Pablo, una vida al amparo de san Francisco de Asís
Pablo Francisco guarda una gran devoción a san Francisco de Asís y bajo su protección y amparo vive. Nos cuenta su vocación.
«La historia de mi vocación tiene mucho que ver con mi nombre. Una vida que es un milagro y una vida bajo el amparo de san Francisco de Asís. Nací en Villa Elisa, un pueblo que se sitúa en el partido de la Plata, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Si bien ahora ha crecido bastante, cuando era niño había muy pocas casas, era mucho más pequeño. Mis padres y toda mi familia, es una familia de fe. Soy el tercero de seis hermanos. Mi madre, Cristina, de quien nos viene a todos la fe, mi padre, Luis, tres hermanos varones y tres hermanas, todos muy entregados al apostolado.
Villa Elisa tuvo una fuerte presencia franciscana, de hecho, la parroquia actual es un antiguo convento franciscano, que tiene en frente el colegio san Francisco de Asís, todo a cargo ahora de nuestra congregación».
Mi vida fue un milagro
«Todas las personas de Villa Elisa eran muy devotas del santo de Asís. Cuando mi madre estaba embarazada de mí, tuvo una pancreatitis muy peligrosa y los médicos le aseguraron que perdería el bebé que esperaba. La comunidad rezó especialmente a san Francisco, y la operación se llevó a cabo un 8 de diciembre, día de la Inmaculada. Gracias a Dios, la operación salió superando toda expectativa y el niño, que era yo, estaba completamente sano.
El mismo médico no pudo explicar este suceso y le dijo a mi madre que había sido un milagro. También contamos con las oraciones del primo de mi madre, sacerdote en Rosario, quien desde que comenzó la operación hasta el día de mi nacimiento, celebró la Santa Misa todos los días pidiendo por mí.
Siempre tuve la convicción de que la Madre de Dios me había preservado desde aquel momento para su Hijo, y, en lugar de morir, vivir para servir a Dios. Por eso, estoy convencido que este milagro fue el comienzo de mi vocación».
Una vocación muy temprana
«Debo decir que toda la familia debe a mi madre el haber recibido la fe. Ella misma convirtió a mi papá, ya casados, y supo encaminar bien a todos sus hijos. Comencé a los tres años en el colegio san Francisco, y desde allí recuerdo que siempre quise ser sacerdote. Incluso, de lo cual ahora me río, recuerdo que jugaba a celebrar la Misa en mi habitación… usaba una mesa como altar, y una vieja mesita de luz como sagrario.
Gracias a Dios, siempre ha habido vocaciones en mi familia. En este momento, un tío mío, sacerdote hermano de mi madre, estaba haciendo un curso en esta misma universidad. A su vez también un primo de mi madre, del cual hablé antes, sacerdote en Rosario, Argentina.
Si bien en la adolescencia se borró un poco este deseo de llegar a ser sacerdote, ahora veo que siempre estuvo el Señor llamándome en el fondo, desde esos primeros deseos de mi niñez.
Pablo Francisco Gutiérrez aparece en esta foto con otro hermano de la congregación Miles Christi. Él relata que la historia de su vocación tiene mucho que ver con su nombre. «Mi vida comenzó por un milagro y siempre ha estado bajo el amparo de san Francisco de Asís».
Rumbo a la vida religiosa: la congregación Miles Christi
«Conocer a Miles Christi fue muy fácil. Mi casa se encuentra a sólo una cuadra de la parroquia, y desde pequeño siempre frecuenté el grupo llamado Halcones de la Cruz del Sur, que pertenece a Miles Christi. Mi madre siempre nos decía “ustedes tienen que ir a un grupo católico… el que quieran. Pero acá no se quedan, tienen que formarse”. Ahora le agradecemos muchísimo, mis hermanos y yo, esta exigencia.
En Halcones pasé toda mi infancia y juventud. Comencé con ocho años, y terminé a los 17, junto con la escuela. Allí, los dirigentes y sacerdotes se esforzaban por inculcarnos la sana alegría cristiana, con una sólida vida de piedad y fuertes lazos de buenas amistades. Gracias a este grupo, me acerqué a la congregación, comencé a llevar una vida de piedad más seria, con dirección espiritual y ejercicios espirituales que hacíamos anualmente. Y fue allí donde recibí el llamado de Dios».
Los ejercicios espirituales de san Ignacio
«En 2013, cuando tenía 15 años, realicé unos ejercicios espirituales, un retiro espiritual de silencio, inspirado en el método de san Ignacio. Allí vi con claridad que Dios me estaba llamando ya desde niño, pero ahora, con mucha mayor intensidad.
Recuerdo todas las preguntas de entonces… sobre todo ¿por qué a mí? ¿qué pasará con la gente con la que hago apostolado, mis amigos, etc.? Y Dios mismo se encargaba de responder por mí. En el fondo era temor de qué pasaría, y vi que era necesario un acto de fe y de confianza en Dios. Fue un saltar al vacío, darle a Dios un cheque en blanco, lleno de confianza en que, si yo me entregaba totalmente, Él no se dejaría ganar en generosidad, y se encargaría Él mismo de todo lo que me preocupaba. Y, claro, el sentido común se encargó del resto: si en verdad tanto quiero mi casa, mi familia, amigos, etc. es más seguro que se encargue Él».
Voluntariado y oración
«Aún me quedaba un año para poder entrar efectivamente en la vida religiosa, por lo que decidí aprovechar todo ese año para dedicarme al apostolado. Recuerdo que comencé a trabajar más en el apostolado en Miles Christi, sobre todo con mis amigos del grupo de Halcones.
Además, con un amigo perteneciente a Halcones, formamos un grupo con nuestros compañeros de curso, unas diez personas, con quienes íbamos cada jueves al hospital de niños de la Plata, a la sección de Oncología, para hacer apostolado con los niños con cáncer. Luego, cada viernes, hacíamos media hora de adoración al Santísimo, y luego compartíamos una merienda entre nosotros».
"Siempre tuve la convicción de que la Madre de Dios me había preservado desde aquel momento para su Hijo, y, en lugar de morir, vivir para servir a Dios"
La formación religiosa
«Al terminar la Secundaria, pude entrar en la vida religiosa en Miles Christi, un 22 de febrero de 2015. Allí hice Humanidades y Filosofía, en la casa de formación de Luján, a unos pocos kilómetros del santuario de la Virgen de Luján.
Luego realicé el noviciado allí mismo, y culminé con los votos y la toma de hábito, un 11 de febrero de 2021, Nuestra Señora de Lourdes, junto con los hermanos Agustín y Mariano de Miles Christi, que estudian conmigo en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, ellos también gracias a la ayuda de la Fundación CARF. Tuve la gracia de poder ser parte de la congregación y estar acompañado por excelentes sacerdotes que me han sostenido todo ese tiempo, entre ellos el P. Gustavo, y el P. Carlos».
Un año inolvidable
«Después de los votos, fui enviado para hacer mis prácticas apostólicas en la provincia de san Luis, también en Argentina. Ese año y medio será para mí inolvidable. El Señor me colmó de gracias, pero sobre todo maduró muchísimo mi vocación. Allí pude practicar, el apostolado al que dedicaría mi vida para el Señor, y para lo cual estoy ahora cursando Teología.
San Luis es una provincia pobre, pero la gente es muy cercana, con una fe llamativamente fuerte a la vez que sencilla. Pude trabajar mucho con la agrupación Halcones, que se había fundado dos años antes allí, en la cual participan muchos jóvenes y niños.
También dedicarme a los jóvenes universitarios, dando charlas, organizando campamentos, etc. Un punto muy importante era la organización de misiones en la misma provincia: íbamos con los jóvenes a distintos lugares, a veces pueblos, otras capillas en las sierras, donde andábamos mucho tiempo por caminos de tierra en medio de las sierras para llegar a alguna casa desconocida, donde vivía gente para rezar con ellos y buscar acercarlos a Dios».
Además, con jóvenes y adolescentes de los grupos, pudimos formar un coro de canto polifónico, organizando incluso dos conciertos. Todo siempre, buscando llevar las almas a Dios. Pero una de las cosas que más agradezco a Dios, es que, luego de un año allí, mi antiguo formador, y también un verdadero hermano para mí, fue destinado a mi misma comunidad, por lo que compartimos allí unos meses de arduo trabajo apostólico.
Pablo Francisco Gutiérrez con jóvenes y otros hermanos de Miles Christi.
¡En Roma!
«La partida para ir a Roma y seguir formándome fue dolorosa y, sin embargo, el Señor quiere completar su obra, y a mí me faltaba aún estudiar la Teología para poder ser ordenado. A todos nos dolió, pero, como dijo mi formador en una de las despedidas “si tanto bien pudo hacer como hermano… mucho más lo hará siendo sacerdote”. Recuerdo que me hicieron hasta trece despedidas.
En fin, por todo esto le doy gracias a Dios, y por darme esta gracia tan grande de poder estudiar la Teología en el centro de nuestra fe, Roma. Y deseo de corazón poder responder a esta gracia tan grande que me da el Señor con generosidad, dándome de lleno al estudio de la ciencia de Dios, aquí en esta universidad de la Santa Croce.
Por eso también quiero agradecerles especialmente a todos los que hacen posible que yo pueda terminar mi formación sacerdotal, especialmente a todos los hermanos y hermanas de la Fundación CARF-Centro Académico Romano Fundación, y asegurarles su presencia en mis oraciones, por prestar esta ayuda tan concreta para nuestra querida Iglesia en la formación de nuevos sacerdotes. Y gracias también a la protección de san Francisco de Asís».
Gerardo Ferrara
Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable de alumnado de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma.
Nieves, benefactora: «Es importante invertir en formación de sacerdotes»
"La idea de contribuir económicamente a la formación de un sacerdote surgió tras el fallecimiento de mi padre. Perpetuar su legado empleando parte de lo que recibí en herencia en algo bueno para los demás, me pareció una excelente opción. Y estoy segura de que a mi padre, desde el cielo, esto también le agradará. En homenaje a él, se llama "Beca de estudios José Soria".
Invertir en la formación de sacerdotes en estos tiempos es, si cabe, más importante que nunca. El mundo necesita a Dios. Necesita saber del infinito amor de Dios por cada hombre. Los hombres necesitan buenos consejos que le conduzcan a Él.
Sacerdotes sabios y santos
Necesitan ser perdonados por Él cuando dan pasos equivocados en la vida. Y para ello son imprescindibles buenos sacerdotes, aquellos que son sabios y santos. Poder poner mi granito de arena apoyando con una beca la formación de un sacerdote que careciera de medios económicos para ello, fue lo que me animó a hacer la donación.
Conocí la labor de la Fundación CARF a través de mi amistad con personas del Opus Dei y, aunque no pertenezco a dicha Prelatura personal de la Iglesia, conozco de primera mano la buenísima formación teológica y espiritual que imparten.
"El mundo necesita a Dios. Por eso, invertir en la formación de sacerdotes en estos tiempos es, si cabe, más importante que nunca"
Deogratias Method Nyamwihula pertenece a la diócesis de Mwanza en Tanzania. Llegó a Roma en 2015 y ha jugado en el Sedes Sapientiae, un equipo de fútbol de seminaristas entre los más formidables de la Copa Clericus. La Copa Clericus es la Copa del Mundo para sacerdotes y seminaristas. "Siempre he jugado al fútbol en mi país. Sin zapatos, en terreno muy duro. Tenía tantos amigos gracias al fútbol. Un partido es como llamar a comer a un amigo", afirma.
"Le he considerado un hijo desde el primer momento"
Cuando me puse en contacto con la Fundación CARF me hablaron de Deogratias de Tanzania, que ha estudiado en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma. Me pareció una excelente oportunidad poder contribuir a su formación pues así, la gran labor espiritual que no me cabe duda hará, se quedaría en un continente tan necesitado como es África. Aunque tardé un tiempo en conocerle personalmente le he considerado como un hijo desde el primer momento y rezo cada día para que sea un buen sacerdote.
Me gustaría animar a todos los lectores que dispongan de medios económicos a realizar donaciones (a nivel personal o a través de su empresa) para formar a personas con vocación sacerdotal de países con escasos recursos económicos. El bien que hace un buen sacerdote es como la piedra caída en el lago cuya onda se expande y llega muy lejos. Dios no se deja ganar en generosidad por lo que, no cabe duda, salimos ganando".
"Dios no se deja ganar en generosidad por lo que, no cabe duda, salimos ganando"
Deogratias Method Nyamwihula nació el 4 de julio de 1990 y pertenece a la diócesis de Mwanza en Tanzania. Se forma en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma para poder servir pastoralmente en su diócesis y ayudar en la evangelización de Tanzania. Es el tercero de seis hermanos.
La llamada del amor de Dios
Deogratias Method Nyamwihula pertenece a la diócesis de Mwanza en Tanzania. Se forma en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma para poder servir pastoralmente en su diócesis y ayudar en la evangelización de Tanzania.
Deogratias creció en una familia muy cristiana. Su nombre de pila "le predestinó al sacerdocio" cuenta. Otro de sus hermanos se llama Melchor.
“A medida que crecí, se convirtió en una historia de amor y tuve esta vocación sacerdotal. Cuando tenía 17 años, sentí la llamada del amor de Dios al sacerdocio y comencé a prepararme para comprender lo que Dios quería para mi vida ”, explica.
Sobre el fútbol, otra de sus grandes pasiones, afirma: “El objetivo no es ganar, sino crear amistades. Y si estamos todos, es por fe. Esa es la victoria: ganar en virtudes cristianas".
Tabla de contenidos
Compra ropa de bebé y ayuda a la formación de sacerdotes
Compra ropa y ayuda a sacerdotes
Carmen, Rosana, Maite, Marta, María José, Amparo, Pupe, Elena, Lola e Isabel son el grupo de voluntarias que coordinan el Patronato de Acción Social (PAS) de la Fundación CARF. La entidad tiene por objetivo complementar la actividad de CARF de servir a la Iglesia y a los sacerdotes. El dinero que recaudan, del montón de actividades que realizan, contribuye a sacar varias iniciativas adelante. Una de las actividades que más éxito tiene es la llamada Teje que teje: "El equipo de voluntarias teje ropa de bebé que vendemos a través de nuestro mercadillo semanal y de los grandes mercadillos semestrales que organizamos en el PAS. También hacemos trabajos por encargo para particulares y empresas. ¡Dinos qué necesitas!", explica Maite, la coordinadora.
Tres de las voluntarias que tejen todos los jueves son María Teresa, Lourdes y Rosa. Elaboran a punto ropita para bebés y niños. Patucos, capotas, jerséis, cubrepañales, ranitas, sonajeros, toquillas, chaquetas austriacas... todo para el bebé. "Ahora, muchas abuelas nos encargan el ajuar de sus nietos, y el dinero recaudado va todo para las necesidades de los sacerdotes y seminaristas", explican.
Poca experiencia pero mucha ilusión
Estas tres voluntarias llevan cuatro años tejiendo a punto ropa para bebés y niños. Las tres están jubiladas: una es enfermera, otra profesora y otra escritora por afición. Esta actividad reúne aproximadamente a 10 señoras todos los jueves. "Lo que más éxito tiene son el conjunto de jerséis de recién nacido, con sus patucos y capotas", explican.
Para acudir a esta actividad, no hace falta ser una experta del punto, solo basta con poner ilusión y tener un mínimo de experiencia. "Entre Maite y Maritere, que es la que empezó esta actividad, nos han enseñado muchísimo a rematar bien la ropita. Nosotras encantadas de contribuir con esta actividad y de ayudar a los seminaristas y sacerdotes de la Fundación CARF", dicen.
En la imagen vemos a Rosa, Lourdes y María Teresa, tres voluntarias de la Fundación CARF que se reúnen todos los jueves para tejer ropa de bebé para ayudar a la formación de sacerdotes y seminaristas. El dinero recaudado se destina a las becas que concede la Fundación, o bien a otras necesidades de los sacerdotes en sus diócesis de origen. "Nosotras, encantadas de contribuir con esta actividad a ayudar a los seminaristas y sacerdotes de CARF", dicen.
Estuches de Vasos Sagrados
El dinero que recaudan del montón de actividades que realizan, contribuye a sacar varias iniciativas adelante. Por ejemplo, la dotación de ornamentos y objetos litúrgicos a sacerdotes recién ordenados mediante el Estuche (mochila) de Vasos Sagrados. Todos los años en el Seminario Internacional Bidasoa en Pamplona, se organiza un encuentro muy entrañable entre el voluntariado y los benefactores y amigos de la Fundación CARF en el que se entrega esta mochila a cada seminarista que vuelve a su diócesis para ser ordenado sacerdote.
Esta jornada jornada en familia siempre termina con un momento muy esperado: las responsables del PAS entregan las mochilas a los 25 seminaristas del último curso que vuelven a sus países de origen, donde se ordenarán, tras el intenso período de formación en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra.
Muy agradecidos
Las actividades del PAS también ayudan a sacar adelante las necesidades médico-sanitarias de sacerdotes o seminaristas desplazados de sus países de origen, así como el cuidado y la asistencia a sacerdotes mayores que carezcan de compañía.
Además, contribuyen a financiar apoyo material a diversas labores en parroquias de países necesitados.
"Ahora, muchas abuelas nos encargan el ajuar de sus nietos, la ropa para el bebé, y todo dinero recaudado se destina a las necesidades de sacerdotes y seminaristas de la Fundación CARF".
Restauración de muebles, mercadillo, albas para sacerdotes...
Algunas de las actividades que realizan son las siguientes:
Restauración de muebles: "Recogemos donaciones de muebles y de antigüedades que restauramos y posteriormente vendemos", dice Carmen la coordinadora.
Coser y cantar: "Nuestro equipo de voluntariado cose y borda las albas y lienzos litúrgicos. Posteriormente se entregan, junto con los Estuches de Vasos Sagrados, a cada seminarista que termina su formación y regresa a su diócesis para ser ordenado sacerdote. Necesitamos muchas manos y mucha ilusión", señalan Elena y Guadalupe.
Mercadillo solidario: "Nuestro voluntariado vende todas las donaciones (ropa, menaje, objetos de decoración, etc.) que nos llegan para recaudar fondos que financien la formación de sacerdotes y seminaristas de la Fundación CARF", explican María José y Marta.
También organizan meriendas con tertulias solidarias con algún sacerdote o seminarista. Si quieres ser voluntario del PAS, infórmate en este enlace, a través de este correo, patronatodeaccionsocial@gmail.com, o llama a Rosana, 659 057 320 o a Carmen, 659 378 901.
Marta Santín, periodista especializada en información religiosa.
Aleksander Burgos impulsa el primer santuario de Fátima en Rusia
El padre Aleksander Burgos, perteneciente a la diócesis de Valladolid y que lleva más de quince años en san Petersburgo, ha conseguido el visto bueno del Vaticano para levantar el primer santuario de Fátima en Rusia.
Otests Aleksander, nombre como se le conoce en ruso, se ha formado en Roma para atender a los católicos de rito bizantino, una minoría en Rusia que, sin embargo, se trata del rito originario de la Iglesia católica en el país. Ahora es el párroco de una iglesia de rito bizantino en San Petersburgo.
Después varios años con la ilusión de llevar a cabo este proyecto y tras registrar la parroquia, la Santa Sede ha dado el visto bueno a la construcción del santuario. En la reunión que mantuvo hace unos días con los obispos orientales católicos, el primado actual de Iglesia católica bizantina rusa, Joseph Werth, obispo de Otests Aleksander, fue quien ha informado a la Santa Sede de este proyecto, que ha contado con su aprobación.
"Las confesiones ortodoxas no se oponen a este proyecto. Muchos rusos tienen gran devoción a la Virgen que fue la que intercedió por la conversión de Rusia. Juan Pablo II consagró Rusia a la Virgen y el 15 de mayo de 2017, los obispos rusos consagraron su país también al icono de la Virgen de Fátima", afirma el P. Aleksander.
De hecho, el arzobispo Hilarion de Volokolamsk, el número dos del Patriarcado ortodoxo ruso, ha estado en Portugal, rezando a la Virgen, recuerda el padre Burgos, y los ortodoxos respetan esta devoción.
El icono de la Virgen, que también encargó el padre Aleksander con otro grupo de sacerdotes, tiene grabado la frase "En ti la unidad", y por lo tanto, "La Virgen acoge a todos los cristianos".
El santuario que se erigirá en San Petersburgo será de rito bizantino, pero no exclusivo: allí podrían rezar todos los católicos de los otros 23 ritos de la Iglesia católica, sobre todo el latino, rito que siguen la mayoría de los católicos en Rusia, que no llegan a 800.000 bautizados. Así mismo, las peregrinaciones marianas que se organicen a dicho Santuario, están abiertas a todas las personas de buena voluntad.
Con el cardenal Blázquez
El P. Aleksander estuvo en España y se reunió con su obispo, el cardenal Ricardo Blázquez, prelado de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal por entonces. Tanto él como el obispo auxiliar, Luis Argüello, le han animado a emprender este proyecto.
"Me han dicho que seguramente me apoyarán con el Fondo de la Nueva Evangelización de la CEE", siempre que se cumplan los criterios previsto", anuncia Burgos. El sacerdote ya tiene pensado el sitio adecuado: unos terrenos cerca de unos lagos en la ciudad de San Petersburgo. Los terrenos cuestan unos 700.000 euros.
Así mismo, cuenta con una mujer arquitecta para dirigir el proyecto, que lleva diez años edificando iglesias ortodoxas en Rusia. En total, calcula que este santuario mariano costará unos tres millones de euros.
Lo difícil para Otests Aleksander es comprar el terreno, porque una vez que lo adquieran, levantarán una iglesia de madera. "Allí pondremos el icono y nos pondremos a trabajar. El santuario se finalizará en unos cuantos años".
De Bidasoa a San Petersburgo
El padre Burgos estudió en Bidasoa como seminarista de Valladolid gracias a una ayuda al estudio financiada por la Fundación CARF.
Después estudió en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma y posteriormente trabajó en la diócesis de Valladolid, que es la suya. Fue trasladado a Rusia en el año 2002 para servir a los católicos de rito latino primero, y desde hace siete años, de rito bizantino.
Todo el proyecto va a ser dirigido por El padre don Aleksander Burgos, a través de la Asociación Icono de Fátima, C/ Orense, 61. Bajo B 28020 Madrid.
Para aquellos que quieren ayudar en esta iniciativa y quieren más información, da los datos: beliykamen@gmail.com, perfil de FACEBOOK: N.I.F. G-86881372. CUENTA CORRIENTE: 0182-0939-42-0201571249 IBAN: ES4601820939420201571249 BIC o Código SWIFT: BBVAESMMXXX Banco BBVA - BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA, S.A. Paypal: beliykamen@gmail.com
La Fundación CARF apoya al P. Burgos en esta iniciativa.
Con información de Religión Confidencial.
Cosmas, sacerdote nigeriano: «el rosario fortaleció mi fe rodeado de musulmanes»
Relata su vocación y cómo el rezo del rosario fortaleció su fe en un área predominantemente musulmana, donde vivir la fe católica quiere decir jugarse la vida cada día.
Cosmas Agwu Uka es un sacerdote de la diócesis de Umuahia, Nigeria. Estudió la Licenciatura en Filosofía en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, gracias a una ayuda al estudio de la Fundación CARF. Relata su vocación y cómo el rezo del rosario fortaleció su fe.
La historia de Cosmas, sacerdote nigeriano
Nació el 29 de junio de 1990. Su padre, Stephen Ukwa Uka, ya fallecido, y su madre, Felicia Uka, vivían en la parte norte de Nigeria en aquel momento.
El padre de Cosmas trabajaba como funcionario mientras que su madre era comerciante. Ambos eran y son, católicos y criaron a sus hijos en la religión católica. Cosmas fue bautizado en la catedral de san José de Kaduna el 21 de julio de 1990 y es el último de seis hijos, cuatro chicas y dos chicos.
Escuelas misioneras
«Al mirar hacia atrás, es muy interesante para mí ver que, a lo largo de mi educación, solo he asistido a escuelas misioneras. De hecho, comencé mi educación infantil en la guardería de St. Joseph y en la escuela primaria Kaduna. Desde allí, nos mudamos y fui a la guardería y escuela primaria de St. Anne, en Kakuri, siempre en el estado de Kaduna», nos cuenta Cosmas.
Fue en St. Anne's donde recibió por primera vez la llamada al sacerdocio. El deseo de convertirse en sacerdote le motivó a comenzar las clases de catequesis para recibir la sagrada Comunión, incluso desde una edad temprana. Fue entonces cuando se unió al grupo de monaguillos y a servir en el altar.
Cruzada del rosario
En su infancia, todos los niños se habían apuntado a un grupo llamado Cruzada del Rosario, donde se les enseñaba a rezar el rosario todos los días y a leer la Biblia. Aquello tuvo lugar dentro de un área predominantemente musulmana, donde vivir la fe católica quiere decir jugarse la vida cada día, pero esta situación solo fortaleció mi fe.
«Cuando me impusieron la sotana blanca significó para mí lo que iba a ser por dentro y también que iba a ser una luz en el mundo. Era una gran responsabilidad, pero me dio alegría», nos cuenta este sacerdote nigeriano.
Entrada en el seminario menor
Habiendo completado su educación primaria, sus padres, recordando que Cosmas había expresado un profundo deseo de ser sacerdote, le inscribieron en el seminario menor de la Inmaculada Concepción Ahiaeke Umiahia, en el estado de Abia. Allí comenzó a comprender de manera gradual y más cercana su llamada al sacerdocio.
Este deseo fue alimentado aún más por los formadores ejemplares y dedicados que estaban en el seminario en ese momento. «Estando en el seminario llegué a amar la Eucaristía a través de la celebración diaria de la Santa Misa», comenta Cosmas.
La imposición de la sotana
Del seminario menor pasó al año de discernimiento espiritual, después de completar el trabajo apostólico de una año. En el año espiritual fue investido con la sotana, una etapa fundamental en su camino hacia el sacerdocio.
«La sotana en ese momento significaba que había puesto mis manos en el arado y ya no podía mirar atrás. La sotana blanca también significó para mí lo que iba a ser por dentro y que iba a ser una luz en el mundo. Era una gran responsabilidad, pero me dio mucha alegría», cuenta Cosmas, sacerdote nigeriano.
Formación para ser un buen sacerdote
Cosmas, comenzó sus estudios filosóficos y de Teología en el año 2009 y terminó en 2017. La buena formación es imprescindible para ser un buen sacerdote, es un pilar de su vocación, ya que le enseña a apreciar la sabiduría de la Iglesia para poder ser un buen pastor en la vida de los fieles.
«Un aspecto edificante e inspirador de mi formación en el seminario fue el hecho de que al final de cada año académico se nos enviaba a realizar un trabajo apostólico. Cada seminarista fue destinado a una localidad donde vivíamos entre la gente, les enseñábamos, rezamos con ellos y alimentábamos su fe», cuenta emocionado.
Su ordenación sacerdotal
Cumpliendo con los requisitos filosóficos y teológicos, y habiendo sido instalado como lector y acólito, fue ordenado diácono en diciembre de 2017, más tarde fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 2018. «Desde el día de mi ordenación tengo más claro que Dios realmente dirige los asuntos de los hombres. Esto es así porque providencialmente fui ordenado en la misma fecha de mi bautismo, el 21 de julio. Un feliz y significante coincidencia», comenta sonriendo.
Después de su ordenación sacerdotal, fue enviado a trabajar en el seminario como formador. «Fue realmente una experiencia maravillosa regresar para ayudar a acompañar a jóvenes seminaristas vibrantes a discernir su llamada al sacerdocio. Mi vida como sacerdote ha estado llena de grandes experiencias, comenzando con la celebración de los sacramentos y especialmente con la celebración diaria de la Misa», comenta este sacerdote.
Su formación sacerdotal en Roma
La necesidad de ir a Roma a estudiar se fundamentó en la solicitud del seminario mayor provincial de que se enviaran más sacerdotes al seminario para atender las exigencias de la formación espiritual, intelectual, pastoral y humana de los seminaristas.
«Mi obispo, Mons. Lucius I. Ugorji, quien es el presidente provincial de la comisión del seminario, decidió que fuera a Roma a estudiar Filosofía, en una Universidad Pontificia de la Santa Cruz, a fin de obtener la calificación requerida que me permitiera enseñar en el seminario mayor».
Mi obispo solicitó una beca a la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada. Sin embargo, debido a la gran cantidad de solicitudes de becas, nuestra solicitud no fue aceptada. Grande fue mi alegría cuando recibí la noticia de que había una posibilidad para formarme en Roma gracias a la ayuda de Fundación CARF . Así que solicitamos una ayuda para que yo pudiera estudiar en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz y, todo gracias al apoyo de la Fundación CARF.
Muy agradecido a la Fundación CARF
«Mi tiempo en Roma es realmente maravilloso y edificante. El estudio filosófico ha sido revelador y alucinante. Por lo tanto, siempre estaré en deuda con la Fundación CARF y sus benefactores por brindarme esta oportunidad de estudiar en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Quedo agradecido por esta ayuda que me fue otorgada y les aseguro mis oraciones».
Gerado Ferrara Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio. Responsable del alumnado en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.