Los 5 Misterios Gozosos del Santo Rosario

Los Misterios Gozosos tratan la Encarnación y la infancia de Jesús. También se rezan los Misterios Luminosos de la vida pública de Cristo, los Misterios Dolorosos de la Pasión de nuestro Señor y los Misterios Gloriosos de los sucesos ocurridos a partir de la Resurrección.

"El rezo del Santo Rosario, con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios,
es un continuo acto de fe, de esperanza y de amor, de adoración y reparación."
Josemaría Escrivá de Balaguer.

En el primero de los Misterios Gozosos recordamos La Encarnación

En el primero de los Misterios Gozosos recordamos La Anunciación a la Virgen María y la Encarnación del Verbo.

  • Lucas 1,26-27: "Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la virgen era María"
    El Ángel le saluda: “Alégrate, llena de gracia: el Señor es contigo”.

María icono de la fe obediente

Dice Benedicto XVI "En el saludo que el ángel dirige a la Virgen, encuentra en ella una actitud de confianza, también para los momentos difíciles. Una capacidad de considerar los sucesos a la luz de la fe; una humildad que sabe escuchar y responder a Dios con entrega.

Con ello, señala el Papa, se reafirma el motivo del alegrarse de María: “La alegría proviene de la gracia, es decir de la comunión con Dios, de tener una conexión tan vital con Él, de ser morada del Espíritu Santo, totalmente plasmada por la acción de Dios”.

María se entrega con plena confianza a la palabra que le anuncia el mensajero de Dios y se convierte en modelo y madre de todos los creyentes. La fe es, pues, confianza, pero también implica cierto grado de oscuridad. María se abre totalmente a Dios, logra aceptar el querer divino, aunque sea misterioso, aunque con frecuencia no corresponda al propio querer y sea una espada que atraviesa el alma”

Señala Benedicto XVI, "María entra en un íntimo diálogo con la Palabra de Dios que le ha sido anunciada; no la considera superficialmente, sino que se detiene, la deja penetrar en su mente y en su corazón para comprender lo que el Señor quiere de ella, el sentido del anuncio".

En el segundo de los Misterios Gozosos recordamos La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

  • Lucas 1, 39-42 En aquellos días María se puso en camino y fue aprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando a voz en grito, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno".

María ejemplo de amor y humildad

La humildad de la Virgen María, dice san Bernardo, es el fundamento y guardián de todas las virtudes. Y con razón, porque sin humildad no es posible ninguna virtud en el alma.

Todas las virtudes se esfuman si desaparece la humildad. Por el contrario, decía san Francisco de Sales, Dios es tan amigo de la humildad que acude enseguida allí donde la ve.

Misterios gozosos santo rosario

En el tercero de los Misterios Gozosos recordamos El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

  • Lucas 2,1-7: Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria.
    Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
  • Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre.
  • Catecismo de la Iglesia Católica, 525: Aquellos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo.

María al servicio de los demás

La misma actitud se ve en Virgen Virgen María tras la adoración de los pastores: “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón".

“Es la humildad profunda de la fe obediente de María, que acoge en sí incluso lo que no comprende del obrar de Dios, dejando que sea Dios quien le abre la mente y el corazón”. De ahí que Isabel pueda decir: "Bienaventurada la que ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor” (Lc 1, 45), y por eso la llamarán así todas las generaciones.

La fe nos dice, entonces, que el poder indefenso de aquel Niño al final vence el rumor de los poderes del mundo”.

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En el cuarto de los Misterios Gozosos recordamos La presentación de Jesús y Purificación de María

En el cuarto de los Misterios gozosos recordamos La presentación en el Templo.

María purificadora

María no aparece ya como impura. No sube al templo para purificarse, sino para compartir el camino redentor de Jesús. María aparece como colaboradora de Jesús, compartiendo su camino al servicio del pueblo de Dios. No es mujer impura sino purificadora.

En el quinto de los Misterios Gozosos recordamos El Niño perdido y hallado en el Templo.

  • Lucas 2, 41-47: "Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres.
    Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
  • Catecismo de la Iglesia Católica, 534: "El hallazgo de Jesús en el Templo es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: "¿No sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?".

María escucha, también en la oscuridad

La fe de María, señala Benedicto XVI, vive de la alegría de la anunciación, pero pasa a través de la niebla de la crucifixión de su Hijo, para poder llegar hasta la luz de la resurrección.

Por ello, el camino de nuestra fe no es sustancialmente diverso al de María: “Encontramos momentos de luz, pero encontramos también pasajes en los que Dios parece ausente".

La solución es clara: “Cuanto más nos abrimos a Dios, acogemos el don de la fe, ponemos totalmente en Él nuestra confianza, como María, tanto más Él nos hace capaces, con su presencia, de vivir todas las situaciones de la vida de paz y en la certeza de su fidelidad y de su amor”.

Sin embargo, esto significa salir de sí mismos y de los propios proyectos, para que la Palabra de Dios sea la lámpara que guía nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Cuando encuentran al Niño en el templo, después de tres días de búsqueda, él les responde misteriosamente: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debo estar en las cosas de mi Padre”.

Entonces, observa el Papa, “María debe renovar la fe profunda con la que dicho ‘sí’ en la anunciación; debe aceptar que la precedencia le corresponde al verdadero y propio Padre; debe saber dejar libre a aquél Hijo que ha engendrado para que siga su misión”.

Oración para finalizar los Misterios Gozosos del Santo Rosario

Amigo mío: si tienes deseos de ser grande, hazte pequeño.
Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños..., rezar como rezan los niños.
Y todo esto junto es preciso para llevar a la práctica lo que voy a descubrirte en estas líneas:
El principio del camino, que tiene por final la completa locura por Jesús, es un confiado amor hacia María Santísima.
—¿Quieres amar a la Virgen? —Pues, ¡trátala! ¿Cómo? —Rezando bien el Rosario de nuestra Señora.
Pero, en el Rosario... ¡decimos siempre lo mismo! —¿Siempre lo mismo? ¿Y no se dicen siempre lo mismo los que se aman?... ¿Acaso no habrá monotonía en tu Rosario, porque en lugar de pronunciar palabras como hombre, emites sonidos como animal, estando tu pensamiento muy lejos de Dios? —Además, mira: antes de cada decena, se indica el misterio que se va a contemplar.
—Tú... ¿has contemplado alguna vez estos misterios?
Hazte pequeño. Ven conmigo y —este es el nervio de mi confidencia— viviremos la vida de Jesús, María y José.

San Josemaría Escrivá.

Con la colaboración de:

OpusDei.org
Meditaciones de los misterios del Santo Rosario, Papa Francisco.

¿Cómo recitar la Coronilla de la Divina Misericordia?

La devoción a la Divina Misericordia, consiste en un conjunto de oraciones generalmente rezadas con ayuda de un rosario, aunque pueden realizarse fácilmente sin él por su simplicidad.

Jesús se le aparece a Santa Faustina el 14 de septiembre día de la exaltación de la Santa Cruz para enseñarle la Coronilla de la Divina Misericordia.

¿Qué es la Coronilla de la Divina Misericordia?

Sor Faustina Kowalska, recibió el mensaje de la misericordia de Dios de una visión que tuvo en 1935. La Santa recogió la visión en su diario. Y poco a poco comenzó a difundir la oración que el mismo Jesús le enseño.

En ella se pide por la confianza en Dios y la actitud de misericordia hacia el prójimo. La oración llama a proclamar y orar por la Divina Misericordia para el mundo.

"Cuando recen este Tercio junto a los agonizantes, Yo me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como justo Juez, sino como Salvador Misericordioso" Diario de Santa Faustina

Con estas palabras vemos, una vez más, cómo Jesús nos sale al encuentro una y otra vez. En su amor infinito vemos a lo largo de la historia cómo es que cumple esta promesa de quedarse con nosotros hasta el fin.

La devoción a la Divina Misericordia creció muy rápidamente después de la beatificación (18 de abril de 1993) y canonización (30 de abril de 2000) de Sor Faustina y también debido a las peregrinaciones del Papa Juan Pablo II a Lagiewniki (1997 y 2002).

Cuando en el año 2000 el Papa Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina, durante la ceremonia declaró: “Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de ‘Domingo de la Divina Misericordia’”. Homilía, 30 de abril, 2000.

Tanto Benedicto XVI como el Papa Francisco han recomendado esta devoción.

El Mensaje 

"Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado. (…) Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendarán a los pecadores como su último refugio de salvación. Aún si el pecador más empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia"
Diario de Santa Faustina

Divina misericordia coronilla

Guía para recitar la Coronilla. 

¿Cómo recitar la Coronilla de la Divina Misericordia?

El rezo de La Coronilla a la Divina Misericordia es precedido por dos oraciones tomadas del Diario de Santa Faustina y seguido por una oración final.

Para recitar la Coronilla de la Divina Misericordia se usa un Rosario normal y se sigue esta secuencia

Rosario en la mano

Con un rosario común de 5 decenas en la mano, empezamos esta coronilla:

La señal de la Cruz

Padre Nuestro

Ave María

Credo

Para esta parte se pueden utilizar las tres primeras cuentas del Rosario.

Cuentas grandes

En cada grano mayor del Rosario, Donde usualmente rezamos el Padrenuestro, rezaremos la siguiente oración:

Padre Eterno,
Te ofrezco
el Cuerpo, la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de Tu amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación
de nuestros pecados
y los del mundo entero.

Cuentas pequeñas

En cada grano menor del Rosario, donde usualmente rezamos el Ave María, diremos la siguiente oración:

Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.
Esto lo repetiremos durante las 5 decenas del rosario.

Invocación

Al finalizar las 5 decenas del rosario, con las oraciones mencionadas, recitaremos la siguiente oración final tres veces seguidas

Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

Oración para concluir (opcional)

Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos.
Amén.

Terminamos con la señal de la Cruz: En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Santa Faustina Kowalska con la imagen de la Divina Misericordia. Es una imagen extraordinaria, no sólo por ser tan conocida en tantos países. Jesús se apareció a santa Faustina mostrándose según aparece en la imagen cuando ella se encontraba en su celda, en el convento de la Congregación las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en Plock, el 22 de febrero de 1931. Allí Jesús le pidió que pintara esta imagen.

Recursos

  1. Santuario de la Divina Misericordia y Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia: ambas páginas tienen numerosos recursos sobre esta devoción, textos de Santa Faustina y de San Juan Pablo II, etc.
  2. Evangelio del Domingo de la Divina Misericordia.
  3.  El Papa Francisco en el Santuario de la Divina Misericordia (30 de julio de 2016), durante la Jornada Mundial de la Juventud (Libro electrónico)
  4. Carta Apostólica “Misericordia et Misera”, del Papa Francisco, al concluir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

¿Cómo recitar la novena?

Esta Coronilla, puede rezarse a cualquier hora, pero nuestro Señor pidió específicamente que se recitara en forma de novena, de manera especial, durante los nueve días anteriores a la Fiesta de la Misericordia.

Sobre esta novena, el Señor dijo a santa Faustina: durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias. Diario de Santa Faustina

Podemos rezar esta novena por nuestras propias intenciones particulares o podemos ofrecerlas junto con la Novena por las intenciones diarias dictadas por nuestro Señor a Santa Faustina.

Si rezamos con confianza la novena que Jesús pidió a Sor Faustina, podremos alcanzar, en virtud de la confianza que tenemos, gracias, puesto que hay una promesa concreta vinculada al rezo de la novena.


Bibliografía:

Opusdei.org
santafaustina.es

La importancia de la formación litúrgica

La carta de Papa Francisco señala que la liturgia cristiana se entiende y se vive como encuentro con Cristo, sobre todo en la Eucaristía. Distingue el sentido de la liturgia con respecto a ciertas ideologías. Propone el asombro ante lo creado, como modo para redescubrir la belleza y el simbolismo de la liturgia, contando con la oración, la acción del Espíritu Santo y la realidad de la Iglesia.

El encuentro con Cristo en la litúrgia

La finalidad de la liturgia católica, cuyo centro es la celebración de los sacramentos y especialmente la Eucaristía, es la comunión de los cristianos con el cuerpo y la sangre de Cristo. Es el encuentro de cada uno y de la comunidad cristiana como un solo cuerpo y una sola familia, con el Señor.

La liturgia, señala el Papa, garantiza la posibilidad del encuentro con Jesucristo en el “hoy” de nuestra vida, para trasformar todas nuestras actividades –el trabajo, las relaciones familiares, el esfuerzo por mejorar la sociedad ayudar a quien nos necesita– en luz y fuerza divinas.

Esto es lo que Cristo ha querido en su última Cena. Esta es la finalidad de sus palabras: “Haced esto en memoria mía”. Desde entonces nos espera en la Eucaristía. Y la misión evangelizadora de la Iglesia no es otra cosa que la llamada para ese encuentro que Dios desea con todas las personas del mundo, encuentro que comienza en el bautismo.

En varias ocasiones enuncia progresivamente los objetivos de este documento: “Con esta carta quisiera simplemente invitar a toda la Iglesia a redescubrir, custodiar y vivir la verdad y la fuerza de la celebración cristiana” (n. 16); “redescubrir cada día la belleza de la verdad de la celebración cristiana” (antes del n. 20);

“(…) reavivar el asombro por la belleza de la verdad de la celebración cristiana; recordar la necesidad de una auténtica formación litúrgica y reconocer la importancia de un arte de la celebración que esté al servicio de la verdad del misterio pascual y de la participación de todos los bautizados, cada uno con la especificidad de su vocación” (n. 62).

Carta apostólica Desiderio desideravi (29-VI-2022), del Papa Francisco.

Desconocimiento de la liturgia

Además de la ignorancia sobre la liturgia –o una comprensión superficial y reductiva–, lamenta Francisco la instrumentalización de la Eucaristía al servicio de dos visiones ideológicas: un subjetivismo individualista que encierra al hombre en su propia razón y sentimientos, y un confiar solamente en las propias fuerzas (cf. Evangelii gaudium, 94).

Para ambos venenos, que Francisco ha denunciado como variantes de un antropocentrismo disfrazado de verdad católica (cf. exhort. ap. Gaudete et exsultate, 35) propone aquí, como antídoto, la formación litúrgica.

Respecto a lo primero, el veneno del individualismo (una variante de neognosticismo), advierte: “La acción celebrativa no pertenece al individuo sino a Cristo-Iglesia, a la totalidad de los fieles unidos en Cristo” (n. 19), por medio de la Palabra de Dios y los signos sacramentales. Estos signos, siguiendo el camino de la Encarnación, están de acuerdo con el lenguaje del cuerpo, que se extiende a las cosas, al espacio y al tiempo.

Sobre lo segundo, la presunción de salvarnos por nuestra cuenta (neo-pelagianismo), “la celebración litúrgica nos purifica proclamando la gratuidad del don de la salvación recibida en la fe”. Quien nos salva es el Señor.

Por eso la liturgia no tiene nada que ver con un “moralismo ascético”, es decir, la propuesta de buscar la santidad en primer lugar con nuestras fuerzas y nuestras luchas; sino con el deseo que tiene Jesús de darse para ser luz, alimento y fuerza de nuestra vida.

La belleza de la liturgia católica

Se detiene el Papa en el significado teológico de la liturgia, según el Concilio Vaticano II (cf. Const. Sacrosanctum concilium, 7) en relación con Cristo, su sacerdocio y el misterio pascual de su muerte y resurrección.

En palabras de Francisco: “La liturgia es el sacerdocio de Cristo revelado y entregado a nosotros en su Pascua, presente y activo hoy a través de los signos sensibles (agua, aceite, pan, vino, gestos, palabras) para que el Espíritu, sumergiéndonos en el misterio pascual, transforme toda nuestra vida, conformándonos cada vez más con Cristo” (n. 21). 

En cuanto a la belleza de la liturgia, advierte que no se trata de un “esteticismo ritual” (que se fijase sólo en los ritos exteriores). Pero se sitúa también lejos de la “dejadez banal”, de una “superficialidad ignorante”, y también de un “funcionalismo práctico” exagerado.

“Seamos claros: hay que cuidar todos los aspectos de la celebración”; pero aún esto no sería suficiente para una participación litúrgica plena. ¿Qué propone además Francisco?

Ante todo “el asombro ante el misterio pascual”, es decir la actitud de quien aprecia la maravilla y el significado de lo que se celebra. Por eso es necesaria una “seria y vital formación litúrgica”.

Como marco histórico, aduce que la posmodernidad ha heredado de la modernidad la tendencia al individualismo y al subjetivismo. En cambio, el Concilio Vaticano II ha situado en el primer puesto, no al hombre, sino a Dios, por medio de la oración y de la liturgia (la Constitución sobre la Liturgia fue la primera aprobada).

En palabras de san Pablo VI: “La liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual.

El primer don que podemos hacer al pueblo cristiano, que con nosotros que cree y ora, y la primera invitación al mundo para que desate en oración dichosa y veraz su lengua muda y sienta el inefable poder regenerador de cantar con nosotros las alabanzas divinas y las esperanzas humanas, por Cristo Señor en el Espíritu Santo” (Conclusión de la segunda sesión del Concilio, 4-XII-1963).

Liturgia expresión de la Iglesia

La liturgia, declara el Concilio, es “la cumbre a la cual tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza” (Sacrosanctum concilium, 10). De ahí que, deduce Francisco, sería banal interpretar las tensiones que hoy se advierten en la interpretación de la liturgia, como simples divergencias de sensibilidades.

En realidad, señala el Papa, la cuestión de fondo es eclesiológica; es decir, comprender que la liturgia es expresión de la Iglesia, como lo es el Concilio mismo.

Por eso subraya que solo la Iglesia –comunidad de los que siguen a Cristo resucitado unidos en su cuerpo por el Espíritu Santo– vence “el angosto espacio del individualismo espiritual” (n. 32). En efecto, aquí se juega la realidad misma de lo que es ser persona en sentido pleno: un ser llamado a subsistir en sí mismo y madurar en relación con los demás.

A este propósito añade el Papa con expresión que puede llamar justamente la atención: “Solo la Iglesia de Pentecostés puede concebir al hombre como persona, abierto a una relación plena con Dios, con la creación y con los hermanos” (n. 33).

Cabría preguntarse: ¿Es que fuera de la Iglesia la persona no encuentra su realización y su reconocimiento? Y cabría entonces responder: puede ser, más o menos; pero no plenamente, según la fe cristiana.

Formación para y desde la liturgia

Así llegamos a la formación litúrgica en concreto. Y aquí Francisco toma la mano segura de Guardini para proponer una “formación para la liturgia y la formación desde la liturgia” (n. 34).

En primer lugar, formación "para" la liturgia. Esto incluye, señala el Papa, el conocimiento del sentido teológico de la liturgia, unido a la comprensión de los textos eucológicos (litúrgicos), los dinamismos rituales y su valor antropológico.

El sentido teológico de la liturgia incluye el hecho de que quien celebra no es solo el sacerdote sino toda la Iglesia, Cuerpo de Cristo.

Ese “sentido” de la liturgia requiere no solo estudio y explicación, sino también: la “experiencia de fe viva, alimentada por la oración” (n. 36); la conexión de todas y cada una de las disciplinas de la teología con la liturgia (atención a la formación sacerdotal); el situar la celebración eucarística dominical en el centro de la vida cristiana; vivir el anuncio de la fe o la evangelización como consecuencia de la celebración litúrgica; la formación litúrgica permanente para los ministros y todos los bautizados.

En segundo lugar, formación "desde" la liturgia. Es decir, la formación que cada bautizado requiere para participar en la celebración, cuyo fin primero es la alabanza y acción de gracias a Dios Padre, por Cristo en el Espíritu Santo. Al mismo tiempo, por la comunión eucarística, nos convertimos en aquello que comemos (San León Magno).

Por medio de la liturgia, de sus gestos y sus signos, toda la creación es atraída por Cristo y puesta al servicio del amor y de la gloria del Padre. Así es, y así se confirma la enseñanza del libro del Génesis, hecha plena por la obra de Cristo: el hombre, toda su actividad, y su trabajo están al servicio del culto a Dios y del servicio, por amor a Dios, a todos los hombres.

Por eso el hombre plenamente “vivo” es que conoce a Dios y vive según Él (San Ireneo). Es preciso, dice el Papa, redescubrir con asombro las cosas creadas, “con una mirada nueva, no superficial, respetuosa, agradecida” (n. 46).

Además, y en relación con lo que más arriba decía Francisco sobre los “dinamismos rituales y su valor antropológico”, subraya con Guardini la necesidad de que la formación litúrgica ayude a devolver al hombre la capacidad para comprender y vivir lo expresado en los símbolos.

Para empezar, añade Francisco, el profundo y bello significado del propio cuerpo, al servicio del alma. Observa el sucesor de san Pedro que, aunque actualmente se haya perdido el sentido del símbolo, no hay que renunciar a esa tarea porque el lenguaje simbólico es constitutivo del hombre y está al servicio de su trascendencia.

La iniciación en el lenguaje simbólico de modo sencillo la pueden hacer los padres o los abuelos, los párrocos y los catequistas enseñando a hacer la señal de la cruz, el arrodillarse o las fórmulas de la fe. En efecto, el lenguaje simbólico va más allá del conceptual y comienza más bien por la vía de la belleza, de la confianza y del afecto.

Entre los signos litúrgicos destaca el Papa tres: el silencio, el arrodillarse, la Palabra. El silencio, donde está previsto en la liturgia, es símbolo de la presencia y acción del Espíritu Santo, que mueve al arrepentimiento y a la escucha, a la adoración y a la entrega generosa.

Arrodillarse es manifestación de arrepentimiento, de humildad y agradecimiento, también de fe ante la presencia de Dios. La Palabra se proclama y se escucha, inspira la oración y se hace vida de la persona y de la comunidad.

Además, Francisco invita a redescubrir el sentido el año litúrgico (en cuanto camino de formación, centrado en la Pascua, y configuración con Cristo) y del domingo, día del Señor (como regalo de Dios a su pueblo, medio de formación, luz e impulso para la comunión fraterna y el servicio).

¿Cuál es el papel de los ministros en la formación litúrgica?

Ante todo, señala Francisco, cuidar el “arte de celebrar” (que no es ni una mera observancia de las rúbricas ni creatividad sin reglas) y explicar la primacía de la acción del Espíritu Santo (por delante de los subjetivismos o de los culturalismos, que conceden una prevalencia a sensibilidades individuales o incorporan sin criterios elementos culturales). También deben enseñar la dinámica del lenguaje simbólico, ya apuntada.

Con Guardini, el Papa insiste en superar el individualismo y el subjetivismo por medio de una oración obediente a la Iglesia. De esta forma la misma “disciplina” de la Iglesia va formando nuestros sentimientos, actitudes y comportamientos en conformidad con lo que somos: un solo cuerpo, la Iglesia.

Por lo que se refiere al modo de presidir las asambleas litúrgicas, Francisco advierte del riesgo de un “exagerado personalismo” de los ministros. Y señala la necesidad de que sean “presencia particular del Resucitado”.

En todo caso el “arte de celebrar” se aprende en gran medida a partir de la oración y el contacto con el fuego del Espíritu Santo. El Espíritu es el modelador del ministro, para que presida adecuadamente la liturgia a la vez que va configurando su vida de acuerdo con lo que celebra.

Concluye pidiendo que, ante la importancia de la comunión y la belleza de la liturgia, abandonemos las polémicas que nos dividen.

En tres ocasiones se refiere a la carta apostólica “Traditionis custodes” (2021) sobre el uso de la liturgia romana antes de la reforma de 1970. Afirma aquí haberla escrito “para que la Iglesia pueda elevar, en la variedad de lenguas, una única e idéntica oración capaz de expresar su unidad” que desea restablecer en toda la Iglesia de Rito Romano (n. 61).

Bibliografía

  • Entre los libros de Romano Guardini referentes a la formación litúrgica cabe señalar: El espíritu de la liturgia (1918), Barcelona CPL 2000; Los signos sagrados (1922-1925), Ed. litúrgica española, Barcelona 1965; Formazione litúrgica (1923), Morcelliana, Brescia 2008.
  • Sobre el significado teológico de la liturgia, vid. también J. Ratzinger, El espíritu de la liturgia: una introducción, Cristiandad, Madrid 2001; Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis (2007).
  • Cf. Juan Pablo II, Carta ap. Vicesimus quintus annus (1988).
  • Sobre el papel educativo de la liturgia, cf. D. von Hildebrand, Liturgia y personalidad, Fax, Madrid 1966.

Don Ramiro Pellitero Iglesias
Profesor de Teología pastoral en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

Publicado en “Iglesia y nueva evangelización”.

Cómo hacer la renovación de los votos matrimoniales

El matrimonio recuerda a un viaje comprometido de toda la vida. Donde la perseverancia, el respeto, la generosidad, la paciencia y sobre todo el amor, serán fundamentales para llegar a la meta. La gracia y la fortaleza que confiere el sacramento del matrimonio católico es clave en el insistir y persistir de la vida conyugal.

¿Qué son los votos matrimoniales?

“La esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús”. Casarse y compartir la vida es algo hermoso. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero vale la pena animarse. Y en este viaje de toda la vida, la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús.” Papa Francisco, Catequesis 02/06/2021

Los votos matrimoniales son las promesas que se realizan durante el sacramento del matrimonio. Dios ha deseado el proyecto de cada uno de los matrimonios. Representan la voluntad de estar unidos en el respeto y el amor, incluso en las circunstancias más adversas.

¿Cuáles son los votos matrimoniales católicos?

Son tres los votos a los que se comprometen los novios en la ceremonia para recibir el sacramento del matrimonio:

Fidelidad

“Es necesario restituir el honor social a la fidelidad del amor, sabedores de que la fidelidad del hombre a la promesa depende siempre de la gracia y de la misericordia de Dios, y de que el vínculo que se crea por el amor o la amistad es bello y nunca destruye la libertad. Al contrario, libertad y fidelidad se sostienen mutuamente tanto en las relaciones interpersonales como en las sociales.” Papa francisco, Catequesis 21/10/2015

Amor perpetuo

Todo amor tiende a expandirse, es espiritual y materialmente fértil. La esterilidad nunca ha sido atributo del amor. No es cicatero ni mezquino; la medida del amor es amar sin medida, decía San Agustín.

Respeto

La mujer y el hombre maduros saben practicar, con sentido común, el respeto a la autonomía y personalidad del otro. Es más, cada uno vive la vida del otro como propia. En este sentido, la expresión “una sola carne”.

"¿Matrimonio a prueba? ¡Qué poco sabe de amor quien habla así! El amor es una realidad más segura, más real, más humana. Algo que no se puede tratar como un producto comercial, que se experimenta y se acepta luego o se desecha, según el capricho, la comodidad o el interés." San Josemaría, Conversaciones, 105
 
votos matrimoniales renovar

Renovación de votos matrimoniales

La renovación de las promesas del matrimonio es cosa de cada día, pero, como todo en la vida, necesita de una expresión concreta, de unas fórmulas, de unas palabras, de un lugar.

Es en el hoy del matrimonio donde se puede orar como nos pedía Jesús “en espíritu y en verdad”. Renovar los votos realizados en el sacramento del matrimonio necesita de esa disposición interior de entrega presente que es más importante que lo exterior.

Por ello la renovación matrimonial puede partir de un día de especial de convivencia o retiro espiritual donde lo primordial sea el diálogo con la pareja y con Dios. Puede ser dirigida por un director espiritual o un sacerdote.

Otra parte fundamental es la celebración de la Santa Misa en la que renovarán las promesas matrimoniales.

A la hora de renovar las promesas conyugales, como cristianos sabemos que hemos sido elegidos para esta vocación y Dios nos ha puesto a la persona adecuada en la vida para cumplir esta vocación.

La importancia de renovar votos matrimoniales

Vivir en gracia es fundamental para que el matrimonio cristiano siga siendo fecundo en sentido amplio. Por ello, un propósito para el futuro de cualquier pareja debe ser el cuidar la vida de unión con Dios, la vida de la gracia.

De ahí es donde surge la confianza, confianza no en nuestras fuerzas sino en que el mismo que los eligió y cuidó hasta este día, los mantendrá hasta que “muerte los separe”.

La renovación de votos matrimoniales se dibuja en tres verbos, el de reflexionar, dialogar y proyectar. No es casarse otra vez, porque eso no sería posible, sino que renovarán las promesas matrimoniales como una señal, como un signo de que efectivamente hay en nosotros el esfuerzo, el interés por ir adelante en este camino.

¿Cuándo celebrar la renovación de los votos matrimoniales católicos?

Se puede celebrar la Santa Misa para renovar votos matrimoniales católicos en cualquier momento propicio para la pareja. Pero lo más común es celebrando a los 25 o 50 años de casados, cuando son las bodas de plata y oro.

El sacramento del matrimonio es un don que Dios nos ha hecho. Es una gracia que crece y enriquece nuestra vida en la medida en que la cultivamos y seamos fieles a ella.

 
"El matrimonio no es solo un acto «social»; es una vocación que nace del corazón, es una decisión consciente para toda la vida que necesita una preparación específica. Por favor, no lo olviden nunca. Dios tiene un sueño para nosotros, el amor, y nos pide que lo hagamos nuestro. Hagamos nuestro el amor que es el sueño de Dios." Papa Francisco

¿Cómo hacer la renovación de votos matrimoniales?

Queremos renovar nuestra voluntad de seguir el camino de santidad matrimonial a la cual hemos sido llamados, y también agradecer al Señor los dones que él nos ha regalado como matrimonio y como familia por medio de este sacramento.

La celebración de la Santa Misa es la mejor manera de volver a pronunciar nuestros votos matrimoniales. Así lo haremos ante Dios y ante nuestros seres queridos. Porque, queremos renovar nuestra entrega como esposos y como padres; renovarnos en Jesucristo nuestro Señor, desde lo más profundo del corazón en nuestro amor y en nuestra misión.

Un parte de la Misa de celebración será la renovación de los expresaremos nuestro compromiso de esforzarnos por nuestra santidad conyugal para contribuir a la renovación de votos.

Imploramos al Espíritu Santo para que haga fecunda la riqueza del sacramento del matrimonio en el seno de nuestras familias.

Rezamos para que para que seamos transparentes del amor de Dios para nuestros hijos. Que como matrimonio encarnemos y prolonguemos ese profundo amor de Cristo por su Iglesia

¿Qué pasos seguir para renovar votos matrimoniales en la Santa Misa?

La renovación puede expresarse de manera personal durante la celebración de la Eucaristía o de manera pública guiada por el sacerdote.

  • Sacerdote: ¿Están dispuestos a renovar los votos matrimoniales en esta ocasión?
  • Ambos: Sí, estamos dispuestos.
  • Sacerdote:  Al Esposo ¿Quieres renovar su entrega total a su esposa recibiéndola de igual forma y, con la ayuda del Espíritu Santo, les prometen fidelidad en lo favorable y en lo adverso y, así, amarla y respetarla como Cristo a su Iglesia, el resto de su vida?
  • Esposo: Sí, quiero.
  • Sacerdote: A la Esposa: ¿Quiere renovar su entrega total a su esposo recibiéndole de igual forma y, con la ayuda del Espíritu Santo, les prometen fidelidad en lo favorable y en lo adverso y, así, amarlos y respetarlos como Cristo a su Iglesia, el resto de su vida?
  • Esposa: Sí, quiero.
  • Sacerdote: El Dios que unió a la primera pareja en el Paraíso, confirme y bendiga en Cristo este consentimiento, a fin de que lo que Él mismo ha unido no lo separe el hombre.
  • Ambos: Te pedimos que nos ayudes a guardar fielmente nuestro amor mutuo, para que seamos fieles testigos de la alianza que has establecido con los hombres.

Lecturas para Renovación de votos matrimoniales

Algunas lecturas de la Biblia apropiadas para leer durante la liturgia de la palabra de la Santa Misa de renovación de votos pueden ser:

  • Genesis 1:27
  • Marcos 10:6-8
  • Efesios 5:21-28
  • Filipense 2:1-5
  • 1 Corintios 13:1-7
  • Apocalipsis 19:6-9
  • 1Pedro 3:7-8

La importancia de los votos matrimoniales católicos en la vida familiar

Los cimientos de la familia cristiana surgen de la unión matrimonial. La vida matrimonial tiene que renovarse todos los días. El Papa Francisco dice “…prefiero familias arrugadas, con heridas, con cicatrices pero que sigan andando, porque esas heridas, esas cicatrices, esas arrugas son fruto de la fidelidad de un amor que no siempre les fue fácil. El amor no es fácil; no es fácil, no, pero es lo más lindo que un hombre y una mujer se pueden dar entre sí, el verdadero amor, para toda la vida.” Encuentro con las familias en Mexico 2016

El secreto del amor es querer que el otro sea feliz. De esa forma, la relación matrimonial y la educación de los hijos se edifica sobre la sólida base de la entrega.

Y al final de los días, en la ancianidad, otra vez solos como cuando se comenzó en este viaje, apoyándose en Dios como el primer día. Porque se han cuidado estos detalles pequeños que han trenzado el tapiz de un matrimonio unido en la fe.

Oración por la familia

Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
que el próximo Sínodo de los Obispos
haga tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén.


Bibliografía:

OpusDei.org
Vatican News

29º libro de Rafael Navarro-Valls

Un libro sobre el poder político y espiritual

Los Kennedy, y en particular el presidente J. F. K., ocupan una parte importante en esta obra. Durante mucho tiempo estuvo vigente el mito Kennedy, alimentado además por las teorías conspiratorias sobre su muerte, aunque la percepción actual de la mítica presidencia podría resumirse en la pregunta de quién era en realidad aquel político norteamericano.

En contraste, el autor presenta a su hermano Robert, también asesinado, como el mejor de los Kennedy. Las luchas internas de la política estadounidense son presentadas con rigor y una mirada de humanidad sobre los distintos personajes, bien se trate de Richard Nixon, Jeb Bush, Barack Obama o Hillary Clinton. No menos interesante resulta el examen de las presidencias de Trump y Biden.

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Libro referente a la Santa Sede

El autor del libro pretende salir al paso de las opiniones que marcan diferencias entre los últimos Pontífices. Esta percepción, en el fondo más política que religiosa, demuestra ser equivocada, como bien recalca Navarro, pues las diferencias son de estilo, no de contenido. La gran aportación de san Juan Pablo II, en su opinión, es el haber sabido cambiar el parámetro político por el histórico-cultural a la hora de actuar e interpretar los acontecimientos. El Pontífice polaco influyó, sin duda, en la caída de los regímenes comunistas, no desde de una ideología contraria sino desde el recurso a la conciencia ética y moral, que está presente en las raíces de la historia y la cultura.

Respecto al Papa Francisco, se rechazan en este libro las interpretaciones políticas interesadas. En cambio, Navarro subraya su cercanía de pastor, pues, al igual que su Maestro, sale a la búsqueda de todos, sin excepciones.


Colaboración:

Antonio R. Rubio Plo, Licenciado en Historia y en Derecho. Escritor y analista internacional.
@blogculturayfe / @arubioplo

Sobre la aceptación de sí mismo

Aceptarse a sí mismo

Esto no quiere decir “dejarse llevar” sino trabajar en la realidad y si es preciso luchar por ella, para transformarla, para mejorarla en lo que dependa de nosotros, aunque sólo sea “un granito de arena”.

En el animal sólo hay un acuerdo consigo mismo, no existe la dinámica propia del espíritu humano, que consiste en una tensión entre ser y deseo: entre lo que somos y lo que queremos ser. Tensión que es buena, siempre que nos mantenga en la realidad y no nos haga refugiarnos en fantasías.

Comenzar por la aceptación de uno mismo

Se puede comenzar por la aceptación de uno mismo: circunstancias, carácter, temperamento, fuerzas y debilidades, posibilidades y límites. Esto no es obvio, pues con frecuencia uno no se acepta: hay hastío, protesta, evasión por la imaginación, disfraces y máscaras de lo que somos, no sólo ante los demás sino ante uno mismo.

Y esto no es bueno. Pero esconde la realidad de un deseo de crecer, que pertenece a la sabiduría. “Puedo y debo trabajar en mi estructura vital, dándole forma, mejorándola; pero, ante todo, he de decir ‘sí’ a lo que es, pues si no todo se vuelve inauténtico” (ibid., pp. 142s).

Así, el que se le ha dado por naturaleza un sentido práctico, debe aprovecharlo, pero consciente de que carece de imaginación y creatividad. Mientras que el artista debe sufrir temporadas de vacío y desánimo, Quien es muy sensible ve más, pero sufre más. El que tiene un ánimo frío y no le afecta nada, se arriesga a desconocer grandes aspectos de la existencia humana. Cada uno debe aceptar lo que tiene, purificarlo para servir con ello a los demás, y luchar por lo que no tiene, contando también con los otros. 

En la práctica: Presente

Esto no es fácil. Hay que empezar por llamar bueno a lo bueno, malo a lo malo; sin molestarse cuando algo sale mal o a uno le corrigen. Sólo reconociendo mis propios defectos, que se van conociendo poco a poco, tengo la base real para mi superación.

También hay que aceptar la situación vital, la etapa de la vida en la que estamos y la época histórica en la que vivo, sin trata de escaparme de esas realidades: procurando conocerlas y mejorarlas. No se puede escapar hacia el pasado o hacia el futuro, sin valorar lo presente.

Nuevo Libro de Ramiro Pellitero Iglesias - Educación y humanismo cristiano - Expertos CARF

Romano Guardini (Italia 1885-Múnich 1968) Sacerdote, pensador, escritor y académico católico alemán. Se lo considera uno de los teólogos más acreditados del siglo XX.

Aceptación del destino

Aquí entra la aceptación del destino (tratado por R. Spaemann en el último capítulo de Ética: cuestiones fundamentales, Pamplona 2010). El destino no es azar, sino resultado de la conexión de elementos interiores y exteriores, algunos de los cuales dependen de nosotros. Primero de nuestras disposiciones, carácter, naturaleza, etc. (de nuevo: aceptarse a sí mismo). Pero además es resultado de nuestra libertad en el día a día, también en lo pequeño que dejamos o no dejamos pasar.

Aceptarse a sí mismo o al destino puede hacerse difícil cuando viene el dolor o el sufrimiento. Por eso incluye la capacidad de aprender del sufrimiento, sin limitarse a evitarlo, como es lógico, en lo posible; sino tratando de comprenderlo, aprender de él.

Aceptar la propia vida es aceptarla como recibida, recibida de los padres, de la situación histórica y de los antepasados, pero también, cabe pensar con sabiduría, de Dios.

Según el cristianismo, Dios tiene experiencia de nuestros problemas pues ha tomado carne en Jesucristo, que se hizo vulnerable hasta el extremo, pero con plena libertad. Y en Dios no hay falta de sentido. Un sentido que no es solamente racional sino a la vez amor.

Por eso no hay que confundir el hecho de que yo no capte hoy y ahora el sentido de esta situación, con el hecho de que esta situación tiene un sentido en el conjunto de mi vida, que yo debo descubrir y aprovechar con confianza.

 

Una ética para nuestro tiempo

Además del libro que se cita en este artículo, ver la primera parte (original de 1953) de su pequeño libro: “La aceptación de sí mismo; las edades de la vida”, Cristiandad, Madrid 1977. El tema de la aceptación fue desarrollado por el autor diez años más tarde en un segundo libro sobre las virtudes, que es el referido en nuestro texto. Cf. “La aceptación”, en Una ética para nuestro tiempo (originalmente titulado "Tugenden", virtudes, y publicado como segunda parte de La esencia del cristianismo, Cristiandad, Madrid 2007, pp. 139-151); en este caso la aceptación se considera como una virtud junto con otras del ámbito del dominio de sí (como respeto y fidelidad, paciencia y ascetismo, ánimo y valentía, concentración y silencio), de la búsqueda de la verdad y de la solidaridad.

 

Don Ramiro Pellitero Iglesias
Profesor de Teología pastoral
Facultad de Teología
Universidad de Navarra

 

Publicado en “Iglesia y nueva evangelización”