Diácono: conoce en qué se diferencia del sacerdote

Qué es un diácono, qué funciones realiza y cómo se diferencia de un sacerdote. Te lo vamos a explicar, y también responderemos algunas preguntas frecuentes: ¿pueden casarse? ¿celebran la Santa Misa? ¿Hay diferentes tipos? Sigue leyendo para descubrirlo.

¿Qué es un diácono?

La palabra diácono proviene del griego diakonos, que significa «servido» o «ministro». En la Iglesia Católica, el diaconado es el primer grado del sacramento del Orden, seguido del presbiterado (sacerdotes) y del episcopado (obispos). Por tanto, es un ministro ordenado, llamado a servir al pueblo de Dios en el anuncio de la Palabra, la celebración de algunos sacramentos y la caridad.

El diaconado no es un invento moderno. Ya en el Nuevo Testamento, concretamente en los Hechos de los Apóstoles (Hch. 6,1-6), se narra cómo los Apóstoles eligieron a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, para encargarse de la asistencia a las viudas y otras tareas de servicio. Entre ellos estaba san Esteban, el primer mártir de la Iglesia.

Sacerdote junto a un diácono y seminaristas de Bidasoa celebrando la Exposición al Santísimo

¿Qué funciones realiza?

Los diáconos están llamados principalmente al servicio. Su triple misión puede resumirse en tres áreas: la Palabra, la Liturgia y la Caridad.

Servicio de la Palabra
Puede proclamar el Evangelio en la Santa Misa, predicar la homilía (si el presbítero que preside lo autoriza) y enseñar la doctrina cristiana. Muchos colaboran en la formación catequética, en la evangelización y en el acompañamiento de comunidades cristianas.

Servicio de la Liturgia
Aunque un diácono no puede consagrar la Eucaristía, sí puede:

Servicio de la Caridad
Son especialmente responsables de animar la caridad en sus comunidades. Visitan enfermos, ayudan a los pobres, acompañan a marginados, promueven obras sociales y colaboran con Cáritas u otras instituciones. Esta dimensión caritativa está profundamente ligada a sus raíces apostólicas.

Diacono vestido con el alba blanca con las manos en posición de rezar

¿Qué diferencia hay entre ambos?

Aunque tanto el diácono como el sacerdote han recibido el sacramento del Orden, sus funciones, capacidades litúrgicas y su lugar en la jerarquía eclesial son diferentes.

AspectoDiáconoSacerdote
Grado del ordenPrimer grado del orden sagradoSegunda grado del orden sagrado
Celebración de la MisaNo puede consagrar ni presidir la EucaristíaPuede celebrar la Misa y consagrar la Eucaristía
Confesión y UnciónNo puede administrar estos sacramentosPuede administrar la Confesión y la Unción de los enfermos
PredicaciónPuede proclamar el Evangelio y predicar Puede predicar habitualmente
Estado de vidaPuede estar casado, si es permanente; célibe, si es transitorioSiempre célibe en el rito latino
Ordenación posteriorPuede ser ordenado si es transitorioYa ha recibido el sacerdocio, no hay ordenación superior excepto episcopado

¿Pueden casarse?

Esta es una de las preguntas más frecuentes. La respuesta depende del tipo:

Diácono permanete: es aquel que ha sido ordenado con la intención de permanecer en ese ministerio, sin aspirar al sacerdocio. En este caso:

Diácono transitorio: es un seminarista que ha recibido el diaconado como paso previo al sacerdocio. En este caso:

En resumen: un diácono casado no puede ser sacerdote (al menos en el rito latino), y un seminarista célibe no puede casarse después de ser ordenado diácono.

Sacerdote celebrando la Eucaristía
Celebrando la Santa Misa en Tanzania.

¿Pueden celebrar la Santa Misa?

No. Aunque participan en la Misa y tienen un papel litúrgico visible –por ejemplo, proclaman el Evangelio, elevan el cáliz, dan la paz y la comunión–, no pueden celebrar la Eucaristía por sí solos, ya que no tienen el poder de consagrar el pan y el vino. Ese poder está reservado a los sacerdotes y obispos.

Por tanto, no «celebra Misa» en sentido estricto. Puede presidir celebraciones litúrgicas sin Eucaristía, como liturgias de la Palabra, exequias, bautizos y matrimonios.

¿Por qué son importantes en la Iglesia?

Ellos recuerdan a toda la comunidad cristiana que la vocación fundamental de la Iglesia es el servicio. Encarnan el ejemplo de Cristo que «no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28).

Especialmente en contextos donde hay escasez de presbíteros, la presencia de diáconos bien formados es un gran apoyo pastoral. Además, su cercanía con las realidades concretas del pueblo –familia, trabajo, sociedad– les permite ser puentes eficaces entre la Iglesia y el mundo.

Dos seminaristas vestidos con el alba de diácono preparados para asisitir en una celebración litúrgica

Su formación y el papel de la Fundación CARF

Tanto los permanentes como los transitorios necesitan una formación sólida en teología, espiritual y pastoral. En el caso de los futuros sacerdotes, el diaconado transitorio es una etapa clave que marca el final de su preparación en el seminario.

La Fundación CARF colabora con la formación de ellos en centros como la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma y las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra en Pamplona, entre otras instituciones. Gracias a los benefactores, muchos seminaristas de todo el mundo pueden prepararse adecuadamente para ejercer el ministerio con fidelidad, alegría y entrega.

El diaconado es un ministerio precioso que enriquece la vida de la Iglesia. No son «sacerdotes a medias», sino ministros ordenados con una identidad y misión propia: servir a la Palabra, a la Liturgia y a la Caridad. Algunos están en camino hacia el sacerdocio; otros, como los permanentes, son signo vivo del servicio de Cristo en medio del mundo.

Desde la Fundación CARF, agradecemos a todos su entrega generosa y animamos a nuestros benefactores a seguir apoyando la formación de vocaciones en todos los niveles. Porque una Iglesia con servidores bien formados es una Iglesia más viva, más santa y más cercana.

Bibliografía

San José: un corazón de padre en la Provenza

El monte Bessillon pertenece al término municipal de Cotignac, en la Provenza. Allí tuvo lugar el 7 de junio de 1660 la única aparición de san José, que está reconocida por la Iglesia. No se asemeja a otras apariciones en la que se transmiten detallados mensajes a un vidente. De hecho, no hay mensaje que transmitir.

La aparición de san José

El patriarca, solo ha venido en auxilio de un joven pastor, agobiado por la sed, en un día muy próximo al verano.

San José, se presenta como un hombre de considerable estatura que señala al pastor una enorme roca, y le dice: "Soy José, levántala y beberás". Gaspard le dirige una mirada de incredulidad, pues se ve incapaz de levantarla. Pero San José reitera su orden y el pastor la levanta sin demasiado esfuerzo.

Descubre debajo un manantial de agua fresca y bebe con avidez pero, cuando levanta la vista, se da cuenta de que está solo. San José, el padre de Jesús, apenas ha roto el silencio que le atribuyen los Evangelios. El que no se calla es Gaspard y difunde la noticia por los contornos, de tal manera que acuden al manantial enfermos de todas partes para curarse y aliviarse. Muy pronto se construye en el lugar un oratorio provisional, y en 1663 se inaugura la capilla actual.

Actual santuario de san José

El actual Santuario de san José fue consagrado en 1663. En la fiesta de san José, desde 1661 en adelante acudían verdaderas muchedumbres al santuario del santo.

El actual santuario de san José fue consagrado en 1663. En la fiesta de san José, desde 1661 en adelante acudían verdaderas muchedumbres al santuario del santo.

Desde entonces, la capilla ha resistido todos los estragos del tiempo, incluidos los de la Revolución Francesa, aunque tuviera que ser abandonada durante algunos años. Sobre la capilla se cernió un cierto olvido durante el siglo XIX y una gran parte del XX, aunque cada 19 de marzo una peregrinación reunía a las gentes de las proximidades.

Finalmente, en 1975 se establecieron allí los benedictinos del monasterio de Medea, en Argelia, y el arquitecto Fernand Pouillon construyó un nuevo monasterio junto a los restos de los edificios del siglo XVII. La obra armoniza lo antiguo y lo moderno.

La influencia de Jacques-Bénigne Bossuet

Por la misma época en que se produjo esta singular aparición de San José, Francia fue consagrada al santo patriarca por Luis XIV, a instancias de su madre, Ana de Austria. Eran los tiempos en que la Corte francesa se detenía a escuchar la oratoria sagrada de Jacques-Bénigne Bossuet, una de las personalidades más influyentes de la Iglesia de entonces.

A veces se nos ha dado una visión de Bossuet más propia de un tratadista que construye una teoría política de la monarquía francesa, y se ha olvidado su profunda espiritualidad y sus grandes conocimientos sobre la Sagrada Escritura y los padres de la Iglesia.

La palabra de Bossuet, como la de otros predicadores de palacio, era una semilla lanzada a unos interlocutores que parecían tener su corazón demasiado volcado hacia las exigencias del poder y del prestigio externo. Pero no corresponde al predicador recoger los frutos, sino que es Dios el que recoge la cosecha a su tiempo.

san jose corazón de padre
Destacado clérigo, predicador e intelectual francés. Jacques-Bénigne Lignel Bossuet (Dijon, 27 de septiembre de 1627 - París, 12 de abril de 1704).

Bossuet hizo ante Ana de Austria dos panegíricos sobre san José, ambos en un 19 de marzo, los de 1659 y 1661. En el primero San José es presentado como el custodio de María y de Jesús, y a la vez se resalta el hecho de que supiera guardar toda su vida el secreto que Dios le había confiado. En el segundo, Bossuet parte de la cita bíblica de que el Señor ha buscado un hombre según su corazón de padre (1 Sam 13, 13). Se refiere a David, antepasado de José, y el predicador alaba la sencillez, el desprendimiento y la humildad del patriarca. Afirma que su fe sobrepasa la de Abrahán, modelo de fe perfecta, porque ha tenido que custodiar a un Dios que ha nacido y crecido en la debilidad. José se asemeja al barro moldeable al que el alfarero le da los contornos definitivos. 

La paternidad de san José

Cuando se pronuncian estas palabras, José se ha hecho presente en una aldea de la Provenza. No ha aparecido con poder y majestad, no ha querido expresar que había sido demasiado olvidado en 17 siglos de historia de la Iglesia.

Por el contrario, la manifestación de san José ha estado marcada por la discreción y por el servicio. Ha cuidado de un joven pastor, como cuidó durante años de Jesús y de María. Ha sido padre una vez más. Con ello nos recuerda que la paternidad está siempre ligada al servicio. Esa es la paternidad que infunde confianza, la que fundamenta la autoridad en custodiar y servir, y no la del padre «señor de vidas y haciendas» del pasado, que tanto ha contribuido al actual descrédito de la figura paterna.

Sin embargo, cuando se cuestiona o se niega al padre, la fraternidad se hace imposible. Es lo que sucede en la sociedad actual, donde ha crecido la semilla del individualismo. San José nos recuerda que el mundo necesita padres para que todos lleguemos a ser hermanos.

Antonio R. Rubio Plo, Licenciado en Historia y en Derecho, Escritor y analista internacional, @blogculturayfe / @arubioplo

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús 2025

En la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús celebramos la solemnidad litúrgica del amor de Dios: hoy es la fiesta del amor, dijo hace unos años el Papa Francisco. Y añade «el apóstol Juan nos dice qué es el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos ha amado primero. Él nos esperaba con amor. Él es el primero en amar». San Juan Pablo II decía que «esta fiesta recuerda el misterio del Amor que Dios alberga por los hombres de todos los tiempos».

¿Cuándo se celebra la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús?

Todo el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, aunque su fiesta es después de la octava de Corpus Christi. Este 2025 se celebra el viernes 27 de junio.

Durante la fiesta, san Josemaría invita a meditar sobre el Amor de Dios: «Son pensamientos, afectos, conversaciones que las almas enamoradas han dedicado a Jesús desde siempre. Pero, para entender ese lenguaje, para saber de verdad lo que es el corazón humano y el Corazón de Cristo hace falta fe y hace falta humildad».

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús

San Josemaría hace hincapié en que como devotos tengamos presente toda la riqueza que se encierra en estas palabras: Sagrado Corazón de Jesús.

Cuando hablamos de corazón humano no nos referimos sólo a los sentimientos, aludimos a toda la persona que quiere, que ama y trata a los demás. Un hombre vale lo que vale su corazón, podemos decir.

En la Biblia se habla del corazón, para referirse a la persona que, como manifestó el mismo Jesucristo, se dirige toda ella –alma y cuerpo– a lo que considera su bien. «Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mt VI, 21).

Por eso al hablar de la devoción al Corazón, san Josemaría pone de manifiesto la certeza del amor de Dios y la verdad de su entrega a nosotros. Al recomendar la devoción a ese Sagrado Corazón de Jesús, nos recomienda dirigirnos íntegramente –con todo lo que somos: nuestra alma, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones, nuestros trabajos y nuestras alegrías– a todo Jesús.

En esto se concreta la verdadera devoción al Corazón de Jesús: en conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos, y en mirar a Jesús y acudir a Él, que nos anima, nos enseña, nos guía. No cabe en la devoción más superficialidad que la del hombre que no siendo íntegramente humano, no acierta a percibir la realidad de Dios encarnado. Sin olvidarnos que siempre a su lado está el Sagrado Corazón de María.

Representación del Sagrado Corazón de Jesús con halo de luz, mostrando el corazón ardiente en su pecho y las heridas de la crucifixión en sus manos, sobre fondo oscuro.

¿Qué significado tiene el Sagrado Corazón?

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús nos ama tanto, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

El Papa Francisco nos dijo que el Sagrado Corazón de Jesús invita a aprender «del Señor que se ha hecho alimento, para que cada uno pueda estar todavía más disponible para con los otros, sirviendo a todos los necesitados, especialmente a las familias más pobres».

Que el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, que celebramos, nos ayude a mantener nuestro corazón lleno de amor misericordioso, con todos los que sufren. Por ello, pidamos un corazón:

Nosotros podemos demostrar nuestro amor con nuestras obras; en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

La paz de los cristianos

En esta fiesta, los cristianos tenemos que proponernos que hemos de luchar por obrar el bien. Es mucho lo que falta para que la convivencia terrena esté inspirada por el amor.

Aun así, no desaparecerá el dolor. Ante esas pesadumbres, los cristianos tenemos una respuesta auténtica, una respuesta que es definitiva: Cristo en la Cruz, Dios que sufre y que muere, Dios que nos entrega su Corazón, que una lanza abrió por amor a todos.

Nuestro Señor abomina de las injusticias, y condena al que las comete. Pero, como respeta la libertad de cada individuo, permite que las haya.

Su Corazón lleno de Amor por los hombres le hizo cargar sobre sí, con la Cruz, todas esas torturas: nuestro sufrimiento, nuestra tristeza, nuestra angustia, nuestra hambre y sed de justicia. Vivir en el Corazón de Jesús, es unirnos a Cristo estrechamente, es convertirnos en morada de Dios.

«El que me ama será amado por mi Padre, nos anunció el Señor. Y Cristo y el Padre, en el Espíritu Santo, vienen al alma y hacen en ella su morada», escribe san Josemaría.

Valen tanto los hombres, su vida y su felicidad, que el mismo hijo de Dios se entrega para redimirlos, para limpiarnos para elevarnos. ¿Quién no amará su corazón tan herido? Preguntaba ante eso un alma contemplativa. Y seguía preguntando: ¿quién no devolverá amor por amor?, ¿quién no abrazará un Corazón tan puro?, termina de añadir san Josemaría Escrivá.

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Roma

¿Cómo surgió la fiesta? Historia del Sagrado Corazón de Jesús

Fue un pedido explícito de Jesús, quien el 16 de junio de 1675 se le apareció y le mostró su Corazón a santa Margarita María de Alacoque. Jesús se le apareció en varias ocasiones y le comunico lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.

Durante estas visitas, Jesús le pidió a santa Margarita que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

Más adelante santa Margarita con su director espiritual, propagarían los mensajes del Sagrado Corazón de Jesús. En 1899, el papa León XIII publicó la encíclica Annum Sacrum sobre la consagración del género humano, que se realizó ese mismo año.

San Juan Pablo II en su pontificado estableció que en esta fiesta además se celebrase la Jornada Mundial de Oración por la santificación de los sacerdotes. Muchos grupos, movimientos, órdenes y congregaciones religiosas, desde antiguo, se han puesto bajo su protección.

En Roma se encuentra la Basílica del Sacro Cuore (Sagrado Corazón) construida por San Juan Bosco por encargo del papa León XIII y con donaciones de fieles y devotos de varios países.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús en el devocionario católico

¿Cómo se reza al Sagrado Corazón de Jesús? Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Escrita por santa María de Alacoque:

«Yo, (decir aquí tu nombre), me doy y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis oraciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser, sino para honrarlo, amarlo y glorificarlo. Es mi voluntad irrevocable ser todo de Él y hacer todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda disgustarle.

Yo os tomo, pues, Oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad y de mi inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida, y mi asilo en la hora de mi muerte».


Bibliografía

Es Cristo que pasa, san Josemaría Escrivá.
Confesiones, San Agustín.
Carta, 5 de octubre de 1986, al M. R. P. Kolvenbach, san Juan Pablo II.
Opusdei.org
Vaticannews.va

La felicidad plena de Guilherme Silva de Araujo

La felicidad le llegó de la mano de Padre Pío. Y ahora estudia Teología y Filosofía en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (PUSC), junto a veinte Hermanos de su congregación los Siervos del Corazón Inmaculado de María, entre seminaristas y sacerdotes.

Guilherme nació el 26 de octubre de 2003 en Aracaju, la capital del estado de Sergipe, en el noreste de Brasil, una ciudad conocida por su clima cálido, sus extensas playas y su ambiente tranquilo a orillas del océano Atlántico. Hoy vive en Roma y se encuentra cursando el segundo año del bienio filosófico, para luego empezar el trienio de estudios teológicos, en la PUSC.

Guilherme Silva junto a su hermana y su madre

Los orígenes de Guilherme Silva

Guilherme Silva es seminarista del instituto religioso de los Siervos del Corazón Inmaculado de María. Viene de una familia católica, aunque no asistía a Misa todos los domingos y rezaba poco el rosario. En su casa es el menor; tiene una hermana que es cuatro años mayor que él.

Su madre siempre procuró que su hermana y él recibieran al menos los sacramentos iniciales y luego les dio la libertad de elegir si querían continuar o no en el camino de la fe. Para Guilherme, eso fue algo muy positivo, al menos hasta los 14 años, momento en el que su vida comenzó a cambiar de una manera particular.

La adolescencia y algunas heridas interiores provocaron en él un alejamiento de Dios y una búsqueda equivocada de la felicidad.

Con 12 años y durante ese período, comenzó a vivir ciertas experiencias negativas propias de la adolescencia, influenciado sobre todo por amistades poco edificantes que tenía, especialmente en la escuela. A esto se sumaban algunas heridas interiores que arrastraba desde tiempo atrás, lo que le llevó a buscar la felicidad en cosas que creía buenas, pero que en realidad no lo eran.

Poco a poco, comenzó a dejar a Dios de lado. Sólo mantenía un vínculo con Él a través de una pastoral en su parroquia, donde colaboraba como auxiliar de catequista. Esa era una de las pocas cosas que aún hacía dentro de la Iglesia.

Sin embargo, en medio de todo eso, creció dentro de él una profunda tristeza y una búsqueda constante de sentido para su vida. Sentía la necesidad de encontrar una «causa» por la cual entregar su existencia.

Felicidad, amor, Dios, Guilherme Brasil

Una chispa de esperanza: la Confirmación

En esa época comenzó el curso de Confirmación, y lo hizo con buena voluntad, porque sentía que eso le llevaría a algo bueno. De hecho, vivió muchas experiencias hermosas durante aquel año (hablamos de 2018, cuando cumplió 15 años). Además, se reencontró con un amigo que le invitaba con frecuencia a la Misa dominical.

En su parroquia había un grupo de jóvenes al que deseaba mucho unirse, pero por algunas dificultades –como la distancia y el horario– le resultaba complicado. Sin embargo, después de recibir la Confirmación, se mudó de barrio y estaba más cerca de la parroquia. Pocas semanas después, comenzó a participar en el grupo de jóvenes.

¡Eso cambió su vida de una manera increíble! Conoció a otros jóvenes que tenían el mismo deseo que él: entregar la vida por una causa que realmente valiera la pena, Jesús. Eran pocos, pero teníamos una sed inmensa de algo más.

La verdadera conversión

Guilherme comenzó a conocer la vida de los santos, el Catecismo de la Iglesia Católica, la tradición… Todo eso le ayudaba a dejar atrás los vicios y a buscar las virtudes. A ese período de su vida lo llamó su conversión, aunque no fue solo la suya, también la de su familia.

De hecho, ellos veían que ya no era el mismo: «mis amistades cambiaron, mis argumentos también, incluso mi forma de vestir. Pero, sobre todo, había una novedad esencial en mi vida: la oración».

La oración era la que iniciaba mis días, los llenaba y los cerraba. ¡La felicidad que tanto buscaba estaba presente!

Guilheme posa junto a compañeros del seminario en una iglesia con el altar a la espalda

El anhelo de amar y el impacto de san Pío

Guilherme se sentía solo y deseaba un amor: alguien a quien amar. Entonces comenzó a pedirle a Dios que le permitiera encontrar a una joven que buscara lo mismo que él: ser santo. Esto fue en 2019.

Algún tiempo después, en el grupo de jóvenes, vieron una película sobre la vida de san Padre Pío. Su vida y su entrega total a Dios fueron como un golpe en lo más profundo de su ser: «ya no era el mismo. Por más que intentara seguir con mi vida como si nada hubiera cambiado, no podía».

Había una joven que le interesaba mucho, pero después de aquel «encuentro» con el Padre Pío, ya no encontraba sentido en seguir adelante con esa idea, ni con ninguna otra. Lo que ardía en su corazón era otro deseo: «quería hacerme religioso».

Primeros pasos: el encuentro con la Comunidad

Guilherme confió ese deseo a un amigo que formaba parte del mismo grupo de jóvenes y que ya estaba recorriendo un camino vocacional. «Al acoger mi apertura de corazón, me invitó a la comunidad de los Siervos del Corazón Inmaculado de María para participar en una celebración el 13 de octubre, en honor a la aparición de Nuestra Señora en Fátima.

Allí me confesé y participé en la Misa. Todo lo que viví ese día tocó profundamente mi corazón. Volví algunas veces más, pero la comunidad estaba muy lejos de mi casa y, por mi falta de perseverancia, dejé de frecuentarla durante un año».

Decisión firme: abandono y entrega total

La vida parroquial de Guilherme se volvía cada vez más activa y, para discernir y alimentar aún más su vocación, en el año 2020 entró en la pastoral de monaguillos. Al final de ese mismo año, regresó a la comunidad, decidido a retomar el camino vocacional con los Siervos, y así fue.

Mientras tanto, terminó la escuela y fue aceptado en la Universidad Federal de su estado. Sin embargo, para poder vivir un año de experiencia dentro de la comunidad, decidió renunciar a su tan soñada plaza universitaria. Desde 2021 hasta agosto de 2023 estuvo activo en la comunidad como laico consagrado y "vocacionado".

«Viví tantas experiencias hermosas: misiones marianas, encuentros con jóvenes y niños en el oratorio… Conocí a muchas personas que enriquecieron mi vida con sus buenos ejemplos, especialmente en las parroquias por las que pasé».

La felicidad de Guilheme Silva al contemplar la obra de Dios en la naturaleza

Llegada a Roma: formación, gratitud y fidelidad

En agosto de 2023 llegó a Italia, confiando a su familia y amigos a los cuidados de Jesús, para poder seguirlo más de cerca e iniciar su formación en el seminario. Actualmente cursa el segundo año del postulantado y también el segundo año de Filosofía.

«Cada día estoy más agradecido al Señor por la gracia de haber recibido una llamada particular, pero aún más por haber podido responderle».

Su camino vocacional y de conversión está impulsado por el amor infinito que recibo de Dios cada día, y también por la sanación de tantas heridas que Él ha permitido en mi vida. «Le ofrezco mi existencia diariamente, para que pueda ser instrumento de sanación y canal de gracia para tantas otras personas; para que descubran cuánto amor las envuelve y quién es el que las ama: ¡el Amor! Y a ese Amor sólo se le puede responder amando».

Gracias a los benefactores de la Fundación CARF

Guilherme desea expresar también su sincero agradecimiento a los benefactores de la Fundación CARF, quienes hacen posible que pueda continuar su formación en una universidad de tan alta calidad. «Les aseguro mis oraciones cada día, y les pido que me tengan presentes en las suyas, para que pueda seguir firme y siempre fiel a los santos designios de Dios».

Guilheme Silva posa junto a una estatua

Gerardo Ferrara, Licenciado en Historia y en Ciencias Políticas, especializado en Oriente Medio. Responsable de alumnado de la Universidad de la Santa Cruz de Roma.

Vocación de Angola: del campo al seminario

Gonçalves es un joven de Angola que descubrió su vocación desde muy pequeño, a los ocho años. «Mi corazón ardía y soñaba con ser catequista», recuerda con emoción. Hoy, junto a un compañero, es una de las primeras vocaciones de seminaristas angoleños que estudian en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona.

Angola es un país rico en recursos naturales como los diamantes y el petróleo. Sin embargo, sigue enfrentando grandes desafíos. La falta de sentido de pertenencia entre sus ciudadanos y la escasa responsabilidad de algunos gobernantes hacia el bien común contribuyen a que persista la pobreza.

Al servicio de su país

Gonçalves es plenamente consciente de los desafíos que enfrenta su país. Aunque su vocación sacerdotal se centra en la evangelización y en la administración de los sacramentos, sabe que, a través de su ministerio, podrá contribuir al bienestar de muchos de sus compatriotas.

«A pesar de la pobreza, la escasez de escuelas, la falta de infraestructuras viales y las deficiencias en el sistema de salud, quien visite mi país descubrirá, ante todo, la alegría de su gente. La hospitalidad, la humildad, el deseo de aprender y la unidad entre diversas culturas son signos vivos del espíritu angoleño y caminos privilegiados para la evangelización.

También destacaría la profunda fe del pueblo y su liturgia vibrante, que permite un encuentro auténtico con lo divino, sin olvidar los encantos de nuestra naturaleza y la riqueza de nuestra gastronomía», afirma con entusiasmo este joven.

La primera vocación de Angola en Bidasoa

Pertenece a la diócesis de Lwena-Moxico, la más extensa de Angola, con una superficie de 223.000 km². Junto con un compañero, es el primer angoleño que estudia en el seminario internacional Bidasoa. Este año comenzará su tercer curso de Teología. «Siempre he definido mi vocación como una verdadera Providencia divina» y mi obispo Dom Martín Lasarte fue quien quiso que viniese a España a formarme.

Gonçalves puede formarse en Bidasoa gracias al apoyo de la Fundación CARF, que cubre los costes de su formación sacerdotal. Este compromiso con la formación es uno de los pilares fundamentales de la Fundación: ayudar a las vocaciones de países con menos recursos, para que ninguna se pierda por falta de medios económicos.

Un ambiente familiar lleno de valores

«Vengo de una familia humilde y campesina, compuesta por ocho miembros: cuatro hombres y cuatro mujeres. Soy el séptimo hijo y el único que aún está estudiando, ya que mis hermanos y hermanas ya han formado sus propias familias. Mis padres, aunque ya mayores, aún viven. Toda mi familia es cristiana, pero solo mi madre, un hermano y tres hermanas son católicos; los demás pertenecen a otras denominaciones cristianas. A pesar de las limitaciones económicas, crecimos en un ambiente lleno de valores humanos y religiosos que han marcado profundamente nuestra vida», relata Gonçalves.

Su vocación al sacerdocio nació cuando tenía ocho años. «Solía ir todos los domingos a la iglesia con mi madre, y me fascinaba ver al catequista explicar las lecturas. Sentía un ardor en el corazón y soñaba con ser catequista algún día».

Ese deseo se fortaleció en 2012, cuando llegaron a su municipio los sacerdotes religiosos de la Congregación de los Sacramentinos de Nuestra Señora, procedentes de Brasil. Fundaron la parroquia de san Antonio de Lisboa y, con su testimonio de vida, su dedicación a la Palabra de Dios, su servicio en los pueblos más alejados y su atención a los ancianos y a los niños de la calle, transformaron por completo su visión: «De querer ser catequista, pasé a sentir una llamada al sacerdocio».

Goncalves-Cacoma-Cahinga-Angola-vocación-sacerdote

Las dificultades económicas y las tribulaciones

Pero su vocación no ha estado exenta de dificultades y tribulaciones que marcaron profundamente su camino, al punto de estar a punto de naufragar.

En 2014 se trasladó a otro municipio para continuar sus estudios y, durante ese tiempo, se alejó de la Iglesia. En 2016 finalizó el segundo ciclo, regresó a su pueblo y no pudo seguir estudiando por falta de recursos económicos.

«Durante ese año, tenía otros planes: formar una familia y buscar trabajo. Sin embargo, el Señor tenía otros caminos para mí. Los sacerdotes hablaron conmigo y con mis padres, y me invitaron a participar en la formación vocacional con vistas a ingresar en el seminario. Así, en 2018 ingresé en el seminario propedéutico san Juan María Vianney».

Tres años después, en 2020, los sacerdotes que financiaban sus estudios regresaron a su país, y ante la imposibilidad de continuar por falta de medios, decidió abandonar el seminario. Sin embargo, gracias a la intervención de su rector y a una señora generosa que se ofreció a costear su formación, pudo ingresar en el seminario mayor de Filosofía san José, donde estudió durante tres años.

Seminario internacional Bidasoa

Una gran oportunidad para madurar en su vocación 

Actualmente, Gonçalves se encuentra en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona. «Para mí fue una verdadera sorpresa, y también para mi familia. Es una oportunidad para crecer en mi vocación, en mi misión y madurar más en mi formación», afirma con gratitud.

Consciente de la necesidad pastoral en su país, añade: «En mi diócesis, aunque hay bastantes católicos, hay pocos sacerdotes y pocas parroquias. Por eso agradezco profundamente a todos los benefactores de la Fundación CARF la oportunidad que me brindan. Para mí, estar en Bidasoa supone una gran riqueza, porque me permite descubrir la grandeza de la Iglesia universal».

Finaliza su testimonio con un sincero agradecimiento a la Fundación CARF, cuya ayuda ha sido clave para que su vocación siga adelante.


Marta Santín, periodista especializada en religión.

Encuentro anual el 23 de mayo entre benefactores y seminaristas

Todos los años se celebra en Pamplona una jornada de convivencia entre los benefactores y amigos de la Fundación CARF con los seminaristas. La cita sirve para conocer a los chicos que se están formando en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra y que residen en el seminario internacional Bidasoa, donde también reciben una formación integral para alcanzar el sacerdocio.

«Impactadas y emocionadas», Mayte y María José acuden por primera vez a esta cita tan señalada y especial en el calendario de la Fundación CARF. Además, este año también se ha celebrado el 50º del santuario de Torreciudad.

Foto de grupo de peregrinos de la Fundación CARF en Torreciudad

50º aniversario de Torreciudad

El evento se celebró el 23 y 24 de mayo. Este año se celebraba además una fecha muy significativa: el 50º aniversario de la construcción del nuevo santuario de Torreciudad. El grupo visitó el viernes las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, el seminario internacional Bidasoa y el sábado, visitó el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad.

Mayte y María José regresan emocionadas del viaje. La alegría de los seminaristas, ver a tantos jóvenes de distintos países del mundo y participar en la Misa Solemne que fue «como si estuvieras entre la Tierra y el Cielo», ambas coinciden en que les ha sobrecogido.

El coro de Bidasoa, la perfección de muchas horas de ensayo

«La participación del coro de los seminaristas durante la Santa Misa supone un momento indescriptible. Nunca he visto algo igual. Es un grupo de jóvenes, pero da la sensación de que cantan a una sola voz. La piedad que transmiten, el recogimiento, cada uno de los detalles de la Eucaristía lleva al Amor de Dios», explican estas dos benefactoras.

De Torreciudad les gustó muchísimo la exposición sobre la «Experiencia de la fe» en la que se hace un recorrido desde el pueblo judío hasta nuestros días. «Han sido dos días maravillosos», expresan. El grupo, ya más reducido que el de la jornada de Pamplona, fue recibido por don Ángel Lasheras en la oficina de Turismo. Tras la bienvenida participó en la Santa Misa en la nave central del santuario y aprovechó para rezar un rato frente a la imagen del Cristo vivo de la capilla del Santísimo.

Tras recorrer la galería de las imágenes de la Virgen, más de 600 advocaciones de todo el mundo están presentes, los peregrinos aprovecharon para conocer distintas capillas y participar en el impresionante vídeo-mapping El retablo te cuenta el por qué de Torreciudad mediante un espectáculo de música, luz y sonido.

La entrega de las mochilas, un momento de gran alegría

Carmen Ortega es copresidenta del Patronato de Acción Social (PAS) del voluntariado la Fundación CARF. Todos los años entregan una mochila con los vasos sagrados y elementos litúrgicos a cada seminarista que se gradúa para que puedan celebrar dignamente los sacramentos en cualquier rincón del mundo, aldeas perdidas o pueblos olvidados de zonas rurales.

«La entrega de mochilas es emocionante porque después de todo el año preparándolas, y lo que rezamos por ellos, darles este regalo es conmovedor», explica.

Carmen fue a esta peregrinación con Cristina, una colaboradora del PAS que era la primera vez que acudía: «Estaba entusiasmada y dijo que iba a animar a todas las señoras del PAS a participar cada año en este viaje. Ella ha dicho que no va a faltar a ninguno».

Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra en Pamplona

La formación en la Universidad de Navarra

Pilar es otra benefactora de la Fundación CARF. Explica que, en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, hubo un recibimiento muy afectuoso, donde el decano de Facultad de Derecho Canónico, don Joaquín Sedano, dedicó unas palabras en agradecimiento, por todo lo que se ha podido organizar gracias a la Fundación CARF y a los benefactores de Bidasoa y de la universidad.

Explicó, como muestra de la riqueza de la formación que reciben, el congreso internacional sobre la figura de Benedicto XVI, cofinanciado por la Fundación Ratzinger, cursos y programas en Psicología y vida espiritual, cuidado de la Creación, Derecho Matrimonial y Procesal, etc.

Hung Vicente, de Vietnam, y Erick, de El Salvador, cuentan su testimonio

Después Rafael Navarrete, del departamento de Admisión de Alumnos, presentó a dos estudiantes: Hung Vicente Nguyen, un seminarista de Vietnam, y Erik Linares, un sacerdote de El Salvador, quienes contaron su testimonio, muy conmovedor, «dejando ver que cada seminarista es una esperanza viva para la Iglesia y el mundo», afirma Pilar.

El seminarista de Vietnam explicó que el primer año que aterrizó en Bidasoa, se pasó todo ese curso sin saber español, pero gracias a la ayuda de sus formadores y de otros seminaristas, pudo entender la mayoría de las explicaciones.

Un ambiente perfecto para la formación de sacerdotes diocesanos

Hung Vicente, que ha obtenido su Licenciatura en Derecho Canónico (5 años), se ordenará diacono y luego sacerdote, manifestó su agradecimiento a los benefactores de la Fundación CARF. Contó también que su obispo visitó la Universidad de Navarra y éste le dijo que había un buen ambiente fraternal para formar a los futuros sacerdotes. De hecho, van a mandar dos nuevos estudiantes de su diócesis el año próximo. En su diócesis hay 110 seminaristas y en total más de tres mil en su país.

Luego participó Erik Linares, de El Salvador, que estudió 4 años en Bidasoa y trabajó después como secretario del obispo de su diócesis en El Salvador. Y ahora estudia Teología Bíblica y ayuda en algunas parroquias de la zona.

Al finalizar, Álvaro Garrido, director de Comunicación y Marketing de la Fundación CARF, que habló en ausencia director general, Luis Alberto Rosales, explicó los tres fines fundacionales de la institución: rezar por las vocaciones y los seminaristas y sacerdotes; difundir su buen nombre por todo el mundo y promover su formación integral en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, y en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, en Pamplona.

Apoyar a una vocación es sembrar eternidad

«Al convivir un día con los seminaristas de Bidasoa, te das cuenta de la importancia de rezar por los sacerdotes y seminaristas, y saber que apoyar una vocación así es sembrar eternidad», expresa Pilar.

Al almuerzo le siguió el pequeño show de bailes y música de los seminaristas de distintos países y la entrega de las mochilas de vasos sagrados preparadas con tanto cariño por el PAS.


Marta Santín, periodista especializada en religión.