{"id":182811,"date":"2024-05-12T08:00:00","date_gmt":"2024-05-12T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.fundacioncarf.org\/educacion-de-la-moral-cristiana\/"},"modified":"2025-02-26T16:23:52","modified_gmt":"2025-02-26T15:23:52","slug":"educacion-de-la-moral-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/educacion-de-la-moral-cristiana\/","title":{"rendered":"\u30ad\u30ea\u30b9\u30c8\u6559\u9053\u5fb3\u6559\u80b29\u3064\u306e\u30dd\u30a4\u30f3\u30c8"},"content":{"rendered":"<div class=\"et_pb_section et_pb_section_11 et_section_regular\">\n<div class=\"et_pb_row et_pb_row_32\">\n<p class=\"et_pb_column et_pb_column_1_5 et_pb_column_94  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough et_pb_column_empty\"><span style=\"font-size: revert; color: initial;\">El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica explica que la moral cristiana responde a la <\/span><em style=\"font-size: revert; color: initial;\">vocaci\u00f3n del hombre<\/em><span style=\"font-size: revert; color: initial;\">: la vida en el esp\u00edritu. Ah\u00ed se pone de relieve a la vez la alegr\u00eda y las exigencias que comporta este camino a la vida y a nuestra educaci\u00f3n moral.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"et_pb_row et_pb_row_33\">\n<div class=\"et_pb_column et_pb_column_3_5 et_pb_column_98  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough\">\n<div class=\"et_pb_module et_pb_text et_pb_text_36  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light\">\n<div class=\"et_pb_text_inner\">\n<p>La <a href=\"https:\/\/opusdei.org\/es-es\/article\/educar-en-libertad\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">educaci\u00f3n<\/a> para la moral cristiana forma parte de la catequesis en su sentido originario como formaci\u00f3n de la vida cristiana en todas las edades y no solo para los ni\u00f1os. La moral cristiana tiene unas caracter\u00edsticas que se deducen no solo de la \u00e9tica o moral racional, sino tambi\u00e9n espec\u00edficamente del anuncio de Cristo (<em>kerygma<\/em>) y del Reino de Dios a trav\u00e9s de la misi\u00f3n de la Iglesia (1).<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas de la educaci\u00f3n moral cristiana, seg\u00fan las expone el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3_sp.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">nn. 1691-1698<\/a>), pueden resumirse en los siguientes puntos:<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"et_pb_text_inner\">\n<h3>Vida nueva en Cristo por el Esp\u00edritu Santo<\/h3>\n<p>1. La educaci\u00f3n de la fe para la vida en Cristo. Esa vida es participaci\u00f3n de la vida misma de Dios, gracias al Esp\u00edritu Santo, que es \"Esp\u00edritu de Cristo\". La obra de Cristo nos cura y restituye la imagen y semejanza de Dios perdida por el pecado.\u00a0<\/p>\n<p>A partir del bautismo, que nos hace abandonar el \u201chombre viejo\u201d y renacer en Cristo, tenemos la semilla de una vida humana plena \u2013lo que llamamos vida de la gracia\u2013, que tiene sus propias reglas y normas. Por eso la pila bautismal presenta a veces la forma de un \u00fatero materno: el bautismo nos hace renacer con Cristo en el seno de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. La educaci\u00f3n de la moral cristiana destaca, por tanto, el papel del <em><strong>Esp\u00edritu Santo<\/strong><\/em>, consolador y hu\u00e9sped del alma, luz y origen de sus dones que elevan la naturaleza humana al orden de la gracia. Es realmente <strong>una vida nueva en Cristo por el Esp\u00edritu Santo<\/strong>, una vida que es participaci\u00f3n de la vida divina, una \u201cvida deiforme\u201d.<\/p>\n<p>Para ello el Esp\u00edritu Santo otorga sus <strong>dones<\/strong> (sabidur\u00eda y entendimiento, consejo y fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios) que abrazan todo nuestro ser, elevando la naturaleza al orden de la gracia. Estos dones producen los <strong>\u201cfrutos del Esp\u00edritu\u201d <\/strong>(\u201ccaridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad\u201d (Ga 5, 22-23, edici\u00f3n Vulgata, Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 1832) y las obras que corresponden a <strong>las bienaventuranzas<\/strong> (ver m\u00e1s adelante).<\/p>\n<h3>Educaci\u00f3n para la vida de la gracia y las bienaventuranzas<\/h3>\n<p>3. Como estamos viendo, la educaci\u00f3n moral cristiana es <strong>educaci\u00f3n para la vida de la gracia<\/strong>, y no solo para un comportamiento \u00e9tico a nivel racional. El horizonte de la vida cristiana es el de la configuraci\u00f3n con Cristo, esto es interiormente \u201chacerse a la forma\u201d de Cristo. En otras palabras, la plenitud de la vida moral es <strong><em>la santidad<\/em><\/strong><em>, <\/em>en uni\u00f3n con la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Para esto el cristiano \u201cpierde la propia vida\u201d por Jes\u00fas, secundando la obra redentora de la Trinidad que se nos da por entero. Todo esto sucede a partir del bautismo, que nos inserta en la din\u00e1mica del Esp\u00edritu Santo: una din\u00e1mica de amor, que lleva a querer ardientemente el bien y no cualquier bien, sino el bien en la perspectiva de la vida de Cristo. La vida de la gracia se desarrolla a partir del bautismo, con los sacramentos, la oraci\u00f3n y todo el obrar del cristiano.<\/p>\n<p>4. La educaci\u00f3n moral cristiana es tambi\u00e9n una <strong><em>educaci\u00f3n sobre las Bienaventuranzas.<\/em><\/strong> El justo (o el santo) es feliz con la felicidad que proviene de adherirse a Dios. El verdadero disc\u00edpulo es el que escoge libremente este camino de las bienaventuranzas, que son el \u201crostro de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>Son garant\u00eda de una felicidad \u201cparad\u00f3jica\u201d, pues no solo ofrecen la felicidad al hombre, sino que la garantizan para los pobres de esp\u00edritu, los mansos y los afligidos, los hambrientos de justicia y los misericordiosos, los hacedores de la paz y los perseguidos por causa de Cristo (cf. Mt 5, 3-11).<\/p>\n<h3>Educaci\u00f3n sobre el pecado y sobre el perd\u00f3n<\/h3>\n<p>5. La educaci\u00f3n moral cristiana es una educaci\u00f3n sobre el pecado <strong>Educaci\u00f3n sobre el pecado y sobre el perd\u00f3n<\/strong>y sobre el perd\u00f3n. El <strong>pecado<\/strong> es perdici\u00f3n porque supone, desde el coraz\u00f3n del hombre, una ofensa a Dios y al pr\u00f3jimo, al lesionar el orden del amor. Con el pecado vienen las \u201cobras de la carne\u201d (cf. Ga 5, 19-21) que se oponen a los frutos del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Por tanto, el pecado \u2013y todos somos pecadores\u2013 necesita de la <strong>conversi\u00f3n<\/strong>: acogerse a la <strong>misericordia<\/strong> de Dios para alcanzar la salvaci\u00f3n, que viene con el perd\u00f3n de los pecados y la victoria definitiva sobre las consecuencias del pecado que son el dolor y la muerte eterna.<\/p>\n<p>Nadie se salva a s\u00ed mismo, por sus propios conocimientos o esfuerzos, ni tampoco puede salvarse el hombre en conjunto con otros hombres sin contar con Dios. Acoger la misericordia de Dios nos hace misericordiosos con los dem\u00e1s.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"et_pb_section et_pb_section_13 et_pb_with_background et_section_regular\">\n<div class=\"et_pb_row et_pb_row_34 et_pb_equal_columns\">\n<div class=\"et_pb_column et_pb_column_1_2 et_pb_column_100 va-center  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough\">\n<h3 class=\"et_pb_button_module_wrapper et_pb_button_3_wrapper  et_pb_module \"><span style=\"color: revert; font-size: revert; font-weight: revert;\">Educaci\u00f3n de las virtudes y del discernimiento<\/span><\/h3>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"et_pb_section et_pb_section_14 et_section_regular\">\n<div class=\"et_pb_row et_pb_row_35\">\n<div class=\"et_pb_column et_pb_column_3_5 et_pb_column_103  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough\">\n<div class=\"et_pb_module et_pb_text et_pb_text_38  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light\">\n<div class=\"et_pb_text_inner\">\n<p>6. La educaci\u00f3n moral cristiana es una <strong><em>educaci\u00f3n de las virtudes y, con ellas, del discernimiento<\/em><\/strong>. Una educaci\u00f3n de virtudes va m\u00e1s all\u00e1 de una educaci\u00f3n de valores, pero virtudes, valores y normas deben estar presentes en toda educaci\u00f3n \u00e9tica.<\/p>\n<p>En las virtudes humanas o morales destaca <strong><em>la prudencia,<\/em><\/strong> virtud que hace de puente entre las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) y las teologales (fe, esperanza y caridad).<\/p>\n<p>La prudencia es el fundamento de la <strong><em>conciencia<\/em><\/strong> moral (cf. <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 1776 y 1794). La prudencia permite el discernimiento necesario para saber tomar las opciones adecuadas en la vida. Hace conocer y practicar el bien. La persona prudente no se contenta con que el fin de su obrar sea recto: quiere que sean tambi\u00e9n rectos los medios y el modo de actuar.<\/p>\n<p>Por eso escoge tambi\u00e9n concretamente el tiempo y el lugar en que conviene obrar, evitando dar pasos in\u00fatiles o falsos. El prudente posee el <strong>equilibrio<\/strong>, caracter\u00edstica inconfundible de <strong>madurez espiritual<\/strong> (2).<br \/>Las <strong><em>virtudes teologales<\/em><\/strong> capacitan al cristiano para participar, en su mismo obrar, de la vida trinitaria recibida como don.<\/p>\n<p>As\u00ed le es posible seguir a Cristo participando de Su propia experiencia vital (\u201cver\u201d espiritualmente con sus ojos, \u201csentir\u201d con su coraz\u00f3n, \u201cobrar\u201d con sus actitudes). De esta manera el cristiano puede orientar toda decisi\u00f3n y toda acci\u00f3n a la luz de Dios uno y trino. Y tambi\u00e9n as\u00ed las virtudes teologales informan y vivifican las virtudes morales y todo el obrar de cristiano (3).<\/p>\n<h3>El doble mandamiento de la caridad<\/h3>\n<p>7. En el centro de la educaci\u00f3n para la \u201cvida nueva\u201d del cristiano se sit\u00faa \u201cel doble mandamiento de la caridad\u201d, desarrollado en el Dec\u00e1logo de los Mandamientos. Para Jes\u00fas, el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo son inseparables (cf. Mc 12, 29-31) y van unidos en \u201cel mandamiento nuevo\u201d.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, el amor ya no es solo un mandamiento, sino <strong>respuesta al amor de Dios <\/strong>que nos sale al encuentro. \u201cEl amor puede ser mandado porque antes es donado\u201d (4).M\u00e1s a\u00fan, para el cristiano, esa respuesta se integra en la vida de entrega de Jes\u00fas, fruto de su amor (cf. Jn 17-26).<\/p>\n<p>Esto significa que <strong>la vida moral cristiana es participaci\u00f3n del mismo amor de Jes\u00fas.\u00a0 <\/strong>Esto es <strong><em>la caridad<\/em><\/strong>, fruto del Esp\u00edritu Santo que hace posible lo que parece humanamente imposible: amar como Jes\u00fas mismo ha amado (5)<\/p>\n<h3>El doble mandamiento de la caridad<\/h3>\n<p>8. La educaci\u00f3n moral cristiana es una educaci\u00f3n para la vida eucar\u00edstica y su fruto que es una vida eclesial. En la <strong>Eucarist\u00eda<\/strong> Jes\u00fas nos hace suyos y se convierte en nuestro alimento para el camino de la vida hasta su segunda venida y para realizar la misi\u00f3n misma que \u00c9l ha recibido del Padre.<\/p>\n<p>Solo con la Eucarist\u00eda, centro de todos los sacramentos, somos <strong>capaces<\/strong> de llevar adelante lo que se ha dicho hasta ahora: vivir en Cristo por el Esp\u00edritu Santo, progresar en la vida de la gracia y en el camino de las bienaventuranzas y de las virtudes, rechazar el pecado y discernir siempre el bien en el obrar, viviendo la caridad con Dios y los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Puesto que <strong>la Eucarist\u00eda se recibe de la Iglesia<\/strong> y <strong>da como fruto nuestro crecimiento en la vida de la Iglesia<\/strong>, la vida moral del cristiano no se desarrolla de modo individual sino <strong>en la \u201ccomuni\u00f3n de los santos\u201d que es la Iglesia. <\/strong><\/p>\n<p>Al participar de la vida de Cristo en la Iglesia (su Cuerpo m\u00edstico), participamos tambi\u00e9n, cada uno seg\u00fan su vocaci\u00f3n concreta, sus dones y sus carismas, en <strong>la misi\u00f3n de la Iglesia<\/strong>. La Iglesia es esencialmente misionera, evangelizadora, anunciadora de Cristo y \u201csacramento de la unidad del g\u00e9nero humano\u201d.<\/p>\n<p>Para ello, la Iglesia camina al lado de todas las personas, especialmente de los m\u00e1s pobres y necesitados. Est\u00e1 disponible para todas sus justas exigencias o expectativas. Se preocupa por su bien, dilatando as\u00ed m\u00e1s all\u00e1 de todo l\u00edmite los confines de su caridad.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-183753\" src=\"https:\/\/fundacioncarf.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/educacion-y-humanismo-cristiano-ramiro-pellitero-1.png\" alt=\"educacion-y-humanism\" width=\"720\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/fundacioncarf.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/educacion-y-humanismo-cristiano-ramiro-pellitero-1.png 720w, https:\/\/fundacioncarf.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/educacion-y-humanismo-cristiano-ramiro-pellitero-1-600x333.png 600w, https:\/\/fundacioncarf.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/educacion-y-humanismo-cristiano-ramiro-pellitero-1-300x167.png 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/p>\n<p>Cada cristiano est\u00e1 llamado, personalmente y en uni\u00f3n con los dem\u00e1s cristianos, a participar de esta vida que se entrega en uni\u00f3n con Cristo y por la acci\u00f3n del<a href=\"https:\/\/fundacioncarf.org\/el-agua-dulce-del-espiritu-santo\/\"> Esp\u00edritu Santo<\/a>. Con todo su obrar, tambi\u00e9n en medio de la vida ordinaria, el cristiano est\u00e1 llamado a colaborar en la edificaci\u00f3n del misterio de la Iglesia \u2013que es su madre, su cuerpo y su hogar, el santo pueblo de Dios y el templo del Esp\u00edritu Santo\u2013 y en su misi\u00f3n evangelizadora. Como dice el Documento de Aparecida todos los cristianos somos <strong><em>disc\u00edpulos misioneros.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>9. Como conclusi\u00f3n, en la perspectiva del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, la moral cristiana es <strong>\u201cvida nueva\u201d en Cristo<\/strong>, \u201cCamino, verdad y vida\u201d (Jn 14, 6), centro y referente primero y \u00faltimo de la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Para la fe cristiana, la vida plena, verdadera y eterna nace y madura en relaci\u00f3n con el \u201cconocimiento amoroso\u201d de Cristo (cf. Jn 17, 3), que es la finalidad de la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n cristiana de la persona (antropolog\u00eda cristiana) permite comprender y vivir la realidad de que cada persona lleva en su propio ser una <strong>llamada a realizarse a s\u00ed mismo seg\u00fan la imagen de Cristo<\/strong>. Esto significa una tensi\u00f3n a obrar seg\u00fan la verdad y el bien (7) \u201centrando\u201d libremente en la vida de Cristo y participando de su propia entrega.<\/p>\n<p>Desde su encuentro con Cristo y su progresiva identificaci\u00f3n con \u00c9l, cada creyente, movido por la acci\u00f3n constante del Esp\u00edritu Santo, puede, a trav\u00e9s de la propia vida <strong>anunciar al mundo la buena noticia<\/strong> de la salvaci\u00f3n universal, realizada por el Se\u00f1or (8).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"et_pb_row et_pb_row_36\">\n<p class=\"et_pb_column et_pb_column_1_3 et_pb_column_105  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough et_pb_column_empty\"><span style=\"font-size: revert; color: initial;\">Por eso la moral cristiana implica \u201cvivir y sentir con la Iglesia y en la Iglesia, lo cual, en no pocas situaciones, tambi\u00e9n nos llevar\u00e1 a sufrir en la Iglesia y con la Iglesia\u201d (6). Cristo en el centro de la educaci\u00f3n moral cristiana.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"et_pb_row et_pb_row_37\">\n<h3 class=\"et_pb_column et_pb_column_1_5 et_pb_column_108  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough et_pb_column_empty\"><span style=\"color: revert; font-size: revert; font-weight: revert;\">Responsabilidad por la sociedad y el mundo creado<\/span><\/h3>\n<div class=\"et_pb_column et_pb_column_3_5 et_pb_column_109  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough\">\n<div class=\"et_pb_module et_pb_text et_pb_text_40  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light\">\n<div class=\"et_pb_text_inner\">\n<p>Este anuncio tiene <strong>consecuencias para las estructuras y la din\u00e1mica del mundo<\/strong> natural creado, que ha de ser renovado en Cristo con la colaboraci\u00f3n de los hijos de Dios (cf. Rm 8, 19-22 y Ef 5, 9).<\/p>\n<p>De ah\u00ed que un cristiano tenga una <strong>especial responsabilidad en la promoci\u00f3n de la paz y de la justicia,<\/strong> en el servicio al bien com\u00fan, en la cultura de la vida y en el cuidado de la Tierra (ecolog\u00eda). Aqu\u00ed se sit\u00faa la educaci\u00f3n de la <strong>doctrina social<\/strong> de la Iglesia y m\u00e1s ampliamente de la <strong>moral social. <\/strong><\/p>\n<p>Por tanto, todo lo que se refiere a la familia y al trabajo, la econom\u00eda y la pol\u00edtica, la comunidad humana en todos sus niveles y el medio ambiente entra a formar parte de la moral cristiana no solo por razones \u00e9ticas, sino tambi\u00e9n como <strong>exigencias propias de la vocaci\u00f3n y de la misi\u00f3n del cristiano<\/strong>, llamado a la transformaci\u00f3n de la sociedad y del mundo creado como esbozo del Reino de Dios definitivo.<\/p>\n<p>El Catecismo de la Iglesia, al concluir su introducci\u00f3n sobre la educaci\u00f3n moral cristiana, recoge un texto de san Juan Eudes (s. XVII) que invita, reza y ruega para que<strong> pensemos en Jes\u00fas<\/strong>, de modo que podamos pensar mejor en nosotros mismos; para que conozcamos <strong>el deseo de Jes\u00fas<\/strong>, de manera que podamos desear lo que \u00e9l quiere; y as\u00ed podamos decir con el ap\u00f3stol: \u201cPara m\u00ed vivir es Cristo\u201d (Fl 1, 21).<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"et_pb_row et_pb_row_38\">\n<div class=\"et_pb_column et_pb_column_3_5 et_pb_column_112  et_pb_css_mix_blend_mode_passthrough\">\n<div class=\"et_pb_module et_pb_text et_pb_text_41 table-header  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light\">\n<div class=\"et_pb_text_inner\">(1) Cf. R. Gerardi, <em>La vocazione dell\u2019umo: la vita nello Spirito,<\/em> en R. Fisichella (a cura di), <em>Nuovo commento teologico-pastorale [al Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica],<\/em> Citt\u00e0 del Vaticano-Milano 2017, pp. 1269-1285.<br \/>(2) Cf. Ibid., pp. 1280-1281.<br \/>(3) Cf. p. 1282.<br \/>(4) p. 1283.<br \/>(5) Cf. Ib\u00eddem.<br \/>(6) Francisco, <em>Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Alemania <\/em>(29-VI-2019), n. 9.<br \/>(7) Cf. R. Gerardi, <em>La vocazione dell\u2019uomo.<\/em>.., pp. 1284-1285.<br \/>(8) Cf. p. 1285.\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Ramiro Pellitero Iglesias<\/strong>, profesor de Teolog\u00eda pastoral de la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad de Navarra.<\/p>\n\n\n\n<p>Publicado en <a href=\"https:\/\/iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Iglesia y nueva evangelizaci\u00f3n<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u4eca\u65e5\u3001\u591a\u304f\u306e\u4eba\u304c\u9053\u5fb3\u6559\u80b2\u3001\u7279\u306b\u30ad\u30ea\u30b9\u30c8\u6559\u306e\u9053\u5fb3\u6559\u80b2\u306b\u3064\u3044\u3066\u81ea\u554f\u81ea\u7b54\u3057\u3066\u3044\u307e\u3059\u3002\u30ad\u30ea\u30b9\u30c8\u6559\u9053\u5fb3\u306f\u4f55\u304b\u3089\u69cb\u6210\u3055\u308c\u3066\u3044\u308b\u306e\u304b\u3001\u502b\u7406\u5b66\u3084\u300c\u4eba\u9593\u9053\u5fb3\u300d\u306b\u4f55\u304b\u3092\u52a0\u3048\u3066\u3044\u308b\u306e\u304b\u3001\u305d\u306e\u4e3b\u8981\u306a\u3001\u305d\u3057\u3066\u8a00\u3046\u306a\u3089\u3070\u5177\u4f53\u7684\u306a\u5185\u5bb9\u306f\u4f55\u306a\u306e\u304b\u3001\u305d\u306e\u4eba\u9593\u5b66\u7684\u57fa\u790e\u306b\u52a0\u3048\u3066\u3001\u305d\u306e\u5185\u5bb9\u306b\u3064\u3044\u3066\u3082\u76f4\u63a5\u554f\u3046\u3053\u3068\u306f\u8208\u5473\u6df1\u3044\u3053\u3068\u3067\u3059\u3002\u3053\u308c\u3089\u306e\u5185\u5bb9\u3092\u8003\u616e\u3057\u3066\u3053\u305d\u3001\u4fe1\u4ef0\u6559\u80b2\u8005\u306f\u3001\u540c\u6642\u306b\u3053\u306e\u6559\u80b2\u306e\u305f\u3081\u306e\u65b9\u6cd5\u3068\u6559\u5177\u3092\u8003\u3048\u308b\u3053\u3068\u304c\u3067\u304d\u308b\u3002<\/p>","protected":false},"author":4,"featured_media":183333,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[172,120,121,6,178],"class_list":["post-182811","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","tag-congregaciones-religiosas","tag-sacerdote","tag-seminarista","tag-vida-cristiana","tag-voluntarios"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182811","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=182811"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182811\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":212608,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182811\/revisions\/212608"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/media\/183333"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=182811"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=182811"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/ja\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=182811"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}