5 Claves de la formación de Humberto Salas en Venezuela

Pese a su juventud, este sacerdote ya administra la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en El Mene. Aquí, las necesidades espirituales y materiales son acuciantes. También ejerce como notario de la Curia diocesana de Cabimas. Su dedicación entregada es fundamental para enfrentar estos retos. La formación integral y la educación son vitales para los jóvenes en la actualidad.

Humberto Alonso Salas a los 27 años ya está en la primera línea de la Iglesia Católica. Lleva las enseñanzas de la Iglesia como sacerdote ahí donde se le presenta la ocasión. Cumple el sueño que tenía desde niño de ser misionero, como el papa León XIV.

No tiene que salir de su tierra para anunciar el Evangelio en medio de un pueblo que, o no conoce a Dios, o lo necesita urgentemente. Su preparación espiritual y pastoral le permite cumplir con este propósito. Esto refleja la importancia de la formación y educación en la vida de un sacerdote.

Sacerdote celebrando la Eucaristía
Humberto Salas durante la celebración de la Eucaristía.

Este sacerdote venezolano cuenta en esta entrevista a la Fundación CARF que, aunque su país ha sido predominantemente católico, en las últimas décadas se ha producido un desplome en el número de fieles. Según los últimos estudios, un 67 % de los venezolanos se sigue considerando católico. Sin embargo, el auge de las sectas y de los grupos evangélicos continúa provocando la disminución del número de creyentes. Por lo tanto, la formación religiosa de la población es crucial para revertir esta tendencia.

La educación religiosa es un pilar fundamental que se debe reforzar en Venezuela. Esto ayudará a todos los que buscan la fe y la esperanza en tiempos difíciles. La preparación de los jóvenes es esencial para fomentar un futuro mejor.

La complicada situación de Venezuela tampoco ha ayudado al auge de las vocaciones. Humberto relata su experiencia: «La crisis social y económica en Venezuela se palpa en cualquier realidad, incluso en la eclesiástica. Cuando estaba en mis primeros años en el seminario, consideré la opción de abandonarlo para trabajar y ayudar a mis padres».

Dos seminaristas
Humberto Salas junto a un compañero seminarista de Bidasoa.

El ejemplo que atrae

La formación en la fe es crucial en un país donde la espiritualidad se ve amenazada. Necesitan más jóvenes comprometidos con su formación religiosa y espiritual. Pese a esta crítica situación, la ayuda social que brinda la Iglesia a los más necesitados ha ido creciendo cada año. «Ha sido casa y refugio para muchas personas que se han sentido solas o despreciadas. Un lugar de acogida para los padres que han visto partir a sus hijos al extranjero en busca de mejores oportunidades. Ha sido, como decía el Papa Francisco, un hospital de campaña», añade este joven sacerdote.

Antes de ingresar en el seminario, Humberto comenzó la carrera de Diseño Gráfico. Sin embargo, la situación política de Venezuela le obligó a regresar a su casa por motivos de seguridad. Este duro acontecimiento permitió que este joven se involucrara aún más en su parroquia, viviendo con mayor profundidad su fe. Su familia era muy creyente y muchos sacerdotes eran cercanos a ella. Esto le permitió conocer bien la realidad de lo que significa ser sacerdote. La formación que recibió en su casa y el contacto con sacerdotes cercanos fueron esenciales para su desarrollo integral.

Este fue un elemento importante a la hora de la educación teológica del sacerdote. Así lo recuerda él: «Tener en mi casa un contacto más cercano con ellos, conocer su lado más humano, sentarme a la mesa con ellos, escucharles y darme cuenta de que son hombres como yo, con debilidades y fortalezas, me influyó mucho. Me hice la pregunta: ¿por qué yo no?». Dios respondió a aquella pregunta. Siendo muy joven, ingresó en el seminario.

Los primeros años de preparación los pasó en Venezuela, donde apreció la importancia de la educación en su vida. En 2019, su obispo decidió enviarlo a Pamplona para seguir formándose en el seminario internacional Bidasoa, gracias a las ayudas al estudio que concede la Fundación CARF.

«Creo que ha sido uno de los regalos más grandes que Dios me ha dado. Cuando el obispo me lo dijo, sentí miedo, porque tenía 21 años y era la primera vez que estaría tanto tiempo lejos de mi familia. Pero lo vi como una oportunidad que Dios me regalaba para prepararme bien, aprender mucho y volver para servir a mi Iglesia de Cabima», señala el ahora sacerdote, agradecido por esa educación.

La formación que recibió en Pamplona enriqueció su comprensión de la fe y la fortaleció. Esto le permitió transmitirla con pasión. Esta formación es un testimonio de cómo el estudio y la devoción pueden ir de la mano. Además, la formación en diferentes culturas y tradiciones ha sido vital para su desarrollo personal y espiritual. Esto le ha ayudado a conectar con diferentes comunidades en Venezuela. Es fundamental que los jóvenes sacerdotes como Humberto reciban una formación continua. Esto les permitirá adaptarse a los cambios y desafíos del mundo actual, manteniendo la fe viva en sus comunidades.

Sacerdotes y monaguillos
Don Humberto en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

La devoción a la Virgen del Pilar

La preparación y el apoyo de benefactores son cruciales para que los futuros sacerdotes puedan cumplir su misión. Esto les ayuda a seguir ayudando a la comunidad y les proporcionan recursos esenciales para su educación. Al finalizar el año académico, los estudiantes del seminario reflexionan sobre la importancia de la educación. Esto les ha permitido crecer en la fe y en su compromiso con la Iglesia. Los benefactores que apoyan a los seminaristas realizan un trabajo invaluable. Ayudan a mejorar la formación de los futuros sacerdotes y aseguran que la fe continúe floreciendo en Venezuela.

Define su experiencia en Pamplona como «mi gran escuela». Esto es tanto por lo vivido en la Universidad de Navarra como en Bidasoa. Relata una anécdota que le mostró el regalo que había recibido. «Cuando estaba en el seminario en Venezuela, utilizábamos los libros editados por la Universidad de Navarra. Cuando llegué a Pamplona, vi que los autores de esos libros eran mis profesores. Esto me hizo darme cuenta de la oportunidad que Dios me estaba dando: formarme bien, aprovechar al máximo esos años y nutrirme de todo para servir a la Iglesia en mi país».

«Encuentros que dejan huella»

Desde un plano más espiritual, Humberto asegura que el hecho de visitar lugares donde vivieron y dieron su vida muchos santos fue una gran ayuda para fortalecer su vida de piedad. Un lugar y un santo le tocaron especialmente el corazón en esta etapa española.

«Esos años me hicieron tomarle un cariño muy especial a la Virgen del Pilar, que fue el primer santuario que visitamos al llegar a España y el último al que fui antes de regresar a Venezuela. También a la figura de san Josemaría, a quien conocía muy poco cuando llegué, pero que en esos años, como buen amigo, me ayudó a enfrentarme a muchas dificultades».

Pese a su corta experiencia, pues fue ordenado en diciembre de 2023, Humberto tiene claro que el sacerdote de hoy necesita, sobre todo, «saberse necesitado de Dios y del otro». En su opinión, «en la vida sacerdotal no podemos ir solos; necesitamos ir acompañados de amigos, de hermanos, de un director espiritual. Es necesario salir de nosotros mismos y contar con los demás». También reconoce la importancia de una buena formación permanente y la necesidad de nutrirse de las experiencias de otros.

«Ningún reto se hace difícil si tienes personas que te ayudan a enfrentarlo. Ningún peligro puede hacerte daño si tu vida espiritual está fortalecida», agrega.

Sacerdote celebrando Misa

«Sin ustedes no hubiera sido posible mi formación»

Por último, el padre Humberto tiene un especial recuerdo para los benefactores de la Fundación CARF. «Recuerdo con alegría las veces en que nos acompañaban en los ministerios que íbamos recibiendo a lo largo de nuestra formación. Aunque no teníamos a la familia cerca, ustedes llenaban esos espacios vacíos con su presencia. ¡Gracias por ser nuestra familia!».

Este joven sacerdote también destaca cómo en el seminario esperaban con entusiasmo el final del año académico. Era una oportunidad de pasar un momento agradable con los benefactores de la Fundación CARF y retribuir, aunque fuera un poco, de lo mucho que hacen por nosotros. Este joven sacerdote también destaca cómo en el seminario esperaban con entusiasmo el final del año académico. Era una oportunidad de pasar un momento agradable con los benefactores y retribuir, aunque fuera un poco, de lo mucho que hacen por nosotros.

El padre Humberto Alonso Salas tiene presente a los benefactores gracias a la mochila de vasos sagrados que le regaló el Patronato de Acción Social de la Fundación CARF. Hace un uso constante de él. «Cuando visito las comunidades rurales de mi parroquia y llevo conmigo la mochila de vasos sagrados que me regalaron al venirme de Pamplona, no puedo dejar de tenerlos muy presentes y encomendar en Misa sus intenciones. Dios siga bendiciendo abundantemente sus vidas y la labor que realizan por los seminaristas y sacerdotes del mundo entero. Sin ustedes no hubiera sido posible», concluye.

«Testigos de misericordia y esperanza»: Enseñanzas del papa Francisco

El pasado 21 de abril pasará a la historia como una fecha de profundo significado para la Iglesia católica. Ese día, el mundo recibió la noticia del fallecimiento del papa Francisco, el primer pontífice jesuita y latinoamericano, que marcó con fuerza el rumbo de la Iglesia en el siglo XXI. En una coincidencia que muchos han interpretado como providencial, esa misma jornada vio la publicación de un libro titulado «Testigos de misericordia y esperanza. Las enseñanzas del papa Francisco para el siglo XXI», escrito por el teólogo español Ramiro Pellitero.

Editado por San Pablo, el volumen ofrece una profunda y sistemática exposición del pensamiento del papa Francisco, desde la perspectiva teológica y pastoral. Se trata de una obra destinada tanto a especialistas como al público general, que desee comprender a fondo las claves de un pontificado que ha dejado una huella indeleble en la historia reciente de la Iglesia.

Descargar 1º capitulo: Testigos de misericordia y esperanza. Las enseñanzas del papa Francisco para el siglo XXI

Un testamento espiritual en vida

La publicación de este libro el mismo día de la muerte del Papa ha otorgado a la obra un carácter casi testamental. Aunque no fue escrito por el propio pontífice, Testigos de misericordia y esperanza recoge con rigor sus grandes intuiciones y prioridades: una Iglesia en salida, centrada en la misericordia, comprometida con los pobres y llamada a sanar las heridas del mundo.

Ramiro Pellitero, profesor de Teología de la Universidad de Navarra y autor de múltiples ensayos sobre eclesiología, presenta en este volumen una síntesis clara, profunda y bien documentada del magisterio del papa Francisco. A través de sus páginas, los lectores podrán recorrer las ideas que han animado las encíclicas, exhortaciones, discursos y gestos del pontífice argentino durante su pontificado.

Cardenal José Tolentino de Mendoça

Prólogo del cardenal José Tolentino de Mendonça

La obra cuenta con un valioso prólogo a cargo del cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, quien destaca el valor teológico y pastoral del libro. En sus palabras, el cardenal portugués subraya que este volumen «no es solamente una lectura del pensamiento de Francisco, sino una invitación a vivirlo, a encarnarlo en el compromiso cotidiano de los creyentes con la esperanza cristiana».

Tolentino, reconocido por su sensibilidad espiritual y su capacidad de tender puentes entre la fe y la cultura contemporánea, señala también la oportunidad de la publicación, que coincide con la necesidad de conservar y profundizar el legado del papa Francisco: «La enseñanza de Francisco no termina con su vida terrena; sigue viva en cada gesto de misericordia, en cada palabra de consuelo, en cada decisión valiente de quienes buscan renovar la Iglesia desde el Evangelio».

Testigos de misericordia y esperanza

Montaje hecho por ChatGPT del libro Testigos de misericordia y esperanza.

Una obra de referencia para nuestro tiempo

Estructurado en capítulos temáticos, Testigos de misericordia y esperanza aborda cuestiones centrales del pensamiento de Francisco: la misericordia como núcleo del mensaje cristiano, el papel de los pobres como sujetos evangelizadores, la ecología integral como expresión de la justicia, la reforma eclesial como camino de conversión, y la sinodalidad como estilo de una Iglesia que escucha, discierne y camina unida.

El autor pone especial énfasis en el carácter pastoral del papa Francisco: un estilo de gobierno que privilegia el encuentro, la cercanía y la ternura. Lejos de proponer una teología abstracta o académica, Francisco ha querido hablar al corazón de las personas, especialmente de las que sufren. El libro recoge esta dimensión con fidelidad, mostrando cómo Francisco ha ejercido su ministerio petrino con un espíritu profundamente evangélico.

Un homenaje providencial

La coincidencia entre la publicación del libro y el fallecimiento del papa Francisco ha sido recibida con emoción por muchos sectores de la Iglesia. No pocos ven en ello un homenaje providencial: un resumen escrito de su legado que llega al mundo justo en el momento en que el Papa regresa a la casa del Padre. El título mismo del libro Testigos de misericordia y esperanza resume perfectamente el espíritu de Francisco y el mensaje que deja a la humanidad.

Ya disponible en librerías religiosas y plataformas digitales, la obra se perfila como una lectura indispensable para quienes deseen profundizar en la riqueza espiritual del pontificado de Francisco y continuar haciendo fructificar su herencia en las comunidades cristianas del mundo.

Un legado que continúa

El fallecimiento del papa Francisco marca el fin de una etapa, pero no el fin de su influencia. Su pensamiento, sus gestos y su ejemplo seguirán iluminando el camino de millones de creyentes. Libros como el de Ramiro Pellitero ayudan a conservar y transmitir este legado, y ofrecen herramientas para vivir hoy el Evangelio con audacia, compasión y esperanza.

Con esta publicación, la Iglesia no solo mira hacia atrás con gratitud, sino que se prepara para seguir adelante, inspirada por uno de los pontificados más significativos de nuestra era.

León XIV: dos sacerdotes de Perú hablan de él

El padre Erick Vílchez es un peruano que conoció personalmente al papa León XIV. Cuando era seminarista y se estaba formando para ser sacerdote, asistió a la ordenación episcopal de Robert Francis Prevost como maestro de ceremonias. Pertenece a la prelatura territorial de Chota, sufragánea de la archidiócesis de Piura.

«Conozco al papa León XIV desde que era Administrador Apostólico de la diócesis de Chiclayo. Como han declarado aquellos que le conoce, yo siempre le vi como una persona muy cercana, con mucha capacidad de diálogo, que sabe escuchar, sonriente y muy obediente. Tiene mucha fuerza. Pero sobre todo destacaría su profundo amor a la Iglesia», enfatiza don Erick.

Pero lo que recuerda con más ilusión fue el día que participo como maestro de ceremonias en la ordenación episcopal de León XIV un 12 de diciembre del 2014.

El primer encuentro de Erick con el papa León XIV dejó este recuerdo: «La primera vez que conversé con Monseñor Robert, con él recién llegado a Chiclayo, me presenté y le dije: "Monseñor estamos a cargo de la liturgia, aquí estamos para servir". Recuerdo que él con su sencillez y con una sonrisa me contestó: "qué bueno, por si acaso, yo soy muy obediente. Entonces preparemos de la mejor manera". Ahí, vi esa cercanía, su sencillez de aquel entonces Monseñor Robert, ahora Santo Padre», declaró Erick.

Un convenio con la Universidad de Navarra

Don Erick se formó y estudió en el seminario de santo Toribio de Mogrovejo de la Chiclayo (Perú) cuando monseñor Robert Francis Prevost Martínez era obispo de la diócesis. Se ordenó en 2019 con 26 años. Actualmente estudia la Licenciatura en Teología Dogmática en las Facultades Eclesiásticas de Universidad de Navarra.

El seminario tiene un convenio con la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra para la afiliación del cuadrienio teológico del seminario. Dicho convenio quedó refrendado con un decreto de la congregación de educación católica, sobre seminarios e institutos de estudio que se renueva cada cinco años.

Sin ir más lejos, el pasado 8 de mayo tuvo logar el examen de Bachillerato del seminario de cuatro seminaristas de Santo Toribio con la visita del Prof. Félix María Arocena, de la Universidad de Navarra.

En una cárcel de Chiclayo

Erick recuerda también que coincidió con el obispo Prevost en una cárcel de Chiclayo para asistir a los presos y celebrar los sacramentos en prisión. «En alguna conversación que he mantenido con él me insistía en que debemos formarnos con mentalidad misionera, poner en valor el sentido de misión, empezando por los nuestros, por los más cercanos», apunta.

Este sacerdote peruano alberga la esperanza de que el nuevo papa León XIV, con doble nacionalidad americana y peruana, animará a que muchos jóvenes peruanos se planteen su vuelta a la Iglesia Católica y otros profundicen en su vocación, ya sea para ser sacerdote, para la consagración religiosa o como laicos, célibes o en un compromiso vocacional matrimonial.

¡Siento una emoción muy grande!

«El Papa siempre es el Papa, pero estamos muy contentos de tener un ¡Papa peruano! ¡Siento una emoción muy grande!», exclama Erick.

Don Christian, estudiante de Derecho Canónico en Navarra

Christian Munayco Peves es otro sacerdote peruano, natural de Cañete, que acaba de concluir la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra. Pertenece a la diócesis de Ayacucho en las alturas de los andes peruanos. Realizó sus estudios filosófico-teológicos en el seminario mayor san Martín de Porres de Lima y los concluyó en el instituto superior de estudios teológicos Juan XXIII.

Se ordenó sacerdote en la festividad de san Josemaría Escrivá, el 26 de junio de 2021. Christian relata cómo conoció a León XIV: «Mi arzobispo fue elegido dos veces presidente de la conferencia episcopal. Eso suponía que me acercara de manera constante a la conferencia episcopal para encontrarnos y despachar asuntos. En los pasillos de la conferencia recuerdo haberme cruzado con quien es ahora el santo Padre. Intercambiamos un saludo cordial, pero más allá de ello no. De aquellas pocas experiencias, puedo decir que es una persona afable, amigable, de pocas palabras, pero sobre todo sumamente sencillo y cercano».

El espíritu misionero de León XIV

Para él, el papa León XIV ha sido un pastor en constante comunión y comunicación con sus fieles y, su paso por Perú, no hace sino reconocer que se puede seguir y servir a Dios, fuera de nuestras propias tierras, con espíritu misionero de servicio, abnegación y olvido personal.

Cuenta también que, entre sus compañeros peruanos, a sabiendas que el Papa conoce muy bien su territorio, «apreciamos con mucho valor, su postura de enfrentar siempre con la verdad, realidades y circunstancias que han exigido su defensa y escucha, en torno a problemáticas concernientes al orden social, la caridad y la justicia».

El Papa y los jóvenes

Para este sacerdote, que proviene de una familia profundamente católica que le guiaron en el camino de su vocación, la elección de un Papa peruano va a remover la conciencia de los jóvenes de Perú a plantearse su vocación: «Sin duda, esta elección es un testimonio vivo y eficaz de que se puede ser feliz en medio del mundo, sirviendo y trabajando en la empresa de Dios, salvando almas.

El ambiente en el que trabajaba el Papa León, –tanto como religioso agustino y como obispo siempre fue en medio de los jóvenes, los mismos que desde su elección, han sido llamados a replantearse con mayor interés su cercanía a la Iglesia y a la parroquia, para reconsiderar que, paralelamente a la vida y el trabajo profesional que cada uno ejerce, se puede ser santo, con esa inquietud patente de saber que muchas veces Dios pide más, porque sabe más, y porque quiere más de quienes ama», afirma.

«¡No tengáis miedo!»

Para él, las primeras palabras del Santo Padre el domingo en el Regina Coeli a los jóvenes: ¡No tengáis miedo, acepten la invitación de Cristo! nos remiten con especial cariño a las palabras de san Juan Pablo II, también en el inicio de su pontificado.

«Por ello, no deja de ser un mensaje esperanzador, ya que no podemos tener miedo a experimentar una vida que, por cuestiones meramente humanas, suele ir en contracorriente a los designios y a las propuestas de amor y perdón trazados por Jesús.

Ante esta disonancia, Dios cuenta con nosotros para ser corredentores, para cargar con Él la cruz de la lógica humana, que muchas veces intenta restarle valor y vigencia a su mensaje. Por eso, el mensaje de «no tener miedo» nos invita a apostar por la verdad, a pesar de que su defensa conlleve la ofensiva del sufrimiento, la exclusión, o la injusticia, pero que detrás de ella nos abre una enorme puerta al cielo», explica Christian.

Erick Vilchez y

Testimonio de vida sacerdotal

Este joven sacerdote considera que hoy en día, para cuidar las vocaciones en general, y en Perú en particular, la respuesta es: con un verdadero testimonio de vida sacerdotal. «Por ello, no puedo dejar de dar gracias a los sacerdotes misioneros españoles, que, dejando sus tierras, promovieron las vocaciones sacerdotales en mi parroquia. Fueron testimonios fieles y modelos creíbles de que optar por el sacerdocio, era una decisión que nos llevaba a la felicidad».

Para don Christian la elección papal ha sido una noticia de mucha alegría para todos los peruanos, porque «no solo ha despertado emociones desbordantes y gratificantes, sino también, nos ha devuelto la ilusión por las cosas de Dios, y ese importante sentido espiritual de identificación y pertenencia a nuestra Iglesia local».

El Papa habla de unidad

Le llama también la atención, con un profundo sentimiento de esperanza, que el Papa haya hablado de unidad, en medio de un mundo dividido por odios, cálculos políticos, guerras armamentistas, pero también de guerras de índole espiritual que intentan dividir a la Iglesia.

«Confiamos en que, asistido por el Espíritu Santo, y unido a nuestras oraciones, la Iglesia irá por buen rumbo, porque tiene un buen pastor que tiene por meta, velar porque cada una de sus ovejas no solo camine por buen redil, y sobre todo que no se pierda. Quiero aprovechar para dar las gracias a la Fundación CARF por permitirnos a muchos sacerdotes poder formarnos para poder servir con mejores medios académicos al pueblo que Dios nos encomienda», concluye Christian Munayco Peves.


Marta Santín, periodista especializada en religión.

¿Qué es el Rosario y por qué es importante la Virgen del Rosario?

El Santo Rosario es una oración mariana que adquiere un significado aún más durante el mes de mayo, mes dedicado a la Virgen. Rezarlo durante todo el mes (¡y toda la vida!) es un acto de amor y gratitud hacia María, nuestra Madre, que siempre nos guía hacia su Hijo, Jesucristo.

También hay que señalar otra fecha importante, el 7 de octubre, día dedicado a la Fiesta de la Virgen del Rosario. Como decía san Josemaría Escrivá de Balaguer: «el Rosario es un arma poderosa que tenemos los cristianos para enfrentarnos al mal».

Ofrecerlo por los sacerdotes y las vocaciones resulta especialmente valioso y va en línea con las oraciones que el papa León XIV nos ha pedido. En la Fundación CARF (conoce nuestra labor de ayuda a seminaristas y sacerdotes) comprendemos la importancia de estas oraciones para sostener la misión de formar integralmente a seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos y religiosas sin recursos económicos de todo el mundo. Cada avemaría es un acto de fe que puede transformar vidas, apoyando a quienes han entregado la suya al servicio de Dios y de su Iglesia.

Virgen María

Cómo rezar el rosario: guía práctica

Queremos invitarte a unirte en oración ofreciéndolo de manera especial por nuestros sacerdotes y por las vocaciones que construirán el futuro de la Iglesia. Es una oportunidad para que pongamos en manos de nuestra Madre a quienes ya sirven, y a aquellos que están en su proceso de formación. Sigue estos sencillos pasos y ofrece cada misterio con el corazón lleno de fe:

  1. Persígnate: «Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén».
  2. Reza un Señor Mío Jesucristo, y pide perdón de los pecados. Puedes pedir también por el fortalecimiento de todos los sacerdotes y por los desafíos que enfrentan en su misión.
  3. En cada misterio, antes de empezarlo medita brevemente su contenido, dependiendo del día de la semana, rezaremos uno distinto. Y ofrécelo por alguien o algo en especial. Para rezar el misterio correspondiente, comienza con un padrenuestro y diez avemarías. Repite este ciclo cinco veces, una decena de avemarías por cada misterio, completando la contemplación de los cinco misterios del día.
  4. Al terminar, un Gloria después de cada decena, agradeciendo todas las ayudas que estamos pidiendo. Terminas el misterio con esta oración: María, Madre de Gracia, Madre de piedad y misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  5. Tras los cinco misterios, puedes rezar las letanías lauretanas.
  6. Al finalizar, si quieres, finaliza el Rosario con el rezo de una Salve.

Los misterios del Rosario: un camino de oración por nuestros sacerdotes

Al rezarlos reflexionamos sobre los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos. Cada uno de estos momentos nos invita a contemplar la vida de Jesús y de María, y nos da la oportunidad de ofrecer nuestras oraciones por quienes más lo necesitan.

Misterios gozosos

Misterios gozoso: lunes y sábado

Los misterios gozosos nos invitan a reflexionar sobre los primeros años de la vida de Jesús y el gozo de su llegada al mundo: la anunciación o encarnación del hijo de Dios; la visitación de María a santa Isabel; el nacimiento del hijo de Dios en Belén; la purificación de nuestra Madre y la presentación de su hijo en el templo; y el niño perdido y hallado en el templo.

Misterios dolorosos

Misterios dolorosos: martes y viernes

Los misterios dolorosos nos llenan de esperanza al recordarnos todos los sufrimientos, la entrega y el amor de Jesús antes de la resurrección y de la victoria de Cristo sobre la muerte: la oración en el huerto de los olivos; la flagelación del Señor atado a la columna; la coronación de espinas; la cruz a cuestas camino del Calvario; y la muerte de Jesús en la cruz.

Al rezar estos misterios pedimos a María que siga inspirando nuevas vocaciones sacerdotales, especialmente en estos tiempos en que el mundo necesita sacerdotes comprometidos y muy santos. Que a través de su intercesión los más jóvenes escuchen la llamada de Dios y se sientan fortalecidos para dedicar su vida al servicio de la Iglesia y de los demás.

Misterios luminosos

Misterios luminosos: jueves

Los misterios luminosos, que fueron creados por san Juan Pablo II, destacan algunos momentos de la vida pública de Jesús, como su bautismo; el milagro de las bodas de Caná; la predicación y el anuncio del reino de Dios; la transfiguración del Señor; y la institución de la Eucaristía.

Al rezar estos misterios, podemos pedir por los sacerdotes que ya están sirviendo, para que continúen guiando a sus comunidades con buen humor, sabiduría y compasión.

Misterios gloriosos

Misterios gloriosos: miércoles y domingo

Con los misterios gloriosos nos alegramos del triunfo de Jesús sobre la muerte y el pecado, sobre el mal y sobre el demonio. Meditaremos su entrega en la cruz que nos redime y con su resurrección abre las puertas del cielo; la ascensión del Señor a los cielos; la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y su madre María; la Asunción a los cielos en cuerpo y alma de Nuestra Madre; y su coronación como la reina y señora de todo lo creado.

La oración por las vocaciones sacerdotales y por los sacerdotes diocesanos es un acto de amor en esta fiesta; un gesto de fe que fortalece a quienes dedican su vida al servicio de Dios y un compromiso con el futuro de nuestra Iglesia.

Por qué es importante la Virgen del Rosario

La festividad de la Virgen del Rosario, celebrada cada 7 de octubre, es una de las conmemoraciones marianas más significativas dentro del calendario litúrgico católico. Esta celebración no solo honra a la Virgen María bajo la advocación del Rosario, sino que también rememora eventos históricos y espirituales que han marcado profundamente la devoción cristiana.

Tabla de resumen de contenidos

Cómo rezar el rosario: guía práctica

Los misterios del Rosario: un camino de oración por nuestros sacerdotes

Misterios gozoso: lunes y sábado

Misterios dolorosos: martes y viernes

Misterios luminosos: jueves

Misterios gloriosos: miércoles y domingo

Por qué es importante la Virgen de Rosario

San Juan Pablo II y su familia

San Juan Pablo II tenía un gran cariño hacia sus padres. Hay que reconocer que no es frecuente ese tipo de devoción, pues a algunos una fotografía de este tipo les produciría nostalgia y tristeza. En cambio, Karol Wojtila tuvo presentes a sus progenitores hasta su partida hacia el cielo.

Emilia Kaczorowska, la madre de san Juan Pablo II

Emilia siempre presentó parecidos con su hijo Karol, con un rostro cuadrado y macizo, ojos grandes y nariz sobresaliente. Hija de unos pobres artesanos, su vida fue dolorosa, pues pronto quedó huérfana de madre. Era una mujer de fe robusta y piedad ardiente, con una especial inclinación a las devociones marianas. Nunca gozó de buena salud, pero el nacimiento de Karol le infundió la fuerza y la alegría de ver crecer a un niño sano y robusto, en contraste con una hija que seis años antes había fallecido al nacer. Emilia había encontrado en un joven militar, que llegaría a capitán, el compañero ideal para la aventura de formar una familia.

Le atrajeron no solo su buena educación y cortesía sino también su profunda piedad. Destinado en la guarnición de la pequeña ciudad de Wadowice, el capitán Wojtyla tenía un sueldo modesto y llevaba una vida un tanto rutinaria. Pasaba muchas horas fuera del hogar, aunque llegaba a tiempo a casa para compartir una apacible vida de familia, en la que jugaban un papel destacado la oración y la meditación, aunque también las lecturas de historia y literatura de Polonia, la patria que había recuperado su independencia en 1918. Tal y como dijo un biógrafo del papa, aquel hogar era un pequeño Nazaret.

Palabras de san Juan Pablo II sobre su madre: «era una mujer excepcional… A ella debo mi primera educación religiosa».

Padres de Karol

Fotografía de los padres de Karol Wojtyla el día de su boda.

Karol Wojtyła (padre)

Siempre fue un hombre de profunda fe y disciplina, cuya vida marcó para siempre a su hijo, el futuro san Juan Pablo II. Fue un militar retirado del ejército austrohúngaro y luego oficial polaco, tras la muerte de su esposa Emilia, asumió en soledad la crianza de Karol, inculcándole devoción mariana, amor a la oración y fortaleza ante la adversidad.

Hombre austero pero afectuoso, lo llevaba a misa diaria y le enseñó a rezar de rodillas, incluso en tiempos de ocupación nazi. Su muerte repentina en 1941 dejó al joven Karol huérfano a los 21 años, pero su ejemplo de piedad silenciosa y entrega a Dios se convirtió en el cimiento espiritual de su vocación. Juan Pablo II recordaría siempre a su padre como su «primer guía espiritual», aquel que le mostró que «la santidad no es un lujo, sino un deber».

Reflexión de Juan Pablo II sobre su padre: «mi padre fue un hombre de gran vida interior… Con él aprendí a rezar».

san Juan Pablo II en brazos de su padre y su madre

El vacío que vivió en sus primeros años

A los nueve años el joven Karol, al que familiarmente llaman Lolek, asistirá a la muerte de su madre. Tiene cuarenta y cinco años, y ha sido víctima de una nefritis. El padre que en aquel 1929 ha cumplido los cincuenta, se ve obligado a retirarse del ejército para cuidar de su hijo pequeño.

Hay también un hijo mayor de veintitrés años, Edmund, que un tiempo atrás había marchado a la cercana Cracovia para estudiar medicina. Este hijo, destinado en diversos hospitales, hará frecuentes visitas al hogar familiar para encontrar a su padre y a su hermano. Sin embargo, en 1932, con tan solo veintiséis años, Edmund muere de escarlatina. Se ha contagiado de una enferma a la que se había empeñado en curar. Tal era su carácter generoso y enérgico, de una apasionada entrega a su vocación de médico.

Camino a su vocación de sacerdote

Los dos Karol, padre e hijo, permanecen en el hogar de Wadowice. El padre prepara la comida se hace cargo de la limpieza y supervisa las tareas escolares del niño. Además, en aquella casa se rezan muchos rosarios, un modo de acercarse a la Madre celestial en ausencia de la madre terrena. El hijo asiste primero a una escuela municipal, y luego al liceo de la ciudad. Es un estudiante destacado en muchas materias, especialmente en religión, y también será un esforzado portero de fútbol, que se gana la simpatía de sus compañeros, entre los que hay muchos judíos.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente un tercio de la población de la ciudad era judía. Al joven Karol le impresionará el sumo cuidado que los judíos ponen en sus ritos religiosos, lo que a veces contrasta con unas iglesias cristianas vacías y con una piedad rutinaria. Muchos años después, al visitar la sinagoga de Roma, siendo ya papa, afirmará que «los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe».

La conversión al cristianismo de una madre hindú y su hijo

Jeevan Kumar Suravarapu nació en 1998 en la India, en el estado de Andhra Pradesh. Su vida no ha sido fácil. La conversión al cristianismo desde el hinduismo en una provincia donde la gran mayoría de la población es de religión hindú (más del 90.89%) es incluso peligroso.

Una tragedia originó su conversión al cristianismo

Cuando contaba con apenas 4 años la tragedia truncó la felicidad de su familia con el fallecimiento de su padre, Bhaskar. Su madre, Parvathi, y Jeevan, hijo único, se quedaron solos. «Nadie vino en nuestra ayuda». «El único refugio que encontramos fue Jesús».

Parvathi empezó poco a poco a ir a una iglesia protestante porque algunos familiares lejanos practicaban esta religión. Un encuentro providencial con un sacerdote la llevó junto a su pequeño hijo a la Iglesia Católica, donde encontró mucho consuelo y mucha ayuda, algo que nadie les daba.

Así comenzó su viaje del hinduismo al cristianismo. Su casta y la comunidad hindú desaprobaron su conversión al cristianismo. A día de hoy, Jeevan y su madre son los únicos cristianos en todo su clan y familia, que sigue siendo hindú. «Mi madre nunca se rindió ante las dificultades y continuó con su fe. Aprendí de ella a ir a la iglesia y luego a servir en la Misa. Nos bautizamos en 2005 – tenía yo 7 años – y, por fin, comenzamos nuestro camino como hijos de Dios y miembros de la Iglesia Católica».

«Mi madre, la persona a quien le debo todo»

Su felicidad era inmensa, aunque la vida siguiera llena de dificultades. Parvathi seguía siendo el único sustento de la familia. Pese a todo, consiguió dar a su hijo una buena educación y transmitirle la fe. «He aprendido mucho de sus prácticas piadosas y de sus valores morales».

El amor de su madre por la Santa Misa despertó en Jeevan la idea de hacerse sacerdote para servir al pueblo de Dios. Con 13 años se lo contó a su madre. «Ella acogió con alegría mi deseo, pero me pidió que me tomara un tiempo y reflexionara porque era demasiado joven para tomar una decisión tan grande. Sin embargo, esa idea seguía en mi corazón mientras iba creciendo».

«Mi madre desempeñó un papel fundamental en mi vocación. Realmente le agradezco su valiente paso de ofrecer a su único hijo al servicio del Señor en una situación realmente complicada para una mujer en India, que ya ha perdido a su marido y que ahora vive sola sin su hijo cerca de ella».

Conversión

Choque de culturas y tradiciones

El comienzo en el seminario tampoco fue fácil. Jeevan tuvo muchas dificultades para aprender y ponerse al día con las asignaturas. Venía de una religión y de una cultura completamente diferentes. Sin embargo, por la gracia de Dios consiguió superarlas todas. Durante 3 años hizo el curso de discernimiento para el sacerdocio a la vez que terminaba los estudios seculares en Eluru. Los primeros años en el seminario fueron duros al dejar su hogar. Sin embargo, la nostalgia pasó con el tiempo y el deseo de ser sacerdote se hizo cada vez más fuerte.

Durante ese tiempo, su vocación sufrió también un tiempo de prueba. Los formadores del seminario le pidieron que se tomara un descanso de sus estudios al sacerdocio. Al ser hijo único y su madre viuda, le aconsejaron que volviera a casa por vacaciones para discernir con fortaleza su vocación al ministerio sacerdotal. Estas vacaciones se convirtieron en tres años de estudios seculares. Fue un periodo arduo que sirvió para fortalecer su vocación.

Finalmente, recibió una carta invitándole a ingresar de nuevo en el seminario. Después de dos años de licenciatura en Filosofía en Visakhapatnam, su obispo, Mons. Rayarala Vijay Kumar, le ofreció proseguir sus estudios de Teología en Roma.

Sacerdote

Un sacerdote hindú en Roma, cuna del cristianismo

«Nunca se me había pasado por la cabeza que pudiera llegar a estudiar en Roma, la ciudad eterna. Pero Dios sabe más y lo hace todo, así que llegué a Italia en agosto de 2022».

Al llegar al Collegio Ecclesiastico Internazionale Sedes Sapientiae hizo dos meses de curso intensivo de italiano, lo que no le libró de tener problemas con el idioma. Otra dificultad fue la comida, no es fácil adaptarse a un cambio tan radical. Después de unos meses, todo se hizo cada día más fácil.

«En cuanto a los estudios, el primer semestre ha significado para mí un gran esfuerzo, ya que no solamente hay que dominar el italiano en la vida diaria, sino que también y sobre todo, en los estudios teológicos. Pero este semestre ya es distinto y espero hacerlo lo mejor posible».


Gerardo Ferrara, licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio.
Responsable de alumnado en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma.