Todos estos sentimientos, serán reales si dejamos que el Niño Jesús nazca en nuestros corazones y los ilumine. Porque, como dijo Benedicto XVI, «si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad? La celebración se vacía».
Hoy los cristianos estamos rodeados por una celebración muchas veces vacía y consumista, muy diferente al verdadero sentido de la Navidad, donde conmemoramos el nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios, que «por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre» (Credo niceno-constantinopolitano). Cada año, la Iglesia se prepara para vivir la Navidad con el tiempo litúrgico del Adviento, que dura cuatro semanas.
¿Qué es y cuál es el sentido de la Navidad?
Con el sentido de la Navidad católica, cambial la forma de adorar a Dios. El cristiano pasa de orar mirando al cielo, a volver los ojos a la tierra para reparar en la fragilidad de un niño pequeño que duerme entre la paja de un pesebre. La grandeza infinita de Dios se torna en la fragilidad de un niño recién nacido. De pronto, dos conceptos como la divinidad e infancia, hasta entonces muy distantes, se unen en una persona y misma dirección. El sentido de la Navidad es la revelación de los más sencillos, que pone a prueba la sabiduría de los sabios y entendidos.
Fueron pastores los primeros en adorar al Niño en el pesebre; y lo hicieron porque entendieron que un Niño Dios abraza su nimiedad y sencillez. Su fe ha soñado con un Dios como este que vive entre sus rebaños, que sea uno más entre ellos, padeciendo sus mismas necesidades.
Y, al acercarse a la cueva descubren que ese Dios hecho niño se refugia en el regazo de su Madre. Es ese vínculo entre el Niño y la Madre el que termina de completar el misterio de la Navidad cristiana. Porque Dios deja de ser una ser abstracto y lejano, para convertirse en un Dios indefenso, humano, que se cobija en una Madre, intercesora en nuestra relación con Él.
Si la despojamos de este sentido originario, el sentido de la Navidad deja de tener la auténtica impronta cristiana.
«Ante todo –subrayo–, nosotros, los cristianos, tenemos que reafirmar con convicción profunda y sentida la verdad de la Navidad de Cristo para testimoniar ante todo la conciencia de un don gratuito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos».Benedicto XVI.
El árbol de Navidad en la tradición católica
El primer rasgo del árbol dentro en el sentido de la Navidad es su capacidad de mantener las hojas vivas en invierno por eso se utilizan abetos o pinos. «Era un símbolo de la eternidad y de la vida de Dios que no pasa nunca. Por lo tanto, aplicarlo a la vida de Dios que no pasa nunca, aplicarlo al Hijo de Dios que viene con nosotros en la Navidad le da ese sentido también de Dios que se hace presente en medio de la humanidad», dice don Bernardo Estrada, Profesor de la PUSC.
Los primeros indicios de adornos al árbol nos llevan a Alemania en donde se le colgaban frutos, recordando el árbol de la vida del paraíso. Hoy, el árbol de Navidad es más que una decoración, es una señal de alegría para todo el mundo.
En palabras de san Juan Pablo II: «en invierno, el abeto siempre verde se convierte en signo de la vida que no muere […] El mensaje del árbol de Navidad es, por tanto, que la vida es ‘siempre verde’ si se hace don, no tanto de cosas materiales, sino de sí mismo: en la amistad y en el afecto sincero, en la ayuda fraterna y en el perdón, en el tiempo compartido y en la escucha recíproca».
«El árbol de Navidad y los regalos propios de estas fechas, son un modo de recordar que del árbol de la Cruz proceden todos los bienes… Por eso tiene un sentido cristiano la tradición de poner bajo el árbol los regalos de Navidad para los niños: frente a una cultura consumista que tiende a ignorar los símbolos cristianos de las fiestas navideñas, preparémonos para celebrar con alegría el nacimiento del Salvador, transmitiendo a las nuevas generaciones los valores de las tradiciones que forman parte del patrimonio de nuestra fe y cultura». Benedicto XVI.
Cómo celebrar la Navidad católica
El papa Francisco nos recomienda que para vivir el verdadero sentido de la Navidad cristiana lo primero es hacer espacio para el Niño que va a nacer. Algunos consejos prácticos del Santo Padre son:
1. Poner el nacimiento y explicarlo a los niños, y rezar allí reviviendo la escena. Hacer espacio en nuestros corazones y en nuestros días al Señor. Que sea una fiesta de la alegría, de acoger al Señor en el pesebre y en el corazón. Asistir a la Santa Misa. Recibir el sacramento de la Confesión.
«Cada familia cristiana, como hicieron María y José, puede recibir a Jesús, escucharlo, hablar con Él, estar con Él, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio en nuestros corazones y en nuestros días al Señor».Papa Francisco.
2. Que el sentido de la Navidad no sea una fiesta del consumismo desmedido: dar a los necesitados. También de dar tiempo y afecto a la familia y a quienes tenemos cerca.
«Que la Santa Navidad no sea nunca una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia, de los regalos inútiles, o del desperdicio superfluo, sino que sea una fiesta de la alegría, de acoger al Señor en el pesebre y en el corazón». Papa Francisco.
3. El sentido de la Navidad es la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo.
«Esto es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo; de Dios que sirve en la mesa; de Dios que se esconde a los intelectuales y sabios y que se revela a los pequeños, sencillos y pobres».Papa Francisco.
Bibliografía
Pasaje de La Bendición de la Navidad, Audiencia General, 24 de diciembre de 2006, Benedicto XVI.
Entrevista a P. Bernardo Estrada Profesor de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.
Audiencia General, 19 de diciembre de 2004, san Juan Pablo II.
El espíritu de la liturgia, Ciudad del Vaticano, 18 diciembre 2007. Benedicto XVI.
Consejos del papa Francisco para vivir mejor la Navidad, diciembre de 2014.
La Virgen de Guadalupe y san Josemaría: un amor filial
La Virgen de Guadalupe es uno de los mayores tesoros de nuestra fe católica en Hispanoamérica. Su figura trasciende el tiempo como un símbolo de consuelo, esperanza y unión cultural. Su imagen, milagrosamente impresa en la tilma de san Juan Diego en 1531, guarda misterios que continúan fascinando a fieles y científicos por igual.
Pero antes de conocer los misterios que encierra la tilma de Juan Diego, volvemos al siglo XX para rememorar que, en mayo de 1970, san Josemaría Escrivá viajó a México con un ferviente deseo: rezar ante la Virgen de Guadalupe en la antigua Basílica.
«He venido a ver a la Virgen de Guadalupe, y de paso a veros a vosotros», anunció a sus hijos en los primeros saludos. La profunda devoción de san Josemaría le llevó a pasar horas en oración frente a "la Morenita del Tepeyac", a quien dirigía palabras llenas de amor:
«Te ofrezco un futuro de amor, con muchas almas... Oleadas de almas, en todo el mundo y en todos los tiempos, decididas a entregarse a tu Hijo y al servicio de los demás».
San Josemaría y la Virgen de Guadalupe: un anhelo filial
Durante su visita, rezó por la Iglesia, el Papa y por el Opus Dei con una gran y de confianza filial. Incluso, en una conversación con el cardenal Miguel Darío Miranda, había expresado con humor su anhelo: «cuando esté delante de Ella, no me sacarán del santuario ni con una grúa».
Recordando las circunstancias de aquel arranque de cariño filial a la Virgen, Mons. Javier Echevarría –que le acompañó en el viaje– escribía veinticinco años después: «Me atrevería a asegurar –se lo oí en varias ocasiones– que Nuestra Señora le obligó a emprender aquella romería penitente, porque deseaba que allí, a los pies de esa imagen morena, pidiese su intercesión en favor del mundo, de la Iglesia, y de esta pequeña porción de la Iglesia, que es el Opus Dei».
Escrivá de Balaguer guardaba un profundo cariño por la Guadalupana, reflejado incluso en los detalles de su vida diaria. En su oficina en Roma siempre tenía una imagen de ella, testigo de sus innumerables oraciones.
El impacto de su devoción a la Virgen de Guadalupe también se reflejó en los encuentros que tuvo con miles de personas durante su estancia en México. En sus catequesis, transmitía su amor por la Virgen y animaba a todos sus hijos e hijas y a los fieles a acercarse a ella con confianza y generosidad. Esta enseñanza continúa inspirando a los miembros del Opus Dei y a todos los que buscan seguir el camino de santidad en la vida cotidiana.
San Josemaría no promovía una devoción exclusiva a una advocación mariana en particular, pero reconocía en la Virgen de Guadalupe un modelo especial de ternura y cercanía divina. La llamó Asiento de la Sabiduría y Esperanza nuestra, invocándola con confianza para pedirle su intercesión en favor de todos los hijos de Dios.
La relación de san Josemaría con la Virgen de Guadalupe sigue siendo una fuente de inspiración. Su confianza filial y su amor por la Madre de Dios nos recuerdan que María está siempre dispuesta a recibir nuestras súplicas y a acompañarnos en nuestro camino hacia Cristo.
Hoy, su ejemplo nos anima a rezar con fe y a confiar plenamente en la protección maternal de la Virgen. Pero ahora adentrémonos en los misterios de una tilma milagrosa.
¿Qué es una tilma?
Para entender la magnitud del milagro de Guadalupe, es importante saber qué es una tilma. Se trata de un manto utilizado por los indígenas mesoamericanos, hecho de fibra de maguey. Este material, aunque resistente para el trabajo diario, tiene una vida útil limitada, generalmente no supera los 20 años.
Las tilmas eran prendas sencillas, utilizadas como abrigo o para transportar alimentos. Es en este contexto donde comienza la historia de la Virgen de Guadalupe, pues fue en la tilma de un humilde indígena, Juan Diego, donde se plasmó una imagen que desafía toda explicación humana.
La historia de la Virgen de Guadalupe
En diciembre de 1531, apenas 10 años después de la conquista de México, un indígena converso al cristianismo llamado Juan Diego se dirigía al Tepeyac para asistir a Misa. En ese cerro, la Virgen María se le apareció por primera vez, pidiéndole que fuera al obispo Zumárraga y le solicitara la construcción de un templo en ese lugar.
Como era de esperarse, el obispo pidió pruebas de las apariciones. En respuesta, en su última aparición, el 12 de diciembre, en la cumbre de la colina, donde solo crecían plantas especialmente resistentes a las inclemencias del tiempo, la Virgen le pidió a Juan Diego que recogiera las rosas en flor que ahí encontró, en pleno invierno.
Juan Diego obedeció y, al desplegar su tilma frente al obispo, no solo cayeron las flores, sino que apareció dibujada sobre el tejido de tela de maguey una imagen de la Virgen María. Este milagro marcó el inicio de la devoción guadalupana.
Siete misterios de la tilma
La tilma de Juan Diego no es solo un lienzo milagroso; es un enigma que ha sido objeto de numerosos estudios científicos. Estos son algunos de los misterios que la envuelven:
1.Durabilidad inexplicable: a pesar de estar hecha de fibra de maguey, que debería haberse desintegrado hace siglos, la tilma permanece intacta después de casi 500 años. Esto desafía las leyes naturales y ha sido considerado un milagro por fieles, y un hecho inexplicable por la comunidad científica que ha estudiado el lienzo.
2. El origen desconocido de los colores: los pigmentos de la imagen no corresponden a ninguna técnica pictórica conocida. Científicos han confirmado que no son de origen vegetal, animal ni mineral, y no se encuentran trazos de pincel.
3. Reflejos en los ojos: en los ojos de la Virgen, al ser ampliados, se pueden observar reflejos diminutos que corresponden a figuras humanas, incluyendo a Juan Diego y al obispo Zumárraga.
Este detalle, descubierto con tecnología moderna, asombra por su precisión en el pequeño espacio de las corneas. Mediante el proceso de digitalización de imágenes por computadora se descubrió el reflejo de trece personas en los ojos de la Virgen Morena de acuerdo a las leyes de Purkinje-Samson.
El pequeñísimo diámetro de las córneas (de 7 y 8 mm) descarta la posibilidad de pintar las figuras en sus ojos, sobre todo, si se tiene en cuenta el material tan burdo sobre el que está estampada la imagen.
4.Las estrellas en el manto: el manto de la Virgen muestra un patrón estelar que coincide con las constelaciones visibles en el cielo de México el 12 de diciembre de 1531, día de la última aparición.
5.Temperatura constante: la tilma mantiene una temperatura constante de 36,6º centígrados, similar a la de un cuerpo humano vivo.
6. Resistencia a daños: en 1921, un atentado con dinamita cerca de la tilma destruyó el altar, pero la imagen permaneció completamente intacta, sin sufrir daños.
7. Simbolismo cultural: la Virgen combina elementos indígenas y cristianos. Por ejemplo, su vestido tiene patrones florales que representan montañas sagradas para los mexicas, y su postura indica humildad y oración, común en la iconografía católica. Los rasgos de su cara son indígenas y así habló a Juan Diego en su dialecto natal.
Tilma Virgen de Guadalupe.
Hoy, esta tilma milagrosa se encuentra en la basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, expuesta para millones de peregrinos que acuden a contemplarla cada año, especialmente durante su festividad el 12 de diciembre.
La Virgen de Guadalupe, Madre de América
En la homilía del 12 de diciembre de 1981, san Juan Pablo II destacó la importancia de la Virgen de Guadalupe en la identidad cultural y religiosa de México e Hispanoamérica, refiriéndose a ella como símbolo de unidad y de evangelización, y es también tierra fértil para las vocaciones sacerdotales.
La Virgen de Guadalupe, como patrona de América, sigue alentando a jóvenes a responder con valentía a Su llamada, ofreciéndoles su protección maternal y su intercesión constante. San Juan Diego, canonizado en 2002 y elegido como mensajero de este milagro, es un ejemplo de humildad y servicio. Su vida sencilla nos recuerda que Dios obra maravillas a través de corazones dispuestos.
María siempre guía a sus hijos hacia Jesús, y en especial a quienes Él llama al sacerdocio. Su mensaje de amor y servicio, que transformó la historia en 1531, sigue siendo fuente de fortaleza para quienes disciernen su vocación. La Virgen invita a estos jóvenes a ser puente entre Dios y su pueblo, al igual que lo fue san Juan Diego.
Una devoción que trasciende los siglos
Cada 12 de diciembre, día de su fiesta, millones de peregrinos acuden a la basílica de Guadalupe, considerada uno de los santuarios más visitados del mundo. Pero más allá de los números, la devoción a la Virgen de Guadalupe es un testimonio del amor de Dios. Su imagen no solo fue un regalo para los indígenas recién evangelizados, sino también un llamado universal a la fe y la reconciliación.
Y terminamos con una de las peticiones de san Josemaría el último día de su novena: «¡Señora, me entrego, me entrego totalmente: ya no pido! ¡Amo la Voluntad de tu Hijo! Nos abandonamos, descansamos, amamos y aceptamos sus designios, acatando en pleno la Voluntad de Dios.
Sabemos, Madre nuestra, que Tú nos darás los medios para sacar adelante este camino de caridad y de amor, y para extenderlo por todo el mundo. (...)».
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Mercadillo solidario para apoyar la formación de sacerdotes
El mercadillo solidario de la Fundación CARF remueve corazones. Esto al menos es lo que le ocurrió a Mercedes Castaño, una mujer que pasó por el rastrillo de casualidad. Compró una papeleta para el sorteo de un grabado de un artista reconocido. Y le tocó. Una suerte que no le había ocurrido en la vida. Fue tal su ilusión que ha querido conocer más a fondo la labor de la Fundación CARF.
Cerca de mil personas visitaron el mercadillo solidario
«Nuestra invitada no tenía ni idea de lo que era la Fundación CARF ni del destino de los fondos del mercadillo solidario. Pero pasó por el local y compró una papeleta. Ahora está muy ilusionada y quiere conocer más sobre el destino de su pequeña aportación: la financiación de ayudas al estudio y la manutención para la formación de seminaristas, sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas que estudian en Roma y Pamplona. Y también, como no, para sufragar uno de nuestros iconos más preciados: las mochilas de vasos sagrados», cuenta Carmen, una de las responsables del Patronato de la Fundación CARF y del mercadillo solidario.
En su 28ª edición, celebrada del 26 al 30 de noviembre en los locales de la parroquia de san Luis de los Franceses, en la calle Padilla 9, un año más este rastrillo acogió a cerca de mil personas, y eso que tanto Carmen como Rosana, presidentas del Patronato, estaban un poco preocupadas por algunos cambios que se produjeron en las últimas fechas de su organización.
Rosana, copresidenta del Patronato de Acción Social.
50 voluntarias
«Estamos encantadas porque creo que cerca de mil personas en total se han pasado en algún momento por el mercadillo, que este año a durado menos días que en ediciones anteriores. Ha sido una delicia. Además, hemos contado con casi 50 voluntarias. ¡Y también algunos hombres!», expone Carmen.
Pero, por encima de todo, algo que les da mucha satisfacción a todas las personas que colaboran en este mercadillo solidario es que están ayudando a la formación de sacerdotes y seminaristas.
Como explica Rosana, este año estaban un poco preocupadas porque han tenido que modificar los días de la semana en los que siempre se organiza el mercadillo. «Nos había funcionado muy bien empezar un viernes y terminar un miércoles. Este año, sin embargo, hemos inaugurado un martes y acabado el sábado, porque el domingo la parroquia necesitaba el espacio para sus catequesis. Pero ha sido también un éxito. El sábado por la tarde-noche, las cincuenta voluntarias ayudaron a recoger todo. ¡Qué gran ayuda!».
Para la formación de seminaristas y sacerdotes
El mercadillo solidario de la Fundación CARF, organizado por el voluntariado del Patronato de Acción Social es una cita anual que se organiza para recaudar fondos para becas de estudio para la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas que estudian en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, y en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra.
Cada año, ponen a la venta objetos de valor y otros más económicos, siempre asesorados por una red de expertos que ayudan a valorar los muebles, cuadros, menaje, cuberterías, etc. y así poner un precio adecuado.
Muebles y ropa vintage
«Este año se ha vendido muy bien los muebles que hemos restaurado y pintado gracias a una restauradora que ha dejado unas mesas de madera preciosas. Se vendieron fenomenal», cuenta Carmen.
La ropa vintage es también un clásico en el mercadillo que se vende estupendamente. «Pero además de los modelos que ponemos a la venta como faldas, vestidos, pantalones, chaquetas, abrigos, etc., contamos con una vendedora buenísima que acompaña a cada señora y joven, y la gente se va encantada. La ropa de bebé, tejida a mano por nuestras colaboradoras, también ha sido todo un éxito», dice Rosana.
La influencer Carla Restoy
Este año, el mercadillo contó con una invitada muy especial: la influencer Carla Restoy, que, con tan solo 28 años, está revolucionando las redes sociales por su mensaje sobre la vida, el matrimonio y la fe.
A Carla le pareció una maravilla el mercadillo sobre todo por su dimensión transcendental: colaborar con las ayudas al estudiolas para la formación de sacerdotes y seminaristas, además de sufragar las mochilas de vasos sagrados que se obsequian a los seminaristas antes de recibir la ordenación sacerdotal, cuando regresan a sus países de origen.
«Gracias a todos por contribuir una vez más a la formación de seminaristas, sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas adquiriendo alguna cosita en nuestro mercadillo anual. Hemos conseguido recaudar cerca de 35.000 euros. Gracias de corazón», finalizan Carmen y Rosana animando a todos a no perderse la próxima cita del mercadillo solidario.
Marta Santín, periodista especializada en información religiosa.
Adviento: tiempo de esperanza y preparación. 6 claves para vivirlo
El tiempo de Adviento marca las cuatro semanas anteriores a la Navidad, y es una oportunidad para reflexionar, reconectar con nuestra fe y vivir la espera de Cristo hecho hombre con un corazón abierto.
Pero, ¿cómo podemos aprovechar verdaderamente este tiempo sin dejarnos llevar por las distracciones del consumismo, los compromisos sociales o las preocupaciones cotidianas? A continuación, te compartimos algunas claves para vivir el Adviento con profundidad y sentido.
El significado del Adviento
La palabra Adviento proviene del latín adventus, que significa venida. Durante estas semanas, la Iglesia nos invita a preparar nuestro corazón para dos acontecimientos importantes:
La celebración del nacimiento de Jesús: recordamos el misterio de la Encarnación, cuando Dios se hizo hombre por amor a nosotros.
La segunda venida de Cristo: renovamos nuestra esperanza en su retorno glorioso al final de los tiempos.
El Adviento no es solo una cuenta regresiva hacia la Navidad, sino una llamada a la conversión y a la preparación espiritual. Este es un tiempo para detenernos, meditar y reorientar nuestra vida hacia Dios.
Claves para vivir el Adviento con fe
1. Reserva un momento diario para la oración
Dedica unos minutos cada día para estar a solas con Dios. Puedes leer las lecturas del día, meditar sobre los pasajes bíblicos que anuncian la venida de Jesús o rezar el Santo Rosario. Si tienes un calendario de Adviento, úsalo para profundizar en la liturgia diaria.
Tip: crea un espacio en casa para la oración con una vela o una imagen del nacimiento de Jesús. Encender una vela cada semana del Adviento puede ayudarte a recordar el significado de la espera. Recuerda la corona de Adviento.
2. Practica la caridad
El Adviento es un tiempo para mirar más allá de nosotros mismos y compartir con los demás, especialmente con quienes más lo necesitan. Considera cómo puedes ser un instrumento de amor:
Dona alimentos o ropa a los menos favorecidos.
Dedica tiempo a escuchar o acompañar a personas solas o enfermas.
Participa en alguna campaña solidaria de tu parroquia.
3. Vive la liturgia
Asistir a la santa Misa dominical es esencial para nutrir nuestra fe. Durante este tiempo, presta especial atención a los signos litúrgicos: las lecturas, las oraciones y el color morado, que simboliza penitencia y esperanza.
4. Reduce las distracciones materiales
Es fácil dejarnos atrapar por las compras, las decoraciones o las cenas navideñas. Si bien estos elementos tienen su lugar, asegúrate de no perder de vista el verdadero significado de este tiempo.
Establece un presupuesto para regalos, priorizando la creatividad sobre lo material.
Organiza encuentros familiares donde el centro sea compartir momentos de calidad, no solo la comida o los obsequios.
Reflexiona sobre la pregunta: ¿Cómo estoy preparando mi corazón para recibir a Jesús?
5. Acércate al sacramento de la Confesión
El Adviento es un momento perfecto para reconciliarnos con Dios. Haz un examen de conciencia y acude al sacramento de la Confesión. Limpiar nuestro corazón nos ayuda a recibir al Niño Jesús con paz y alegría.
6. Cultiva la esperanza
El Adviento nos recuerda que la espera tiene sentido porque esperamos algo grande: el amor de Dios hecho carne. Aun en medio de las dificultades, ésta es una oportunidad para renovar nuestra esperanza y confiar en que Dios nunca nos abandona.
Tip: reflexiona sobre las virtudes de María y san José, lee acerca de los personajes de Belén. Ellos vivieron la espera con fe y humildad. ¿Cómo puedes imitar su ejemplo?
Conclusión
El Adviento es un tiempo para detenernos y mirar hacia lo esencial. Más allá de las luces, los regalos y las celebraciones, estamos invitados a preparar nuestro corazón para el encuentro con Cristo. Dejemos que este tiempo nos transforme, nos acerque más a Dios y nos haga verdaderos testigos de su amor.
¡Que este Adviento sea para ti y tu familia un camino lleno de fe, esperanza y caridad para que vivas muy bien la Navidad y el nacimiento de Jesús!
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Persecución religiosa e intolerancia en el siglo XXI
La persecución religiosa que han sufrido numerosos cristianos ha sido provocada por parte de autoridades públicas, por parte de grupos no cristianos o de otros cristianos de creencias diversas durante la historia del cristianismo.
Tal vez parte de la respuesta esté en las siguientes reflexiones:
Persecución
Las persecuciones de cualquier tipo son actos deplorables, especialmente aquellas que son de tipo religioso, porque limitan la libertad del ser humano en su relación con Dios. Lamentablemente la historia universal nos ha mostrado que las persecuciones religiosas tienen su origen desde la edad antigua.
En el caso de la historia reciente de España, citado como referencia en numerosas obras, un detallado estudio publicado en 1961 por Antonio Montero Moreno, identificó a un total de 6.832 víctimas religiosas asesinadas en el territorio republicano, de las cuales 13 eran obispos; 4.184, sacerdotes diocesanos; 2.365, religiosos; y 283, religiosas. En un estudio publicado en 2001, el investigador y sacerdote don Ángel David Martín Rubio rebajó la cifra total de miembros del clero asesinados durante este periodo en la zona republicana a 6733.
Intolerancia
Sabemos que la intolerancia es la incapacidad de aceptar las ideas, creencias o prácticas de otras personas cuando son diferentes a las propias y qué el intolerante se caracteriza por mantener su opinión, sin atender a otras.
También sabemos que cuando se agrega el componente emocional o pasional, la intolerancia se convierte en fanatismo o que, cuando hay un apego desmedido a seguir al pie de la letra los textos fundamentales fuera de su contexto, caemos en el fundamentalismo.
Como actitudes humanas, todas ellas atentan a la dignidad de las personas, siendo motivos más habituales por razón de raza, sexo o religión.
Por último, sabemos que la tolerancia es un hábito adquirido y, por tanto, una competencia que los humanos podemos desarrollar voluntariamente, ya que nuestro instinto natural nos llevaría por el camino de la intolerancia y la agresión.
Podríamos deducir hasta aquí, que el origen del problema es personal, propio de cada uno de nosotros, y que depende de la educación recibida en nuestro entorno familiar, social y cultural.
Francisco también pidió que "nadie sea considerado ciudadano de segunda clase", sobre todo los cristianos, que representan 1% de la población en el país musulmán, ni los yazidíes, minoría perseguida por Estado Islámico.
Consecuencias de la persecución religiosa e intolerancia
Según el último informe de Ayuda a la Iglesia Necesitada, presentado a finales de 2014, un total de 55 países del mundo (28%), ha sufrido en los dos últimos años un notable empeoramiento o deterioro de la libertad religiosa.
En 14 de los 20 países que sufren una persecución por profesar la religión católica está relacionada con el islamismo radical y, en los otros 6, la persecución está ligada a regímenes autoritarios, la mayoría de ellos comunistas.
Según el informe de la ONG Open Door (Informe World Watch List WWL) más de 100 millones de cristianos son perseguidos hoy en el mundo.
España ha vivido su propia experiencia sobre este fenómeno: 1.523 mártires beatificados, consecuencia de la intolerancia religiosa de los años 30, de los que 11 ya están canonizados.
Advertencias
Es oportuno hacer dos observaciones:
a) El Papa Francisco lo hace sobre la “falsa tolerancia de quienes quieren obligar a los demás a vivir de forma privada y no pública los principios éticos consecuentes a la verdad encontrada”. (20 Jun.14).
En una palabra advierte sobre los lobos con piel de cordero, que proponen quitar los crucifijos o símbolos religiosos de la vida pública o que, en nombre de una falsa tolerancia con otras religiones, impulsan la expropiación de la Catedral de Córdoba, por poner un simple ejemplo del momento actual.
b) También es bueno advertir sobre las acusaciones falsas de discriminación que los artífices de la falacia promueven cuando ponen en un mismo plano de igualdad la dignidad de la persona y su comportamiento, acusando como discriminatoria la censura que se pueda hacer de determinados comportamientos.
Para ejemplificar este fenómeno podemos decir que cuando a un hijo se le censura que salga de botellón y regrese de madrugada, ni se agrede su dignidad personal ni se le está discriminando, solo se censura su comportamiento que es educable y modificable.
Si se censura un comportamiento promiscuo tampoco se le discrimina porque ese comportamiento puede ser modificado por el hijo, manteniendo intacta su dignidad personal que debe ser tratada con la máxima caridad y comprensión.
Plan de acción
El Papa Francisco subraya que “el problema de la intolerancia debe ser afrontada en su conjunto”. “el bien de toda la sociedad corre peligro y todos tenemos que sentirnos involucrados” (oct 2013).
En una palabra, no podemos quedar de brazos cruzados, tenemos que actuar, tenemos que luchar, con los instrumentos disponibles, que para un cristiano son entre otros, la oración, el estar comprometido con causas justas y la participación activa, ya que si no el lugar, nuestro lugar, será ocupado por otros.
Guía para realizar la Novena de la Inmaculada
¿Qué significa la Inmaculada Concepción de María?
Antes de sumergirnos en la novena a la Inmaculada, es esencial comprender el significado de la Inmaculada Concepción.
La doctrina de la Inmaculada Concepción fue proclamada como dogma por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, a través de la bula papal Ineffabilis Deus, que declara que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo.
España desempeñó un papel determinante en la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, principalmente debido a la profunda devoción que el país siempre ha tenido hacia la Virgen María, especialmente bajo la advocación de la Inmaculada.
«La Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original desde el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano», bula Ineffabilis Deus.
La Virgen quiso acompañar esta proclamación, antes y después, en las apariciones a santa Catalina Labouré, en la Rue du Bac de París, a Alphonse Ratisbonne, en Roma, a santa Bernadette, en Lourdes, y a los pastorcitos en Fátima.
Santa Catalina Labouré (1830 - Rue du Bac, París): durante las apariciones a Catalina, la Virgen le presentó el diseño de la Medalla Milagrosa, que incluía la imagen de la Inmaculada Concepción rodeada de la inscripción «Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti».
Alphonse Ratisbonne (1842 - Roma): en la visión de Ratisbonne, experimentó una profunda conversión al catolicismo después de ver a la Virgen María en la iglesia de san Andrés en Roma bajo la advocación de la Medalla Milagrosa.
Santa Bernadette(1858 - Lourdes): en Lourdes, la Virgen María se identificó como la Inmaculada Concepción durante las apariciones a santa Bernadette Soubirous.
Santos Jacinta y Francisco y la venerable sor Lucia (1917 - Fátima): en Fátima, la Virgen María instó a la oración y a la devoción al Inmaculado Corazón de María como medios para obtener la paz.
San Maximiliano Kolbe, fundador de las Milicias de la Inmaculada y mártir en Auschwitz, desarrolló la teología de la Inmaculada Concepción creada y la Inmaculada Concepción increada. La primera se refiere a la gracia original conferida a la Virgen María en el momento de su concepción, asegurando su inmunidad al pecado original desde el primer instante de su existencia. La segunda se refiere al Espíritu Santo, como eterna concepción inmaculada procedente del Amor entre el Padre y el Hijo, y que, por su condición de esposo de la Virgen, confiere a María ser medianera de todas las Gracias. Su legado destaca la importancia de la Inmaculada Concepción en la espiritualidad católica y la entrega incondicional a la voluntad divina.
En 1954 el papa Pío XII proclamó un año mariano en la Iglesia universal, para celebrar el centenario de la definición dogmática de la Inmaculada.
La devoción a la Inmaculada Concepción de María ofrece a todos nosotros un modelo de santidad en la figura de María. Al honrar su pureza e inspirarnos en su vida como ejemplo de obediencia y entrega a la voluntad de Dios.
La costumbre de la novena a la Inmaculada Concepción de la Virgen María
La novena, del latín novem, consiste en rezar durante nueve días consecutivos para confiar una intención o pedir una gracia particular a Dios a través de la Santísima Virgen María. Esta costumbre de rezar la novena a la Inmaculada es una forma de prepararnos interiormente para la fiesta de la Inmaculada Concepción los nueve días previos. Se puede asistir a misa, rezar el Santo Rosario u otras devociones marianas, lo más importante es vivirla personalmente.
¡La Inmaculada Concepción es un misterio tan grande que nueve días no son suficientes para contemplarla! Sin embargo, el tiempo dedicado a la novena a la Inmaculada permite que nuestros corazones se preparen para celebrar con alegría la primera gran fiesta mariana del año litúrgico. Esta novena a la Inmaculada, que ha sido fomentada y bendecida por la Iglesia, se reza, cada año en todo el mundo, del 30 de noviembre al 8 de diciembre.
Nueve ideas para vivir la novena de la Inmaculada
Para vivir esta novena, te proponemos meditar diariamente el Evangelio. san Josemaría aconsejaba poner más empeño en la conversación asidua con la Virgen, con un delicado esmero en la oración, la mortificación, el trabajo profesional; y procurando vivir detalles pequeños de cariño con Ella.
«A Jesús siempre se va y se vuelve por María». (San Josemaría, Camino, 495).
Te recomendamos la siguiente guía que con ayuda de algunas ideas surgidas del cariño de san Josemaría y del Papa Francisco a la Virgen, pueden ayudarte a prepararte durante los días previos a la fiesta de la Inmaculada Concepción.
Día 1 - La Anunciación: reflexionamos sobre el momento en que el ángel Gabriel anunció a María que sería la Madre del Salvador.
Día 2 - La Visitación: meditamos sobre la visita de María a su prima Isabel y la alegría que trajo consigo.
Día 3 - La Natividad de María: celebramos el nacimiento de la Virgen María y su importancia en la historia de la redención.
Día 4 - La Presentación de María en el templo: consideramos el acto de presentar a María en el templo como un símbolo de consagración.
Día 5 - La Perpetua Virginidad de María: reflexionamos sobre el compromiso de María con la virginidad perpetua.
Día 6 - María, Espejo de Justicia: contemplamos a María como un modelo de virtud y justicia.
Día 7 - María, Refugio de los Pecadores: nos acercamos a María en busca de refugio y perdón.
Día 8 - María, Reina del Cielo y de la Tierra: reconocemos la realeza de María en la familia divina.
Día 9 - La Inmaculada Concepción: celebramos el dogma central, la concepción sin pecado original de María.
¡Que esta novena a la Inmaculada sea un camino de gracia y bendiciones para todos!