La escuela de María

En la escuela de María se aprende lo que todos necesitamos. Ella, como anticipo y madre de la Iglesia, y a la vez como primera discípula, es modelo y corazón del discernimiento cristiano y eclesial.

María custodia meditando

En el escándalo del pesebre (un comedero para animales), María aprende que Dios quiere ser cercano y familiar. Que viene en la pobreza y trae la alegría y el amor, no el miedo. Y que se quiere hacer comida para nosotros. Allí contempla la belleza de Dios acostado en un pesebre.

Mientras otros simplemente pasan y viven, y algunos se asombran, la Virgen María conservaba –guardaba, custodiaba– todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lc 2, 19; cf. también el v. 51).

Entrelazar los acontecimientos

Su actitud es la expresión de una fe madura y fecunda. Desde el oscuro establo de Belén, ella da a luz la Luz de Dios en el mundo. Como en un anticipo de lo que vendrá después, María pasa, ya ahora, por la cruz, sin la cual no hay resurrección.

Y así, María –encuentra Francisco– nos ayuda a superar el choque entre lo ideal y lo real.

¿Cómo? Custodiando y meditando. Cabría decir, como hace luego el Papa, que esto sucede en el corazón y en la oración de María: porque ama y reza, María, antes, durante y después de su oración, es capaz de ver las cosas desde el punto de vista de Dios.

«En primer lugar, María custodia, es decir, no se dispersa. No rechaza lo que sucede. Guarda todo en su corazón, todo lo que ha visto y oído. Las cosas bonitas, como las que le había dicho el ángel y las que le habían contado los pastores. Pero también las cosas difíciles de aceptar: el peligro de quedar embarazada antes del matrimonio, ahora la estrechez desoladora del establo donde dio a luz. Esto es lo que hace María: no selecciona, sino que custodia. Acoge la realidad tal como viene, no trata de disfrazarla, de maquillar su vida, la conserva en su corazón».

Y luego está la segunda actitud. ¿Cómo custodia María? Lo hace meditando, entrelazando los acontecimientos:

«María compara diferentes experiencias, encontrando los hilos ocultos que las unen. En su corazón, en su oración realiza esa operación extraordinaria: une lo bello y lo feo; no los mantiene separados, sino que los une». Y por eso –deduce el Papa– María es la Madre de la catolicidad, porque une, no separa. Y así capta el sentido pleno, la perspectiva de Dios.

Escuela de María
«...Las madres saben cómo proteger, saben cómo mantener unidos los hilos de la vida...», dice el Papa Francisco.

La mirada de las madres

Pues bien, «esa mirada inclusiva, que supera las tensiones guardando y meditando en el corazón, es la mirada de las madres, que en las tensiones no separan, las custodian y así crece la vida. Es la mirada con la que tantas madres abrazan las situaciones de sus hijos. Es una mirada concreta, que no se desanima, que no se paraliza ante los problemas, sino que los sitúa en un horizonte más amplio».

«Las madres –continúa– saben superar obstáculos y conflictos, saben infundir paz. Así logran transformar la adversidad en oportunidades de renacimiento y oportunidades de crecimiento. Lo hacen porque saben custodiar. Las madres saben cómo proteger, saben cómo mantener unidos los hilos de la vida, todos».

Hoy necesitamos «personas que sean capaces de tejer hilos de comunión, que contrasten los demasiados hilos de púas de las divisiones. Y eso las madres saben hacerlo», dice Francisco.

El Papa insiste en la capacidad que tienen para esto las madres y las mujeres: «Las madres, las mujeres miran el mundo no para explotarlo, sino para que tenga vida: mirando con el corazón, logran mantener unidos los sueños y la concreción, evitando la deriva del pragmatismo aséptico y la abstracción».

Le gusta destacar que la Iglesia es madre y mujer. «Y la Iglesia es una madre, es una madre así, la Iglesia es una mujer, es una mujer así».

Y deduce como ha hecho en otras ocasiones, esta consecuencia, para la Iglesia:

«Por eso no podemos encontrar el lugar de la mujer en la Iglesia sin reflejarla en ese corazón de mujer-madre. Ese es el lugar de la mujer en la Iglesia, el gran lugar del que derivan otros más concretos, más secundarios. Pero la Iglesia es madre, la Iglesia es mujer».

Y termina con una exhortación para este nuevo año: «…que, mientras las madres dan vida y las mujeres protegen el mundo, trabajemos todos para promover a las madres y proteger a las mujeres».


Ramiro Pellitero Iglesias, profesor de Teología pastoral de la Facultad de Teología en la Universidad de Navarra.

Cátedra de san Pedro y su celebración en la Iglesia

Cada 22 de febrero, la Iglesia católica celebra la festividad de la Cátedra de san Pedro, una ocasión especial que resalta el papel del Papa como sucesor de san Pedro y su misión de guiar a los fieles en la fe y la unidad.

Es un día que nos invita a mirar hacia el liderazgo espiritual con una visión renovada, recordándonos que el Papa es un guía, y también un apoyo en tiempos difíciles, alguien que nos impulsa a seguir adelante en la fe. La Cátedra de san Pedro remarca la importancia de la fe en nuestras vidas y en la comunidad, mostrándonos el camino que debemos seguir.

La celebración de la Cátedra de san Pedro se convierte en una oportunidad para unirnos en oración y fortalecer nuestra fe. La Cátedra simboliza la enseñanza y la guía que el Papa ofrece a la Iglesia y a todos los fieles.

El significado de la Cátedra de san Pedro

Este día de la Cátedra de san Pedro nos invita a recordar nuestro compromiso con la enseñanza de la Iglesia.

La palabra cátedra proviene del latín cathedra, que significa silla o asiento, y simboliza la autoridad docente del obispo. En este contexto, la Cátedra de san Pedro representa el papel de Pedro como primer obispo de Roma y la responsabilidad del Papa como su legítimo sucesor.

Ubicada en la Basílica de san Pedro en la Ciudad del Vaticano, Roma, esta cátedra es un símbolo de la continuidad apostólica y la unidad de la Iglesia.

Según el Evangelio de Mateo, Jesús le dijo a Pedro: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16,18). Con estas palabras, Cristo dejó clara la misión de Pedro como guía de la Iglesia, una misión que sigue viva hoy en el Papa y en su labor de servicio.

La Cátedra de san Pedro es un recordatorio constante de que la comunidad de los fieles católicos está unida por la fe. Rezar por el Papa, sucesor de Pedro y de la Cátedra de san Pedro, se convierte en parte fundamental de nuestra vida espiritual.

A lo largo de más de dos mil años, la Iglesia ha mantenido la sucesión apostólica, asegurando la continuidad de la misión encomendada por Cristo a sus apóstoles. Pedro, al trasladarse a Roma, estableció allí la sede del primado, convirtiendo a la ciudad en el centro de la cristiandad y en símbolo de unidad para todos los fieles.

Esta celebración es un recordatorio de que la Iglesia sigue siendo una institución viva, que se renueva constantemente y que encuentra en la figura del Papa un punto de referencia para todos los católicos.

La Cátedra de san Pedro nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre nuestro papel en la misión de la Iglesia.

Recorrido pastoral Don Lenin Alvarado, párroco de la primera iglesia del mundo dedicada al beato Álvaro del Portillo, en Guayaquil (Ecuador) Sacerdote ecuatoriano
Don Lenin Alvarado en la primera iglesia del mundo dedicada al beato Álvaro del Portillo.

La Iglesia y la ayuda a los fieles en su camino de fe

A lo largo de la historia, la Iglesia ha sido un foco de ayuda y orientación espiritual para millones de fieles en todo el mundo. En la actualidad, la figura del Papa sigue desempeñando un papel crucial en la transmisión del Evangelio y la promoción de la paz y la solidaridad entre los cristianos y no cristianos.

La Cátedra de san Pedro a nos recuerda que la Iglesia no solo guía a los creyentes, sino que también los sostiene con su enseñanza y apoyo a todas las almas. Es un espacio donde muchas personas encuentran refugio cuando la vida se complica, donde se encuentran con una comunidad que no los deja solos y con una fe que da esperanza. Al celebrar esta fiesta de la Cátedra de san Pedro, reafirmamos nuestra fe y nuestro compromiso con la Iglesia.

San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, enfatizaba la importancia de la comunión con el Papa y la oración por su persona e intenciones. En sus escritos, animaba a los fieles a rezar por el Santo Padre, reconociendo en él al «dulce Cristo en la tierra» y subrayando la necesidad de mantenernos unidos al sucesor de Pedro para fortalecer nuestra fe y la unidad de la Iglesia. La oración por el Papa es una tradición, un acto de apoyo y de comunión con la Iglesia universal.

Sacerdotes formados gracias a la Fundación CARF, un puente entre la Iglesia y la ayuda social

Los sacerdotes formados gracias a las ayudas de los benefactores de la Fundación CARF (creada por el beato Álvaro del Portillo en 1989) llevan la enseñanza de la Iglesia a todas partes del mundo. Gracias a su formación, se convierten en mensajeros del Evangelio y en ejemplos vivos de ayuda y comunión con el Papa.

Su misión fortalece la unidad dentro de la Iglesia y brinda apoyo a comunidades necesitadas a través de iniciativas pastorales y sociales, como puede leerse en los testimonios que nos mandan. Son sacerdotes que hablan de fe, que la viven en el día a día, en barrios donde la pobreza aprieta, en hospitales donde la soledad pesa y en cárceles donde la esperanza parece agotarse. Son los pies y las manos de la Iglesia en el mundo real.

Ser sacerdote en Bolivia Fundación CARF

En la actualidad, esta festividad nos invita a renovar nuestro compromiso con la Iglesia y a reconocer la guía del Papa como un luminaria que nos orienta en medio de las dificultades y desafíos del mundo moderno.

Es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra propia participación en la misión de la Iglesia y cómo, desde nuestra vida cotidiana, podemos contribuir a la construcción de una comunidad más unida y solidaria.

Una llamada a la comunión y la oración por la Iglesia

En este día de celebración, se invita a todos los fieles a orar por el Papa y por la Iglesia, para que continúe siendo un instrumento de unidad y ayuda para el mundo. La fiesta que celebramos es un recordatorio de que, a pesar de los desafíos, la Iglesia sigue siendo un pilar de esperanza y un punto de referencia para millones de personas que buscan orientación espiritual y apoyo en su camino de fe.

En un mundo que a veces parece más dividido que nunca, recordar que la Iglesia es un hogar para todos nos devuelve la fe en que la unidad es posible. Es el momento de reforzar nuestro compromiso con la fe y con todos nuestro hermanos, porque solo juntos podemos seguir construyendo una Iglesia que realmente ayude y acompañe a todos.

Al celebrar esta fiesta, reafirmamos nuestra fe en la promesa de Cristo de estar siempre con su Iglesia y reconocemos la importancia de mantenernos en comunión con el Papa, sucesor de Pedro, para ser testigos auténticos del Evangelio en el mundo de hoy.

Orar por los sacerdotes
Reza por los sacerdotes.

Meditaciones: Fiesta de la Cátedra de san Pedro

Reflexión para meditar la Fiesta de la Cátedra de san Pedro:¿qué piensa Dios de ti?; ¿Cómo apoyo al fundamento visible de unidad en la Iglesia, el Papa? ; ¿Ayudo al Romano Pontífice con la oración?...


14F, san Valentín, la celebración del amor

El día de san Valentín,???? cada 14 de febrero, millones de personas en todo el mundo celebran una fecha dedicada al amor y la amistad.

Sin embargo, más allá de los chocolates, flores y tarjetas, esta festividad tiene un origen sorprendente que se remonta al siglo III. Un sacerdote llamado Valentín desafió las órdenes del emperador romano para unir en matrimonio a jóvenes enamorados en secreto.

Con el tiempo, su historia se fue transformando hasta convertirse en una de las celebraciones más populares del año. En este artículo del blog, te contamos su verdadero origen, su evolución y cómo ha llegado hasta nuestros días.

El origen de san Valentín: un mártir del amor

El día de san Valentín tiene sus raíces en la historia de Valentín de Roma, un sacerdote cristiano del siglo III. En aquella época, el emperador Claudio II gobernaba el Imperio Romano y, en un intento por fortalecer su ejército, prohibió los matrimonios entre los jóvenes soldados. Creía que los hombres solteros eran mejores guerreros, pues no tenían familia a la que debían regresar o en la que estar pensado en el campo de batalla.

Sin embargo, Valentín, convencido de que el amor debía estar por encima de estas restricciones, comenzó a celebrar matrimonios en secreto. Su labor pronto fue descubierta y, tras ser arrestado, se le ordenó renunciar a su fe. Valentín se negó y fue condenado a muerte.

Finalmente, este sacerdote fue ejecutado el 14 de febrero del año 270. Su valentía y sacrificio lo convirtieron en un símbolo del verdadero amor y en un mártir que empezó a ser venerado por la Iglesia católica.

San Valentín, reconstrucción facial en 3d. | De Cicero Moraes - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,

San Valentín y la Iglesia católica

Debido a su historia y a su muerte en defensa del amor y de la amistad, san Valentín fue reconocido como mártir en la Iglesia católica. En el año 494, el papa Gelasio I estableció oficialmente el 14 de febrero como su festividad. Sin embargo, esta fecha también tenía un propósito adicional: sustituir las celebraciones paganas de las Lupercales, una antigua festividad romana que tenía lugar a mediados de febrero y que estaba dedicada a la fertilidad y al dios Fauno.

Las Lupercales eran celebraciones desenfrenadas en las que los jóvenes sorteaban el nombre de una mujer con la que debían emparejarse durante la festividad. Al considerarlas inadecuadas para la nueva moral cristiana, la Iglesia promovió el culto a san Valentín como un modelo de amor puro y fiel.

La evolución de san Valentín: del martirio al amor romántico

Aunque san Valentín fue venerado durante siglos, la conexión con el amor romántico se fortaleció en la Edad Media. Se cree que la asociación moderna con el amor nació en Inglaterra y Francia durante los siglos XIV y XV.

Uno de los primeros escritores en relacionar san Valentín con el romance fue Geoffrey Chaucer, autor de Los cuentos de Canterbury. En su poema Parlamento de las aves (1382), menciona que el 14 de febrero era el día en que las aves escogían pareja, lo que reforzó la idea de que esta fecha estaba ligada al amor.

Desde entonces, comenzó a popularizarse la tradición de enviar mensajes de amor en esta fecha. En el siglo XVII, las cartas escritas a mano se convirtieron en una costumbre común entre los enamorados.

Con la llegada de la Revolución industrial en el siglo XIX, se comenzaron a producir tarjetas de san Valentín en masa, dando origen a la mercantilización de esta festividad.

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San Valentín bautizando a santa Lucila, 1575. Un óleo sobre lienzo de Jacopo Bassano del Grappa.

San Valentín en la actualidad: un día para celebrar el amor y la amistad

Hoy, san Valentín se ha convertido en una celebración mundial. En muchos países, las parejas intercambian regalos, flores, chocolates y tarjetas como muestra de amor y aprecio. Aunque en sus inicios fue una festividad religiosa, ha trascendido las barreras culturales y se celebra en diferentes partes del mundo con multitud de costumbres:

Además, durante los últimos años, san Valentín ha dejado de ser solo una festividad para parejas y también se ha convertido en una oportunidad para celebrar la amistad y el amor en todas sus formas.

Otras personas organizan reuniones con amigos o incluso celebran el Galentine’s Day, una tendencia popularizada por la serie Parks and Recreation, que consiste en un día dedicado a celebrar la amistad femenina.

Para la Fundación CARF, lo más impresionante y bonito de este día inolvidable de amor y amistad es que estamos hablando de un sacerdote, san Valentín, que bautizaba e impartía el sacramento del Matrimonio para que muchas familias fuesen germen y semilla de las vocaciones sacerdotales para servir a la iglesia en todo el mundo.

La esperanza, motor de la educación

En este año jubilar de la esperanza se preguntaba el Papa, ¿cuál es el método educativo de Dios? Y se respondía: es el de la proximidad y cercanía, la esencia es fundamental en este proceso educativo”. Así comenzó Francisco su discurso para un grupo de educadores católicos italianos, el pasado 4 de enero de 2025

La pedagogia de Dios

Sobre el telón de fondo de la cercanía, compasión y ternura, características del “estilo” Dios, se perfila la pedagogía divina: «Como un maestro que entra en el mundo de sus alumnos, Dios elige vivir entre los hombres para enseñar a través del lenguaje de la vida, del amor y de la esencia. Jesús nació en una condición de pobreza y sencillez: esto nos llama a una pedagogía que valora lo esencial y pone en el centro la humildad, la gratuidad y la acogida». 


«La de Dios –señala Francisco– es una pedagogía del don, una llamada a vivir en comunión con Él y con los demás, como parte de un proyecto de fraternidad universal, un proyecto en el que la familia ocupa un lugar central e insustituible». Es una síntesis, en clave educativa, de las líneas principales de su pontificado.

La pedagogía de Dios, prosigue, es “una invitación a reconocer la dignidad de cada persona, empezando por los descartados y marginados, como se trataba a los pastores hace dos mil años, y a apreciar el valor de cada etapa de la vida, incluida la infancia. La familia es el centro, ¡no lo olvidemos!” (cf. Declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Dignitas infinita, 8-IV-2024)

La educación en el marco del jubileo

¿Cómo queda la educación iluminada en el jubileo de la esperanza?

«El Jubileo –señaló el Papa– tiene mucho que decir al mundo de la educación y de la escuela. De hecho, ‘peregrinos de la esperanza’ son todas las personas que buscan un sentido para su vida y también quienes ayudan a los más jóvenes a recorrer este camino».

Destaca Francisco la evidencia de que la educación tiene que ver de modo central con la esencia: la esencia, apoyada en la experiencia de la historia de la humanidad, de que las personas pueden madurar y crecer. Y esta esencia sostiene al educador en su tarea:

“Un buen profesor es un hombre o una mujer de esencia, porque se entrega con confianza y paciencia a un proyecto de crecimiento humano. Su esencia no es ingenua, está arraigada en la realidad, sostenida por la convicción de que todo esfuerzo educativo tiene valor y de que toda persona tiene una dignidad y una vocación que merecen ser cultivadas”.

En suma, y es el centro del discurso: «La esencia es el motor que sostiene al educador en su compromiso diario, incluso en las dificultades y los fracasos».

Pero, se pregunta el Papa, «¿cómo no perder la esperanza y alimentarla cada día?»

La pedagogía de la esencia

Sus consejos comienzan por la relación personal del educador con el Maestro y compañero de maestros y alumnos: «Mantened la mirada fija en Jesús, maestro y compañero de camino: esto os permite ser verdaderamente peregrinos de esencia. Pensad en las personas que encontráis en la escuela, niños y adultos».

Ya lo decía en la bula para la convocación del jubileo: «Todos esperan. En el corazón de toda persona anida la esencia como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana” (Spes non confundit, 1).

Recurriendo a ese argumento en continuidad con la encíclica Spe salvi, de Benedicto XVI, dice Francisco: «Estas esencias humanas, a través de cada uno de vosotros –los educadores–, pueden encontrar la esencia cristiana, la esencia que nace de la fe y vive de la caridad». Y, subraya: «no lo olvidemos: la esencia no defrauda. El optimismo defrauda, pero la esencia no defrauda. Una esencia que supera todo deseo humano, porque abre las mentes y los corazones a la vida y a la belleza eterna».

¿Cómo hacer, en concreto para que esto pueda acontecer en las escuelas o en los colegios de inspiración cristiana?

He aquí la propuesta de Francisco: «Estáis llamados a elaborar y transmitir una nueva cultura, basada en el encuentro entre generaciones, en la inclusión, en el discernimiento de lo verdadero, lo bueno y lo bello; una cultura de la responsabilidad, personal y colectiva, para hacer frente a desafíos globales como las crisis medioambientales, sociales y económicas, y al gran reto de la paz. En la escuela se puede ‘imaginar la paz’, es decir, sentar las bases de un mundo más justo y fraterno, con la contribución de todas las disciplinas y la creatividad de niños y jóvenes».

Se trata, como vemos, de una propuesta incisiva y articulada: la esperanza cristiana asume todas nuestras esperanzas (especialmente la paz); es una esperanza activa y responsable que trabaja por una nueva cultura; requiere el diálogo y la interdisciplinariedad (cf. const. ap. Veritatis gaudiium, 4c), el discernimiento y la creatividad, que han de pasar de los profesores a los alumnos.

Es una propuesta exigente, pero no utópica. Todo depende de la calidad de nuestra esperanza (la de cada educador, la de cada familia, la de cada comunidad educativa). Ese es el motor.

El Papa concluye apelando a las tradiciones educativas y animando al trabajo en conjunto de los educadores:

«No olvidéis nunca de dónde venís, pero no caminéis con la cabeza vuelta hacia atrás, lamentándoos de los viejos tiempos. Pensad más bien en el presente de la escuela, que es el futuro de la sociedad, en plena transformación epocal. Pensad en los jóvenes profesores que dan sus primeros pasos en la escuela y en las familias que se sienten solas en su tarea educativa. Proponed a cada uno vuestro estilo educativo y asociativo con humildad y novedad».

La esencia, en la medida de su calidad, es el motor de la educación.


Don Ramiro Pellitero Iglesias, profesor de Teología pastoral de la Facultad de Teología en la Universidad de Navarra.

Eugenesia y eutanasia en el nazismo

El nazismo no solo se crearía instituciones para su desarrollo, como la Sociedad Alemana para la Higiene Racial (1904), sino que países tan democráticos como Estados Unidos, Dinamarca o Suecia aprobaron leyes restrictivas para los portadores de enfermedades hereditarias que llegarían hasta la esterilización forzosa, eugenesia y eutanasia.

Ley para la Protección de la Salud Hereditaria

Estas ideas –de eugenesia y eutanasia, sin llamarlas así– calaron en algunos dirigentes nacionalsocialistas, Adolf Hitler incluido, deseosos de afirmar la supremacía de la raza aria librándola de cualquier posible mácula.

Más allá de las teorías y los objetivos plasmados en innumerables libros, la primera medida oficial tuvo lugar el 14 de julio de 1933, apenas transcurrido medio año desde su llegada al poder en Alemania, con la promulgación de la ley para la Protección de la Salud Hereditaria.

Establecía que quienes sufrieran de “imbecilidad congénita, esquizofrenia, demencia maniacodepresiva, epilepsia hereditaria, enfermedad de Huntington [...] y alcoholismo agudo” debían ser esterilizados, y se crearon tribunales especiales para velar por su cumplimiento. ¿Es o no es esto una forma de eutanasia y eugenesia?

A pesar de las quejas de la Iglesia católica y de algunas personalidades, se supone que entre 1933 y 1945 unos 400.000 alemanes fueron sometidos a esterilización forzosa. Se incluyeron otros casos no previstos en la ley, como los niños de madres alemanas y soldados coloniales franceses nacidos en el Ruhr durante la ocupación gala (1923-25).

Pero, como el propio Hitler confesó en 1935 al doctor Gerhard Wagner, líder de la Sociedad Nacionalsocialista de Médicos alemanes, le parecía necesario ir más allá, aunque la situación no lo permitiera todavía. Había que seguir dando pasos hasta la llegada del momento oportuno, y este arribaría al son de los tambores de guerra.

Un cartel de una conferencia de 1921 sobre eugenesia, que muestra los estados de EE.UU. que habían implementado leyes de esterilización. Dominio público

Un cartel de una conferencia de 1921 sobre eugenesia-eutanasia, que muestra los estados de EE.UU. que habían implementado leyes de esterilización.

El caso Kretchmar

El 20 de febrero de 1939 nacía en la pequeña localidad sajona de Pomssen el niño Gerhard Kretchmar. Lo que debía comportar una alegría para sus padres, Richard y Lina, se convirtió en desesperación, pues, además de faltarle un brazo y una pierna, era ciego y sufría otras patologías. Al consultar a su médico de cabecera, este manifestó que lo mejor que pudiera pasar es que se muriera.

Nacionalsocialistas convencidos, los padres elevaron una petición a Hitler en tal sentido, dado que la eutanasia-eugenesia era ilegal. El canciller accedió a la petición, enviando a su médico personal, Karl Brandt, a Leipzig para recabar toda la información y actuar si lo consideraba oportuno. El 25 de julio de 1939, con la aquiescencia de todos, el niño fallecía tras serle suministrada una inyección de Luminal.

Posiblemente, el convencimiento de que una amplia parte de la sociedad alemana entendería la ampliación de las medidas eugenésicas movió al régimen a dar un paso más. Días antes, a cuenta del caso, había tenido lugar una reunión secreta en una villa en la berlinesa Tiergartenstrasse, 4.

En el encuentro, presidido por el propio Brandt y Philipp Bouhler, jefe de la Cancillería del Führer en el NSDAP, participaron distintos miembros del Ministerio del Interior, así como prestigiosos médicos y psiquiatras.

Allí se marcó como objetivo establecer un programa de eutanasia-eugenesia a gran escala que afectara a enfermos incurables, en el argot nazi, 'vidas indignas de ser vividas', y así poder darles una 'muerte misericordiosa'.

Registro científico de enfermedades hereditarias y congénitas

En la discusión se barajó la posibilidad de elaborar una ley de eutanasia-eugenesia, pero se concluyó que una gran parte de la población, en especial las Iglesias, no la entendería. Se optó entonces por tomar esas medidas de una forma discreta y a escondidas, para que no se pudiera hablar de asesinato.

Una de las primeras fue la creación del Comité del Reich para el registro científico de enfermedades hereditarias y congénitas, que elaboraría un censo de los recién nacidos con deficiencias.

La reunión final tuvo lugar el 5 de septiembre. En ella se exhibió un documento firmado el día 1 (fecha de la invasión de Polonia) por Hitler que señalaba: «El Reichsleiter y el doctor en medicina Brandt están encargados, bajo su responsabilidad, de extender las atribuciones de ciertos médicos que serán designados nominalmente.

Estos podrán conceder una muerte misericordiosa a los enfermos a los que hayan considerado incurables de acuerdo con la apreciación más rigurosa posible». Todos pensaron que la ciudadanía alemana, ocupada con la guerra, le prestaría poca atención.

En paralelo, se orquestó una campaña para concienciar a la sociedad germana del desgaste económico y social que suponía mantener con vida a estas personas.

De los libros y folletos se pasaría a cortometrajes como Das Erbe (La herencia, Carl Hartmann, 1935), y a exitosos largometrajes como Ich klage an (Yo acuso, Wolfgang Liebeneiner, 1941).

Mientras tanto, en las escuelas, a los niños se les planteaban problemas como este: «Si mantener un manicomio para enfermos mentales incurables cuesta 500.000 marcos al año y construir una vivienda para una familia trabajadora vale 10.000, ¿cuántas casas familiares se podrían construir al año en lo que se dilapida en el manicomio?».

Karl Brandt, doctor personal de Hitler y organizador del Aktion T-4. Dominio público

Karl Brandt, doctor personal de Hitler y organizador del Aktion T-4.

Arranca la Aktion T-4

La operación se puso en marcha con el nombre de Aktion T-4, por la mansión de Tiergartenstrasse en que tuvo su sede. Hospitales y sanatorios mentales de todo el Reich fueron impelidos a informar de aquellos enfermos considerados incurables.

Debían hacerlo a través de un formulario establecido por el Ministerio del Interior que incluía tres grupos:

  1. esquizofrénicos, epilépticos, sifilíticos, seniles, parálisis irreversibles, etc.
  2. enfermos con al menos cinco años de hospitalización; 3) criminales alienados y extranjeros.

Una vez llegaban los expedientes, tres médicos los revisaban y marcaban un recuadro que decidía el futuro del afectado. Una cruz roja significaba la muerte; la azul, la vida; y un interrogante, la duda con futura revisión.

A los primeros los recogían unos grandes autobuses grises, utilizados por Deutsche Post, el servicio de correos, que tenían la particularidad de llevar los cristales de las ventanillas tintados en negro.

Al poco de ser trasladados los enfermos, las familias recibían una nueva carta informando de la defunción.

El destino era uno de los seis centros habilitados para su gaseamiento: Grafeneck, Hartheim, Sonnenstein, Brandenburg, Bernburg y Hadamar. En ellos se realizaba un somero examen visual que libró a pocos de la inmediata muerte. A los niños de muy corta edad se les eliminaba con inyecciones de morfina o escopolamina.

Aunque se notificaba a la familia el traslado, no se añadían demasiados detalles. Al cabo de poco, recibía una nueva carta informando de la defunción y su supuesta causa, y anunciando que el cadáver había sido incinerado por motivos de salud pública.

En algunos casos se añadían las cenizas, y en otros se daba un corto plazo para que pudieran ser recogidas por los familiares.

El número de colectivos afectados fue aumentando progresivamente. Una directiva obligaba a médicos y parteras a informar de los niños que nacían con malformaciones, y poco después se informaba a los padres de la existencia de unos sanatorios especiales para su cuidado y rehabilitación, solicitando su autorización para trasladarlos a unos centros de los que casi nadie volvió.

Karl Brandt (a la derecha), junto a Adolf Hitler y Martin Bormann. Bundesarchiv

Karl Brandt (a la derecha), junto a Adolf Hitler y Martin Bormann. Bundesarchiv, Bild 183-H0422-0502-001 / CC-BY-SA 3.0

La oposición al programa de eugenesia-eutanasia

Las cartas de condolencia, por otra parte, no siempre resultaban convincentes. Algunas contenían errores de sexo o edad, y las patologías del difunto no siempre casaban con la causa de la muerte. A veces la urna estaba vacía, o había dos urnas para una misma persona.

La presión sobre el personal de los centros comenzó a ser excesiva, y en las poblaciones adyacentes a los sanatorios comenzaron los rumores.

En una fecha tan temprana como el 19 de marzo de 1940, Theophil Wurm, obispo protestante de Wurtemberg, envió una carta al ministro del Interior pidiendo explicaciones. Seguirían otros, mientras las familias se mostraban cada vez más reacias a los traslados.

Sin embargo, el aldabonazo a la Aktion T-4 lo puso el obispo de Münster, Clemens August von Galen, en su homilía del 3 de agosto de 1941.

El obispo Clemens August von Galen.

El obispo Clemens August von Galen.

En el sermón, que fue reproducido en algunas parroquias de la diócesis, decía Von Galen: «Se ha extendido la sospecha, que raya en la certeza, de que tantas muertes inesperadas entre los pacientes mentales no se deben a causas naturales, sino que han estado deliberadamente programadas, y que los oficiales, siguiendo el precepto según el cual está permitido destruir ‘vidas que no merecen ser vividas’, matan a personas inocentes, si se decide que estas vidas no tienen valor para el pueblo y para el Estado.

Es una doctrina terrible que justifica el asesinato de gente inocente, que da carta blanca para matar a inválidos, deformes, enfermos crónicos, ancianos que no pueden ejercer un trabajo y los enfermos que sufren una enfermedad incurable».

La denuncia no podía ser más alta y clara, e hizo mella. La oposición a las medidas eutanásico-eugenésicas arreció, al tiempo que el nerviosismo de los ejecutivos de la Aktion T-4 aumentaba.

Inmerso en la campaña contra la URSS, Hitler no quería ningún malestar social en la retaguardia, por lo que no le quedó más remedio que suspender 'oficialmente' la operación el 24 de agosto de 1941.

Se llevaban para entonces registradas 70.273 víctimas. Sin embargo, recientes estudios sugieren que la operación continuó de forma encubierta y con otros métodos.

Aunque los traslados cesaron, una inyección mortal, la intoxicación con medicamentos o la inanición sustituyeron al gas. El número de víctimas probablemente nunca se sabrá, aunque muy bien podrían rondar las 200.000.


Publicado originalmente en La Vanguardia.

5 claves imprescindibles: eutanasia vs. cuidados paliativos

¿Cuidados paliativos... eutanasia? ¿Qué se piensa hoy de la muerte? Hablar de la muerte no es algo políticamente correcto en nuestra cultura, porque la consideramos como ajena a la vida; como si tan sólo ocurriera por mala suerte o por desgracia.

Sin embargo, en realidad, la muerte acontece en cualquier momento de la existencia, incluso durante la niñez. La muerte de un ser querido supone un un inmenso dolor y duelo por la separación física definitiva de esa persona tan importante para nosotros. Supone dolor por quien ha fallecido y también dolor para nosotros, que quedamos privados de su presencia.

La enfermedad termina es la proximidad de una muerte irremediable. Se caracteriza porque el moribundo tiene un "dolor holístico o total". Sufre de dolor físico, psíquico, espiritual y social.

¿Qué es la eutanasia?

Es acabar con la vida de una persona enferma. Es la provocación intencionada de la muerte de una persona que padece una enfermedad avanzada, crónica o terminal. Esta muerte se puede causar por acción o por omisión.

Los médicos vemos con dolor como en las llamadas sociedades avanzadas se instaura la eutanasia para librar a la sociedad de personas molestas, que generan costes para el estado.

A su vez, contemplamos con satisfacción cómo en los lugares en que se han instaurado los cuidados paliativos y la asistencia domiciliaria, los pacientes y sus familias muestran una profunda gratitud.

En nuestro país se han implementado en los últimos años, pero urgente un desarrollo más amplio y más homogéneo de los cuidados paliativos en toda la geografía española.

¿Qué estrategias utilizan las campañas que defienden la ley de eutanasia?

Los que defienden la ley de eutanasia utilizan campañas y hacen movilizaciones para remover los sentimientos de las personas y tratar de demostrar que no se puede 'hacer otra cosa'.

Se basan en la autonomía de la persona, si ésta lo desea. Autonomía que en la práctica no existe, porque todos por definición somos vulnerables y dependientes. Y de forma muy especial, en los últimos momentos de la vida.

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Los cuidados paliativos

Afortunadamente, la humanización de la asistencia sanitaria y el control del sufrimiento de un enfermo en situación terminal es hoy médicamente posible gracias a la correcta aplicación de los cuidados paliativos, que se administran según una guía de actuación basada en unos principios éticos que orientan la toma de decisiones clínicas.

Principios éticos de la práctica de los cuidados paliativos

Principio de solidaridad

La solidaridad con las personas en situación terminal y con sus familias implica el acompañamiento y la aplicación de los recursos asistenciales adecuados. Nadie debe afrontar en soledad sus propia muerte, sin una ayuda esencial de los demás.

Esta solidaridad implica decir no al abandono, al desinterés y al olvido. Implica un decir si a la cercanía, al calor humano, a la prestación de unos cuidados de calidad. Un sí también al alivio del sufrimiento social.

Principio de no maleficencia

La no maleficencia surge de la ética hipocrática con lo conocido, principio de Primum non nocare. No hacer nunca daño al ser humano que sufre es una exigencia previa a toda intervención médica.

Esto supondrá comprobar un diagnóstico correcto de terminalidad y evitar las medidas médicas que no van a lograr los objetivos deseados.

Principio de justicia

Exige ofrecer las mismas soluciones a todos los pacientes. Garantizar los derechos del enfermo terminal y su familia sin discriminación.

Para ello será necesario comprobar la adecuación de :

  • La estructura.
  • La capacidad de los profesionales.
  • El proceso, por la corrección de protocolos asistenciales.
  • Los resultados de la fase terminal y el logro de una muerte apropiada.
  • Aplicar el principio de justicia también incluye evaluar la posibilidad de futilidad social.

El principio de autonomía

Los individuos deben ser tratados como entes autónomos, y las personas cuya autonomía esté disminuida deben ser objeto de protección. Una forma de respetar la autonomía es promover en la práctica la participación del enfermo y de su familia en la toma de decisiones.

Ello qué implica:

  • Informar cpmprensiblemente al enfermo y a los familiares próximos.
  • Garantizar la volundad en la aceptación del tratamiento, mediante el uso del consentimiento informado, respetando el derecho a rechazarlo.
  • Proteger a los menores que no puedan tomar por sí mismos una decisión, y aceptar las decisiones de los padres.

Principio de beneficencia

Exige no causar ningún daño. Maximizar los beneficios posibles y minimizar los posibles daños. Los cuidados paliativos realizan un análisis objetivo de la relación beneficios y riesgos, aplican un plan de atención integral multidisciplinar. Y aplican la sedación final, cuando esta es necesaria con un protocolo éticamente correcto.

Conclusiones

Por todo lo expuesto considero:

Primero, que es de vital importancia la concienciación a todos los niveles, médico, social, familiar e individual, de la radical diferencia que existe entre cuidados paliativos y eutanasia.

Segundo, que es vital importancia naturalizar y humanizar el trance final de la existencia, respetando la dignidad de la persona en cada caso particular. El momento más importante de la vida de una persona es el momento de la muerte.

Tercero, que es rechazable la instauración de la ley de la eutanasia, cuya aplicación se presta a errores y equívocos. Y que, sin embargo, es urgente la instauración, cuanto antes, de una ley de cuidados paliativos.


Ana María Álvarez Silván, médico emérito HUVR.