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Qué es el Bautismo y cuál es su simbología

20/02/2026

Sacramento del Bautismo y su simbología

Conocer la importancia y la simbología del sacramento del Bautismo nos permite entender la importancia nuestro nuevo nacimiento a una vida nueva en Cristo y la purificación y limpieza del pecado original.

El sacramento del Bautismo significa y supone la muerte al pecado original y la entrada en la vida de la Santísima Trinidad, a través de la configuración con el misterio pascual de Cristo. En la Iglesia latina, el ministro derrama agua tres veces sobre la cabeza del candidato y pronuncia: «Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo».

Gracias al Bautismo, somos purificados del pecado original y nos convertimos en parte de la Iglesia y del cuerpo místico de Cristo. Una vez recibido el sacramento del Bautismo tenemos acceso a los otros sacramentos y comenzamos a emprender el camino del Espíritu. Purificados por el perdón incondicional de Dios, nos convertimos, a todos los efectos, en sus hijos.

«Nos libera del pecado y nos hace hijos de Dios. (...) Renovamos y confirmamos nuestro propio Bautismo, el sacramento que nos hace cristianos, liberándonos del pecado y transformándonos en hijos de Dios, por el poder de su Espíritu de vida. (...) Nos introduce a todos en la Iglesia, que es el pueblo de Dios, formado por hombres y mujeres de toda nación y cultura, regenerados por su Espíritu», papa León XIV, en la Fiesta del Bautismo del Señor 2026.

¿Qué es el Bautismo?

El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1213

Río Jordan Betania  Bautismo Cristo
Al-Maghtas, supuesto lugar donde Juan bautizó a Jesucristo al este del río Jordán.

Breve historia del sacramento

La palabra bautismo proviene del griego βάπτισμα, báptisma, “inmersión”. Eso es exactamente lo que es, una inmersión en agua purificadora.

Ya se reconocía la simbología del agua y su poder salvador, en el Antiguo Testamento, se consideraba instrumento de la voluntad de Dios. Sucedió en el Diluvio Universal, y en el pasaje del Mar Rojo por Moisés y el pueblo elegido para huir de Egipto. También en el bautismo de san Juan Bautista, que es lo mas parecido al sacramento del Bautismo como lo conocemos hoy en día.

Jesús llegó hasta Juan para recibir el Bautismo; realmente acepta su propio destino. Al salir del agua, Jesús ve el cielo abrirse y el Espíritu Santo aparecer en forma de paloma, mientras desde el cielo se oye una voz: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto».

El Espíritu Santo desciende sobre él, invirtiéndolo en su papel, transformándolo en el Cordero de Dios. Es el comienzo de una nueva vida y la premonición de la muerte, que conducirá a la Resurrección. El destino de un hombre y de toda la humanidad se logra en las orillas del Jordán.

Desde el día de Pentecostés, bautismo de fuego del Espíritu Santo o descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, cincuenta días después de la Resurrección de Jesús, comienza la misión de los Apóstoles y el comienzo de la Iglesia cristiana.

A partir de este momento Pedro y los otros discípulos comienzan a predicar la necesidad de arrepentirse de sus pecados y recibir el Bautismo para obtener el perdón y el don del Espíritu Santo.

«Los cristianos vivimos en el mundo y no estamos exentos de oscuridades y tinieblas. Sin embargo, la gracia de Cristo recibida en el bautismo nos hace salir de la noche y entrar en la claridad del día. La exhortación más bella que podemos hacernos unos a otros es la de recordarnos nuestro bautismo, porque por medio de él hemos nacido para Dios, siendo criaturas nuevas» Papa Francisco, Audiencia General Agosto 2017.

¿Por qué se bautizó Jesús?

Jesús comienza su vida pública tras hacerse bautizar por san Juan el bautista en el Jordán y, después de su Resurrección, confiere esta misión a sus Apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado».

Nuestro Señor se sometió voluntariamente al bautismo de san Juan donde el Espíritu descendió sobre Él, y el Padre manifestó a Jesús como su Hijo amado.

Con su Muerte y Resurrección, Cristo abrió a todos los hombres las fuentes de la gracia. Por eso, el bautismo de la Iglesia borra el pecado original y nos hace hijos de Dios. (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1223, 1224, 1225).

¿Desde cuándo se bautiza en la Iglesia?

Desde el día de Pentecostés la Iglesia ha celebrado y administrado el santo Bautismo. En efecto, san Pedro declara a la multitud conmovida por su predicación: «Convertíos [...] y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch 2,38). Los Apóstoles y sus colaboradores ofrecen el bautismo a quien crea en Jesús: judíos, hombres temerosos de Dios, paganos...

El bautismo aparece siempre ligado a la fe: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa», declara san Pablo a su carcelero en Filipos. El relato de los Hechos de los Apóstoles continúa: «el carcelero inmediatamente recibió el bautismo, él y todos los suyos».

Según el apóstol san Pablo, por el Bautismo el creyente participa en la muerte de Cristo; es sepultado y resucita con Él: «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva» (Rm 6,3-4).

Los bautizados se han "revestido de Cristo". Por el Espíritu Santo, el bautismo es un baño que purifica, santifica y justifica. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1226, 1227).

Simbología del Bautismo

El Bautismo, como todos los Sacramentos, implica el uso de elementos sagrados para poder impartirlo. Por ser sagrados se emplean sólo con esa finalidad y deben estar bendecidos por el obispo o por un sacerdote. También hay gestos simbólicos y signos no verbales que todos juntos dan luz a este sacramento precioso e imprescindible en la vida de un cristiano.

Son muchos los símbolos del bautismo para que los hombres seamos capaces de imaginarnos lo que está sucediendo en el alma del bautizado, que no podemos ver con los ojos.

bautismo

Agua bendita

El agua es el símbolo central del sacramento del Bautismorepresenta el amor de Dios. Es derramada sobre la frente del bautizado como fuente de amor inagotable. Tiene la función de purificar, lavar del cuerpo y el alma de pecado. El agua es, además, un elemento universalmente reconocido como símbolo de vida.

En el momento en que el sacerdote, derrama tres veces agua sobre la cabeza del bautizado, el fiel se une a Cristo tanto en su muerte como en su resurrección y glorificación.

Como explicó el papa León, «Queridos hermanos, Dios no mira el mundo desde lejos, al margen de nuestra vida, de nuestras aflicciones y de nuestras esperanzas. Él viene entre nosotros con la sabiduría de su Verbo hecho carne, haciéndonos parte de un sorprendente proyecto de amor para toda la humanidad.

Es por eso que Juan el Bautista, lleno de asombro, preguntó a Jesús: «¿Y tú acudes a mí?» (v. 14). Sí, en su santidad el Señor se hace bautizar como todos los pecadores, para revelar la infinita misericordia de Dios. El Hijo unigénito, en quien somos hermanos y hermanas, viene, en efecto, para servir y no para dominar, para salvar y no para condenar. Él es el Cristo redentor; carga sobre sí lo que es nuestro, incluido el pecado, y nos da lo que es suyo, es decir, la gracia de una vida nueva y eterna.» (Plaza de San Pedro. Domingo, 11 de enero de 2026, Ángelus).

Jesús es bautizado en las aguas del Jordán al inicio de su ministerio público (cfr. Mt 3,13-17), no por necesidad, sino por solidaridad redentora. En esa ocasión, queda definitivamente indicada el agua como elemento material del signo sacramental. «El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (Jn 3,5).

Luz del cirio pascual

En el Antiguo Testamento la Luz, era un símbolo de fe, y con el advenimiento de Jesús, este simbolismo se ha enriquecido con nuevos significados fundamentales en la vida del cristiano. La luz en el bautismo es un símbolo que representa la guía en el camino de encuentro con Cristo que a su vez es luz de nuestras vidas y en el mundo. También simboliza la resurrección de Cristo.

El papa Francisco dijo en una audiencia general: «esa luz es un tesoro que debemos conservar y transmitir a los demás. El cristiano está llamado a ser "cristóforo", portador de Jesús al mundo. A través de signos concretos, manifestamos la presencia y el amor de Jesús a los demás, especialmente a los que están atravesando situaciones difíciles. Si somos fieles a nuestro Bautismo, difundiremos la luz de la esperanza de Dios y transmitiremos a las futuras generaciones razones de vida».

El crisma, santo óleo u óleo de los catecúmenos

El santo óleo, es un aceite perfumado y consagrado usado en el sacramento del Bautismo. La unción con el aceite crismal simboliza la plena difusión de la gracia. El sacerdote utiliza el óleo para trazar una cruz en el pecho y otra entre las escápulas del bautizado. También puede utilizarlo para ungir la su cabeza, imprimiéndole un sello que lo consagra a su nuevo papel.

Todo esto simboliza la fortaleza en la lucha contra las tentaciones, una especie de escudo contra el pecado. El fin de este símbolo del bautismo, es consagrar la entrada del cristiano en la gran familia de la iglesia simbolizando el don del Espíritu Santo.

También es utilizado en el sacramento de la confirmación, la ordenación sacerdotal y la unción de los enfermos.  El Santo Óleo se bendice una vez al año por el obispo durante la misa crismal del Jueves Santo.

«Se abren además los cielos, desciende el Espíritu en forma de paloma y la voz de Dios Padre confirma la filiación divina de Cristo: acontecimientos que revelan en la Cabeza de la futura Iglesia lo que se realizará luego sacramentalmente en sus miembros» (Jn 3,5).

La vestidura blanca

La vestidura blanca simboliza que el bautizado se ha "revestido de Cristo" (Ga 3,27): ha resucitado con Cristo.

La pureza del alma sin mancha, que simboliza la vestidura blanca, después del sacramento del Bautismo, el cambio profundo y la renovación interna que el sacramento ha traído a quien lo recibió. El blanco es símbolo de una nueva vida, la nueva dignidad que cubre el bautizado. En la antigüedad, quien iba a ser bautizado usaba un vestido nuevo y blanco antes de unirse a los otros fieles en la Iglesia.

«En el bautismo, Nuestro Padre Dios ha tomado posesión de nuestras vidas, nos ha incorporado a la de Cristo y nos ha enviado el Espíritu Santo. El Señor, nos dice la Escritura Santa, nos ha salvado haciéndonos renacer por el bautismo, renovándonos por el Espíritu Santo, que Él derramó copiosamente sobre nosotros por Jesucristo Salvador nuestro, para que, justificados por la gracia, vengamos a ser herederos de la vida eterna conforme a la esperanza que tenemos». Punto 128. Es Cristo que pasa, en el capítulo El Gran Desconocido, San Josemaría Escrivá.

Los cuatro regalos del sacramento del Bautismo:

  • Somos hijos de Dios. Con el Bautismo recibimos una vida nueva, la vida de gracia que nos hace participar de la vida divina. Es una filiación real y no una adopción, pues la vida de Dios estará dentro de nosotros.
  • Nos hace miembros de la Iglesia. Al recibir el Bautismo, entramos a formar parte de una familia; la familia formada por todos los hijos de Dios, que es la Iglesia. El Bautismo nos abre la puerta para poder recibir todos los demás sacramentos.
  • Nos perdona todos los pecados. A diferencia del bautismo de Juan, el Bautismo instituido por Jesús sí perdona los pecados del que los recibe, incluyendo al pecado original. Esto significa que si una persona muere acabando de recibir el Bautismo, no irá al purgatorio, pues no necesita purificación alguna.
  • Nos infunde las virtudes teologales. En el Bautismo, Dios nos hace tres regalos: son la fe, la esperanza y la caridad. Las recibimos como semillas y es deber nuestro el hacerlas crecer para que lleguen a su máximo desarrollo dentro de nosotros.

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