Viernes de Dolores: camino de fe en Semana Santa

En el pórtico de entrada a la Semana Santa, el Viernes de Dolores marca una antesala profundamente espiritual que nos invita a contemplar el sufrimiento silencioso y amoroso de nuestra madre, la Virgen María. Este día, celebrado el viernes anterior al Domingo de Ramos, se convierte en una oportunidad para acercarnos al corazón de una madre que acompaña el camino de la cruz de su Hijo. En muchas parroquias se sustituye el Vía Crucis por el Vía Matrix que contempla los sufrimientos de María.

Los llamados Siete Dolores de la Virgen María son una devoción centenaria que invita a meditar sobre los momentos más dolorosos que María vivió junto a Jesús. A través de esta meditación, los fieles encuentran un puente para conectar su propio sufrimiento con la esperanza cristiana.

Los Siete Dolores de la Virgen María

1) La profecía de Simeón

Cuando María presenta a Jesús en el templo, Simeón le anuncia que una «espada le atravesará el alma». Este primer dolor abre el corazón de María a un futuro incierto, lleno de pruebas donde en ella todo es Fe y Esperanza en su Hijo como ya hiciera en su primer gran sí en la Encarnación.

Maestra de caridad. Recordad aquella escena de la presentación de Jesús en el templo. El anciano Simeón "aseguró a María, su Madre: mira, este niño está destinado para ruina y para resurrección de muchos en Israel y para ser el blanco de la contradicción; lo que será para ti misma una espada que traspasará tu alma, a fin de que sean descubiertos los pensamientos ocultos en los corazones de muchos". La inmensa caridad de María por la humanidad hace que se cumpla, también en Ella, la afirmación de Cristo: "nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos".

En plena Semana Santa, este pasaje nos recuerda que la fe no siempre significa certeza, sino confianza en medio de la oscuridad.

2) La huida a Egipto

María y José deben huir a Egipto para proteger al niño Jesús de la amenaza de Herodes. Esta escena nos habla del dolor de la inestabilidad, del abandono de la tierra propia y del temor por la vida de un hijo. La Virgen María se convierte en imagen de todas las madres que deben dejarlo todo por amor.

Después de haberse marchado, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que te avise, porque Herodes va a buscar al niño para acabar con él”. Él se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche y se fue a Egipto. Allí estuvo hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que anunció el Señor por el profeta al decir: “De Egipto llamé a mi hijo” (Mt 2, 13-15).

María cooperó con su caridad para que nacieran en la Iglesia los fieles, miembros de aquella Cabeza de la que es efectivamente madre según el cuerpo. Como Madre, enseña; y, también como Madre, sus lecciones no son ruidosas. Es preciso tener en el alma una base de finura, un toque de delicadeza, para comprender lo que nos manifiesta, más que con promesas, con obras.

3) El Niño Jesús perdido en el templo

Durante tres días, María y José buscan a Jesús, que se había quedado en el templo. La angustia de la pérdida y la impotencia ante lo que no se comprende son emociones humanas que todos hemos vivido. La Virgen María las asume con fe y humildad.

El Evangelio de la Santa Misa nos ha recordado aquella escena conmovedora de Jesús, que se queda en Jerusalén enseñando en el templo. María y José anduvieron la jornada entera, preguntando a los parientes y conocidos. Pero, como no lo hallasen, volvieron a Jerusalén en su busca. La Madre de Dios, que buscó afanosamente a su hijo, perdido sin culpa de Ella, que experimentó la mayor alegría al encontrarle, nos ayudará a desandar lo andado, a rectificar lo que sea preciso cuando por nuestras ligerezas o pecados no acertemos a distinguir a Cristo. Alcanzaremos así la alegría de abrazarnos de nuevo a Él, para decirle que no lo perderemos más.

4) María encuentra a Jesús camino del Calvario

En la vía dolorosa, María se encuentra con su Hijo cargando la cruz. No puede detener el sufrimiento, pero está allí. Esta escena, tan representativa en las procesiones de Semana Santa, nos habla del valor de la presencia, de estar junto al que sufre aunque no podamos cambiar su destino.

Apenas se ha levantado Jesús de su primera caída, cuando encuentra a su Madre Santísima, junto al camino por donde El pasa.

Con inmenso amor mira María a Jesús, y Jesús mira a su Madre; sus ojos se encuentran, y cada corazón vierte en el otro su propio dolor. El alma de María queda anegada en amargura, en la amargura de Jesucristo.

¡Oh vosotros cuantos pasáis por el camino: mirad y ved si hay dolor comparable a mi dolor! (Lam I,12).

Pero nadie se da cuenta, nadie se fija; sólo Jesús.

Se ha cumplido la profecía de Simeón: una espada traspasará tu alma (Lc II,35).

En la oscura soledad de la Pasión, Nuestra Señora ofrece a su Hijo un bálsamo de ternura, de unión, de fidelidad; un sí a la voluntad divina.

De la mano de María, tú y yo queremos también consolar a Jesús, aceptando siempre y en todo la Voluntad de su Padre, de nuestro Padre.

Sólo así gustaremos de la dulzura de la Cruz de Cristo, y la abrazaremos con la fuerza del amor, llevándola en triunfo por todos los caminos de la tierra. Estación IV Vía Crucis.

5) La crucifixión y muerte de Jesús

El corazón de María se rompe al ver morir a su Hijo en la cruz. Este dolor resume el sacrificio más grande, el del amor que no se guarda nada. La Virgen María permanece de pie, firme en la fe. En el Viernes de Dolores, esta imagen cobra una fuerza especial, recordándonos que la esperanza cristiana nace en la cruz.

Estaban de pie junto a la Cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Viendo Jesús a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su Madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la tomó consigo. Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un vaso lleno de vinagre; y atando a una rama de hisopo una esponja empapada en el vinagre, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: “Todo está consumado”. E inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19, 25-30).

En el escándalo del Sacrificio de la Cruz, Santa María estaba presente, oyendo con tristeza a los que pasaban por allí, y blasfemaban meneando la cabeza y gritando: ¡Tú, que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo!; si eres el hijo de Dios, desciende de la Cruz. Nuestra Señora escuchaba las palabras de su Hijo, uniéndose a su dolor: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Qué podía hacer Ella? Fundirse con el amor redentor de su Hijo, ofrecer al Padre el dolor inmenso —como una espada afilada— que traspasaba su Corazón puro.

6) Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre

María recibe en sus brazos el cuerpo muerto de Jesús. Es un momento de silencio, de luto profundo. Ella lo abraza con el mismo amor con el que lo recibió al nacer. En este gesto está toda la ternura de una madre que sigue amando incluso en la muerte.

Ahora, situados ante ese momento del Calvario, cuando Jesús ya ha muerto y no se ha manifestado todavía la gloria de su triunfo, es una buena ocasión para examinar nuestros deseos de vida cristiana, de santidad; para reaccionar con un acto de fe ante nuestras debilidades, y confiando en el poder de Dios, hacer el propósito de poner amor en las cosas de nuestra jornada. La experiencia del pecado debe conducirnos al dolor, a una decisión más madura y más honda de ser fieles, de identificarnos de veras con Cristo, de perseverar, cueste lo que cueste, en esa misión sacerdotal que Él ha encomendado a todos sus discípulos sin excepción, que nos empuja a ser sal y luz del mundo. Es Cristo que pasa, 96

7) Dan sepultura al cuerpo de Jesús

Finalmente, María acompaña a su Hijo al sepulcro. La piedra se cierra, y todo parece acabado. Pero en el corazón de María late la esperanza. Sabe que Dios cumple sus promesas, aunque ahora todo sea silencio y oscuridad.

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por temor a los judíos, pidió a Pilato permiso para retirar el Cuerpo de Jesús. Pilato lo concedió. Fue, pues, y retiró el cuerpo de Jesús. Llegó también Nicodemo –el que antes había ido a él de noche- trayendo una mezcla de mirra y áloe, como de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron con lienzos y aromas, como acostumbran a sepultar los judíos. Había un huerto en el lugar donde fue crucificado, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que todavía nadie había sido sepultado. Como era la Preparación de los judíos, y por la proximidad del sepulcro, pusieron allí a Jesús (Jn 19, 38-42).

Vamos a pedir ahora al Señor, para terminar este rato de conversación con El, que nos conceda repetir con San Pablo que "triunfamos por virtud de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni virtudes, ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni lo que hay de más alto, ni de más profundo, ni cualquier otra criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está en Jesucristo Nuestro Señor".

La Virgen María como compañera en el dolor

Meditar los Siete Dolores de la Virgen María no es quedarse en el sufrimiento, sino descubrir una manera de vivirlo con sentido. María no es una figura lejana, sino una madre que conoce nos conoce y que ha vivido el dolor humano. En Semana Santa, su corazón traspasado se convierte en refugio para quienes atraviesan pruebas.

El Viernes de Dolores es una ocasión especial para rezar el Rosario de los Siete Dolores o simplemente para hacer una oración desde lo más profundo del corazón. La espada que atraviesa el corazón de María puede convertirse en una luz para nuestras propias heridas.

Semana Santa: tiempo para abrir el corazón

Vivir la Semana Santa es adentrarse en el misterio del amor de Dios. Y María, con su corazón herido, pero lleno de fe, es la mejor guía. Su presencia discreta y valiente en cada paso de la pasión de Cristo nos recuerda que el dolor no es el final, sino el inicio de una transformación.

Este Viernes de Dolores, pongamos nuestro corazón junto al de María. Escuchemos su silencio, aprendamos de su fortaleza, y dejemos que su fe nos inspire a vivir esta Semana Santa con un espíritu nuevo.

Y llega el Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos es como el pórtico que precede y dispone al Triduo Pascual: «este umbral de la Semana Santa, tan próximo ya el momento en el que se consumó sobre el Calvario la Redención de la humanidad entera, me parece un tiempo particularmente apropiado para que tú y yo consideremos por qué caminos nos ha salvado Jesús Señor Nuestro; para que contemplemos ese amor suyo —verdaderamente inefable— a unas pobres criaturas, formadas con barro de la tierra». (San Josemaría, Amigos de Dios, n. 110.)


Bibliografía:

OpusDei.org

Hallow.com

Imágenes procedentes de la película La Pasión de Mel Gibson.

2 jornadas con Nociones de Medicina para sacerdotes

Bajo el nombre de Nociones de Medicina para sacerdotes el curso se organiza, por quinto año consecutivo, con la dirección del capellán de la Clínica de la Universidad de Navarra, Vicente Aparicio, y con el patrocinio de la Fundación CARF.

Aproximadamente medio centenar de sacerdotes participaron en esta actividad, que tuvo lugar los días 11 de enero y 8 de febrero de 2025.

En una entrevista con la plataforma digital Omnes, el capellán de la CUN, Vicente Aparicio, explicó el objetivo de estas jornadas: «no se trata de que los sacerdotes actúen como médicos, sino de facilitar que actuemos como lo que somos, pero con algo más de formación sobre temas complicados a los que nos enfrentamos con frecuencia».

Medicina para sacerdotes
Imagen realizada con IA de un sacerdote con una bata de médico.

Asimismo, destacó que, en general, los pacientes y sus familias valoran profundamente la presencia de los sacerdotes en momentos tan difíciles ya cercanos a la muerte. Las visitas y el acompañamiento espiritual se perciben como un apoyo fundamental, ya que brindan consuelo y fortaleza tanto al enfermo como a sus seres queridos.

Este acompañamiento no solo ofrece un espacio para la oración y la reflexión, sino que también genera un ambiente de paz y esperanza en medio de la angustia. Las palabras de aliento y la bendición de los sacerdotes son vistas como un refugio emocional y espiritual, creando una conexión que trasciende lo físico y ayuda a los pacientes y sus familias a afrontar la enfermedad con mayor serenidad.

Primera sesión: Medicina para sacerdotes, salud y familia

En esta sesión se abordaron soluciones a problemas familiares. El Dr. Francisco Leal Quiñones, especialista en Anestesiología, Reanimación y Unidad del Dolor, enfatizó la importancia de llevar un estilo de vida ordenado y familiar, con espacios de conversación, juegos, viajes compartidos y contacto con la naturaleza.

Este tipo de vida, señaló, favorece el desarrollo de los hijos, mejora la comunicación y el entendimiento entre padres e hijos y contribuye al bienestar de todos. Existen, además, evidencias científicas y empíricas que respaldan estos beneficios.

También intervino la Dra. Montse Erostarbe, quien ofreció propuestas para que la vida familiar siga las pautas más adecuadas durante la infancia y la adolescencia, asegurando así un desarrollo integral para los hijos.

Segunda jornada: atención a enfermos crónicos y enfermedades degenerativas

Durante esta jornada, se ofrecieron orientaciones para la atención de pacientes con enfermedades crónicas y de larga duración.

Medicina

La relación entre la medicina y la labor pastoral tiene raíces profundas en la historia de la Iglesia. San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, mostró un gran amor por los enfermos y una profunda admiración por los profesionales de la salud.

En su enseñanza, resaltó la importancia del trabajo bien hecho y del servicio a los demás, valores fundamentales tanto en la práctica médica como en la labor sacerdotal. Además, impulsó la creación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra en 1954, con el objetivo de formar médicos con «gran categoría científica y alto nivel profesional».

A través de iniciativas como el curso Nociones de Medicina para sacerdotes, se refuerza la conexión entre la formación médica y la labor pastoral, permitiendo que los sacerdotes brinden un acompañamiento más completo y empático a los enfermos y sus familias.

En la entrevista concedida a Omnes, Vicente Aparicio resaltó la importancia de esta formación para los sacerdotes: «que no solo están para impartir los sacramentos, sino también para acompañar, escuchar y consolar. Muchas veces nos encontramos con situaciones médicas complejas y tener nociones básicas nos permite ser un apoyo más efectivo para los enfermos y sus familias».

???? Puedes leer la entrevista completa aquí: Omnes - Vicente Aparicio.


Marta Santín, periodista especializada en religión.

5 pasos para incluir en tu testamento solidario a la Fundación CARF

Un testamento solidario es un tipo de documento legal en el que una persona física o jurídica destina parte o la totalidad de su herencia a una institución de la Iglesia, una causa benéfica, organización sin fines de lucro (como la Fundación CARF), ONG o institución de ayuda social.

Su objetivo es contribuir a una causa altruista después de su fallecimiento. Este tipo de testamento solidario permite que el testador deje un legado con impacto social, asegurando que sus bienes se utilicen para apoyar iniciativas que reflejen sus valores y compromisos religiosos o éticos.

Incluir a la Fundación CARF en tu testamento es una manera especial de apoyar la formación de sacerdotes y seminaristas diocesanos de todo el mundo, asegurando que puedan continuar su preparación para llevar el Evangelio a todos los rincones de la tierra, ayudando a mantener la Universidad Pontificia de la Santa Cruz y las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, así como los seminarios y colegios mayores donde residen los seminaristas y sacerdotes que se benefician de tu generosidad. Si te planteas esta posibilidad, aquí te explicamos cómo hacerlo en cinco sencillos pasos.

1) Reflexiona e infórmate sobre instituciones que hagan rendir responsablemente tu testamento solidario

Tomarse un tiempo para decidir qué destino dar a los bienes acumulados a lo largo de la vida es un acto de responsabilidad y de generosidad.

Compartir esta reflexión con familiares o personas de confianza te ayudará a tomar la mejor decisión. En la Fundación CARF podemos asesorarte para que tu testamento refleje fielmente tus deseos y contribuya a la misión universal de la Iglesia.

Recuerda que un testamento solidario no afecta a los derechos de tus herederos legítimos, sino que permite que una parte de tu patrimonio se destine a una causa en la que crees.

2) Acude al notario: ¿qué información debo llevar para hacer mi testamento solidario?

El notario se encargará de que tu testamento quede redactado conforme a la ley y refleje con precisión tu voluntad. Para que todo el proceso sea sencillo, es conveniente llevar:

Si decides incluir a la Fundación CARF, el notario se asegurará de que todo quede correctamente formalizado y que tu generosidad se traduzca en un impacto real y sostenido a lo largo del tiempo.

3) Guarda una copia: ¿cómo asegurarme de que mi testamento esté accesible cuando sea necesario?

Una vez firmado el testamento solidario, es importante que guardes una copia en un lugar seguro y que informes a alguien de confianza sobre su existencia y ubicación.

También puedes optar por digitalizar el documento, siempre recordando que el documento legalmente válido será el original firmado ante notario.

4) Comunícalo a la Fundación CARF: ¿por qué es importante informarnos?

Hacer partícipe a Fundación CARF de tu decisión permite que podamos garantizar el cumplimiento de tu voluntad en el futuro. Además, podemos asesorarte sobre la mejor forma de canalizar tu legado solidario y de maximizar su impacto.

Esta comunicación nos ayuda a planificar mejor el uso de los recursos, asegurando que tu legado o testamento solidario se utilice de manera eficaz para la formación de sacerdotes y seminaristas diocesanos de todo el mundo.

5) Comparte tu decisión: ¿quién debería saberlo y por qué?

Contar tu decisión a alguien de confianza es clave para que, llegado el momento, se pueda ejecutar sin dificultades. Esto facilita que tu testamento solidario se cumpla conforme a tus deseos y que tu generosidad se traduzca en oportunidades reales para quienes más lo necesitan. Hablar con un albacea o con tu familia sobre tu decisión evita confusiones y ayuda a que tu voluntad sea respetada.

Gracias a tu testamento solidario, tu compromiso con la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos seguirá vivo, y tu generosidad se convertirá en un legado permanente que trascenderá en el tiempo.

Si necesitas más información o asesoramiento, estamos a tu disposición.

25 de marzo, fiesta de la Anunciación del Señor

La Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación del Señor el 25 de marzo, un momento crucial en la historia de la salvación. Esta festividad recuerda el instante en que el Arcángel Gabriel anuncia a la Virgen María que será la madre del Hijo de Dios. Su «hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38) representa un modelo de fe y entrega total a la voluntad divina.

El significado de la Anunciación y de la encarnación del Verbo

El misterio de la Anunciación es inseparable de la Encarnación, ya que es el momento en que Dios asume la naturaleza humana. San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, resaltó la grandeza de este evento afirmando que: «Dios nos llama a santificarnos en la vida ordinaria, como María aceptó su misión con humildad».

María, modelo de vocación y entrega

Nuestra madre, la Virgen María es ejemplo para todos los cristianos, especialmente para aquellos que han sido llamados al sacerdocio. Su respuesta confiada y sin reservas es un reflejo de la disposición que todo seminarista y sacerdote debe tener ante la llamada de Dios.

La Anunciación y la defensa de la vida

En España, la Conferencia Episcopal celebra el 25 de marzo la «Jornada por la Vida», recordando el valor sagrado de la vida humana desde su concepción. En 2025, el lema es «Abrazando la vida, construimos esperanza», una llamada a la protección de la vida en todas sus etapas.

El compromiso de los sacerdotes y seminaristas

Para los sacerdotes diocesanos y para los futuros pastores apoyados por la Fundación CARF, esta festividad tiene un significado especial. La defensa de la vida es parte de su misión, siendo testigos del Evangelio en una sociedad que a menudo relativiza el valor de la existencia humana.

El compromiso de los sacerdotes y seminaristas no solo se basa en la defensa de la vida desde la concepción, sino en su labor pastoral para acompañar a las personas en cada etapa de su vida. Su formación teológica y espiritual los prepara para ser guías en la fe y orientadores en los momentos difíciles. Inspirados por el sí de María, están llamados a ser heraldos de la esperanza, promoviendo una cultura de la vida y el amor cristiano.

25 de marzo, jornada por la vida

Además, esta festividad los invita a profundizar en su vocación, reafirmando su compromiso con la evangelización y la enseñanza de la doctrina cristiana.

En tiempos donde la dignidad humana enfrenta múltiples desafíos, su testimonio cobra especial relevancia. La Anunciación es para ellos un recordatorio de su misión de ser presencia viva de Cristo en el mundo, transmitiendo el mensaje de salvación con palabras y obras.

Vivir el sí de María: un compromiso para todo cristiano

La fiesta de la Anunciación no solo nos invita a meditar en el sí de María, sino también a renovar nuestra entrega a Dios con confianza y alegría.

María, con su aceptación humilde y valiente, nos enseña que todo cristiano, sin importar su estado de vida, está llamado a dar su propio sí a Dios en la cotidianidad del día a día.

Para los seminaristas y sacerdotes diocesanos es un día de especial reflexión sobre su vocación y sobre el compromiso de ser defensores de la vida y la fe.

Sin embargo, esta llamada no es exclusiva de ellos. Cada fiel, desde su propia realidad, puede hacer presente a Cristo en el mundo con sus actos de caridad, su testimonio cristiano y su confianza en la providencia de Dios.

La Anunciación nos recuerda que cada uno de nosotros, como parte del pueblo de Dios, puede ser un instrumento en sus manos, llevando esperanza, amor y fe a quienes nos rodean.

El impacto de un testamento solidario en el futuro de la Iglesia

En la vida, todos buscamos dejar una huella honda y permanente. Más allá de lo que acumulamos a lo largo de los años, lo que realmente nos define como persona es el bien que hacemos a los demás. Un legado o testamento solidario se convertirá en una forma significativa de extender tu generosidad perpetua más allá de lo efímero de la existencia.

Con el testamento solidario, podremos apoyar causas que reflejan nuestra fe y creencias, asegurándonos de que nuestro legado tenga un impacto duradero en la Iglesia católica: la formación integral de sacerdotes.

Además, resulta importante entender que un legado o testamento solidario no solo trata de dejar un bien económico, sino que permite transmitir valores y enseñanzas a las futuras generaciones. Por ejemplo, cuando una persona decide destinar una parte de su herencia a la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos, está invirtiendo en el futuro y santidad de la Iglesia llegando a personas de todo el planeta que a su vez formarán a otros y guiarán a sus comunidades locales. Este tipo de decisiones pueden inspirar a otros a seguir el mismo camino, creando un efecto multiplicador de generosidad y compromiso.

legado solidario testamento fundación carf

La formación integral de los seminaristas y sacerdotes diocesanos, y de los religiosos, se vuelve esencial, ya que no solo se les enseña Filosofía, Derecho Canónico, Teología o Comunicación Institucional de la Iglesia, sino que va mucho más allá de las habilidades prácticas para su ministerio. Impacta en su ámbito más humano y espiritual además del académico e intelectual.

Con una formación adecuada e integral, los sacerdotes diocesanos y religiosos estarán mejor dotados para afrontar los desafíos de una sociedad sedienta de luz, brindando apoyo y esperanza a aquellos que lo necesiten sin importar cuáles sean sus creencias religiosas.

Para quienes comparten una profunda fe y desean fortalecer la misión de la Iglesia, incluso para todos los que ven la gran labor social que realizan los sacerdotes en todo el mundo, incluir en el testamento solidario un legado o una donación en favor de la formación integral de seminaristas y de sacerdotes diocesanos se convierte en una manera de contribuir a la consolidación de la fe y la evangelización de todos los que tienen menos opciones.

El testamento solidario se convierte en una herramienta poderosa para aquellos que desean dejar una huella perpetua y significativa; dejas unos bienes que acabarán formando parte de la financiación de programas de formación para seminaristas y sacerdotes diocesanos.

El legado debe ser visto como un acto de justicia social. Al destinar recursos a la formación integral de sacerdotes, se está ayudando a que más personas tengan acceso a una educación de calidad dentro del ámbito religioso, lo que incrementa las oportunidades para aquellos que, de otra manera, no podrían acceder a ella.

Finalmente, es fundamental recordar que un testamento solidario no solo se limita a la vida de una persona, sino que refleja un compromiso intergeneracional. A través de nuestro testamento, podemos inspirar a otros a seguir nuestro ejemplo y fomentar una cultura de la generosidad y el compromiso con la Iglesia que perdure en el tiempo. Este legado, ya sea a través de recursos materiales o espirituales, puede ser un foco de esperanza y fe para las generaciones venideras, y un recordatorio constante de lo que significa vivir con propósito.

Un testamento solidario permite extender la generosidad más allá de la vida, destinando parte de la herencia a la formación de seminaristas y el sostenimiento de sacerdotes, sin perjudicar a los herederos legítimos. Es un acto de fe y amor que fortalece la misión de la Iglesia y deja un legado duradero en la evangelización y el servicio sacerdotal.

¿Cómo funciona un testamento solidario?

Un legado (parte) o testamento solidario (documento completo) es un documento legal en el que se establece que, al fallecer, una parte o todos los bienes se destinarán a una fundación u organización sin fines de lucro, en este caso, para la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos. Esta decisión no implica desproteger a la familia ni perjudicar a los herederos legítimos, sino compartir un porcentaje de la herencia con una causa que perdurará en el tiempo de forma perpetua.

Es un proceso sencillo y flexible, que permite ajustar los términos según las circunstancias y deseos de la persona. Puede incluir bienes financieros, muebles e inmuebles; una cantidad de dinero o un porcentaje de la herencia total.

Razones para un testamento solidario en favor de la formación de sacerdotes

1. Promoción de valores cristianos: al apoyar la formación de nuevos sacerdotes, se contribuye a la difusión de valores fundamentales como la solidaridad, la compasión y el servicio a los demás. Estos principios son esenciales para construir comunidades más justas y humanas.

2. Fortalecimiento de las iglesias locales: la presencia de sacerdotes bien formados en una comunidad ayuda a marcar una diferencia significativa en la vida espiritual y social de los feligreses. Estas personas, además de predicar el Evangelio e impartir los sacramentos, organizan actividades, brindan asesoramiento y apoyo, y ayudan a unir a las personas en torno a causas comunes.

3. Fomentar las vocaciones: al contribuir a la formación de sacerdotes diocesanos y religiosos, se puede generar un ambiente que aliente a otros a considerar la vida de entrega total a Dios por los demás. La visibilidad de sacerdotes comprometidos y bien preparados puede inspirar a jóvenes a seguir sus pasos y dedicar su vida al servicio del prójimo.

4. Continuidad en la evangelización: los seminaristas son el futuro de la Iglesia. Su formación requiere apoyo económico para garantizar que estén bien preparados en su misión de guiar y de servir a la comunidad.

5. Sostenimiento de sacerdotes: muchas comunidades dependen de la generosidad de los fieles para el sustento de sus sacerdotes, quienes dedican su vida a la oración, el servicio y la enseñanza. Pero qué mejor sustento que el de una formación sólida que repercute directamente en sus iglesias locales.

6. Un acto de fe y amor: un legado o testamento solidario es una manifestación tangible de tu compromiso con la Iglesia universal y con toda su labor espiritual y social.

7. Un impacto permanente y duradero: aunque la vida es efímera y pasajera, los frutos de una donación bien dirigida pueden perpetuarse y extenderse por generaciones, fortaleciendo la obra de Dios en la tierra.

Cómo se hace un testamento solidario

Infórmate y reflexiona: piensa lo qué te gustaría dejar. Cualquier aportación tendrá un impacto en la vida de las personas a las que ayudamos y que, a su vez, ayudarán a centenares de miles en sus países de origen. Si necesitas más información o resolver cualquier duda, te ofrecemos asesoramiento legal gratuito y una total confidencialidad.

En este proceso, es fundamental que la persona que desea hacer un testamento solidario se tome el tiempo para reflexionar sobre sus deseos y metas. Puede ser útil crear una lista de las causas que le son más significativas y considerar cómo su legado puede impactar positivamente en esas áreas en el mundo. Además, es recomendable conversar con un abogado especializado en testamentos para asegurarse de que todas las disposiciones sean claras y que se cumplan adecuadamente.

¿Es necesario un notario? Para asegurar la validez legal del legado o testamento, y que tu voluntad se cumpla en el futuro, es recomendable contar con un notario. Esto no solo garantiza que el documento esté correctamente redactado, sino que también ayuda a evitar posibles disputas entre herederos y a cumplir con las regulaciones locales. No olvides incluir correctamente los datos la Fundación CARF y, sobre todo, acuérdate de guardar una copia. Los datos identificativos necesarios para incluir a la Fundación CARF en el testamento o legado solidario son:

CENTRO ACADÉMICO ROMANO FUNDACIÓN
CIF: G-79059218
Conde de Peñalver, 45. Entreplanta, Oficina 1
28006 Madrid

Puedes contactar por mail y enviar una copia a Ana de carf@fundacioncarf.org.

Considera la posibilidad de incluir una cláusula de actualización: a lo largo de la vida, nuestras circunstancias pueden cambiar. Es aconsejable que se incluya una cláusula en el testamento que permita revisarlo y actualizarlo según sea necesario para reflejar nuestros deseos actuales.

Si finalmente deseas incluir en tu testamento solidario una donación o un legado a favor de los seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos, recuerda informar a la institución. Aunque no es obligatorio, comunicar a la Fundación CARF tu decisión facilita que se pueda cumplir tu voluntad de manera eficiente.

vocaciaones que dejan huella

Deja una huella imborrable

Un testamento solidario es una forma única de trascender y perpetuar la buena labor que hiciste en vida, llevando un futuro de esperanza y de fe a las generaciones venideras. Si sientes en tu corazón el deseo de contribuir a la misión de la Iglesia, este es un camino noble y transformador.

Para más información sobre cómo hacer un testamento a favor de la formación integral y permanente de sacerdotes diocesanos y religiosos, contáctanos. Estamos aquí para ayudarte a cumplir tu deseo de dejar un legado perpetuo de amor y de servicio en la Iglesia católica.

¿Cómo desgravan los distintos tipos de donaciones?

La fiscalidad aplicada a entidades no lucrativas como la Fundación CARF

Las aportaciones realizadas por empresas o personas a una fundación tienen beneficios fiscales a través de deducciones en cuota tanto del impuesto sobre sociedades como en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

Las ayudas que gozan de estas deducciones son los realizados a asociaciones o instituciones como la Fundación CARF, declaradas de utilidad pública y a organizaciones no gubernamentales, que cumplen los requisitos recogidos en la Ley 49/2002 de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.

¿Cuáles son las donaciones que dan derecho a desgravar?

Si nos remitimos al artículo 17 de la Ley 49/2002 de incentivos al mecenazgo, que se refiere a los donativos, donaciones y aportaciones deducibles, darán derecho a practicar las deducciones previstas, las donaciones y aportaciones irrevocables, puras y simples, realizadas en favor de entidades acogidas a la Ley del mecenazgo; ya sean dinerarias, de bienes o de derechos, o a través de cuotas de afiliación, siempre que no den derecho a recibir un servicio presente o futuro. Los diferentes tipos de donaciones a entidades sin ánimo de lucro pueden ser:

  • Donaciones puntuales: para atender a una situación específica o una campaña de fundraising determinada. Como por ejemplo Dona Vasos Sagrados, solicitando un donativo de 600 euros garantiza que un seminarista próximo a ordenarse reciba una mochila de vasos sagrados para administrar los sacramentos allá donde esté.
  • Donaciones periódicas: el compromiso de colaborar con la fundación donando una cantidad de dinero con una frecuencia determinada. En nuestro formulario de donación online puedes seleccionar la cuota que quieres aportar y cada cuánto deseas que se realice.
 

vasos sagrados

Beneficios fiscales para desgravar ayudas en especie

¿Se pueden desgravar donaciones en especie? Las ayudas en especie son aquellas en las que, en lugar de aportar dinero, el benefactor hace una aportación en bienes. La mayoría de las veces se trata de bienes valiosos que el donante ya cuenta que no utilizará o disfrutará, y considera que serán más útiles si con ellos apoya una causa noble.

Actualmente las donaciones en especie, a favor de entidades acogidas a la Ley 49/2002 como son las fundaciones, aparecen en una ley de contenido variado, la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Incluyen este tipo de donaciones los bienes como relojes, joyas, cuadros y obras de arte. La Fundación CARF garantiza un procedimiento seguro y profesional para el tratamiento de todos los bienes donados: tasación oficial y subasta pública.

La actual Ley de Mecenazgo, con el fin de fomentar los esfuerzos privados, contribuye a fomentar las donaciones en especie sin que suponga un coste contribuir con una fundación. La ley establece que la base imponible de un bien, que aún tenga valor, sea cero, si la donación es para una fundación que lo vaya a destinar a sus fines. Además se aplica un 0 % de IVA a las entregas de bienes realizadas en concepto de donativos en especies.

Los bienes recibidos por la Fundación CARF pasan una tasación profesional y posteriormente serán subastados. En el mismo momento en el que se cuente con una tasación oficial del Monte de Piedad CaixaBank, se podrá emitir el correspondiente certificado de la donación de esos bienes en especie. La Fundación CARF tratará de mejorar el precio de tasación mediante una subasta pública.

¿Qué ocurre con los legados y testamentos solidarios?

El legado solidario es una disposición testamentaria para favorecer a una institución sin fines de lucro. Se considera legado a un bien específico (vehículos, acciones, seguros de vida, inmuebles...), mientras que una herencia es una sucesión en la que se funden los patrimonios tanto del heredero como del fallecido.

Para hacer un legado o testamento solidario en favor de la Fundación CARF sólo se necesita acudir a un notario y manifestar su voluntad de testar o legar, todos o parte de los bienes que uno posee.

En la liquidación del testamento, las entidades sin fines lucrativos no están sujetas al impuesto de sucesiones y donaciones, y por tanto los legados solidarios están libres de tasas impositivas para los beneficiarios. Todo el valor de lo donado estará destinado al trabajo de la fundación.

desgravación donaciones

Ley de Mecenazgo 49/2002

La Ley de Mecenazgo del 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo comprende los:

  • Artículo 19. Deducción de la cuota del impuesto sobre la renta de personas físicas.
  • Artículo 20. Deducción de la cuota del impuesto sobre sociedades. Beneficios fiscales para empresas (IS).

Puedes calcular la desgravación de tu donación con nuestra calculadora de donaciones.

Beneficios fiscales para donaciones realizadas por personas físicas

Gracias a la Ley de Mecenazgo, las donaciones de hasta 250 € tienen una deducción en la renta del 80 %. Es decir, donando 20,83 €/mes o 250 €/año, la Agencia Tributaria te devolverá 200 € en la declaración de la renta. Las donaciones de mayor cantidad tienen una deducción del 40 % en la cuota.

Beneficios fiscales para desgravar donaciones recurrentes

En las donaciones se podrá aplicar una deducción del 45 % siempre que se hayan efectuado donativos por la misma o mayor cantidad a la misma fundación en los dos periodos impositivos inmediatos anteriores, premiando así al donante comprometido. La deducción tiene un límite del 10 % de la base liquidable en el IRPF.

Desgravar donaciones realizadas por empresas y sociedades

En el caso de las donaciones efectuadas por personas jurídicas, como sociedades mercantiles, la cantidad donada tiene una deducción en el impuesto de sociedades del 40 % y del 50 % en caso de donación recurrente. En este caso no se habla de dos tramos de donación.

Además, es importante tener en cuenta que la base de esta deducción no podrá exceder del 15 % de la base imponible del período impositivo. Las cantidades que excedan de este límite se podrán aplicar en los periodos impositivos que concluyan en los diez años inmediatos y sucesivos.

¿Cómo desgravar donaciones realizadas a la Fundación CARF?

Cuando presentes tu declaración de la renta, o tu declaración del impuesto de sociedades si eres una empresa, no olvides aplicar la deducción por donativos realizados acreditando tus donaciones. Para hacerlo es necesario presentar el certificado de donación que emite la Fundación CARF a todos sus donantes, que a su vez comunica a la Agencia Tributaria para que incluya dichas cantidades en la información fiscal de cada persona o empresa y en su borrador de declaración.

Los donativos anónimos no podrán deducirse porque Hacienda no sabe a quién se le debe aplicar la deducción. Por eso es importante asegurarse de dar los datos completos, rellenando siempre los formularios facilitados en la web. De esta forma, la fundación podrá expedirte un certificado de donativo reconociendo el donativo realizado.


Bibliografía: