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Los Reyes Magos, el 6 de enero. Fiesta de la Epifanía del Señor

05/01/2026

Reyes Magos Epifanía del Señor 6 enero 2

Cada 6 de enero la Iglesia celebra la Epifanía, festividad que conmemora la manifestación de Jesucristo como Salvador universal ante los Reyes Magos. Este acontecimiento simboliza que la salvación de Cristo está destinada a todos los pueblos y culturas, representados por los sabios de Oriente. Los dones ofrecidos –oro, incienso y mirra– reconocen teológicamente su realeza, divinidad y su futura Pasión y Muerte. El relato evangélico contrasta la apertura de fe de los Magos, guiados por la estrella, frente a la resistencia y miedo del rey Herodes.

La Iglesia celebra cada 6 de enero la Epifanía del Señor, una de las solemnidades más antiguas del calendario litúrgico. Esta fiesta conmemora la manifestación de Jesucristo como Salvador y rey universal, representado de manera emblemática en la adoración de los Reyes Magos de Oriente.

Se trata de algo más que un recuerdo piadoso, es una afirmación central de la fe cristiana: Cristo ha venido y se manifiesta para salvar a todos, sin distinción de pueblos, culturas o razas.

La palabra epifanía procede del griego epipháneia, que significa manifestación o aparición. En la tradición cristiana, esta solemnidad subraya que el Niño Jesús, nacido en Belén, pertenece al pueblo de Israel y es reconocido también por los gentiles, simbolizados en los Reyes Magos. La liturgia de este día pone así el acento en la universalidad de la salvación.

Los Reyes Magos, una fiesta con dimensión misionera

Desde los primeros siglos del cristianismo, la Epifanía ha tenido un marcado carácter misionero. Los Magos –sabios venidos de Oriente, guiados por una estrella– representan a la humanidad que busca la verdad y que, aun sin conocer la ley ni los profetas, es capaz de reconocer a Dios cuando se manifiesta. Su peregrinación hacia Belén muestra el camino de la fe, hecho de búsqueda, preguntas y adoración.

Los dones que ofrecen al Niño Jesús –oro, incienso y mirra– tienen un profundo significado teológico. El oro reconoce su realeza; el incienso, su divinidad; y la mirra anticipa su Pasión y Muerte. En un gesto sencillo, pero cargado de simbolismo, los Reyes Magos confiesan quién es realmente ese Niño acostado en un pesebre.

La Epifanía recuerda también que la fe cristiana debe vivirse de forma abierta y nunca con un enfoque autorreferencial. Quien ha encontrado a Cristo está llamado, como los Magos de Oriente, a volver por otro camino, es decir, a vivir transformado u transformando a otros para dar testimonio con una vida coherente y entregada a la adoración del Niño Jesús.

Reyes Magos: el Evangelio de la Epifanía

Evangelio según san Mateo (Mt 2, 1-12)

«Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

— ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:

— «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

— «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino».

Reyes Magos Epifanía del Señor 6 enero

Luz en medio de la oscuridad

El relato evangélico contrapone dos actitudes ante la llegada de Cristo. Por un lado, la de Herodes, que ve amenazado su poder y responde con miedo y violencia. Por otro, la de los Magos, que se dejan guiar por la luz y acogen la verdad con alegría. Esta tensión sigue siendo actual: la Epifanía interpela a cada persona sobre cómo reacciona ante la presencia de Dios en su vida.

La estrella que guía a los Magos ocupa un lugar central en la iconografía y la espiritualidad de esta fiesta. No se trata solo de un fenómeno astronómico, sino de un signo de la luz de Dios que orienta al que busca con corazón sincero. La liturgia presenta a Cristo como “luz de las naciones”, cumplimiento de las promesas hechas a Israel y esperanza para toda la humanidad.

Una celebración viva en la Iglesia

En muchos países, especialmente en España, la Epifanía tiene además una fuerte dimensión cultural y familiar, asociada a la tradición de los Reyes Magos. Sin embargo, la liturgia recuerda que el sentido profundo de la fiesta va más allá del folclore: celebrar la Epifanía es renovar la certeza de que Dios se ha hecho cercano y accesible a todos.

La solemnidad invita también a redescubrir la vocación misionera de la Iglesia. Así como los Magos llevaron consigo el anuncio de lo que habían visto, los cristianos están llamados a ser testigos de Cristo en medio del mundo, con palabras y obras coherentes.

En la Epifanía del Señor, la Iglesia proclama que Dios se deja encontrar, que sale al encuentro de la humanidad y se revela en la humildad. Un mensaje especialmente relevante en un tiempo marcado por la incertidumbre y la búsqueda de sentido.


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