Una cita muy esperada. Un día inolvidable en el que los benefactores y amigos de la Fundación CARF viven una jornada de emociones junto a los seminaristas y a los formadores en el Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona).
El 24 de mayo, Bidasoa acogió al grupo que partía de la estación de Atocha de Madrid a las 7:30 de la mañana. Otros cuantos amigos de la Fundación CARF se unieron desde otros puntos de España. D. Emilio, el director espiritual del seminario, junto a unos cuantos seminaristas, aguardaba en la estación de Pamplona para recibir a los benefactores y a las voluntarias del Patronato de Acción Social (PAS).
Carmen, Marta y Amparo son algunas de las voluntarias del PAS que ayudan por medio de donativos y de la organización de actividades para sufragar el coste de las mochilas de vasos sagrados que contienen también las albas hechas a medida, un regalo que entregan uno a uno a los seminaristas que se gradúan.
La jornada comenzó en las Universidades Eclesiásticas de Navarra con el testimonio de tres sacerdotes que relataron cómo, gracias a los benefactores de la Fundación CARF, la formación que reciben les capacita para ser formadores de otros sacerdotes y seminaristas en sus países, e incluso trabajar en la curia de sus respectivas diócesis.
Don José llegó a Bidasoa en 2018 desde la diócesis de san Juan de Guatemala y hace unas semanas recibió la ordenación diaconal en Pamplona. Ahora está terminando los módulos de Teología. «He disfrutado mucho durante estos seis años. Regreso a mi país con el corazón lleno y sigo flotando después de mi reciente ordenación como diácono», dijo al grupo de benefactores mientras que les mostraba un vídeo de sus años en Pamplona.
Don Fredy es otro sacerdote que estudia Teología, especialidad bíblica. Fue seminarista de Bidasoa, volvió a su país (Ecuador), donde recibió la ordenación presbiteral, y ahora ha regresado a Pamplona para completar sus estudios. «Bidasoa ha sido mi familia», agradece a los benefactores de la Fundación CARF.
Además, contó que gracias a la mochila de vasos sagrados que recibió de manos del PAS, en una de sus misiones en Cuba, pudo celebrar Misa en mitad de un barrio sin medios litúrgicos ni materiales, una Misa que agradecieron enormemente los habitantes del suburbio.
También Don Héctor, de la diócesis de Tabasco (México) fue seminarista de Bidasoa. Terminó en 2020, se ordenó y continuó en la Universidad de Navarra para estudiar Teología dogmática y el doctorado. «Llevo ocho años de aventura en España, desde el 2016 hasta ahora, gracias a vosotros, mis queridos benefactores», expresó.
Y tras de la Santa Misa y el almuerzo, el esperado y divertido show que los seminaristas ofrecen a los benefactores y amigos de la Fundación CARF: Mariachis, el Mago Majo, que nos brindó unos trucos de magia muy bien conseguido que impactaron a todos, y las canciones en solitario de un seminarista de Nicaragua que deleitó a los presentes.
Como siempre, el grupo de baile pop compuesto por la banda Bidasoa y “Bidawockeez” ofreció una coreografía musical que terminó con una gran ovación por parte de los benefactores y asistentes.
Pero, sin duda alguna, la entregada de las mochilas con los objetos litúrgicos y las albas hechas a medida a cada uno de los seminaristas, es el momento más esperado.
Como dijo Carmen del PAS: «A principios de curso, desde Bidasoa nos dan las medidas de cada uno de los seminaristas para confeccionarles las albas a mano a cada uno de ellos. Una vez terminadas, se entregan a cada seminarista dentro de su Mochila de Vasos Sagrados».
Estas mochilas con todo lo necesario para celebrar la Santa Misa, son utilizada por los seminaristas, ya ordenados sacerdotes, en su país de origen. Así, pueden impartir los sacramentos con dignidad, ya sea en medio de una montaña, desierto, selva, un valle perdido o en un barrio que carezcan de lo adecuado.
La jornada finalizó con una procesión de la Virgen de Bidasoa por el jardín del seminario, mientras se rezaba el santo Rosario para dar gracias a la Virgen María por los dones recibidos.
Abajo están los nombres de los seminaristas graduados que recibieron la mochila de vasos sagrados:
Marta Santín, periodista especializada en información religiosa.