Mensaje de León XIV para la Cuaresma 2026



Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección.

Escuchar: la petición de León XIV para vivir la Cuaresma 2026

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». [1]

Ayunar: un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos». [2] 

El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Ayunar con fe y humildad

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». [4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

Carta de León XIV con motivo de la Asamblea Presbiteral de la Arquidiocesis de Madrid
Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.


León XIV



7 domingos: san José, un corazón de padre

Los siete domingos de san José son una devoción tradicional de la Iglesia que invita a prepararse espiritualmente para su solemnidad, el 19 de marzo, meditando cada semana sobre los siete gozos y los siete dolores del santo.

La práctica, que suele comenzar en el séptimo domingo antes del 19 de marzo, anima a los fieles a recibir la Comunión en honor de san José cada domingo y a rezar las oraciones tradicionales ligadas a sus siete penas y alegrías. 

Este ejercicio devocional refleja episodios de la vida de san José tales como la duda ante el misterio de la Anunciación, la pobreza en el nacimiento de Jesús y la huida a Egipto, junto con gozos como el mensaje del ángel y la vida junto a Jesús y María en Nazaret

En este contexto de reflexión y preparación, el papa León XIV ha concedido énfasis pastoral a la figura de san José en sus recientes intervenciones públicas. Durante las audiencias del mes de diciembre de 2025, el pontífice subrayó la importancia de confiar en la misericordia de Dios y poner en sus manos la vida personal y comunitaria, alentando a los fieles a ver en san José un ejemplo de fidelidad sencilla a la voluntad divina. 

«Piedad y caridad, misericordia y abandono; estas son las virtudes del hombre de Nazaret que la liturgia nos propone hoy, para que nos acompañen en estos últimos días de Adviento, hacia la santa Navidad». La devoción de los siete domingos ofrece así una vía concreta para acercarse a san José como modelo de fe y de entrega en lo ordinario, invitando a meditar cada domingo uno de los dolores y gozos que marcaron su vida al servicio de la Sagrada Familia y de toda la Iglesia.

Siete domingos de san José

Siete domingos de san José: un recorrido por sus dolores y gozos

Los siete domingos de san José invitan a recorrer, semana a semana, los momentos de luz y de sombra en la vida del Santo Patriarca. Al contemplar sus alegrías y dificultades, esta costumbre de la Iglesia nos ayuda a crecer en intimidad con él y nos prepara para celebrar su solemnidad el 19 de marzo.

Primer domingo de san José 

Primer dolor: estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos, se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18). 

Primer gozo: el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 20-21).

Segundo domingo de san José

Segundo dolor: vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Jn 1,11). 

Segundo gozo: fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre (Lc 2,16).

Tercer domingo de san José

Tercer dolor: cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2,21).

Tercer gozo: dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1,21).

Cuarto domingo de san José

Cuarto dolor: Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: mira, éste ha sido puesto como signo de contradicción para que se descubran los pensamientos de muchos corazones (Lc 2,34-35). 

Cuarto gozo: porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2,30-31).

Quinto domingo de san José

Quinto dolor: el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2,13). 

Quinto gozo: y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: "De Egipto llamé a mi hijo" (Mt 2,15).

Sexto domingo de san José

Sexto dolor: él se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2,21-22). 

Sexto gozo: y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado nazareno (Mt 2,23).

Séptimo domingo de san José

Séptimo dolor: le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2,44-45). 

Séptimo gozo: al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).

La Iglesia, siguiendo una antigua costumbre, prepara la fiesta de san José, el día 19 de marzo, dedicando al Santo Patriarca los siete domingos anteriores a esa fiesta en recuerdo de los principales gozos y dolores de la vida de San José. 

En concreto, fue el papa Gregorio XVI quien fomentó la devoción de los siete domingos de san José, concediéndole muchas indulgencias; pero el beato Pío IX les dio actualidad perenne con su deseo de que se acudiera a san José, para aliviar la entonces aflictiva situación de la Iglesia universal.

San Josemaría aconseja vivir los siete domingos de san José

En una tertulia, san Josemaría propone una devoción concreta para crecer en el amor a la Virgen: acudir a san José como un camino seguro, cercano y confiado en la vida cristiana.

Padre en la ternura, la obediencia y la acogida

Jesús vio la ternura de Dios en José, cosa que entra en lo que cabe esperar de todo buen padre (cf. Sal 110, 13). José enseñó a Jesús, mientras le protegía en su debilidad de niño, a 'ver' a Dios y a dirigirse a Él en la oración. También para nosotros «es importante encontrarnos con la Misericordia de Dios, especialmente en el sacramento de la Reconciliación, teniendo una experiencia de verdad y ternura.

Ahí Dios nos acoge y nos abraza, nos sostiene y nos perdona. José también nos enseña que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca.

De un modo parecido al de la Virgen María, José también pronunció su “fiat” (hágase) al plan de Dios. Fue obediente a lo que Dios le pedía, aunque esto se manifestara en sueños. Y además, lo que parece asombroso, 'enseñó' la obediencia a Jesús. En la vida oculta de Nazaret, bajo la guía de José, Jesús aprendió a hacer la voluntad del Padre. Y ello, pasando por la pasión y la cruz (cf. Jn 4, 34; Flp 2, 8; Hb 5, 8).

Como escribió san Juan Pablo II en su exhortación Redemptoris custos (1989), sobre san José: «José ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; de este modo él coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la redención y es verdaderamente ‘ministro de la salvación’».

Todo ello pasó por la acogida, por parte de José, de María y del plan de Dios sobre ella. José asumió ese plan, su paternidad, para él misterioso, con responsabilidad personal, sin buscar soluciones fáciles. Y estos acontecimientos configuraron su vida interior.



Cuaresma 2026: significado, definición y oraciones

«La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto» Catecismo de la Iglesia Católica, 540.

¿Qué es la Cuaresma?

El significado de Cuaresma viene del latín quadragesimaperíodo litúrgico de cuarenta días reservado a la preparación de la Pascua de Resurrección. Cuarenta días en alusión a los 40 años que pasó el pueblo de Israel en el desierto con Moisés y los 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de iniciar su vida pública.

Este es un tiempo de preparación y de conversión para participar en el momento culminante de nuestra liturgia, junto a toda la Iglesia Católica.

En el Catecismo, la Iglesia propone seguir el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, como preparación de las solemnidades pascuales. Es un tiempo particularmente apropiado para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, y la comunicación cristiana de bienes por medio de obras caritativas y misioneras.

Este esfuerzo de conversión es el movimiento del corazón contrito, atraído y movido por la gracia a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero.

«No podemos considerar esta Cuaresma como una época más, repetición cíclica del tiempo litúrgico. Este momento es único; es una ayuda divina que hay que acoger. Jesús pasa a nuestro lado y espera de nosotros –hoy, ahora– una gran mudanza». Es Cristo que pasa, 59, san Josemaría.

¿Cuándo empieza la Cuaresma?

La imposición de la ceniza en la frente de los fieles, el Miércoles de Ceniza, es el inicio de este camino. Constituye una invitación a la conversión y a la penitencia.  Es una invitación a recorrer el tiempo de Cuaresma como una inmersión más consciente y más intensa en el misterio pascual de Jesús, en su muerte y resurrección, mediante la participación en la Eucaristía y en la vida de caridad.

El tiempo de Cuaresma termina el Jueves Santo, antes de la Misa in coena Domini (la cena del Señor) con la que comienza el Triduo Pascual, Viernes Santo y Sábado de Gloria.

Durante estos días miramos nuestro interior y asimilamos el misterio del Señor siendo tentado en el desierto por Satanás y su subida a Jerusalén para su Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión a los cielos.

Recordamos que hemos de convertirnos y creer en el Evangelio y que somos polvo, hombres pecadores, criaturas y no Dios.

«¿Qué mejor manera de comenzar la Cuaresma? Renovamos la fe, la esperanza, la caridad. Esta es la fuente del espíritu de penitencia, del deseo de purificación. La Cuaresma no es sólo una ocasión para intensificar nuestras prácticas externas de mortificación: si pensásemos que es sólo eso, se nos escaparía su hondo sentido en la vida cristiana, porque esos actos externos son –repito fruto de la fe, de la esperanza y del amor». Es Cristo que pasa, 57, san Josemaría.

cuaresma miercoles de ceniza iglesia semana santa

¿Cómo vivir la Cuaresma?

La Cuaresma puede vivirse a través del sacramento de la Confesión, la oración y las actitudes positivas.

Los católicos nos preparamos para los eventos claves de la Semana Santa a través de los pilares de la oración, el ayuno y la limosna. Estos, nos guían en la reflexión diaria sobre nuestra propia vida mientras nos esforzamos por profundizar nuestra relación con Dios y con el prójimo, sin importar en qué parte del mundo viva el prójimo. La Cuaresma es un tiempo de crecimiento personal y espiritual, un tiempo para mirar hacia afuera y hacia adentro. Son jornadas de misericordia.

El arrepentimiento y la Confesión

Como tiempo de penitencia, la Cuaresma es un buen momento para confesarse. No es obligatorio, ni hay ningún mandato de la Iglesia que obligue a ello pero encaja muy bien con las palabras del Evangelio que repite el sacerdote el día Miércoles de Ceniza.

«Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás». «Conviértete y cree en el Evangelio». En estas palabras santas hay un elemento común: la conversión. Y ésta es solo posible con el arrepentimiento y el cambio de vida. Por ello, la confesión en la Cuaresma es una manera práctica de pedir perdón a Dios por nuestros pecados y recomenzar. El modo ideal de comenzar este ejercicio de introspección, es por medio de un examen de conciencia.

La Penitencia

La penitencia, traducción latina de la palabra griega "metanoia" que en la Biblia significa la conversión del pecador. Designa todo un conjunto de actos interiores y exteriores dirigidos a la reparación del pecado cometido, y el estado de cosas que resulta de ello para el pecador. Literalmente cambio de vida, se dice del acto del pecador que vuelve a Dios después de haber estado alejado de Él, o del incrédulo que alcanza la fe.

La Conversión

Convertirse es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad con el Creador. Una vez en gracia, después de la confesión y lo que ello implica, hemos de proponernos cambiar desde dentro todo aquello que no agrada a Dios.

Para concretar el deseo de conversión, se puede hacer obras de conversión, como son, por ejemplo: Acudir a los sacramentos; superar las divisiones, perdonar y crecer en espíritu fraterno; practicando las Obras de Misericordia.

El ayuno y la abstinencia

La Iglesia invita a sus fieles a cumplir el precepto del ayuno y la abstinencia de carne, compendio del Catecismo, 432.

El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, aunque se puede comer algo menos de lo acostumbrado por la mañana y la noche. Salvo caso de enfermedad. Invita a vivir el ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que tengan cumplido cincuenta y nueve años. Tanto el Miércoles de Ceniza como el Viernes Santo.

Se llama abstinencia a privarse de comer carne, los viernes de Cuaresma.  La abstinencia puede comenzar a partir de los catorce años.

Debe cuidarse el no vivir el ayuno o la abstinencia como unos mínimos, sino como una manera concreta con la que nuestra Santa Madre Iglesia nos ayuda a crecer en el verdadero espíritu de penitencia y alegría.

Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma

El papa Francisco proponía, que «en este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo» (Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours).

En este camino de preparación para la noche de Pascua, en la que, recordaba Francisco, renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, “para renacer como hombres y mujeres nuevos”:

  1. Fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.
  2. Esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino
  3. Caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

El Papa también hacía hincapié en las grandes dificultades que atravesamos como humanidad, especialmente en este tiempo de pandemia, «en el que todo parece frágil e incierto” y donde “hablar de esperanza podría parecer una provocación». Pero ¿Dónde encontrar esa esperanza? Precisamente «en el recogimiento y el silencio de la oración».

Oraciones para la Cuaresma

La oración con el corazón abierto es la mejor preparación para la Pascua. Podemos leer el reflexionar sobre el Evangelio, podemos hacer oración realizando el Via Crucis. Podemos recurrir al Catecismo de la Iglesia Católica y seguir las celebraciones litúrgicas con el Misal Romano. Lo importante es que nos encontremos con el amor incondicional que es Cristo.

«Señor Jesús, con tu Cruz y Resurrección nos has hecho libres. Durante esta Cuaresma,
dirígenos por tu Espíritu Santo a vivir más fielmente en la libertad cristiana. Mediante la oración,
aumento en caridad y las disciplinas de este Tiempo sagrado, acércanos más a Ti.
Purifica las intenciones de mi corazón para que todas mis prácticas cuaresmales sean para
tu alabanza y gloria. Concede que por nuestras palabras y acciones,
podamos ser mensajeros fieles del mensaje del Evangelio a un mundo necesitado de la
esperanza de tu misericordia. Amén».



¿Por qué hacer un legado o testamento solidario a la Fundación CARF?

Al incluir a la Fundación CARF en tu testamento solidario, darás continuidad a su compromiso con la formación integral. Ayudarás a que sacerdotes y seminaristas de todo el mundo reciban una sólida preparación académica, teológica, humana y espiritual.

Firma de testamento solidario en España

¿En qué consiste un testamento solidario?

El testamento solidario o legado es una disposición testamentaria para favorecer a una institución sin fines de lucro. Es en el testamento donde se decide asignar una parte muy concreta de los bienes y/o derechos para apoyar los objetivos de una persona, física o jurídica. Estos bienes, a los que se denomina legados, se separan de la herencia y no son objeto de reparto entre los herederos forzosos. Pueden ser un bien concreto como por ejemplo una vivienda, piso, apartamento, finca rústica, etc. o un derecho como una prestación, un porcentaje patrimonial, etc.

Los legados tienen un límite, no pueden perjudicar en ningún caso la herencia legítima de los herederos. Además, deben otorgarse obligatoriamente mediante testamento e indicarse de forma expresa.

Para la Fundación CARF tu colaboración es imprescindible y un medio de hacerla tangible es a través del legado solidario. Es un impulso en su compromiso con la formación de los sacerdotes, la difusión de su buen nombre y la oración por las vocaciones.

¿En qué consiste un testamento solidario?

El Código Civil en su artículo Art. 667 define el testamento como la declaración de voluntad escrita de una persona por la que dispone el destino de sus bienes y obligaciones, o parte de ellos, para después de su fallecimiento, dependiendo del alcance con que fuera hecho.

Hacer un testamento, es un derecho que conlleva un procedimiento sencillo, con el que se pueden evitar problemas a familiares y allegados. El testamento sirve además para ordenar tus deseos y tener la certeza que se perpetuarán cuando no estés.
Un testamento es revocable hasta el momento del fallecimiento. El testamento válido posterior revoca al anterior. Se puede modificar cumpliendo con los mismos requisitos que fueron necesarios para otorgar el anterior, es decir, acudir al notario para manifestar los cambios que se quieran hacer.

Tipos de testamentos solidarios que puedes hacer

El ordenamiento jurídico español vigente, recoge tres formas de hacer testamento:

¿Sabías que no necesitas ser socio de la Fundación CARF para dejar tu testamento o legado solidario?

Basta con que decidas expresar en forma de testamento o legado tu compromiso solidario. Este gesto quedará siempre presente, puesto que al ser la Fundación CARF una institución declarada de utilidad pública, tu legado o testamento íntegro se destinará a los fines fundacionales de apoyar la formación integral de sacerdotes y seminaristas de todo el mundo.

La Fundación CARF velará para que, cuando los jóvenes formados regresen a sus diócesis para ordenarse sacerdotes, puedan transmitir toda la luz, ciencia y doctrina recibida. Intentamos inspirar el corazón de nuestros benefactores y amigos para que cada día seamos más construyendo una sociedad más justa.

¿Qué puedo donar cómo legado solidario?

La mayoría de las vocaciones nacen hoy en países de África o de América, carentes de medios. Cada año, más de 800 obispos de todo el mundo solicitan ayuda a la Fundación CARF para formar a sus candidatos. Dejar parte tu legado solidario es fácil y accesible, pudiendo hacerse sin afectar a los intereses de tus herederos. Cuando tu voz calle, tus ideales pueden seguir con fuerza y coraje apoyando a estos candidatos para que puedan completar su formación en las universidades eclesiásticas de Roma y Pamplona. Puedes donar:

¿Cómo gestiona el legado solidario la Fundación CARF?

El dinero, producto de la venta de los bienes legados, se destinará a una inversión trascendente. Garantizando un procedimiento seguro para el tratamiento de los bienes legados. El apoyo constante a la formación integral de sacerdotes y seminaristas va más allá de los ciclos de la economía. Es por ello, que en la Fundación CARF trabajamos en el fondo de dotación (endowment) de la fundación para que siempre podamos apoyarles.

Compromete pensar que, detrás de cada vocación sacerdotal, hay otra llamada del Señor a cada uno de nosotros, los cristianos, pidiendo el esfuerzo personal, que asegure los medios para la formación.

¿Cómo puedo hacer un legado solidario a la Fundación CARF?

Dependiendo de tu intención y circunstancias familiares, y dentro de lo dispuesto en la legislación vigente, hay varias maneras de tenernos presentes en tu última voluntad:

Una vez tomada la decisión de colaborar haciendo un testamento o legado solidario en favor de la Fundación CARF, sólo se necesita acudir a un notario y manifestar su voluntad de testar o legar, todos o parte de sus bienes a favor de:

Centro Académico Romano Fundación
Conde de Peñalver, 45, Entre planta of 1 – 28006 Madrid
CIF: G-79059218

Si cambian tus circunstancias personales o la intención, tu última decisión siempre puede modificarse, puedes ponerte en contacto con la Fundación y exponer todas tus dudas al respecto.

El testamento solidario es un donativo exento de impuestos

En la liquidación del testamento, las entidades sin fines lucrativos no están sujetas al Impuesto de Sucesiones y Donaciones recogido en la Ley de Mecenazo 49/2022 y por tanto los legados solidarios están libres de tasas impositivas para los beneficiarios.

La totalidad del legado donado se dedica íntegramente a los fines de la Fundación CARF, es por ello que la parte asignada estará exenta de impuestos.

“El mensaje de la Divina Misericordia constituye un programa de vida muy concreto y exigente, pues implica las obras”.

Papa Francisco
Mensaje del papa Francisco para la XXXI Jornada Mundial de la Juventud 2016.

Descubre cómo puedes hacer un testimonio solidario a favor de la Fundación CARF o realizar un legado.

Bibliografía


Atacar la adicción al móvil en la Pastoral con jóvenes

Los móviles son cosa de mayores, jóvenes y niños, y se han convertido en un asunto de Estado en muchos países por las consecuencias que tiene su uso indiscriminado. Por sexto año, la capellanía de la Clínica Universidad de Navarra, en colaboración con la Fundación CARF, organizó una nueva edición del ciclo Nociones de medicina para sacerdotes, en esta ocasión centrada en la adicción al móvil en niños y jóvenes.

Se trata de una iniciativa formativa dirigida a ofrecer criterios médicos útiles para el acompañamiento pastoral. En esta edición participaron una treintena de sacerdotes.

Conferencia sacerdote adicción al móvil y las pantallas jóvenes y niños
Dr. Miguel Ángel Martínez-González durante la conferencia.

La adicción al móvil como reto pastoral y sanitario

El pasado 24 de enero, el ponente fue el Dr. Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y profesor visitante de Nutrición en la Harvard T. H. Chan School of Public Health.

Su intervención, titulada Pantallas y adicciones, se basó en dos de sus obras más recientes: Salmones, hormonas y pantallas (Planeta, 2023) y Doce soluciones para superar los retos de las pantallas (Planeta, 2025), centradas especialmente en la prevención del impacto del uso de las pantallas en niños y adolescentes.

El ponente subrayó que la adicción al móvil no debe abordarse únicamente como un problema educativo o disciplinar, sino como un fenómeno con implicaciones clínicas, familiares y sociales. Desde su experiencia en salud pública, explicó que la detección precoz resulta clave para evitar la cronificación de conductas de dependencia, especialmente en etapas de desarrollo neurológico todavía inmaduras, como la infancia y la adolescencia.

En este sentido, animó a los sacerdotes a colaborar activamente con las familias, centros educativos y profesionales sanitarios cuando detecten situaciones de riesgo.

Niveles de adicción

Asimismo, señaló que una correcta derivación médica no debe interpretarse como un fracaso del acompañamiento pastoral, sino como una forma responsable de cuidado integral de la persona, especialmente cuando existen síntomas de ansiedad, aislamiento social o deterioro significativo del rendimiento académico o laboral.

«Las redes sociales están diseñadas para ser altamente adictivas»

Durante su intervención, el catedrático advirtió de que la entrega temprana de teléfonos inteligentes a menores se ha convertido en un problema de salud pública.

Según explicó, las principales plataformas digitales están diseñadas para maximizar el tiempo de uso mediante sistemas de recompensa asociados a la liberación de dopamina.

Añadió que el desarrollo de estas tecnologías cuenta con equipos altamente especializados en neuropsicología e ingeniería, lo que sitúa a niños y adolescentes en una posición de clara desventaja.

Cuatro grandes dimensiones de daño para la salud

El ponente identificó cuatro grandes áreas de riesgo asociadas al uso problemático de pantallas:

La dependencia

Dirigiéndose a los sacerdotes, el Dr. Martínez-González explicó que existen distintos grados de dependencia.

En situaciones leves, el acompañamiento personal y la orientación pastoral pueden ser suficientes. En los casos más graves –cuando aparecen abandono de responsabilidades, conductas compulsivas o síntomas de abstinencia– resulta necesario derivar a profesionales sanitarios o de la psicología.

Subrayó también la importancia de favorecer un clima de confianza que facilite la sinceridad, así como de ser conscientes de la elevada frecuencia de este tipo de problemas entre los jóvenes.

El papel de los padres

El catedrático insistió en que la prevención comienza en el ámbito familiar y, de manera especial, en la formación de los padres.

Recomendó promover un diálogo temprano, personal y sin actitudes punitivas sobre la sexualidad, así como dar ejemplo en el uso de la tecnología, establecer normas claras, horarios y sistemas de control parental en el hogar. Asimismo, defendió retrasar al máximo la entrega del primer teléfono inteligente hasta los 18 años.

Como cierre, destacó el crecimiento de iniciativas de madres y padres que se organizan para limitar el impacto de las pantallas en la vida familiar y educativa, y animó a apoyar este tipo de movimientos sociales.


Marta Santín, periodista especializada en religión.


Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico

Santo Tomás de Aquino (1224/1225–1274) es una de las figuras más influyentes de la historia de la Iglesia. Sacerdote dominico, su vida y su obra muestran que el amor a Dios y el rigor intelectual se reclaman mutuamente. La Iglesia ha reconocido en él un modelo perenne para la formación teológica, filosófica y espiritual, especialmente en la formación de sacerdotes.

Nacido en Roccasecca, en el Reino de Sicilia, en una familia noble, Tomás recibió su primera educación en la abadía benedictina de Montecassino. Más tarde estudió en la Universidad de Nápoles, donde entró en contacto con los textos de Aristóteles y con la recién fundada Orden de Predicadores. Contra los planes de su familia, decidió ingresar en los dominicos. Esta elección marcaría su vida.

Una vida entregada al estudio y a Dios

La biografía de santo Tomás está llena de episodios de fidelidad, trabajo y oración. Tras ingresar en la Orden de Predicadores, fue enviado a estudiar a París y a Colonia, donde fue discípulo de san Alberto Magno, uno de los grandes sabios del siglo XIII. Allí se formó en Filosofía y Teología, con un método que integraba la razón humana y la revelación cristiana.

Su familia, opuesta a su vocación religiosa, llegó incluso a retenerlo durante un tiempo para disuadirlo. Pero Tomás permaneció firme. Este episodio muestra un rasgo esencial de su carácter: la serenidad y la convicción profunda con la que buscaba la verdad y cumplía la voluntad de Dios.

Una vez ordenado sacerdote, desarrolló una intensa labor académica. Enseñó en la Universidad de París y en diversos estudios dominicos en Italia. Fue consejero de papas y participó activamente en la vida intelectual de la Iglesia de su tiempo. Sin embargo, nunca entendió el estudio como un fin en sí mismo. Para Tomás, estudiar era una forma de servir: servir a la Iglesia, a la predicación y a la salvación de las almas.

La espiritualidad de santo Tomás es sobria y profunda. Hombre de oración, celebraba la Eucaristía con gran recogimiento. En sus himnos eucarísticos –todavía hoy usados en la liturgia, destacan el Pange lingua o el Adoro te devote– se percibe una fe profunda, centrada en Cristo, que complementa su enorme rigor intelectual.

Murió el 7 de marzo de 1274 en la abadía de Fossanova, cuando se dirigía al Concilio de Lyon. Tenía alrededor de 49 años.

Fue canonizado en 1323 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1567. Más tarde, la Iglesia lo declararía Doctor Común, recomendando su doctrina de modo especial para la formación teológica.

Santo Tomás de Aquino y su obra para la formación cristiana

La grandeza de santo Tomás de Aquino se manifiesta sobre todo en su obra escrita, extensa y sistemática. Entre todos sus escritos, destacan dos por su importancia y por su impacto duradero en la vida de la Iglesia.

La Suma Teológica es su obra más conocida. Concebida como un manual para la formación de estudiantes de Teología, está estructurada de manera pedagógica: cada cuestión se plantea con objeciones, una respuesta central y las réplicas finales. Este método busca enseñar a pensar. Tomás acepta las dificultades y las preguntas, porque confía en que la verdad puede ser conocida y expresada con claridad.

En la Summa aborda los grandes temas de la fe cristiana: Dios, la creación, el ser humano, la vida moral, Cristo y los sacramentos. Todo está ordenado con un criterio claro: conducir al hombre hacia su fin último, que es Dios. Esta visión integral explica por qué la Iglesia sigue recomendando esta obra como base para los estudios eclesiásticos.

La Summa contra Gentiles, por su parte, tiene un carácter más apologético. Está pensada para dialogar con quienes no comparten la fe cristiana, mostrando que muchas verdades fundamentales pueden ser alcanzadas por medio de la razón. Es una obra especialmente relevante hoy, en un contexto cultural plural, donde la Iglesia está llamada a dialogar con la razón contemporánea sin renunciar a la revelación.

Uno de los aportes centrales de santo Tomás es la armonía entre fe y razón. Para él, no puede haber contradicción entre ambas, porque las dos proceden de Dios. La razón humana tiene un campo propio y una dignidad real; la fe no la anula, sino que la eleva. Este principio ha sido asumido de manera explícita por el Magisterio de la Iglesia, especialmente en documentos sobre la formación sacerdotal y la educación católica.

También es fundamental su aportación a la Teología Moral. Su explicación de la ley natural, de las virtudes y del actuar humano sigue siendo una referencia sólida para comprender la moral cristiana como un camino de plenitud, lejos de ser un simple conjunto de normas. La moral, para santo Tomás, es una respuesta libre y razonable al amor de Dios.

Santo Tomás de Aquino propone cinco remedios de sorprendente eficacia contra la tristeza.

1. El primer remedio es concederse un placer

Es como si el famoso teólogo hubiese intuido ya hace siete siglos la idea, tan difundida hoy, de que el chocolate es antidepresivo. Quizá parezca una idea materialista, pero es evidente que una jornada llena de amarguras puede terminar bien con una buena cerveza. 

Que algo así sea contrario al Evangelio es difícilmente demostrable: sabemos que el Señor participaba con gusto en banquetes y fiestas, y tanto antes como después de la Resurrección disfrutó con gusto de las cosas bellas de la vida. Incluso un Salmo afirma que el vino alegra el corazón del hombre (aunque es preciso aclarar que la Biblia condena claramente las borracheras).

2. El segundo remedio es el llanto

A menudo, un momento de melancolía es más duro si no se logra encontrar una vía de escape, y parece como si la amargura se acumulase hasta impedir llevar a cabo la tarea más pequeña. 

El llanto es un lenguaje, un modo de expresar y deshacer el nudo de un dolor que a veces nos puede asfixiar. También Jesús lloró. Y el papa Francisco señala que «ciertas realidades de la vida se ven solamente con ojos que han sido limpiados por las lágrimas. Invito a cada uno de vosotros a preguntarse: ¿Yo he aprendido a llorar?».

3. El tercer remedio es la compasión de los amigos

Me viene a la cabeza el personaje del amigo de Renzo, en el famoso libro Los novios, que en una gran casa deshabitada a causa de la peste va desgranando las grandes desgracias que han sacudido a su familia. «Son hechos horribles, que jamás hubiera creído que llegaría a ver; cosas que quitan la alegría para toda la vida; pero hablarlas entre amigos es un alivio». 

Es algo que hay que experimentar para creerlo. Cuando uno se siente triste, tiende a ver todo de color gris. En esas ocasiones es muy eficaz abrir el alma con algún amigo. A veces basta un mensaje o una llamada de teléfono breve y el panorama se ilumina de nuevo.

4. El cuarto remedio contra la tristeza es la contemplación de la verdad. 

Se trata del fulgor veritatis del que habla san Agustín. Contemplar el esplendor de las cosas, en la naturaleza o una obra de arte, escuchar música, sorprenderse con la belleza de un paisaje... puede ser un eficaz bálsamo contra la tristeza. 

Un critico literario, pocos días después del fallecimiento de un querido amigo, tenía que hablar sobre el tema de la aventura en Tolkien. Inició así: «Hablar de cosas bellas ante personas interesadas es para mí un verdadero consuelo...».

5. Dormir y darse un baño.

El quinto remedio propuesto por santo Tomás es el que quizá uno menos podría esperar de un maestro medieval. El teólogo afirma que un remedio fantástico contra la tristeza es dormir y darse un baño. 

La eficacia del consejo es evidente. Es profundamente cristiano comprender que para remediar un mal espiritual a veces resulta necesario un alivio corporal. Desde que Dios se ha hecho Hombre, y por tanto ha asumido un cuerpo, el mundo material ha superado la separación entre materia y espíritu.

Un prejuicio muy difundido es que la visión cristiana del hombre se basa sobre la oposición entre alma y cuerpo, y este último sería siempre visto como una carga u obstáculo para la vida espiritual. 

En realidad, el humanismo cristiano considera que la persona (alma y cuerpo) resulta completamente 'espiritualizada' cuando busca la unión con Dios. Usando palabras de san Pablo, existe un cuerpo animal y un cuerpo espiritual, y nosotros no moriremos, sino que seremos transformados, porque es necesario que este cuerpo corruptible se vista de incorruptibilidad, que este cuerpo mortal se vista de inmortalidad.

Por todo ello, santo Tomás de Aquino es una figura especialmente cercana a la misión de la Fundación CARF, que apoya la formación integral, intelectual, humana y espiritual de seminaristas y sacerdotes diocesanos de todo el mundo. Su vida recuerda que la Iglesia necesita pastores bien formados, capaces de pensar con rigor, enseñar con claridad y vivir sus enseñanzas con coherencia.