«Sentí a Dios como una llama que ardía en mi corazón»

Jonathas Camargo (1998) sintió la llamada de Dios durante la pandemia de la Covid-19, aunque no siempre fue así. Una de las cosas que le frenaban a dar ese paso era su miedo de abrirse a un verdadero encuentro con el Señor. Ahora, Jonathas se encuentra en Pamplona formándose para ser sacerdote. Procede de la diócesis de Leopoldina, Brasil.

Introducción a la fe y su 'miedo' a Dios

Jonathas llegó a Pamplona en 2023, donde estudia Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra. Desde muy joven, participó en las catequesis en su parroquia de origen.

Dios siempre ha estado presente en la familia de Jonathas. Desde pequeño, su madre le llevaba a él y a sus tres hermanas a la parroquia para participar en las catequesis de formación. Pero en la adolescencia, etapa de rebeldía y crisis, se alejó un poco de la fe, porque lo único que hacía era asistir a Misa nada más que por el precepto. «No dejar la Misa dominical, aunque sea solo por cumplir la norma eclesiástica aunque uno no tenga ninguna gana, confiere un valor infinito que siempre lo premia Dios». 

A esta desgana se unía una tentación: «que siempre me detenía a comprometerme más con Dios; era mi miedo de abrirme a un verdadero encuentro con el Señor», confiesa.

Sin embargo, el sacramento de la Confirmación fue vital para comprometerse más con la Iglesia. Recibir este sacramento es una Gracia de Dios, un sacramento que como su nombre indica, ayuda a un cristiano a comprometerse a ser testigo de Jesucristo: el bautizado se fortalece con el don del Espíritu Santo, se logra un arraigo más profundo a la filiación divina y se une más íntimamente con la Iglesia.

Coronación al Sagrado Corazón de Jesús, una misión que le acercó a Dios

Con esta determinación, Jonathas comenzó a participar en otras celebraciones de su parroquia, como las coronaciones al Sagrado Corazón de Jesús.

«Además, mi compromiso al servicio de la Iglesia fue mayor cuando ayudé a formar y coordinar un grupo de jóvenes, también en mi parroquia. Esta misión me acercó mucho a Dios», expresa.

Este joven seminarista brasileño recuerda que estar cerca de los jóvenes significa ante todo escucharlos para poder acompañarlos en su camino de fe y de amor verdadero al Señor.

Así, su unión con Dios fue creciendo, fruto de su voluntad, de las buenas personas que tenía a su alrededor como el párroco, y de su propia libertad.

La llamada de Dios a su vocación

Jonathas cuenta el momento que sintió en su corazón una presencia impactante con el Señor: «En 2016, a los dieciocho años, fui invitado a ser ministro extraordinario de la Sagrada Comunión, y con este servicio al Señor sentí en mi corazón el deber de vivir mi fe de manera más responsable».

Más adelante, con la llegada de la pandemia, llegó el punto de inflexión para Jonathas: «Estaba estudiando una carrera en otra ciudad cuando empezó la pandemia y con ella, todas las restricciones que nos impusieron.

Por eso, volví a mi ciudad natal y me dediqué a ayudar a mi párroco en todo lo necesario para que los fieles pudieran seguir las celebraciones a través de Internet. Siendo testigo de todas las dificultades a las que nos enfrentábamos, y pudiendo sentir el deseo y la expresión de fe de la gente, sentí la llamada de Dios como una llama que ardía en mi corazón mientras participaba de una adoración eucarística».

Después de esta maravillosa experiencia, en 2021 comenzó su proceso de discernimiento vocacional, y en 2022 ingresó en el seminario preparatorio de su diócesis. En julio de 2023 su obispo le envió a estudiar a la Universidad de Navarra, como relata la web de su diócesis: aterrizó en Bidasoa acompañado por el rector del seminario Nuestra Señora de aparecida de Leopoldina, el padre Alessandro Alves Tavares.

Jonathas Camargo en Bidasoa.

Su formación en España

Su experiencia en el seminario internacional Bidasoa le está descubriendo la gran belleza de la Iglesia universal: «Mi estancia en Bidasoa está siendo de gran provecho para mi vocación. Aquí he podido crecer aún más en mi vida de oración y además en la vida académica. La vida compartida con sacerdotes y seminaristas de los sitios más lejanos del mundo me enseña que la Iglesia es universal y que el Señor puede llegar a todos los corazones, y para eso, quiere que estemos preparados para evangelizar a todas las naciones».

Cuando termine sus estudios de Teología en la Universidad de Navarra, regresará a su diócesis donde será ordenado sacerdote. Jonathas es consciente que todas las ciudades y países tienen sus peculiaridades y dificultades en la evangelización, pero sin oración poco se podrá conseguir.

Hay que seguir rezando por las vocaciones

«Creo que, en mi diócesis, así como en toda la Iglesia, es necesario que sigamos rezando para que surjan muchas y santas vocaciones para la mies del Señor», afirma Jonathas.

Un pensamiento muy acorde con la iniciativa que propone la Iglesia para el 19 de marzo, el Día del Seminario. Y es que, lo primero que pide la Iglesia es rezar por las vocaciones. Después, y en la medida que se pueda, ayudar económicamente a sostener las vocaciones.

Dona ahora para formar seminaristas diocesanos de todas partes del mundo.

Su futuro lo deja en manos de Dios, pero le pide continuar con esas ganas de servir a la Iglesia donde sea necesario y «llevar la verdad del Evangelio a todos los rincones, y jamás olvidarse de ser fiel a lo que nos pide el Señor por medio de nuestro obispo».


Marta Santín, periodista especializada en religión.

El impacto de un testamento solidario en el futuro de la Iglesia

En la vida, todos buscamos dejar una huella honda y permanente. Más allá de lo que acumulamos a lo largo de los años, lo que realmente nos define como persona es el bien que hacemos a los demás. Un legado o testamento solidario se convertirá en una forma significativa de extender tu generosidad perpetua más allá de lo efímero de la existencia.

Con el testamento solidario, podremos apoyar causas que reflejan nuestra fe y creencias, asegurándonos de que nuestro legado tenga un impacto duradero en la Iglesia católica: la formación integral de sacerdotes.

Además, resulta importante entender que un legado o testamento solidario no solo trata de dejar un bien económico, sino que permite transmitir valores y enseñanzas a las futuras generaciones. Por ejemplo, cuando una persona decide destinar una parte de su herencia a la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos, está invirtiendo en el futuro y santidad de la Iglesia llegando a personas de todo el planeta que a su vez formarán a otros y guiarán a sus comunidades locales. Este tipo de decisiones pueden inspirar a otros a seguir el mismo camino, creando un efecto multiplicador de generosidad y compromiso.

legado solidario testamento fundación carf

La formación integral de los seminaristas y sacerdotes diocesanos, y de los religiosos, se vuelve esencial, ya que no solo se les enseña Filosofía, Derecho Canónico, Teología o Comunicación Institucional de la Iglesia, sino que va mucho más allá de las habilidades prácticas para su ministerio. Impacta en su ámbito más humano y espiritual además del académico e intelectual.

Con una formación adecuada e integral, los sacerdotes diocesanos y religiosos estarán mejor dotados para afrontar los desafíos de una sociedad sedienta de luz, brindando apoyo y esperanza a aquellos que lo necesiten sin importar cuáles sean sus creencias religiosas.

Para quienes comparten una profunda fe y desean fortalecer la misión de la Iglesia, incluso para todos los que ven la gran labor social que realizan los sacerdotes en todo el mundo, incluir en el testamento solidario un legado o una donación en favor de la formación integral de seminaristas y de sacerdotes diocesanos se convierte en una manera de contribuir a la consolidación de la fe y la evangelización de todos los que tienen menos opciones.

El testamento solidario se convierte en una herramienta poderosa para aquellos que desean dejar una huella perpetua y significativa; dejas unos bienes que acabarán formando parte de la financiación de programas de formación para seminaristas y sacerdotes diocesanos.

El legado debe ser visto como un acto de justicia social. Al destinar recursos a la formación integral de sacerdotes, se está ayudando a que más personas tengan acceso a una educación de calidad dentro del ámbito religioso, lo que incrementa las oportunidades para aquellos que, de otra manera, no podrían acceder a ella.

Finalmente, es fundamental recordar que un testamento solidario no solo se limita a la vida de una persona, sino que refleja un compromiso intergeneracional. A través de nuestro testamento, podemos inspirar a otros a seguir nuestro ejemplo y fomentar una cultura de la generosidad y el compromiso con la Iglesia que perdure en el tiempo. Este legado, ya sea a través de recursos materiales o espirituales, puede ser un foco de esperanza y fe para las generaciones venideras, y un recordatorio constante de lo que significa vivir con propósito.

Un testamento solidario permite extender la generosidad más allá de la vida, destinando parte de la herencia a la formación de seminaristas y el sostenimiento de sacerdotes, sin perjudicar a los herederos legítimos. Es un acto de fe y amor que fortalece la misión de la Iglesia y deja un legado duradero en la evangelización y el servicio sacerdotal.

¿Cómo funciona un testamento solidario?

Un legado (parte) o testamento solidario (documento completo) es un documento legal en el que se establece que, al fallecer, una parte o todos los bienes se destinarán a una fundación u organización sin fines de lucro, en este caso, para la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos. Esta decisión no implica desproteger a la familia ni perjudicar a los herederos legítimos, sino compartir un porcentaje de la herencia con una causa que perdurará en el tiempo de forma perpetua.

Es un proceso sencillo y flexible, que permite ajustar los términos según las circunstancias y deseos de la persona. Puede incluir bienes financieros, muebles e inmuebles; una cantidad de dinero o un porcentaje de la herencia total.

Razones para un testamento solidario en favor de la formación de sacerdotes

1. Promoción de valores cristianos: al apoyar la formación de nuevos sacerdotes, se contribuye a la difusión de valores fundamentales como la solidaridad, la compasión y el servicio a los demás. Estos principios son esenciales para construir comunidades más justas y humanas.

2. Fortalecimiento de las iglesias locales: la presencia de sacerdotes bien formados en una comunidad ayuda a marcar una diferencia significativa en la vida espiritual y social de los feligreses. Estas personas, además de predicar el Evangelio e impartir los sacramentos, organizan actividades, brindan asesoramiento y apoyo, y ayudan a unir a las personas en torno a causas comunes.

3. Fomentar las vocaciones: al contribuir a la formación de sacerdotes diocesanos y religiosos, se puede generar un ambiente que aliente a otros a considerar la vida de entrega total a Dios por los demás. La visibilidad de sacerdotes comprometidos y bien preparados puede inspirar a jóvenes a seguir sus pasos y dedicar su vida al servicio del prójimo.

4. Continuidad en la evangelización: los seminaristas son el futuro de la Iglesia. Su formación requiere apoyo económico para garantizar que estén bien preparados en su misión de guiar y de servir a la comunidad.

5. Sostenimiento de sacerdotes: muchas comunidades dependen de la generosidad de los fieles para el sustento de sus sacerdotes, quienes dedican su vida a la oración, el servicio y la enseñanza. Pero qué mejor sustento que el de una formación sólida que repercute directamente en sus iglesias locales.

6. Un acto de fe y amor: un legado o testamento solidario es una manifestación tangible de tu compromiso con la Iglesia universal y con toda su labor espiritual y social.

7. Un impacto permanente y duradero: aunque la vida es efímera y pasajera, los frutos de una donación bien dirigida pueden perpetuarse y extenderse por generaciones, fortaleciendo la obra de Dios en la tierra.

Cómo se hace un testamento solidario

Infórmate y reflexiona: piensa lo qué te gustaría dejar. Cualquier aportación tendrá un impacto en la vida de las personas a las que ayudamos y que, a su vez, ayudarán a centenares de miles en sus países de origen. Si necesitas más información o resolver cualquier duda, te ofrecemos asesoramiento legal gratuito y una total confidencialidad.

En este proceso, es fundamental que la persona que desea hacer un testamento solidario se tome el tiempo para reflexionar sobre sus deseos y metas. Puede ser útil crear una lista de las causas que le son más significativas y considerar cómo su legado puede impactar positivamente en esas áreas en el mundo. Además, es recomendable conversar con un abogado especializado en testamentos para asegurarse de que todas las disposiciones sean claras y que se cumplan adecuadamente.

¿Es necesario un notario? Para asegurar la validez legal del legado o testamento, y que tu voluntad se cumpla en el futuro, es recomendable contar con un notario. Esto no solo garantiza que el documento esté correctamente redactado, sino que también ayuda a evitar posibles disputas entre herederos y a cumplir con las regulaciones locales. No olvides incluir correctamente los datos la Fundación CARF y, sobre todo, acuérdate de guardar una copia. Los datos identificativos necesarios para incluir a la Fundación CARF en el testamento o legado solidario son:

CENTRO ACADÉMICO ROMANO FUNDACIÓN
CIF: G-79059218
Conde de Peñalver, 45. Entreplanta, Oficina 1
28006 Madrid

Puedes contactar por mail y enviar una copia a Ana de carf@fundacioncarf.org.

Considera la posibilidad de incluir una cláusula de actualización: a lo largo de la vida, nuestras circunstancias pueden cambiar. Es aconsejable que se incluya una cláusula en el testamento que permita revisarlo y actualizarlo según sea necesario para reflejar nuestros deseos actuales.

Si finalmente deseas incluir en tu testamento solidario una donación o un legado a favor de los seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos, recuerda informar a la institución. Aunque no es obligatorio, comunicar a la Fundación CARF tu decisión facilita que se pueda cumplir tu voluntad de manera eficiente.

vocaciaones que dejan huella

Deja una huella imborrable

Un testamento solidario es una forma única de trascender y perpetuar la buena labor que hiciste en vida, llevando un futuro de esperanza y de fe a las generaciones venideras. Si sientes en tu corazón el deseo de contribuir a la misión de la Iglesia, este es un camino noble y transformador.

Para más información sobre cómo hacer un testamento a favor de la formación integral y permanente de sacerdotes diocesanos y religiosos, contáctanos. Estamos aquí para ayudarte a cumplir tu deseo de dejar un legado perpetuo de amor y de servicio en la Iglesia católica.

¿Cómo desgravan los distintos tipos de donaciones?

La fiscalidad aplicada a entidades no lucrativas como la Fundación CARF

Las aportaciones realizadas por empresas o personas a una fundación tienen beneficios fiscales a través de deducciones en cuota tanto del impuesto sobre sociedades como en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

Las ayudas que gozan de estas deducciones son los realizados a asociaciones o instituciones como la Fundación CARF, declaradas de utilidad pública y a organizaciones no gubernamentales, que cumplen los requisitos recogidos en la Ley 49/2002 de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.

¿Cuáles son las donaciones que dan derecho a desgravar?

Si nos remitimos al artículo 17 de la Ley 49/2002 de incentivos al mecenazgo, que se refiere a los donativos, donaciones y aportaciones deducibles, darán derecho a practicar las deducciones previstas, las donaciones y aportaciones irrevocables, puras y simples, realizadas en favor de entidades acogidas a la Ley del mecenazgo; ya sean dinerarias, de bienes o de derechos, o a través de cuotas de afiliación, siempre que no den derecho a recibir un servicio presente o futuro. Los diferentes tipos de donaciones a entidades sin ánimo de lucro pueden ser:

  • Donaciones puntuales: para atender a una situación específica o una campaña de fundraising determinada. Como por ejemplo Dona Vasos Sagrados, solicitando un donativo de 600 euros garantiza que un seminarista próximo a ordenarse reciba una mochila de vasos sagrados para administrar los sacramentos allá donde esté.
  • Donaciones periódicas: el compromiso de colaborar con la fundación donando una cantidad de dinero con una frecuencia determinada. En nuestro formulario de donación online puedes seleccionar la cuota que quieres aportar y cada cuánto deseas que se realice.
 

vasos sagrados

Beneficios fiscales para desgravar ayudas en especie

¿Se pueden desgravar donaciones en especie? Las ayudas en especie son aquellas en las que, en lugar de aportar dinero, el benefactor hace una aportación en bienes. La mayoría de las veces se trata de bienes valiosos que el donante ya cuenta que no utilizará o disfrutará, y considera que serán más útiles si con ellos apoya una causa noble.

Actualmente las donaciones en especie, a favor de entidades acogidas a la Ley 49/2002 como son las fundaciones, aparecen en una ley de contenido variado, la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Incluyen este tipo de donaciones los bienes como relojes, joyas, cuadros y obras de arte. La Fundación CARF garantiza un procedimiento seguro y profesional para el tratamiento de todos los bienes donados: tasación oficial y subasta pública.

La actual Ley de Mecenazgo, con el fin de fomentar los esfuerzos privados, contribuye a fomentar las donaciones en especie sin que suponga un coste contribuir con una fundación. La ley establece que la base imponible de un bien, que aún tenga valor, sea cero, si la donación es para una fundación que lo vaya a destinar a sus fines. Además se aplica un 0 % de IVA a las entregas de bienes realizadas en concepto de donativos en especies.

Los bienes recibidos por la Fundación CARF pasan una tasación profesional y posteriormente serán subastados. En el mismo momento en el que se cuente con una tasación oficial del Monte de Piedad CaixaBank, se podrá emitir el correspondiente certificado de la donación de esos bienes en especie. La Fundación CARF tratará de mejorar el precio de tasación mediante una subasta pública.

¿Qué ocurre con los legados y testamentos solidarios?

El legado solidario es una disposición testamentaria para favorecer a una institución sin fines de lucro. Se considera legado a un bien específico (vehículos, acciones, seguros de vida, inmuebles...), mientras que una herencia es una sucesión en la que se funden los patrimonios tanto del heredero como del fallecido.

Para hacer un legado o testamento solidario en favor de la Fundación CARF sólo se necesita acudir a un notario y manifestar su voluntad de testar o legar, todos o parte de los bienes que uno posee.

En la liquidación del testamento, las entidades sin fines lucrativos no están sujetas al impuesto de sucesiones y donaciones, y por tanto los legados solidarios están libres de tasas impositivas para los beneficiarios. Todo el valor de lo donado estará destinado al trabajo de la fundación.

desgravación donaciones

Ley de Mecenazgo 49/2002

La Ley de Mecenazgo del 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo comprende los:

  • Artículo 19. Deducción de la cuota del impuesto sobre la renta de personas físicas.
  • Artículo 20. Deducción de la cuota del impuesto sobre sociedades. Beneficios fiscales para empresas (IS).

Puedes calcular la desgravación de tu donación con nuestra calculadora de donaciones.

Beneficios fiscales para donaciones realizadas por personas físicas

Gracias a la Ley de Mecenazgo, las donaciones de hasta 250 € tienen una deducción en la renta del 80 %. Es decir, donando 20,83 €/mes o 250 €/año, la Agencia Tributaria te devolverá 200 € en la declaración de la renta. Las donaciones de mayor cantidad tienen una deducción del 40 % en la cuota.

Beneficios fiscales para desgravar donaciones recurrentes

En las donaciones se podrá aplicar una deducción del 45 % siempre que se hayan efectuado donativos por la misma o mayor cantidad a la misma fundación en los dos periodos impositivos inmediatos anteriores, premiando así al donante comprometido. La deducción tiene un límite del 10 % de la base liquidable en el IRPF.

Desgravar donaciones realizadas por empresas y sociedades

En el caso de las donaciones efectuadas por personas jurídicas, como sociedades mercantiles, la cantidad donada tiene una deducción en el impuesto de sociedades del 40 % y del 50 % en caso de donación recurrente. En este caso no se habla de dos tramos de donación.

Además, es importante tener en cuenta que la base de esta deducción no podrá exceder del 15 % de la base imponible del período impositivo. Las cantidades que excedan de este límite se podrán aplicar en los periodos impositivos que concluyan en los diez años inmediatos y sucesivos.

¿Cómo desgravar donaciones realizadas a la Fundación CARF?

Cuando presentes tu declaración de la renta, o tu declaración del impuesto de sociedades si eres una empresa, no olvides aplicar la deducción por donativos realizados acreditando tus donaciones. Para hacerlo es necesario presentar el certificado de donación que emite la Fundación CARF a todos sus donantes, que a su vez comunica a la Agencia Tributaria para que incluya dichas cantidades en la información fiscal de cada persona o empresa y en su borrador de declaración.

Los donativos anónimos no podrán deducirse porque Hacienda no sabe a quién se le debe aplicar la deducción. Por eso es importante asegurarse de dar los datos completos, rellenando siempre los formularios facilitados en la web. De esta forma, la fundación podrá expedirte un certificado de donativo reconociendo el donativo realizado.


Bibliografía:

19M, san José, el trabajo y la paternidad

Son dos temas que aborda el Papa Francisco en la parte final de su carta Patris corde (8-XII2020) sobre san José. 

Desde León XIII (cf. enc. Rerum novarum, 1891), la Iglesia propone a san José como modelo de trabajador y patrono de los trabajadores. Al contemplar la figura de san José, dice Francisco en su carta, se comprende mejor el significado del trabajo que da dignidad, y el lugar del trabajo en el plan de la salvación.

Por otra parte, hoy nos conviene a todos una reflexión sobre la paternidad.

El trabajo y el plan de la salvación en san José

«El trabajo –escribe el Papa– se convierte en participación en la obra misma de la salvación, en oportunidad para acelerar el advenimiento del Reino, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión. El trabajo se convierte en ocasión de realización no solo para uno mismo, sino sobre todo para ese núcleo original de la sociedad que es la familia» (Patris corde, n. 6).

Cabe subrayar aquí dos referencias interconectadas: una es la relación del trabajo con la familia. La otra es la situación actual, no solo la pandemia sino el marco más amplio, que pide revisar nuestras prioridades en relación con el trabajo.

Así escribe Francisco: «La crisis de nuestro tiempo, que es una crisis económica, social, cultural y espiritual, puede representar para todos un llamado a redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo para dar lugar a una nueva ‘normalidad’ en la que nadie quede excluido. La obra de san José nos recuerda que el mismo Dios hecho hombre no desdeñó el trabajo. La pérdida de trabajo que afecta a tantos hermanos y hermanas, y que ha aumentado en los últimos tiempos debido a la pandemia de Covid-19, debe ser un llamado a revisar nuestras prioridades» (Ibid.).

San José - El trabajo y la patermidad

En la ultima parte de su carta, el Papa se detiene a considerar que san José supo ser padre 'en la sombra' (cita el libro de polaco Jan Dobraczyński, La sombra del Padre, de 1977, publicado en castellano por la editorial Palabra, Madrid 2015).

La sombra del padre san José

Pensando sobre esta sombra del padre, san José, o en la que está el padre, podemos considerar que nuestra cultura postmoderna experimenta las heridas causadas por una rebelión contra la paternidad, explicable si se tienen en cuenta muchas pretensiones de paternidad que no fueron o no supieron ser lo que debían; pero una rebelión contra la paternidad es inaceptable en sí misma, porque forma parte esencial de nuestra humanidad y todos la necesitamos. Hoy, en efecto, necesitamos, por todas partes, padres, volver al padre.

En la sociedad de nuestro tiempo, observa Francisco, los niños a menudo parecen no tener padre. Y añade que también la Iglesia necesita padres, entiéndase en sentido literal, buenos padres de familia, y también en un sentido más amplio, padres espirituales de otros (cf. 1 Co 4, 15; Ga 4, 19).

¿Qué significa ser padre?

Explica el Papa de forma sugerente: «Ser padre significa introducir al niño en la experiencia de la vida, en la realidad. No para retenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir» (n. 7). Y piensa que la palabra castísimo que pone junto a José la tradición cristiana expresa esa lógica de libertad que todo padre debe tener para amar de una manera verdaderamente libre.

Observa Francisco que todo esto no lo consideraría san José ante todo como un autosacrificio, lo que podría dar pie a una cierta frustración; sino simplemente como don de sí mismo, como fruto de la confianza. Por eso el silencio de san José no da lugar a quejas sino a gestos de confianza.

«El espíritu misionero de la Iglesia no es más que el impulso de comunicar la alegría que nos ha sido dada», Discurso a la curia romana, 22-XII-2008.

Del sacrificio al don de sí mismo

He aquí una ulterior profundización sobre la relación entre sacrificio y generosidad por amor, en una perspectiva que podría llamarse de humanismo cristiano o de antropología cristiana:

«El mundo necesita padres, rechaza a los amos, es decir: rechaza a los que quieren usar la posesión del otro para llenar su propio vacío; rehúsa a los que confunden autoridad con autoritarismo, servicio con servilismo, confrontación con opresión, caridad con asistencialismo, fuerza con destrucción. Toda vocación verdadera nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio».

Para sacarle buen partido a este argumento, a nuestro juicio conviene tener presente el significado, más bien negativo y empobrecedor, que hoy tiene en la calle la palabra sacrificio. Por ejemplo, cuando decimos: «Si no queda más remedio, haremos un sacrificio para conseguir esto...». O cuando expresamos que aquello no nos gusta o esa persona no nos cae bien, pero “haciendo un sacrificio” podemos soportarlo.

Esto se puede ver como resultado de la descristianización de la cultura; puesto que desde una perspectiva cristiana, el sacrificio no tiene primeramente esa connotación triste, negativa o derrotista, sino al contrario: es algo que vale la pena, porque detrás de eso está la vida y la alegría. Con todo, ninguna madre o ningún padre que hace lo que debe hacer piensa que lo hace por sacrificio, o prestando un favor con mucho esfuerzo por su parte, puesto que “no hay otro remedio”.

Al perderse la perspectiva cristiana (es decir, la fe en que Cristo triunfó en la cruz, y por eso la cruz es fuente de serenidad, confianza y alegría), hoy la palabra sacrificio suena a cosa triste e insuficiente. Lo expresa bien el Papa cuando propone superar la “lógica [meramente humana] del sacrificio”. En efecto, el sacrificio sin el sentido pleno que le da la perspectiva cristiana, conlleva algo de opresor y autodestructivo.

De hecho, a propósito de la generosidad que requiere toda paternidad, añade el Papa algo que ilumina la hoja de ruta de las vocaciones eclesiales: «Cuando una vocación, ya sea en la vida matrimonial, célibe o virginal, no alcanza la madurez de la entrega de sí misma deteniéndose solo en la lógica del sacrificio, entonces en lugar de convertirse en signo de la belleza y la alegría del amor corre el riesgo de expresar infelicidad, tristeza y frustración».

Así es. Y esto puede ponerse en relación con el sentido verdadero de la libertad cristiana, que supera no solo la mentalidad de los sacrificios del Antiguo Testamento, sino también la tentación de un moralismo voluntarista.

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, lo ha explicado bien

En diversas ocasiones, a propósito del pasaje de Rm 12, 1 (sobre el culto espiritual). Es un error querer salvarse, purificarse o redimirse por los propios esfuerzos. El mensaje del Evangelio propone aprender a vivir día a día el ofrecimiento de la propia vida en unión con Cristo, en el marco de la Iglesia y sobre el centro de la Eucaristía (cf. concretamente Audiencia general, 7-I-2009).

Esto nos parece que ilumina lo que dice la carta de Francisco, formulado en términos que puede aceptar cualquier persona, no solo un cristiano, a la vez que se sitúa en camino hacia la plenitud de lo cristiano: la paternidad debe estar abierta a los nuevos espacios de la libertad de los hijos. Por cierto que esto supone la preocupación del padre y de la madre para formar los hijos en la libertad y la responsabilidad.

Vale la pena transcribir este párrafo, situado casi al final de la carta: «Cada niño lleva siempre consigo un misterio, algo inédito que sólo puede ser revelado con la ayuda de un padre que respete su libertad. Un padre que es consciente de que completa su acción educativa y de que vive plenamente su paternidad solo cuando se ha hecho ‘inútil’, cuando ve que el hijo ha logrado ser autónomo y camina solo por los senderos de la vida, cuando se pone en la situación de san José, que siempre supo que el Niño no era suyo, sino que simplemente había sido confiado a su cuidado».


Don Ramiro Pellitero IglesiasProfesor de Teología pastoral de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

Publicado en Iglesia y nueva evangelización.

5 claves para realizar un buen examen de conciencia para la Confesión

Buscar remedio a nuestras faltas es una tarea de amor. Por eso hemos de aprovechar un medio muy necesario, indispensable, que es el examen de conciencia. Mons. Javier Echevarría.

Para qué es el examen de conciencia

El fin del examen no es angustiarse con las culpas sino reconocerlas con sinceridad y confianza en Dios para luego acudir al sacramento de la confesión, sabiendo que seremos perdonados. Todo el proceso se mueve en la misericordia infinita de Dios manifestada en Jesucristo.

Vemos nuestras faltas en relación con:

  • Diez mandamientos.
  • Siete pecados capitales.
  • Defectos de carácter.
  • Dones que Dios nos ha dado para servirle.
  • Las responsabilidades de nuestra vocación.

El examen de conciencia es un puente hacia la confesión

En ocasiones, es nuestra propia vida la que parece desviarse fruto de decisiones equivocada o simplemente de nuestras debilidades personales. Los cristianos somos afortunados ya que contamos con la posibilidad de volver a empezar. Esa posibilidad existe gracias a la bondad de poder acudir al sacramento del Perdón, para alcanzar la certeza de que Dios nos perdona y nos anima a volver a empezar.

Cómo hacer un buen examen de conciencia

En primer lugar, el examen se hace ante Dios, escuchando su voz en la conciencia de cada uno de nosotros.

Cómo se puede hacer un examen de conciencia confesión
Recomendaciones de Mons. Javier Echevarría en 2016.

Tómate unos minutos para el examen de conciencia diario

Seguidamente, solo lleva unos pocos minutos diarios de reflexión mirar con el alma a la luz de Dios. Como explicaba san Josemaría, bastan unos minutos antes de entregarse al reposo nocturno, pero con constancia cotidiana.

Pide la ayuda del Espíritu Santo

Pero hay momentos puntuales, por ejemplo, el examen de conciencia para confesarse, donde será conveniente proceder con más detenimiento. Y en todos los casos, es conveniente invocar al Espíritu Santo, para que nos conceda su luz.

Terminar con un acto de dolor y un propósito de mejora

Para finalizar, no se trata tan solo de enumerar pecados sino de descubrir la actitud equivocada del corazón y con dolor por nuestros pecados, hacer el firme propósito de no volver a cometerlos. Es importante acabar con un acto de dolor y algún propósito concreto para la jornada siguiente. Siempre hay áreas en las que somos más débiles y que requieren atención especial, pero si comprendemos que Cristo es la medida, veremos que en todo tenemos mucho que crecer.

El examen de conciencia que propone el Papa Francisco

Por otra parte, en la Cuaresma 2015, el Papa Francisco obsequió a los fieles en la Plaza de San Pedro un folleto especial titulado “Custodia el corazón”. Contiene importantes recursos para el camino hacia la Semana Santa. Se puede descargar en el anterior enlace.

Entre estos recursos está un examen de conciencia de 30 preguntas planteadas por el Papa para hacer una buena confesión, así como una breve explicación sobre por qué acudir al sacramento de la Reconciliación.

Preguntas para un buen examen de conciencia

Ofrecemos una serie de preguntas dirigidas por san Josemaría Escrivá de Balaguer, que pueden ayudar a realizar el examen de conciencia personal previo a la confesión. Esta versión está dirigida a adultos.

Amarás a Dios sobre todas las cosas...

  • ¿Creo todo lo que Dios ha revelado y nos enseña la Iglesia Católica? ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica?
  • ¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios? ¿Me acuerdo del Señor a lo largo del día? ¿Rezo en algún momento de la jornada?
  • ¿He recibido al Señor en la Sagrada Comunión teniendo algún pecado grave en mi conciencia? ¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?
  • ¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad? ¿He practicado la superstición o el espiritismo?
  • ¿He faltado a Misa los domingos o días festivos? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?

… y al prójimo como a ti mismo.

  • ¿Manifiesto respeto y cariño a mis familiares? ¿estoy pendiente y ayudo en el cuidado de mis padres o familiares si lo necesitan? ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en la vida de familia? ¿tengo paciencia?
  • ¿Permito que mi trabajo ocupe tiempo y energías que corresponden a mi familia o amigos? Si estoy casado, ¿he fortalecido la autoridad de mi cónyuge, evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos?
  • ¿Respeto la vida humana? ¿He cooperado o alentado a alguien a abortar, destruir embriones, a la eutanasia o cualquier otro medio que atente contra la vida de seres humanos?
  • ¿Deseo el bien a los demás, o albergo odios y realizo juicios críticos? ¿He sido violento verbal o físicamente en familia, en el trabajo o en otros ambientes? ¿He dado mal ejemplo a las personas que me rodean? ¿Les corrijo con cólera o injustamente?
  • ¿Procuro cuidar mi salud? ¿He tomado alcohol en exceso? ¿He tomado drogas? ¿He arriesgado mi vida injustificadamente (por el modo de conducir, las diversiones, etc.)?
  • ¿He mirado vídeos o páginas web pornográficas? ¿Incito a otros a hacer el mal?
  • ¿Vivo la castidad? ¿He cometido actos impuros conmigo mismo o con otras personas? ¿He consentido pensamientos, deseos o sensaciones impuras? ¿Vivo con alguien como si estuviéramos casados sin estarlo?
  • Si estoy casado, ¿he cuidado la fidelidad matrimonial? ¿procuro amar a mi cónyuge por encima de cualquier otra persona? ¿Pongo mi matrimonio y mis hijos en primer lugar? ¿Tengo una actitud abierta a nuevas vidas?
  • ¿He tomado dinero o cosas que no son mías? ¿En su caso, he restituido o reparado?
  • ¿Procuro cumplir con mis deberes profesionales? ¿Soy honesto? ¿He engañado a otros: cobrando más de lo debido, ofreciendo a propósito un servicio defectuoso?
  • ¿He gastado dinero para mi comodidad o lujo personal olvidando mis responsabilidades hacia otros y hacia la Iglesia? ¿He desatendido a los pobres o a los necesitados? ¿Cumplo con mis deberes de ciudadano?
  • ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse? ¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas? ¿He hablado o pensado mal de otros? ¿He calumniado?

Bibliografía:

La vida de san Juan Pablo II, viaje al corazón del hombre

La vida y el legado de san Juan Pablo II, cuyo nombre de nacimiento era Karol Wojtyła, es un tema que resuena profundamente en la historia de la Iglesia Católica y en el mundo en general. Nacido en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920, san Juan Pablo llegó a ser uno de los papas más influyentes del siglo XX.

Su papado, que se extendió desde 1978 hasta 2005, fue testigo de profundos cambios culturales, políticos y sociales. Desde su enfoque en los derechos humanos y el diálogo interreligioso hasta su papel en la caída del comunismo en Europa del Este, san Juan Pablo II dejó una huella imborrable. Este artículo explorará su vida, desde sus orígenes en Polonia hasta su impacto como líder espiritual y cultural en el mundo.

Orígenes en Wadowice

La infancia de san Juan Pablo

San Juan Pablo II nació en una familia de clase trabajadora. Su padre, un oficial del ejército polaco, y su madre, una educadora, inculcaron en él valores de fe, trabajo duro y dedicación. La muerte prematura de su madre cuando él tenía solo 9 años marcó el comienzo de una vida que se enfrentaría a numerosas adversidades. A pesar de las dificultades, San Juan Pablo sobresalió en la escuela y mostró interés en el teatro y la poesía.

san juan pablo ii

La infancia de San Juan Pablo estuvo profundamente influenciada por la comunidad católica de Wadowice. Allí, asistía a la iglesia local, donde desarrolló una relación personal con Dios que se fortalecería a lo largo de su vida. Esta base religiosa fue fundamental en su formación espiritual y moral, motivándolo a seguir un camino hacia el sacerdocio.

Influencias familiares y culturales

En su juventud, san Juan Pablo fue testigo del impacto de la Segunda Guerra Mundial en Polonia, que dejó una profunda marca en su visión del mundo. Su relación con su padre, que le enseñó sobre la importancia de la fe y la resistencia, fue vital en su desarrollo personal. Además, su interés por la literatura y el teatro lo llevó a explorar temas existenciales y filosóficos que más tarde influirían en sus enseñanzas como Papa.

La cultura polaca, rica en tradiciones y espiritualidad, también desempeñó un papel clave en la formación de su identidad. Las enseñanzas de la Iglesia Católica en este contexto cultural le proporcionaron un marco que lo guiaría en su vida sacerdotal y, más tarde, en su papado.

Primeros pasos en la fe

A medida que Karol Wojtyła avanzaba hacia la adolescencia, su compromiso con la fe católica se profundizó. Estudió en un seminario clandestino durante la ocupación nazi, lo que demuestra su determinación y coraje. Fue un tiempo en el que muchos católicos en Polonia enfrentaron persecuciones severas, y su decisión de convertirse en sacerdote reflejó una valentía notable.

La influencia de figuras religiosas y mentores durante esta etapa también ayudó a moldear su carácter. San Juan Pablo II no solo sería un líder religioso, sino un defensor de la dignidad humana y los derechos fundamentales, temas que resonarían a lo largo de su vida y su papado.

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Camino hacia el Sacerdocio

La vida universitaria y el teatro

Karol continuó su educación en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, donde estudió filología y se involucró activamente en el teatro. Este período en la universidad no solo le proporcionó una sólida formación académica, sino que también le permitió explorar su pasión por las artes. A través del teatro, desarrolló habilidades de comunicación y empatía que más tarde utilizaría en su ministerio.

La combinación de su amor por la literatura y el teatro con su creciente devoción religiosa estableció una base única para su futuro. La experiencia universitaria también le permitió formar amistades significativas, muchas de las cuales permanecerían a lo largo de su vida y contribuirían a su perspectiva sobre los problemas sociales y políticos.

La Segunda Guerra Mundial y su impacto

La invasión alemana de Polonia en 1939 interrumpió abruptamente la vida de Karol Wojtyła. La brutalidad de la guerra y la ocupación nazi tuvieron un profundo impacto en él, llevándolo a reflexionar sobre la condición humana y la necesidad de la fe. Durante este tiempo, continuó su formación sacerdotal en secreto, y su pasión por la justicia social comenzó a crecer.

La guerra no solo lo llevó a cuestionar la naturaleza del sufrimiento, sino que también fortaleció su determinación de convertirse en un líder que abogaría por los oprimidos. Este periodo de adversidad fue crucial en su desarrollo, ya que moldeó su carácter y su futura misión como Papa.

Ordenación y primeros años como sacerdote

Wojtyła fue ordenado sacerdote en 1946 y rápidamente se ganó la reputación de ser un líder carismático y un pensador profundo. Su trabajo en la diócesis de Cracovia lo llevó a involucrarse en actividades sociales y culturales, buscando conectar la fe con la vida cotidiana de las personas. Durante estos años, se dedicó a ministrar a los jóvenes y a trabajar con la comunidad obrera, lo que prefiguró su enfoque pastoral en su papado.

A medida que avanzaba en su carrera, Wojtyła fue nombrado obispo auxiliar de Cracovia y luego arzobispo. Su habilidad para dialogar con personas de diferentes orígenes y su capacidad para abordar temas difíciles lo hicieron destacar. Su tiempo en Cracovia le proporcionó una plataforma para desarrollar su pensamiento teológico y su compromiso con los derechos humanos.

Ascenso en la Iglesia Católica

Experiencias en Cracovia

Como arzobispo de Cracovia, Wojtyła trabajó incansablemente para revitalizar la fe católica en Polonia. Organizó retiros espirituales y promovió la educación cristiana, estableciendo centros de formación para jóvenes. Su enfoque innovador y su conexión con la comunidad lo convirtieron en un líder respetado, no solo en Polonia, sino también en el ámbito internacional.

Wojtyła se destacó en su oposición al régimen comunista, defendiendo la libertad de conciencia y los derechos de los creyentes. Su compromiso con la justicia social le valió la admiración tanto de la comunidad católica como de aquellos que luchaban por la libertad en Polonia.

El Concilio Vaticano II

El Concilio Vaticano II, que tuvo lugar entre 1962 y 1965, fue un punto de inflexión para la Iglesia Católica. Wojtyła estuvo presente como obispo y participó activamente en la discusión sobre la modernización de la Iglesia. Abogó por una apertura hacia el mundo moderno, enfatizando la importancia del diálogo interreligioso y la necesidad de la Iglesia de involucrarse en cuestiones sociales contemporáneas.

Su participación en el Concilio fortaleció su posición dentro de la Iglesia y sentó las bases para sus futuras enseñanzas como Papa. La experiencia reforzó su creencia en la importancia de la paz y la reconciliación en un mundo dividido.

Cardenal de Cracovia

En 1964, Wojtyła fue nombrado cardenal, consolidando su influencia dentro del Vaticano. Su liderazgo en Cracovia y su participación activa en el Concilio lo posicionaron como un candidato a la papalidad. Durante estos años, continuó trabajando por la justicia y la dignidad humana, estableciendo un legado que lo acompañaría hasta su elección como Papa en 1978.

La relación de Wojtyła con los jóvenes, así como su habilidad para comunicarse con diferentes grupos, lo convirtieron en una figura respetada a nivel internacional. Su carisma y visión de una Iglesia comprometida con la paz y la justicia social resonaron en todo el mundo.

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Papado: un nuevo rumbo para la Iglesia

Elección como sucesor de san Pedro

La elección de Wojtyła como Papa el 16 de octubre de 1978 marcó un momento histórico. Fue el primer Papa no italiano en más de 400 años y su elección fue recibida con alegría en todo el mundo, especialmente en su Polonia natal. Adoptó el nombre de Juan Pablo II, rindiendo homenaje a su predecesor y señalando su intención de continuar su legado de apertura y diálogo.

Su papado comenzó en un contexto internacional complicado, con tensiones políticas y sociales en aumento. Juan Pablo II se propuso abordar estos problemas desde el principio, utilizando su plataforma para abogar por la paz y la justicia en todo el mundo.

Primeras enseñanzas y viajes apostólicos

Uno de los aspectos más destacados de su papado fue su dedicación a los viajes apostólicos. Juan Pablo II realizó más de 100 visitas internacionales, llevando su mensaje de esperanza y renovación a millones de personas. Durante estos viajes, se centró en la importancia de la dignidad humana y la libertad religiosa, abordando problemas sociales y políticos en cada país que visitaba.

Sus primeras encíclicas reflejaron su visión de una Iglesia en diálogo con el mundo moderno. En Redemptor Hominis, enfatizó la centralidad de Cristo en la vida del hombre, mientras que Dives in Misericordia subrayó la misericordia de Dios como una respuesta a las injusticias del mundo. Estas enseñanzas establecieron un tono para su papado y sentaron las bases para su compromiso continuo con los derechos humanos.

Enfrentamiento con el comunismo

Juan Pablo II se convirtió en una figura emblemática en la lucha contra el comunismo, especialmente en Europa del Este. Su visita a Polonia en 1979 fue un evento crucial que inspiró a millones a cuestionar el régimen comunista. Su llamado a la libertad y la dignidad humana resonó en la población, dando lugar a un movimiento de solidaridad que culminaría en la caída del comunismo en Polonia en 1989.

La influencia de Juan Pablo II en la política global fue significativa. Su relación cercana con líderes mundiales, así como su compromiso con el diálogo interreligioso, contribuyeron a la desescalada de tensiones entre las superpotencias y promovieron la paz en diversas regiones del mundo.

Un líder mundial

El diálogo interreligioso

Juan Pablo II fue un pionero en el diálogo interreligioso, enfatizando la importancia de la comprensión y la cooperación entre diferentes tradiciones. En 1986, organizó un histórico encuentro con líderes de diversas religiones en Asís, Italia, donde se unieron en oración por la paz mundial. Este evento simbolizó su compromiso con la paz y su deseo de construir puentes entre las diferentes comunidades religiosas.

Su enfoque en el diálogo ayudó a fomentar una mayor apertura entre las religiones y promovió un sentido de unidad en la diversidad. A medida que se acercaba a otras tradiciones, su mensaje de respeto y amor se expandió, sentando las bases para un futuro más pacífico.

Su defensa de los derechos humanos

La defensa de los derechos humanos fue un pilar del papado de Juan Pablo II. Su trabajo en este ámbito no solo se limitó a la lucha contra el comunismo, sino que también abarcó temas como el racismo, la pobreza y la injusticia social. Fue un defensor ferviente de la dignidad humana, abogando por los oprimidos y denunciando las violaciones a los derechos fundamentales.

En su famoso discurso de 1995 en el aniversario de la Organización de las Naciones Unidas, Juan Pablo II instó a la comunidad internacional a trabajar en conjunto por un mundo más justo y equitativo. Su enfoque en la dignidad humana y la justicia social lo convirtió en una voz poderosa en la arena internacional, influyendo en políticas y promoviendo cambios significativos.

El impacto en la juventud

Juan Pablo II fue un Papa particularmente querido por los jóvenes, a quienes dedicó un espacio especial en su ministerio. Estableció las Jornadas Mundiales de la Juventud, una iniciativa que reunió a millones de jóvenes de todo el mundo en celebraciones de fe y comunidad. Estos eventos no solo fortalecieron la fe de los jóvenes, sino que también les proporcionaron una plataforma para expresar sus preocupaciones y aspiraciones.

Su mensaje a los jóvenes enfatizaba la importancia de la esperanza, la autenticidad y el compromiso con los valores cristianos. A través de su interacción con ellos, Juan Pablo II dejó una huella imborrable en la vida de muchos jóvenes, inspirándolos a vivir con propósito y dedicación.

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Legado espiritual y cultural

Canonización y reconocimiento

San Juan Pablo II fue canonizado el 27 de abril de 2014, un reconocimiento a su vida de servicio y su impacto en la Iglesia y el mundo. Su canonización fue un evento significativo, atraía a millones de peregrinos a Roma para celebrar su legado. Este reconocimiento no solo solidificó su lugar en la historia de la Iglesia Católica, sino que también reafirmó su influencia continua.

La canonización fue un momento de reflexión sobre su vida y enseñanzas. Muchas personas recordaron su dedicación a la paz, la justicia y la dignidad humana, considerando su legado como un ejemplo a seguir para las futuras generaciones.

Influencia en la sociedad contemporánea

El legado de San Juan Pablo II va más allá de su tiempo como Papa. Su enfoque en la dignidad humana, los derechos sociales y el diálogo interreligioso continúa influyendo en el pensamiento contemporáneo. Organizaciones y movimientos que promueven la justicia social a menudo citan sus enseñanzas como inspiración y guía en su trabajo.

Además, su énfasis en la importancia de la familia y la vida ha dejado una marca duradera en la sociedad moderna, donde la defensa de los valores familiares y el respeto por la vida son temas de discusión continua. Su legado sigue presente en la cultura, la política y la espiritualidad en todo el mundo.

Memoria y celebraciones en su honor

La memoria de San Juan Pablo II se celebra en todo el mundo a través de diversas actividades y eventos en su honor. Desde misas conmemorativas hasta iniciativas de justicia social, su vida y enseñanzas continúan inspirando a millones. Las Jornadas Mundiales de la Juventud, que él estableció, siguen siendo un evento destacado en el calendario de la Iglesia, fomentando la fe y la comunidad entre los jóvenes.

Las ciudades y comunidades también han erigido monumentos y espacios dedicados a su memoria, recordando su compromiso con la paz y el diálogo. Su legado sigue vivo en la vida de aquellos que buscan seguir su ejemplo de amor, esperanza y servicio a los demás.

Conclusión

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La vida y legado de San Juan Pablo II es un testimonio de la capacidad de un individuo para influir en el mundo a través de la fe, la dedicación y el amor. Desde su infancia en Wadowice hasta su papado y más allá, su mensaje de dignidad humana y justicia continua resonando hoy. En un mundo que a menudo enfrenta conflictos y divisiones, su vida nos recuerda la importancia de trabajar por la paz, el respeto mutuo y la unidad.

La figura de San Juan Pablo II no solo es un símbolo de la fe católica, sino también un faro de esperanza para todos aquellos que buscan la justicia y la reconciliación en la sociedad. Su legado perdurará en la memoria colectiva, inspirando a futuras generaciones a seguir su camino de amor y servicio.


Preguntas frecuente

¿Cuándo fue elegido san Juan Pablo II como Papa?

San Juan Pablo II fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978.

¿Qué impacto tuvo san Juan Pablo II en la caída del comunismo?

San Juan Pablo II desempeñó un papel crucial al inspirar el movimiento de Solidaridad en Polonia, que fue fundamental en la caída del régimen comunista en 1989.

¿Por qué es conocido como un defensor de los derechos humanos?

Juan Pablo II abogó por la dignidad humana y los derechos fundamentales en todo el mundo, enfrentando injusticias sociales y políticas tanto en su país como a nivel global.

¿Cuál fue el enfoque de san Juan Pablo II en el diálogo interreligioso?

Juan Pablo II promovió el diálogo interreligioso como una forma de construir puentes entre diferentes tradiciones, enfatizando el respeto y la comprensión mutua.

¿Cómo sigue influyendo san Juan Pablo II en la actualidad?

Su legado continúa inspirando movimientos por la justicia, la paz y la dignidad humana, así como en celebraciones y eventos en su honor en todo el mundo.

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¿Qué inspiró san Juan Pablo II a su amigo el beato Álvaro del Portillo?

San Juan Pablo II inspiró al beato Álvaro del Portillo para llevar a cabo el Centro Académico Romano de la Santa Cruz , erigido el 9 de enero de 1985 por la entonces Congregación para la Educación Católica.

San Josemaría Escrivá , fundador del Opus Dei, había deseado un centro de estudios universitarios que, en colaboración con otras universidades de Roma, realizara una amplia y profunda labor de investigación y formación en las diversas ciencias eclesiásticas, al servicio de toda la Iglesia.

El reto fue asumido por su sucesor, el beato Álvaro del Portillo , quien llevó a cabo materialmente el proyecto, dirigiendo toda la fase de ejecución y asumiendo el papel de primer Gran Canciller.

¿Quién concede el título de pontificia a la PUSC?

Con el paso del tiempo y añadiéndose otras actividades académicas, el Centro se transformó en 
el Ateneo Romano de la Santa Cruz, con las Facultades de Teología, Filosofía, Derecho Canónico y el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Apollinare.

El 26 de junio de 1995, san Juan Pablo II confirió al Ateneo el título de Pontificio. Tres años después (1998), erigida también la cuarta Facultad, la de Comunicación Social Institucional nacida el 26 de febrero de 1996, llegó finalmente el título de Universidad Pontificia.