14/03/2026
La Cuaresma recuerda al cristiano que Dios no abandona al hombre en su pecado, sino que lo llama constantemente a la conversión y le ofrece su perdón. Reconocer la propia fragilidad abre el camino a una vida renovada, sostenida por la oración, el ayuno y la limosna, que ayudan a salir del propio egoísmo y a buscar a Dios. Acompañando a Cristo en su camino hacia la Pascua, el creyente aprende a vencer el pecado y las tentaciones del mundo, preparándose para participar en la victoria definitiva de la Resurrección.
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