Un seminarista de Kenia busca ayudas para levantar una parroquia en su comarca

Un proyecto de parroquia para Home Bay

Cecil Agutu es un seminarista keniano que estudia Teología en la Universidad de Navarra gracias a una beca de la Fundación CARF. Cecil, además, encabeza un proyecto de parroquia su pueblo natal, Kagan, que se encuentra en el condado rural de Homa Bay en Kenia, la Uganda Martyrs Achego Catholic Church. El objetivo de esta parroquia es múltiple, porque no solo atenderá a los fieles del condado, sino que contribuirá a mejorar la salud, la educación y el empleo de sus habitantes.

Esta parroquia aglutinará a las 21 capillas que dependen de ella y que atienden a 3.080 católicos y a una comunidad más amplia de 30.553 habitantes. “Se trata de un noble proyecto que hará un enorme bien a muchas familias”, afirma Cecil a la Fundación CARF.

«Estamos levantando la nueva parroquia desde cero. Hasta ahora hemos conseguido poner los vasos litúrgicos básicos necesarios para celebrar la misa y otras celebraciones y también, construir la casa parroquial, de modo que el párroco ya ha podido vivir en la parroquia para servir a los fieles. Lo que nos proponemos hacer ahora es construir la iglesia y la ermita de María, oficinas parroquiales e instalaciones relacionadas», explica.

¿De qué manera mejorará los servicios de la comunidad?

La construcción de la parroquia implicará también la creación de un hospital. La clínica y los dos dispensarios que existen en la zona se quedan escasos para los más de 30.000 habitantes porque las instalaciones son limitadas para dolencias simples y primeros auxilios. Además no hay médico que los atienda. Muchas veces la gente debe recorrer más de 29 kilómetros para recibir atención médica.

La parroquia también contará con un pozo de agua. La falta de agua potable es la mayor necesidad de la comarca, ya que no hay río ni suministro hídrico público. Este pozo abastecerá a 1.055 personas de los alrededores y, en tiempos de sequía, a otras 1.272 personas que viven a más de un kilómetro.

Además, aumentará el nivel educativo gracias a las mejoras de los colegios de Primaria y Secundaria de Achego que están patrocinados por la Iglesia Católica y que cuentan con el mayor número de niños de la zona. También se construirá un segundo colegio en el pueblo de God Ndiru, que por ahora carece de profesores y aulas.

Por último, la construcción de la iglesia conllevará la edificación de infraestructuras vitales como una carretera adecuada y electricidad, lo que abrirá la zona a los negocios y al empleo para los jóvenes. En este vídeo, Cecil explica el proyecto de su parroquia: “Levantar la vela”.

diácono de filipinas

«El proyecto de parroquia que queremos construir aglutinará a las 21 capillas que dependen de ella y que atienden a 3.080 católicos y a una comunidad más amplia de 30.553 habitantes. Se trata de un noble proyecto que hará un enorme bien a muchas familias», afirma Cecil a la Fundación CARF.

Un poco de historia

Hace 93 años, llegaron a Kagan (Kenia, África) los primeros misioneros católicos y desde entonces se han producido muchas conversiones. Durante este tiempo, los católicos han promovido casi la mitad de los colegios existentes en el pueblo rural: quince colegios de Primaria y seis de Secundaria. La otra mitad han sido creados por el gobierno.

También han construido en este tiempo tres pozos, dos en aldeas y otro para el único centro de salud gubernamental existente en Kagan, lo que supone tantos como los que ha construido en ese mismo tiempo el gobierno.

Solo desde el mes de setiembre de 2018, la iglesia de Kagan ha sido erigida en parroquia, denominada Uganda Martyrs Achego Catholic Parish. Esto supone que, al fin, el pueblo dispone de la presencia permanente de al menos un sacerdote residente y servicio continuo de misas, además de atender a las familias que viven en zonas dispersas del subcondado.

Primeros misioneros

El sacerdote Philip Scheffer y el sacerdote Hotsman, los primeros misioneros, cruzaron el lago Victoria desde la estación católica de Ojola, en Kisumu, para establecer la parroquia de Santa Teresa Asumbi en 1912. El lugar estaba lleno de animales salvajes y de magos que guardaban serpientes en pequeñas macetas llamadas Asumbi. Más tarde, la zona pasó a llamarse Asumbi.

Los misioneros construyeron una iglesia de paja en 1915 que los no creyentes quemaron en 1917. Para asombro de la gente, el fuego no quemó el sagrario, lo que motivó a los misioneros a construir otra iglesia de paja. D. Hotsman viajó a Europa en 1919 con muestras de tierra roja de Asumbi para que se probara si se podía utilizar para fabricar ladrillos.

Fabricación de miles de ladrillos

Con la ayuda de los creyentes locales, los misioneros fabricaron miles de ladrillos entre 1922 y 1923. La iglesia de Santa Teresa Asumbi se terminó de construir en 1928 y sirvió a personas de zonas lejanas. Más tarde, las Hermanas Franciscanas de San José crearon el Convento de Asumbi y la Escuela de maestros de Asumbi. También se construyó en la zona un colegio femenino de Primaria y Secundaria.

«En 1974 se estableció una capilla dependiente de la parroquia de Santa Teresa Asumbi en mi pueblo de Kagan, en un lugar conocido como Achego. Consistía en una plataforma cubierta con láminas de hierro. Achego fue el lugar donde mis antepasados se asentaron por primera vez cuando emigraron a esta zona. El terreno de la iglesia, el colegio de primaria y la escuela de secundaria cercanas fueron donadas por mi familia», cuenta Cecil.

Católico de tercera generación

Cecil es católico de tercera generación. Sus abuelos se convirtieron al catolicismo. «Mi abuelo, Valentine Agutu, era polígamo y antes de convertirse, había practicado la religión del animismo africano. Junto con mi abuela, Susana Odero Agutu, se convirtieron a la Iglesia católica gracias a la labor de los misioneros católicos de la Sociedad de San José en nuestro distrito rural», relata.

Es el segundo de seis hermanos, tres hermanas y tres hermanos. Su padre murió hace un año y medio y, como primer varón de la familia, ahora le toca ayudar a su madre, Joyce Agutu.

«La parroquia más cercana a nuestra casa, la de Santa Teresa Asumbi, estaba a 7 kilómetros de distancia y mi padre contaba que, de niño, iba andando hasta allí para confesarse los sábados y asistir a la Santa Misa los domingos. Mi madre era anglicana y se convirtió a la Iglesia Católica después de casarse con mi padre».

Proyectos en zonas rurales

Cecil estudió un grado en Matemáticas, Economía y Sociología en la Egerton University de Kenia. Más tarde estudió un máster en Gestión Pública y del Desarrollo en la University of the Witwatersrand, en Johannesburgo (Sudáfrica) y un máster en Filosofía en Strathmore University en Kenia.

«Trabajé mucho en el campo del desarrollo con organizaciones no gubernamentales, sobre todo en proyectos en zonas rurales y en barrios menos privilegiados de zonas urbanas, durante 17 años, antes de venir a Pamplona a estudiar Teología. Soy agregado de la Prelatura del Opus Dei y estudio el segundo curso de la Licenciatura de Teología Dogmática de la Universidad Eclesiástica de Navarra. Resido en el Colegio Mayor Aralar», explica.

Al final del curso académico se le comunicará su ordenación sacerdotal.

diácono de filipinas

Cecil con D. Gabriel Atieno, vicario judicial de la diócesis católica de Homa Bay y rector de seminario menor de San José Rakwaro. Es alumni de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, donde estudió la licenciatura y el doctorado en Derecho Canónico.

Principales retos de evangelización en Kenia

Habitualmente, los católicos en Kenia tienen que recorrer largas distancias, generalmente andando, para confesarse y asistir a la Santa Misa, debido a la escasez de iglesias y a los pocos sacerdotes que hay para atenderlas.

Además, debido a la baja formación humana, espiritual y económica de la población, persisten prácticas culturales, como la poligamia, que perjudican la dignidad de las personas y dificultan la difusión y práctica de la fe católica, y es frecuente la propagación de sectas y de otras comunidades heterodoxas.

Datos del proyecto de parroquia para las ayudas.

  • Construcción de la Iglesia en Kagan, en el condado de Homa Bay, Kenia (Uganda Martyrs Achego Catholic Church).
  • Total del presupuesto para Iglesia, santuario de María, casa parroquial, oficinas sacerdotales e instalaciones generales: 1.318.170,71 €
  • Fundación solicitante: Orem Foundation
  • Socios del proyecto de parroquia: la Orem Foundation que está trabajando con:
    Los fieles y el párroco de la Uganda Martyrs Achego Catholic Parish.
    La Diócesis Católica de Homa Bay (http://www.cdohb.or.ke).
  • La empresa Questworks Limited ) para el diseño y la construcción del proyecto.
  • Presentado por: Cecil Cerrilius Otieno Agutu, director general.
    Correo electrónico: cecil@oremfoundation.com.
    Teléfono: +34 665 96 22 38.
    Dirección: P.O. Box 2101, 40100 Kisumu, KENYA.
Marta Santín,
Periodista especializada en información religiosa.

Cómo mostrar a Jesucristo en un país de no creyentes

Anh Dao proviene de una familia de campesinos católica, siendo el cuarto de cinco hermanos. Desde pequeño participaba en el servicio de la parroquia como monaguillo. “El testimonio de mi madre fue un ejemplo para mí, para entregarme al servicio de la Iglesia y de los demás y poder responder al Señor”, afirma.

Su pasión, el Derecho

En 2012 entró en la Vietnam Trade Union University y estudió Derecho por cuatro años. “Me apasionaba la idea de poder dedicarme profesionalmente a ejercer la abogacía. A la vez que estudiaba la carrera, llevaba un acompañamiento vocacional que me permitía seguir discerniendo acerca de mi vocación. Finalmente, sentí la llamada al sacerdocio y decidí darle una respuesta entrando en el seminario. Así me convertí en un seminarista de Vietnam”.

Sin embargo, no dejó totalmente su ideal de ejercer el derecho gracias al estudio del derecho canónico: “el sueño que tenía hace años se hace realidad ahora dentro de la Iglesia a través de mi vocación” afirma.

Un seminarista de Vietnam en Bidasoa

Su obispo le envió a estudiar a las Facultades de Estudios Eclesiásticos de la Universidad de Navarra y residir en el Seminario Internacional Bidasoa, donde ha pasado cinco años estudiando Teología. “Es un seminario que me ha ayudado a tener un crecimiento personal en un ambiente de familia con caridad y fraternidad. Siempre decimos que Bidasoa es el mejor seminario del mundo, y la verdad que lo es para nosotros. Tenemos mucha suerte de formar parte de esta familia, además de la excelente formación que se nos brinda. Estoy muy agradecido por esta oportunidad porque entiendo que esta obra sale adelante por la colaboración de mucha gente. Gracias a mi paso por Bidasoa, tengo clara la responsabilidad de mi formación sacerdotal”.

El coro de Bidasoa

Anh, nuestro seminarista de Vietnam, ha sido director del Coro de Bidasoa, un coro que produce en los fieles un sobrecogimiento especial durante la Eucaristía. Te eleva al cielo. “El coro de Bidasoa está muy bien organizado. Recibimos clases de canto y de órgano con profesores, preparándonos cada día para que nuestro servicio sea más agradable a Dios. Además, en el seminario se cuida mucho la liturgia y la música porque es una parte importante para poder vivir mejor la celebración”, manifiesta. Para este joven, cuando uno pone todo su corazón en cantar para la gloria a Dios, se produce algo distinto que cuando solo se usa la técnica para entonar bien una canción.

La música para dar gloria a Dios

“La música es un instrumento para dar gloria a Dios y con esta intención creo que la música sacra puede acercarnos a Él”. Por eso, explica que en el coro tienen claro que no es suficiente con cantar bien, aunque la técnica musical sea importante: “debemos ser conscientes de que nuestro canto es por y para Dios, que hemos de poner nuestro corazón para unirnos a Él y que cada nota musical es una manera de alabarle y es nuestro deber como coro ayudar a que la asamblea también participe de esta alabanza”.

seminarista de vietnam

Anh Dao Quoc con jóvenes de su parroquia a los que intenta transmitir el amor por la música.

Desafíos de un seminarista de Vietnam

De regreso a su diócesis, es consciente de las necesidades apostólicas de su ciudad y de su país. Hanoi, la capital de Vietnam, tiene una población de 8.623.680 habitantes de los cuales apenas el 3,7 % son católicos. Cuentan con un número aproximado de 170 sacerdotes distribuidos en 151 parroquias.

“Este año, nuestra familia de la archidiócesis entra en el Año de la Misión y va a llevar a cabo un sínodo diocesano para reflexionar sobre las necesidades apostólicas. Realizaremos simposios para discutir, compartir y recoger las opiniones de todos los creyentes, dando así́ orientaciones pastorales adecuadas para ayudar a mantener renovada la vida de fe y aumentar la comunión”.

Para él, viviendo en un tiempo de cambios y desafíos sociales, todos los católicos en general estamos llamados a vivir nuestra fe de una manera más madura para que podamos comprometernos a un servicio nuevo, más activo y eficaz a la misión de la evangelización.

Un población budista o no creyente

Según las estadísticas, el budismo representa el 14 % de la población y el catolicismo alrededor del 7 %, mientras que la mayoría de los habitantes son no creyentes. “Es un hecho que el número de católicos es muy bajo en comparación con el total de la población, de modo que la pregunta que nos deberíamos de hacer es, ¿cómo dar a conocer a Jesucristo en una población de no creyentes? San Pablo VI nos dice: "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan —decíamos recientemente a un grupo de seglares—, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio". "EVANGELII NUNTIANDI" n. 41.

Testigos de Dios

“Cada uno de los cristianos debe ser testigo de Dios en su propia vida, y, como bien lo enseñaba san Josemaría Escrivá, cada uno ha de santificarse en la vida cotidiana y desde su trabajo dar testimonio de la acción de Dios en sus vidas, pues la gente ve a Cristo en nosotros mismos. Esta es la mejor manera de acercar a Cristo y a la Iglesia Católica a aquellos que aún no los conocen”.

Marta Santín
Periodista especializada en información religiosa.

Don Evarist Guzuye, canciller en Tanzania

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Pablo, una vida al amparo de san Francisco de Asís

Pablo Francisco guarda una gran devoción a san Francisco de Asís y bajo su protección y amparo vive. Nos cuenta su vocación.

«La historia de mi vocación tiene mucho que ver con mi nombre. Una vida que es un milagro y una vida bajo el amparo de san Francisco de Asís. Nací en Villa Elisa, un pueblo que se sitúa en el partido de la Plata, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Si bien ahora ha crecido bastante, cuando era niño había muy pocas casas, era mucho más pequeño. Mis padres y toda mi familia, es una familia de fe. Soy el tercero de seis hermanos. Mi madre, Cristina, de quien nos viene a todos la fe, mi padre, Luis, tres hermanos varones y tres hermanas, todos muy entregados al apostolado.

Villa Elisa tuvo una fuerte presencia franciscana, de hecho, la parroquia actual es un antiguo convento franciscano, que tiene en frente el colegio san Francisco de Asís, todo a cargo ahora de nuestra congregación».

Mi vida fue un milagro

«Todas las personas de Villa Elisa eran muy devotas del santo de Asís. Cuando mi madre estaba embarazada de mí, tuvo una pancreatitis muy peligrosa y los médicos le aseguraron que perdería el bebé que esperaba. La comunidad rezó especialmente a san Francisco, y la operación se llevó a cabo un 8 de diciembre, día de la Inmaculada. Gracias a Dios, la operación salió superando toda expectativa y el niño, que era yo, estaba completamente sano.

El mismo médico no pudo explicar este suceso y le dijo a mi madre que había sido un milagro. También contamos con las oraciones del primo de mi madre, sacerdote en Rosario, quien desde que comenzó la operación hasta el día de mi nacimiento, celebró la Santa Misa todos los días pidiendo por mí.

Siempre tuve la convicción de que la Madre de Dios me había preservado desde aquel momento para su Hijo, y, en lugar de morir, vivir para servir a Dios. Por eso, estoy convencido que este milagro fue el comienzo de mi vocación».

Una vocación muy temprana

«Debo decir que toda la familia debe a mi madre el haber recibido la fe. Ella misma convirtió a mi papá, ya casados, y supo encaminar bien a todos sus hijos. Comencé a los tres años en el colegio san Francisco, y desde allí recuerdo que siempre quise ser sacerdote. Incluso, de lo cual ahora me río, recuerdo que jugaba a celebrar la Misa en mi habitación… usaba una mesa como altar, y una vieja mesita de luz como sagrario.

Gracias a Dios, siempre ha habido vocaciones en mi familia. En este momento, un tío mío, sacerdote hermano de mi madre, estaba haciendo un curso en esta misma universidad. A su vez también un primo de mi madre, del cual hablé antes, sacerdote en Rosario, Argentina.

Si bien en la adolescencia se borró un poco este deseo de llegar a ser sacerdote, ahora veo que siempre estuvo el Señor llamándome en el fondo, desde esos primeros deseos de mi niñez.

Pablo Francisco Gutiérrez con otro hermano de Miles Christi.

Pablo Francisco Gutiérrez aparece en esta foto con otro hermano de la congregación Miles Christi. Él relata que la historia de su vocación tiene mucho que ver con su nombre. «Mi vida comenzó por un milagro y siempre ha estado bajo el amparo de san Francisco de Asís».

Rumbo a la vida religiosa: la congregación Miles Christi

«Conocer a Miles Christi fue muy fácil. Mi casa se encuentra a sólo una cuadra de la parroquia, y desde pequeño siempre frecuenté el grupo llamado Halcones de la Cruz del Sur, que pertenece a Miles Christi. Mi madre siempre nos decía “ustedes tienen que ir a un grupo católico… el que quieran. Pero acá no se quedan, tienen que formarse”. Ahora le agradecemos muchísimo, mis hermanos y yo, esta exigencia.

En Halcones pasé toda mi infancia y juventud. Comencé con ocho años, y terminé a los 17, junto con la escuela. Allí, los dirigentes y sacerdotes se esforzaban por inculcarnos la sana alegría cristiana, con una sólida vida de piedad y fuertes lazos de buenas amistades. Gracias a este grupo, me acerqué a la congregación, comencé a llevar una vida de piedad más seria, con dirección espiritual y ejercicios espirituales que hacíamos anualmente. Y fue allí donde recibí el llamado de Dios».

Los ejercicios espirituales de san Ignacio

«En 2013, cuando tenía 15 años, realicé unos ejercicios espirituales, un retiro espiritual de silencio, inspirado en el método de san Ignacio. Allí vi con claridad que Dios me estaba llamando ya desde niño, pero ahora, con mucha mayor intensidad.

Recuerdo todas las preguntas de entonces… sobre todo ¿por qué a mí? ¿qué pasará con la gente con la que hago apostolado, mis amigos, etc.? Y Dios mismo se encargaba de responder por mí. En el fondo era temor de qué pasaría, y vi que era necesario un acto de fe y de confianza en Dios. Fue un saltar al vacío, darle a Dios un cheque en blanco, lleno de confianza en que, si yo me entregaba totalmente, Él no se dejaría ganar en generosidad, y se encargaría Él mismo de todo lo que me preocupaba. Y, claro, el sentido común se encargó del resto: si en verdad tanto quiero mi casa, mi familia, amigos, etc. es más seguro que se encargue Él».

Voluntariado y oración

«Aún me quedaba un año para poder entrar efectivamente en la vida religiosa, por lo que decidí aprovechar todo ese año para dedicarme al apostolado. Recuerdo que comencé a trabajar más en el apostolado en Miles Christi, sobre todo con mis amigos del grupo de Halcones.

Además, con un amigo perteneciente a Halcones, formamos un grupo con nuestros compañeros de curso, unas diez personas, con quienes íbamos cada jueves al hospital de niños de la Plata, a la sección de Oncología, para hacer apostolado con los niños con cáncer. Luego, cada viernes, hacíamos media hora de adoración al Santísimo, y luego compartíamos una merienda entre nosotros».

"Siempre tuve la convicción de que la Madre de Dios me había preservado desde aquel momento para su Hijo, y, en lugar de morir, vivir para servir a Dios"

La formación religiosa

«Al terminar la Secundaria, pude entrar en la vida religiosa en Miles Christi, un 22 de febrero de 2015. Allí hice Humanidades y Filosofía, en la casa de formación de Luján, a unos pocos kilómetros del santuario de la Virgen de Luján.

Luego realicé el noviciado allí mismo, y culminé con los votos y la toma de hábito, un 11 de febrero de 2021, Nuestra Señora de Lourdes, junto con los hermanos Agustín y Mariano de Miles Christi, que estudian conmigo en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, ellos también gracias a la ayuda de la Fundación CARF. Tuve la gracia de poder ser parte de la congregación y estar acompañado por excelentes sacerdotes que me han sostenido todo ese tiempo, entre ellos el P. Gustavo, y el P. Carlos».

Un año inolvidable

«Después de los votos, fui enviado para hacer mis prácticas apostólicas en la provincia de san Luis, también en Argentina. Ese año y medio será para mí inolvidable. El Señor me colmó de gracias, pero sobre todo maduró muchísimo mi vocación. Allí pude practicar, el apostolado al que dedicaría mi vida para el Señor, y para lo cual estoy ahora cursando Teología.

San Luis es una provincia pobre, pero la gente es muy cercana, con una fe llamativamente fuerte a la vez que sencilla. Pude trabajar mucho con la agrupación Halcones, que se había fundado dos años antes allí, en la cual participan muchos jóvenes y niños.

También dedicarme a los jóvenes universitarios, dando charlas, organizando campamentos, etc. Un punto muy importante era la organización de misiones en la misma provincia: íbamos con los jóvenes a distintos lugares, a veces pueblos, otras capillas en las sierras, donde andábamos mucho tiempo por caminos de tierra en medio de las sierras para llegar a alguna casa desconocida, donde vivía gente para rezar con ellos y buscar acercarlos a Dios».

Además, con jóvenes y adolescentes de los grupos, pudimos formar un coro de canto polifónico, organizando incluso dos conciertos. Todo siempre, buscando llevar las almas a Dios. Pero una de las cosas que más agradezco a Dios, es que, luego de un año allí, mi antiguo formador, y también un verdadero hermano para mí, fue destinado a mi misma comunidad, por lo que compartimos allí unos meses de arduo trabajo apostólico.

Pablo Francisco Gutiérrez con los jóvenes.

Pablo Francisco Gutiérrez con jóvenes y otros hermanos de Miles Christi.

¡En Roma!

«La partida para ir a Roma y seguir formándome fue dolorosa y, sin embargo, el Señor quiere completar su obra, y a mí me faltaba aún estudiar la Teología para poder ser ordenado. A todos nos dolió, pero, como dijo mi formador en una de las despedidas “si tanto bien pudo hacer como hermano… mucho más lo hará siendo sacerdote”. Recuerdo que me hicieron hasta trece despedidas.

En fin, por todo esto le doy gracias a Dios, y por darme esta gracia tan grande de poder estudiar la Teología en el centro de nuestra fe, Roma. Y deseo de corazón poder responder a esta gracia tan grande que me da el Señor con generosidad, dándome de lleno al estudio de la ciencia de Dios, aquí en esta universidad de la Santa Croce.

Por eso también quiero agradecerles especialmente a todos los que hacen posible que yo pueda terminar mi formación sacerdotal, especialmente a todos los hermanos y hermanas de la Fundación CARF-Centro Académico Romano Fundación, y asegurarles su presencia en mis oraciones, por prestar esta ayuda tan concreta para nuestra querida Iglesia en la formación de nuevos sacerdotes. Y gracias también a la protección de san Francisco de Asís».

Gerardo Ferrara
Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable de alumnado de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma.

Nieves, benefactora: «Es importante invertir en formación de sacerdotes»

"La idea de contribuir económicamente a la formación de un sacerdote surgió tras el fallecimiento de mi padre. Perpetuar su legado empleando parte de lo que recibí en herencia en algo bueno para los demás, me pareció una excelente opción. Y estoy segura de que a mi padre, desde el cielo, esto también le agradará. En homenaje a él, se llama "Beca de estudios José Soria".

Invertir en la formación de sacerdotes en estos tiempos es, si cabe, más importante que nunca. El mundo necesita a Dios. Necesita saber del infinito amor de Dios por cada hombre. Los hombres necesitan buenos consejos que le conduzcan a Él.

Sacerdotes sabios y santos 

Necesitan ser perdonados por Él cuando dan pasos equivocados en la vida. Y para ello son imprescindibles buenos sacerdotes, aquellos que son sabios y santos. Poder poner mi granito de arena apoyando con una beca la formación de un sacerdote que careciera de medios económicos para ello, fue lo que me animó a hacer la donación.

Conocí la labor de la Fundación CARF a través de mi amistad con personas del Opus Dei y, aunque no pertenezco a dicha Prelatura personal de la Iglesia, conozco de primera mano la buenísima formación teológica y espiritual que imparten.

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"El mundo necesita a Dios. Por eso, invertir en la formación de sacerdotes en estos tiempos es, si cabe, más importante que nunca"

Deogratias Method Nyamwihula pertenece a la diócesis de Mwanza en Tanzania. Llegó a Roma en 2015 y ha jugado en el Sedes Sapientiae, un equipo de fútbol de seminaristas entre los más formidables de la Copa Clericus. La Copa Clericus es la Copa del Mundo para sacerdotes y seminaristas. "Siempre he jugado al fútbol en mi país. Sin zapatos, en terreno muy duro. Tenía tantos amigos gracias al fútbol. Un partido es como llamar a comer a un amigo", afirma. 

"Le he considerado un hijo desde el primer momento" 

Cuando me puse en contacto con la Fundación CARF me hablaron de Deogratias de Tanzania, que ha estudiado en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma. Me pareció una excelente oportunidad poder contribuir a su formación pues así, la gran labor espiritual que no me cabe duda hará, se quedaría en un continente tan necesitado como es África. Aunque tardé un tiempo en conocerle personalmente le he considerado como un hijo desde el primer momento y rezo cada día para que sea un buen sacerdote.

Me gustaría animar a todos los lectores que dispongan de medios económicos a realizar donaciones (a nivel personal o a través de su empresa) para formar a personas con vocación sacerdotal de países con escasos recursos económicos. El bien que hace un buen sacerdote es como la piedra caída en el lago cuya onda se expande y llega muy lejos. Dios no se deja ganar en generosidad por lo que, no cabe duda, salimos ganando". 

"Dios no se deja ganar en generosidad por lo que, no cabe duda, salimos ganando" 

Deogratias Method Nyamwihula nació el 4 de julio de 1990 y pertenece a la diócesis de Mwanza en Tanzania. Se forma en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma para poder servir pastoralmente en su diócesis y ayudar en la evangelización de Tanzania. Es el tercero de seis hermanos.

La llamada del amor de Dios 

Deogratias Method Nyamwihula pertenece a la diócesis de Mwanza en Tanzania. Se forma en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma para poder servir pastoralmente en su diócesis y ayudar en la evangelización de Tanzania.

Deogratias creció en una familia muy cristiana.  Su nombre de pila "le predestinó al sacerdocio" cuenta. Otro de sus hermanos se llama Melchor. 

“A medida que crecí, se convirtió en una historia de amor y tuve esta vocación sacerdotal. Cuando tenía 17 años, sentí la llamada del amor de Dios al sacerdocio y comencé a prepararme para comprender lo que Dios quería para mi vida ”, explica.

Sobre el fútbol, otra de sus grandes pasiones, afirma: “El objetivo no es ganar, sino crear amistades. Y si estamos todos, es por fe. Esa es la victoria: ganar en virtudes cristianas".


Compra ropa de bebé y ayuda a la formación de sacerdotes

Compra ropa  y ayuda a sacerdotes

Carmen, Rosana, Maite, Marta, María José, Amparo, Pupe, Elena, Lola e Isabel son el grupo de voluntarias que coordinan el Patronato de Acción Social (PAS) de la Fundación CARF. La entidad tiene por objetivo complementar la actividad de CARF de servir a la Iglesia y a los sacerdotes. El dinero que recaudan, del montón de actividades que realizan, contribuye a sacar varias iniciativas adelante. Una de las actividades que más éxito tiene es la llamada Teje que teje: "El equipo de voluntarias teje ropa de bebé que vendemos a través de nuestro mercadillo semanal y de los grandes mercadillos semestrales que organizamos en el PAS. También hacemos trabajos por encargo para particulares y empresas. ¡Dinos qué necesitas!", explica Maite, la coordinadora.

Tres de las voluntarias que tejen todos los jueves son María Teresa, Lourdes y Rosa. Elaboran a punto ropita para bebés y niños. Patucos, capotas, jerséis, cubrepañales, ranitas, sonajeros, toquillas, chaquetas austriacas... todo para el bebé. "Ahora, muchas abuelas nos encargan el ajuar de sus nietos, y el dinero recaudado va todo para las necesidades de los sacerdotes y seminaristas", explican.

Poca experiencia pero mucha ilusión

Estas tres voluntarias llevan cuatro años tejiendo a punto ropa para bebés y niños. Las tres están jubiladas: una es enfermera, otra profesora y otra escritora por afición. Esta actividad reúne aproximadamente a 10 señoras todos los jueves. "Lo que más éxito tiene son el conjunto de jerséis de recién nacido, con sus patucos y capotas", explican.

Para acudir a esta actividad, no hace falta ser una experta del punto, solo basta con poner ilusión y tener un mínimo de experiencia. "Entre Maite y Maritere, que es la que empezó esta actividad, nos han enseñado muchísimo a rematar bien la ropita. Nosotras encantadas de contribuir con esta actividad y de ayudar a los seminaristas y sacerdotes de la Fundación CARF", dicen.

Rosa, Lourdes y María Teresa, voluntarias del PAS.

En la imagen vemos a Rosa, Lourdes y María Teresa, tres voluntarias de la Fundación CARF que se reúnen todos los jueves para tejer ropa de bebé para ayudar a la formación de sacerdotes y seminaristas. El dinero recaudado se destina a las becas que concede la Fundación, o bien a otras necesidades de los sacerdotes en sus diócesis de origen. "Nosotras, encantadas de contribuir con esta actividad a ayudar a los seminaristas y sacerdotes de CARF", dicen.

Estuches de Vasos Sagrados

El dinero que recaudan del montón de actividades que realizan, contribuye a sacar varias iniciativas adelante. Por ejemplo, la dotación de ornamentos y objetos litúrgicos a sacerdotes recién ordenados mediante el Estuche (mochila) de Vasos Sagrados. Todos los años en el Seminario Internacional Bidasoa en Pamplona, se organiza un encuentro muy entrañable entre el voluntariado y los benefactores y amigos de la Fundación CARF en el que se entrega esta mochila a cada seminarista que vuelve a su diócesis para ser ordenado sacerdote.

Esta jornada jornada en familia siempre termina con un momento muy esperado: las responsables del PAS entregan las mochilas a los 25 seminaristas del último curso que vuelven a sus países de origen, donde se ordenarán, tras el intenso período de formación en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra.

Muy agradecidos

Las actividades del PAS también ayudan a sacar adelante las necesidades médico-sanitarias de sacerdotes o seminaristas desplazados de sus países de origen, así como el cuidado y la asistencia a sacerdotes mayores que carezcan de compañía.

Además, contribuyen a financiar apoyo material a diversas labores en parroquias de países necesitados.

"Ahora, muchas abuelas nos encargan el ajuar de sus nietos, la ropa para el bebé, y todo dinero recaudado se destina a las necesidades de sacerdotes y seminaristas de la Fundación CARF".

Restauración de muebles, mercadillo, albas para sacerdotes...

Algunas de las actividades que realizan son las siguientes:

  • Restauración de muebles: "Recogemos donaciones de muebles y de antigüedades que restauramos y posteriormente vendemos", dice Carmen la coordinadora.
  • Coser y cantar: "Nuestro equipo de voluntariado cose y borda las albas y lienzos litúrgicos. Posteriormente se entregan, junto con los Estuches de Vasos Sagrados, a cada seminarista que termina su formación y regresa a su diócesis para ser ordenado sacerdote. Necesitamos muchas manos y mucha ilusión", señalan Elena y Guadalupe.
  • Mercadillo solidario: "Nuestro voluntariado vende todas las donaciones (ropa, menaje, objetos de decoración, etc.) que nos llegan para recaudar fondos que financien la formación de sacerdotes y seminaristas de la Fundación CARF", explican María José y Marta.

También organizan meriendas con tertulias solidarias con algún sacerdote o seminarista. Si quieres ser voluntario del PAS, infórmate en este enlace, a través de este correo, patronatodeaccionsocial@gmail.com, o llama a Rosana, 659 057 320 o a Carmen, 659 378 901.

Marta Santín,  periodista especializada en información religiosa.