde pequeño y participó en la vida de su parroquia.

Al comenzar la enseñanza secundaria decidió estudiar en un colegio público, pero su madre le pidió que continuara vinculado a la parroquia y participara en el grupo juvenil y en retiros para jóvenes.

Fue precisamente durante uno de aquellos retiros cuando experimentó lo que él mismo describe como una primera gracia importante relacionada con su posible vocación.

Pero aquel entusiasmo inicial no duró demasiado.

Los estudios, el deporte, los amigos, las fiestas y el deseo de disfrutar de la juventud hicieron que aquella inquietud quedara en un segundo plano. Benjamín no quería renunciar a nada y trató de encontrar un término medio entre la llamada que sentía y la vida que quería llevar.

Universidad, trabajo y una vida que no le hacía feliz

Benjamín estudió Agricultura y Economía en Virginia Tech. Durante aquellos años vivió intensamente el ambiente universitario y, después de terminar sus estudios, comenzó a trabajar en Carolina del Sur en el ámbito de las inversiones y los seguros.

Desde fuera, parecía haber alcanzado todo aquello que un joven podía desear: un buen trabajo, dinero, un coche deportivo, amigos, viajes, golf y una vida social intensa.

Sin embargo, algo no funcionaba. Cuando terminaban las fiestas y desaparecían las distracciones, aparecía una sensación de vacío. Benjamín comprendió que todo aquello que parecía prometerle felicidad no conseguía llenar su vida.

«Terminada la fiesta, me venían momentos oscuros donde me daba cuenta de la contradicción que vivía y de la tristeza: no era feliz». Sabía que Dios podía estar llamándolo a algo más, pero tenía miedo de dar el paso. No quería abandonar la vida que había construido.

Un retiro espiritual para descubrir la voluntad de Dios

Recordando su formación católica, Benjamín pensó en los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola, un camino de oración y discernimiento para descubrir qué quería Dios de él.

Comenzó a rezar más, asistía diariamente a Misa y, providencialmente, encontró información sobre un retiro organizado por Miles Christi según el método de los Ejercicios Espirituales.

Después de aquel retiro comenzó a considerar seriamente la posibilidad de una vocación religiosa. Tomó entonces una decisión: dejar su trabajo y regresar temporalmente a casa de sus padres para poder discernir con mayor libertad. Pero todavía no estaba preparado para dar el paso definitivo.

Del mundo de las inversiones al rancho de Texas

En lugar de entrar inmediatamente en una comunidad religiosa, Benjamín llegó a un acuerdo con su padre. Volvería al rancho familiar de Texas y trabajaría con los caballos, entrenándolos y ayudando también en las tareas del campo.

Pensaba que quizá aquel tiempo le permitiría aclarar sus ideas. Pasó aproximadamente un año y durante ese periodo intentó convencerse de que lo que había experimentado durante el retiro no había sido realmente una llamada.

Sin embargo, el sacerdote que había predicado aquellos Ejercicios continuó acompañándolo y le recomendó algunas lecturas que le ayudaron a profundizar en su discernimiento. Poco a poco, Benjamín comprendió que no podía seguir ignorando aquella inquietud.

Finalmente, decidió visitar la casa de formación de Miles Christi en Michigan. Fue allí donde todo empezó a aclararse.

En pocos días comprendió que Dios le estaba pidiendo una renuncia radical, pero también descubrió que aquella renuncia no suponía perderlo todo. Al contrario: significaba recibir una vida nueva.

«Yo tenía que dejar todo para recibir TODO». Benjamín comprendió que Dios lo llamaba a formar parte de Miles Christi y a poner su vida al servicio de la Iglesia, especialmente mediante la santificación y acompañamiento de los laicos y de los jóvenes.

En 2013 comenzó su camino en Miles Christi. Posteriormente recibió parte de su formación en Argentina, donde se encuentra la casa madre del Instituto, y continuó sus estudios en Roma.

Una vocación al servicio de la Iglesia

La historia de Benjamín no terminó con su entrada en Miles Christi. El discernimiento vocacional dio paso a un camino de formación, oración y servicio que continúa hasta hoy.

En los últimos años ha avanzado en su camino hacia el sacerdocio. En 2024 ya aparecía como diácono de Miles Christi en materiales vocacionales de la diócesis de Arlington, y en 2026 continúa siendo incluido como diácono y seminarista de Miles Christi.

Además, en agosto de 2024, Miles Christi publicó un testimonio suyo con motivo del Congreso Eucarístico, ya presentado como Dcn. Benjamin King, una muestra de la evolución de aquel joven que años atrás trataba de descubrir qué quería Dios de su vida.

Su historia permite comprender que una vocación no siempre se descubre de un día para otro. A veces necesita tiempo, silencio, acompañamiento y valentía para dejar atrás aquello que aparentemente ofrece felicidad y abrirse a una llamada más grande.

Una formación que necesita el apoyo de muchos

La formación de un sacerdote o de un religioso requiere años de estudio, oración, acompañamiento y preparación pastoral.

En el caso de Benjamín, la ayuda de los benefactores de Fundación CARF hizo posible parte de su formación académica en Roma. Como él mismo explicaba, estudiar en la Ciudad Eterna le permitía recibir una formación integral y conocer de cerca la riqueza espiritual, cultural, artística e histórica de la Iglesia.

Para CARF, historias como la de Benjamín muestran el valor de acompañar a quienes sienten una llamada al sacerdocio o a la vida religiosa. Detrás de cada vocación hay una persona concreta, una historia de búsqueda y un futuro servicio a la Iglesia y a muchas otras personas.

La historia de Benjamín comenzó en un rancho de Texas, pasó por la universidad, el mundo de las inversiones, los caballos y los Ejercicios Espirituales, y continúa hoy en su camino de entrega a Dios como miembro de Miles Christi.

A veces, para descubrir el camino que Dios ha preparado, hay que aprender a dejar de huir de Él.

¿Quieres ayudar a que más jóvenes como Benjamín puedan descubrir y desarrollar su vocación?
Tu colaboración hace posible su formación y su futuro servicio a la Iglesia.



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