El sacramento del Bautismo significa y supone la muerte al pecado original y la entrada en la vida de la Sant\u00edsima Trinidad, a trav\u00e9s de la configuraci\u00f3n con el misterio pascual de Cristo. En la Iglesia latina, el ministro derrama agua tres veces sobre la cabeza del candidato y pronuncia: \u00abYo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
Gracias al Bautismo, somos purificados del pecado original y nos convertimos en parte de la Iglesia y del cuerpo m\u00edstico de Cristo. Una vez recibido el sacramento del Bautismo tenemos acceso a los otros sacramentos y comenzamos a emprender el camino del Esp\u00edritu. Purificados por el perd\u00f3n incondicional de Dios, nos convertimos, a todos los efectos, en sus hijos.<\/p>\n\n\n\n
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\u00abNos libera del pecado y nos hace hijos de Dios. (...) Renovamos y confirmamos nuestro propio Bautismo, el sacramento que nos hace cristianos, liber\u00e1ndonos del pecado y transform\u00e1ndonos en hijos de Dios, por el poder de su Esp\u00edritu de vida. (...) Nos introduce a todos en la Iglesia, que es el pueblo de Dios, formado por hombres y mujeres de toda naci\u00f3n y cultura, regenerados por su Esp\u00edritu\u00bb<\/strong>, papa Le\u00f3n XIV, en la Fiesta del Bautismo del Se\u00f1or 2026.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n