San José: un corazón de padre en la Provenza

El monte Bessillon pertenece al término municipal de Cotignac, en la Provenza. Allí tuvo lugar el 7 de junio de 1660 la única aparición de san José, que está reconocida por la Iglesia. No se asemeja a otras apariciones en la que se transmiten detallados mensajes a un vidente. De hecho, no hay mensaje que transmitir.

La aparición de san José

El patriarca, solo ha venido en auxilio de un joven pastor, agobiado por la sed, en un día muy próximo al verano.

San José, se presenta como un hombre de considerable estatura que señala al pastor una enorme roca, y le dice: "Soy José, levántala y beberás". Gaspard le dirige una mirada de incredulidad, pues se ve incapaz de levantarla. Pero San José reitera su orden y el pastor la levanta sin demasiado esfuerzo.

Descubre debajo un manantial de agua fresca y bebe con avidez pero, cuando levanta la vista, se da cuenta de que está solo. San José, el padre de Jesús, apenas ha roto el silencio que le atribuyen los Evangelios. El que no se calla es Gaspard y difunde la noticia por los contornos, de tal manera que acuden al manantial enfermos de todas partes para curarse y aliviarse. Muy pronto se construye en el lugar un oratorio provisional, y en 1663 se inaugura la capilla actual.

Actual santuario de san José

El actual Santuario de san José fue consagrado en 1663. En la fiesta de san José, desde 1661 en adelante acudían verdaderas muchedumbres al santuario del santo.

El actual santuario de san José fue consagrado en 1663. En la fiesta de san José, desde 1661 en adelante acudían verdaderas muchedumbres al santuario del santo.

Desde entonces, la capilla ha resistido todos los estragos del tiempo, incluidos los de la Revolución Francesa, aunque tuviera que ser abandonada durante algunos años. Sobre la capilla se cernió un cierto olvido durante el siglo XIX y una gran parte del XX, aunque cada 19 de marzo una peregrinación reunía a las gentes de las proximidades.

Finalmente, en 1975 se establecieron allí los benedictinos del monasterio de Medea, en Argelia, y el arquitecto Fernand Pouillon construyó un nuevo monasterio junto a los restos de los edificios del siglo XVII. La obra armoniza lo antiguo y lo moderno.

La influencia de Jacques-Bénigne Bossuet

Por la misma época en que se produjo esta singular aparición de San José, Francia fue consagrada al santo patriarca por Luis XIV, a instancias de su madre, Ana de Austria. Eran los tiempos en que la Corte francesa se detenía a escuchar la oratoria sagrada de Jacques-Bénigne Bossuet, una de las personalidades más influyentes de la Iglesia de entonces.

A veces se nos ha dado una visión de Bossuet más propia de un tratadista que construye una teoría política de la monarquía francesa, y se ha olvidado su profunda espiritualidad y sus grandes conocimientos sobre la Sagrada Escritura y los padres de la Iglesia.

La palabra de Bossuet, como la de otros predicadores de palacio, era una semilla lanzada a unos interlocutores que parecían tener su corazón demasiado volcado hacia las exigencias del poder y del prestigio externo. Pero no corresponde al predicador recoger los frutos, sino que es Dios el que recoge la cosecha a su tiempo.

san jose corazón de padre
Destacado clérigo, predicador e intelectual francés. Jacques-Bénigne Lignel Bossuet (Dijon, 27 de septiembre de 1627 - París, 12 de abril de 1704).

Bossuet hizo ante Ana de Austria dos panegíricos sobre san José, ambos en un 19 de marzo, los de 1659 y 1661. En el primero San José es presentado como el custodio de María y de Jesús, y a la vez se resalta el hecho de que supiera guardar toda su vida el secreto que Dios le había confiado. En el segundo, Bossuet parte de la cita bíblica de que el Señor ha buscado un hombre según su corazón de padre (1 Sam 13, 13). Se refiere a David, antepasado de José, y el predicador alaba la sencillez, el desprendimiento y la humildad del patriarca. Afirma que su fe sobrepasa la de Abrahán, modelo de fe perfecta, porque ha tenido que custodiar a un Dios que ha nacido y crecido en la debilidad. José se asemeja al barro moldeable al que el alfarero le da los contornos definitivos. 

La paternidad de san José

Cuando se pronuncian estas palabras, José se ha hecho presente en una aldea de la Provenza. No ha aparecido con poder y majestad, no ha querido expresar que había sido demasiado olvidado en 17 siglos de historia de la Iglesia.

Por el contrario, la manifestación de san José ha estado marcada por la discreción y por el servicio. Ha cuidado de un joven pastor, como cuidó durante años de Jesús y de María. Ha sido padre una vez más. Con ello nos recuerda que la paternidad está siempre ligada al servicio. Esa es la paternidad que infunde confianza, la que fundamenta la autoridad en custodiar y servir, y no la del padre «señor de vidas y haciendas» del pasado, que tanto ha contribuido al actual descrédito de la figura paterna.

Sin embargo, cuando se cuestiona o se niega al padre, la fraternidad se hace imposible. Es lo que sucede en la sociedad actual, donde ha crecido la semilla del individualismo. San José nos recuerda que el mundo necesita padres para que todos lleguemos a ser hermanos.

Antonio R. Rubio Plo, Licenciado en Historia y en Derecho, Escritor y analista internacional, @blogculturayfe / @arubioplo

Diácono: conoce en qué se diferencia del sacerdote

Qué es un diácono, qué funciones realiza y cómo se diferencia de un sacerdote. Te lo vamos a explicar, y también responderemos algunas preguntas frecuentes: ¿pueden casarse? ¿celebran la Santa Misa? ¿Hay diferentes tipos? Sigue leyendo para descubrirlo.

¿Qué es un diácono?

La palabra diácono proviene del griego diakonos, que significa «servido» o «ministro». En la Iglesia Católica, el diaconado es el primer grado del sacramento del Orden, seguido del presbiterado (sacerdotes) y del episcopado (obispos). Por tanto, es un ministro ordenado, llamado a servir al pueblo de Dios en el anuncio de la Palabra, la celebración de algunos sacramentos y la caridad.

El diaconado no es un invento moderno. Ya en el Nuevo Testamento, concretamente en los Hechos de los Apóstoles (Hch. 6,1-6), se narra cómo los Apóstoles eligieron a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, para encargarse de la asistencia a las viudas y otras tareas de servicio. Entre ellos estaba san Esteban, el primer mártir de la Iglesia.

Sacerdote junto a un diácono y seminaristas de Bidasoa celebrando la Exposición al Santísimo

¿Qué funciones realiza?

Los diáconos están llamados principalmente al servicio. Su triple misión puede resumirse en tres áreas: la Palabra, la Liturgia y la Caridad.

Servicio de la Palabra
Puede proclamar el Evangelio en la Santa Misa, predicar la homilía (si el presbítero que preside lo autoriza) y enseñar la doctrina cristiana. Muchos colaboran en la formación catequética, en la evangelización y en el acompañamiento de comunidades cristianas.

Servicio de la Liturgia
Aunque un diácono no puede consagrar la Eucaristía, sí puede:

Servicio de la Caridad
Son especialmente responsables de animar la caridad en sus comunidades. Visitan enfermos, ayudan a los pobres, acompañan a marginados, promueven obras sociales y colaboran con Cáritas u otras instituciones. Esta dimensión caritativa está profundamente ligada a sus raíces apostólicas.

Diacono vestido con el alba blanca con las manos en posición de rezar

¿Qué diferencia hay entre ambos?

Aunque tanto el diácono como el sacerdote han recibido el sacramento del Orden, sus funciones, capacidades litúrgicas y su lugar en la jerarquía eclesial son diferentes.

AspectoDiáconoSacerdote
Grado del ordenPrimer grado del orden sagradoSegunda grado del orden sagrado
Celebración de la MisaNo puede consagrar ni presidir la EucaristíaPuede celebrar la Misa y consagrar la Eucaristía
Confesión y UnciónNo puede administrar estos sacramentosPuede administrar la Confesión y la Unción de los enfermos
PredicaciónPuede proclamar el Evangelio y predicar Puede predicar habitualmente
Estado de vidaPuede estar casado, si es permanente; célibe, si es transitorioSiempre célibe en el rito latino
Ordenación posteriorPuede ser ordenado si es transitorioYa ha recibido el sacerdocio, no hay ordenación superior excepto episcopado

¿Pueden casarse?

Esta es una de las preguntas más frecuentes. La respuesta depende del tipo:

Diácono permanete: es aquel que ha sido ordenado con la intención de permanecer en ese ministerio, sin aspirar al sacerdocio. En este caso:

Diácono transitorio: es un seminarista que ha recibido el diaconado como paso previo al sacerdocio. En este caso:

En resumen: un diácono casado no puede ser sacerdote (al menos en el rito latino), y un seminarista célibe no puede casarse después de ser ordenado diácono.

Sacerdote celebrando la Eucaristía
Celebrando la Santa Misa en Tanzania.

¿Pueden celebrar la Santa Misa?

No. Aunque participan en la Misa y tienen un papel litúrgico visible –por ejemplo, proclaman el Evangelio, elevan el cáliz, dan la paz y la comunión–, no pueden celebrar la Eucaristía por sí solos, ya que no tienen el poder de consagrar el pan y el vino. Ese poder está reservado a los sacerdotes y obispos.

Por tanto, no «celebra Misa» en sentido estricto. Puede presidir celebraciones litúrgicas sin Eucaristía, como liturgias de la Palabra, exequias, bautizos y matrimonios.

¿Por qué son importantes en la Iglesia?

Ellos recuerdan a toda la comunidad cristiana que la vocación fundamental de la Iglesia es el servicio. Encarnan el ejemplo de Cristo que «no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28).

Especialmente en contextos donde hay escasez de presbíteros, la presencia de diáconos bien formados es un gran apoyo pastoral. Además, su cercanía con las realidades concretas del pueblo –familia, trabajo, sociedad– les permite ser puentes eficaces entre la Iglesia y el mundo.

Dos seminaristas vestidos con el alba de diácono preparados para asisitir en una celebración litúrgica

Su formación y el papel de la Fundación CARF

Tanto los permanentes como los transitorios necesitan una formación sólida en teología, espiritual y pastoral. En el caso de los futuros sacerdotes, el diaconado transitorio es una etapa clave que marca el final de su preparación en el seminario.

La Fundación CARF colabora con la formación de ellos en centros como la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma y las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra en Pamplona, entre otras instituciones. Gracias a los benefactores, muchos seminaristas de todo el mundo pueden prepararse adecuadamente para ejercer el ministerio con fidelidad, alegría y entrega.

El diaconado es un ministerio precioso que enriquece la vida de la Iglesia. No son «sacerdotes a medias», sino ministros ordenados con una identidad y misión propia: servir a la Palabra, a la Liturgia y a la Caridad. Algunos están en camino hacia el sacerdocio; otros, como los permanentes, son signo vivo del servicio de Cristo en medio del mundo.

Desde la Fundación CARF, agradecemos a todos su entrega generosa y animamos a nuestros benefactores a seguir apoyando la formación de vocaciones en todos los niveles. Porque una Iglesia con servidores bien formados es una Iglesia más viva, más santa y más cercana.

Bibliografía

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús 2025

En la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús celebramos la solemnidad litúrgica del amor de Dios: hoy es la fiesta del amor, dijo hace unos años el Papa Francisco. Y añade «el apóstol Juan nos dice qué es el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos ha amado primero. Él nos esperaba con amor. Él es el primero en amar». San Juan Pablo II decía que «esta fiesta recuerda el misterio del Amor que Dios alberga por los hombres de todos los tiempos».

¿Cuándo se celebra la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús?

Todo el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, aunque su fiesta es después de la octava de Corpus Christi. Este 2025 se celebra el viernes 27 de junio.

Durante la fiesta, san Josemaría invita a meditar sobre el Amor de Dios: «Son pensamientos, afectos, conversaciones que las almas enamoradas han dedicado a Jesús desde siempre. Pero, para entender ese lenguaje, para saber de verdad lo que es el corazón humano y el Corazón de Cristo hace falta fe y hace falta humildad».

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús

San Josemaría hace hincapié en que como devotos tengamos presente toda la riqueza que se encierra en estas palabras: Sagrado Corazón de Jesús.

Cuando hablamos de corazón humano no nos referimos sólo a los sentimientos, aludimos a toda la persona que quiere, que ama y trata a los demás. Un hombre vale lo que vale su corazón, podemos decir.

En la Biblia se habla del corazón, para referirse a la persona que, como manifestó el mismo Jesucristo, se dirige toda ella –alma y cuerpo– a lo que considera su bien. «Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mt VI, 21).

Por eso al hablar de la devoción al Corazón, san Josemaría pone de manifiesto la certeza del amor de Dios y la verdad de su entrega a nosotros. Al recomendar la devoción a ese Sagrado Corazón de Jesús, nos recomienda dirigirnos íntegramente –con todo lo que somos: nuestra alma, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones, nuestros trabajos y nuestras alegrías– a todo Jesús.

En esto se concreta la verdadera devoción al Corazón de Jesús: en conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos, y en mirar a Jesús y acudir a Él, que nos anima, nos enseña, nos guía. No cabe en la devoción más superficialidad que la del hombre que no siendo íntegramente humano, no acierta a percibir la realidad de Dios encarnado. Sin olvidarnos que siempre a su lado está el Sagrado Corazón de María.

Representación del Sagrado Corazón de Jesús con halo de luz, mostrando el corazón ardiente en su pecho y las heridas de la crucifixión en sus manos, sobre fondo oscuro.

¿Qué significado tiene el Sagrado Corazón?

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús nos ama tanto, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

El Papa Francisco nos dijo que el Sagrado Corazón de Jesús invita a aprender «del Señor que se ha hecho alimento, para que cada uno pueda estar todavía más disponible para con los otros, sirviendo a todos los necesitados, especialmente a las familias más pobres».

Que el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, que celebramos, nos ayude a mantener nuestro corazón lleno de amor misericordioso, con todos los que sufren. Por ello, pidamos un corazón:

Nosotros podemos demostrar nuestro amor con nuestras obras; en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

La paz de los cristianos

En esta fiesta, los cristianos tenemos que proponernos que hemos de luchar por obrar el bien. Es mucho lo que falta para que la convivencia terrena esté inspirada por el amor.

Aun así, no desaparecerá el dolor. Ante esas pesadumbres, los cristianos tenemos una respuesta auténtica, una respuesta que es definitiva: Cristo en la Cruz, Dios que sufre y que muere, Dios que nos entrega su Corazón, que una lanza abrió por amor a todos.

Nuestro Señor abomina de las injusticias, y condena al que las comete. Pero, como respeta la libertad de cada individuo, permite que las haya.

Su Corazón lleno de Amor por los hombres le hizo cargar sobre sí, con la Cruz, todas esas torturas: nuestro sufrimiento, nuestra tristeza, nuestra angustia, nuestra hambre y sed de justicia. Vivir en el Corazón de Jesús, es unirnos a Cristo estrechamente, es convertirnos en morada de Dios.

«El que me ama será amado por mi Padre, nos anunció el Señor. Y Cristo y el Padre, en el Espíritu Santo, vienen al alma y hacen en ella su morada», escribe san Josemaría.

Valen tanto los hombres, su vida y su felicidad, que el mismo hijo de Dios se entrega para redimirlos, para limpiarnos para elevarnos. ¿Quién no amará su corazón tan herido? Preguntaba ante eso un alma contemplativa. Y seguía preguntando: ¿quién no devolverá amor por amor?, ¿quién no abrazará un Corazón tan puro?, termina de añadir san Josemaría Escrivá.

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Roma

¿Cómo surgió la fiesta? Historia del Sagrado Corazón de Jesús

Fue un pedido explícito de Jesús, quien el 16 de junio de 1675 se le apareció y le mostró su Corazón a santa Margarita María de Alacoque. Jesús se le apareció en varias ocasiones y le comunico lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.

Durante estas visitas, Jesús le pidió a santa Margarita que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

Más adelante santa Margarita con su director espiritual, propagarían los mensajes del Sagrado Corazón de Jesús. En 1899, el papa León XIII publicó la encíclica Annum Sacrum sobre la consagración del género humano, que se realizó ese mismo año.

San Juan Pablo II en su pontificado estableció que en esta fiesta además se celebrase la Jornada Mundial de Oración por la santificación de los sacerdotes. Muchos grupos, movimientos, órdenes y congregaciones religiosas, desde antiguo, se han puesto bajo su protección.

En Roma se encuentra la Basílica del Sacro Cuore (Sagrado Corazón) construida por San Juan Bosco por encargo del papa León XIII y con donaciones de fieles y devotos de varios países.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús en el devocionario católico

¿Cómo se reza al Sagrado Corazón de Jesús? Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Escrita por santa María de Alacoque:

«Yo, (decir aquí tu nombre), me doy y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis oraciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser, sino para honrarlo, amarlo y glorificarlo. Es mi voluntad irrevocable ser todo de Él y hacer todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda disgustarle.

Yo os tomo, pues, Oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad y de mi inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida, y mi asilo en la hora de mi muerte».


Bibliografía

Es Cristo que pasa, san Josemaría Escrivá.
Confesiones, San Agustín.
Carta, 5 de octubre de 1986, al M. R. P. Kolvenbach, san Juan Pablo II.
Opusdei.org
Vaticannews.va

El agua dulce del Espíritu Santo

Encuentro con fieles católicos en Baréin

En la introducción a su discurso, les ha dicho que “es bello pertenecer a una Iglesia formada por la historia de rostros diversos, que encuentran la armonía en el único rostro de Jesús”. Tomando pie de la geografía y cultura del país, les ha hablado del agua que riega y hace fructificar tantas zonas de desierto. Una bella imagen de la vida cristiana como fruto de la fe y del Espíritu Santo:

“Emerge a la superficie nuestra humanidad, demacrada por muchas fragilidades, miedos, desafíos que debe afrontar, males personales y sociales de distinto tipo; pero en el fondo del alma, bien adentro, en lo íntimo del corazón, corre serena y silenciosa el agua dulce del Espíritu, que riega nuestros desiertos, vuelve a dar vigor a lo que amenaza con secarse, lava lo que nos degrada, sacia nuestra sed de felicidad.

Y siempre renueva la vida. Esta es el agua viva de la que habla Jesús, esta es la fuente de vida nueva que nos promete: el don del Espíritu Santo, la presencia tierna, amorosa y revitalizadora de Dios en nosotros".

Papa Francisco.

Los cristianos, responsables del agua viva de Espíritu Santo

En un segundo momento, el Papa se detiene en una escena del Evangelio según san Juan. Jesús esta en el templo de Jerusalén. Se celebra la fiesta de los Tabernáculos, en la que el pueblo bendice a Dios agradeciendo el don de la tierra y de las cosechas y haciendo memoria de la Alianza. El rito más importante de esa fiesta era cuando el sumo sacerdote tomaba agua de la piscina de Siloé y la derramaba fuera de los muros de la ciudad, en medio de los cantos jubilosos del pueblo, para expresar que de Jerusalén fluiría una gran bendición para todos los pueblos (cfr Sal 87, 7 y sobre todo Ez 47, 1-12).

En ese contexto Jesús, puesto en pie, grita: “¡Quien tenga sed, venga a mí y viva!, y de sus entrañas brotarán ríos de agua viva” (Jn 7, 37-38). El evangelista dice que se refería al Espíritu Santo que recibirían los cristianos en Pentecostés. Y observa Francisco: "Jesús muere en la cruz. En ese momento, ya no es del templo de piedras, sino del costado abierto de Cristo que saldrá el agua de la vida nueva, el agua vivificante del Espíritu Santo, destinada a regenerar a toda la humanidad liberándola del pecado y de la muerte".

Expertos Fundación CARF

Viaje del Papa Francisco al reino musulmán de Baréin. Fuente VaticansNews.

Los dones del Espíritu Santo

A partir de ahí, el Papa señala tres grandes dones que vienen con la gracia del Espíritu Santo, y nos pide acoger y vivir: la alegría, la unidad y la 'profecía'.

Fuente de alegría

En primer lugar, el Espíritu Santo es fuente de alegría. Con ella viene la certeza de no estar nunca solos, porque Él nos acompaña, nos consuela y nos sostiene en las dificultades; nos anima para lograr los deseos más grandes y nos abre al asombro ante la belleza de la vida. No se trata –observa el sucesor de Pedro– de una emoción momentánea. Y menos, de esa especia de alegría consumista e individualista presente en algunas experiencias culturales de hoy.

Al contrario, la alegría que proviene del Espíritu Santo, viene de saber que, cuando estamos unidos a Dios, incluso en medio de nuestras fatigas y 'noches oscuras', podemos afrontar todo, incluso el dolor, el duelo y la muerte.

Y la mejor manera de conservar y multiplicar esa alegría –señala Francisco–­ es darla. A partir de la Eucaristía, podemos y debemos contagiar esa alegría especialmente entre los jóvenes, las familias y las vocaciones, con entusiasmo y creatividad.

Fuente de unidad

En segundo lugar, el Espíritu Santo es fuente de unidad porque nos hace hijos de Dios Padre (cfr Rm 8, 15-16) y por tanto hermanos y hermanas entre nosotros. Y por eso no tienen sentido los egoísmos, las divisiones y las murmuraciones entre nosotros. El Espíritu Santo –­señala el Papa– inaugura el único lenguaje del amor, abate las barreras de la desconfianza y del odio, y crea espacios de acogida y diálogo.

Nos libera del miedo y nos da valentía para ir al encuentro de los otros con el poder desarmarte de la misericordia. El Espíritu es capaz de forjar la unidad pero no en la uniformidad sino en armonía, en medio de una gran diversidad de personas, razas y culturas.

Y, subraya Francisco, “esta es la fuerza de la comunidad cristiana, el primer testimonio que podemos dar al mundo. (…) Vivamos la fraternidad entre nosotros (…), valorando los carismas de todos”.

espiritu-santo-iglesia

Fuente de 'profecía'

Finalmente, el Espíritu Santo es fuente de profecía. En la historia de la salvación encontramos muchos profetas que Dios llama, consagra y envía como testigos e intérpretes de lo que Él quiere decir al pueblo. Con frecuencia las palabras de los profetas son penetrantes. Así, señala Francisco, ellos “llaman por su nombre a los proyectos de mal que se anidan en el corazón de la gente, ponen en crisis las falsas seguridades humanas y religiosas, e invitan a la conversión".

Pues bien, todos los cristianos tenemos esta vocación profética. Desde el bautismo, el Espíritu Santo nos ha hecho profetas. “Y como tales no podemos fingir que no vemos las obras del mal, quedarnos en una vida tranquila para no ensuciarnos las manos".

Por el contrario –añade– todo cristiano antes o después debe implicarse con los problemas de los demás, dar testimonio, llevar la luz del mensaje evangélico, practicar las bienaventuranzas en las situaciones de cada día, que nos llevan a buscar el amor, la justicia y la paz, y a rechazar toda forma de egoísmo, violencia y degradación.

Y pone el ejemplo del interés por los presos y sus necesidades. “Porque en el trato a los últimos (cfr Mt 25, 40) se encuentra la medida de la dignidad y de la esperanza de una sociedad”.

En definitiva, y este es el mensaje de Francisco, los cristianos estamos llamados –también en un tiempo en que abundan los conflictos– a llevar alegría, a promover la unidad (comenzando dentro de la Iglesia) y a implicarnos con las cosas que no van bien en la sociedad. Para todo ello tenemos la luz y la fuerza de la gracia que proviene del Espíritu Santo.

Como fruto de la entrega de Cristo, el Espíritu nos hace hijos de Dios y hermanos entre nosotros para que extendamos por el mundo el mensaje del Evangelio, que es buena noticia para todos, a la vez que nos invita a trabajar por el bien de todos.


Don Ramiro Pellitero Iglesias, profesor de Teología pastoral en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

Publicado en Iglesia y nueva evangelización.

«Testigos de misericordia y esperanza»: Enseñanzas del papa Francisco

El pasado 21 de abril pasará a la historia como una fecha de profundo significado para la Iglesia católica. Ese día, el mundo recibió la noticia del fallecimiento del papa Francisco, el primer pontífice jesuita y latinoamericano, que marcó con fuerza el rumbo de la Iglesia en el siglo XXI. En una coincidencia que muchos han interpretado como providencial, esa misma jornada vio la publicación de un libro titulado «Testigos de misericordia y esperanza. Las enseñanzas del papa Francisco para el siglo XXI», escrito por el teólogo español Ramiro Pellitero.

Editado por San Pablo, el volumen ofrece una profunda y sistemática exposición del pensamiento del papa Francisco, desde la perspectiva teológica y pastoral. Se trata de una obra destinada tanto a especialistas como al público general, que desee comprender a fondo las claves de un pontificado que ha dejado una huella indeleble en la historia reciente de la Iglesia.

Descargar 1º capitulo: Testigos de misericordia y esperanza. Las enseñanzas del papa Francisco para el siglo XXI

Un testamento espiritual en vida

La publicación de este libro el mismo día de la muerte del Papa ha otorgado a la obra un carácter casi testamental. Aunque no fue escrito por el propio pontífice, Testigos de misericordia y esperanza recoge con rigor sus grandes intuiciones y prioridades: una Iglesia en salida, centrada en la misericordia, comprometida con los pobres y llamada a sanar las heridas del mundo.

Ramiro Pellitero, profesor de Teología de la Universidad de Navarra y autor de múltiples ensayos sobre eclesiología, presenta en este volumen una síntesis clara, profunda y bien documentada del magisterio del papa Francisco. A través de sus páginas, los lectores podrán recorrer las ideas que han animado las encíclicas, exhortaciones, discursos y gestos del pontífice argentino durante su pontificado.

Cardenal José Tolentino de Mendoça

Prólogo del cardenal José Tolentino de Mendonça

La obra cuenta con un valioso prólogo a cargo del cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, quien destaca el valor teológico y pastoral del libro. En sus palabras, el cardenal portugués subraya que este volumen «no es solamente una lectura del pensamiento de Francisco, sino una invitación a vivirlo, a encarnarlo en el compromiso cotidiano de los creyentes con la esperanza cristiana».

Tolentino, reconocido por su sensibilidad espiritual y su capacidad de tender puentes entre la fe y la cultura contemporánea, señala también la oportunidad de la publicación, que coincide con la necesidad de conservar y profundizar el legado del papa Francisco: «La enseñanza de Francisco no termina con su vida terrena; sigue viva en cada gesto de misericordia, en cada palabra de consuelo, en cada decisión valiente de quienes buscan renovar la Iglesia desde el Evangelio».

Testigos de misericordia y esperanza

Montaje hecho por ChatGPT del libro Testigos de misericordia y esperanza.

Una obra de referencia para nuestro tiempo

Estructurado en capítulos temáticos, Testigos de misericordia y esperanza aborda cuestiones centrales del pensamiento de Francisco: la misericordia como núcleo del mensaje cristiano, el papel de los pobres como sujetos evangelizadores, la ecología integral como expresión de la justicia, la reforma eclesial como camino de conversión, y la sinodalidad como estilo de una Iglesia que escucha, discierne y camina unida.

El autor pone especial énfasis en el carácter pastoral del papa Francisco: un estilo de gobierno que privilegia el encuentro, la cercanía y la ternura. Lejos de proponer una teología abstracta o académica, Francisco ha querido hablar al corazón de las personas, especialmente de las que sufren. El libro recoge esta dimensión con fidelidad, mostrando cómo Francisco ha ejercido su ministerio petrino con un espíritu profundamente evangélico.

Un homenaje providencial

La coincidencia entre la publicación del libro y el fallecimiento del papa Francisco ha sido recibida con emoción por muchos sectores de la Iglesia. No pocos ven en ello un homenaje providencial: un resumen escrito de su legado que llega al mundo justo en el momento en que el Papa regresa a la casa del Padre. El título mismo del libro Testigos de misericordia y esperanza resume perfectamente el espíritu de Francisco y el mensaje que deja a la humanidad.

Ya disponible en librerías religiosas y plataformas digitales, la obra se perfila como una lectura indispensable para quienes deseen profundizar en la riqueza espiritual del pontificado de Francisco y continuar haciendo fructificar su herencia en las comunidades cristianas del mundo.

Un legado que continúa

El fallecimiento del papa Francisco marca el fin de una etapa, pero no el fin de su influencia. Su pensamiento, sus gestos y su ejemplo seguirán iluminando el camino de millones de creyentes. Libros como el de Ramiro Pellitero ayudan a conservar y transmitir este legado, y ofrecen herramientas para vivir hoy el Evangelio con audacia, compasión y esperanza.

Con esta publicación, la Iglesia no solo mira hacia atrás con gratitud, sino que se prepara para seguir adelante, inspirada por uno de los pontificados más significativos de nuestra era.

León XIV: dos sacerdotes de Perú hablan de él

El padre Erick Vílchez es un peruano que conoció personalmente al papa León XIV. Cuando era seminarista y se estaba formando para ser sacerdote, asistió a la ordenación episcopal de Robert Francis Prevost como maestro de ceremonias. Pertenece a la prelatura territorial de Chota, sufragánea de la archidiócesis de Piura.

«Conozco al papa León XIV desde que era Administrador Apostólico de la diócesis de Chiclayo. Como han declarado aquellos que le conoce, yo siempre le vi como una persona muy cercana, con mucha capacidad de diálogo, que sabe escuchar, sonriente y muy obediente. Tiene mucha fuerza. Pero sobre todo destacaría su profundo amor a la Iglesia», enfatiza don Erick.

Pero lo que recuerda con más ilusión fue el día que participo como maestro de ceremonias en la ordenación episcopal de León XIV un 12 de diciembre del 2014.

El primer encuentro de Erick con el papa León XIV dejó este recuerdo: «La primera vez que conversé con Monseñor Robert, con él recién llegado a Chiclayo, me presenté y le dije: "Monseñor estamos a cargo de la liturgia, aquí estamos para servir". Recuerdo que él con su sencillez y con una sonrisa me contestó: "qué bueno, por si acaso, yo soy muy obediente. Entonces preparemos de la mejor manera". Ahí, vi esa cercanía, su sencillez de aquel entonces Monseñor Robert, ahora Santo Padre», declaró Erick.

Un convenio con la Universidad de Navarra

Don Erick se formó y estudió en el seminario de santo Toribio de Mogrovejo de la Chiclayo (Perú) cuando monseñor Robert Francis Prevost Martínez era obispo de la diócesis. Se ordenó en 2019 con 26 años. Actualmente estudia la Licenciatura en Teología Dogmática en las Facultades Eclesiásticas de Universidad de Navarra.

El seminario tiene un convenio con la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra para la afiliación del cuadrienio teológico del seminario. Dicho convenio quedó refrendado con un decreto de la congregación de educación católica, sobre seminarios e institutos de estudio que se renueva cada cinco años.

Sin ir más lejos, el pasado 8 de mayo tuvo logar el examen de Bachillerato del seminario de cuatro seminaristas de Santo Toribio con la visita del Prof. Félix María Arocena, de la Universidad de Navarra.

En una cárcel de Chiclayo

Erick recuerda también que coincidió con el obispo Prevost en una cárcel de Chiclayo para asistir a los presos y celebrar los sacramentos en prisión. «En alguna conversación que he mantenido con él me insistía en que debemos formarnos con mentalidad misionera, poner en valor el sentido de misión, empezando por los nuestros, por los más cercanos», apunta.

Este sacerdote peruano alberga la esperanza de que el nuevo papa León XIV, con doble nacionalidad americana y peruana, animará a que muchos jóvenes peruanos se planteen su vuelta a la Iglesia Católica y otros profundicen en su vocación, ya sea para ser sacerdote, para la consagración religiosa o como laicos, célibes o en un compromiso vocacional matrimonial.

¡Siento una emoción muy grande!

«El Papa siempre es el Papa, pero estamos muy contentos de tener un ¡Papa peruano! ¡Siento una emoción muy grande!», exclama Erick.

Don Christian, estudiante de Derecho Canónico en Navarra

Christian Munayco Peves es otro sacerdote peruano, natural de Cañete, que acaba de concluir la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra. Pertenece a la diócesis de Ayacucho en las alturas de los andes peruanos. Realizó sus estudios filosófico-teológicos en el seminario mayor san Martín de Porres de Lima y los concluyó en el instituto superior de estudios teológicos Juan XXIII.

Se ordenó sacerdote en la festividad de san Josemaría Escrivá, el 26 de junio de 2021. Christian relata cómo conoció a León XIV: «Mi arzobispo fue elegido dos veces presidente de la conferencia episcopal. Eso suponía que me acercara de manera constante a la conferencia episcopal para encontrarnos y despachar asuntos. En los pasillos de la conferencia recuerdo haberme cruzado con quien es ahora el santo Padre. Intercambiamos un saludo cordial, pero más allá de ello no. De aquellas pocas experiencias, puedo decir que es una persona afable, amigable, de pocas palabras, pero sobre todo sumamente sencillo y cercano».

El espíritu misionero de León XIV

Para él, el papa León XIV ha sido un pastor en constante comunión y comunicación con sus fieles y, su paso por Perú, no hace sino reconocer que se puede seguir y servir a Dios, fuera de nuestras propias tierras, con espíritu misionero de servicio, abnegación y olvido personal.

Cuenta también que, entre sus compañeros peruanos, a sabiendas que el Papa conoce muy bien su territorio, «apreciamos con mucho valor, su postura de enfrentar siempre con la verdad, realidades y circunstancias que han exigido su defensa y escucha, en torno a problemáticas concernientes al orden social, la caridad y la justicia».

El Papa y los jóvenes

Para este sacerdote, que proviene de una familia profundamente católica que le guiaron en el camino de su vocación, la elección de un Papa peruano va a remover la conciencia de los jóvenes de Perú a plantearse su vocación: «Sin duda, esta elección es un testimonio vivo y eficaz de que se puede ser feliz en medio del mundo, sirviendo y trabajando en la empresa de Dios, salvando almas.

El ambiente en el que trabajaba el Papa León, –tanto como religioso agustino y como obispo siempre fue en medio de los jóvenes, los mismos que desde su elección, han sido llamados a replantearse con mayor interés su cercanía a la Iglesia y a la parroquia, para reconsiderar que, paralelamente a la vida y el trabajo profesional que cada uno ejerce, se puede ser santo, con esa inquietud patente de saber que muchas veces Dios pide más, porque sabe más, y porque quiere más de quienes ama», afirma.

«¡No tengáis miedo!»

Para él, las primeras palabras del Santo Padre el domingo en el Regina Coeli a los jóvenes: ¡No tengáis miedo, acepten la invitación de Cristo! nos remiten con especial cariño a las palabras de san Juan Pablo II, también en el inicio de su pontificado.

«Por ello, no deja de ser un mensaje esperanzador, ya que no podemos tener miedo a experimentar una vida que, por cuestiones meramente humanas, suele ir en contracorriente a los designios y a las propuestas de amor y perdón trazados por Jesús.

Ante esta disonancia, Dios cuenta con nosotros para ser corredentores, para cargar con Él la cruz de la lógica humana, que muchas veces intenta restarle valor y vigencia a su mensaje. Por eso, el mensaje de «no tener miedo» nos invita a apostar por la verdad, a pesar de que su defensa conlleve la ofensiva del sufrimiento, la exclusión, o la injusticia, pero que detrás de ella nos abre una enorme puerta al cielo», explica Christian.

Erick Vilchez y

Testimonio de vida sacerdotal

Este joven sacerdote considera que hoy en día, para cuidar las vocaciones en general, y en Perú en particular, la respuesta es: con un verdadero testimonio de vida sacerdotal. «Por ello, no puedo dejar de dar gracias a los sacerdotes misioneros españoles, que, dejando sus tierras, promovieron las vocaciones sacerdotales en mi parroquia. Fueron testimonios fieles y modelos creíbles de que optar por el sacerdocio, era una decisión que nos llevaba a la felicidad».

Para don Christian la elección papal ha sido una noticia de mucha alegría para todos los peruanos, porque «no solo ha despertado emociones desbordantes y gratificantes, sino también, nos ha devuelto la ilusión por las cosas de Dios, y ese importante sentido espiritual de identificación y pertenencia a nuestra Iglesia local».

El Papa habla de unidad

Le llama también la atención, con un profundo sentimiento de esperanza, que el Papa haya hablado de unidad, en medio de un mundo dividido por odios, cálculos políticos, guerras armamentistas, pero también de guerras de índole espiritual que intentan dividir a la Iglesia.

«Confiamos en que, asistido por el Espíritu Santo, y unido a nuestras oraciones, la Iglesia irá por buen rumbo, porque tiene un buen pastor que tiene por meta, velar porque cada una de sus ovejas no solo camine por buen redil, y sobre todo que no se pierda. Quiero aprovechar para dar las gracias a la Fundación CARF por permitirnos a muchos sacerdotes poder formarnos para poder servir con mejores medios académicos al pueblo que Dios nos encomienda», concluye Christian Munayco Peves.


Marta Santín, periodista especializada en religión.