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Del genocidio a la esperanza: un sacerdote en Ruanda

03/01/2026

Pasteur Uwubashye, sacerdote de Ruanda, nos cuenta como se dio su vocación sacerdotal

Pasteur Uwubashye, sacerdote de la diócesis de Nyundo, en Ruanda, se forma en Roma gracias a la ayuda de los benefactores y amigos de la Fundación CARF. Esta oportunidad le beneficia a él, pero, sobre todo, a su diócesis y a su maltrecho país.

Pasteur Uwubashye es sacerdote de la diócesis de Nyundo, en Ruanda. Su vocación está al servicio de la reconciliación y de la formación de otros sacerdotes. Nació en Kigeyo, en el distrito de Rutsiro, al oeste del país, y actualmente se encuentra en Roma, donde cursa el primer año de la Licenciatura en Filosofía en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, gracias a una ayuda de la Fundación CARF.

La historia de Pasteur comienza con una infancia marcada por la orfandad y por la figura decisiva de su abuelo, catequista durante décadas, que le enseñó a rezar en familia y a amar la Eucaristía. Es también la historia de una diócesis profundamente marcada por el genocidio de 1994, en el que fueron asesinados treinta sacerdotes y quedó gravemente herida la comunidad católica.

Pasteur tiene un objetivo claro: ayudar al pueblo ruandés a redescubrir el valor de cada persona humana, después de una violencia que negó ese valor de forma radical. Por eso insiste en que la formación que recibe no es solo para él, sino para los jóvenes con los que ha trabajado, para los sacerdotes de su diócesis y para un país que todavía busca la reconciliación y la paz.

«Mi nombre es Pasteur Uwubashye y soy sacerdote de la diócesis de Nyundo, en Ruanda. Nací el 4 de marzo de 1988 en el sector de Kigeyo, distrito de Rutsiro, en la provincia occidental.

Mis padres, Gérard Musugusugu y Pascasie Nabonibo, fallecieron cuando yo era todavía un niño».

Comunidad parroquial de la diócesis de Nyundo, en Ruanda, reunida tras una celebración junto a su sacerdote.
Fieles de una parroquia en Nyundo, Ruanda, junto a su sacerdote después de una celebración.

Un abuelo catequista que le enseñó a rezar

«Desde entonces fui criado por mi abuelo paterno, Gérard Mvunabandi, catequista durante cuarenta y cinco años en mi parroquia natal de Biruyi. Él marcó profundamente mi vida cristiana. A él le debo mi fe.

Desde muy pequeño me enseñó a rezar. Cada mañana y cada tarde rezábamos juntos en familia, y cada miembro tenía un día asignado para dirigir la oración. Así aprendí las oraciones de la mañana y de la noche, el Rosario, y también a ayudar a otros a rezar.

Mi abuelo me inculcó el amor por la Santa Misa. Sentía un gran respeto y afecto por los sacerdotes, que lo visitaban con frecuencia. Ese trato cercano despertó en mí un amor profundo por la Iglesia y el deseo de ser sacerdote. El día de mi ordenación fue una gran alegría para él. Falleció en marzo de 2023, a los 93 años».

Quince años de formación: en busca de su vocación de sacerdote

Tras cursar la Primaria y la Secundaria en el seminario menor san Pío X de Nyundo, Pasteur realizó los estudios eclesiásticos superiores y fue ordenado sacerdote el 13 de julio de 2019 por el obispo Anaclet Mwumvaneza, en su parroquia natal de Biruyi.

Fue destinado a la parroquia de Nyange como ecónomo parroquial, coordinador pastoral de niños y director del coro. En 2021 fue nombrado capellán diocesano para la pastoral juvenil de la zona de Kibuye, misión que desempeñó durante seis años.

«Doy gracias a Dios por los frutos de este ministerio, especialmente por el crecimiento del número de coros y por la implicación de niños y jóvenes en la vida de la Iglesia», explica. La diócesis de Nyundo se divide en dos zonas: Gisenyi, con una mayoría católica, y Kibuye, donde conviven distintas confesiones religiosas.

En esta última, Pasteur y otros sacerdotes trabajaron para acercarse a los jóvenes, reunirlos, ayudarles a amar la Iglesia, animarlos a rezar, a participar en actividades sanas y a apoyarse mutuamente en la fe.

Durante la pandemia de Covid, muchos jóvenes prestaron ayuda a los más vulnerables cuando el hambre amenazaba a numerosas familias. Esta solidaridad dejó una huella profunda en la comunidad y llevó a varios jóvenes de otras denominaciones a acercarse a la Iglesia católica.

El genocidio de 1994 y la elección de los estudios

Ruanda sigue marcada por las divisiones étnicas entre hutus y tutsis, que desembocaron en el genocidio de 1994 contra los tutsis. Este acontecimiento continúa influyendo en la vida social y espiritual del país.

Por esta razón, Pasteur eligió estudiar ética y antropología: «el pueblo ruandés sigue necesitando redescubrir el valor de la persona humana y el sentido de su existencia».

En su diócesis, Nyundo, el genocidio tuvo un impacto especialmente grave: además de miles de fieles asesinados, murieron unos treinta sacerdotes. La reconstrucción fue lenta y difícil.

Gracias al esfuerzo del obispo de entonces, se restauraron iglesias y presbiterios y se impulsaron las vocaciones. Hoy la diócesis cuenta con unos 120 sacerdotes al servicio de 30 parroquias.

Estudiantes y religiosas en un centro educativo católico de la diócesis de Nyundo, en Ruanda, junto a sacerdotes.
Alumnos, religiosas y sacerdotes en un centro educativo, donde la formación humana y cristiana es parte esencial de la misión pastoral.

Falta de formadores y necesidad de apoyo

Sin embargo, tras el genocidio muchos sacerdotes fueron destinados de forma prioritaria a parroquias necesitadas, lo que limitó la posibilidad de enviar a algunos a realizar estudios superiores. Esto redujo el número de formadores disponibles en los seminarios mayores y en otros servicios diocesanos que requieren preparación académica.

Actualmente, la diócesis cuenta con un número muy reducido de formadores estables. Por eso, existe un programa de formación continua para sacerdotes, destinado a compartir los conocimientos adquiridos por quienes han podido estudiar fuera.

El obispo sigue apostando por la formación sacerdotal, pero los recursos son limitados. En este contexto, el apoyo de instituciones como la Fundación CARF resulta fundamental.

Estudiar en Roma para servir mejor

Desde el 10 de septiembre de 2025, Pasteur se encuentra en Italia, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Vive esta etapa como una oportunidad que beneficiará no solo a él, sino a su diócesis y a su país.

Agradece a su obispo la confianza, a la universidad la acogida y a la Fundación CARF la ayuda recibida, un apoyo muy valioso para una diócesis que todavía arrastra las consecuencias del genocidio y necesita sacerdotes bien formados para servir mejor a su pueblo.


Gerardo Ferrara, licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable de alumnado Universidad de la Santa Cruz de Roma.


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