La Virgen de Fátima: 13 de mayo, luz de esperanza para el mundo

La Virgen de Fátima es una de las advocaciones marianas más conocidas y veneradas dentro de la Iglesia Católica. Su historia comienza en un pequeño pueblo de Portugal y se ha extendido por todo el mundo como un mensaje de esperanza, conversión y paz. Esta devoción mariana ha tocado los corazones de millones de fieles que ven en ella una manifestación del amor materno de María por la humanidad y una llamada urgente a la conversión.

Pastores de Fátima

El origen de la advocación de Fátima

Todo comenzó en 1917, en la aldea de Cova da Iría, cerca del pueblo de Fátima, en el centro de Portugal. En ese año, tres pequeños pastores –Lucía dos Santos, de 10 años, y sus primos Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años respectivamente– afirmaron haber visto a una «Señora más brillante que el sol» durante una de sus jornadas de pastoreo. Esta visión tuvo lugar el 13 de mayo y fue la primera de una serie de seis apariciones que se repitieron el día 13 de cada mes hasta octubre de ese mismo año.

Los niños describieron a la Virgen de Fátima como una mujer vestida de blanco, con un rosario en las manos y un semblante lleno de dulzura y serenidad. A pesar del escepticismo inicial de muchos, las multitudes comenzaron a acudir al lugar de las apariciones conforme los rumores se difundían. La última aparición, el 13 de octubre de 1917, fue acompañada por lo que se conoce como el «milagro del sol», presenciado por decenas de miles de personas, creyentes y no creyentes. Muchos testigos relataron haber visto el sol bailar, girar sobre sí mismo y emitir colores extraordinarios, antes de parecer precipitarse a la Tierra y luego volver a su lugar en el cielo.

Una advocación mariana con profundo mensaje

La Virgen de Fátima no solo se apareció a los tres niños como un gesto extraordinario, sino que vino con un mensaje muy concreto. Su aparición se dio en un contexto histórico especialmente convulso: Europa estaba sumida en la Primera Guerra Mundial y, en Rusia, se gestaba la revolución comunista. En este marco, María trajo palabras que, si bien son profundamente espirituales, tienen implicaciones concretas para la historia y la vida de los pueblos.

En las apariciones, la Virgen de Fátima habló principalmente de tres temas clave: la conversión del corazón, la penitencia por los pecados y la oración –especialmente del Santo Rosario– como medio para alcanzar la paz.

Virgen de Fátima

Los tres secretos de la Virgen de Fátima

Uno de los aspectos más conocidos y debatidos de las apariciones de la Virgen de Fátima son los llamados tres secretos. Estos fueron revelaciones que la Virgen confió a los pastorcitos, y que con el tiempo serían divulgadas, cada una en su momento.

Primer secreto: la visión del infierno

En la aparición del 13 de julio, los niños recibieron una impactante visión del infierno. Lucía lo describió como un gran mar de fuego, donde había almas en sufrimiento acompañadas de demonios horribles. Esta visión no fue dada para sembrar miedo, sino para mostrar la seriedad del pecado y la necesidad urgente de oración y penitencia por la salvación de las almas.

Segundo secreto: la devoción al Inmaculado Corazón y la conversión de Rusia

En esa misma aparición, la Virgen profetizó la próxima guerra mundial (si el mundo no se convertía) y habló de la necesidad de consagrar Rusia a su Inmaculado Corazón. Dijo que si esto se hacía, Rusia se convertiría y habría paz; de lo contrario, esparciría sus errores por el mundo. Este mensaje fue interpretado por muchos como una alusión directa al comunismo ateo que se extendería tras la Revolución Rusa.

Tercer secreto: el martirio y la persecución de la Iglesia

El tercer secreto fue mantenido en reserva por muchos años y solo fue revelado públicamente por el Vaticano en el año 2000. Contenía una visión simbólica de un «obispo vestido de blanco» que camina entre ruinas y cuerpos de mártires, y que finalmente cae muerto por disparos. Esta imagen fue interpretada como una representación de las persecuciones que ha sufrido la Iglesia en el siglo XX, y en particular se ha relacionado con el atentado contra san Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, aniversario de la primera aparición.

La Virgen de Fátima y la llamada a la oración

Uno de los elementos más repetidos en los mensajes de la Virgen de Fátima fue la oración del Santo Rosario. María insistió en que se rezara el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra. Esta insistencia subraya la importancia que la Iglesia otorga a esta oración como arma espiritual poderosa.

También pidió que se ofrecieran sacrificios por la conversión de los pecadores y que se viviera una vida de penitencia. Esto no implica necesariamente grandes sufrimientos, sino la vivencia diaria de las dificultades con espíritu de amor y entrega.

La dimensión eclesial y profética de Fátima

El mensaje de Fátima no se limita a una experiencia personal de los tres pastorcitos, sino que tiene una dimensión profética y eclesial. El Papa Benedicto XVI, durante su visita a Fátima en 2010, dijo que «se engañaría quien pensase que la misión profética de Fátima ha concluido». La Virgen de Fátima sigue interpelando al mundo de hoy, invitándonos a un cambio de vida, a un corazón más humilde, orante y abierto a Dios.

Además, la devoción a la Virgen de Fátima ha sido especialmente abrazada por los Papas del siglo XX y XXI. San Juan Pablo II, que atribuía su salvación del atentado del 13 de mayo de 1981 a la protección de la Virgen de Fátima, visitó el santuario en varias ocasiones y consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María. También Benedicto XVI y el papa Francisco han demostrado una profunda devoción a esta advocación.

Santuario de la Virgen de Fátima
Santuario de la Virgen de Fátima, Portugal.

Un mensaje actual

Más de un siglo después de las apariciones, el mensaje de Fátima sigue siendo profundamente actual. En un mundo marcado por la violencia, el materialismo y el relativismo, la Virgen sigue pidiendo lo mismo: oración, conversión y reparación. Fátima no es un mensaje de condena, sino de esperanza: la esperanza de que, con la ayuda de Dios y la intercesión de María, el corazón humano puede transformarse, la historia puede cambiar y el bien puede triunfar sobre el mal.

«Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará», prometió la Virgen de Fátima. Esta frase resuena como una luz que guía a los creyentes en medio de la oscuridad del mundo. Confiar en ella es caminar con esperanza hacia el Reino de Dios.

Papa León XIV: bienvenido Santo Padre

A sus 69 años, Robert Francis Prevost, eligió el nombre de León XIV. El Papa León XIV, y todavía actual prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, es el primer estadounidense y el primer agustino en convertirse en Sumo Pontífice en la historia de la institución.

Biografía del Papa León XIV

El Papa León XIV, nacido como Robert Francis Prevost el 14 de septiembre de 1955 en Chicago (Illinois, Estados Unidos), es el 267.º pontífice de la Iglesia Católica. Miembro de la Orden de San Agustín (O.S.A.), ingresó al noviciado en 1977 y realizó sus votos solemnes en 1981. Estudió teología en la Catholic Theological Union de Chicago y posteriormente se especializó en derecho canónico en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino en Roma.

En 1985, fue enviado como misionero a Perú, donde desempeñó diversas funciones pastorales y académicas. Fue obispo de Chiclayo desde 2015 y en 2023, el Papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Ese mismo año, fue creado cardenal con la diaconía de Santa Mónica.

El 8 de mayo de 2025, fue elegido Papa, adoptando el nombre de León XIV. Su elección marca un hito al ser el primer pontífice estadounidense y agustino en la historia de la Iglesia. Su trayectoria destaca por su compromiso con la pastoral misionera, la formación académica y la administración eclesiástica tanto en América Latina como en el Vaticano.

Puedes leer su biografía completa en el sitio oficial del Opus Dei: Biografía del Papa León XIV.

8 de mayo de 2025, nombramiento del Papa León XIV

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A las 19:13 horas, del 8 de mayo de 2025, 65 minutos después de la fumata blanca miles de fieles y peregrinos vieron abrirse las cortinas del balcón central de la Basílica vaticana. El cardenal protodiácono, Dominique Mamberti, apareció ante la multitud y con voz solemne pronunció las históricas palabras: «Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam…», seguidas del nombre del nuevo Pontífice: el cardenal Prevost, quien ha tomado el nombre de León XIV.

La plaza estalló en júbilo. Cientos de campanas repicaron en toda Roma mientras banderas ondeaban y muchos fieles se abrazaban emocionados. Entre gritos de «¡Viva el Papa!» y el canto del Tu es Petrus, el nuevo sucesor de Pedro apareció por primera vez ante el mundo. Vestido de blanco y con gesto sereno, saludó a la multitud con una bendición apostólica, agradeciendo la confianza de sus hermanos cardenales y pidiendo oraciones para su misión.

Se inicia así una nueva etapa para la Iglesia católica, marcada por la esperanza y la expectativa. En las próximas horas el Papa León XIV se dirigirá nuevamente a los fieles y comenzará su pontificado formalmente con una misa de inicio en los próximos días.

Robert Francis Prevost
Don Robert Francis Prevost, durante una homilia.

Mensaje del Prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz

El 8 de mayo de 2025, Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, emitió un mensaje con motivo de la elección del Papa León XIV. Expresó su alegría y gratitud por la designación del nuevo vicario de Cristo, instando a la comunidad a unirse en oración por él y por la misión que emprende al frente de la Iglesia.

En su mensaje, Mons. Ocáriz destacó la importancia de la unidad de corazones y oraciones en momentos como este, subrayando la fe de la Iglesia que resplandece con particular esplendor. Recordó las palabras de san Josemaría Escrivá en Forja, donde se exhorta a amar, venerar, rezar y mortificarse por el Romano Pontífice, considerado la piedra basilar de la Iglesia.

El prelado enfatizó que el Papa León XIV, como sucesor de Pedro, continúa la labor de santificación y gobierno que Jesús confió a su primer apóstol. Animó a los fieles a renovar su compromiso de oración y apoyo al Santo Padre, reconociendo la responsabilidad y el servicio que implica su nuevo ministerio.

Finalmente, Mons. Ocáriz invitó a todos a vivir este acontecimiento con fe y esperanza, viendo en la elección del nuevo Papa una oportunidad para fortalecer la comunión eclesial y el compromiso con la misión evangelizadora de la Iglesia.

Puedes leer el mensaje completo en el sitio oficial del Opus Dei: Mensaje del Prelado con motivo de la elección del Papa León XIV.

El sacerdote, psicología de una vocación

Un libro que plantea muchas preguntas sobre la felicidad y sobre la vocación del sacerdote. ¿Sigue siendo atractiva la figura del sacerdote católico? ¿Puede ser feliz una persona que renuncia al matrimonio? ¿Cuándo desaconsejar el sacerdocio u otros caminos específicos de entrega cristiana? Estas y otras preguntas encuentran útiles respuestas, salpicadas de vivencias reales y experiencia pastoral.

sacerdote y felicidad

El libro muestra el mundo interior de quien responde a la llamada de Dios

El autor de Madurez psicológica y espiritual aborda el luminoso panorama de la vocación cristiana, a partir del sacerdocio. La identidad y misión del sacerdote, como de otras vocaciones dentro de la Iglesia, se comprenden con la luz de Jesucristo, que vino a la tierra para servir y no ser servido.

El sacerdote –se explica en el libro– ha de ver lo sagrado en los demás, confirmándolos en su valor; y, al mismo tiempo, traer lo divino, lo sagrado, a cada persona. Esta es la misión que lo caracteriza y de la cual proviene su dignidad y gran responsabilidad ante Dios, ante cada persona y ante la sociedad entera.

Se introduce en las dinámicas psicológicas, en sus conflictos y desafíos, en sus fuentes de paz y de armonía. Ser sacerdote implica dar luz, dar consuelo y esperanza, en la medida en que se esfuerza por identificarse con Jesucristo, Dios hecho hombre.

Muchas de las ideas expuestas se aplican a otras formas de vocación dentro de la Iglesia, en especial si asumen el don del celibato.

«La vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a otros».
Documento de Aparecida, 2007, cit. en papa Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24 de noviembre 2013, n. 10.

Jesús

Jesucristo es el modelo común para la felicidad

En el primer capítulo se expone el proceso de madurez, subrayando la libertad y los momentos de crisis a lo largo del desarrollo. Se definen las notas de una personalidad madura, para acoger y hacer fructificar el don gratuito de una llamada divina.

Cómo discernir esa llamada, con los tipos de vocación, el examen de las aptitudes y de la intención de la persona son el tema del segundo capítulo. Se menciona también cuándo es necesario recurrir a los psicólogos, siguiendo las orientaciones de la Ratio para la formación de los sacerdotes, de la Congregación del Clero: El don de la vocación presbiteral, de 2016.

Sacerdote
Wencesleao Vial, autos del libro. Foto vía Zenit.

Armonía de la vida cotidiana

El tercer capítulo lleva por título Armonía de la vida cotidiana. Aquí se distinguen y explican los conceptos de soledad buena y soledad perjudicial. Se profundiza en la importancia psicológica de la oración, y la necesidad de un sano equilibrio entre actividad y descanso. Los hábitos y aficiones saludables forman un apartado especial, que muestra en su desarrolló la unidad de las tres dimensiones humanas: física, psíquica y espiritual.

Una dimensión de particular fuerza en la persona es la sexualidad. El cuarto capítulo explica cómo puede ser una fuente de alegría o de tormento, dependiendo de si está integrada o no, de si vive humanamente o no.

Se aborda el tema del amor humano, cuya comprensión es la base para entender el amor divino y la donación. Se tocan los obstáculos psicológicos y conductuales, en particular la pornografía y la actividad homosexual, que dificultan un avance sereno en la vocación; y se termina con algunas notas de la paternidad espiritual y la defensa de un carisma: el celibato.

agotamiento o burnout

El agotamiento del sacerdote

En el quinto capítulo se analiza un fenómeno frecuente entre muchas profesiones de servicio o de las que dependen otras personas: el agotamiento o burnout, con referencia a la práctica pastoral. Aparecen las formas de presentación, las personas de riesgo y cómo afrontarlo y prevenirlo. Todo con la intención de comprender mejor este cuadro, similar a la depresión, que hace sufrir a muchas personas de distintos ambientes, también sacerdotes y personas entregadas en apostolados de la Iglesia.

El último capítulo presenta una serie de actitudes de prevención de la sintomatología psíquica. Se trata del mindfulness o conciencia focalizada en lo importante, y su relación con la meditación cristiana y la presencia de Dios. La autotrascendencia como característica esencial del ser humano se pone en relación con la misión apostólica y los desafíos pastorales.

Se termina con una referencia a la Juventud y fuerza del espíritu, capaz de sobreponerse a muchas dificultades y guiar por caminos de paz y de alegría. Al final se incluye una lista de libros recomendados y de páginas web útiles.

Donde comprarlo y en qué idiomas se puede obtener

El libro El sacerdote, psicología de una vocación se encuentra publicado también en italiano (Il sacerdote, psicologia di una vocazione, Edusc 2021) y en Portugués (A Psicologia de uma Vocaçao, Quadrante 2021).

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La X a favor de la Iglesia, un gesto que ayuda a muchos

Marcar la X, una decisión que no cuesta en la Renta, pero sí cuenta

Al realizar tu declaración de la Renta, tienes la opción de marcar la X (la casilla 105) para destinar el 0,7 % de tu cuota íntegra al sostenimiento económico de la Iglesia Católica. Esta elección no implica un mayor pago de impuestos ni reduce la devolución que puedas recibir. Además, es compatible con la casilla 106, destinada a actividades de interés social, permitiendo asignar un 0,7 % adicional a proyectos sociales sin coste adicional para ti.​

Datos actualizados de la campaña de la Renta 2024

En la campaña de la Renta 2024, correspondiente al ejercicio fiscal de 2023, se registraron 208.841 declaraciones más a favor de la Iglesia Católica en comparación con el año anterior. Esto representa un incremento significativo en el apoyo de los contribuyentes.

El importe total asignado a la Iglesia alcanzó los 382.437.998 euros, lo que supone un aumento de 23,6 millones de euros respecto al año anterior. La aportación media por contribuyente que marcó la casilla fue de 42,5 euros.

Marca la X a favor de la Iglesia

¿Dónde se encuentra la casilla de la Iglesia en la declaración?

La casilla 105, correspondiente a la «Asignación tributaria a la Iglesia Católica», se encuentra en la página 1 del Modelo 100 de la declaración de la Renta. Si deseas contribuir al sostenimiento de la Iglesia, debes marcar esta casilla. Recuerda que también puedes marcar simultáneamente la casilla 106 para apoyar actividades de interés social.​

Deducciones fiscales por donativos

Además de la asignación tributaria, puedes colaborar con la Iglesia mediante donativos, los cuales son deducibles fiscalmente según la Ley 49/2002 de Mecenazgo. Por ejemplo, las donaciones de hasta 250 euros tienen una deducción del 80 %, lo que significa que Hacienda te devolverá 200 euros en la declaración de la Renta. Este incentivo fiscal facilita el apoyo a la labor de la Iglesia y sus instituciones.

¿Qué es la asignación tributaria?

Es la opción voluntaria para destinar un porcentaje de la cuota íntegra a colaborar con el sostenimiento económico de la Iglesia católica y/o a otros fines de interés social.

Marcar la X de la casilla de la Iglesia católica en la declaración de la Renta, no supone que el contribuyente tenga que pagar más ni que le devuelvan menos y es totalmente compatible e independiente de la asignación para otros fines de interés social. En ambos casos se destinará un 0,7 % de la cuota íntegra a cada opción.

Por el contrario, no marcar ninguna opción. Significará que el 0,7 % de la cuota íntegra del IRPF se imputará a los Presupuestos Generales del Estado con destino a fines generales.

En todo caso, sea cual sea tu decisión respecto de la asignación tributaria, no se modifica la cuantía final del impuesto que pagas o de la devolución a la que tengas derecho. No afecta a lo que tengas que tributar, simplemente decides a dónde quieres que vaya una parte de tus impuestos.

marca la x de la iglesia web por tantos y ayuda
Marca la X de la iglesia web por tantos, y ayuda.

Deducciones fiscales: ¿pagaré más impuestos?

Otra forma de ayudar a la Iglesia es realizando un donativo periódico o puntual. Colaborando de esta forma con una ONG que apoye la labor de la Iglesia Católica. Estos donativos se pueden desgravar fiscalmente en la declaración de la renta.

La desgravación de donaciones a ONG se rige por la Ley de Mecenazgo 49/2002 que recompensa los esfuerzos privados en actividades de interés general.

Beneficios fiscales para donantes

Gracias a la nueva Ley de Mecenazgo, las donaciones de hasta 250 € tendrán una deducción en la renta del 80 %. Es decir, donando 20,83 €/mes o 250 €/año, Hacienda te devolverá 200 € en la declaración de la Renta.

Por 20 € al mes puedes ayudar a que nuestros seminaristas sigan formándose y así lograr que ninguna vocación se pierda.

La importancia de marcar la casilla de la iglesia católica en la declaración de la Renta

Desde 2007 la Iglesia no recibe dinero con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y renuncia a la exención del IVA. Ese año se modificó el Acuerdo de 1979 entre España y la Santa Sede sobre asuntos económicos y se creó la casilla 105 para el sostenimiento de la Iglesia católica.

La cantidad que se recibe de los contribuyentes que marcan la casilla de la Iglesia católica en la declaración de la renta se reparte solidariamente desde el Fondo Común Interdiocesano.

Este fondo, que se nutre de las aportaciones directas de los fieles y de los contribuyentes, se distribuye entre las diferentes diócesis en función de su tamaño y sus necesidades. Supone de media el 25 % de la financiación de las diócesis en España.

Según los últimos datos disponibles, cerca de 9 millones de personas marcan la equis a favor de la Iglesia católica en nuestro país.

Un gesto que la Iglesia agradece, y anima a seguir haciéndolo, para poder continuar con toda esta labor que realiza en favor de toda la sociedad.

¿Cómo se financia la Iglesia?

La Iglesia en España cuenta para su sostenimiento con varias fuentes de financiación para sostener sus actividades. Las principales son:

El portal de transparencia de la Iglesia

La Iglesia en un ejercicio de transparencia, cada año informa de cuál ha sido la cantidad que se ha recibido en concepto de asignación tributaria de los contribuyentes, y de cuál ha sido el destino de esta cantidad.

Una vez repartida esta cantidad, principalmente a las diócesis, ésta entra a formar parte de su economía diocesana. Toda esta información se refleja cada año en la Memoria anual de actividades de la CEE.

En la web de la Conferencia Episcopal informan cada año de cuál ha sido la cantidad que se ha recibido al marcar la casilla de la Iglesia católica en la declaración de la renta.

Tiene como misión acercar la Iglesia a la sociedad mediante el impulso de medidas de trasparencia y buen gobierno económico en la Conferencia Episcopal y sus obras, así como en el resto de entidades que de ella dependan.

Cestillo de la colecta

Destino de los fondos aportados al marcar la casilla de la iglesia en la Renta

La cantidad proveniente de la asignación tributaria es enviada a las 70 diócesis españolas. Las diócesis lo integran dentro de su presupuesto diocesano para acometer las actividades propias de la Iglesia.

Más de la mitad de los gastos del conjunto de las diócesis españolas fueron gastos pastorales y asistenciales, junto con gastos de conservación de edificios y funcionamiento.

La Conferencia Episcopal solicita anualmente información a las diócesis sobre sus cuentas económicas consolidadas, incluyendo las parroquias, para así dotar de transparencia al proceso y obtener una información sobre la procedencia de sus recursos y las aplicaciones que se han dado cada año.

Con la acción de marcar la equis en casilla de la iglesia en la renta aportamos recursos para que la Iglesia siga realizando actividades que redunda en beneficio de toda la sociedad española.

Es por eso que la Iglesia agradece a todos aquellos españoles que contribuyen con este gesto y con el resto de campañas realizadas a lo largo del año a sostener la labor religiosa, espiritual y social al servicio de millones de españoles.

Esta aportación es decisiva para sostener la inmensa labor de la Iglesia, que, para seguir ayudando, necesita más que nunca la colaboración de todos.

Por todo esto desde CARF te animamos a marcar la casilla de la Iglesia católica en la declaración de la renta de este año.

Divina Misericordia: la llamada al amor y perdón de Dios

Cada año, el segundo domingo de Pascua, celebramos la Divina Misericordia, una festividad que resalta el amor incondicional y la compasión infinita de Dios hacia la humanidad.

Santa Faustina Kowalska: apóstol de la misericordia

Santa Faustina Kowalska, nacida como Helena Kowalska el 25 de agosto de 1905 en Głogowiec, Polonia, es conocida como la apóstol de la Divina Misericordia.

Desde muy joven sintió una llamada intenso a la vida religiosa, y tras varios obstáculos –incluyendo la pobreza de su familia– ingresó finalmente en 1925 a la Congregación de las Hermanas de nuestra señora de la Misericordia en Varsovia, donde tomó el nombre de sor María Faustina del Santísimo Sacramento.

Una vida marcada por la oración y el sacrificio

Durante su vida religiosa, Faustina desempeñó labores humildes, como cocinera, jardinera y portera. Pero detrás de esa sencillez exterior, vivía una vida profundamente mística. Su unión con Cristo era tal que, según su diario espiritual, recibió estigmas invisibles, éxtasis místicos y visiones del mismo Jesús. A menudo ofrecía sus sufrimientos físicos y espirituales por la salvación de las almas.

Jesús comenzó a comunicarse con ella de manera intensa en 1931. En una visión clave, le pidió que se pintara una imagen de Él tal como lo veía en la aparición: con dos rayos saliendo de su corazón –uno blanco, que simboliza el agua del Bautismo, y otro rojo, que representa la sangre de la Eucaristía– con la frase Jesús, en Ti confío. Esta imagen se convirtió en el símbolo central de la devoción a la Divina Misericordia.

Imagen de la plaza de san Pedro en el Vaticano durante la canonización de santa Faustina Kowalska.

El Diario: la Divina Misericordia en mi alma

A petición de su confesor, el beato Miguel Sopoćko, Faustina escribió sus experiencias espirituales en un diario que más tarde se publicaría bajo el título La Divina Misericordia en mi alma. Este texto, ahora traducido a decenas de idiomas, es considerado una joya de la espiritualidad cristiana del siglo XX.

En él, Jesús revela no solo el contenido de su amor misericordioso, sino también prácticas concretas para promover esta devoción: la fiesta de la Misericordia, la coronilla de la Divina Misericordia, la oración a las tres de la tarde (la Hora de la Misericordia), y la difusión de la imagen mencionada anteriormente.

Algunas frases que se destacan de estas revelaciones son:

«La humanidad no encontrará paz hasta que se dirija con confianza a Mi misericordia».

«Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia».

«La fuente de Mi misericordia fue abierta de par en par por la lanza en la Cruz para todas las almas. No he excluido a nadie».

Institución de la fiesta por san Juan Pablo II

El papa san Juan Pablo II, profundamente influenciado por la devoción a la Divina Misericordia, canonizó a santa Faustina el 30 de abril de 2000. Durante la ceremonia, proclamó oficialmente el segundo domingo de Pascua como el domingo de la Divina Misericordia para toda la Iglesia.

En 2002, el Papa estableció que quienes participaran en esta festividad podrían obtener indulgencias plenarias, incluso aquellos que, por razones justificadas, no pudieran asistir físicamente a las celebraciones.

La imagen de la Divina Misericordia

Una de las manifestaciones más reconocidas de esta devoción es la imagen de Jesús Misericordioso, basada en una visión de santa Faustina Kowalska. En ella, Jesús aparece con una mano levantada en señal de bendición y la otra tocando su pecho, del cual emanan dos rayos: uno rojo, simbolizando la sangre, y otro blanco, representando el agua. Esta imagen lleva la inscripción: Jesús, en Ti confío y se ha propagado por todo el planeta.

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Imagen de Jesús misericordioso. Fuente: Wikipedia

Prácticas devocionales asociadas

Los fieles son alentados a participar en diversas prácticas durante esta festividad:

a) Confesión y Comunión: prepararse espiritualmente mediante el sacramento de la reconciliación y recibir la Eucaristía.​

b) Rezo de la coronilla de la Divina Misericordia: una oración especial que se reza utilizando un rosario común, enfocada en implorar la misericordia de Dios. ​

c) Meditación a las 3 p.m.: conocida como la Hora de la Misericordia, se recuerda la hora de la muerte de Jesús en la cruz, momento propicio para la oración y reflexión.​

d) Novena a la Divina Misericordia: una serie de oraciones que comienzan el Viernes Santo y culminan en el domingo de la Divina Misericordia. ​

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Tumba de santa Faustina Kowalska en Polonia.

Impacto global y actualidad

Desde su institución, el domingo de la Divina Misericordia ha ganado una significativa relevancia en la vida de los católicos alrededor del mundo. Numerosas parroquias y comunidades religiosas organizan misas especiales, procesiones y actividades de caridad en honor a esta festividad.​

El Papa Francisco continuó promoviendo esta devoción, destacando la importancia de la misericordia en la vida cristiana y en la misión de la Iglesia. En diversas ocasiones, instó a los fieles a ser instrumentos de la misericordia de Dios en sus comunidades.

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Peregrinación al santuario de la Divina Misericordia en Polonia.

Conclusión

El domingo de la Divina Misericordia es una invitación a todos los creyentes a confiar plenamente en el amor y perdón de Dios.

A través de las enseñanzas de santa Faustina Kowalska y el respaldo de la Iglesia, esta festividad nos recuerda que, sin importar nuestras faltas, siempre podemos acudir a la infinita misericordia de Jesús.

Como expresó Jesús a santa Faustina:​ «cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia».

Muerte del papa Francisco a los 88 años

El Papa Francisco ha muerto. Así confirma su muerte la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en un comunicado donde indica que el Pontífice falleció a las 7:30 de la mañana del 21 de abril de 2025:

«Hace poco Su Eminencia, el cardenal Farrell, anunció con dolor el muerte del Papa Francisco, con estas palabras: ‘Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar la muerte de nuestro Santo Padre Francisco.

A las 7:35 de esta mañana el Obispo de Roma, Francisco, ha regresado a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de su Iglesia.

Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados.

Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso de Dios uno y trino'».

Tras meses recibiendo tratamiento por lo que empezó siendo una bronquitis en febrero, el Santo Padre ha muerto en la Casa Santa Marta, a pesar de que había recibido el alta del hospital. El Pontífice hizo varias apariciones públicas en los últimos días con motivo de las celebraciones de Semana Santa y del Domingo de Resurrección.

A lo largo de los próximos días quien lo desee podrá acudir al Vaticano a despedirse por última vez del Papa argentino, cuyo cuerpo descansará después del funeral en la basílica de Santa María la Mayor.

Fuente: Omnes.