Cátedra de san Pedro y su celebración en la Iglesia

Cada 22 de febrero, la Iglesia católica celebra la festividad de la Cátedra de san Pedro, una ocasión especial que resalta el papel del Papa como sucesor de san Pedro y su misión de guiar a los fieles en la fe y la unidad.

Es un día que nos invita a mirar hacia el liderazgo espiritual con una visión renovada, recordándonos que el Papa es un guía, y también un apoyo en tiempos difíciles, alguien que nos impulsa a seguir adelante en la fe. La Cátedra de san Pedro remarca la importancia de la fe en nuestras vidas y en la comunidad, mostrándonos el camino que debemos seguir.

La celebración de la Cátedra de san Pedro se convierte en una oportunidad para unirnos en oración y fortalecer nuestra fe. La Cátedra simboliza la enseñanza y la guía que el Papa ofrece a la Iglesia y a todos los fieles.

El significado de la Cátedra de san Pedro

Este día de la Cátedra de san Pedro nos invita a recordar nuestro compromiso con la enseñanza de la Iglesia.

La palabra cátedra proviene del latín cathedra, que significa silla o asiento, y simboliza la autoridad docente del obispo. En este contexto, la Cátedra de san Pedro representa el papel de Pedro como primer obispo de Roma y la responsabilidad del Papa como su legítimo sucesor.

Ubicada en la Basílica de san Pedro en la Ciudad del Vaticano, Roma, esta cátedra es un símbolo de la continuidad apostólica y la unidad de la Iglesia.

Según el Evangelio de Mateo, Jesús le dijo a Pedro: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16,18). Con estas palabras, Cristo dejó clara la misión de Pedro como guía de la Iglesia, una misión que sigue viva hoy en el Papa y en su labor de servicio.

La Cátedra de san Pedro es un recordatorio constante de que la comunidad de los fieles católicos está unida por la fe. Rezar por el Papa, sucesor de Pedro y de la Cátedra de san Pedro, se convierte en parte fundamental de nuestra vida espiritual.

A lo largo de más de dos mil años, la Iglesia ha mantenido la sucesión apostólica, asegurando la continuidad de la misión encomendada por Cristo a sus apóstoles. Pedro, al trasladarse a Roma, estableció allí la sede del primado, convirtiendo a la ciudad en el centro de la cristiandad y en símbolo de unidad para todos los fieles.

Esta celebración es un recordatorio de que la Iglesia sigue siendo una institución viva, que se renueva constantemente y que encuentra en la figura del Papa un punto de referencia para todos los católicos.

La Cátedra de san Pedro nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre nuestro papel en la misión de la Iglesia.

Recorrido pastoral Don Lenin Alvarado, párroco de la primera iglesia del mundo dedicada al beato Álvaro del Portillo, en Guayaquil (Ecuador) Sacerdote ecuatoriano
Don Lenin Alvarado en la primera iglesia del mundo dedicada al beato Álvaro del Portillo.

La Iglesia y la ayuda a los fieles en su camino de fe

A lo largo de la historia, la Iglesia ha sido un foco de ayuda y orientación espiritual para millones de fieles en todo el mundo. En la actualidad, la figura del Papa sigue desempeñando un papel crucial en la transmisión del Evangelio y la promoción de la paz y la solidaridad entre los cristianos y no cristianos.

La Cátedra de san Pedro a nos recuerda que la Iglesia no solo guía a los creyentes, sino que también los sostiene con su enseñanza y apoyo a todas las almas. Es un espacio donde muchas personas encuentran refugio cuando la vida se complica, donde se encuentran con una comunidad que no los deja solos y con una fe que da esperanza. Al celebrar esta fiesta de la Cátedra de san Pedro, reafirmamos nuestra fe y nuestro compromiso con la Iglesia.

San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, enfatizaba la importancia de la comunión con el Papa y la oración por su persona e intenciones. En sus escritos, animaba a los fieles a rezar por el Santo Padre, reconociendo en él al «dulce Cristo en la tierra» y subrayando la necesidad de mantenernos unidos al sucesor de Pedro para fortalecer nuestra fe y la unidad de la Iglesia. La oración por el Papa es una tradición, un acto de apoyo y de comunión con la Iglesia universal.

Sacerdotes formados gracias a la Fundación CARF, un puente entre la Iglesia y la ayuda social

Los sacerdotes formados gracias a las ayudas de los benefactores de la Fundación CARF (creada por el beato Álvaro del Portillo en 1989) llevan la enseñanza de la Iglesia a todas partes del mundo. Gracias a su formación, se convierten en mensajeros del Evangelio y en ejemplos vivos de ayuda y comunión con el Papa.

Su misión fortalece la unidad dentro de la Iglesia y brinda apoyo a comunidades necesitadas a través de iniciativas pastorales y sociales, como puede leerse en los testimonios que nos mandan. Son sacerdotes que hablan de fe, que la viven en el día a día, en barrios donde la pobreza aprieta, en hospitales donde la soledad pesa y en cárceles donde la esperanza parece agotarse. Son los pies y las manos de la Iglesia en el mundo real.

Ser sacerdote en Bolivia Fundación CARF

En la actualidad, esta festividad nos invita a renovar nuestro compromiso con la Iglesia y a reconocer la guía del Papa como un luminaria que nos orienta en medio de las dificultades y desafíos del mundo moderno.

Es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra propia participación en la misión de la Iglesia y cómo, desde nuestra vida cotidiana, podemos contribuir a la construcción de una comunidad más unida y solidaria.

Una llamada a la comunión y la oración por la Iglesia

En este día de celebración, se invita a todos los fieles a orar por el Papa y por la Iglesia, para que continúe siendo un instrumento de unidad y ayuda para el mundo. La fiesta que celebramos es un recordatorio de que, a pesar de los desafíos, la Iglesia sigue siendo un pilar de esperanza y un punto de referencia para millones de personas que buscan orientación espiritual y apoyo en su camino de fe.

En un mundo que a veces parece más dividido que nunca, recordar que la Iglesia es un hogar para todos nos devuelve la fe en que la unidad es posible. Es el momento de reforzar nuestro compromiso con la fe y con todos nuestro hermanos, porque solo juntos podemos seguir construyendo una Iglesia que realmente ayude y acompañe a todos.

Al celebrar esta fiesta, reafirmamos nuestra fe en la promesa de Cristo de estar siempre con su Iglesia y reconocemos la importancia de mantenernos en comunión con el Papa, sucesor de Pedro, para ser testigos auténticos del Evangelio en el mundo de hoy.

Orar por los sacerdotes
Reza por los sacerdotes.

Meditaciones: Fiesta de la Cátedra de san Pedro

Reflexión para meditar la Fiesta de la Cátedra de san Pedro:¿qué piensa Dios de ti?; ¿Cómo apoyo al fundamento visible de unidad en la Iglesia, el Papa? ; ¿Ayudo al Romano Pontífice con la oración?...


«España debe conservar la fe que una vez nos transmitió»

Al John Madrilejos Clet, de 23 años, es un seminarista filipino que reside en Pamplona, en el seminario internacional Bidasoa. Se encuentra en España estudiando tercero de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra porque su diócesis le ha mandado a formarse a nuestro país.

Historia y origen de la vocación de este seminarista filipino

Pertenece a la diócesis de Legazpi, Filipinas, y cuenta cómo se encendió la llama de la vocación en su interior: «De pequeño, mi abuela me llevaba siempre a la Iglesia, ella es una mujer muy religiosa y me enseñó lo que es la Iglesia. Me llamó mucho la atención el hombre que ‘vestía con colores diferentes en Misa. Luego, con 10 años, me hice monaguillo. Fue cuando aprendí un poco más la misión de este hombre que vestía con casulla de colores y que era el sacerdote».

Después, su madre le llevó al colegio del seminario menor de su ciudad para estudiar la Primaria. A Mª Teresa, profesora y enfermera en la Universidad de Bicol (Campus de Tabaco), le pareció una buena escuela y, además, estaba cerca del hospital donde trabaja. En el seminario san Gregorio Magno continuó sus estudios hasta el Bachillerato.

Una vocación apoyada en familia a pesar de la distancia

El padre de Al John, Alex Madrilejos, es un trabajador filipino en el extranjero. Su hermano estudia Ingeniería Informática en la Universidad de Bicol (Campus de Polangui, en Filipinas). Y su hermana está terminando el Bachillerato en la Universidad de Santo Tomas (Legazpi) y quiere ser médico. A pesar la distancia, el seminarista siente el apoyo a su vocación de toda su familia.

Con todo esto, Al John sabía que su padre tenía alternativas para su futuro profesional si finalmente su vocación se consolidaba. «Al finalizar el Bachillerato, me di un tiempo para pensar si iba a proseguir con el camino del sacerdocio y entrar en el seminario mayor, ya como seminarista.

Mi padre me preguntaba si quería continuar, porque tenía un plan diferente para mí. Tras meses de oración, decidí continuar en el seminario mayor Mater Salutis. Mi padre no dudó en apoyar mi decisión», expresa Al John, el mayor de tres hermanos.

Así, después de cursar los cuatro años de Filosofía en el seminario mayor Mater Salutis de su diócesis, sus formadores le propusieron proseguir su formación en España.

Confiar en Dios

«Tengo que reconocer que tuve muchas dudas porque el nivel de la Universidad de Navarra es alto, pero también he experimentado que nada es imposible para Dios», afirma.

De su estancia en los seminarios de su diócesis, guarda gratos recuerdos: muchos amigos y grandes aprendizajes, no sólo en lo académico, sino también el descubrimiento de algunos talentos personales y aficiones como la música y los deportes. «Y lo más importante: el amor profundo y la relación con Jesús, algo que también estoy aprendiendo en el seminario internacional Bidasoa».

Similitudes entre España y Filipinas

En España está feliz. Para él, existen similitudes en cuanto a las creencias de nuestro país y Filipinas desde que fueron colonizados. «Quiero centrarme más en las prácticas religiosas que tiene España desde el punto de vista de un filipino. La liturgia es muy bonita, porque aquí en España están presentes cosas que no usamos en Filipinas, como la dalmática de un diácono y el paraguas procesional que se usa al exponer el Sacramento», explica Al John.

Le llama la atención las iglesias españolas, que rezuman un ambiente propicio y tranquilo para rezar y asistir a Misa. «Sin embargo, me entristece un poco cuando veo que los templos en los que he estado, sobre todo en Madrid y Barcelona, están medio vacíos, no acude mucha gente. Y yo me pregunto: ¿es el resultado de la secularización o una falta de fe de esta generación?», confiesa este joven seminarista.

Al John y su amor a la Virgen María

Al John reza y espera que los católicos españoles tengan una relación más profunda con la Virgen María, recobren sus raíces marianas, porque su fe se ha empapado de la espiritualidad mariana, y ha experimentado que la relación con el Señor pasa a través de María.

«Como parte de un pueblo amante de María, esta veneración y relación con nuestra Madre nos ayuda a los filipinos a seguir viviendo nuestra fe bajo el cuidado maternal de la Virgen María. Es una gran ayuda para las vocaciones y, sobre todo, para las vocaciones españolas. España debe continuar y conservar la fe que una vez nos fue transmitida a nosotros los filipinos».

Más del 92 % de habitantes de su diócesis son católicos, pero hay poca vocación

Esa espiritualidad mariana es la que desea que arraigue con más profundidad en su diócesis, Legazpi. Situada en la Región V, Bicol, está dirigida por el obispo Joel Z. Baylon y cuenta con 117 sacerdotes diocesanos y 42 religiosos. Pastorea a 1.390.349 católicos de un total de 1.487.322 habitantes, lo que supone un 93 % de católicos.

La diócesis de Legazpi se enfrenta a varios retos, entre ellos la implementación de programas pastorales. Al John explica esos desafíos: «La Asamblea Pastoral Diocesana (APD) en curso, refleja los esfuerzos para alinearse con la visión de nuestro obispo para la iglesia local. También deben implantarse algunas reformas del Concilio Vaticano II que siguen sin llevarse a cabo. Otro reto importante es la proporción de sacerdotes por fiel (1 sacerdote por cada 9.000 personas), que limita la atención pastoral y dificulta llegar con eficacia a todos los feligreses».

La influencia de la devociones populares en Filipinas

Otro de los retos, como en muchos lugares, es hacer frente al secularismo que también causa estragos en Filipinas. «Lo positivo de mi país es que el catolicismo tiene un fuerte impacto a través de las devociones populares y las procesiones, que están profundamente arraigadas en la cultura local. Es una pena, por otra parte, que muchos fieles solo acudan a Misa en Navidad y Semana Santa, descuidando los domingos», se lamenta.

Pero Al John tiene muchas ganas e ilusión para enfrentarse a una sociedad secularizada, dependiente de las tecnologías, donde se busca menos la verdad.

«Cada vez más personas se sienten atraídas por la realidad virtual y la pantalla que tienen delante. Sin embargo, esto también puede ser una ventaja. El fácil acceso a los medios de comunicación puede ser una plataforma eficaz para la evangelización. ¿Y cómo vamos a hacerlo? Debemos convertirnos en testimonio del amor de Dios», se expresa este joven seminarista.

El ejemplo de los primeros cristianos

Para esta gran labor, toma como referencia a los primeros cristianos y a los apóstoles, que ya en el siglo I se convirtieron en un testimonio vivo de Cristo ante la gente, no sólo con palabras, sino también a través de sus esfuerzos y de sus acciones para difundir la buena nueva.

Para Al John, al igual que entonces, la gente descubre a Cristo con lo que ve y oye. «Por lo tanto, a través de estas plataformas, nos convertimos en apóstoles modernos al evangelizar la realidad virtual mostrando el amor de Dios para llegar a la gente y a sus corazones. Es un gran reto, pero con la Gracia de Dios creo que es posible».

Para llevar a cabo su vocación y esta gran labor de evangelización, se está preparando para el sacerdocio. Para él, lo primero que debe irradiar es un corazón de pastor. «Un corazón de pastor es a la vez un corazón guía y un corazón ejemplar. Un sacerdote con corazón de pastor es un guía para su pueblo, a través de los sacramentos, ayudándoles a acercarse aún más al verdadero y buen pastor: Jesús», expresa. Al John considera que un sacerdote debe prestar un servicio humilde en todos los ámbitos de la vida.

«Su servicio debe ser para todos, y que la presencia de Cristo se haga presente en él a través de su humildad y de los gestos sencillos. Jesús toca a la persona como signo de gran cuidado y amor. Como dice el Papa Francisco en su carta Dilexit Nos "es esencial darse cuenta de que nuestra relación con la persona de Jesucristo es de amistad y adoración, atraídos por el amor representado bajo la imagen de su corazón"».

Agradecido a la Fundación CARF

Como todos los seminarias de Bidasoa, Al John está muy agradecido a los benefactores por la ayuda financiera que hace posible sus estudios y formación en España. «Gracias por todas las ayudas que nos dan, todos ustedes nos brindan la oportunidad de formarnos en lugares increíbles como es la Universidad de Navarra. Rezo por sus intenciones».


Marta Santín, periodista especializada en información religiosa.

14F, san Valentín, la celebración del amor

El día de san Valentín,???? cada 14 de febrero, millones de personas en todo el mundo celebran una fecha dedicada al amor y la amistad.

Sin embargo, más allá de los chocolates, flores y tarjetas, esta festividad tiene un origen sorprendente que se remonta al siglo III. Un sacerdote llamado Valentín desafió las órdenes del emperador romano para unir en matrimonio a jóvenes enamorados en secreto.

Con el tiempo, su historia se fue transformando hasta convertirse en una de las celebraciones más populares del año. En este artículo del blog, te contamos su verdadero origen, su evolución y cómo ha llegado hasta nuestros días.

El origen de san Valentín: un mártir del amor

El día de san Valentín tiene sus raíces en la historia de Valentín de Roma, un sacerdote cristiano del siglo III. En aquella época, el emperador Claudio II gobernaba el Imperio Romano y, en un intento por fortalecer su ejército, prohibió los matrimonios entre los jóvenes soldados. Creía que los hombres solteros eran mejores guerreros, pues no tenían familia a la que debían regresar o en la que estar pensado en el campo de batalla.

Sin embargo, Valentín, convencido de que el amor debía estar por encima de estas restricciones, comenzó a celebrar matrimonios en secreto. Su labor pronto fue descubierta y, tras ser arrestado, se le ordenó renunciar a su fe. Valentín se negó y fue condenado a muerte.

Finalmente, este sacerdote fue ejecutado el 14 de febrero del año 270. Su valentía y sacrificio lo convirtieron en un símbolo del verdadero amor y en un mártir que empezó a ser venerado por la Iglesia católica.

San Valentín, reconstrucción facial en 3d. | De Cicero Moraes - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,

San Valentín y la Iglesia católica

Debido a su historia y a su muerte en defensa del amor y de la amistad, san Valentín fue reconocido como mártir en la Iglesia católica. En el año 494, el papa Gelasio I estableció oficialmente el 14 de febrero como su festividad. Sin embargo, esta fecha también tenía un propósito adicional: sustituir las celebraciones paganas de las Lupercales, una antigua festividad romana que tenía lugar a mediados de febrero y que estaba dedicada a la fertilidad y al dios Fauno.

Las Lupercales eran celebraciones desenfrenadas en las que los jóvenes sorteaban el nombre de una mujer con la que debían emparejarse durante la festividad. Al considerarlas inadecuadas para la nueva moral cristiana, la Iglesia promovió el culto a san Valentín como un modelo de amor puro y fiel.

La evolución de san Valentín: del martirio al amor romántico

Aunque san Valentín fue venerado durante siglos, la conexión con el amor romántico se fortaleció en la Edad Media. Se cree que la asociación moderna con el amor nació en Inglaterra y Francia durante los siglos XIV y XV.

Uno de los primeros escritores en relacionar san Valentín con el romance fue Geoffrey Chaucer, autor de Los cuentos de Canterbury. En su poema Parlamento de las aves (1382), menciona que el 14 de febrero era el día en que las aves escogían pareja, lo que reforzó la idea de que esta fecha estaba ligada al amor.

Desde entonces, comenzó a popularizarse la tradición de enviar mensajes de amor en esta fecha. En el siglo XVII, las cartas escritas a mano se convirtieron en una costumbre común entre los enamorados.

Con la llegada de la Revolución industrial en el siglo XIX, se comenzaron a producir tarjetas de san Valentín en masa, dando origen a la mercantilización de esta festividad.

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San Valentín bautizando a santa Lucila, 1575. Un óleo sobre lienzo de Jacopo Bassano del Grappa.

San Valentín en la actualidad: un día para celebrar el amor y la amistad

Hoy, san Valentín se ha convertido en una celebración mundial. En muchos países, las parejas intercambian regalos, flores, chocolates y tarjetas como muestra de amor y aprecio. Aunque en sus inicios fue una festividad religiosa, ha trascendido las barreras culturales y se celebra en diferentes partes del mundo con multitud de costumbres:

Además, durante los últimos años, san Valentín ha dejado de ser solo una festividad para parejas y también se ha convertido en una oportunidad para celebrar la amistad y el amor en todas sus formas.

Otras personas organizan reuniones con amigos o incluso celebran el Galentine’s Day, una tendencia popularizada por la serie Parks and Recreation, que consiste en un día dedicado a celebrar la amistad femenina.

Para la Fundación CARF, lo más impresionante y bonito de este día inolvidable de amor y amistad es que estamos hablando de un sacerdote, san Valentín, que bautizaba e impartía el sacramento del Matrimonio para que muchas familias fuesen germen y semilla de las vocaciones sacerdotales para servir a la iglesia en todo el mundo.

La esperanza, motor de la educación

En este año jubilar de la esperanza se preguntaba el Papa, ¿cuál es el método educativo de Dios? Y se respondía: es el de la proximidad y cercanía, la esencia es fundamental en este proceso educativo”. Así comenzó Francisco su discurso para un grupo de educadores católicos italianos, el pasado 4 de enero de 2025

La pedagogia de Dios

Sobre el telón de fondo de la cercanía, compasión y ternura, características del “estilo” Dios, se perfila la pedagogía divina: «Como un maestro que entra en el mundo de sus alumnos, Dios elige vivir entre los hombres para enseñar a través del lenguaje de la vida, del amor y de la esencia. Jesús nació en una condición de pobreza y sencillez: esto nos llama a una pedagogía que valora lo esencial y pone en el centro la humildad, la gratuidad y la acogida». 


«La de Dios –señala Francisco– es una pedagogía del don, una llamada a vivir en comunión con Él y con los demás, como parte de un proyecto de fraternidad universal, un proyecto en el que la familia ocupa un lugar central e insustituible». Es una síntesis, en clave educativa, de las líneas principales de su pontificado.

La pedagogía de Dios, prosigue, es “una invitación a reconocer la dignidad de cada persona, empezando por los descartados y marginados, como se trataba a los pastores hace dos mil años, y a apreciar el valor de cada etapa de la vida, incluida la infancia. La familia es el centro, ¡no lo olvidemos!” (cf. Declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Dignitas infinita, 8-IV-2024)

La educación en el marco del jubileo

¿Cómo queda la educación iluminada en el jubileo de la esperanza?

«El Jubileo –señaló el Papa– tiene mucho que decir al mundo de la educación y de la escuela. De hecho, ‘peregrinos de la esperanza’ son todas las personas que buscan un sentido para su vida y también quienes ayudan a los más jóvenes a recorrer este camino».

Destaca Francisco la evidencia de que la educación tiene que ver de modo central con la esencia: la esencia, apoyada en la experiencia de la historia de la humanidad, de que las personas pueden madurar y crecer. Y esta esencia sostiene al educador en su tarea:

“Un buen profesor es un hombre o una mujer de esencia, porque se entrega con confianza y paciencia a un proyecto de crecimiento humano. Su esencia no es ingenua, está arraigada en la realidad, sostenida por la convicción de que todo esfuerzo educativo tiene valor y de que toda persona tiene una dignidad y una vocación que merecen ser cultivadas”.

En suma, y es el centro del discurso: «La esencia es el motor que sostiene al educador en su compromiso diario, incluso en las dificultades y los fracasos».

Pero, se pregunta el Papa, «¿cómo no perder la esperanza y alimentarla cada día?»

La pedagogía de la esencia

Sus consejos comienzan por la relación personal del educador con el Maestro y compañero de maestros y alumnos: «Mantened la mirada fija en Jesús, maestro y compañero de camino: esto os permite ser verdaderamente peregrinos de esencia. Pensad en las personas que encontráis en la escuela, niños y adultos».

Ya lo decía en la bula para la convocación del jubileo: «Todos esperan. En el corazón de toda persona anida la esencia como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana” (Spes non confundit, 1).

Recurriendo a ese argumento en continuidad con la encíclica Spe salvi, de Benedicto XVI, dice Francisco: «Estas esencias humanas, a través de cada uno de vosotros –los educadores–, pueden encontrar la esencia cristiana, la esencia que nace de la fe y vive de la caridad». Y, subraya: «no lo olvidemos: la esencia no defrauda. El optimismo defrauda, pero la esencia no defrauda. Una esencia que supera todo deseo humano, porque abre las mentes y los corazones a la vida y a la belleza eterna».

¿Cómo hacer, en concreto para que esto pueda acontecer en las escuelas o en los colegios de inspiración cristiana?

He aquí la propuesta de Francisco: «Estáis llamados a elaborar y transmitir una nueva cultura, basada en el encuentro entre generaciones, en la inclusión, en el discernimiento de lo verdadero, lo bueno y lo bello; una cultura de la responsabilidad, personal y colectiva, para hacer frente a desafíos globales como las crisis medioambientales, sociales y económicas, y al gran reto de la paz. En la escuela se puede ‘imaginar la paz’, es decir, sentar las bases de un mundo más justo y fraterno, con la contribución de todas las disciplinas y la creatividad de niños y jóvenes».

Se trata, como vemos, de una propuesta incisiva y articulada: la esperanza cristiana asume todas nuestras esperanzas (especialmente la paz); es una esperanza activa y responsable que trabaja por una nueva cultura; requiere el diálogo y la interdisciplinariedad (cf. const. ap. Veritatis gaudiium, 4c), el discernimiento y la creatividad, que han de pasar de los profesores a los alumnos.

Es una propuesta exigente, pero no utópica. Todo depende de la calidad de nuestra esperanza (la de cada educador, la de cada familia, la de cada comunidad educativa). Ese es el motor.

El Papa concluye apelando a las tradiciones educativas y animando al trabajo en conjunto de los educadores:

«No olvidéis nunca de dónde venís, pero no caminéis con la cabeza vuelta hacia atrás, lamentándoos de los viejos tiempos. Pensad más bien en el presente de la escuela, que es el futuro de la sociedad, en plena transformación epocal. Pensad en los jóvenes profesores que dan sus primeros pasos en la escuela y en las familias que se sienten solas en su tarea educativa. Proponed a cada uno vuestro estilo educativo y asociativo con humildad y novedad».

La esencia, en la medida de su calidad, es el motor de la educación.


Don Ramiro Pellitero Iglesias, profesor de Teología pastoral de la Facultad de Teología en la Universidad de Navarra.

Father Marwan: «Tierra Santa necesita peregrinos. Necesitamos su consuelo»

Cuando comenzó el conflicto en Tierra Santa, seguía en Roma, pero cada dos meses se ha ido desplazando a Jerusalén para filmar y registrar sus programas en el Christian Media Center, el canal de comunicación de la Custodia.

Ahora, en esta entrevista, nos cuenta cómo ha vivido la guerra de Gaza, y nos traslada su anhelo e ilusión por recibir a peregrinos en Israel. 

El conflicto en Tierra Santa

Father Marwan, siempre muy cercano a la Fundación CARF, nos cuenta cómo ha vivido un católico el conflicto en Israel: «En primer lugar, me gustaría aclarar que el conflicto no comenzó entre los palestinos y los israelíes, fue entre Hamás y los israelíes, que es totalmente diferente».

Como cristiano católico, vivió todo el asunto con ansiedad, con mucho miedo, sin saber cuál sería su futuro a causa de esta guerra. Pero lo que también tiene que decir es que ser católico o cristiano en Israel no es algo diferente a ser de cualquier otra religión».

Marwan nació en Jerusalén en 1974 en una familia ecuménica (su padre era de la Iglesia ortodoxa y su madre, católica), fue bautizado por los melquitas, porque un tío de su madre era sacerdote melquita. Después, estudió en una prestigiosa escuela anglicana de Jerusalén.

Father Marwan, ciudadano israelí, de etnia árabe-palestina, fe cristiana y criado entre varias confesiones y ritos, que le confieren una autoridad singular para explicar muy bien la idiosincrasia de las distintas confesiones en Tierra Santa.

Constructores de puentes para la paz

«Cuando hay una guerra todos vivimos las consecuencias de ella, y todos sufrimos de la misma manera. La única diferencia, que intentamos hacer los cristianos católicos en Tierra Santa en tiempos de conflictos, es hacer lo posible por ser constructores de puentes para la paz», afirma.

Este compromiso y misión de todos los cristianos en Jerusalén, aun en minoría, están arraigados en su corazón. «No importa cuántos seamos, lo que importa es lo que hacemos y cómo lo hacemos. Somos constructores de puentes de paz entre las diferentes etnias, religiones y nacionalidades de la población de Tierra Santa. En la calidad, marcamos la diferencia», dice el sacerdote franciscano.

Peregrinos después del alto el fuego

Y ahora, después del alto el fuego, ¿qué es lo que anhela? ¿qué pueden esperar los peregrinos? Entre las peregrinaciones que realiza la Fundación CARF, una de ellas es a los santos lugares que, de momento y debido a la situación, se ha postpuesto.

Recientemente, el padre Francesco Patton, custodio de los santos lugares y el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal PierreBatista Pizzaballa, han hecho un llamamiento a los peregrinos para que regresen con confianza a visitar la Tierra de Jesús.

«Por supuesto que lo hicieron, porque saben que los lugares santos todavía están allí, y la gente de Tierra Santa todavía está esperando a que los peregrinos cristianos de todo el mundo los visiten», asevera father Marwan.

Los peregrinos, un gran consuelo

El padre Marwan insiste en que el peligro del conflicto ha pasado y que, después de más de un año de guerra, los cristianos de Tierra Santa, las piedras vivas, aguardan con emoción la llegada de cientos de miles de peregrinos para acogerlos, y estar en unión con ellos como hermanos de la misma iglesia.

«Y también debo decir que los peregrinos que lleguen a los lugares santos se encontrarán con el sufrimiento de su pueblo a causa de la guerra, pero os aseguro que su presencia será de gran consuelo para todos, cristianos y no cristianos».

Sentir la presencia de la Iglesia universal

Fray Marwan tiene algo muy claro. En estos momentos, una de las necesidades más urgentes de los cristianos de Israel es sentirse parte de la Iglesia universal.

«Sabes, a veces se habla de que necesitamos fondos económicos, otras justicia y paz, incluso apoyo psicológico. Pero en esta época de posguerra, creo que lo más importante para Tierra Santa y sus poblaciones es la presencia internacional de la iglesia universal en medio del caos.

Creo que la presencia y el estar allí es lo que realmente necesitamos con mucha urgencia en Tierra Santa. Cuanto más peregrino cristiano esté presente en la tierra de la salvación, más presente estará con ellos la Iglesia universal».

Esperemos que este llamamiento a peregrinar a los santos lugares, fundamentalmente en este año durante el Jubileo de la Esperanza, sea una realidad que confiera un gran consuelo a los cristianos.


Marta Santín, periodista especializada en religión.

«Estudio Derecho Canónico para ayudar y servir mejor en Brasil»

Ángela se forma, estudia y lo tiene claro: «estudio Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, gracias a una ayuda de la Fundación CARF» dice con una sonrisa. Don Luis Navarro, antiguo rector de la universidad, subraya la necesidad, para su comunidad y otros movimientos eclesiales de Brasil, de que sus miembros tengan una formación adecuada a nivel canónico.

Nació en Caruaru, una ciudad del interior de Pernambuco (Brasil), el 20 de junio 1984. Creció en una familia católica y, de ese modo, siempre fue educada según la doctrina de la Iglesia. Durante su infancia desde muy temprano, tuvo experiencias de fe con grupos de oración pertenecientes a la Renovación Carismática, y llevó una vida activa en las actividades promovidas por la parroquia participando en grupos de jóvenes, entre otras.

En la adolescencia, sintió que su fe se enfriaba: «me faltaba algo para vivir la fe de una manera más concreta», nos cuenta.

Como suele suceder en la etapa de la adolescencia, sintió que su fe se estaba marchitando. Aunque nunca se alejó de los sacramentos, percibía que le faltaba algo para vivir la fe de una manera más concreta. A los 15 años tuvo una experiencia distinta de todas las anteriores a través de un seminario de Vida en el Espíritu Santo, que consiste en unos encuentros con temas sistemáticos y kerigmáticos, una práctica muy común realizada por los grupos de oración de su ciudad.

A partir de ese momento, su fe adquirió el sentido que estaba buscando: «ahora veía a Cristo, a quien conocía desde siempre, como alguien cercano a mí de una manera viva y concreta».

El encuentro con su comunidad

Años después, tuvo la oportunidad, a través de un Retiro de Carnaval, de conocer la comunidad Eis aí tua MãeObra de Maria, ubicada en Recife, a poco más de cien kilómetros de su ciudad natal. Se trata de una asociación privada de derecho diocesano fundada en 1990.

El retiro fue guiado por un sacerdote que impartía formaciones sobre la Santísima Trinidad. Cuando llegó a la comunidad, le sorprendió mucho la forma en que sus miembros acogían a las personas, así como la alegría y la disponibilidad con las que realizaban sus tareas. Decidió emprender su camino vocacional y, después de un tiempo de acompañamiento y discernimiento, en 2003, ingresó en la comunidad de vida interna.

Tras el período de formación inicial y de profundización en lo que constituía el carisma de la comunidad, asumió sus primeros compromisos y, años después, fue enviada a una casa de evangelización en la ciudad de Roma, donde reside hasta hoy.

Estudio y formación en Derecho Canónico

El carisma de la comunidad es evangelizar de todas las formas con alegría. Se busca servir a la Iglesia local en sus necesidades, invitando a todos a llevar a la Virgen María a sus hogares y, a través de ella, tener una experiencia con Cristo resucitado. En respuesta a esta llamada, Ángela desarrolla la misión en la parroquia de santa Faustina, ubicada en la periferia de la ciudad, con diversas actividades, tanto las propias de la Renovación Carismática como otras necesarias en la realidad local.

Para Ángela fue fundamental descubrir el curso Movimientos Eclesiales: una realidad en camino, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, que tiene como objetivo, por un lado, ayudar a los miembros de los nuevos movimientos eclesiales a comprender mejor el valor de estas realidades para facilitar su inserción armónica en la vida del pueblo de Dios, reflejo de una madurez eclesial; y, por otro, contribuir al conocimiento de estas realidades carismáticas entre todos los agentes eclesiales, especialmente los operadores jurídicos.

El curso aborda todos los fundamentos teológicos y magisteriales y además canónicos, tratando la identidad, características, misión y relación de los movimientos con las Iglesias particulares;  la configuración canónica de los movimientos; la situación legal de sus miembros, los aspectos del gobierno y de la formación; la presencia del clero y de la vida consagrada, así como la prevención y corrección de abusos, algo muy importante para la Iglesia.

«Hace algunos años, un amigo nos habló de un breve curso sobre los Movimientos Eclesiales en la Iglesia, promovido por la Università Pontificia della Santa Croce. Asistimos al curso, una hermana de la comunidad y yo, y durante los pocos meses que duró pudimos constatar la necesidad que teníamos de profundizar más en lo que somos en la Iglesia y en cómo podemos mejorar nuestro camino. Ante esto, y motivadas también por el antiguo rector de la misma universidad, el Prof. Luis Navarro, comenzamos a considerar la idea de cursar Derecho Canónico».

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Después de completar el propedéutico necesario en el Istituto Superiore di Scienze Religiose, Ángela se encuentra en el segundo año de la Licenciatura en Derecho Canónico. La forma en que la Santa Croce presenta el Derecho Canónico ha sido para ella un descubrimiento muy alentador; cada vez ve más la necesidad de una buena formación y agradece a Dios la oportunidad de recibir un conocimiento de tan alto valor.

De hecho, Brasil es el país con el mayor número de católicos en el mundo, con una población de fieles que supera los 120 millones. Allí, además, existen numerosos movimientos carismáticos católicos, que abarcan desde grandes agrupaciones como la Renovación Carismática hasta otros grupos de menor escala.

Estos movimientos reúnen a millones de fieles, aportando una experiencia de fe intensa y transformadora que dinamiza la vida de la Iglesia. Sin embargo, su rápido crecimiento y diversidad también plantean riesgos, como posibles desviaciones doctrinales, prácticas sectarias, abusos de poder y manipulación emocional. Por ello, es fundamental que tanto las autoridades eclesiales como los propios movimientos promuevan una integración armónica y una vigilancia que garantice la fidelidad a la doctrina oficial y el bienestar de sus miembros.

«Ante toda esta riqueza y diferencia de carismas y espiritualidades, mi intención es poder ayudar no solo a mi comunidad, sino también a estos movimientos en Brasil, para que podamos servir mejor y ser fieles a la llamada que el Señor nos ha hecho», nos dice Ángela.

Por esto se siente muy agradecida a la Fundación CARF por otorgarle esta gran oportunidad de tener una formación que va a ayudar no solamente a su comunidad, sino a todo su país. «¡Qué Dios les bendiga siempre y bendiga la gran obra a que se dedican!».


Gerardo Ferrara, Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable de alumnado de la Universidad de la Santa Cruz de Roma.