La Iglesia católica de Rusia consigue su primer bien en propiedad en San Petersburgo
La Iglesia católica ya tiene el primer inmueble en propiedad en San Petersburgo gracias al sacerdote español Aleksander Burgos, de la diócesis de Valladolid.
En 2021 obtuvo la aprobación del Vaticano para construir el primer santuario dedicado a la Virgen de Fátima en Rusia y, a primeros de año, ha logrado cerrar la compra de la casa en que vivía alquilado. De esta forma, tras la revolución comunista de primeros del siglo XX, esta vivienda se convierte en el primer bien propiedad de la Iglesia católica en Rusia.
Con más de 15 años de labor pastoral en San Petersburgo, el don Aleksander Burgos, conocido en ruso como Otests Aleksander, ha trabajado infatigablemente para llevar a cabo estos proyectos y sigue buscando recursos para la construcción del primer santuario de Rusia dedicado a la Virgen de Fátima.
Formado en Roma para atender a los católicos de rito bizantino, don Aleksander es actualmente párroco de una iglesia de este rito en San Petersburgo. Tras registrar la parroquia y presentar la iniciativa, la Santa Sede dio luz verde a la construcción del santuario.
El obispo Joseph Werth, administrador apostólico de Novosibirsk y primado de la Iglesia católica bizantina rusa, informó al Vaticano sobre el proyecto, que recibió su aprobación en 2021.
El santuario será de rito católico bizantino, pero estará abierto a todos los cristianos, independientemente de su rito, y a personas de buena voluntad interesadas en participar en peregrinaciones marianas.
Construcción de un santuario de Fátima en Rusia
El 13 de julio de 1917 en Fátima, durante la tercera aparición de la Santísima Virgen a los pastorcillos, Nuestra Señora les habló de Rusia. Dijo que Rusia difundiría sus errores por todo el mundo, pero que al final se convertiría y su Corazón Inmaculado triunfaría.
Añadió que volvería para pedir la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, lo cual hizo algunos años más tarde: el 13 de junio de 1929 se apareció a Sor Lucía en Tuy, y le pidió que el Santo Padre consagrara Rusia a su Inmaculado Corazón.
Imagen de la Virgen de Fátima de San Petersburgo.
Como ya se sabe san Juan Pablo II realizó esa consagración el 25 de marzo de 1984 y a partir de ese momento en Rusia se han construido más de 20.000 Iglesias y se han bautizado alrededor del 70 por ciento de sus habitantes.
Aunque las consecuencias del comunismo ateo siguen siendo enormes y el tanto por ciento de fieles practicantes es reducido, ya no se puede decir que es un país ateo, sino un país religioso que favorece la práctica de la religión. En ese sentido podemos decir que Rusia se ha convertido, aunque no en plenitud.
Para que los mismos rusos, especialmente los católicos, puedan dar gracias al Inmaculado Corazón de María por lo sucedido y para ayudar a que el triunfo de ese Corazón se haga pleno existe este proyecto de construir un santuario de Fátima en San Petersburgo.
El proyecto fue autorizado, después de consultar con la Santa Sede, por el obispo Joseph Werth, ordinario para los católicos de rito oriental de toda Rusia.
Para más información sobre el Santuario de Fátima en San Petersburgo, puede acceder a la web oficial aquí: fatimarus.com
Fotografía del padre Aleksander Burgos.
Entrevista a don Aleksander Burgos
Alejandro Burgos-Velasco nació en Valladolid, España, pero ahora es más conocido como Otests Aleksander, o lo que es lo mismo padre Alejandro en ruso, porque desde hace veintidós años vive en San Petersburgo.
Se trata de un traslado que él mismo pidió, cuando le dijeron que hacían falta sacerdotes que fueran a Kazajistán: «Me ofrecí para ir a Kazajistán. Pero eso luego no salió. Como lo había hablado mucho con mi obispo, don José [Delicado Baeza], de Valladolid, le dije: «Esto no ha salido. ¿Y ahora qué hago?». Entonces quedamos en ir a Rusia».
De esta manera tan sencilla, pero a la vez tan impactante este sacerdote cambió el sol de España por la nieve de Rusia. Antes de aterrizar en San Petersburgo, Alejandro hizo una pequeña parada en Roma para recibir la bendición de Juan Pablo II, para esta aventura.
Vedastus fue seminarista en el seminario internacional Bidasoa (Pamplona) y se ordenó presbítero en agosto de 2024 en su país. Nos cuenta que los jóvenes en Tanzania están orgullosos de ser católicos. «Cuando uno entra en la Misa dominical en Tanzania, más del 60 % es gente joven».
La formación católica recibida en casa, clave para su vocación sacerdotal
Vedastus nació en 1994 en el seno de una familia numerosa. Hijo de madre católica y padre no cristiano, su vocación surgió a raíz de una pregunta a su madre. El esfuerzo de ella por transmitirle la fe a él y a sus hermanos ha sido recompensado.
Un momento determinante en la vida de este joven sacerdote, fue cuando descubrió la importancia real de los sacerdotes. Su pueblo distaba siete kilómetros de la iglesia más cercana y, cada domingo, recorrían esa distancia para asistir a la celebración de la Palabra que realizaban los catequistas. Solo había Misa una vez al año por la falta de sacerdotes.
Vedastus Martine da la comunión a su madre durante su primera Misa en Tanzania.
El día que un sacerdote llegó a su pueblo
La falta de sacerdotes en Tanzania hace treinta años era mucho más urgente que ahora: solo había dos para atender más de treinta parroquias. Hoy en día, su diócesis cuenta con 155 religiosos y sacerdotes diocesanos que sirven a 56 parroquias.
El día que un sacerdote llegó a su pueblo y celebró la Santa Misa, Vedastus se quedó impresionado. «Yo era muy niño, pero me di cuenta de que era diferente a lo que hacían los catequistas. Me interesó muchísimo. Cuando llegué a casa le pregunté a mi madre: Mamá, ¿por qué hoy ha sido diferente?, ¿quién es ese hombre que ha celebrado?Mi madre me explicó que aquel hombre era un sacerdote y cuál era la diferencia entre sacerdotes y catequistas», responde Vedastus.
«Cuando sea mayor, quiero ser sacerdote»
Su madre le contó también la importancia de los sacerdotes para la salvación, para impartir los sacramentos, para traernos la Eucaristía y perdonar los pecados, y de la importancia de llevar a Cristo a todo el mundo.
«Le pregunté a mi madre por qué no teníamos sacerdotes todos los domingos y ella me respondió que era imposible, porque en aquella época los dos sacerdotes que había atendían 33 iglesias. Entonces le dije: Cuando sea mayor quiero ser sacerdote para ayudar a la Iglesia de mi pueblo, que tengan siempre sacerdotes para enseñarles la fe y para celebrar los Sacramentos. Mi madre me explicó que tendría que estudiar mucho y ser muy disciplinado. Me animó a que, si era mi camino, hablara con mi padre por si podían pagarme los estudios».
A partir de ese momento, Vedastus le pidió a Dios todos los días que, si lo deseaba, le hiciera un buen sacerdote para poder servir a las personas.
Seminaristas del seminario internacional Bidasoa en una sesión de formación.
Entrada en el seminario a los 14 años
Así, a los 14 años, decidió entrar en el seminario menor no sin antes enfrentarse con algunos desafíos. Su padre, aunque le dio libertad de adoración y culto, no se bautizó hasta 2016. Además, el deseo de su progenitor era que su hijo estudiara Medicina, algo que también estaba en los planes de Vedastus.
«Pensaba que, si mi padre no estaba bautizado, yo no podría ser sacerdote. Sin embargo, mi padre me dijo: Voy a pagar lo que necesites para que tus sueños se hagan realidad. Aunque no soy rico, sé lo importante que es estudiar. Nos podrá faltar hasta lo necesario para vivir, pero no te faltará lo que necesites para tus estudios. Esta determinación de mi padre provocó en mi un agradecimiento inmenso que me ha guiado para esforzarme siempre en mis estudios, porque sé el sacrificio que ha supuesto para mi familia», explica.
Al servicio de su diócesis
Sin embargo, la carrera de Medicina no la ha abandonado de su pensamiento. Cuenta que estando en Fátima en 2023, realizando tareas pastorales mientras residía en Bidasoa como seminarista, recibió un correo de su arzobispo que le comunicaba que, tras terminar el bachillerato de Teología, podría iniciar en su diócesis la carrera de Medicina.
«Me hizo pensar ocho años atrás cuando le comuniqué a mi padre, tras terminar mis estudios de Secundaria, que quería entrar en el seminario mayor para formarme como sacerdote. Fue cuando mi padre me dijo que su sueño era que yo estudiara Medicina. Tras un diálogo amoroso con mi padre, llegamos al acuerdo de podría entrar en el seminario. Entonces este mensaje de mi obispo fue como un recordatorio de mi primera etapa y de mi sí a la voz del Señor».
Tras meditar el requerimiento de su obispo, habló con él expresándole que en estos momentos la carrera de Medicina era «una montaña difícilmente de escalar». Sin embargo, si la necesidad de su diócesis lo exige, la estudiará con mucho gusto.
Los católicos aumentan en Tanzania
Su formación en Teología es vital para formar a sus hermanos tanzanos. A pesar de la escasez de vocaciones sacerdotales, los católicos aumentan en Tanzania. ¿A qué se debe esta explosión de católicos?
«A mi parecer, la razón fundamental y la base de todo está en que el hombre por naturaleza es religioso, siempre está relacionado con lo divino. Esto es un hecho que se da con fuerza en Tanzania: tenemos mucho respecto a lo divino. Pero también debemos agradecer la labor de los misioneros que nos evangelizaron, y de manera especial a los Padres Blancos. Ellos dejaron una huella imborrable, no solo a los católicos sino a toda la población», relata Vedastus.
La Iglesia, siempre en primera fila
Esa evangelización de los primeros misioneros ha contribuido a reforzar la reputación de la Iglesia Católica en África y no solo por su función espiritual y salvífica, sino también por las numerosas obras sociales: hospital, escuelas, caritas, etc.
«Mucha gente se acerca a Dios a través de los servicios caritativos y sociales, porque la Iglesia Católica es la que siempre sale en primera fila. Pero también, gracias a la labor que realizan los obispos, sacerdotes, religiosos, catequistas y todos los agentes pastorales, cada vez hay más gente que conoce el Evangelio», dice Vedastus.
Vedastus, durante su estancia en el seminario internacional Bidasoa, en un partido de fútbol.
Los jóvenes, orgullosos de ser católicos
La cantidad de jóvenes que practican la fe católica es imponente. Este joven sacerdote se admira: «La juventud es la esperanza de la Iglesia en Tanzania. Los jóvenes están orgullos de ser católicos y así atraen también a muchos amigos. Y es que, además de que la Iglesia es vista como el lugar primordial para el encuentro con Dios, también los jóvenes se acercan a las parroquias para encontrar esposo, o esposa, crecer en virtudes y vivir la verdad».
Agradecimiento a los benefactores
Para terminar, Vedastus exclama con felicidad su estancia en nuestro país: «Ha sido una maravilla. Salgo de Pamplona siendo una persona diferente de cuando llegué. Me ha impresionado la formación tanto humana como académica. Ha sido un regalo saborear la catolicidad de la Iglesia».
Por eso quiere agradecer de todo corazón a todos los benefactores de la Fundación CARF que han hecho posible sus estudios en Pamplona, viviendo en Bidasoa y estudiando en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra.
«Tengan la seguridad de mis oraciones diarias. Juntos formamos parte del Plan Divino de que todos los hombres reciban las buenas nuevas».
Marta Santín, periodista especializada en religión.
Viernes de Dolores: camino de fe en Semana Santa
En el pórtico de entrada a la Semana Santa, el Viernes de Dolores marca una antesala profundamente espiritual que nos invita a contemplar el sufrimiento silencioso y amoroso de nuestra madre, la Virgen María. Este día, celebrado el viernes anterior al Domingo de Ramos, se convierte en una oportunidad para acercarnos al corazón de una madre que acompaña el camino de la cruz de su Hijo. En muchas parroquias se sustituye el Vía Crucis por el Vía Matrix que contempla los sufrimientos de María.
Los llamados Siete Dolores de la Virgen María son una devoción centenaria que invita a meditar sobre los momentos más dolorosos que María vivió junto a Jesús. A través de esta meditación, los fieles encuentran un puente para conectar su propio sufrimiento con la esperanza cristiana.
Los Siete Dolores de la Virgen María
1) La profecía de Simeón
Cuando María presenta a Jesús en el templo, Simeón le anuncia que una «espada le atravesará el alma». Este primer dolor abre el corazón de María a un futuro incierto, lleno de pruebas donde en ella todo es Fe y Esperanza en su Hijo como ya hiciera en su primer gran sí en la Encarnación.
Maestra de caridad. Recordad aquella escena de la presentación de Jesús en el templo. El anciano Simeón "aseguró a María, su Madre: mira, este niño está destinado para ruina y para resurrección de muchos en Israel y para ser el blanco de la contradicción; lo que será para ti misma una espada que traspasará tu alma, a fin de que sean descubiertos los pensamientos ocultos en los corazones de muchos". La inmensa caridad de María por la humanidad hace que se cumpla, también en Ella, la afirmación de Cristo: "nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos".
En plena Semana Santa, este pasaje nos recuerda que la fe no siempre significa certeza, sino confianza en medio de la oscuridad.
2) La huida a Egipto
María y José deben huir a Egipto para proteger al niño Jesús de la amenaza de Herodes. Esta escena nos habla del dolor de la inestabilidad, del abandono de la tierra propia y del temor por la vida de un hijo. La Virgen María se convierte en imagen de todas las madres que deben dejarlo todo por amor.
Después de haberse marchado, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que te avise, porque Herodes va a buscar al niño para acabar con él”. Él se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche y se fue a Egipto. Allí estuvo hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que anunció el Señor por el profeta al decir: “De Egipto llamé a mi hijo” (Mt 2, 13-15).
María cooperó con su caridad para que nacieran en la Iglesia los fieles, miembros de aquella Cabeza de la que es efectivamente madre según el cuerpo. Como Madre, enseña; y, también como Madre, sus lecciones no son ruidosas. Es preciso tener en el alma una base de finura, un toque de delicadeza, para comprender lo que nos manifiesta, más que con promesas, con obras.
3) El Niño Jesús perdido en el templo
Durante tres días, María y José buscan a Jesús, que se había quedado en el templo. La angustia de la pérdida y la impotencia ante lo que no se comprende son emociones humanas que todos hemos vivido. La Virgen María las asume con fe y humildad.
El Evangelio de la Santa Misa nos ha recordado aquella escena conmovedora de Jesús, que se queda en Jerusalén enseñando en el templo. María y José anduvieron la jornada entera, preguntando a los parientes y conocidos. Pero, como no lo hallasen, volvieron a Jerusalén en su busca. La Madre de Dios, que buscó afanosamente a su hijo, perdido sin culpa de Ella, que experimentó la mayor alegría al encontrarle, nos ayudará a desandar lo andado, a rectificar lo que sea preciso cuando por nuestras ligerezas o pecados no acertemos a distinguir a Cristo. Alcanzaremos así la alegría de abrazarnos de nuevo a Él, para decirle que no lo perderemos más.
4) María encuentra a Jesús camino del Calvario
En la vía dolorosa, María se encuentra con su Hijo cargando la cruz. No puede detener el sufrimiento, pero está allí. Esta escena, tan representativa en las procesiones de Semana Santa, nos habla del valor de la presencia, de estar junto al que sufre aunque no podamos cambiar su destino.
Apenas se ha levantado Jesús de su primera caída, cuando encuentra a su Madre Santísima, junto al camino por donde El pasa.
Con inmenso amor mira María a Jesús, y Jesús mira a su Madre; sus ojos se encuentran, y cada corazón vierte en el otro su propio dolor. El alma de María queda anegada en amargura, en la amargura de Jesucristo.
¡Oh vosotros cuantos pasáis por el camino: mirad y ved si hay dolor comparable a mi dolor! (Lam I,12).
Pero nadie se da cuenta, nadie se fija; sólo Jesús.
Se ha cumplido la profecía de Simeón: una espada traspasará tu alma (Lc II,35).
En la oscura soledad de la Pasión, Nuestra Señora ofrece a su Hijo un bálsamo de ternura, de unión, de fidelidad; un sí a la voluntad divina.
De la mano de María, tú y yo queremos también consolar a Jesús, aceptando siempre y en todo la Voluntad de su Padre, de nuestro Padre.
Sólo así gustaremos de la dulzura de la Cruz de Cristo, y la abrazaremos con la fuerza del amor, llevándola en triunfo por todos los caminos de la tierra. Estación IV Vía Crucis.
5) La crucifixión y muerte de Jesús
El corazón de María se rompe al ver morir a su Hijo en la cruz. Este dolor resume el sacrificio más grande, el del amor que no se guarda nada. La Virgen María permanece de pie, firme en la fe. En el Viernes de Dolores, esta imagen cobra una fuerza especial, recordándonos que la esperanza cristiana nace en la cruz.
Estaban de pie junto a la Cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Viendo Jesús a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su Madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la tomó consigo. Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un vaso lleno de vinagre; y atando a una rama de hisopo una esponja empapada en el vinagre, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: “Todo está consumado”. E inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19, 25-30).
En el escándalo del Sacrificio de la Cruz, Santa María estaba presente, oyendo con tristeza a los que pasaban por allí, y blasfemaban meneando la cabeza y gritando: ¡Tú, que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo!; si eres el hijo de Dios, desciende de la Cruz. Nuestra Señora escuchaba las palabras de su Hijo, uniéndose a su dolor: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Qué podía hacer Ella? Fundirse con el amor redentor de su Hijo, ofrecer al Padre el dolor inmenso —como una espada afilada— que traspasaba su Corazón puro.
6) Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre
María recibe en sus brazos el cuerpo muerto de Jesús. Es un momento de silencio, de luto profundo. Ella lo abraza con el mismo amor con el que lo recibió al nacer. En este gesto está toda la ternura de una madre que sigue amando incluso en la muerte.
Ahora, situados ante ese momento del Calvario, cuando Jesús ya ha muerto y no se ha manifestado todavía la gloria de su triunfo, es una buena ocasión para examinar nuestros deseos de vida cristiana, de santidad; para reaccionar con un acto de fe ante nuestras debilidades, y confiando en el poder de Dios, hacer el propósito de poner amor en las cosas de nuestra jornada. La experiencia del pecado debe conducirnos al dolor, a una decisión más madura y más honda de ser fieles, de identificarnos de veras con Cristo, de perseverar, cueste lo que cueste, en esa misión sacerdotal que Él ha encomendado a todos sus discípulos sin excepción, que nos empuja a ser sal y luz del mundo. Es Cristo que pasa, 96
7) Dan sepultura al cuerpo de Jesús
Finalmente, María acompaña a su Hijo al sepulcro. La piedra se cierra, y todo parece acabado. Pero en el corazón de María late la esperanza. Sabe que Dios cumple sus promesas, aunque ahora todo sea silencio y oscuridad.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por temor a los judíos, pidió a Pilato permiso para retirar el Cuerpo de Jesús. Pilato lo concedió. Fue, pues, y retiró el cuerpo de Jesús. Llegó también Nicodemo –el que antes había ido a él de noche- trayendo una mezcla de mirra y áloe, como de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron con lienzos y aromas, como acostumbran a sepultar los judíos. Había un huerto en el lugar donde fue crucificado, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que todavía nadie había sido sepultado. Como era la Preparación de los judíos, y por la proximidad del sepulcro, pusieron allí a Jesús (Jn 19, 38-42).
Vamos a pedir ahora al Señor, para terminar este rato de conversación con El, que nos conceda repetir con San Pablo que "triunfamos por virtud de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni virtudes, ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni lo que hay de más alto, ni de más profundo, ni cualquier otra criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está en Jesucristo Nuestro Señor".
La Virgen María como compañera en el dolor
Meditar los Siete Dolores de la Virgen María no es quedarse en el sufrimiento, sino descubrir una manera de vivirlo con sentido. María no es una figura lejana, sino una madre que conoce nos conoce y que ha vivido el dolor humano. En Semana Santa, su corazón traspasado se convierte en refugio para quienes atraviesan pruebas.
El Viernes de Dolores es una ocasión especial para rezar el Rosario de los Siete Dolores o simplemente para hacer una oración desde lo más profundo del corazón. La espada que atraviesa el corazón de María puede convertirse en una luz para nuestras propias heridas.
Semana Santa: tiempo para abrir el corazón
Vivir la Semana Santa es adentrarse en el misterio del amor de Dios. Y María, con su corazón herido, pero lleno de fe, es la mejor guía. Su presencia discreta y valiente en cada paso de la pasión de Cristo nos recuerda que el dolor no es el final, sino el inicio de una transformación.
Este Viernes de Dolores, pongamos nuestro corazón junto al de María. Escuchemos su silencio, aprendamos de su fortaleza, y dejemos que su fe nos inspire a vivir esta Semana Santa con un espíritu nuevo.
Y llega el Domingo de Ramos
El Domingo de Ramos es como el pórtico que precede y dispone al Triduo Pascual: «este umbral de la Semana Santa, tan próximo ya el momento en el que se consumó sobre el Calvario la Redención de la humanidad entera, me parece un tiempo particularmente apropiado para que tú y yo consideremos por qué caminos nos ha salvado Jesús Señor Nuestro; para que contemplemos ese amor suyo —verdaderamente inefable— a unas pobres criaturas, formadas con barro de la tierra». (San Josemaría, Amigos de Dios, n. 110.)
Imágenes procedentes de la película La Pasión de Mel Gibson.
2 jornadas con Nociones de Medicina para sacerdotes
Bajo el nombre de Nociones de Medicina para sacerdotes el curso se organiza, por quinto año consecutivo, con la dirección del capellán de la Clínica de la Universidad de Navarra, Vicente Aparicio, y con el patrocinio de la Fundación CARF.
Aproximadamente medio centenar de sacerdotes participaron en esta actividad, que tuvo lugar los días 11 de enero y 8 de febrero de 2025.
En una entrevista con la plataforma digital Omnes, el capellán de la CUN, Vicente Aparicio, explicó el objetivo de estas jornadas: «no se trata de que los sacerdotes actúen como médicos, sino de facilitar que actuemos como lo que somos, pero con algo más de formación sobre temas complicados a los que nos enfrentamos con frecuencia».
Imagen realizada con IA de un sacerdote con una bata de médico.
Asimismo, destacó que, en general, los pacientes y sus familias valoran profundamente la presencia de los sacerdotes en momentos tan difíciles ya cercanos a la muerte. Las visitas y el acompañamiento espiritual se perciben como un apoyo fundamental, ya que brindan consuelo y fortaleza tanto al enfermo como a sus seres queridos.
Este acompañamiento no solo ofrece un espacio para la oración y la reflexión, sino que también genera un ambiente de paz y esperanza en medio de la angustia. Las palabras de aliento y la bendición de los sacerdotes son vistas como un refugio emocional y espiritual, creando una conexión que trasciende lo físico y ayuda a los pacientes y sus familias a afrontar la enfermedad con mayor serenidad.
Primera sesión: Medicina para sacerdotes, salud y familia
En esta sesión se abordaron soluciones a problemas familiares. El Dr. Francisco Leal Quiñones, especialista en Anestesiología, Reanimación y Unidad del Dolor, enfatizó la importancia de llevar un estilo de vida ordenado y familiar, con espacios de conversación, juegos, viajes compartidos y contacto con la naturaleza.
Este tipo de vida, señaló, favorece el desarrollo de los hijos, mejora la comunicación y el entendimiento entre padres e hijos y contribuye al bienestar de todos. Existen, además, evidencias científicas y empíricas que respaldan estos beneficios.
También intervino la Dra. Montse Erostarbe, quien ofreció propuestas para que la vida familiar siga las pautas más adecuadas durante la infancia y la adolescencia, asegurando así un desarrollo integral para los hijos.
Segunda jornada: atención a enfermos crónicos y enfermedades degenerativas
Durante esta jornada, se ofrecieron orientaciones para la atención de pacientes con enfermedades crónicas y de larga duración.
El Dr. Borja Montero, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, brindó pautas sobre el acompañamiento y cuidado espiritual de estos pacientes.
La Dra. María Die Trill, especialista en Psicología Clínica, compartió estrategias para apoyar tanto a los enfermos como a sus familias.
Beatriz Luqui, trabajadora social, explicó las ayudas disponibles para cubrir las necesidades de estos pacientes, detallando quiénes las ofrecen, los requisitos para acceder a ellas y otros aspectos clave.
La relación entre la medicina y la labor pastoral tiene raíces profundas en la historia de la Iglesia. San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, mostró un gran amor por los enfermos y una profunda admiración por los profesionales de la salud.
En su enseñanza, resaltó la importancia del trabajo bien hecho y del servicio a los demás, valores fundamentales tanto en la práctica médica como en la labor sacerdotal. Además, impulsó la creación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra en 1954, con el objetivo de formar médicos con «gran categoría científica y alto nivel profesional».
A través de iniciativas como el curso Nociones de Medicina para sacerdotes, se refuerza la conexión entre la formación médica y la labor pastoral, permitiendo que los sacerdotes brinden un acompañamiento más completo y empático a los enfermos y sus familias.
En la entrevista concedida a Omnes, Vicente Aparicio resaltó la importancia de esta formación para los sacerdotes: «que no solo están para impartir los sacramentos, sino también para acompañar, escuchar y consolar. Muchas veces nos encontramos con situaciones médicas complejas y tener nociones básicas nos permite ser un apoyo más efectivo para los enfermos y sus familias».
Marta Santín, periodista especializada en religión.
5 pasos para incluir en tu testamento solidario a la Fundación CARF
Un testamento solidario es un tipo de documento legal en el que una persona física o jurídica destina parte o la totalidad de su herencia a una institución de la Iglesia, una causa benéfica, organización sin fines de lucro (como la Fundación CARF), ONG o institución de ayuda social.
Su objetivo es contribuir a una causa altruista después de su fallecimiento. Este tipo de testamento solidario permite que el testador deje un legado con impacto social, asegurando que sus bienes se utilicen para apoyar iniciativas que reflejen sus valores y compromisos religiosos o éticos.
Incluir a la Fundación CARF en tu testamento es una manera especial de apoyar la formación de sacerdotes y seminaristas diocesanos de todo el mundo, asegurando que puedan continuar su preparación para llevar el Evangelio a todos los rincones de la tierra, ayudando a mantener la Universidad Pontificia de la Santa Cruz y las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, así como los seminarios y colegios mayores donde residen los seminaristas y sacerdotes que se benefician de tu generosidad. Si te planteas esta posibilidad, aquí te explicamos cómo hacerlo en cinco sencillos pasos.
1) Reflexiona e infórmate sobre instituciones que hagan rendir responsablemente tu testamento solidario
Tomarse un tiempo para decidir qué destino dar a los bienes acumulados a lo largo de la vida es un acto de responsabilidad y de generosidad.
Compartir esta reflexión con familiares o personas de confianza te ayudará a tomar la mejor decisión. En la Fundación CARF podemos asesorarte para que tu testamento refleje fielmente tus deseos y contribuya a la misión universal de la Iglesia.
Recuerda que un testamento solidario no afecta a los derechos de tus herederos legítimos, sino que permite que una parte de tu patrimonio se destine a una causa en la que crees.
2) Acude al notario: ¿qué información debo llevar para hacer mi testamento solidario?
El notario se encargará de que tu testamento quede redactado conforme a la ley y refleje con precisión tu voluntad. Para que todo el proceso sea sencillo, es conveniente llevar:
Documento de identidad (DNI, NIE o pasaporte en vigor).
Listado de bienes que deseas incluir en tu testamento.
Decisión clara sobre los beneficiarios, indicando la parte de tu patrimonio que quieres dejar a la Fundación CARF.
Datos correctos de la Fundación CARF para evitar errores administrativos. Los datos identificativos necesarios para incluir a la Fundación CARF en el testamento o legado solidario son: CENTRO ACADÉMICO ROMANO FUNDACIÓN. CIF: G-79059218. Calle Conde de Peñalver, 45. Entreplanta, Oficina 1. 28006 Madrid.
Instrucciones específicas, si deseas que tu legado tenga un uso concreto dentro de la misión de la fundación.
Si decides incluir a la Fundación CARF, el notario se asegurará de que todo quede correctamente formalizado y que tu generosidad se traduzca en un impacto real y sostenido a lo largo del tiempo.
3) Guarda una copia: ¿cómo asegurarme de que mi testamento esté accesible cuando sea necesario?
Una vez firmado el testamento solidario, es importante que guardes una copia en un lugar seguro y que informes a alguiende confianza sobre su existencia y ubicación.
También puedes optar por digitalizar el documento, siempre recordando que el documento legalmente válido será el original firmado ante notario.
4) Comunícalo a la Fundación CARF: ¿por qué es importante informarnos?
Hacer partícipe a Fundación CARF de tu decisión permite que podamos garantizar el cumplimiento de tu voluntad en el futuro. Además, podemos asesorarte sobre la mejor forma de canalizar tu legado solidario y de maximizar su impacto.
Esta comunicación nos ayuda a planificar mejor el uso de los recursos, asegurando que tu legado o testamento solidario se utilice de manera eficaz para la formación de sacerdotes y seminaristas diocesanos de todo el mundo.
5) Comparte tu decisión: ¿quién debería saberlo y por qué?
Contar tu decisión a alguien de confianza es clave para que, llegado el momento, se pueda ejecutar sin dificultades. Esto facilita que tu testamento solidario se cumpla conforme a tus deseos y que tu generosidad se traduzca en oportunidades reales para quienes más lo necesitan. Hablar con un albacea o con tu familia sobre tu decisión evita confusiones y ayuda a que tu voluntad sea respetada.
Gracias a tu testamento solidario, tu compromiso con la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos seguirá vivo, y tu generosidad se convertirá en un legado permanente que trascenderá en el tiempo.
Si necesitas más información o asesoramiento, estamos a tu disposición.
«Sentí a Dios como una llama que ardía en mi corazón»
Jonathas Camargo (1998) sintió la llamada de Dios durante la pandemia de la Covid-19, aunque no siempre fue así. Una de las cosas que le frenaban a dar ese paso era su miedo de abrirse a un verdadero encuentro con el Señor. Ahora, Jonathas se encuentra en Pamplona formándose para ser sacerdote. Procede de la diócesis de Leopoldina, Brasil.
Introducción a la fe y su 'miedo' a Dios
Jonathas llegó a Pamplona en 2023, donde estudia Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra. Desde muy joven, participó en las catequesis en su parroquia de origen.
Dios siempre ha estado presente en la familia de Jonathas. Desde pequeño, su madre le llevaba a él y a sus tres hermanas a la parroquia para participar en las catequesis de formación. Pero en la adolescencia, etapa de rebeldía y crisis, se alejó un poco de la fe, porque lo único que hacía era asistir a Misa nada más que por el precepto. «No dejar la Misa dominical, aunque sea solo por cumplir la norma eclesiástica aunque uno no tenga ninguna gana, confiere un valor infinito que siempre lo premia Dios».
A esta desgana se unía una tentación: «que siempre me detenía a comprometerme más con Dios; era mi miedo de abrirme a un verdadero encuentro con el Señor», confiesa.
Sin embargo, el sacramento de la Confirmación fue vital para comprometerse más con la Iglesia. Recibir este sacramento es una Gracia de Dios, un sacramento que como su nombre indica, ayuda a un cristiano a comprometerse a ser testigo de Jesucristo: el bautizado se fortalece con el don del Espíritu Santo, se logra un arraigo más profundo a la filiación divina y se une más íntimamente con la Iglesia.
Coronación al Sagrado Corazón de Jesús, una misión que le acercó a Dios
Con esta determinación, Jonathas comenzó a participar en otras celebraciones de su parroquia, como las coronaciones al Sagrado Corazón de Jesús.
«Además, mi compromiso al servicio de la Iglesia fue mayor cuando ayudé a formar y coordinar un grupo de jóvenes, también en mi parroquia. Esta misión me acercó mucho a Dios», expresa.
Este joven seminarista brasileño recuerda que estar cerca de los jóvenes significa ante todo escucharlos para poder acompañarlos en su camino de fe y de amor verdadero al Señor.
Así, su unión con Dios fue creciendo, fruto de su voluntad, de las buenas personas que tenía a su alrededor como el párroco, y de su propia libertad.
La llamada de Dios a su vocación
Jonathas cuenta el momento que sintió en su corazón una presencia impactante con el Señor: «En 2016, a los dieciocho años, fui invitado a ser ministro extraordinario de la Sagrada Comunión, y con este servicio al Señor sentí en mi corazón el deber de vivir mi fe de manera más responsable».
Más adelante, con la llegada de la pandemia, llegó el punto de inflexión para Jonathas: «Estaba estudiando una carrera en otra ciudad cuando empezó la pandemia y con ella, todas las restricciones que nos impusieron.
Por eso, volví a mi ciudad natal y me dediqué a ayudar a mi párroco en todo lo necesario para que los fieles pudieran seguir las celebraciones a través de Internet. Siendo testigo de todas las dificultades a las que nos enfrentábamos, y pudiendo sentir el deseo y la expresión de fe de la gente, sentí la llamada de Dios como una llama que ardía en mi corazón mientras participaba de una adoración eucarística».
Después de esta maravillosa experiencia, en 2021 comenzó su proceso de discernimiento vocacional, y en 2022 ingresó en el seminario preparatorio de su diócesis. En julio de 2023 su obispo le envió a estudiar a la Universidad de Navarra, como relata la web de su diócesis: aterrizó en Bidasoa acompañado por el rector del seminario Nuestra Señora de aparecida de Leopoldina, el padre Alessandro Alves Tavares.
Jonathas Camargo en Bidasoa.
Su formación en España
Su experiencia en el seminario internacional Bidasoa le está descubriendo la gran belleza de la Iglesia universal: «Mi estancia en Bidasoa está siendo de gran provecho para mi vocación. Aquí he podido crecer aún más en mi vida de oración y además en la vida académica. La vida compartida con sacerdotes y seminaristas de los sitios más lejanos del mundo me enseña que la Iglesia es universal y que el Señor puede llegar a todos los corazones, y para eso, quiere que estemos preparados para evangelizar a todas las naciones».
Cuando termine sus estudios de Teología en la Universidad de Navarra, regresará a su diócesis donde será ordenado sacerdote. Jonathas es consciente que todas las ciudades y países tienen sus peculiaridades y dificultades en la evangelización, pero sin oración poco se podrá conseguir.
Hay que seguir rezando por las vocaciones
«Creo que, en mi diócesis, así como en toda la Iglesia, es necesario que sigamos rezando para que surjan muchas y santas vocaciones para la mies del Señor», afirma Jonathas.
Un pensamiento muy acorde con la iniciativa que propone la Iglesia para el 19 de marzo, el Día del Seminario. Y es que, lo primero que pide la Iglesia es rezar por las vocaciones. Después, y en la medida que se pueda, ayudar económicamente a sostener las vocaciones.
Su futuro lo deja en manos de Dios, pero le pide continuar con esas ganas de servir a la Iglesia donde sea necesario y «llevar la verdad del Evangelio a todos los rincones, y jamás olvidarse de ser fiel a lo que nos pide el Señor por medio de nuestro obispo».
Marta Santín, periodista especializada en religión.