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Julio, de Venezuela: «Hay que estar dispuesto a sacrificarlo todo»

Sacrificarlo todo por la vocación, el testimonio de Julio

Julio César Morillo Leal tiene 39 años y es de Venezuela. Pasó cuatro años (2018 a 2022) en Pamplona formándose en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra. Vivió allí la incertidumbre del covid.

Η ιστορία της Julio César Morillo Leal es la de un hombre dispuesto a sacrificarlo todo y que decidió detener una exitosa carrera profesional en su Venezuela natal para responder con valentía a la llamada de Dios para ser sacerdote.

Estudió Teología durante cinco años en Pamplona, en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra y residió en el seminario internacional Bidasoa. En el año 2022 terminó sus estudios y volvió a su diócesis en Cabimas, Venezuela, donde completó su formación y fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre. Actualmente es párroco de la Parroquia Niño Jesús, en San Timoteo.

Una familia unida por sus abuelos

Julio creció siendo el mayor de dos hermanos en el seno de una familia humilde. Sus primeros años estuvieron marcados por la atención, el afecto y la profunda tranquilidad de la vida rural, cobijado por el amor de sus abuelos. Sin embargo, el destino le tenía preparado un giro radical cuando llegó el momento de mudarse con sus padres a la ciudad.

El choque no solo fue geográfico, sino también emocional. La convivencia familiar empezó a fracturarse, transformando el hogar en un entorno complejo. Como el propio Julio recuerda: «el cambio de ambiente fue sumamente duro; la paz a la que estaba acostumbrado se desvaneció y los momentos de tranquilidad en casa comenzaron a escasear».

La adolescencia se convirtió para él en un terreno minado debido a las constantes diferencias entre sus padres. Al cumplir los 15 años, la tensión en el hogar alcanzó un límite tan sofocante que Julio llegó a contemplar una salida desesperada: abandonar su casa para escapar del conflicto.

Aquel momento crítico coincidió con el divorcio de sus padres. Lejos de huir o dejarse vencer por la situación, la ruptura redefinió su rol. Julio decidió quedarse y asumir el compromiso de ser el pilar de apoyo fundamental para su madre y su hermana menor, demostrando que incluso en medio de la tormenta, es posible encontrar la madurez necesaria para proteger a quienes más se ama.

Από εκείνη την ηλικία έπρεπε να αναλάβω ορισμένες ευθύνες στο σπίτι μου και να θέσω στον εαυτό μου διάφορους στόχους που με οδήγησαν να επικεντρωθώ στην επίτευξή τους με πολλή σκληρή δουλειά, αφοσίωση και προσπάθεια. Σχεδίασα με τέτοιο τρόπο αυτό που ήθελα για τη ζωή μου και ακολούθησα αυτό το σχέδιο μέχρι να το πετύχω.

Eligió estudiar Ingeniería porque le apasionaban los números y por eso sus sueños estaban basados principalmente en graduarse como ingenieroέτσι ώστε να μπορέσει στη συνέχεια όχι μόνο να εργαστεί στον τομέα, αλλά και να διδάξει σε πανεπιστημιακό επίπεδο.

Julio César: «hay que sacrificarlo todo por la vocación»

Το κάλεσμα al sacerdocio

La vocación es un camino estrictamente personal. Para Julio, la fe se cultivó desde la juventud a través del servicio activo en los movimientos eclesiales de Venezuela, como la pastoral juvenil, Cursillos de Cristiandad y la Legión de María. Sin embargo, fue en los Encuentros Familiares de Venezuela donde entregó gran parte de sus años de servicio.

Paradójicamente, este movimiento se enfoca en la preparación para el matrimonio y la construcción del hogar, un rumbo que Julio ya había adoptado como su meta ideal, complementándolo con sus aspiraciones profesionales.

«Hacia ese camino estaba enfocado mi proyecto de vida, lo cual me hizo creer que también eso era lo que Dios quería para mí».

Convencido de que el plano familiar y el éxito profesional eran la respuesta definitiva a su fe, Julio avanzaba con paso firme, sin sospechar que el diseño de su vocación aún contenía otros matices.

El éxito profesional frente al vacío interior

Julio alcanzó lo que muchos considerarían la cima del éxito: se graduó como Ingeniero de Petróleo, ejerció en su campo y se convirtió en profesor universitario. A una relativa corta edad, gozaba de la admiración de sus amigos y del orgullo de una familia que celebraba cada uno de sus triunfos.

Sin embargo, la realización profesional no se tradujo en una plenitud personal. Detrás de una carrera brillante, comenzó a gestarse una crisis existencial que desafiaba a sus propios planes. Como él mismo confiesa: «creía que esto sería lo que me haría plenamente feliz, pero en realidad me sentía vacío y sentía que estaba llamado a algo más».

Esa insatisfacción no fue un freno, sino el motor que lo impulsó a detenerse, cuestionar su dirección y concentrar todas sus fuerzas en descubrir su verdadero propósito de vida.

Sacrificarlo todo por la vocación

Asimilar que un proyecto exitoso no equivalía a la plenitud fue un golpe duro. Sin embargo, este choque con la realidad impulsó a Julio a iniciar una búsqueda profunda. Acompañado por su director espiritual, tomó la decisión más difícil para un profesional brillante: soltar el control y dejar su futuro en manos de Dios.

En ese proceso, llegó una revelación fundamental sobre cómo había gestionado su vida hasta entonces: «diseñé de tal modo lo que quería para mi vida y seguí ese plan hasta lograrlo. Pero mi vida estaba un poco vacía. Me percaté de que, si bien había realizado mi plan, nunca lo había sometido a consideración de Dios para ver si eso era lo que realmente Él quería para mí, sino que sólo mi oración se basaba en pedir ayuda para realizarlo y siento que Dios me permitió cumplirlo», relata.

Una vez alineado con esta nueva perspectiva, los acontecimientos comenzaron a encajar y el mensaje se volvió inconfundible: el Señor le pedía una entrega absoluta.

Atender esta llamada exigió de Julio un desapego radical. Tuvo que renunciar a su empleo, a su carrera de ingeniería y a sus estudios. El paso más complejo, sin duda, fue confrontar la resistencia de su propia familia, quienes al principio no comprendieron ese giro tan drástico. La vieja estructura había caído para dar paso a su verdadera misión.

Ένα απόσπασμα από τον Άγιο Ιωάννη Μπόσκο

El anuncio de su decisión desató una tormenta previsible: el rechazo severo de su familia. Para su entorno, abandonar una carrera consolidada no era un acto de fe, sino un síntoma de confusión. Romper con las expectativas ajenas significó para Julio cargar, durante un tiempo, con la mirada de decepción y pena de los suyos, quienes no comprendían el valor de empezar de cero.

En medio de ese aislamiento emocional, una máxima de Άγιος Ιωάννης Bosco se convirtió en su brújula y refugio, pero algo adaptada del original (Cuando se trata de servir a Dios, hay que estar dispuesto a sacrificarlo todo): «cuando se trata de seguir la vocación, hay que estar dispuesto a sacrificarlo todo».

Entonces tomó la decisión de embarcarse en esta aventura de la vocación sacerdotal y Dios se fue encargando poco a poco de poner todo en su sitio, acompañar a su familia y ocupar el lugar que Julio había dejado en ellos.

«He sentido la misericordia que Dios ha tenido al llamarme y por eso comencé mi ιερατική εκπαίδευση hace poco más de seis años, en la que hasta ahora me siento muy feliz al ver que se está realizando el sueño que Dios ha tenido conmigo, a pesar de mis debilidades».

Η σοβαρή κατάσταση στη Βενεζουέλα

Η σοβαρή κατάσταση στην οποία βρίσκεται η Βενεζουέλα είναι ήδη εμφανής.Είναι θύμα του πιο τρομακτικού πολιτικού συστήματος που μετατράπηκε σε δικτατορία, όπου τα ανθρώπινα δικαιώματα παραβιάζονται, όσοι σκέφτονται διαφορετικά διώκονται και υπάρχουν πολυάριθμες στερήσεις της ελευθερίας, οι οποίες έχουν επηρεάσει ολόκληρο τον πληθυσμό, ιδιαίτερα τους πιο μειονεκτούντες, τα παιδιά, τους ηλικιωμένους και τα ορφανά..

Οι οικογένειες έχουν ως επί το πλείστον διαλυθεί, επειδή ορισμένοι από αυτούς αναγκάστηκαν να μεταναστεύσουν σε άλλες χώρες για να εργαστούν και να συντηρήσουν τις οικογένειές τους στη Βενεζουέλα.

Ο κατώτατος μισθός για τους εργαζόμενους είναι ανεπαρκής, Η έλλειψη και η αδυναμία προμήθειας βασικών αγαθών είναι πραγματικά ανησυχητική, η έλλειψη φαρμάκων και προμηθειών στα νοσοκομεία και τα κέντρα περίθαλψης, καθώς και η πρόσφατη έλλειψη καυσίμων για τα οχήματα και η κρίση που προκλήθηκε από την τρέχουσα πανδημία που απειλεί ολόκληρο τον κόσμο, έχουν επιδεινώσει την κατάσταση σε μια χώρα που ήδη περνούσε τη χειρότερη οικονομική, πολιτική και κοινωνική κρίση στην ιστορία της.

Το έργο της Εκκλησίας της Βενεζουέλας 

Αυτό που με ανησυχεί περισσότερο είναι ότι αυτοί που θα μπορούσαν να ελέγξουν μια τέτοια κατάσταση είναι οι πρώτοι που παραβιάζουν το Σύνταγμα: το Ανώτατο Δικαστήριο, οι Ένοπλες Δυνάμεις και άλλες δημόσιες εξουσίες που είναι σαφώς στο πλευρό της κυβέρνησης που παραμένει παράνομα στην εξουσία και ελέγχει τη χώρα κατά το δοκούν.

Dentro de toda esta situación, η Εκκλησία της Βενεζουέλας επιτελεί σπουδαίο έργο προσπαθώντας να καλύψει τις ανάγκες του πληθυσμού με τη βοήθεια διαφόρων διεθνών ιδρυμάτων που έχουν δείξει αλληλεγγύη στην κατάσταση που επικρατεί στη χώρα. 

Así, han levantado comedores, centros asistenciales y han provisto de medicamentos, entre otras cosas, que le permiten solidarizarse con los fieles que en este momento necesitan algo más aparte de los Sacramentos.

Además que οι αποστολικές ομάδες ανταποκρίνονται επίσης θετικά. Έχουν αφοσιωθεί στην άσκηση διαφόρων φιλανθρωπικών έργων, βοηθώντας τους ιερείς της ενορίας και δείχνοντας τη χαρακτηριστική αγάπη και αφοσίωσή τους στα πράγματα του Θεού.

Η προσευχή, το καλύτερο μέσο

Para Julio, la transformación de su país no es una utopía ajena a la fe, sino un compromiso que nace de la vida espiritual. Considera que la oración es la herramienta más poderosa para generar un cambio verdadero en Venezuela, siempre y cuando se traduzca en acciones concretas orientadas al bien común, dejando de lado los intereses individuales para vivir el mandamiento del amor.

Desde esta convicción, la vida comunitaria y formativa incluye una súplica diaria por el futuro de la nación, especialmente por aquellos que sostienen la responsabilidad del rumbo político de Venezuela. Como suele recalcar: «la oración es el mejor medio para lograr un cambio en el país, y a partir de ella la realización de acciones concretas que lleven a la búsqueda del bien común».

Esta petición busca un nuevo horizonte de progreso para Venezuela, donde se garanticen los derechos fundamentales de los ciudadanos –como los derechos a la vida, educación, salud y trabajo– y se impulsen políticas que reactiven la economía nacional.

Bajo el amparo de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, Julio y su comunidad confían el destino de la patria a la intercesión divina. Asimismo, elevan sus oraciones para que la llamada del Señor continúe resonando con fuerza en el corazón de la juventud venezolana, inspirando a más jóvenes a dar un sí generoso que permita seguir construyendo la Iglesia en su tierra natal.



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