La Virgen de Guadalupe y san Josemaría: un amor filial

La Virgen de Guadalupe es uno de los mayores tesoros de nuestra fe católica en Hispanoamérica. Su figura trasciende el tiempo como un símbolo de consuelo, esperanza y unión cultural. Su imagen, milagrosamente impresa en la tilma de san Juan Diego en 1531, guarda misterios que continúan fascinando a fieles y científicos por igual.

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Pero antes de conocer los misterios que encierra la tilma de Juan Diego, volvemos al siglo XX para rememorar que, en mayo de 1970, san Josemaría Escrivá viajó a México con un ferviente deseo: rezar ante la Virgen de Guadalupe en la antigua Basílica.

«He venido a ver a la Virgen de Guadalupe, y de paso a veros a vosotros», anunció a sus hijos en los primeros saludos. La profunda devoción de san Josemaría le llevó a pasar horas en oración frente a "la Morenita del Tepeyac", a quien dirigía palabras llenas de amor:

«Te ofrezco un futuro de amor, con muchas almas... Oleadas de almas, en todo el mundo y en todos los tiempos, decididas a entregarse a tu Hijo y al servicio de los demás».

San Josemaría y la Virgen de Guadalupe: un anhelo filial

Durante su visita, rezó por la Iglesia, el Papa y por el Opus Dei con una gran y de confianza filial. Incluso, en una conversación con el cardenal Miguel Darío Miranda, había expresado con humor su anhelo: «cuando esté delante de Ella, no me sacarán del santuario ni con una grúa».

Recordando las circunstancias de aquel arranque de cariño filial a la Virgen, Mons. Javier Echevarría –que le acompañó en el viaje– escribía veinticinco años después: «Me atrevería a asegurar –se lo oí en varias ocasiones– que Nuestra Señora le obligó a emprender aquella romería penitente, porque deseaba que allí, a los pies de esa imagen morena, pidiese su intercesión en favor del mundo, de la Iglesia, y de esta pequeña porción de la Iglesia, que es el Opus Dei».

Escrivá de Balaguer guardaba un profundo cariño por la Guadalupana, reflejado incluso en los detalles de su vida diaria. En su oficina en Roma siempre tenía una imagen de ella, testigo de sus innumerables oraciones.

El impacto de su devoción a la Virgen de Guadalupe también se reflejó en los encuentros que tuvo con miles de personas durante su estancia en México. En sus catequesis, transmitía su amor por la Virgen y animaba a todos sus hijos e hijas y a los fieles a acercarse a ella con confianza y generosidad. Esta enseñanza continúa inspirando a los miembros del Opus Dei y a todos los que buscan seguir el camino de santidad en la vida cotidiana.

San Josemaría no promovía una devoción exclusiva a una advocación mariana en particular, pero reconocía en la Virgen de Guadalupe un modelo especial de ternura y cercanía divina. La llamó Asiento de la Sabiduría y Esperanza nuestra, invocándola con confianza para pedirle su intercesión en favor de todos los hijos de Dios.

La relación de san Josemaría con la Virgen de Guadalupe sigue siendo una fuente de inspiración. Su confianza filial y su amor por la Madre de Dios nos recuerdan que María está siempre dispuesta a recibir nuestras súplicas y a acompañarnos en nuestro camino hacia Cristo.

Hoy, su ejemplo nos anima a rezar con fe y a confiar plenamente en la protección maternal de la Virgen. Pero ahora adentrémonos en los misterios de una tilma milagrosa.

¿Qué es una tilma?

Para entender la magnitud del milagro de Guadalupe, es importante saber qué es una tilma. Se trata de un manto utilizado por los indígenas mesoamericanos, hecho de fibra de maguey. Este material, aunque resistente para el trabajo diario, tiene una vida útil limitada, generalmente no supera los 20 años.

Las tilmas eran prendas sencillas, utilizadas como abrigo o para transportar alimentos. Es en este contexto donde comienza la historia de la Virgen de Guadalupe, pues fue en la tilma de un humilde indígena, Juan Diego, donde se plasmó una imagen que desafía toda explicación humana.

La historia de la Virgen de Guadalupe

En diciembre de 1531, apenas 10 años después de la conquista de México, un indígena converso al cristianismo llamado Juan Diego se dirigía al Tepeyac para asistir a Misa. En ese cerro, la Virgen María se le apareció por primera vez, pidiéndole que fuera al obispo Zumárraga y le solicitara la construcción de un templo en ese lugar.

Como era de esperarse, el obispo pidió pruebas de las apariciones. En respuesta, en su última aparición, el 12 de diciembre, en la cumbre de la colina, donde solo crecían plantas especialmente resistentes a las inclemencias del tiempo, la Virgen le pidió a Juan Diego que recogiera las rosas en flor que ahí encontró, en pleno invierno.

Juan Diego obedeció y, al desplegar su tilma frente al obispo, no solo cayeron las flores, sino que apareció dibujada sobre el tejido de tela de maguey una imagen de la Virgen María. Este milagro marcó el inicio de la devoción guadalupana.

Siete misterios de la tilma

La tilma de Juan Diego no es solo un lienzo milagroso; es un enigma que ha sido objeto de numerosos estudios científicos. Estos son algunos de los misterios que la envuelven:

1. Durabilidad inexplicable: a pesar de estar hecha de fibra de maguey, que debería haberse desintegrado hace siglos, la tilma permanece intacta después de casi 500 años. Esto desafía las leyes naturales y ha sido considerado un milagro por fieles, y un hecho inexplicable por la comunidad científica que ha estudiado el lienzo.

2. El origen desconocido de los colores: los pigmentos de la imagen no corresponden a ninguna técnica pictórica conocida. Científicos han confirmado que no son de origen vegetal, animal ni mineral, y no se encuentran trazos de pincel.

3. Reflejos en los ojos: en los ojos de la Virgen, al ser ampliados, se pueden observar reflejos diminutos que corresponden a figuras humanas, incluyendo a Juan Diego y al obispo Zumárraga.

Este detalle, descubierto con tecnología moderna, asombra por su precisión en el pequeño espacio de las corneas. Mediante el proceso de digitalización de imágenes por computadora se descubrió el reflejo de trece personas en los ojos de la Virgen Morena de acuerdo a las leyes de Purkinje-Samson.

El pequeñísimo diámetro de las córneas (de 7 y 8 mm) descarta la posibilidad de pintar las figuras en sus ojos, sobre todo, si se tiene en cuenta el material tan burdo sobre el que está estampada la imagen.

4. Las estrellas en el manto: el manto de la Virgen muestra un patrón estelar que coincide con las constelaciones visibles en el cielo de México el 12 de diciembre de 1531, día de la última aparición.

5. Temperatura constante: la tilma mantiene una temperatura constante de 36,6º centígrados, similar a la de un cuerpo humano vivo.

6. Resistencia a daños: en 1921, un atentado con dinamita cerca de la tilma destruyó el altar, pero la imagen permaneció completamente intacta, sin sufrir daños.

7. Simbolismo cultural: la Virgen combina elementos indígenas y cristianos. Por ejemplo, su vestido tiene patrones florales que representan montañas sagradas para los mexicas, y su postura indica humildad y oración, común en la iconografía católica. Los rasgos de su cara son indígenas y así habló a Juan Diego en su dialecto natal.

Tilma Virgen de Guadalupe
Tilma Virgen de Guadalupe.

Hoy, esta tilma milagrosa se encuentra en la basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, expuesta para millones de peregrinos que acuden a contemplarla cada año, especialmente durante su festividad el 12 de diciembre.

La Virgen de Guadalupe, Madre de América

En la homilía del 12 de diciembre de 1981, san Juan Pablo II destacó la importancia de la Virgen de Guadalupe en la identidad cultural y religiosa de México e Hispanoamérica, refiriéndose a ella como símbolo de unidad y de evangelización, y es también tierra fértil para las vocaciones sacerdotales.

La Virgen de Guadalupe, como patrona de América, sigue alentando a jóvenes a responder con valentía a Su llamada, ofreciéndoles su protección maternal y su intercesión constante. San Juan Diego, canonizado en 2002 y elegido como mensajero de este milagro, es un ejemplo de humildad y servicio. Su vida sencilla nos recuerda que Dios obra maravillas a través de corazones dispuestos.

Como nos enseña san Josemaría, «A Jesús siempre se va y se vuelve por María». La Virgen María intercede por cada uno de nosotros. Su amor y guía fortalecen a los sacerdotes en su misión de evangelizar y servir.

María siempre guía a sus hijos hacia Jesús, y en especial a quienes Él llama al sacerdocio. Su mensaje de amor y servicio, que transformó la historia en 1531, sigue siendo fuente de fortaleza para quienes disciernen su vocación. La Virgen invita a estos jóvenes a ser puente entre Dios y su pueblo, al igual que lo fue san Juan Diego.

Una devoción que trasciende los siglos

Cada 12 de diciembre, día de su fiesta, millones de peregrinos acuden a la basílica de Guadalupe, considerada uno de los santuarios más visitados del mundo. Pero más allá de los números, la devoción a la Virgen de Guadalupe es un testimonio del amor de Dios. Su imagen no solo fue un regalo para los indígenas recién evangelizados, sino también un llamado universal a la fe y la reconciliación.

Y terminamos con una de las peticiones de san Josemaría el último día de su novena: «¡Señora, me entrego, me entrego totalmente: ya no pido! ¡Amo la Voluntad de tu Hijo! Nos abandonamos, descansamos, amamos y aceptamos sus designios, acatando en pleno la Voluntad de Dios.

Sabemos, Madre nuestra, que Tú nos darás los medios para sacar adelante este camino de caridad y de amor, y para extenderlo por todo el mundo. (...)».


Mercadillo solidario para apoyar la formación de sacerdotes

El mercadillo solidario de la Fundación CARF remueve corazones. Esto al menos es lo que le ocurrió a Mercedes Castaño, una mujer que pasó por el rastrillo de casualidad. Compró una papeleta para el sorteo de un grabado de un artista reconocido. Y le tocó. Una suerte que no le había ocurrido en la vida. Fue tal su ilusión que ha querido conocer más a fondo la labor de la Fundación CARF.

Cerca de mil personas visitaron el mercadillo solidario

«Nuestra invitada no tenía ni idea de lo que era la Fundación CARF ni del destino de los fondos del mercadillo solidario. Pero pasó por el local y compró una papeleta. Ahora está muy ilusionada y quiere conocer más sobre el destino de su pequeña aportación: la financiación de ayudas al estudio y la manutención para la formación de seminaristas, sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas que estudian en Roma y Pamplona. Y también, como no, para sufragar uno de nuestros iconos más preciados: las mochilas de vasos sagrados», cuenta Carmen, una de las responsables del Patronato de la Fundación CARF y del mercadillo solidario.

En su 28ª edición, celebrada del 26 al 30 de noviembre en los locales de la parroquia de san Luis de los Franceses, en la calle Padilla 9, un año más este rastrillo acogió a cerca de mil personas, y eso que tanto Carmen como Rosana, presidentas del Patronato, estaban un poco preocupadas por algunos cambios que se produjeron en las últimas fechas de su organización.

Rosana, copresidenta del Patronato de Acción Social.

50 voluntarias

«Estamos encantadas porque creo que cerca de mil personas en total se han pasado en algún momento por el mercadillo, que este año a durado menos días que en ediciones anteriores. Ha sido una delicia. Además, hemos contado con casi 50 voluntarias. ¡Y también algunos hombres!», expone Carmen.

Pero, por encima de todo, algo que les da mucha satisfacción a todas las personas que colaboran en este mercadillo solidario es que están ayudando a la formación de sacerdotes y seminaristas.

Como explica Rosana, este año estaban un poco preocupadas porque han tenido que modificar los días de la semana en los que siempre se organiza el mercadillo. «Nos había funcionado muy bien empezar un viernes y terminar un miércoles. Este año, sin embargo, hemos inaugurado un martes y acabado el sábado, porque el domingo la parroquia necesitaba el espacio para sus catequesis. Pero ha sido también un éxito. El sábado por la tarde-noche, las cincuenta voluntarias ayudaron a recoger todo. ¡Qué gran ayuda!».

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Para la formación de seminaristas y sacerdotes

El mercadillo solidario de la Fundación CARF, organizado por el voluntariado del Patronato de Acción Social es una cita anual que se organiza para recaudar fondos para becas de estudio para la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas que estudian en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, y en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra.

Cada año, ponen a la venta objetos de valor y otros más económicos, siempre asesorados por una red de expertos que ayudan a valorar los muebles, cuadros, menaje, cuberterías, etc. y así poner un precio adecuado.

Muebles y ropa vintage

«Este año se ha vendido muy bien los muebles que hemos restaurado y pintado gracias a una restauradora que ha dejado unas mesas de madera preciosas. Se vendieron fenomenal», cuenta Carmen.

La ropa vintage es también un clásico en el mercadillo que se vende estupendamente. «Pero además de los modelos que ponemos a la venta como faldas, vestidos, pantalones, chaquetas, abrigos, etc., contamos con una vendedora buenísima que acompaña a cada señora y joven, y la gente se va encantada. La ropa de bebé, tejida a mano por nuestras colaboradoras, también ha sido todo un éxito», dice Rosana.

La influencer Carla Restoy

Este año, el mercadillo contó con una invitada muy especial: la influencer Carla Restoy, que, con tan solo 28 años, está revolucionando las redes sociales por su mensaje sobre la vida, el matrimonio y la fe.

A Carla le pareció una maravilla el mercadillo sobre todo por su dimensión transcendental: colaborar con las ayudas al estudio las para la formación de sacerdotes y seminaristas, además de sufragar las mochilas de vasos sagrados que se obsequian a los seminaristas antes de recibir la ordenación sacerdotal, cuando regresan a sus países de origen. 

«Gracias a todos por contribuir una vez más a la formación de seminaristas, sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas adquiriendo alguna cosita en nuestro mercadillo anual. Hemos conseguido recaudar cerca de 35.000 euros. Gracias de corazón», finalizan Carmen y Rosana animando a todos a no perderse la próxima cita del mercadillo solidario.


Marta Santín, periodista especializada en información religiosa.

Adviento: tiempo de esperanza y preparación. 6 claves para vivirlo

El tiempo de Adviento marca las cuatro semanas anteriores a la Navidad, y es una oportunidad para reflexionar, reconectar con nuestra fe y vivir la espera de Cristo hecho hombre con un corazón abierto.

Pero, ¿cómo podemos aprovechar verdaderamente este tiempo sin dejarnos llevar por las distracciones del consumismo, los compromisos sociales o las preocupaciones cotidianas? A continuación, te compartimos algunas claves para vivir el Adviento con profundidad y sentido.

El significado del Adviento

La palabra Adviento proviene del latín adventus, que significa venida. Durante estas semanas, la Iglesia nos invita a preparar nuestro corazón para dos acontecimientos importantes:

El Adviento no es solo una cuenta regresiva hacia la Navidad, sino una llamada a la conversión y a la preparación espiritual. Este es un tiempo para detenernos, meditar y reorientar nuestra vida hacia Dios.

Claves para vivir el Adviento con fe

1. Reserva un momento diario para la oración

Dedica unos minutos cada día para estar a solas con Dios. Puedes leer las lecturas del día, meditar sobre los pasajes bíblicos que anuncian la venida de Jesús o rezar el Santo Rosario. Si tienes un calendario de Adviento, úsalo para profundizar en la liturgia diaria.

Tip: crea un espacio en casa para la oración con una vela o una imagen del nacimiento de Jesús. Encender una vela cada semana del Adviento puede ayudarte a recordar el significado de la espera. Recuerda la corona de Adviento.

2. Practica la caridad

El Adviento es un tiempo para mirar más allá de nosotros mismos y compartir con los demás, especialmente con quienes más lo necesitan. Considera cómo puedes ser un instrumento de amor:

3. Vive la liturgia

Asistir a la santa Misa dominical es esencial para nutrir nuestra fe. Durante este tiempo, presta especial atención a los signos litúrgicos: las lecturas, las oraciones y el color morado, que simboliza penitencia y esperanza.

4. Reduce las distracciones materiales

Es fácil dejarnos atrapar por las compras, las decoraciones o las cenas navideñas. Si bien estos elementos tienen su lugar, asegúrate de no perder de vista el verdadero significado de este tiempo.

5. Acércate al sacramento de la Confesión

El Adviento es un momento perfecto para reconciliarnos con Dios. Haz un examen de conciencia y acude al sacramento de la Confesión. Limpiar nuestro corazón nos ayuda a recibir al Niño Jesús con paz y alegría.

6. Cultiva la esperanza

El Adviento nos recuerda que la espera tiene sentido porque esperamos algo grande: el amor de Dios hecho carne. Aun en medio de las dificultades, ésta es una oportunidad para renovar nuestra esperanza y confiar en que Dios nunca nos abandona.

Tip: reflexiona sobre las virtudes de María y san José, lee acerca de los personajes de Belén. Ellos vivieron la espera con fe y humildad. ¿Cómo puedes imitar su ejemplo?

Conclusión

El Adviento es un tiempo para detenernos y mirar hacia lo esencial. Más allá de las luces, los regalos y las celebraciones, estamos invitados a preparar nuestro corazón para el encuentro con Cristo. Dejemos que este tiempo nos transforme, nos acerque más a Dios y nos haga verdaderos testigos de su amor.

¡Que este Adviento sea para ti y tu familia un camino lleno de fe, esperanza y caridad para que vivas muy bien la Navidad y el nacimiento de Jesús!



Persecución religiosa e intolerancia en el siglo XXI

La persecución religiosa que han sufrido numerosos cristianos ha sido provocada por parte de autoridades públicas, por parte de grupos no cristianos o de otros cristianos de creencias diversas durante la historia del cristianismo.

Tal vez parte de la respuesta esté en las siguientes reflexiones:

Persecución

Las persecuciones de cualquier tipo son actos deplorables, especialmente aquellas que son de tipo religioso, porque limitan la libertad del ser humano en su relación con Dios. Lamentablemente la historia universal nos ha mostrado que las persecuciones religiosas tienen su origen desde la edad antigua.

En el caso de la historia reciente de España, citado como referencia en numerosas obras, un detallado estudio publicado en 1961 por Antonio Montero Moreno,​ identificó a un total de 6.832 víctimas religiosas asesinadas en el territorio republicano, de las cuales 13 eran obispos; 4.184, sacerdotes diocesanos; 2.365, religiosos; y 283, religiosas. En un estudio publicado en 2001, el investigador y sacerdote don Ángel David Martín Rubio rebajó la cifra total de miembros del clero asesinados durante este periodo en la zona republicana a 6733.

Intolerancia

Sabemos que la intolerancia es la incapacidad de aceptar las ideas, creencias o prácticas de otras personas cuando son diferentes a las propias y qué el intolerante se caracteriza por mantener su opinión, sin atender a otras.

También sabemos que cuando se agrega el componente emocional o pasional, la intolerancia se convierte en fanatismo o que, cuando hay un apego desmedido a seguir al pie de la letra los textos fundamentales fuera de su contexto, caemos en el fundamentalismo.

Como actitudes humanas, todas ellas atentan a la dignidad de las personas, siendo motivos más habituales por razón de raza, sexo o religión.

Por último, sabemos que la tolerancia es un hábito adquirido y, por tanto, una competencia que los humanos podemos desarrollar voluntariamente, ya que nuestro instinto natural nos llevaría por el camino de la intolerancia y la agresión.

Podríamos deducir hasta aquí, que el origen del problema es personal, propio de cada uno de nosotros, y que depende de la educación recibida en nuestro entorno familiar, social y cultural.

Francisco también pidió que "nadie sea considerado ciudadano de segunda clase", sobre todo los cristianos, que representan 1% de la población en el país musulmán, ni los yazidíes, minoría perseguida por Estado Islámico.

Consecuencias de la persecución religiosa e intolerancia 

Según el último informe de  Ayuda a la Iglesia Necesitada, presentado a finales de 2014, un total de 55 países del mundo (28%), ha sufrido en los dos últimos años un notable empeoramiento o deterioro de la libertad religiosa.

En 14 de los 20 países que sufren una persecución por profesar la religión católica está relacionada con el islamismo radical y, en los otros 6, la persecución está ligada a regímenes autoritarios, la mayoría de ellos comunistas.

Según el informe de la ONG Open Door (Informe World Watch List WWL) más de 100 millones de cristianos son perseguidos hoy en el mundo.

España ha vivido su propia experiencia sobre este fenómeno: 1.523 mártires beatificados, consecuencia de la intolerancia religiosa de los años 30, de los que 11 ya están canonizados.

persecución religiosa siglo xxi

Advertencias

Es oportuno hacer dos observaciones:

a) El Papa Francisco lo hace sobre la “falsa tolerancia de quienes quieren obligar a los demás a vivir de forma privada y no pública los principios éticos consecuentes a la verdad encontrada”. (20 Jun.14).

En una palabra advierte sobre los lobos con piel de cordero, que proponen quitar los crucifijos o símbolos religiosos de la vida pública o que, en nombre de una falsa tolerancia con otras religiones, impulsan la expropiación de la Catedral de Córdoba, por poner un simple ejemplo del momento actual.

b) También es bueno advertir sobre las acusaciones falsas de discriminación que los artífices de la falacia promueven cuando ponen en un mismo plano de igualdad la dignidad de la persona y su comportamiento, acusando como discriminatoria la censura que se pueda hacer de determinados comportamientos.

Para ejemplificar este fenómeno podemos decir que cuando a un hijo se le censura que salga de botellón y regrese de madrugada, ni se agrede su dignidad personal ni se le está discriminando, solo se censura su comportamiento que es educable y modificable.

Si se censura un comportamiento promiscuo tampoco se le discrimina porque ese comportamiento puede ser modificado por el hijo, manteniendo intacta su dignidad personal que debe ser tratada con la máxima caridad y comprensión.

Plan de acción

El Papa Francisco subraya que “el problema de la intolerancia debe ser afrontada en su conjunto”. “el bien de toda la sociedad corre peligro y todos tenemos que sentirnos involucrados” (oct 2013).

En una palabra, no podemos quedar de brazos cruzados, tenemos que actuar, tenemos que luchar, con los instrumentos disponibles, que para un cristiano son entre otros, la oración, el estar comprometido con causas justas y la participación activa, ya que si no el lugar, nuestro lugar, será ocupado por otros.

Guía para realizar la Novena de la Inmaculada

¿Qué significa la Inmaculada Concepción de María?

Antes de sumergirnos en la novena a la Inmaculada, es esencial comprender el significado de la Inmaculada Concepción. 

La doctrina de la Inmaculada Concepción fue proclamada como dogma por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, a través de la bula papal Ineffabilis Deus, que declara que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo.

España desempeñó un papel determinante en la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, principalmente debido a la profunda devoción que el país siempre ha tenido hacia la Virgen María, especialmente bajo la advocación de la Inmaculada.

«La Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original desde el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano», bula Ineffabilis Deus.

La Virgen quiso acompañar esta proclamación, antes y después, en las apariciones a santa Catalina Labouré, en la Rue du Bac de París, a Alphonse Ratisbonne, en Roma, a santa Bernadette, en Lourdes, y a los pastorcitos en Fátima.

  1. Santa Catalina Labouré (1830 - Rue du Bac, París): durante las apariciones a Catalina, la Virgen le presentó el diseño de la Medalla Milagrosa, que incluía la imagen de la Inmaculada Concepción rodeada de la inscripción «Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti».
  2. Alphonse Ratisbonne (1842 - Roma): en la visión de Ratisbonne, experimentó una profunda conversión al catolicismo después de ver a la Virgen María en la iglesia de san Andrés en Roma bajo la advocación de la Medalla Milagrosa.
  3. Santa Bernadette (1858 - Lourdes): en Lourdes, la Virgen María se identificó como la Inmaculada Concepción durante las apariciones a santa Bernadette Soubirous.
  4. Santos Jacinta y Francisco y la venerable sor Lucia (1917 - Fátima): en Fátima, la Virgen María instó a la oración y a la devoción al Inmaculado Corazón de María como medios para obtener la paz.

San Maximiliano Kolbe, fundador de las Milicias de la Inmaculada y mártir en Auschwitz, desarrolló la teología de la Inmaculada Concepción creada y la Inmaculada Concepción increada. La primera se refiere a la gracia original conferida a la Virgen María en el momento de su concepción, asegurando su inmunidad al pecado original desde el primer instante de su existencia. La segunda se refiere al Espíritu Santo, como eterna concepción inmaculada procedente del Amor entre el Padre y el Hijo, y que, por su condición de esposo de la Virgen, confiere a María ser medianera de todas las Gracias. Su legado destaca la importancia de la Inmaculada Concepción en la espiritualidad católica y la entrega incondicional a la voluntad divina.

En 1954 el papa Pío XII proclamó un año mariano en la Iglesia universal, para celebrar el centenario de la definición dogmática de la Inmaculada. 

La devoción a la Inmaculada Concepción de María ofrece a todos nosotros un modelo de santidad en la figura de María. Al honrar su pureza e inspirarnos en su vida como ejemplo de obediencia y entrega a la voluntad de Dios. 

La costumbre de la novena a la Inmaculada Concepción de la Virgen María

La novena, del latín novem, consiste en rezar durante nueve días consecutivos para confiar una intención o pedir una gracia particular a Dios a través de la Santísima Virgen María. Esta costumbre de rezar la novena a la Inmaculada es una forma de prepararnos interiormente para la fiesta de la Inmaculada Concepción los nueve días previos. Se puede asistir a misa, rezar el Santo Rosario u otras devociones marianas, lo más importante es vivirla personalmente. 

¡La Inmaculada Concepción es un misterio tan grande que nueve días no son suficientes para contemplarla! Sin embargo, el tiempo dedicado a la novena a la Inmaculada permite que nuestros corazones se preparen para celebrar con alegría la primera gran fiesta mariana del año litúrgico. Esta novena a la Inmaculada, que ha sido fomentada y bendecida por la Iglesia, se reza, cada año en todo el mundo, del 30 de noviembre al 8 de diciembre.

Nueve ideas para vivir la novena de la Inmaculada

Para vivir esta novena, te proponemos meditar diariamente el Evangelio. san Josemaría aconsejaba poner más empeño en la conversación asidua con la Virgen, con un delicado esmero en la oración, la mortificación, el trabajo profesional; y procurando vivir detalles pequeños de cariño con Ella.

«A Jesús siempre se va y se vuelve por María». (San Josemaría, Camino, 495).

novena a la inmaculada

Te recomendamos la siguiente guía que con ayuda de algunas ideas surgidas del cariño de san Josemaría y del Papa Francisco a la Virgen, pueden ayudarte a prepararte durante los días previos a la fiesta de la Inmaculada Concepción. 

Día 1 - La Anunciación: reflexionamos sobre el momento en que el ángel Gabriel anunció a María que sería la Madre del Salvador.

Día 2 - La Visitación: meditamos sobre la visita de María a su prima Isabel y la alegría que trajo consigo.

Día 3 - La Natividad de María: celebramos el nacimiento de la Virgen María y su importancia en la historia de la redención.

Día 4 - La Presentación de María en el templo: consideramos el acto de presentar a María en el templo como un símbolo de consagración.

Día 5 - La Perpetua Virginidad de María: reflexionamos sobre el compromiso de María con la virginidad perpetua.

Día 6 - María, Espejo de Justicia: contemplamos a María como un modelo de virtud y justicia.

Día 7 - María, Refugio de los Pecadores: nos acercamos a María en busca de refugio y perdón.

Día 8 - María, Reina del Cielo y de la Tierra: reconocemos la realeza de María en la familia divina.

Día 9 - La Inmaculada Concepción: celebramos el dogma central, la concepción sin pecado original de María.

¡Que esta novena a la Inmaculada sea un camino de gracia y bendiciones para todos!

¿Qué es la indulgencia plenaria y cómo obtenerla?

La indulgencia plenaria, es un regalo extraordinario de la Iglesia Católica, que permite la remisión completa de la pena temporal que queda después de que los pecados han sido perdonados en el sacramento de la confesión.

Desde el año 1983 el Código de derecho canónico (c. 992) y el Catecismo de la Iglesia católica (n. 1471), definen la indulgencia de la siguiente manera:

«La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos».

San Josemaría también resaltó la profundidad espiritual de las indulgencias al afirmar: «las indulgencias son una manifestación de la misericordia infinita de Dios» (Camino, 310).

Diferencia entre indulgencia plenaria y parcial

La indulgencia plenaria y la parcial son expresiones de la infinita misericordia de Dios. Aunque difieren en su alcance, ambas nos animan a buscar la santidad a través de la fe, la oración y las obras de caridad.

La indulgencia plenaria es un regalo extraordinario, ya que remite por completo la pena temporal que queda tras el perdón de los pecados en el sacramento de la confesión. Es un acto de amor que nos permite presentarnos ante Dios purificados libres de cualquier mancha que nos aleje de Su presencia.

Por otro lado, la indulgencia parcial remite solo una parte de esta pena, pero no por ello es menos significativa. Es un paso importante que nos motiva a seguir avanzando en nuestro camino espiritual, ofreciendo nuestras oraciones, sacrificios y buenas obras como signos concretos de arrepentimiento y fe.

El Papa Francisco, lo explicó con claridad durante su Audiencia General, 9 de marzo de 2016 que «la indulgencia plenaria es un don que nos ayuda a acercarnos más a Dios y a vivir una vida más santa». Es por ello que debemos recordar que las indulgencias plenarias son una invitación a caminar hacia la santidad con esperanza y confianza en la divina misericordia.

Cada vez que recurrimos a las indulgencias, renovamos nuestro compromiso de conversión, confirmamos que el amor de Dios siempre está dispuesto a acogernos y a darnos una nueva oportunidad. ¿Qué mayor consuelo podemos tener que saber que, a través de estas prácticas, nos acercamos más al corazón amoroso del Padre?

Requisitos para obtener una indulgencia plenaria

El Papa Benedicto XVI, en su Mensaje para la Cuaresma de 2008, afirmó: «La indulgencia no puede ser entendida como una especie de 'descuento' sobre la pena debida al pecado, sino como una ayuda para una conversión más radical». La Indulgencia es una oportunidad sincera de comprometernos con el camino hacia la santidad y renovar nuestra relación con Dios.

  1. Confesión sacramental: este sacramento nos permite estar en estado de gracia y reconciliarnos con Dios. En el acto de la confesión, encontramos el abrazo amoroso del Padre que siempre está dispuesto a perdonarnos.
  2. Comunión eucarística: recibir la Eucaristía con devoción. Al acercarnos al altar, encontramos la fortaleza para vivir en santidad.
  3. Oración por las intenciones del Papa: rezar un Padrenuestro y un Avemaría nos une a la Iglesia universal. Este acto sencillo nos invita a pensar más allá de nuestras propias necesidades y a rezar por el bien común.
  4. Desapego total del pecado: este paso no exige perfección, pero sí un sincero deseo de rechazar el pecado, incluso venial. Es una llamada a examinar nuestro corazón y a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
  5. Realizar la obra indulgenciada: por ejemplo, rezar el Rosario en comunidad, leer la Sagrada Escritura durante al menos media hora o adorar al Santísimo Sacramento o llevar a cabo obras de misericordia, tanto espirituales como corporales.

Cumplir con estos requisitos es un recordatorio de que la gracia de Dios está siempre disponible para aquellos que la buscan con humildad y sinceridad.

¿Cuándo se puede obtener una indulgencia plenaria?

Existen momentos especialmente significativos para obtener indulgencias plenarias:

Además de estas fechas específicas, el Papa puede designar otras ocasiones especiales para obtener indulgencias. Cada una de estas oportunidades nos acerca al corazón misericordioso de Dios y nos invita a vivir nuestra fe.

Indulgencia plenaria y medalla de san Benito

En momentos puntuales, la Iglesia concede la posibilidad de ganar indulgencias plenarias relacionadas con el uso de la medalla de san Benito, siempre que se cumplan las condiciones habituales: confesión, comunión, oración por las intenciones del Papa, desapego del pecado y realización de una obra indulgenciada.

Entre las ocasiones más destacadas para ganar una indulgencia plenaria vinculada a la medalla de san Benito se encuentran:

Reverso y anverso de una medalla de San Benito.
Reverso y anverso de una medalla de San Benito.

Al conocer en el significado y la belleza del don de la indulgencia plenaria, nos acercamos a la misericordia infinita de Dios. En este camino de fe, la labor de la Fundación CARF es fundamental, al formar con tu apoyo a sacerdotes y seminaristas para la Iglesia Católica, que serán quienes nos guíen y acompañen en nuestra relación con Dios. Apoyar a la Fundación CARF significa que más cristianos puedan acercarse a la gracia redentora de Dios en todo el mundo.