{"id":229897,"date":"2026-05-28T02:00:00","date_gmt":"2026-05-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacioncarf.org\/?p=229897"},"modified":"2026-05-20T12:20:01","modified_gmt":"2026-05-20T10:20:01","slug":"encuesta-de-la-familia-cristiana-que-revive-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacioncarf.org\/id\/encuesta-de-la-familia-cristiana-que-revive-dios\/","title":{"rendered":"Apakah itu menghidupkan kembali keluarga?"},"content":{"rendered":"\n

Hace algunos a\u00f1os cay\u00f3 en mis manos el resultado de una encuesta, extendida a toda Europa, que preguntaba la confianza que ten\u00edan los encuestados sobre las diversas organizaciones que mantienen viva una sociedad.<\/p>\n\n\n\n

Los datos descubr\u00edan que un n\u00famero cada vez mayor de ciudadanos desconfiaba de forma creciente de los estados, de los gobiernos, de los organismos oficiales, etc. A la vez, un noventa por ciento de los entrevistados reconoc\u00eda abiertamente que hab\u00eda recuperado una mayor esperanza y una firme confianza en la familia<\/a>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n

No siempre es f\u00e1cil, y mucho menos conveniente, dar credibilidad total a las encuestas, y m\u00e1s si tenemos en cuenta la influencia de lo que llaman civilizaci\u00f3n woke<\/em><\/strong> y el reconocimiento legal a las uniones del mismo sexo, tan extendidas en los aglomerados humanos actuales. Hay muchos imponderables que influyen en los entrevistados y que, en no pocas ocasiones, condicionan sus respuestas.<\/p>\n\n\n\n

La familia como refugio de esperanza <\/h2>\n\n\n\n

Esta vez, los indicios son a favor de que los datos corresponden a la realidad: primero, porque se refiere a la familia; y segundo, porque la noticia, recogida solamente un d\u00eda en una parte de la prensa europea, desapareci\u00f3 al d\u00eda siguiente de la casi totalidad de los peri\u00f3dicos.<\/p>\n\n\n\n

\u00d3rganos de prensa que normalmente resaltan los divorcios, las separaciones familiares, las uniones fuera de cualquier moral, y de cualquier asomo de legalidad, etc., se han visto obligados a reconocer una realidad bien contraria de la que ellos divulgan con su propaganda. Menos mal que, al menos, han tenido la honradez de dar la noticia un d\u00eda; y eso les honra.<\/p>\n\n\n\n

Lo que Dios ha unido<\/h3>\n\n\n\n

Esta encuesta fue en su d\u00eda un indicio todav\u00eda muy peque\u00f1o, para que podamos hablar de un retorno del cari\u00f1o, en toda regla, a la instituci\u00f3n familiar, de un reconocimiento de las palabras de Jesucristo se\u00f1alando: \u00abLo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre\u00bb (Mateo<\/a> 19, 6).<\/strong> No podemos negar, sin embargo, que fue una se\u00f1al de un renacer del anhelo de tantos hombres y de tantas mujeres de encontrar un \u00e1mbito donde vivir con la serenidad necesaria para llevar adelante las alegr\u00edas, los sinsabores, las ansias y las calmas de cada d\u00eda. Y esta se\u00f1al sigue muy viva en estos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n

El hombre y la mujer, desde su creaci\u00f3n, llevan en su esp\u00edritu <\/a>el recuerdo y la memoria de una familia. Todos hemos llegado a esta tierra en un cauce ya determinado y bien preciso; ninguno nos hemos hecho la primera cuna que acogi\u00f3 nuestro cuerpo; y hemos venido al mundo con una herencia que no nos abandonar\u00e1 nunca: la sangre y el adn de nuestros padres<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n

Memoria de la vida<\/h3>\n\n\n\n

Cada uno puede eliminar de su memoria recuerdos amargos o alegres de su vida; lo que no podr\u00e1 jam\u00e1s eliminar es la memoria de quienes le han dado la vida. Y, si en alguna ocasi\u00f3n pretendemos olvidarnos, bastar\u00e1 un gesto, una sonrisa, un llanto, un modo de caminar, un suspiro, para que la memoria de nuestros progenitores vuelva a estar delante de nosotros, con la sonrisa amable de quienes se saben transmisores de algo que les supera: el don divino del vivir.<\/p>\n\n\n\n

Es cierto que no todo son rosas dentro de los n\u00facleos familiares. Yo reconozco que me adolora ver hermanos divididos<\/strong> por cuestiones de dinero, de propiedades, de rencillas, etc.; parientes que no se hablan desde hace a\u00f1os porque alguien dijo una palabra de m\u00e1s, o de menos. Son las grietas de la vida que todos hemos de ayudar a reparar: perdonando, pidiendo perd\u00f3n, rezando.<\/p>\n\n\n\n

El v\u00ednculo ante Dios y los hombres<\/h3>\n\n\n\n

Tengo la impresi\u00f3n de que, de verdad y no obstante el n\u00famero de divorcios que se dan en nuestros d\u00edas, que la nostalgia de la familia est\u00e1 reviviendo en muchos corazones e inteligencias j\u00f3venes<\/strong>, que dejan de vivir \"en pareja\" y se casan en la Iglesia; que rompen los ego\u00edsmos de pensar exclusivamente en s\u00ed mismos, y son conscientes de que la familia la construye un v\u00ednculo ante Dios, y que llevar adelante la enfermedad de una esposa, de una madre, de un padre, de un hijo, hace revivir en el esp\u00edritu ese deseo de Cristo sobre la familia: \u00ablo que Dios ha unido que no lo separe el hombre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Una vez m\u00e1s volvemos a poner los ojos en esa instituci\u00f3n que Dios tuvo la buena idea de establecer ya en el para\u00edso terrenal: la familia construida ante la mirada de Dios, sobre el amor de un hombre y de una mujer; y en cuyo seno, ya desde los albores de su vida, el cristiano comienza a vivir ese misterio maravilloso de la solidaridad humana, de la comuni\u00f3n de los santos.<\/p>\n\n\n\n

Y el ejemplo que dan tantos padres y tantas madres que llevan con serenidad la enfermedad de sus esposas, de sus esposos, de sus hijos, de sus hijas, es un canto a la fidelidad matrimonial,<\/strong> a la Voluntad de Dios que, adem\u00e1s de conmovernos a quienes les conocemos, es una llave maestra para la amistad amorosa con Dios y para abrir las puertas del Cielo<\/a>.<\/p>\n\n\n\n


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Ernesto Juli\u00e1<\/strong>, (ernesto.julia@gmail.com) | Publicado anteriormente en Religi\u00f3n Confidencial<\/strong><\/a>.<\/p>\n\n\n\n


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