
«Soy José Francisco Pérez Alejandro, y mi historia comienza en la pequeña ranchería de El Tular, en México, donde vi la luz del mundo hace 32 años. Desde mis primeros recuerdos, la fe ha sido una presencia constante y fundamental en mi vida, moldeada por la influencia profunda de mi familia.
Desde que tengo memoria, he sentido un cariño especial por san Juan Pablo II. Sus vivencias y enseñanzas dejaron una huella profunda en mi corazón y, de alguna manera, sembraron las semillas de mi vocación como sacerdote. Fue así como descubrí que Dios me llamaba al sacerdocio, un camino que inicié en el seminario de mi Diócesis.
No obstante, mi viaje hacia la formación sacerdotal se enriqueció notablemente cuando la Fundación CARF extendió su mano generosa hacia mí. Su apoyo incondicional abrió las puertas para continuar mi formación en la Universidad de Navarra.
En esta institución académica, he tenido el privilegio de recibir una educación de alta calidad, tanto en términos intelectuales como espirituales. Esta experiencia ha sido esencial para mi crecimiento y desarrollo como futuro sacerdote.
Estoy profundamente agradecido por la oportunidad que se me ha brindado y anhelo fervientemente continuar creciendo en mi vocación. Mi propósito es claro y firme: servir a Dios y a la comunidad con devoción y amor. Cada día, me siento fortalecido por la fe que me ha acompañado desde la infancia, que se ha ido acrecentando día a día con el encuentro personal con Dios, y por el apoyo generoso que he recibido en mi camino hacia el sacerdocio».