Papa<\/a> nos invita a\u00a0alabar, bendecir, adorar y dar gracias por esa obra de Dios, ese plan de salvaci\u00f3n.\u00a0<\/strong><\/p>\nAs\u00ed es, teniendo en cuenta que ese 'plan' nos sale al encuentro en la vida de cada uno<\/strong>, al mismo tiempo que nos deja libres de responder a ese proyecto amoroso, que se origina en el coraz\u00f3n de Dios Padre, como indica el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\nNo es, por tanto un plan que Dios haya hecho a nuestras espaldas, sin contar con nosotros ni con nuestra libertad. Al contrario: es\u00a0un proyecto amoroso\u00a0que nos presenta, y que llena de sentido la historia del mundo y la vida humana<\/strong>, si bien muchos aspectos de ese plan no podemos conocerlos plenamente y quiz\u00e1 los conoceremos m\u00e1s adelante.<\/strong><\/p>\nY Papa Francisco nos pregunta a todos: \u201cC\u00f3mo es vuestro asombro? \u00bfSientes asombro a veces? \u00bfO has olvidado lo que significa?\u201d. En efecto. Es muy conveniente este maravillarse ante los dones de Dios<\/strong>, pues, de otro modo, podemos entrar, primero, en el acostumbramiento y luego en la falta de sentido.<\/p>\nEn un tren, observaba Antoine de Saint-\u00c9xup\u00e9ry en El Principito<\/em> (cap. XXII), son los ni\u00f1os los que se quedan con la nariz pegada a las ventanas, mientras que los adultos siguen en otras ocupaciones rutinarias.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n
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\n\u00abEsto, queridos hermanos y hermanas, es un ministro de la Iglesia: alguien que sabe maravillarse ante el designio de Dios y con este esp\u00edritu ama apasionadamente a la Iglesia, pronto para servir en su misi\u00f3n donde y como quiera el Esp\u00edritu Santo\u00bb.
Papa Francisco, Bas\u00edlica de San Pedro, m<\/em>artes, 30 de agosto de 2022.<\/em><\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n
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\u00a0El asombro de que Dios nos ofrezca colaborar<\/h3>\n
2. En segundo lugar, observa el Papa Francisco que si ahora nos adentramos en la llamada que el Se\u00f1or hace a los disc\u00edpulos en Galilea, descubrimos un nuevo asombro<\/strong>. Esta vez no es tanto por el plan de salvaci\u00f3n en s\u00ed mismo; sino porque, sorprendentemente,\u00a0Dios nos involucra en ese plan, nos implica<\/strong>. Las palabras del Se\u00f1or a sus once disc\u00edpulos son: \u00abId (...) haced disc\u00edpulos a todos los pueblos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, ense\u00f1\u00e1ndoles todo lo que os he mandado\u00bb (Mt 28,19-20); y luego la promesa final que infunde esperanza y consuelo : \u00abYo estar\u00e9 con vosotros todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo\u00bb (v. 20).<\/p>\nY se\u00f1ala el sucesor de Pedro que esas palabras de Jes\u00fas resucitado \u201ca\u00fan tienen la fuerza de hacer vibrar nuestro coraz\u00f3n, dos mil a\u00f1os despu\u00e9s\u201d \u00bfPor qu\u00e9? Porque es asombroso que el Se\u00f1or decidiera evangelizar el mundo a partir de aquel pobre grupo de disc\u00edpulos.\u00a0<\/strong><\/p>\n
<\/span><\/p>\nAqu\u00ed cabr\u00eda preguntarse si s\u00f3lo los cristianos entran en ese plan de salvaci\u00f3n o si solo ellos colaboran en \u00e9l. En realidad\u00a0toda persona <\/strong>\u2014y los dem\u00e1s seres, seg\u00fan su propio ser\u2014 entran en esos planes amorosos de Dios.<\/strong> Y al mismo tiempo, los cristianos, por elecci\u00f3n divina (antes de la constituci\u00f3n del mundo, cfr. Ef 1, 4) tenemos un lugar particular en ese proyecto, parecido al que tuvieron Mar\u00eda, los doce ap\u00f3stoles y las mujeres que siguieron desde el principio al Se\u00f1or. As\u00ed hace Dios: llega a unos a trav\u00e9s de otros.<\/p>\n\u00bfQu\u00e9 busca el Papa Francisco al plantear esta necesidad del 'asombro' a los nuevos cardenales?<\/h3>\n
El mismo Papa Francisco lo ha dicho y esto sirve tambi\u00e9n para todos los cristianos. El\u00a0hacernos conscientes de nuestra poquedad, de nuestra desproporci\u00f3n\u00a0para colaborar en los planes divinos. El\u00a0librarnos de la tentaci\u00f3n de sentirnos \u201ca la altura\u201d<\/strong>\u00a0(eminent\u00edsimos, es el tratamiento a los cardenales), de apoyarnos en una falsa seguridad, pensando quiz\u00e1 que la Iglesia es grande y s\u00f3lida\u2026<\/p>\nTodo eso, dice el Papa Francisco, tiene algo de verdad (si se mira con los ojos de la fe, puesto que es Dios quien nos ha llamado y nos da la posibilidad de colaborar con \u00c9l). Pero es un planteamiento que nos puede llevar a dejarnos enga\u00f1ar<\/strong> por \u201cel Mentiroso\u201d<\/strong> (es decir, el demonio). Y volvernos, primero, \u201cmundanos\u201d (con el gusano de la mundanidad espiritual); y en segundo lugar \u201cinofensivos\u201d, es decir sin fuerzas y sin esperanza para colaborar eficazmente en la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n
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El asombro de\u00a0ser Iglesia<\/h3>\n
3. Por \u00faltimo, se\u00f1ala el obispo de Roma que el conjunto de esos pasajes despierta (o deber\u00eda despertar) en nosotros \u201cel asombro de ser Iglesia\u201d;\u00a0de pertenecer a esta familia, a esta comunidad de creyentes que forma un solo cuerpo con Cristo,<\/strong> desde nuestro bautismo. Es ah\u00ed donde hemos recibido las dos ra\u00edces del asombro tal como hemos visto: primero el ser bendecidos en Cristo y segundo el de ir con Cristo al mundo.<\/p>\nY explica Francisco que se trata de\u00a0un asombro que no disminuye con los a\u00f1os ni decae con las responsabilidade<\/strong>s\u00a0(podr\u00edamos decir nosotros: con las tareas, dones, ministerios y carismas que podemos recibir cada uno en la Iglesia, al servicio de la Iglesia y del mundo).<\/p>\nAl llegar a este punto, el Papa Francisco evoca la figura del santo papa Pablo VI y de su enc\u00edclica program\u00e1tica Ecclesiam suam<\/em>, escrita durante el Concilio Vaticano II. Ah\u00ed dice el Papa Montini: \u00ab\u00c9sta\u00a0es la hora en que la Iglesia debe profundizar en la conciencia de s\u00ed misma, [...] de su propio origen, [...] de su propia misi\u00f3n\u00bb<\/strong>. Y haciendo referencia precisamente a la Carta a los Efesios, pone esa misi\u00f3n en la perspectiva del plan de salvaci\u00f3n; de \u201cla dispensaci\u00f3n del misterio escondido por siglos en Dios... a fin de que venga a ser conocida... a trav\u00e9s de la Iglesia\u201d (Ef 3,9-10)\u00bb.<\/p>\nFrancisco pone a san Pablo VI como modelo, para presentar el perfil de\u00a0c\u00f3mo debe ser un ministro en la Iglesia<\/strong>: \u201cEl que sabe maravillarse ante el plan de Dios y ama apasionadamente la Iglesia con ese esp\u00edritu, dispuesto a servir su misi\u00f3n donde y como quiera el Esp\u00edritu Santo\u201d. As\u00ed era, antes que san Pablo VI, el ap\u00f3stol de las gentes: con esa\u00a0capacidad de asombrarse, de apasionarse y de servir<\/strong>.\u00a0Y esa deber\u00eda ser tambi\u00e9n\u00a0la medida o el term\u00f3metro de nuestra vida espiritual.<\/strong><\/p>\nEl Papa Francisco concluye dirigiendo de nuevo a los cardenales unas preguntas que nos sirven a todos; pues todos \u2013fieles y ministros en la Iglesia\u2013 participamos, de modos bien diversos y complementarios, en ese grande y \u00fanico \u201cministerio de salvaci\u00f3n\u201d que es la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo:<\/p>\n
\u201c\u00bfC\u00f3mo es tu capacidad de asombrarte? \u00bfO te has acostumbrado, tan acostumbrado, que la has perdido? \u00bfEres capaz de volver a sorprenderte?\u201d<\/strong> Advierte que no es una simple capacidad humana, sino ante todo una gracia de Dios que hemos de pedir y agradecer, guardar y hacer fructificar, como Mar\u00eda y con su intercesi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n
\n\n\n\nDon Ramiro Pellitero Iglesias<\/strong>, profesor de Teolog\u00eda Pastoral de la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad de Navarra.<\/p>\n\n\n\n(1) Publicado en Iglesia y nueva evangelizaci\u00f3n<\/a>.\n<\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"A homilia do Papa aos novos cardeais a 30 de Agosto \u00e9, entre outras coisas e dentro do seu g\u00e9nero e brevidade, uma li\u00e7\u00e3o no que poder\u00edamos chamar de eclesiologia espiritual e pastoral.<\/p>","protected":false},"author":4,"featured_media":183801,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-183277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/183277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=183277"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/183277\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":214051,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/183277\/revisions\/214051"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media\/183801"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=183277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=183277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=183277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}