{"id":183009,"date":"2025-03-15T06:00:00","date_gmt":"2025-03-15T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.fundacioncarf.org\/san-jose-el-trabajo-y-la-paternidad\/"},"modified":"2025-06-04T18:18:58","modified_gmt":"2025-06-04T16:18:58","slug":"san-jose-el-trabajo-y-la-paternidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacioncarf.org\/zh\/san-jose-el-trabajo-y-la-paternidad\/","title":{"rendered":"19M\u3001\u5723\u7ea6\u745f\u592b\u3001\u5de5\u4f5c\u4e0e\u7236\u7231"},"content":{"rendered":"
Son dos temas que aborda el Papa Francisco en la parte final de su carta Patris corde (8-XII2020) sobre san Jos\u00e9.\u00a0<\/span><\/p>\n Desde Le\u00f3n XIII (cf. enc.\u00a0Rerum novarum,\u00a01891<\/em>), la Iglesia propone a san Jos\u00e9 como modelo de trabajador y patrono de los trabajadores. Al contemplar la figura de san Jos\u00e9, dice Francisco en su carta, se comprende mejor el significado del trabajo que da dignidad, y el lugar del trabajo en el plan de la salvaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n Por otra parte, hoy nos conviene a todos una reflexi\u00f3n sobre la paternidad.<\/p>\n \u00abEl trabajo \u2013escribe el Papa\u2013 se convierte en participaci\u00f3n en la obra misma de la salvaci\u00f3n, en oportunidad para acelerar el advenimiento del Reino, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poni\u00e9ndolas al servicio de la sociedad y de la comuni\u00f3n. El trabajo se convierte en ocasi\u00f3n de realizaci\u00f3n no solo para uno mismo, sino sobre todo para ese n\u00facleo original de la sociedad que es la familia\u00bb (Patris corde, n. 6).<\/p>\n Cabe subrayar aqu\u00ed\u00a0dos referencias\u00a0interconectadas: una es la relaci\u00f3n del trabajo con\u00a0la familia<\/strong>.\u00a0La otra es\u00a0la situaci\u00f3n actual, no solo la pandemia sino el marco m\u00e1s amplio, que pide revisar\u00a0nuestras prioridades en relaci\u00f3n con el trabajo<\/strong>.<\/p>\n As\u00ed escribe Francisco: \u00abLa crisis de nuestro tiempo, que es una crisis econ\u00f3mica, social, cultural y espiritual, puede representar para todos un llamado a redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo para dar lugar a una nueva \u2018normalidad\u2019 en la que nadie quede excluido. La obra de san Jos\u00e9 nos recuerda que el mismo Dios hecho hombre no desde\u00f1\u00f3 el trabajo<\/strong>. La p\u00e9rdida de trabajo que afecta a tantos hermanos y hermanas, y que ha aumentado en los \u00faltimos tiempos debido a la pandemia de Covid-19, debe ser un llamado a revisar nuestras prioridades\u00bb (Ibid.).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n En la ultima parte de su carta, el Papa se detiene a considerar que san Jos\u00e9 supo ser padre 'en la sombra' (cita el libro de polaco Jan Dobraczy\u0144ski, La sombra del Padre, de 1977, publicado en castellano por la editorial Palabra, Madrid 2015).<\/p>\n Pensando sobre esta sombra del padre, san Jos\u00e9, o en la que est\u00e1 el padre, podemos considerar que nuestra cultura postmoderna experimenta las heridas causadas por una rebeli\u00f3n contra la paternidad, explicable si se tienen en cuenta muchas pretensiones de paternidad que no fueron o no supieron ser lo que deb\u00edan; pero una rebeli\u00f3n contra la paternidad es inaceptable en s\u00ed misma, porque forma parte esencial de nuestra humanidad y todos la necesitamos. Hoy, en efecto, necesitamos, por todas partes, padres,\u00a0volver al padre.<\/strong><\/p>\n En la sociedad de nuestro tiempo<\/a>, observa Francisco, los ni\u00f1os a menudo parecen no tener padre. Y a\u00f1ade que tambi\u00e9n la Iglesia necesita padres, enti\u00e9ndase en sentido literal, buenos padres de familia, y tambi\u00e9n en un sentido m\u00e1s amplio, padres espirituales<\/a> de otros (cf. 1 Co 4, 15; Ga 4, 19).<\/p>\n Explica el Papa de forma sugerente: \u00abSer padre significa introducir al ni\u00f1o en la experiencia de la vida, en la realidad. No para retenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir\u00bb (n. 7). Y piensa que la palabra cast\u00edsimo que pone junto a Jos\u00e9 la tradici\u00f3n cristiana expresa esa l\u00f3gica de libertad<\/strong>\u00a0que todo padre debe tener para amar de una manera verdaderamente libre<\/strong>.<\/p>\n Observa Francisco que todo esto no lo considerar\u00eda san Jos\u00e9 ante todo como un autosacrificio, lo que podr\u00eda dar pie a una cierta frustraci\u00f3n; sino simplemente como don de s\u00ed mismo, como fruto de la confianza. Por eso el silencio de san Jos\u00e9 no da lugar a quejas sino a gestos de confianza.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n \u00abEl esp\u00edritu misionero de la Iglesia no es m\u00e1s que el impulso de comunicar la alegr\u00eda que nos ha sido dada\u00bb, Discurso a la curia romana, 22-XII-2008.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n He aqu\u00ed una ulterior profundizaci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre sacrificio y generosidad por amor<\/strong>, en una perspectiva que podr\u00eda llamarse de humanismo cristiano o de antropolog\u00eda cristiana<\/a>:<\/p>\n \u00abEl mundo necesita padres, rechaza a los amos, es decir: rechaza a los que quieren usar la posesi\u00f3n del otro para llenar su propio vac\u00edo; reh\u00fasa a los que confunden autoridad con autoritarismo, servicio con servilismo, confrontaci\u00f3n con opresi\u00f3n, caridad con asistencialismo, fuerza con destrucci\u00f3n. Toda vocaci\u00f3n verdadera nace del don de s\u00ed mismo, que es la maduraci\u00f3n del simple sacrificio\u00bb.<\/p>\n Para sacarle buen partido a este argumento, a nuestro juicio conviene tener presente el significado, m\u00e1s bien negativo y empobrecedor, que hoy tiene en la calle la palabra sacrificio. Por ejemplo, cuando decimos: \u00abSi no queda m\u00e1s remedio, haremos un sacrificio para conseguir esto...\u00bb. O cuando expresamos que aquello no nos gusta o esa persona no nos cae bien, pero \u201chaciendo un sacrificio\u201d podemos soportarlo.<\/p>\n Esto se puede ver como resultado de la descristianizaci\u00f3n de la cultura<\/a>; puesto que desde una perspectiva cristiana, el sacrificio no tiene primeramente esa connotaci\u00f3n triste, negativa o derrotista, sino al contrario: es algo que vale la pena, porque detr\u00e1s de eso est\u00e1 la vida y la alegr\u00eda. Con todo, ninguna madre o ning\u00fan padre que hace lo que debe hacer piensa que lo hace por sacrificio, o prestando un favor con mucho esfuerzo por su parte, puesto que \u201cno hay otro remedio\u201d.<\/p>\n Al perderse la perspectiva cristiana (es decir, la fe en que Cristo triunf\u00f3 en la cruz, y por eso la cruz es fuente de serenidad<\/a>, confianza y alegr\u00eda), hoy la palabra sacrificio suena a cosa triste e insuficiente. Lo expresa bien el Papa cuando propone superar la \u201cl\u00f3gica [meramente humana] del sacrificio\u201d. En efecto, el sacrificio sin el sentido pleno que le da la perspectiva cristiana, conlleva algo de opresor y autodestructivo.<\/p>\n De hecho, a prop\u00f3sito de la generosidad que requiere toda paternidad<\/strong>, a\u00f1ade el Papa algo que ilumina la hoja de ruta de las vocaciones eclesiales: \u00abCuando una vocaci\u00f3n, ya sea en la vida matrimonial, c\u00e9libe o virginal, no alcanza la madurez de la entrega de s\u00ed misma deteni\u00e9ndose solo en la l\u00f3gica del sacrificio, entonces en lugar de convertirse en signo de la belleza y la alegr\u00eda del amor corre el riesgo de expresar infelicidad, tristeza y frustraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n As\u00ed es. Y esto puede ponerse en relaci\u00f3n con el sentido verdadero de la libertad cristiana, que supera no solo la mentalidad de los sacrificios del Antiguo Testamento, sino tambi\u00e9n la tentaci\u00f3n de un moralismo voluntarista.<\/p>\n En diversas ocasiones, a prop\u00f3sito del pasaje de Rm 12, 1 (sobre el culto espiritual). Es un error querer salvarse, purificarse o redimirse por los propios esfuerzos. El mensaje del Evangelio propone aprender a vivir d\u00eda a d\u00eda el ofrecimiento de la propia vida en uni\u00f3n con Cristo<\/strong>, en el marco de la Iglesia y sobre el centro de la Eucarist\u00eda<\/a> (cf. concretamente\u00a0Audiencia general,\u00a07-I-2009).<\/p>\n Esto nos parece que ilumina lo que dice la carta de Francisco, formulado en t\u00e9rminos que puede aceptar cualquier persona, no solo un cristiano, a la vez que se sit\u00faa en camino hacia la plenitud de lo cristiano: la paternidad debe estar\u00a0abierta a los nuevos espacios de la libertad de los hijos<\/strong>. Por cierto que esto supone la preocupaci\u00f3n del padre y de la madre para formar los hijos en la libertad y la responsabilidad.<\/p>\n Vale la pena transcribir este p\u00e1rrafo, situado casi al final de la carta: \u00abCada ni\u00f1o lleva siempre consigo un misterio, algo in\u00e9dito que s\u00f3lo puede ser revelado con la ayuda de un padre que respete su libertad. Un padre que es consciente de que completa su acci\u00f3n educativa y de que vive plenamente su paternidad solo cuando se ha hecho \u2018in\u00fatil\u2019, cuando ve que el hijo ha logrado ser aut\u00f3nomo y camina solo por los senderos de la vida, cuando se pone en la situaci\u00f3n de san Jos\u00e9, que siempre supo que el Ni\u00f1o no era suyo, sino que simplemente hab\u00eda sido confiado a su cuidado\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\nEl trabajo y el plan de la salvaci\u00f3n en san Jos\u00e9<\/h3>\n
<\/span><\/h3>\nLa sombra del padre san Jos\u00e9<\/h3>\n
\u00bfQu\u00e9 significa ser padre?<\/h3>\n
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Del sacrificio al don de s\u00ed mismo<\/h3>\n
Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, lo ha explicado bien<\/h3>\n
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