
Hoat Bui Van es uno de los dos primeros alumnos de origen vietnamita que se forman en Pamplona. Algo por lo que se siente muy agradecido.
«Sueño con ser sacerdote, pero aún tengo que terminar los dos cursos de licenciatura y realizar un año de tareas pastorales antes de recibir la ordenación diaconal.
Soy el tercero de cinco hermanos, entre los que hay otro seminarista y una hermana dominica. Un hecho poco común, si además se tiene en cuenta que el número de cristianos en Vietnam no alcanza el 10% de la población.
Recuerdo que en la escuela compartía pupitre con amigos de otras religiones, la mayoría de ellos budistas, y con otros que no profesaban ninguna fe. Sin embargo, esto no hizo que mis creencias se viesen amedrentadas, al contrario, siempre tuve el deseo de ser sacerdote, como ya lo eran algunos de mis tíos, hermanos de mi padre.
Ellos me sirvieron de referente, así como el Cardenal vietnamita Francisco Javier Nguyen Van Thuan, que estuvo preso durante 13 años. Mis padres le tenían mucha devoción porque con su vida mostró un testimonio de esperanza.
Una vez hube terminado la carrera universitaria, realicé el examen de ingreso en el Seminario. Fue entonces cuando el obispo de mi diócesis me ofreció ir a estudiar a la Universidad de Navarra. Allí llevo desde entonces, en el Seminario internacional Bidasoa, donde estoy aprendiendo a llevar una vida de oración.
Les doy muchísimas gracias por su generosa ayuda y oraciones conmigo. Que Dios les conceda abundante salud y bendiciones.
Siempre los tengo presentes en mis oraciones diarias».