{"id":229613,"date":"2026-05-10T02:00:00","date_gmt":"2026-05-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacioncarf.org\/?p=229613"},"modified":"2026-05-07T14:04:13","modified_gmt":"2026-05-07T12:04:13","slug":"beato-alvaro-del-portillo-fiesta-y-biografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/beato-alvaro-del-portillo-fiesta-y-biografia\/","title":{"rendered":"Beato \u00c1lvaro del Portillo: um homem fiel \u00e0 Igreja"},"content":{"rendered":"\n
La historia del siglo XX no podr\u00eda entenderse plenamente sin figuras que, desde la discreci\u00f3n y la eficacia, transformaron instituciones y mentalidades.\u00a0\u00c1lvaro del Portillo (1914-1994)<\/strong>\u00a0es una de ellas. Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Doctor en Filosof\u00eda y Letras (secci\u00f3n Historia), y Doctor en Derecho Can\u00f3nico, su vida fue un puente entre el rigor de la t\u00e9cnica y la profundidad humilde de la fe. Este entrada del blog recorre algunos elementos destacados y esenciales de su trayectoria, marcada por una lealtad inquebrantable a la Iglesia, a san Josemar\u00eda, al Opus Dei y una capacidad de trabajo prodigiosa: el siervo bueno y fiel.<\/p>\n\n\n\n Naci\u00f3 en Madrid el 11 de marzo de 1914 en una familia de profundas ra\u00edces cristianas. \u00c1lvaro destac\u00f3 desde joven por su inteligencia brillante y una serenidad natural. Su formaci\u00f3n inicial como\u00a0Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos<\/strong>\u00a0marc\u00f3 su estructura mental: l\u00f3gica, ordenada y orientada a la resoluci\u00f3n de problemas complejos.<\/p>\n\n\n\n Esa mentalidad t\u00e9cnica ser\u00eda, a\u00f1os m\u00e1s tarde, fundamental para su labor en la Iglesia. Quienes convivieron con \u00e9l en su juventud destacaban su capacidad de sacrificio. Durante la Guerra Civil Espa\u00f1ola, su fe fue puesta a prueba en situaciones de extrema precariedad, forjando un car\u00e1cter templado en la adversidad y una paz que, seg\u00fan muchos testimonios, contagiaba a quienes le rodeaban.<\/p>\n\n\n\n En 1935, el beato \u00c1lvaro del Portillo conoci\u00f3 a san Josemar\u00eda Escriv\u00e1. Ese encuentro transform\u00f3 su vida. Se convirti\u00f3 en el apoyo m\u00e1s s\u00f3lido del fundador del Opus Dei<\/a>, una relaci\u00f3n inseparable que durar\u00eda casi cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n En la biograf\u00eda\u00a0Misi\u00f3n cumplida<\/em>, de Hugo de Azevedo, se detalla c\u00f3mo \u00c1lvaro se convirti\u00f3 en la roca (saxum<\/em>) en la que san Josemar\u00eda se apoyaba. Su papel no fue meramente el de un secretario, sino el de un confidente, confesor, y colaborador necesario para la expansi\u00f3n de un mensaje revolucionario en su \u00e9poca: la llamada universal a la santidad en medio del mundo mediante la santificaci\u00f3n del trabajo profesional.<\/p>\n\n\n\n Un papel decisivo en el Concilio Vaticano II<\/strong><\/p>\n\n\n\n Quiz\u00e1s uno de los hitos menos conocidos por el gran p\u00fablico, pero m\u00e1s valorados por los historiadores eclesi\u00e1sticos, es la contribuci\u00f3n del beato \u00c1lvaro del Portillo al\u00a0Concilio Vaticano II (1962-1965)<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n Su labor en Roma fue ingente. Fue secretario de la Comisi\u00f3n que redact\u00f3 el decreto\u00a0Presbyterorum Ordinis<\/em>, pero su influencia se extendi\u00f3 a otros documentos vitales. Su capacidad de mediaci\u00f3n y su profundo conocimiento jur\u00eddico fueron clave para articular el papel de los laicos en la Iglesia. No buscaba el protagonismo, su estilo era el de la eficacia silenciosa en los pasillos y las comisiones del Vaticano II, donde se gan\u00f3 el respeto de cardenales y te\u00f3logos de todas las sensibilidades de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n Responsabilidades de \u00c1lvaro del Portillo en el Concilio Vaticano II<\/strong> y posteriores<\/p>\n\n\n\n Durante el pontificado de P\u00edo XII colabor\u00f3 en varios dicasterios pontificios y fue nombrado Consultor de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Religiosos (1954-66). San Juan XXIII le nombr\u00f3 consultor de la Sagrada Congregaci\u00f3n del Concilio (1959-1966), y calificador (1960) y juez (1964) de la Suprema Congregaci\u00f3n del Santo Oficio. En las etapas previas del Concilio Vaticano II fue presidente de la Comisi\u00f3n Antepreparatoria para el Laicado y form\u00f3 parte tambi\u00e9n de otras comisiones preparatorias. Fue m\u00e1s tarde designado entre los primeros cien peritos del Concilio. <\/p>\n\n\n\n En los a\u00f1os de desarrollo del Concilio Vaticano II (1962-65), fue secretario de la Comisi\u00f3n sobre la Disciplina del Clero y del Pueblo Cristiano y Consultor de otras Comisiones Conciliares: la de Obispos, la de Religiosos, la de la Doctrina de la Fe, etc. En 1963 fue nombrado, tambi\u00e9n por Juan XXIII, consultor de la Comisi\u00f3n Pontificia para la Revisi\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico. <\/p>\n\n\n\n Posteriormente, san Pablo VI le nombr\u00f3 consultor de la Comisi\u00f3n Postconciliar sobre los Obispos y el R\u00e9gimen de las Di\u00f3cesis (1966), de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe (1966-1983) y de la Sagrada Congregaci\u00f3n para el Clero (1966). <\/p>\n\n\n\n San Juan Pablo II le nombr\u00f3 consultor de la Sagrada Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos (1982) y del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales (1984) y miembro de la secretar\u00eda del S\u00ednodo de los Obispos (1983). Tambi\u00e9n, desde 1982, fue miembro ad honorem<\/em> de la Pontificia Academia Teol\u00f3gica Romana. Particip\u00f3, por expreso deseo del papa Juan Pablo II, en las Asambleas Generales Ordinarias del S\u00ednodo de Obispos sobre la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de los laicos en la Iglesia y en el mundo (1987) y sobre la formaci\u00f3n de los sacerdotes en la situaci\u00f3n actual (1990).<\/p>\n\n\n\n El sucesor y la continuidad fiel y creativa<\/strong><\/p>\n\n\n\n A la muerte de san Josemar\u00eda en 1975, \u00c1lvaro del Portillo fue elegido por unanimidad para sucederle. Se enfrent\u00f3 al reto m\u00e1s dif\u00edcil para cualquier persona que debe liderar: suceder a una figura carism\u00e1tica de talla mundial y que ya se la reconoc\u00eda en c\u00edrculos privados como santa.<\/p>\n\n\n\n Su gesti\u00f3n se caracteriz\u00f3 por lo que hoy se podr\u00eda denominar \"continuidad fiel y creativa\". No se limit\u00f3 a repetir el pasado, sino que consolid\u00f3 la estructura jur\u00eddica del Opus Dei como\u00a0Prelatura Personal<\/strong>\u00a0en 1982, un hito hist\u00f3rico que dio encaje definitivo a la instituci\u00f3n dentro del Derecho Can\u00f3nico. Durante su mandato, la labor apost\u00f3lica se extendi\u00f3 a veinte nuevos pa\u00edses, demostrando una visi\u00f3n global y una capacidad de ejecuci\u00f3n extraordinaria.<\/p>\n\n\n\n Un hombre de paz y alegr\u00eda: rasgos de su personalidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n El libro\u00a0Recuerdo de \u00c1lvaro del Portillo<\/em>, de Salvador Bernal,\u00a0recoge cientos de testimonios que coinciden en un rasgo distintivo: su\u00a0paz. En un mundo convulso, \u00e9l emanaba una tranquilidad que no era fruto de la ausencia de problemas, sino de una profunda vida interior y alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Los \u00faltimos a\u00f1os y el viaje a Tierra Santa<\/strong><\/p>\n\n\n\n El final de su vida fue un resumen de su existencia. En marzo de 1994, realiz\u00f3 una peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa<\/a>. Quienes le acompa\u00f1aron recuerdan su profunda emoci\u00f3n al rezar en los lugares santos.<\/p>\n\n\n\n Regres\u00f3 a Roma el 22 de marzo y, pocas horas despu\u00e9s, ya en la madrugada del d\u00eda 23, falleci\u00f3 tras un ataque al coraz\u00f3n. Tan solo unas horas antes, hab\u00eda celebrado su \u00faltima Santa Misa en la iglesia del Cen\u00e1culo en Jerusal\u00e9n. Fue una despedida simb\u00f3lica: el ingeniero que hab\u00eda construido puentes espirituales en todo el mundo, terminaba su viaje en la cuna de su fe.<\/p>\n\n\n\n El 27 de septiembre de 2014, la beatificaci\u00f3n de don \u00c1lvaro en Madrid fue un evento multitudinario que confirm\u00f3 lo que muchos ya sab\u00edan: su vida hab\u00eda resultado una \"misi\u00f3n cumplida\". Y repasamos la homil\u00eda que pronunci\u00f3 ese d\u00eda el cardenal Angelo Amato.<\/p>\n\n\n\n \"1. <\/strong>\u00abPastor seg\u00fan el coraz\u00f3n de Cristo, celoso ministro de la Iglesia\u00bb\u00a0[1]<\/a>. Este es el retrato que el Papa Francisco ofrece del beato \u00c1lvaro del Portillo, pastor bueno, que, como Jes\u00fas, conoce y ama a sus ovejas, conduce al redil las que se han perdido, venda las heridas de las enfermas y ofrece la vida por ellas\u00a0[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n El nuevo beato fue llamado desde joven a seguir a Cristo, para ser despu\u00e9s un diligente ministro de la Iglesia y proclamar en todo el mundo la gloriosa riqueza de su misterio salv\u00edfico: \u00abnosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, ense\u00f1amos a todos, con todos los recursos de la sabidur\u00eda, para presentarlos a todos perfectos en Cristo. <\/p>\n\n\n\n Por este motivo lucho denodadamente con su fuerza, que act\u00faa poderosamente en m\u00ed\u00bb\u00a0[3]<\/a>. Y este anuncio de Cristo Salvador lo realiz\u00f3 con absoluta fidelidad a la cruz y, al mismo tiempo, con una ejemplar alegr\u00eda evang\u00e9lica en las dificultades. Por eso, la Liturgia le aplica hoy las palabras del Ap\u00f3stol: \u00abahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: as\u00ed completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia\u00bb\u00a0[4]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n La serena felicidad ante el dolor y el sufrimiento, es una caracter\u00edstica de los Santos. Por lo dem\u00e1s, las bienaventuranzas \u2013tambi\u00e9n aquellas m\u00e1s arduas como las persecuciones\u2013 no son sino un himno a la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n\u00c1lvaro, el ingeniero que miraba al cielo<\/h2>\n\n\n\n
Encuentro con san Josemar\u00eda: la fidelidad y la solidez de una roca<\/h2>\n\n\n\n
Algunos puntos clave de la vida del beato \u00c1lvaro del Portillo<\/h3>\n\n\n\n


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