{"id":229239,"date":"2026-04-26T02:00:00","date_gmt":"2026-04-26T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacioncarf.org\/?p=229239"},"modified":"2026-04-21T13:55:56","modified_gmt":"2026-04-21T11:55:56","slug":"ordinariatos-anglicanos-educacion-fe-patrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/ordinariatos-anglicanos-educacion-fe-patrimonio\/","title":{"rendered":"\u30ab\u30c8\u30ea\u30c3\u30af\u6559\u4f1a\u306e\u8056\u516c\u4f1a\u4fee\u9053\u4f1a\u3068\u4fe1\u4ef0\u6559\u80b2\u3078\u306e\u8ca2\u732e"},"content":{"rendered":"\n
En el documento fundacional de los Ordinariatos anglicanos<\/strong>, creados para quienes desean la plena comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica (cf. Benedicto XVI, Const. Ap. Anglicanorum coetibus<\/a><\/em>, 2009), se establece su facultad de \u00abmantener vivas en el seno de la Iglesia cat\u00f3lica las tradiciones espirituales, lit\u00fargicas y pastorales de la Comuni\u00f3n anglicana\u00bb<\/strong>. Esta identidad se reconoce como un \u00abdon precioso\u00bb destinado a alimentar la fe de sus miembros y como una riqueza espiritual para compartir con toda la comunidad eclesial (cf. apartado III).<\/p>\n\n\n\n Hace ahora poco m\u00e1s de un mes, el Dicasterio para la Doctrina de la fe<\/a> invit\u00f3 a los obispos responsables de esos Ordinariatos a poner por escrito su experiencia sobre c\u00f3mo han recibido e integrado esos elementos, a la vez culturales y religiosos, que vienen de la tradici\u00f3n anglicana. Ahora se ha publicado su respuesta (cf. Characteristics of the Anglican Heritage as Lived in the Ordinariates Established Under the Apostolic Constitution \u201cAnglicanorum Coetibus\u201d<\/em>, 24-III-2016).<\/p>\n\n\n\n Los obispos han afirmado que, a pesar de las distancias y los diversos lugares donde est\u00e1n asentados (como Inglaterra y Escocia, Orlando, Australia y Micronesia), tienen conciencia de compartir una\u00a0identidad esencial\u00a0(a core share identity<\/em>). \u00abEsta identidad compartida tiene su origen en un\u00a0camino com\u00fan\u00a0de seguimiento de Cristo que los ha llevado a la plena comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica<\/a>\u00bb. <\/p>\n\n\n\n Por eso entienden que, al entrar en la Iglesia cat\u00f3lica, han tra\u00eddo con ellos lo que ya san Pablo VI denomin\u00f3 en 1970 un \u00abpatrimonio\u00a0valioso\u00a0de piedad y costumbres\u00bb<\/strong> que la Iglesia reconoce, como hemos visto, como un don precioso no solo para ellos sino tambi\u00e9n para\u00a0compartir\u00a0con los dem\u00e1s cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n Ya en junio de 2024 el cardenal V\u00edctor Fern\u00e1ndez, desde la catedral de Westminster (templo cat\u00f3lico principal de Inglaterra y Gales), llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre el valor de estos Ordinariatos en la perspectiva de la\u00a0inculturaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n \u00abLa existencia del Ordinariato [\u2026] refleja una realidad profunda y hermosa sobre la naturaleza de la Iglesia y la inculturaci\u00f3n del Evangelio<\/a>, como un rico patrimonio ingl\u00e9s. Porque la Iglesia es una, y el Evangelio es uno, pero en el proceso de inculturaci\u00f3n, el Evangelio se expresa en una variedad de culturas. De este modo, la Iglesia adquiere un nuevo rostro [\u2026] En este proceso,\u00a0la Iglesia no solo da, sino que tambi\u00e9n se enriquece. Porque, como ense\u00f1\u00f3 san Juan Pablo II<\/a>, \"cada cultura ofrece valores y formas positivas que pueden enriquecer la manera en que se predica, se comprende y se vive el Evangelio\" (Exh. ap.\u00a0Ecclesia in Oceania<\/em>, 2001, 16)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El Ordinariato, afirm\u00f3 adem\u00e1s el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe, representa una expresi\u00f3n concreta de esa realidad: \u00abEn el caso del Ordinariato, la fe cat\u00f3lica se incultura entre personas que han vivido el Evangelio en el contexto de la Comuni\u00f3n Anglicana. Al entrar en plena comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica, \u00e9sta se ha enriquecido.<\/strong> Podemos decir, por tanto, que cada Ordinariato representa\u00a0uno de los rostros de la Iglesia, que, en este caso,\u00a0acoge ciertos elementos de la rica historia de la tradici\u00f3n anglicana: elementos que ahora se viven en la plenitud de la comuni\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Como dec\u00edamos, el m\u00e1s reciente cap\u00edtulo de esta historia es la lista que los obispos de los Ordinariatos anglicanos han elaborado, enumerando los\u00a0rasgos que consideran caracter\u00edsticos de su herencia espiritual y pastoral. Identifican en siete p\u00e1rrafos esos rasgos que, como se puede ver, constituyen interesantes sugerencias para la educaci\u00f3n de la fe en el conjunto de la Iglesia Cat\u00f3lica (cf.\u00a0Characteristics,\u00a0<\/em>documento citado). Estas caracter\u00edsticas, como veremos, tienen mucho que ver con san\u00a0John Henry Newman.\u00a0Con su figura y con su camino hacia la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n Participaci\u00f3n, tradici\u00f3n, belleza<\/strong><\/p>\n\n\n\n 1.\u00a0Un \u201cethos eclesial\u201d distintivo.\u00a0<\/em><\/strong>Se trata de una praxis eclesial caracterizada \u00abpor la amplia\u00a0participaci\u00f3n\u00a0tanto del clero como de los laicos en la vida y el gobierno de la Iglesia\u00bb. Esta cultura, explican, \u00abes intr\u00ednsecamente consultiva y colaborativa\u00bb. Tambi\u00e9n se caracteriza por la capacidad de acoger a aquellos que desean entrar en la comuni\u00f3n cat\u00f3lica \u00abpreservando al mismo tiempo la\u00a0singularidad de su historia espiritual\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Adem\u00e1s, \u00abse centra en un sentido vivo de la tradici\u00f3n que busca permanecer fiel a lo recibido, reconociendo al mismo tiempo el lugar que ocupa el desarrollo org\u00e1nico\u00bb. Como se ve, se trata de principios y criterios que valen tambi\u00e9n para la educaci\u00f3n de la fe, en cuanto que marcan un estilo de participaci\u00f3n activa en la vida y en la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n 2.\u00a0Evangelizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la belleza<\/em>. <\/strong>En segundo lugar, destacan \u00abla importancia de la belleza, no como un fin en s\u00ed misma, sino en la medida en que tiene el poder de conducirnos a Dios; por lo tanto, posee\u00a0un poder evangelizador\u00a0inherente\u00bb. Por esta raz\u00f3n, \u00abel culto divino, la m\u00fasica sacra y el arte sacro\u00bb se entienden a la vez como medios para llevarnos a la comuni\u00f3n con Dios y como instrumentos de misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n \u00abLa belleza que transmiten tiene por objeto atraer a las personas y a las comunidades a una plena participaci\u00f3n, en cuerpo y alma, en la obra del Salvador, que es la \u2018imagen del Dios invisible\u2019 (Col 1, 15) y el \u2018resplandor de la gloria [del Padre]\u2019 (Hb 1, 3)\u00bb. En efecto, la liturgia y el arte son expresiones del \u201ccamino de la belleza\u201d que hoy consideramos esencial en la educaci\u00f3n de la fe. Esta educaci\u00f3n incluye, adem\u00e1s del aspecto intelectual, la experiencia est\u00e9tica y espiritual que facilita el encuentro con la Verdad y el Amor de Dios.<\/p>\n\n\n\nLa inculturaci\u00f3n del Evangelio pasa por Inglaterra<\/h2>\n\n\n\n
Tradici\u00f3n, belleza lit\u00fargica y dimensi\u00f3n social<\/h3>\n\n\n\n
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