Medicina para sacerdotes: acompañamiento integral a los enfermos
El capellán Vicente Aparicio organiza la quinta edición de las jornadas 'Nociones de medicina para sacerdotes' en la Clínica Universidad de Navarra.
«Nociones de Medicina para sacerdotes» es el curso que organiza por quinto año consecutivo, el capellán de la Clínica Universidad de Navarra, Vicente Aparicio, con el soutien de la Fundación CARF.
Aproximadamente 50 sacerdotes han participado en esta actividad, que tuvo lugar los días 11 de enero y 8 de febrero de 2025.
En una entrevista con la revista Omnes, el capellán de la CUN, Vicente Aparicio, explicó el objetivo de estas jornadas:
«No se trata de que los sacerdotes actúen como médicos, sino de facilitar que actuemos como lo que somos, pero con más formación en temas complicados a los que nos enfrentamos con frecuencia».
Asimismo, destacó que, en general, los pacientes y sus familias valoran profundamente la presencia de los sacerdotes en momentos tan difíciles. Las visitas y el acompañamiento espiritual se perciben como un apoyo fundamental, ya que brindan consuelo y fortaleza tanto al enfermo como a sus seres queridos. Este acompañamiento no solo ofrece un espacio para la oración y la reflexión, sino que también genera un ambiente de paz y esperanza en medio de la angustia. Las palabras de aliento y la bendición de los sacerdotes son vistas como un refugio emocional y espiritual, creando una conexión que trasciende lo físico y ayuda a los pacientes y sus familias a afrontar la enfermedad con mayor serenidad.
Primera sesión: Medicina para sacerdotes, salud y familia
En esta sesión se abordaron soluciones a problemas familiares. El Dr. Francisco Leal Quiñones, especialista en Anestesiología, Reanimación y Unidad del Dolor, enfatizó la importancia de llevar un estilo de vida ordenado y familiar, con espacios de conversación, juegos, viajes compartidos y contacto con la naturaleza. Este tipo de vida, señaló, favorece el desarrollo de los hijos, mejora la comunicación y el entendimiento entre padres e hijos y contribuye al bienestar de todos. Existen, además, evidencias científicas y empíricas que respaldan estos beneficios.
También intervino la Dra. Montse Erostrabe, quien ofreció propuestas para que la vida familiar siga las pautas más adecuadas durante la infancia y la adolescencia, asegurando así un desarrollo integral para los hijos.
Segunda jornada: Atención a enfermos crónicos y enfermedades degenerativas
Durante esta jornada, se ofrecieron orientaciones para la atención de pacientes con enfermedades crónicas y de larga duración.
El Dr. Borja Montero, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, brindó pautas sobre el acompañamiento y cuidado espiritual de estos pacientes.
La Dra. María Die Trill, especialista en Psicología Clínica, compartió estrategias para apoyar tanto a los enfermos como a sus familias.
Beatriz Luqui, trabajadora social, explicó las ayudas disponibles para cubrir las necesidades de estos pacientes, detallando quiénes las ofrecen, los requisitos para acceder a ellas y otros aspectos clave.
La relación entre la medicina y la labor pastoral tiene raíces profundas en la historia de la Iglesia. San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, mostró un gran amor por los enfermos y una profunda admiración por los profesionales de la salud. En su enseñanza, resaltó la importancia del trabajo bien hecho y del servicio a los demás, valores fundamentales tanto en la práctica médica como en la labor sacerdotal. Además, impulsó la creación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra en 1954, con el objetivo de formar médicos con «gran categoría científica y alto nivel profesional» .
A través de iniciativas como el curso "Nociones de Medicina para sacerdotes", se refuerza la conexión entre la formación médica y la labor pastoral, permitiendo que los sacerdotes brinden un acompañamiento más completo y empático a los enfermos y sus familias.
En la entrevista concedida a Omnes, Vicente Aparicio resaltó la importancia de esta formación para los sacerdotes:
«Los sacerdotes no solo están para dar los sacramentos, sino también para acompañar, escuchar y consolar. Muchas veces nos encontramos con situaciones médicas complejas y tener nociones básicas nos permite ser un apoyo más efectivo para los enfermos y sus familias»