Le\u00f3n XIV<\/a> en su propio ministerio, como se comprueba en sus visitas pastorales durante las pasadas semanas. El domingo segundo de Cuaresma se present\u00f3 en la parroquia de la Ascensi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en el Quarticciolo (Roma). En su homil\u00eda (1-III-2026) mostr\u00f3 la fuerza de la fe a partir del viaje de Abraham (cfr. G\u00e9nesis 12, 1-4) y la escena de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (cfr. Mt 17, 1-9). <\/p>\n\n\n\nDe Abraham aprendemos la confianza en la Palabra de Dios que lo llama y le pide a veces dejarlo todo. Tambi\u00e9n nosotros \u00abdejaremos de temer perder algo, porque sentiremos que crecemos en una riqueza que nadie puede robarnos\u00bb. Tambi\u00e9n los ap\u00f3stoles se resist\u00edan a subir con Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, sobre todo porque \u00c9l les hab\u00eda anunciado que all\u00ed padecer\u00eda y morir\u00eda, aunque tambi\u00e9n resucitar\u00eda. Pero ten\u00edan miedo e incluso Pedro intentaba disuadirlo. Pero Jes\u00fas les anim\u00f3 permiti\u00e9ndoles contemplar su Transfiguraci\u00f3n, que disip\u00f3 las tinieblas interiores de sus corazones. \u00abPedro se convierte en el portavoz de nuestro viejo mundo y de su desesperada necesidad de detener las cosas, de controlarlas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
En medio de las vicisitudes de la vida cotidiana con sus dificultades, oscuridades y des\u00e1nimos \u2013se dirige el Papa a los fieles de la parroquia\u2013, tambi\u00e9n nosotros contamos con \u00abla pedagog\u00eda de la mirada de fe, que lo transforma todo en esperanza, difundiendo la pasi\u00f3n, el compartir y la creatividad como remedio para las numerosas heridas de este barrio\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
Sed de agua viva<\/strong><\/p>\n\n\n\nEl domingo siguiente, el Papa visit\u00f3 la parroquia romana de Santa Mar\u00eda de la Presentaci\u00f3n. En su homil\u00eda (cfr. 8-III-2026) contempl\u00f3 el pasaje evang\u00e9lico del encuentro de Jes\u00fas con la mujer samaritana (cfr. Jn 4, 1-42), en cuanto que nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con Dios. <\/p>\n\n\n\n
Tambi\u00e9n nosotros tenemos\u00a0\u201csed de vida y de amor\u201d.\u00a0En el fondo, deseo de Dios. \u00abLo buscamos como al agua, incluso sin darnos cuenta, cada vez que nos preguntamos por el sentido de los acontecimientos, cada vez que sentimos cu\u00e1nto echamos de menos el bien que deseamos para nosotros y para quienes nos rodean\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n <\/figure>\n\n\n\nEn este contexto encontramos a Jes\u00fas, como la samaritana. \u00ab\u00c9l quiere regalarle esa agua nueva, viva, capaz de saciar toda sed y calmar toda inquietud, porque esta agua brota del coraz\u00f3n de Dios, plenitud inagotable de toda esperanza\u00bb. Y le promete un don de Dios que la convertir\u00e1, a ella misma, en fuente de agua que salta hasta la vida eterna. De hecho, aquella mujer acepta lo que Jes\u00fas le ofrece y se convierte en misionera.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
Los cristianos hemos de continuar con la propuesta de Jes\u00fas: una vida justa verdadera y plena, partiendo de la Eucarist\u00eda. Hemos de ser \u00absigno de una Iglesia que \u2013como una madre\u2013 cuida de los propios hijos, sin condenarles, al contrario acogi\u00e9ndolos, escuch\u00e1ndolos y sosteni\u00e9ndolos ante el peligro\u00bb. Terminaba el papa Le\u00f3n XIV animando a los presentes:\u00a0\u00ab\u00a1Id adelante con fe!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
El rostro de Dios<\/strong><\/p>\n\n\n\nUna semana m\u00e1s tarde, el sucesor de Pedro visit\u00f3 la parroquia del Sagrado Coraz\u00f3n en Ponte Mammolo, donde celebr\u00f3 el domingo\u00a0Laetare\u00a0(15-III-2026). En el marco actual de conflictos violentos, el mensaje del Papa fue n\u00edtido: \u00abM\u00e1s all\u00e1 de cualquier abismo en el que el ser humano pueda caer a causa de sus pecados, Cristo viene a traer una claridad m\u00e1s fuerte, capaz de liberarlo de la ceguera del mal, para que comience una vida nueva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
El encuentro de Jes\u00fas con el ciego de nacimiento (cfr. 9, 1-41) dio pie al Papa para plantear c\u00f3mo nosotros tambi\u00e9n hemos de recuperar la vista. Esto \u00abignifica ante todo superar los prejuicios de quienes, ante un hombre que sufre, s\u00f3lo ven a un marginado que despreciar o a un problema que evitar, encerr\u00e1ndose en la torre blindada de un individualismo ego\u00edsta\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
La actitud de Jes\u00fas es bien distinta: \u00abMira al ciego con amor, no como a un ser inferior o una presencia molesta, sino como a una persona querida y necesitada de ayuda. As\u00ed, su encuentro se convierte en una ocasi\u00f3n para que en todos se manifieste la obra de Dios\u00bb. En el milagro, Jes\u00fas se revela con su poder divino y el ciego, al recuperar la vista, se convierte en testigo de la luz.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
Por contraste, est\u00e1 la ceguera de los que se resisten a aceptar el milagro. Y m\u00e1s al fondo, a reconocer a Jes\u00fas como el Hijo de Dios, salvador del mundo. Rechazan ver el rostro de Dios que se muestra ante ellos, aferr\u00e1ndose a \u00abla seguridad est\u00e9ril que les ofrece la observancia legalista de una norma forma. Quiz\u00e1, a veces\u00a0\u2013observa el Papa\u2013, tambi\u00e9n nosotros podamos ser ciegos en este sentido, cuando no nos damos cuenta de los otros y de sus problemas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
Concluy\u00f3 Le\u00f3n XIV con una referencia a san Agust\u00edn. Al predicar a los cristianos de su tiempo, se pregunta c\u00f3mo es el rostro de Dios, para decirles que ellos, que son la Iglesia, son el rostro de Dios si viven la caridad:\u00a0\u00ab\u00bfQu\u00e9 rostro tiene el amor? \u00bfQu\u00e9 forma, qu\u00e9 estatura, qu\u00e9 pies, qu\u00e9 manos? [\u2026] Tiene pies, que conducen a la Iglesia; tiene manos, que dan a los pobres; tiene ojos, con los cuales se reconoce al que est\u00e1 necesitado\u00bb\u00a0(Comentario a la Primera Carta de Juan, 7, 10).<\/p>\n\n\n\n
\n\n\n\nMensaje \u00edntegro del Santo Padre Le\u00f3n XIV a los participantes en el Congreso Teol\u00f3gico Pastoral sobre el acontecimiento guadalupano, 24.02.2026<\/strong><\/p>\n\n\n\nQueridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\nLos saludo cordialmente y agradezco su trabajo de reflexi\u00f3n en torno al signo de perfecta inculturaci\u00f3n que, en Santa Mar\u00eda de Guadalupe, el Se\u00f1or quiso regalar a su pueblo. Al reflexionar sobre la inculturaci\u00f3n del Evangelio, conviene reconocer el modo mediante el cual Dios mismo se ha manifestado y nos ha ofrecido la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
\u00c9l ha querido revelarse no como un ente abstracto ni como una verdad impuesta desde fuera, sino entrando progresivamente en la historia y dialogando con la libertad del hombre. \u00abDespu\u00e9s de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras\u00bb (Hb<\/em>\u00a01,1), Dios se revel\u00f3 plenamente en Jesucristo, en quien no s\u00f3lo comunica un mensaje, sino que se comunica \u00c9l mismo; por eso, como ense\u00f1a san Juan de la Cruz, despu\u00e9s de Cristo no queda otra palabra por esperar, no hay nada m\u00e1s que decir, pues todo ha sido dicho en \u00c9l (cf.\u00a0Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, 22, 3-5). <\/p>\n\n\n\nEvangelizar consiste, ante todo, en hacer presente y accesible a Jesucristo. Toda acci\u00f3n de la Iglesia debe buscar introducir al ser humano en una relaci\u00f3n viva con \u00c9l, que ilumina la existencia, interpela la libertad y abre a un camino de conversi\u00f3n, disponiendo a acoger el don de la fe como respuesta al Amor que da sentido y sostiene la vida en todas sus dimensiones.<\/p>\n\n\n\n
Sin embargo, el anuncio de la Buena Nueva acontece siempre dentro de una experiencia concreta. Tener eso en cuenta es reconocer e imitar la l\u00f3gica del misterio de la Encarnaci\u00f3n, por el cual Cristo \u00abse hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (Jn<\/em>\u00a01,14), asumiendo nuestra condici\u00f3n humana, con todo lo que ella comporta en su configuraci\u00f3n temporal. <\/p>\n\n\n\nSe sigue entonces que no puede ignorarse la realidad cultural de quienes reciben el anuncio y se comprende que la inculturaci\u00f3n no es una concesi\u00f3n secundaria ni una mera estrategia pastoral, sino una exigencia intr\u00ednseca de la misi\u00f3n de la Iglesia. Como se\u00f1al\u00f3 san\u00a0Pablo VI, el Evangelio \u2014y, por consiguiente, la evangelizaci\u00f3n\u2014 no se identifica con ninguna cultura en particular, pero es capaz de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna (Exhort. ap.\u00a0Evangelii nuntiandi<\/em>, 20).<\/p>\n\n\n\nInculturar el Evangelio es, desde esta convicci\u00f3n, seguir el mismo camino que Dios ha recorrido: entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo pueda ser verdaderamente conocido, amado y acogido desde dentro de su propia vivencia humana y cultural. Esto implica asumir las lenguas, los s\u00edmbolos, las formas de pensar, de sentir y de expresarse de cada pueblo, no s\u00f3lo como veh\u00edculos externos del anuncio, sino como lugares reales en los que la gracia desea habitar y actuar.<\/p>\n\n\n\n
Con todo, es necesario aclarar que la inculturaci\u00f3n no equivale a una sacralizaci\u00f3n de las culturas ni a su adopci\u00f3n como marco interpretativo decisivo del mensaje evang\u00e9lico, ni puede reducirse a una acomodaci\u00f3n relativista o a una adaptaci\u00f3n superficial del mensaje cristiano, pues ninguna cultura, por valiosa que sea, puede identificarse sin m\u00e1s con la Revelaci\u00f3n ni convertirse en criterio \u00faltimo de la fe. <\/p>\n\n\n\n
Legitimar todo lo culturalmente dado o justificar pr\u00e1cticas, visiones del mundo o estructuras que contradicen el Evangelio y la dignidad de la persona ser\u00eda desconocer que toda cultura \u2014como toda realidad humana\u2014 debe ser iluminada y transformada por la gracia que brota del misterio pascual de Cristo.<\/p>\n\n\n\n
La inculturaci\u00f3n es, m\u00e1s bien, un proceso exigente y purificador, mediante el cual el Evangelio, permaneciendo \u00edntegro en su verdad, reconoce, discierne y asume las semina Verbi<\/em> presentes en las culturas, y al mismo tiempo purifica y eleva sus valores aut\u00e9nticos, liber\u00e1ndolos de aquello que los oscurece o los desfigura. Estas semillas del Verbo<\/em>, como huellas de la acci\u00f3n previa del Esp\u00edritu, encuentran en Jesucristo su criterio de autenticidad y su plenitud.<\/p>\n\n\n\nDesde esta perspectiva, Santa Mar\u00eda de Guadalupe es una lecci\u00f3n de la pedagog\u00eda divina sobre la inculturaci\u00f3n de la verdad salv\u00edfica. En ella no se canoniza una cultura ni se absolutizan sus categor\u00edas, pero tampoco se las ignora o se las desprecia: son asumidas, purificadas y transfiguradas para convertirse en un lugar de encuentro con Cristo. La\u00a0Morenita<\/em>\u00a0manifiesta el modo de Dios para acercarse a su pueblo; respetuoso en su punto de partida, inteligible en su lenguaje y firme y delicado en su conducci\u00f3n hacia el encuentro con la Verdad plena, con el Fruto bendito de su vientre.\u00a0<\/p>\n\n\n\nEn la tilma, entre rosas pintadas<\/em>, la Buena Noticia entra en el mundo simb\u00f3lico de un pueblo y hace visible su cercan\u00eda, ofreciendo su novedad sin violencia ni coacci\u00f3n. As\u00ed, lo sucedido en el Tepeyac no se presenta como una teor\u00eda ni como una t\u00e1ctica, sino como un criterio permanente para el discernimiento de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al\u00a0Verdadero Dios por quien se vive<\/em>\u00a0sin imponerlo, pero tambi\u00e9n sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora.<\/p>\n\n\n\nHoy, en muchas regiones del continente americano y del mundo, la transmisi\u00f3n de la fe ya no puede darse por supuesta, particularmente en los grandes centros urbanos y en sociedades plurales, marcadas por visiones del hombre y de la vida que tienden a relegar a Dios al \u00e1mbito de lo privado o a prescindir de \u00c9l. En este contexto, fortalecer los procesos pastorales exige una inculturaci\u00f3n capaz de dialogar con estas realidades culturales y antropol\u00f3gicas complejas, sin asumirlas acr\u00edticamente, de modo que suscite una fe adulta y madura, sostenida en contextos exigentes y a menudo adversos. <\/p>\n\n\n\n
Esto implica concebir la transmisi\u00f3n de la fe no como una repetici\u00f3n fragmentaria de contenidos ni como una preparaci\u00f3n meramente funcional para los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado, en el que la relaci\u00f3n viva con Cristo forme creyentes capaces de discernir, de dar raz\u00f3n de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia.<\/p>\n\n\n\n
Por ello, la catequesis se vuelve una prioridad irrenunciable para todos los pastores (cf. CELAM, Documento de Aparecida<\/em>, 295-300). Est\u00e1 llamada a ocupar un lugar central en la acci\u00f3n de la Iglesia, a acompa\u00f1ar de forma continua y profunda el proceso de maduraci\u00f3n que conduce a una fe realmente comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente, incluso cuando ello suponga ir a contracorriente de los discursos culturales dominantes.<\/p>\n\n\n\nEn este Congreso, ustedes han querido redescubrir y comprender c\u00f3mo difundir adecuadamente el contenido teol\u00f3gico del acontecimiento guadalupano y, por ende, del Evangelio mismo. Que el ejemplo y la intercesi\u00f3n de tantos santos evangelizadores y pastores que se enfrentaron a ese mismo desaf\u00edo en su tiempo \u2014Toribio de Mogrovejo, Jun\u00edpero Serra, Sebasti\u00e1n de Aparicio, Mam\u00e1 Antula, Jos\u00e9 de Anchieta, Juan de Palafox, Pedro de San Jos\u00e9 de Betancur, Roque Gonz\u00e1lez, Mariana de Jes\u00fas, Francisco Solano, entre tantos otros\u2014 les concedan luz y fortaleza para proseguir el anuncio hoy. Y que Santa Mar\u00eda de Guadalupe, Estrella de la Nueva Evangelizaci\u00f3n, acompa\u00f1e e inspire cada iniciativa rumbo a los 500 a\u00f1os de su aparici\u00f3n. De coraz\u00f3n les imparto la Bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
Vaticano, 5 de febrero de 2026. Memoria de san Felipe de Jes\u00fas, protom\u00e1rtir mexicano.<\/em><\/p>\n\n\n\n \n\n\n\nDon Ramiro Pellitero Iglesias<\/strong>, profesor de Teolog\u00eda pastoral en la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad de Navarra.<\/p>\n\n\n\nPublicado en Iglesia y nueva evangelizaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n \n\n\n\n