Jacques Philippe: claves para la esperanza en tiempos de crisis

En un evento el 24 de noviembre en el Foro Omnes de la Universidad de Villanueva de Madrid, Jacques Philippe, un destacado autor católico francés, compartió reflexiones profundas sobre la espiritualidad en el mundo contemporáneo. Más de doscientas personas se sumergieron en la pregunta fundamental: ¿Necesitamos a Dios? El encuentro estuvo auspiciado por la Fundación CARF y el Banco Sabadell.

Los libros de Jacques Philippe

Además de sus charlas inspiradoras, Jacques Philippe es aclamado por su obra literaria sobre la vida espiritual. Con títulos influyentes como La libertad interior, Tiempo para Dios y La paternidad espiritual del sacerdote, Philippe ofrece perspectivas prácticas y profundas sobre la fe y la vida interior, guiando a innumerables personas hacia una relación más íntima con Dios.

La importancia de mantener la conexión con Dios

Las reflexiones de Jacques Philippe sobre la ausencia de Dios son conmovedoras. «Alejarse de Dios también es alejarse de la fuente de la verdad» explica, ofreciendo una perspectiva clara sobre cómo esta ausencia nos afecta enormemente. Es por ello que nos invita a reflexionar sobre la importancia de mantener una conexión viva con Dios, incluso en los momentos de aparente oscuridad. 

Destacando la necesidad de buscar constantemente la presencia de Dios y confiar en Su amor y misericordia para encontrar esperanza en nuestras vidas.

Abordando los desafíos espirituales en el mundo contemporáneo

En una sociedad marcada por la secularización y el surgimiento de nuevas espiritualidades, Jacques Philippe reconoce el fenómeno del individualismo y la soledad que caracterizan al mundo contemporáneo. Observa cómo cada individuo tiende a construir sus propias creencias y a alejarse de la idea de una fe compartida que une a la comunidad como familia única. 

Es por ello que Philippe aboga por una apertura a la comunidad religiosa y la búsqueda compartida de Dios como una fuente de plenitud espiritual y conexión humana.

jacques-philippe
Meditación pronunciada por Jacques Philippe en Madrid.

La importancia vital de la presencia de Dios en Jacques Philippe

Jacques Philippe defiende la necesidad de Dios y de su misericordia en un mundo cada vez más marcado por el individualismo y el ateísmo. Señala la mentira del ateísmo, y utiliza la parábola del hijo pródigo para ilustrar cómo, una vez que se rechaza a Dios, se elimina la posibilidad de encontrar misericordia y perdón. Philippe, describe así, cómo la ausencia de Dios deja al hombre solo con el peso de sus errores, sin la posibilidad de recibir el perdón que solo Dios puede otorgar. 

En este contexto, resalta la importancia de volver a Dios y encontrar la gracia y la misericordia que solo Él puede ofrecer, destacando la importancia de volver al Evangelio y redescubrir la paternidad divina como un antídoto contra el orgullo humano y la pérdida de sentido.

La paternidad espiritual en la sociedad moderna

Philippe aborda el complejo ejercicio de la libertad humana en ausencia de la presencia y el amor de Dios como Padre. Señalando que, sin esta guía divina, podemos caer en dos extremos: la irresponsabilidad total, donde todo está permitido y no se asume la responsabilidad por las acciones; o el exceso de responsabilidad, llevando el peso de la vida y las decisiones de manera solitaria y angustiante. Destacando la tendencia en la sociedad actual hacia estos extremos, donde la inmensa libertad coexiste con la falta de guía espiritual y una verdad objetiva. 

Subraya la importancia del papel de Dios como Padre, no para restringir la libertad, sino para ayudarnos a discernir y ejercer nuestra libertad de manera que nos beneficie a nosotros y al prójimo. Dios nos ofrece una luz en medio de la incertidumbre y la soledad que caracterizan el mundo contemporáneo.

Una perspectiva transformadora para la vida cotidiana

A continuación, Jacques Philippe nos anima a reflexionar en la importancia de la esperanza del Reino como una perspectiva transformadora en la vida diaria. Destaca cómo vivir sin la certeza de la vida eterna puede hacer que la existencia se sienta estrecha y pesada, con la sensación de que cada oportunidad perdida es irrecuperable. 

Philippe enfatiza que la esperanza del Reino ofrece un horizonte infinito de posibilidades y libertad, incluso en medio de las responsabilidades y desafíos de la vida. Utiliza el ejemplo del buen ladrón en la crucifixión de Jesús para ilustrar cómo incluso la vida más fracasada puede transformarse en un logro con la esperanza del Reino y la misericordia de Dios. Porque en cualquier momento Dios puede traer la salvación y la renovación a aquellos que confían en su misericordia.

La Importancia del perdón en un mundo sin Dios

Jacques Philippe nos presenta cómo vivir en un mundo sin Dios y sin misericordia puede llevar a una angustia y dureza generalizadas en las relaciones humanas. Destaca cómo la falta de Fe obstaculiza el perdón, ya que se percibe el mal recibido como irremediable.

Analiza como la Fe en la misericordia de Dios es fundamental para hacer posible el perdón, ya que brinda la esperanza de sanación y salvación tanto para el mal que se ha hecho como para el mal sufrido. Y nos advierte sobre el riesgo de endurecernos contra los demás cuando eliminamos a Dios de la ecuación, lo que puede dar lugar a la ira y la falta de paz interior. 

Una vida lograda no se define por posesiones materiales, sino por glorificar la misericordia y el amor de Dios, lo que siempre es posible con fe en Su poder transformador.

La autoaceptación a la luz de la Fe

Uno de los desafíos más significativos del mundo actual es la dificultad para aceptarnos a nosotros mismos. Philippe destaca que la mirada amorosa de Dios hacia nosotros es fundamental para nuestra autoaceptación. Al abrazar nuestra fragilidad y aceptar Su amor, encontramos una libertad para amarnos a nosotros mismos y a los demás.

Jacques Philippe nos recuerda que, en medio de las luchas internas del mundo moderno, la presencia de Dios y Su amor misericordioso son nuestro mayor consuelo y esperanza. Al acoger a Dios en nuestros corazones, encontramos la confianza y la alegría que provienen de Su amor eterno.

Con estas palabras, Jacques Philippe nos brinda una luz de esperanza en tiempos de incertidumbre, recordándonos que, incluso en los momentos más oscuros, Dios está presente y Su amor e infinita misericordia nunca nos abandona.

San Expedito, 3 oraciones: dinero, causas urgentes y amor

Debido a su nombre Expedito, que en latín significa rápido, este santo es considerado el patrón de las urgencias, de las causas justas y nobles. También es defensor de las causas imposibles y el mediador de los conflictos o juicios. Además, es patrono y protector de los militares, los estudiantes, los jóvenes, los enfermos y los viajeros. Y se le reza por los que están sometidos a pruebas y por el éxito de estos procesos.

Si bien no figura en el Martirologio Romano, su figura y devoción crecen año a año y es uno de los santos más convocado. Se trata de un santo tradicional con muchos adeptos.

Vida de san Expedito

San Expedito fue un comandante de las legiones romanas, que tuvo a su cargo miles de hombres y sirvió al emperador Diocleciano, entre los siglos III y IV. Creen quienes estudiaron su vida que combatió a los bárbaros en el Oriente del imperio romano.

En medio de su tarea, Expedito comenzó a tener cada vez más devoción por la fe cristiana, y tras algunas dudas finalmente decidió convertirse. Se cuenta que cuando san Expedito se convirtió, un cuervo apareció a él y le dijo "cras" (en latín, mañana). Sin embargo, Expedito le respondió "hodie" (hoy), haciendo referencia a que no dejaría pasar más tiempo para adoptar el cristianismo.

Después de todo lo sucedido, las dudas se disiparon y decidió dejar el ejército de los hombres para ingresar en el ejército de los cielos. Su conversión al cristianismo fue lo que desencadenó la persecución de sus propios compatriotas romanos. Expedito fue martirizado y luego decapitado el 19 de abril del año 303, según historiadores, en la ciudad de Melitene. Junto a él, murieron también otros legionarios mártires que se habían convertido. Sus restos jamás fueron encontrados.

oracion-san-expedito-para-el-amor

Hoy, se lo representa vestido como soldado romano que pisa el cuervo que grita “cras”. Sostiene una cruz en su mano derecha elevada a la altura de su cabeza que dice "hodie". En algunos casos, lleva también con él una hoja de palma que expresa su martirio. A su lado suele reposa su casco como muestra de que el mártir abandonó sus victorias terrenales y humanas por el amor de Dios. Aunque esto le costó la vida, su valentía, compromiso y fortaleza ante la adversidad, sustentando en su fe, son ejemplo para sus devotos.

Realizar la oración en familia para solicitar la intercesión de san Expedito puede ser beneficioso. Dado que es un santo que sacrificó su vida por propagar el cristianismo, es positivo reunirse para orar a él. Parte de su misión es atraer más personas a la Gloria de Dios.

Hay varios buenos momentos para acudir a san Expedito a continuación detallamos las oraciones más conocidas. Rezar nos da tranquilidad y paz a nuestra alma cristiana. También es importante recordar que podemos rezar para agradecer lo concedido o para pedir entender la voluntad de Dios. Pídele que ayude a muchos sacerdotes a formarse para ser santos, doctos, alegres y deportistas.

Oración a san Expedito para una causa urgente

San Expedito se caracteriza por interceder ante Dios para atender situaciones de urgencia. Por lo cual cuando necesitamos una pronta respuesta. Rezamos esta oración en petición de confianza y devoción al santo.

«¡Jesucristo, Señor mío, acudo en tu socorro! ¡Santísima Virgen inmaculada, auxíliame!

¡San Expedito, tú, que te armaste de valentía y le abriste tu corazón a Dios y no accediste a las tentaciones expuestas para que tu corazón no fuera aprobado por el todopoderoso, te pido que me ayudes a realizar hoy lo que mañana necesitaré, que los actos que hoy necesito, mañana los utilice, todo ello hecho por y para el amor de Jesús.

Dame tu ayuda celestial, para no depender más de los vicios y adicciones, aléjalos de mí con el poder que Dios te ha otorgado. Quiero ser un militante, honorario y de gran prestigio para el Señor, para sólo servir y alabar a su nombre, y no sienta miedo de las pruebas que en mi camino se presenten.

Tú que eres el Santo de la justicia y necesidades, te presento hoy día mi requerimiento. (Realizar petición con mucha devoción).

Sobre todo y por encima de todas las cosas que puedo exigir, te pido que intercedas en mí, para que la fe sea la mayor virtud de mi ser, y así me guíe al reino de Dios, con la Virgen María, los ángeles y arcángeles. Amén».

San Expedito
Estampa a san Expedito para atender situaciones de urgencia.

Oración san Expedito para el dinero

Muchas personas acuden a san Expedito para pedir por una mejora en su vida económica. Otros desean un buen trabajo o la buena resolución de una situación de injusticia.

«San Expedito bendito protector nuestro: guerrero y mártir que ahora gozas del Paraíso Eterno, hoy me arrodillo ante ti para pedir tu asistencia, te reclamo con urgencia y fervor para que vengas en mi auxilio.

Las necesidades urgentes que hay en mi vida no me permiten el descanso vivo en estado de preocupación y de depresión continua. Me siento solo y desesperado, el abatimiento me acompaña, el desconcierto me guía, y el sufrimiento se ha apoderado de mi. Tú que eres el santo patrón de las causas justas y urgentes, ayúdame, santo glorioso, a levantarme.

Te pido que acudas presto y derrames sobre mí el valor, la energía, la esperanza, que alivies mis penurias y miserias, para que con tu mediación logre solucionar las angustiosas necesidades, los problemas económicos que me apremian y la ruina de la que no sé cómo salir, te pido que con tu caridad me concedas: (Mencionar ahora la petición).

Ayúdame a utilizar mi coraje, a desarrollar mi fuerza y potenciar mi voluntad, para que la terrible situación por la que ahora estoy pasando, se resuelva pronto y todo quede en un recuerdo, que todo sea una experiencia que tuve que pasar para aprender y mejorar, y que solucionados los obstáculos se abran mis puertas a un futuro de éxito y prosperidad.

Glorioso san Expedito, oye mi suplica, te ruego atiendas mis ruegos con urgencia. Gracias san Expedito, santo benevolente, pues se que estas aquí conmigo, escuchándome, y que mi mejoría comenzará en este mismo momento, yo te lo agradeceré el resto de mi vida y llevare tu nombre al que lo precise. Amén».

Al terminar, Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Gloria.

san expedito oración
Parroquia de san José, calle Alcalá, contiene la imagen más venerada de san Expedito en Madrid.

Un lugar muy especial para realizar oración a san Expedito es la capilla realizada en su honor. Esta situada en un lateral de la iglesia parroquia de san José, en la calle Alcalá, 43 de Madrid.

Oración a san Expedito, tres días

Este triduo a san Expedito consiste en una primera oración que se debe rezar todos los días, más una oración diferente que se debe rezar cada uno de los tres días seguidos.

Cuando finalizamos la oración de cada día, debemos rezar con fe y devoción un Padre Nuestro y un Ave María.

Oración a san Expedito para repetir los 3 días

«San Expedito, tú que eres un gran intercesor, que tienes el poder que recibiste de Dios para escuchar nuestros ruegos, te buscamos y nos abrigamos en ti, para solucionar nuestros problemas, para aminorar nuestras penurias, aquellas que no somos capaces de soportar, y necesitamos poder resolverlas de forma urgente. Acudo a ti pidiendo auxilio, ya no tengo fuerzas para seguir, por eso dirijo mis súplicas a ti, con la esperanza de que me des una pronta solución, ven a mí en mi auxilio. San Expedito, tú que logras hasta lo imposible, en tus manos dejo mis súplicas. Amén».

Oración para el primer día de triduo

«De mis ojos salen lágrimas, en mi rostro se ve la angustia y desilusión, mi alma suplica de tu ayuda, no tengo más fuerzas para seguir adelante. Acudo a ti san Expedito, te ruego que me quites este dolor lo más pronto posible, confío en ti plenamente, haz que mi corazón se llene de esperanza y fe, y siempre siga por el camino del bien, Sé que tú siempre me proteges y me guías. Amén».

Oración para el segundo día de triduo

«Hoy es un día muy gris, no alcanzo a ver con claridad, mis enemigos me acechan, quieren lastimarme sin piedad. Por eso hoy recurro a ti san Expedito, ya no puedo con este peso que cargo, la traición, la falsedad, la falta de tolerancia, que hay en estos momentos en mi vida, no dejan que pueda avanzar, pero si tú, San Expedito, estás a mi lado, nada de esto puede lastimarme, ni frenarme. Cúbreme y protégeme de todos mis enemigos, que sólo quieren lastimarme. Dame tu protección de forma urgente. Amén».

Oración para el tercer día de triduo

«Tu coraje se puede sentir, san Expedito, por eso Dios te eligió como su servidor, ningún mal puede contigo. Tú eres más fuerte que cualquier huracán, has salido victorioso de las más duras tormentas, y entre los más inhumanos y despiadados hombres, acabaste con la maldad y el odio, lograste hacer florecer el amor en las almas más despiadadas y frías, porque sólo tú, san Expedito, lo puedes todo. Y contigo a mi lado cualquier cosa es posible, oh Glorioso san Expedito, ruega por mi, por mi familia y por la paz mundial. Amén».

Cuando finalizamos la oración de cada día, debemos rezar un Padre Nuestro y un Ave María, con mucha fe y devoción.

Oración san Expedito para el amor

«San Expedito, tú que oyes y auxilias el lamento y desespero de tus fieles, quisiera que me des la satisfacción de recuperar a mi gran amor. Él/ella, (decir su nombre), me ha abandonado, y no sé cuál es el motivo de su abandono.

Haz que entienda que a mi lado tendrá la felicidad que busca. Calma la tristeza que tengo en mi corazón, siento que sin él/ella no haré realidad todos mis sueños.

Vuelve a mi lado amor de mi vida, regresa a mi vida (decir siete veces el nombre de la persona que amamos). Y seamos felices como lo éramos antes. Mi sueño es que caminemos juntos este camino del amor con mucha humildad. Glorioso san Expedito, acaba con este dolor que siento, te lo suplico desde el fondo de mi corazón. Amén».

Novena a san Expedito

También se puede rezar una novena al santo. La puedes hacer tantas veces como desees, de manera especial los días previos a la festividad (10 al 18 de abril).

Para hacerla rezaremos una de las oraciones antes citadas y podeos seguir los siguientes pasos cada día.

  1. Hacer la señal de la cruz.
  2. Rezar un acto de contrición.
  3. Hacer la oración a San Expedito para todos los días.
  4. Pedir en silencio la gracia que se desea alcanzar.
  5. Leemos la meditación para cada día.
  6. Rezar un Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria.
  7. Hacemos nuevamente la señal de la cruz.

Bibliografía:

corazones.org
editorialsantamaria.com


Los 7 dolores de la Virgen: ¿Cuáles son?

La fiesta de la semana de Pasión nos recuerda especialmente la participación de la Virgen María en el sacrificio de Cristo, representada con los 7 dolores de la Virgen.

La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, nos traslada la compasión que Nuestra Señora siente por la Iglesia, siempre sometida a pruebas y a persecuciones.

Breve reseña histórica

Cerca del año 1320, la Virgen María se manifestó a santa Brígida en un lugar de Suecia. En esta ocasión se veía su corazón herido por 7 espadas. Estas heridas representaban los 7 dolores de la Virgen vividos al lado de su Hijo Jesús.

Entonces la Virgen doliente dijo a santa Brígida que quienes hicieran oración recordando su dolor y pena, alcanzarían 7 gracias especiales: Paz en sus familias, confianza en el actuar de Dios, consuelo en las penas, defensa y protección ante el mal, así como los favores que a ella pidan y no sean contrarios a la voluntad de Jesús. Finalmente, el perdón de los pecados y la vida eterna a las almas que propaguen su devoción.

La devoción a la Virgen Dolorosa arraigó en el pueblo cristiano, sobre todo, en la Orden de los Servitas, que se consagraron a la meditación de los 7 dolores de la Virgen María. Y esta misma devoción se extendió a toda la Iglesia por medio del Papa Pío VII en 1817.

Santa Brigida de Suecia. Donde la Virgen se apareció y le explico la devoción de los 7 dolores de la Virgen

Representación de los 7 dolores de la Virgen María, estampilla antigua

La devoción de los 7 dolores de la Virgen María

Meditar los dolores de la Virgen es una manera de compartir los sufrimientos más profundos de la vida de María en la tierra. Ella prometió que concedería siete gracias a las almas que la honren y acompañen rezando 7 Ave Marías y un Padre Nuestro mientras meditan cada uno los 7 dolores de la Virgen. Si vives hoy en día algún sufrimiento aprovecha a poner tu dolor y tu duelo en el corazón de la Virgen María.​

Primer Dolor: La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Leer el evangelio de Lucas (cf. 2,22-35)

El primero de los 7 dolores de la Virgen María fue cuando Simeón le anunció que una espada de dolor atravesaría su alma por los sufrimientos de Jesús. En cierto modo Simón manifestó que la participación de la Virgen María en la redención sería a base de dolor.

Imaginemos que impacto tan grande sintió en el Corazón María cuando oyó las palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su Hijo, Jesús.

Nuestra Señora oye con atención lo que Dios quiere, pondera lo que no entiende, pregunta lo que no sabe. Luego, se entrega toda al cumplimiento de la voluntad divina: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. ¿Veis la maravilla? Santa María, maestra de toda nuestra conducta, nos enseña ahora que la obediencia a Dios no es servilismo, no sojuzga la conciencia: nos mueve íntimamente a que descubramos la libertad de los hijos de Dios. (Es Cristo que pasa, 173).

Segundo Dolor: La huida a Egipto con Jesús y José

Leer el evangelio de Mateo (2,13-15)

Representa el segundo de los 7 dolores de la Virgen, el que sintió cuando tuvo que huir con José y Jesús repentinamente y de noche tan lejos para poder salvar a su Hijo de la matanza decretada por Herodes. María vivió auténticos padecimientos viendo que Jesús, ya era perseguido de muerte siendo un bebe. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio.

El Santo Evangelio, brevemente, nos facilita el camino para entender el ejemplo de Nuestra Madre: María conservaba todas estas cosas dentro de sí, ponderándolas en su corazón. Procuremos nosotros imitarla, tratando con el Señor, en un diálogo enamorado, de todo lo que nos pasa, hasta de los acontecimientos más menudos. No olvidemos que hemos de pesarlos, valorarlos, verlos con ojos de fe, para descubrir la Voluntad de Dios. (Amigos de Dios, 284; Amigos de Dios, 285).

Tercer Dolor: La pérdida de Jesús - El Niño perdido en el Templo

Leer el Evangelio de Lucas (2,41 -50)

Las lágrimas que derramó La Virgen María y el dolor que sintió al perder a tu Hijo; son el tercero de los 7 dolores de la Virgen. Tres días buscándolo angustiada hasta que lo encontraron en el templo. Para poder entenderlo, podemos imaginarnos que Jesús se perdió a una edad muy temprana, todavía dependiente de los cuidados de María y de San José. Qué angustioso fue el dolor de la Virgen cuando se percató de que Jesús no estaba.

“La Madre de Dios, que buscó afanosamente a su hijo, perdido sin culpa de Ella, que experimentó la mayor alegría al encontrarle, nos ayudará a desandar lo andado, a rectificar lo que sea preciso cuando por nuestras ligerezas o pecados no acertemos a distinguir a Cristo. Alcanzaremos así la alegría de abrazarnos de nuevo a Él, para decirle que no lo perderemos más. (Amigos de Dios, 278).

Cuarto Dolor: María se encuentra con Jesús camino al Calvario

Leemos la IV Estación del Vía Crucis

En el cuarto de los 7 dolores de la Virgen pensamos en el profundo dolor que sintió la Virgen María cuando vio a Jesús cargado con la cruz, llevando el instrumento de su propio martirio. Imaginemos a María encontrándose con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Vivamos el tremendo dolor que sintió cuando sus ojos se encontraron, el dolor de una Madre que intenta dar apoyo a su Hijo.

Apenas se ha levantado Jesús de su primera caída, cuando encuentra a su Madre Santísima, junto al camino por donde El pasa.
Con inmenso amor mira María a Jesús, y Jesús mira a su Madre; sus ojos se encuentran, y cada corazón vierte en el otro su propio dolor. El alma de María queda anegada en amargura, en la amargura de Jesucristo.
¡Oh vosotros cuantos pasáis por el camino: mirad y ved si hay dolor comparable a mi dolor! (Lam I,12).

Quinto Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús - Jesús muere en la Cruz

Leer el evangelio de Juan (19,17-39)

Este dolor contempla los dos sacrificios en el Calvario, el del cuerpo de Jesús y el del corazón de María. El quinto de los 7 dolores de la Virgen María es el sufrimiento que sintió al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de su Hijo amado. La agonía de María viendo a Jesús sufriendo en la cruz; para darnos vida a nosotros. María permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos.

“…Feliz culpa, canta la Iglesia, feliz culpa, porque ha alcanzado tener tal y tan grande Redentor. Feliz culpa, podemos añadir también, que nos ha merecido recibir por Madre a Santa María. Ya estamos seguros, ya nada debe preocuparnos: porque Nuestra Señora, coronada Reina de cielos y tierra, es la omnipotencia suplicante delante de Dios. Jesús no puede negar nada a María, ni tampoco a nosotros, hijos de su misma Madre. (Amigos de Dios, 288).

Sexto Dolor: La Lanzada - Jesús es bajado de la Cruz y entregado a su Madre

Leer el evangelio de Marcos (15, 42-46)

Consideramos el dolor que sintió la Virgen al ver la lanzada que dieron en el corazón de Jesús. En el sexto de los 7 dolores de la Virgen, revivimos el sufrimiento que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo sin vida de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo.

Ahora, situados ante ese momento del Calvario, cuando Jesús ya ha muerto y no se ha manifestado todavía la gloria de su triunfo, es una buena ocasión para examinar nuestros deseos de vida cristiana, de santidad; para reaccionar con un acto de fe ante nuestras debilidades, y confiando en el poder de Dios, hacer el propósito de poner amor en las cosas de nuestra jornada. La experiencia del pecado debe conducirnos al dolor, a una decisión más madura y más honda de ser fieles, de identificarnos de veras con Cristo, de perseverar, cueste lo que cueste, en esa misión sacerdotal que El ha encomendado a todos sus discípulos sin excepción, que nos empuja a ser sal y luz del mundo. (Es Cristo que pasa, 96).

Séptimo Dolor:  El entierro de Jesús en el Sepulcro y la soledad de María

Leer el evangelio de Juan (19, 38-42)

Este es el sufrimiento infinito que siente una Madre al enterrar a tu Hijo y aunque Tú sepas que al tercer día resucitara, el trance de la muerte es real para la Virgen. Le quitaron a Jesús con la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo y María que lo acompaño en todos sus sufrimientos, ahora se queda sola y llena de aflicción. Este es el último de los 7 dolores de la Virgen y el mas duro de todos.

De este amor la Escritura canta también con palabras encendidas: las aguas copiosas no pudieron extinguir la caridad, ni los ríos arrastrarla. Este amor colmó siempre el Corazón de Santa María, hasta enriquecerla con entrañas de Madre para la humanidad entera. En la Virgen, el amor a Dios se confunde también con la solicitud por todos sus hijos. Debió de sufrir mucho su Corazón dulcísimo, atento, hasta los menores detalles —no tienen vino-, al presenciar aquella crueldad colectiva, aquel ensañamiento que fue, de parte de los verdugos, la Pasión y Muerte de Jesús. Pero María no habla. Como su Hijo, ama, calla y perdona. Esa es la fuerza del amor. (Amigos de Dios, 237).

Los 7 dolores de la Virgen, comunicados a Santa Brigida para devoción de los cristianos.

Oración por los 7 dolores de la Virgen María.

«Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad.

Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo.

Permanece con nosotros y danos tu auxilio, para que podamos convertir las luchas en victorias, y los dolores en alegrías.

Nuestra Señora de los Dolores, fortaléceme en los sufrimientos de la vida.

Ruega por nosotros, oh Madre, porque no eres sólo la Madre de los dolores, sino también la Señora de todas las gracias. Amén».


Bibliografía

Oración al Espíritu Santo para darle las gracias o pedir favores

El papa Francisco explica la fe en el Espíritu Santo.
Imagen del Espíritu Santo interpretado por una paloma blanca con las alas abiertas

Secuencia de Pentecostés

La oración al Espíritu Santo para pedir un favor mas antigua es la secuencia de Pentecostés o Veni Sancte Spiritus es una oración escrita en latín, con la que realizar la invocación al Espíritu Santo. Esta una de las cuatro secuencias que se mantuvieron tras la reforma litúrgica realizada por el Concilio de Trento.

Recuerda la primera venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en Pentecostés, narrada en el capítulo 2 de los Hechos de los Apóstoles.

El texto original de esta oración al Espíritu Santo se atribuye a Stephen Langton, arzobispo de Canterbury (alrededor de 1150-1228), aunque también fueron considerados sus autores tanto el rey de Francia Roberto II el Piadoso (970-1031) como el papa Inocencio III (ha. 1161-1216).

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el Cielo
un rayo de tu luz.

Ven, padre de los pobres,
ven, dador de gracias,
ven luz de los corazones.

Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
su dulce refrigerio.

Descanso en la fatiga,
brisa en el estío,
consuelo en el llanto.

¡Oh luz santísima!
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles.

Sin tu ayuda,
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.

Lava lo que está manchado,
riega lo que está árido,
sana lo que está herido.

Dobla lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está extraviado.

Concede a tus fieles,
que en Ti confían
tus siete sagrados dones.

Dales el mérito de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.

Amen.

Juan Pablo II de rodilla con las manos juntas rezando
Juan Pablo II de rodilla con las manos juntas rezando

Ven Espíritu Creador: Oración al Espíritu Santo que rezaba a diario Juan Pablo II

En enero de 1980, en su primer encuentro con la Renovación Carismática Católica, San Juan Pablo II les confió a sus oyentes que rezaba esta oración al Espíritu Santo para pedir un favor.

"Yo desde pequeño aprendí a rezarle al Espíritu Santo. Cuando tenía 11 años, me entristecía porque se me dificultaban mucho las matemáticas. Mi padre, me mostró en un librito el Himno "Ven Espíritu Creador", y me dijo: Rézalo y verás que El te ayuda a comprender. Llevo más de 40 años rezando este himno todos los días y he sabido lo mucho que ayuda el Divino Espíritu."

“Sigo obediente a este mandamiento que mi padre me dio”, señaló el santo polaco quien hasta el final de su vida rezó a diario la plegaria sugerida por su padre, el himno Ven Espíritu Santo Creador. “Esta era mi propia iniciación espiritual”, añadió.

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
y llena de la divina gracia los corazones,
que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tu, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos. Amén.

V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo .Por Jesucristo Nuestro Señor.

R. Amén.

Oración al Espíritu Santo de San Josemaría

San Josemaría tenía una devoción especial por el Paráclito , tal vez por ser la Persona de la Santísima Trinidad menos invocada.

Todos los años, San Josemaría hacía el Decenario al Espíritu Santo, utilizando el libro de Francisca Javiera del Valle. En abril de 1934 compuso una oración al Paráclito que le entregó, manuscrita, a Ricardo Fernández Vallespín, entonces director de la primera Residencia del Opus Dei.

Ven, Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.

Oración:

Oh Dios,
que llenaste los corazones de tus
fieles con la luz del Espíritu
Santo; concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu,
sintamos con rectitud y
gocemos siempre de tu consuelo.

Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Decenario al Espíritu Santo, 10 días de preparación para Pentecostés

El Decenario al Espiritu Santo, es una bonita y antigua costumbre con la que la Iglesia anima a sus fieles a preparar del mejor modo posible la venida del Espíritu Santo en Pentecostés.

Comienza 10 días antes de dicha fiesta, es decir, el día de la Ascensión de Jesús a los cielos. En ese día Jesucristo prometió a sus discípulos que les enviaría al Paráclito. Los discípulos permanecieron en Jerusalén en continua oración al Espíritu Santo junto a María.

Son, por tanto, estos días de Cuaresma son una ocasión propicia para recordar aquella primera oración conjunta y prepararnos para celebrar la venida del Espíritu Santo.

“La víspera de empezar este Decenario, que es la víspera de la Ascensión gloriosa de nuestro Divino Redentor, nos debemos preparar, con resoluciones firmes, para emprender la vida interior, y emprendida esta vida, no abandonarla jamás.”    (Francisca Javiera del Valle)

Proponemos a continuación un decenario sencillo, basado en las peticiones del papa Francisco el año de la Fe. Pensado para preparar la fiesta de Pentecostés, rezar una oración al Espíritu Santo, leer un texto de san Josemaría y proponerse una misión para cada uno de los diez días.

(más…)

Oración en tiempos inciertos

Porque existen hoy tantas situaciones de injusticia, de guerra y de olvido interesado en muchos rincones del mundo. Escuchemos la petición de ayuda de los cristianos perseguidos en multitud de países, los pobres, los niños de la explotación sexual y las mujeres maltratadas en países donde las protestas son sistemáticamente aplacada. Son muchos los silenciados por el terrorismo o por intereses económicos. No podemos quedarnos indiferentes ante los desastres climáticos que dejan a muchos sin recursos, ni ante la cantidad de familias enteras que se ahogan en silencio con el sueño no cumplido de llegar a Europa por mar. Hoy, el mundo entero vive una situación de incertidumbre política, económica y cultural que inquieta. También hoy vemos en soledad a miles de ancianos, abandonados en las grandes ciudades de todo el planeta. Y sin olvidarnos de Ucrania, Siria, Afganistán hasta un total de 57 conflictos armados, de las que no se habla.

Como cristianos no podemos dejar en silencio tantas realidades por las que debemos orar unidos. Queremos ser un cuerpo unido que sufre y celebra como familia. Este es nuestro camino hacia la Pascua, y el sentido de unión, con María y José, que ya al pie de tantas cruces de la historia, visibles e invisibles, anuncia la mañana de resurrección. "Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración". San Josemaría, Forja 73.

Orar es despertar y ponerse en camino, en comunión.

"Si el cristianismo -decía Juan Pablo II- ha de distinguirse en nuestro tiempo, sobre todo, por el arte de la oración. ¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? ¡Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo!".

San Josemaría la define como necesaria para la vida espiritual. La oración es la respiración que permite que la vida del espíritu se desarrolle, y actualiza la fe en la presencia de Dios y de su amor. Esta puede ser a veces una mirada a una imagen del Señor o de su Madre; otras, una petición, con palabras; otras, el ofrecimiento de las buenas obras, un rosario en familia, asistir a la Santa Misa o embarcarnos en una piadosa novena.

"Orar es el camino para atajar todos los males que padecemos". Forja, 76. Y no hay dos ratos de oración iguales. El Espíritu Santo, fuente de continua novedad, toma la iniciativa, actúa y espera. "Fruto de la acción del Espíritu Santo que, infundiendo y estimulando la fe, la esperanza y el amor, lleva a crecer en la presencia de Dios, hasta saberse a la vez en la tierra, en la que se vive y trabaja, y en el cielo, presente por la gracia en el propio corazón”. San Josemaría, Conversaciones, 116.

Hacen falta “cristianos verdaderos, hombres y mujeres íntegros capaces de afrontar con espíritu abierto las situaciones que la vida les depare, de servir a sus conciudadanos y de contribuir a la solución de los grandes problemas de la humanidad, de llevar el testimonio de Cristo donde se encuentren más tarde, en la sociedad”. Es Cristo que pasa, 28.

San Josemaría Escrivá.

El antídoto para tiempos inciertos: la oración

A veces pareciera que la oración, con ser algo importante, difícilmente puede frenar algo tan grande como un conflicto armado o las injusticias sociales. Pero ya ha demostrado que puede prevenir guerras o, si éstas ya están sucediendo, minimizar sus efectos o hasta acabar con ellas. Un ejemplo de esta situación sucedió con las apariciones de Fátima. Cuando el 13 de mayo de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, la Virgen María pidió: “Recen el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”.

Dios llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso de la oración. Dios es el que toma la iniciativa en la oración, poniendo en nosotros el deseo de buscarle, de hablarle, de compartir con Él nuestra vida. La persona que reza, que se dispone a escuchar a Dios y a hablarle, responde a esa iniciativa divina. Cuando rezamos, es decir, cuando hablamos con Dios, el que ora es todo el hombre. Para designar el lugar de donde brota la oración, la Biblia habla a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces): Es el corazón el que ora.

Por ello, “La oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama, esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada”. San Josemaría, Surco, n. 464. Debemos despertarnos no al terror a las dificultades, sino a la valentía humilde de quienes se unen, como los primeros cristianos, para orar con la convicción cierta de que Jesús en la cruz es el vencedor de la Historia.

Porque el Dios de nuestra fe no es un ser lejano, que contempla indiferente la suerte de los hombres. Es un Padre que ama ardientemente a sus hijos, un Dios creador que se desborda en cariño por sus criaturas. Y concede al hombre el gran privilegio de poder amar, trascendiendo así lo efímero y lo transitorio. San Josemaría, Discursos sobre la Universidad.

Todos estamos en la misma lucha

San Pablo dice, si una parte del cuerpo sufre, todos nosotros sufrimos. Como cristianos estamos contra el sufrimiento, la guerra, la desesperanza y la falta de libertades. Estamos junto a los que sufren, aunque no sean noticia. “La actualidad pone en evidencia muchas veces que estamos indignados, pero no despierto; asustados, pero no en pie; enfadados, pero no en camino; solidarios con los de lejos, pero no tan atentos a los cercanos; generosos, pero a salvo en nuestros recintos de confort. Orar es despertar a lo que no estamos viendo y reconociendo de nosotros mismos, de nuestra familia, comunidad y país, en esta hora crucial del mundo y de la Iglesia. Cómo sería nuestra oración si teniendo nosotros de sobra, en el comer y el vestir, en casa y techo, vemos pasar esas caravanas de madres con sus hijos y no ofrecemos, no digo aquello que nos hace falta a nosotros, sino lo que no usamos y tenemos vacío. Debemos abrir el corazón, acoger y recibir a Jesús que pide posada". Miguel Márquez Calle, G. Carmelita.

oración en tiempos inciertos

El papa Francisco pide a todos los cristianos que oremos "para que aquellos que sufren encuentren caminos de vida, dejándose tocar por el Corazón de Jesús".

Para que nuestra oración sea efectiva

El Papa Francisco nos lo cuenta en su Catequesis sobre la oración que comenzó el 6 de mayo de 2020. “Ante todas estas dificultades no tenemos que desalentarnos, sino seguir rezando con humildad y confianza”, Papa Francisco.

Recogimiento contra las distracciones

La oración, como todo acto plenamente personal, requiere atención e intención, conciencia de la presencia de Dios y diálogo efectivo y sincero con Él. Condición para que todo eso sea posible es el recogimiento. Esta actitud es esencial en los momentos dedicados especialmente a la oración, cortando con otras tareas y procurando evitar las distracciones. Pero no ha de quedar limitada a esos tiempos, sino que debe extenderse hasta llegar al recogimiento habitual, que se identifica con una fe y un amor que, llenando el corazón, llevan a procurar vivir la totalidad de las acciones en referencia a Dios, ya sea expresa o implícitamente.

Esperanza contra la aridez

Muchas veces estamos decaídos, es decir que no tenemos sentimientos, no tenemos consolaciones, no podemos más. Son esos días grises..., ¡y los hay, muchos, en la vida! Pero el peligro está en tener el corazón gris. Cuando este “estar decaído” llega al corazón y lo enferma…, y hay gente que vive con el corazón gris. Esto es terrible: ¡no se puede rezar, no se puede sentir la consolación con el corazón gris! O no se puede llevar adelante una aridez espiritual con el corazón gris. El corazón debe estar abierto y luminoso, para que entre la luz del Señor. Y si no entra, es necesario esperarla con esperanza. Pero no cerrarla en el gris.

Perseverancia contra la acedia

Que es una auténtica tentación contra la oración y, más en general, contra la vida cristiana. La acedia es «una forma de aspereza o de desabrimiento debidos a la pereza, al relajamiento de la ascesis, al descuido de la vigilancia, a la negligencia del corazón» CIC, 2733. Es uno de los siete “pecados capitales” porque, alimentado por la presunción, puede conducir a la muerte del alma. En estos momentos, se pone de manifiesto la importancia de otra de las cualidades de la oración: la perseverancia. La razón de ser de la oración no es la obtención de beneficios, ni la busca de satisfacciones, complacencias o consuelos, sino la comunión con Dios; de ahí la necesidad y el valor de la perseverancia en la oración, que es siempre, con aliento y gozo o sin ellos, un encuentro vivo con Dios. Catecismo 2742-2745, 2746-2751.

Confianza

Sin una confianza plena en Dios y en su amor, no habrá oración, al menos oración sincera y capaz de superar las pruebas y las dificultades. No se trata sólo de la confianza en que una determinada petición sea atendida, sino de la seguridad que se tiene en quien sabemos que nos ama y nos comprende, y ante quien se puede por tanto abrir sin reservas el propio corazón. Catecismo , 2734-2741.

Bibliografía

- Opusdei.org.
-Catequesis del papa Francisco sobre la oración, 2020.
-Catecismo de la Iglesia Católica.
- Carmelitaniscalzi.com.
-Juan Pablo II, Litt. Enc. Ecclesia de Eucharistia, 2004.
-San Josemaría, Discursos sobre la Universidad. El compromiso de la verdad (9.V.74).

 

Los 5 Misterios Gozosos del Santo Rosario

Los Misterios Gozosos tratan la Encarnación y la infancia de Jesús. También se rezan los Misterios Luminosos de la vida pública de Cristo, los Misterios Dolorosos de la Pasión de nuestro Señor y los Misterios Gloriosos de los sucesos ocurridos a partir de la Resurrección.

"El rezo del Santo Rosario, con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios,
es un continuo acto de fe, de esperanza y de amor, de adoración y reparación."
Josemaría Escrivá de Balaguer.

En el primero de los Misterios Gozosos recordamos La Encarnación

En el primero de los Misterios Gozosos recordamos La Anunciación a la Virgen María y la Encarnación del Verbo.

  • Lucas 1,26-27: "Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la virgen era María"
    El Ángel le saluda: “Alégrate, llena de gracia: el Señor es contigo”.

María icono de la fe obediente

Dice Benedicto XVI "En el saludo que el ángel dirige a la Virgen, encuentra en ella una actitud de confianza, también para los momentos difíciles. Una capacidad de considerar los sucesos a la luz de la fe; una humildad que sabe escuchar y responder a Dios con entrega.

Con ello, señala el Papa, se reafirma el motivo del alegrarse de María: “La alegría proviene de la gracia, es decir de la comunión con Dios, de tener una conexión tan vital con Él, de ser morada del Espíritu Santo, totalmente plasmada por la acción de Dios”.

María se entrega con plena confianza a la palabra que le anuncia el mensajero de Dios y se convierte en modelo y madre de todos los creyentes. La fe es, pues, confianza, pero también implica cierto grado de oscuridad. María se abre totalmente a Dios, logra aceptar el querer divino, aunque sea misterioso, aunque con frecuencia no corresponda al propio querer y sea una espada que atraviesa el alma”

Señala Benedicto XVI, "María entra en un íntimo diálogo con la Palabra de Dios que le ha sido anunciada; no la considera superficialmente, sino que se detiene, la deja penetrar en su mente y en su corazón para comprender lo que el Señor quiere de ella, el sentido del anuncio".

En el segundo de los Misterios Gozosos recordamos La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

  • Lucas 1, 39-42 En aquellos días María se puso en camino y fue aprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando a voz en grito, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno".

María ejemplo de amor y humildad

La humildad de la Virgen María, dice san Bernardo, es el fundamento y guardián de todas las virtudes. Y con razón, porque sin humildad no es posible ninguna virtud en el alma.

Todas las virtudes se esfuman si desaparece la humildad. Por el contrario, decía san Francisco de Sales, Dios es tan amigo de la humildad que acude enseguida allí donde la ve.

Misterios gozosos santo rosario

En el tercero de los Misterios Gozosos recordamos El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

  • Lucas 2,1-7: Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria.
    Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
  • Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre.
  • Catecismo de la Iglesia Católica, 525: Aquellos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo.

María al servicio de los demás

La misma actitud se ve en Virgen Virgen María tras la adoración de los pastores: “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón".

“Es la humildad profunda de la fe obediente de María, que acoge en sí incluso lo que no comprende del obrar de Dios, dejando que sea Dios quien le abre la mente y el corazón”. De ahí que Isabel pueda decir: "Bienaventurada la que ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor” (Lc 1, 45), y por eso la llamarán así todas las generaciones.

La fe nos dice, entonces, que el poder indefenso de aquel Niño al final vence el rumor de los poderes del mundo”.

misterios gozosos

En el cuarto de los Misterios Gozosos recordamos La presentación de Jesús y Purificación de María

En el cuarto de los Misterios gozosos recordamos La presentación en el Templo.

María purificadora

María no aparece ya como impura. No sube al templo para purificarse, sino para compartir el camino redentor de Jesús. María aparece como colaboradora de Jesús, compartiendo su camino al servicio del pueblo de Dios. No es mujer impura sino purificadora.

En el quinto de los Misterios Gozosos recordamos El Niño perdido y hallado en el Templo.

  • Lucas 2, 41-47: "Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres.
    Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
  • Catecismo de la Iglesia Católica, 534: "El hallazgo de Jesús en el Templo es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: "¿No sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?".

María escucha, también en la oscuridad

La fe de María, señala Benedicto XVI, vive de la alegría de la anunciación, pero pasa a través de la niebla de la crucifixión de su Hijo, para poder llegar hasta la luz de la resurrección.

Por ello, el camino de nuestra fe no es sustancialmente diverso al de María: “Encontramos momentos de luz, pero encontramos también pasajes en los que Dios parece ausente".

La solución es clara: “Cuanto más nos abrimos a Dios, acogemos el don de la fe, ponemos totalmente en Él nuestra confianza, como María, tanto más Él nos hace capaces, con su presencia, de vivir todas las situaciones de la vida de paz y en la certeza de su fidelidad y de su amor”.

Sin embargo, esto significa salir de sí mismos y de los propios proyectos, para que la Palabra de Dios sea la lámpara que guía nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Cuando encuentran al Niño en el templo, después de tres días de búsqueda, él les responde misteriosamente: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debo estar en las cosas de mi Padre”.

Entonces, observa el Papa, “María debe renovar la fe profunda con la que dicho ‘sí’ en la anunciación; debe aceptar que la precedencia le corresponde al verdadero y propio Padre; debe saber dejar libre a aquél Hijo que ha engendrado para que siga su misión”.

Oración para finalizar los Misterios Gozosos del Santo Rosario

Amigo mío: si tienes deseos de ser grande, hazte pequeño.
Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños..., rezar como rezan los niños.
Y todo esto junto es preciso para llevar a la práctica lo que voy a descubrirte en estas líneas:
El principio del camino, que tiene por final la completa locura por Jesús, es un confiado amor hacia María Santísima.
—¿Quieres amar a la Virgen? —Pues, ¡trátala! ¿Cómo? —Rezando bien el Rosario de nuestra Señora.
Pero, en el Rosario... ¡decimos siempre lo mismo! —¿Siempre lo mismo? ¿Y no se dicen siempre lo mismo los que se aman?... ¿Acaso no habrá monotonía en tu Rosario, porque en lugar de pronunciar palabras como hombre, emites sonidos como animal, estando tu pensamiento muy lejos de Dios? —Además, mira: antes de cada decena, se indica el misterio que se va a contemplar.
—Tú... ¿has contemplado alguna vez estos misterios?
Hazte pequeño. Ven conmigo y —este es el nervio de mi confidencia— viviremos la vida de Jesús, María y José.

San Josemaría Escrivá.

Con la colaboración de:

OpusDei.org
Meditaciones de los misterios del Santo Rosario, Papa Francisco.