Jesús de Nazaret: la figura más influyente de la historia

¿Existió realmente Jesús de Nazaret? ¿Qué podemos afirmar sobre él desde el punto de vista histórico? ¿Es posible distinguir entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe?

Estas preguntas, que han atravesado siglos de debate cultural y académico, constituyen el punto de partida del libro Jesús de Nazaret: ¿mito o historia?, del escritor e investigador italiano Gerardo Ferrara, recientemente disponible también en español.

Lejos de proponer un tratado académico complejo, el libro invita al lector a recorrer el camino de la investigación histórica en torno a la figura del Nazareno, analizando fuentes antiguas, estudios contemporáneos y el contexto cultural del judaísmo del siglo I.

libro Jesús de Nazaret historia de Gerardo Ferrara

Interpretaciones sobre la existencia histórica de Jesús de Nazaret

Durante siglos la existencia histórica de Jesús no fue seriamente cuestionada. Fue a partir de la Ilustración cuando surgieron nuevas preguntas y métodos críticos que dieron origen a un intenso debate historiográfico. En ese contexto, el filósofo francés Jean Guitton propuso tres posibles respuestas al problema histórico de Jesús: la solución crítica, que reconoce su existencia pero rechaza los elementos sobrenaturales; la solución mítica, según la cual Jesús nunca habría existido; y la solución de la fe, que considera veraz el testimonio de los Evangelios. El libro examina estas perspectivas para situar al lector dentro del debate contemporáneo.

El contexto religioso del judaísmo en el siglo I

A partir de ahí, Ferrara propone un recorrido por el mundo en el que vivió Jesús. El lector descubre el complejo mosaico religioso y social del judaísmo del siglo I: fariseos, saduceos, zelotes y esenios; grupos que representaban las diferentes formas de vivir la Ley y la identidad de Israel bajo la dominación romana. Comprender este contexto resulta esencial para interpretar muchas de las tensiones presentes en los Evangelios.

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El significado del nombre de Jesús

Uno de los aspectos más sugerentes del libro es la atención a los detalles lingüísticos y culturales. Por ejemplo, el propio nombre de Jesús –Yehoshúa en hebreo– significa literalmente Dios salva, lo que permite comprender mejor la dimensión simbólica que su figura adquirió dentro de la tradición bíblica y del judaísmo de su tiempo.

La expectativa mesiánica en el mundo judío

El autor también examina la intensa expectativa mesiánica que caracterizaba el mundo judío en los años inmediatamente anteriores al nacimiento de Jesús. Diversas tradiciones y textos antiguos hablaban de la llegada de un libertador procedente de Judea. Incluso historiadores romanos como Publio Cornelio Tácito​o Gayo Suetonio Tranquilo mencionan que en Oriente existía la convicción de que de esa región surgiría un gobernante destinado a dominar el mundo.

La posible explicación histórica de la estrella de Belén

Entre los aspectos más curiosos del ensayo se encuentra el análisis histórico de la llamada estrella de Belén. Algunos estudios astronómicos, retomando una intuición del propio Johannes Kepler, han relacionado este fenómeno con una extraordinaria conjunción de los planetas Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 a.C., un acontecimiento que pudo haber sido interpretado en la antigüedad como un signo del nacimiento de un gran rey.

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El libro también aborda cuestiones históricas concretas relacionadas con los relatos evangélicos: el censo ordenado por Augusto, el reinado de Herodes el Grande, la compleja situación política de Judea bajo el dominio romano y el contexto religioso en el que surgió la predicación de Jesús.

Artículos en prensa

A lo largo del ensayo aparecen numerosas referencias a estudiosos que han marcado la investigación moderna sobre el Jesús histórico –entre ellos David Flusser, Joachim Jeremias o Joseph Ratzinger– cuyas investigaciones han contribuido a renovar el diálogo entre Historia, Filología y Exégesis bíblica.

El volumen nace de la adaptación y reorganización de una serie de artículos publicados por el autor en los últimos años en revistas culturales y de divulgación histórica, entre ellas Omnes y Fatti per la storia. Reunidos ahora en un solo volumen, estos textos ofrecen una síntesis clara y accesible de algunos de los debates más relevantes sobre la figura histórica de Jesús.

La edición en español se publica además en formato independiente a través de Amazon con el objetivo de facilitar su difusión internacional y poner este material a disposición de un público más amplio interesado en el estudio histórico del cristianismo.

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La influencia histórica y cultural de Jesús

Más allá de las cuestiones estrictamente religiosas, la figura de Jesús de Nazaret ha marcado profundamente la historia de la humanidad. Incluso pensadores no cristianos como Friedrich Nietzsche, Richard Rorty o Benedetto Croce han reconocido la extraordinaria influencia cultural del cristianismo en la formación de la civilización occidental.

En un momento en el que el debate público oscila con frecuencia entre el escepticismo superficial y la simplificación ideológica, Jesús de Nazaret: ¿mito o historia? invita a redescubrir el valor del método histórico, del estudio serio de las fuentes y del diálogo entre historia, cultura y fe para acercarse a la figura más decisivas de la historia de la humanidad.



Sobre el autor, Gerardo Ferrara.

Nacido en Italia en 1978, se licenció en Ciencias Políticas, con especialización en Oriente Próximo, en la prestigiosa Università Orientale de Nápoles, y pasó muchos años en el extranjero (España, Francia, Argentina, Túnez, Líbano, Israel) por motivos de estudio y trabajo.

Sus intereses abarcan desde la Música (estudió piano), la Lingüística y la Filología, hasta los estudios sobre el cristianismo, el judaísmo y el islam, la historia y la cultura del pueblo judío, y las culturas y literaturas de Oriente Próximo.

Publicó las novelas El asesino de mi hermano, en 2013, y La escuela de punto, en 2016.

También ejerce como conferenciante, ensayista y traductor de diferentes idiomas, en particular del español, francés, inglés y portugués. Ha colaborado con la RAI, la BBC y otros periódicos italianos e internacionales (Omnes, entre otros en España) como experto en historia y política y para la traducción de vídeos, artículos y documentales.

Gerardo Ferrara es también el responsable de alumnado Universidad de la Santa Cruz de Roma.


Isabel, una vida consagrada a Dios y al servicio de los vulnerables

La vida consagrada a Dios de la hermana Isabel Cristone Setimane, de Mozambique, se expresa en un camino de fe y entrega que desea compartir con profunda gratitud y esperanza. Desde su infancia en Mozambique hasta su actual formación en Derecho Canónico en Roma, su historia entrelaza la fe recibida en su familia, el descubrimiento de su vocación religiosa, el servicio a los más pequeños y vulnerables, las dificultades sociales de su país y el apoyo de la Fundación CARF, que le permite prepararse mejor para servir a la Iglesia y a su congregación.

Nacida en Quelimane en 1987, Isabel cursa el tercer año de la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Su vocación de servicio a los más vulnerables se une a una profunda gratitud hacia quienes hacen posible su formación, especialmente la Fundación CARF, que la acompaña en su camino académico y espiritual.

Es la quinta hija de una familia profundamente religiosa. Desde su infancia conoció el camino de la fe: recibió la catequesis, los sacramentos y participó activamente en distintos ministerios parroquiales.

Tras su Primera Comunión, se incorporó al grupo de vocaciones, movida por un deseo temprano de consagrarse como religiosa y servir a los más vulnerables, especialmente a niños en situación de pobreza y a mujeres víctimas de abuso. Después de tres años de formación vocacional, conoció a las Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora de las Victorias, congregación fundada en 1884 en la isla de Madeira (Portugal) por la venerable Mary Jane Wilson.

Vida consagrada a Dios: el camino que marcó su vocación

En 2007 fue admitida en la congregación, donde inició la etapa de aspirante. Agradece especialmente que sus padres respetaran su decisión de consagrarse como religiosa. Durante los años de formación, sus formadoras la acompañaron y orientaron en el seguimiento de Jesucristo, inspirándose en el ejemplo de la venerable Mary Jane Wilson y de san Francisco de Asís.

Tras tres años de preparación, el 8 de diciembre de 2011, por la gracia de Dios, realizó sus primeros votos en la capilla de san Francisco de Asís, en la casa del noviciado en Mozambique. Poco después, fue enviada en misión a la diócesis de Gurúè, en la provincia de Zambezia, donde se encargó del cuidado de 125 niños, algunos de ellos huérfanos. «Allí pude vivir, aprender y experimentar el amor de Dios reflejado en el rostro de los más pequeños», asegura.

El contacto directo con el sufrimiento de aquellos niños –muchos de ellos marcados por la muerte de sus madres durante el parto– transformó profundamente su manera de mirar la vida. Esta experiencia le enseñó a valorar cada cosa y a descubrir la belleza que permanece incluso en medio del dolor.

«Aprendí a vivir con lo esencial y a cultivar la sencillez junto a ellos. En aquella realidad, marcada por la pobreza pero también por una entrega generosa y llena de amor, descubrí en cada mirada la belleza de mi vocación: ser consagrada para servir, y no para ser servida, siguiendo el estilo de Jesús» dice con una sonrisa.

La misión al servicio de los vulnerables

La congregación asumió esta misión en respuesta al clamor del pueblo de la diócesis de Gurúè. Con profundo agradecimiento a Dios, las hermanas continúan entregadas al cuidado de los más pequeños, especialmente en el orfanato Mary Jane Wilson, en Lioma. A pesar de las dificultades, permanecen firmes en su compromiso, buscando siempre el bien de los niños.

En este contexto, ella agradece a su congregación la oportunidad de haber formado parte de esta misión. «Desde muy joven sentí el deseo de trabajar y defender a los más frágiles, a quienes son excluidos y no tienen voz. Vivo mi vocación como una colaboración activa en la misión de Cristo, procurando hacer todo el bien posible».

Una familia marcada por la dificultad

En 2024 perdió a su padre, un acontecimiento que marcó profundamente a su familia. Desde entonces, su situación ha cambiado de manera significativa. Su madre, campesina y sin acceso a educación formal, ha sacado adelante a la familia en un entorno de gran dificultad.

Vida consagrada servicio Dios
Isabel atiende a decenas de niños, una entrega de su vida consagrada al cuidado de los vulnerables.

Aunque sus hermanos han finalizado sus estudios, actualmente se encuentran en búsqueda de empleo, una tarea especialmente compleja en el contexto de Mozambique. Esta situación le provoca momentos de desánimo, pero, sostenida por la gracia de Dios, mantiene la esperanza de que podrán salir adelante.

«La realidad del país agrava estas dificultades: la pobreza, la escasez de alimentos, el desempleo y el conflicto en el norte han endurecido aún más las condiciones de vida. A pesar de todo, mi familia continúa luchando con fortaleza, apoyándose en la fe y en la confianza en Dios».

Formarse para servir: una misión al servicio de la Iglesia

Seis años después, realizó su entrega definitiva en la Congregación Franciscana de Nuestra Señora de las Victorias. Poco tiempo más tarde, asumió la misión de formadora de jóvenes en las primeras etapas de su camino vocacional. Aunque exigente, vivió esta responsabilidad con profundidad, hasta poder afirmar: «Me siento feliz y realizada en la misión de servir a Cristo».

En la actualidad, la congregación acoge vocaciones procedentes principalmente de África y Asia. Ante los desafíos que plantea la misión de la Iglesia, especialmente en los lugares a los que son enviadas, se hace necesaria una sólida preparación, también en el ámbito jurídico. A pesar de contar con recursos limitados, la congregación procura formar a sus hermanas para responder mejor a este servicio.

En este contexto, actualmente se encuentra en Roma, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, donde cursa estudios de Derecho Canónico. Allí experimenta un ambiente académico cercano y exigente, que favorece el aprendizaje y el crecimiento personal. Como ella misma expresa, «me siento acompañada, ayudada y comprendida por los profesores».

Su paso por Roma responde al deseo de prepararse mejor para servir a Dios, a la Iglesia y a su congregación. Por ello, manifiesta un profundo agradecimiento a los socios, benefactores y amigos de la Fundación CARF, cuya ayuda hace posible su formación y sostiene su camino académico.


Gerardo Ferrara
Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable del alumnado Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma.



4 frases del papa León XIV sobre los seminaristas y la formación de sacerdotes

Más allá de los encuentros y celebraciones previstas para la visita del papa León XIV, hay un hilo de fondo que atraviesa muchas de sus intervenciones desde el inicio de su pontificado: la necesidad de cuidar con especial atención la formación de los seminaristas; de quienes se preparan para ser sacerdote: para ser el mismo Cristo.

La formación de sacerdotes según el papa León XIV

Durante 2025 y 2026 en distintos encuentros y documentos, el papa León XIV ha ido dibujando una visión coherente sobre el sacerdocio y la formación de los seminaristas. No se trata de afirmaciones aisladas, sino de una enseñanza constante que pone el foco en la profundidad, la madurez y la preparación integral que requiere la persona que será otro Cristo.

Estas son algunas de sus afirmaciones más significativas y el contexto en el que fueron pronunciadas.

1. «El seminario es siempre un signo de esperanza para la Iglesia»

Discurso a los seminaristas españoles el 28 de febrero de 2026. Al recibir a comunidades de los seminarios españoles, León XIV recordó que cada seminario es un motivo de esperanza para toda la Iglesia. Allí donde hay jóvenes, que responden a la llamada de Dios y se disponen a formarse para el sacerdocio, la Iglesia descubre que el Señor sigue actuando en la historia. 

Pero esa esperanza no nace solo del número de vocaciones, sino del camino interior que se cultiva en el seminario: aprender a mirar la realidad con fe, vivir en relación con Dios y dejar que esa mirada sobrenatural dé unidad a toda la formación. 

De ese modo, el seminario se convierte en un lugar donde se preparan pastores capaces de reconocer la acción de Dios en la vida concreta de las personas.

2. «Fidelidad que genera futuro es a lo que los presbíteros están llamados hoy».

Carta apostólica Una fidelidad que genera futuro, del 8 de diciembre de 2025. En esta carta programática, el Santo Padre propone una visión del sacerdocio en clave de perseverancia. La fidelidad no es simple constancia externa, sino una respuesta diaria a la llamada recibida.

Al hablar de una fidelidad que genera futuro, el Papa conecta la vida concreta del sacerdote con el porvenir de la Iglesia. Una formación sólida es el terreno donde esa fidelidad aprende a sostenerse incluso en momentos de dificultad.

3. «La formación es un camino de relación. Convertirse en amigos de Cristo significa formarse en la relación, no sólo en las competencias»

Encuentro con el Dicasterio para el Clero, del 26 de junio de 2025. Dirigiéndose a formadores, sacerdotes y seminaristas, León XIV recordó que la formación sacerdotal no puede reducirse a la adquisición de conocimientos o habilidades pastorales. 

En su núcleo está una relación personal con Cristo. El seminario es el lugar donde esa amistad se aprende y se cultiva: una familiaridad con el Señor que compromete toda la vida del futuro sacerdote, su corazón, su inteligencia y su libertad y lo configura poco a poco a imagen del Buen Pastor. 

Formar sacerdotes, por tanto, no consiste sólo en transmitir contenidos, sino en acompañar un camino de vida con Cristo para ser el mismo Cristo para los demás.  

4. «El seminario debe ser una verdadera escuela de los afectos».

Jubileo de los seminaristas, del 24 de junio de 2025. Durante el jubileo dedicado a los seminaristas, el Papa subrayó que el seminario no es únicamente un lugar de estudio. Es un espacio donde se aprende a integrar la dimensión afectiva, a ordenar los propios sentimientos y a crecer en equilibrio humano.

Al hablar de escuela de los afectos, León XIV puso el acento en la madurez personal como condición indispensable para el ministerio. La preparación intelectual es necesaria, pero sólo da fruto cuando se sostiene sobre una personalidad unificada y capaz de relaciones sanas.

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La visita del Papa a España

Del 6 al 12 de junio, el papa León XIV visita España, tal como anunció la CEE. Será un acontecimiento histórico para la Iglesia en nuestro país. Millones de personas participarán en encuentros de adoración, celebraciones de la Santa Misa y actos públicos.

Cada vez que un Papa visita un país, no solo deja imágenes o titulares. Deja algo más profundo: mueve a las conciencias, despierta cuestiones trascendentes de jóvenes y jóvenes de espíritu:, confirma multitud de vocaciones y fortalece decisiones personales que muchas veces se gestan en silencio. A lo largo de la historia reciente, las visitas papales han sido momentos de gracia que han marcado a generaciones enteras.

Esta visita llega, además, en un momento en el que el Santo Padre insiste con diaria claridad en un mensaje de paz para el mundo y, en el ámbito del sacerdocio, la necesidad de sacerdotes bien formados. No basta con que haya vocaciones; es necesario acompañarlas, sostenerlas y ofrecerles una preparación integral. Invertir hoy en su formación es una forma concreta de cuidar el futuro de la Iglesia.

Carta de León XIV con motivo de la Asamblea Presbiteral de la Arquidiocesis de Madrid

Un sueño que interpela a todos

En muchos países del mundo hay jóvenes con vocación, de lugares donde la fe es fuerte, pero los recursos económicos son muy escasos. Allí es donde tu ayuda marca la diferencia. Tu apoyo se torna esencial.

La Fundación CARF trabaja precisamente en aquello que el papa León XIV está solicitando: incentivar la formación integral (humana, espiritual y académica) de seminaristas y sacerdotes diocesanos de 130 países.

Cada donativo contribuye a que estas palabras del Santo Padre no se queden en un deseo, sino que se conviertan en realidad concreta.

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Domingo de Ramos: significado bíblico e historia

Comienza con el Domingo de Ramos la Semana Santa y recordamos la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. Escribe San Lucas: «Al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos diciéndoles: "Vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle: el Señor lo necesita". Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho».

¿Qué celebramos el Domingo de Ramos?

El Domingo de Ramos es el último domingo antes del Triduo Pascual. También recibe el nombre de Domingo de Pasión que marca el inicio de las celebraciones de la Semana Santa.

Esta es una fiesta cristiana de paz. Los ramos, con su antiguo simbolismo, nos hacen recordar ahora, la alianza entre Dios y su pueblo. Confirmada y establecida en Cristo, porque Él es nuestra paz.

En la liturgia de nuestra Santa Iglesia Católica, leemos en el día de hoy estas palabras de profunda alegría: los hijos de los hebreos, llevando ramos de olivo salieron al encuentro del Señor, clamando y diciendo: Gloria en las alturas.

Mientras Jesús pasaba, cuenta San Lucas, las gentes tendían sus vestidos por el camino. Y estando ya cercano a la bajada del Monte de los Olivos, los discípulos en gran número, transportados de gozo, comenzaron a alabar a Dios en alta voz por todos los prodigios que habían visto: bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor, paz en el cielo y gloria en las alturas.

«Con obras de servicio, podemos preparar al Señor un triunfo mayor que el de su entrada en Jerusalén», san Josemaría Escrivá.

Semana Santa: origen del Domingo de Ramos

En este día, los cristianos conmemoramos la entrada de Cristo en Jerusalén para consumar su Misterio Pascual. Por eso se leen desde hace mucho tiempo dos evangelios en la Santa Misa de este día.

Como lo explicaba el papa Francisco: «esta celebración tiene como un doble sabor, dulce y amargo, es alegre y dolorosa, porque en ella celebramos la entrada del Señor en Jerusalén, aclamado por sus discípulos como rey, al mismo tiempo que se proclama solemnemente el relato del evangelio sobre su pasión. Por eso nuestro corazón siente ese doloroso contraste y experimenta en cierta medida lo que Jesús sintió en su corazón en ese día, el día en que se regocijó con sus amigos y lloró sobre Jerusalén».

Es en el Domingo de Ramos, cuando Nuestro Señor comienza la semana decisiva para nuestra salvación, san Josemaría nos recomienda que «dejémonos de consideraciones superficiales, vayamos a lo central, a lo que verdaderamente es importante. Mirad: lo que hemos de pretender es ir al cielo. Si no, nada vale la pena. Para ir al cielo, es indispensable la fidelidad a la doctrina de Cristo. Para ser fiel, es indispensable porfiar con constancia en nuestra contienda contra los obstáculos que se oponen a nuestra eterna felicidad...».

Las hojas de palma, escribe san Agustín, son símbolo de homenaje, porque significan victoria. El Señor estaba a punto de vencer, muriendo en la Cruz. Iba a triunfar, en el signo de la Cruz, sobre el Diablo, príncipe de la muerte.

«Él viene a salvarnos; y nosotros estamos llamados a elegir su camino: el camino del servicio, de la donación, del olvido de uno mismo. Podemos encaminarnos por este camino deteniéndonos durante estos días a mirar el Crucifijo, es la “cátedra de Dios”»Papa Francisco.

Procesiones de Semana Santa

Significado del Domingo de Ramos

Mons. Javier Echevarría, nos hace ver el significado cristiano de esta fiesta: «nosotros, que no somos nada, nos mostramos a menudo vanidosos y soberbios: buscamos sobresalir, llamar la atención; tratamos de que los demás nos admiren y alaben.  El entusiasmo de las gentes no suele ser duradero. Pocos días después, los que le habían acogido con vivas pedirán a gritos su muerte. Y nosotros ¿nos dejaremos llevar por un entusiasmo pasajero? 

Si en estos días notamos el aleteo divino de la gracia de Dios, que pasa cerca, démosle cabida en nuestras almas. Extendamos en el suelo, más que palmas o ramos de olivo, nuestros corazones. Seamos humildes, mortificados y comprensivos con los demás. Éste es el homenaje que Jesús espera de nosotros». 

«Así como entonces el Señor entró en la Ciudad Santa a lomos del asno, dice Benedicto XVI, así también la Iglesia lo veía llegar siempre nuevamente bajo la humilde apariencia del pan y el vino».

La escena de Semana Santa del Domingo de Ramos se repite en cierto modo en nuestra propia vida. Jesús se acerca a la ciudad de nuestra alma a lomos de lo ordinario: en la sobriedad de los sacramentos; o en las suaves insinuaciones, como las que san Josemaría señalaba en su homilía sobre esta fiesta: «vive con puntualidad el cumplimiento del deber; sonríe a quien lo necesite, aunque tú tengas el alma dolorida; dedica, sin regateo, el tiempo necesario a la oración; acude en ayuda de quien te busca; practica la justicia, ampliándola con la gracia de la caridad».

El papa Francisco señalaba que nada pudo detener el entusiasmo por la entrada de Jesús; que nada nos impida encontrar en él la fuente de nuestra alegría, de la alegría auténtica, que permanece y da paz; porque sólo Jesús nos salva de los lazos del pecado, de la muerte, del miedo y de la tristeza.

El Domingo de Ramos en la Biblia

La liturgia del Domingo de Ramos pone en boca de los cristianos este cántico: levantad, puertas, vuestros dinteles; levantaos, puertas antiguas, para que entre el Rey de la gloria.

Primer Evangelio del Domingo de Ramos (Lucas 19,28-40)

Dicho esto, caminaba delante de ellos subiendo a Jerusalén. Y cuando se acercó a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos discípulos, diciendo:

—Id a la aldea que está enfrente; al entrar en ella encontraréis un borrico atado, en el que todavía no ha montado nadie; desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo desatáis, le responderéis esto: «Porque el Señor lo necesita».

Los enviados fueron y lo encontraron tal como les había dicho. Al desatar el borrico sus amos les dijeron:
—¿Por qué desatáis el borrico?

—Porque el Señor lo necesita —contestaron ellos.

Se lo llevaron a Jesús. Y echando sus mantos sobre el borrico hicieron montar a Jesús. Según él avanzaba extendían sus mantos por el camino. Al acercarse, ya en la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llena de alegría, comenzó a alabar a Dios en alta voz por todos los prodigios que habían visto, diciendo:

¡Bendito el Rey que viene en nombre del Señor!
¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!

Algunos fariseos de entre la multitud le dijeron: —Maestro, reprende a tus discípulos.

Él les respondió: —Os digo que si éstos callan gritarán las piedras.

Evangelio del Domingo de Ramos  (Marcos 11, 1-10)

Al acercarse a Jerusalén, a Betfagé y Betania, junto al Monte de los Olivos, envió a dos de sus discípulos y les dijo:

—Id a la aldea que tenéis enfrente y nada más entrar en ella encontraréis un borrico atado, en el que todavía no ha montado nadie; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dice: «¿Por qué hacéis eso?», respondedle: «El Señor lo necesita y enseguida lo devolverá aquí».

Se marcharon y encontraron un borrico atado junto a una puerta, fuera, en un cruce de caminos, y lo desataron. Algunos de los que estaban allí les decían:

—¿Qué hacéis desatando el borrico?

Ellos les respondieron como Jesús les había dicho, y se lo permitieron. Entonces llevaron el borrico a Jesús, echaron encima sus mantos, y se montó sobre él. Muchos extendieron sus mantos en el camino, otros el ramaje que cortaban de los campos. Los que iban delante y los que seguían detrás gritaban:

—¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el Reino que viene, el de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!

Y entró en Jerusalén en el Templo; y después de observar todo atentamente, como ya era hora tardía, salió para Betania con los doce.

«Hay cientos de animales más hermosos, más hábiles y más crueles. Pero Cristo se fijó en él borrico para presentarse como rey ante el pueblo que lo aclamaba. Porque Jesús no sabe qué hacer con la astucia calculadora, con la crueldad de corazones fríos, con la hermosura vistosa pero hueca. Nuestro Señor estima la alegría de un corazón mozo, el paso sencillo, la voz sin falsete, los ojos limpios, el oído atento a su palabra de cariño. Así reina en el alma», san Josemaría Escrivá.

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Cuándo surgen las procesiones de Semana Santa del Domingo de Ramos

La tradición de celebrar el Domingo de Ramos tiene cientos de años. Durante siglos, la bendición del olivos ha sido parte de esta fiesta, al igual que las procesiones, La Santa Misa y el relato durante la misma de la Pasión de Cristo. Hoy se celebran en muchos países.

Los fieles que participan en la procesión de Jerusalén, que data del siglo IV, también llevan en las manos ramos de palma, olivos u otros árboles, y entonan los cantos del Domingo de Ramos. Los sacerdotes llevan ramos y van delante guiando a los fieles.

En España, una alegre procesión de Domingo de Ramos conmemora la entrada de Jesús a Jerusalén. Reunidos se canta hosanna y se agita las palmas como un gesto de alabanza y bienvenida.

Las ramas de olivo son un recordatorio de que la Cuaresma es un tiempo de esperanza y renovación de la fe en Dios. Se les atribuye ser un símbolo de la vida y resurrección de Jesucristo. Asimismo, recuerdan también la fe de la Iglesia en Cristo y su proclamación como Rey del Cielo y de la Tierra.

Al final la peregrinación, es costumbre colocar las palmas, ya bendecidas, junto a las cruces que hay en nuestro hogar como recuerdo de la victoria pascual de Jesús.

Estos mismos olivos se prepararán para el siguiente Miércoles de Ceniza.  Ya que para esta importante ceremonia se queman los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas se rocían con agua bendita y luego son aromatizadas con incienso.

Cantos para Domingo de Ramos

Breve lista de los cantos recomendados para la celebración del Domingo de Ramos:


Bibliografía:
Papa Francisco, Homilía, Domingo de Ramos 2017
Benedicto XVI, Jesús de Nazaret.
San Josemaría, Es Cristo que pasa.
San Josemaría, Forja.


Preguntas y respuestas

– ¿Qué significa el día Domingo de Ramos?

El Domingo de Ramos es una de las celebraciones más importantes del cristianismo, ya que marca el inicio de la Semana Santa. Representa el fin de la Cuaresma y el comienzo de la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

– ¿Qué simboliza el ramo del Domingo de Ramos?

Conmemora la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén. Se celebra una semana antes de su Resurrección gloriosa triunfando sobre la muerte y el pecado. Jesús entró en Jerusalén montado en un asno, y la gente que había ido para las celebraciones de la Pascual judía depositaban en el suelo sus mantos y pequeñas ramas de árboles, a la vez entonaban parte del Salmo 118: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

Aram Pano, sacerdote de Irak: una vocación de la guerra

Gerardo Ferrara, responsable de alumnado en la PUSC, entrevistó a Aram Pano, sacerdote de Irak, que participó en un encuentro de Fundación CARF. En su intervención abordó la situación social, cultural y religiosa de Irak, así como el impacto que tuvo para el país la visita del Santo Padre.

Aram Pano, AP. —«La visita del Santo Padre supuso un gran desafío para quienes quieren destruir el país y mostró los verdaderos valores del cristianismo en una nación donde los cristianos son rechazados; todo ello, a la luz de la encíclica Fratelli tutti. Irak necesita la fraternidad. Por eso el viaje cambió algo: socialmente y a nivel del pueblo sí habrá cambios; a nivel político, en cambio, no creo que vaya a cambiar mucho».

Arameo, la lengua de Jesús

«¡Gracias por invitarme a hablar con nuestros amigos de habla hispana! ¡Shlama o shina o taibotha dmaria saria ild kol!, que en arameo quiere decir “la paz, la tranquilidad y la gracia de Dios esté con todos ustedes», saluda Aram.

Gerardo Ferrara, GF.¡Increíble! Es estremecedor escuchar el arameo, la lengua de Jesús… Y sobre todo saber que es el idioma común de mucha gente, después de dos mil años.

AP. —Sí, de hecho el arameo, en el dialecto siriaco de Oriente, es mi idioma maternal y la lengua de todos los habitantes de la zona donde yo nací, en el norte de Iraq, que se llama Tel Skuf, que quiere decir Colina del obispo. Está ubicada a unos 30 km de Mosul, la antigua ciudad de Nínive, en el corazón cristiano del país.

GF. —Así que toda el aldea donde creciste es cristiana.

AP. —Pues sí, cristiana católica de rito Caldeo. La vida allí era muy sencilla: casi todos los habitantes son campesinos y viven cultivando sus campos y cuidando de su ganado. La gente se intercambiaba los productos de la tierra y cada uno tenía lo necesario para vivir. Además, está presente la costumbre de ofrecer las primicias de la cosecha, cada año, a la Iglesia, para sustentar a los sacerdotes y para que ellos también puedan cuidar de los más necesitados.

Me acuerdo que las casas eran lo bastante grandes para que una familia pudiera vivir en ellas… Y para nosotros, la familia es algo bastante extenso: niños, padres, madres, abuelos… Todos viven juntos en estos hogares orientales típicas, blancas y cuadradas, con un patio en el centro, como un jardín, y las habitaciones alrededor.

GF. —Pero esta paz idílica tan solo duró unos pocos años…

AP. —Bueno, de hecho, nunca existió, ya que cuando nací nos encontrábamos en el último año de la guerra entre Irán e Iraq, una guerra que duró ocho años y provocó más de un millón y medio de muertos. Mi padre y tres de mis tíos lucharon en el conflicto y fueron tiempos muy difíciles para mi abuela y mi madre. Ellas esperaban y rezaban para que sus seres queridos volvieran a casa. Y así fue, gracias a Dios, mi padre y sus hermanos volvieron.

GF. —Y en 1991 estalló otra guerra…

AP. —Nos quedamos en nuestra aldea solamente hasta 1992, cuando terminó la primera Guerra del Golfo, entre Iraq en un lado y Kuwait y la coalición internacional en el otro. Nos mudamos a una gran ciudad en el sur de Iraq, Basora, la tercera ciudad del país después de la capital Bagdad y de Mosul. La mayoría de sus habitantes son musulmanes chiíes y no hay muchos cristianos allí. Aún me acuerdo del agua que tenía sabor a sal, el calor, las palmeras… Un paisaje muy distinto al que estaba acostumbrado. Además, la cantidad de pozos y refinerías de petróleo en todas partes… Pero la gente era y sigue siendo muy generosa y acogedora.

Aram Pano, sacerdote irak
Aram, en el patio de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Tel Kaif, una ciudad cristiana cerca de Mosul, al norte de Irak.

En 2004, dos religiosas colaboraban con el ejército estadounidense en Basora. Un día, cuando regresaron a su casa, un grupo islámico radical mató a las hermanas frente a su casa. Este hecho se difundió por todo Irak y mi país se convirtió en el epicentro del terrorismo.  En 2014 llegó el ISIS y destruyó muchas de nuestras iglesias y de nuestros hogares. Hay un plan para destruir la historia de los cristianos en mi país, como lo hicieron en 1948 con los judíos.

La llamada a Servir al Señor

La ciudad de Basora tiene dos parroquias que forman parte de la archieparquía de Basora y del Sur, con 800 fieles. En 1995 recibió la Primera Comunión y fue entonces que sintió por primera vez la llamada a servir al Señor.

GF. —¿Y cómo fue?

AP.La parroquia era como mi casa. Me encantaba acudir con el grupo de niños para jugar con ellos pero también para la catequesis. Pero la idea de entrar al seminario se me hizo más clara cuando estaba en Secundaria.

GF. —En la tercera guerra de tu vida tenias dieciséis años. ¿Cuáles son tus recuerdos de este segundo conflicto del Golfo?

AP. —Era 2003, una guerra de invasión y ocupación de Irak liderada por Estados Unidos. Duró casi cuatro meses y la última ciudad que cayó fue justamente Basora, donde yo vivía. Recuerdo que veíamos aviones estadounidenses que llegaban y bombardeaban, y teníamos miedo, porque muchos de los edificios estatales estaban cerca de nuestra casa. Recuerdo una noche que estaba durmiendo y me desperté por el fragor de un misil que había dado en un edificio que se encontraba a unos 500 metros de nosotros. Salimos a la calle, la gente corría y los estadounidenses tiraban sus bombas de sonido para sembrar el terror en nosotros. Fue entonces cuando distinguí con más claridad la llamada del Señor.

GF. —Es conmovedor pensar que, aunque la voz del Señor no está en el ruido de los misiles ni de las bombas de sonido, sí se hace escuchar, con toda su dulzura, en medio de este horror.

AP. —Efectivamente. Y, además, si no hubiésemos sufrido ese terror de los bombardeos, mi padre no le hubiera pedido al obispo refugio: la iglesia estaba muy cerca de donde vivíamos, pero allí, en la casa del Señor, nos sentíamos más seguros. Así, mi padre empezó a servir en la cocina para corresponder un poco a la generosidad con la que se nos acogió. Yo, mientras, aprendí a servir en el altar con el sacerdote. Al terminar la guerra, nuestro obispo me eligió para ir con él a un pueblo llamado Misan, a unos 170 km al noreste de Basora, y lo que experimenté allí me animó a tomar mi decisión.

GF. —¿Quieres contarnos lo que te pasó?

AP. —Cuando el obispo me pidió que le acompañara a Misa en su misión pastoral, mi familia primero le dijo que no, que no querían. Pero yo me sentía muy determinado en ir y lo logré. Cuando llegamos, me sorprendió ver a los fieles entrar a la iglesia de rodillas y sin zapatos. Se arrodillaban ante el altar, delante del icono de la Virgen María, llorando, orando, suplicando.

Después, cuando empezó la Misa, oficiada por el obispo según nuestro rito caldeo, me di cuenta de que los fieles no sabían ni las oraciones ni cuándo sentarse o ponerse de pie. Esto me impresionó mucho y pensé que eran como ovejas sin pastor. Y en seguida miré al obispo que era mayor y por mi cabeza se pasó la idea de quién podría sustituirle y ayudar a tantas familias.

GF. —Es impresionante palpar cómo se conmueve Jesús frente a la multitud que están como ovejas sin pastor. 

AP. —¡Precisamente! Así que, con este pensamiento, continué mis estudios en la escuela del Instituto Vocacional y, en 2005, ingresé en el seminario en Bagdad, la capital de Irak. Allí estudié Filosofía y Teología durante seis años y me gradué en junio de 2011, y el 9 de septiembre de 2011 fui ordenado sacerdote.

«En Irak hay un plan para destruir la historia de los cristianos en nuestro país».

Después de casi 10 años de sacerdote, Aram Pano, enviado por su obispo, estudió en Roma Comunicación Institucional en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

«El mundo necesita a cada uno de nosotros para contribuir a la evangelización. Y especialmente en esta época, para anunciar el Evangelio, es preciso conocer la cultura digital y de la comunicación. Tengo una gran esperanza por el futuro: todos juntos podemos trabajar para difundir nuestra fe a través de todos los canales posibles, pero preservando nuestra identidad y nuestra originalidad», afirma.

Una persecución tras otra

GF. —Aram recuerda a los cristianos de Occidente que no se olviden de sus hermanos que sufren persecución en países como el suyo, Irak, donde ha vivido un conflicto tras otro. Después de la última guerra, la vida social en Irak ha cambiado mucho...

AP. —Ha habido una mercantilización del hombre. En la tierra donde ha nacido la civilización, donde el hombre ha construido las primeras ciudades, donde ha nacido el primer código legal en la historia, todo parece haber acabado en destrucción: el más fuerte mata al más débil, la corrupción se cierne sobre la sociedad y los cristianos llevan 1.400 años sufriendo la persecución.

Antes de 2003, los cristianos éramos 1,5 millones y hoy somos 250.000. La persecución no es solamente algo que tiene que ver con la supervivencia física: se extiende al nivel social y político, a las oportunidades laborales e incluso al derecho a la educación.

La visita del papa Francisco

GF. —¿Cuáles son los problemas de Irak hoy y qué significó la visita del Papa?

AP. —La falta de honestidad y de voluntad para reconstruir el país significa que los musulmanes se han separado, el gobierno piensa más en ser leal con los países vecinos que en el bienestar de sus ciudadanos…  Y todo esto ante los ojos de Estados Unidos. No hay un problema sino muchos problemas complicados.

Creo que la política, el servicio al ciudadano, ya no existe, porque está en las manos de otros de fuera de Irak. Sin embargo, el fruto de la obra de Dios no está en nuestro alcance y rezamos para que a través de este viaje se anuncien la paz, el amor de Cristo y la unidad para un pueblo que ya no puede más.

GF.Un pueblo, además, donde el cristianismo ha dejado profundas raíces, sobre todo la Iglesia Caldea.

AP. —¡Por supuesto! De hecho, el cristianismo llegó a Irak con los apóstoles santo Tomás y Bartolomé y con sus discípulos Tadeo (Addai), de Edesa, y Mari en el siglo II. Ellos fundaron la primera Iglesia en Mesopotamia y, gracias a su obra misionera, llegaron hasta India y China. Nuestra liturgia proviene de la más antigua anáfora eucarística cristiana, conocida como Anáfora de Addai y Mari. La Iglesia en aquel entonces estaba dentro del imperio persa, con su propia liturgia oriental, su propia arquitectura y una forma de rezar muy parecida a la liturgia judía.

La teología de nuestra Iglesia oriental es espiritual y simbólica. Hay muchos padres y mártires muy importantes, como, por ejemplo, Mar (san) Efrén, Mar Narsei, Mar Teodoro, Mar Abrahim de Kashkar, Mar Elías al-Hiri, etc.

GF. —La Iglesia católica caldea, que está en comunión con Roma, nació como resultado de un cisma dentro de la Iglesia de Babilonia, por una rivalidad entre patriarcas, en particular, porque una corriente deseaba unirse con Roma.

AP. —Nuestra tradición, sin embargo, es típicamente oriental y con profundas raíces en el país, donde se encuentran en todas partes, rastros de la milenaria presencia cristiana, con santuarios, monasterios, iglesias y tradiciones muy antiguas.

Mi estancia en Roma me permitió trabajar en preservar esta identidad y esta historia tan rica y larga, también utilizando las herramientas y los medios que la modernidad nos permite tener hoy en día.

La Facultad de Comunicación de la Santa Cruz

Esta entrevista se realizó con otros reportajes en la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Santa Cruz.

Aram Pano durante su etapa de formación en Roma.

A lo largo de todos estos años ha pasado por la Facultad cientos de estudiantes de todo el mundo, distintos idiomas, identidades, historias, problemas…

Es una Facultad, la de Comunicación, donde se aprende que en esta Babel que es nuestro mundo, las barreras y los muros pueden ser derrocados, como nos dice el papa Francisco, y se puede de verdad ser todos hermanos.

En esta tarea, la Fundación CARF –Centro Académico Romano Fundación–, se ha comprometido de forma muy importante, otorgando ayudas al estudio y manutención de estudiantes –seminaristas y sacerdotes diocesanos, laicos, y religiosos y religiosas– de todos los continentes, sin distinción, y permitiéndoles utilizar todas las herramientas más modernas a través de la financiación de las actividades teóricas y prácticas que se desarrollan en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, para que luego puedan regresar a sus países y planten allí las semillas formativas que han recibido en Roma, fomentando el crecimiento de frutos de paz, de formación de alto nivel, de unidad y de capacidad de entenderse mejor, no solamente entre cristianos, sino con gente de toda religión e identidad.


Gerardo Ferrara
Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable del alumnado Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma.


25 de marzo, la Anunciación del Señor

La Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación del Señor el 25 de marzo, un momento crucial en la historia de la salvación. También conocida como la Encarnación del Señor, esta festividad recuerda el instante en que el Arcángel Gabriel anuncia a la Virgen María que será la madre del Hijo de Dios. Su «hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38) representa un modelo de fe y entrega total a la voluntad divina.

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El significado de la Anunciación y de la encarnación del Verbo

El misterio de la Anunciación es inseparable de la Encarnación, ya que es el momento en que Dios asume la naturaleza humana. San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, resaltó la grandeza de este evento afirmando que: «Dios nos llama a santificarnos en la vida ordinaria, como María aceptó su misión con humildad».

María, modelo de vocación y entrega

Nuestra madre, la Virgen María es ejemplo para todos los cristianos, especialmente para aquellos que han sido llamados al sacerdocio. Su respuesta confiada y sin reservas es un reflejo de la disposición que todo seminarista y sacerdote debe tener ante la llamada de Dios.

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La Anunciación y la defensa de la vida

En España, la Conferencia Episcopal celebra el 25 de marzo la Jornada por la Vida, recordando el valor sagrado de la vida humana desde su concepción. En 2026, el lema es «La vida, un don inviolable», una llamada a la protección de la vida en todas sus etapas. «El aborto –subrayan los prelados– nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana».

Sin embargo, la mirada desde la Conferencia Episcopal no se queda solo en el seno materno, se dirige también a madres y padres que enfrentan dificultades a la hora de afrontar un embarazo. Por ello, indican que desde CEE «queremos promover una alianza social para la esperanza a favor de la natalidad, que sirva, por una parte, para construir juntos las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes puedan plantearse formar una familia abierta a la vida y, por otra, para que ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por sentirse sola o sin recursos».

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El compromiso de los sacerdotes y seminaristas

Para los sacerdotes diocesanos y para los futuros pastores apoyados por la Fundación CARF, esta festividad tiene un significado especial. La defensa de la vida es parte de su misión, siendo testigos del Evangelio en una sociedad que a menudo relativiza el valor de la existencia humana.

El compromiso de los sacerdotes y seminaristas no solo se basa en la defensa de la vida desde la concepción, sino en su labor pastoral para acompañar a las personas en cada etapa de su vida.

Su formación teológica y espiritual los prepara para ser guías en la fe y orientadores en los momentos difíciles. Inspirados por el sí de María, están llamados a ser heraldos de la esperanza, promoviendo una cultura de la vida y el amor cristiano.

Además, esta festividad los invita a profundizar en su vocación, reafirmando su compromiso con la evangelización y la enseñanza de la doctrina cristiana.

En tiempos donde la dignidad humana enfrenta múltiples desafíos, su testimonio cobra especial relevancia. La Anunciación es para ellos un recordatorio de su misión de ser presencia viva de Cristo en el mundo, transmitiendo el mensaje de salvación con palabras y obras.

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Vivir el sí de María: un compromiso para todo cristiano

La fiesta de la Anunciación no solo nos invita a meditar en el sí de María, sino también a renovar nuestra entrega a Dios con confianza y alegría.

María, con su aceptación humilde y valiente, nos enseña que todo cristiano, sin importar su estado de vida, está llamado a dar su propio sí a Dios en la cotidianidad del día a día.

Para los seminaristas y sacerdotes diocesanos es un día de especial reflexión sobre su vocación y sobre el compromiso de ser defensores de la vida y la fe.

Sin embargo, esta llamada no es exclusiva de ellos. Cada fiel, desde su propia realidad, puede hacer presente a Cristo en el mundo con sus actos de caridad, su testimonio cristiano y su confianza en la providencia de Dios.

La Anunciación nos recuerda que cada uno de nosotros, como parte del pueblo de Dios, puede ser un instrumento en sus manos, llevando esperanza, amor y fe a quienes nos rodean.