{"id":200120,"date":"2024-11-08T13:25:25","date_gmt":"2024-11-08T12:25:25","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.fundacioncarf.org\/?p=200120"},"modified":"2024-11-08T14:26:31","modified_gmt":"2024-11-08T13:26:31","slug":"guardini-el-encuentro-y-su-papel-en-la-pedagogia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/guardini-el-encuentro-y-su-papel-en-la-pedagogia\/","title":{"rendered":"Guardini: the encounter and its role in pedagogy"},"content":{"rendered":"\n
Dejemos a un lado, aunque el autor lo considera brevemente, el encuentro entre dos objetos materiales, entre dos plantas, entre dos animales, que en cada caso sigue unas leyes diversas seg\u00fan sus respectivos modos de ser.<\/p>\n\n\n\n
Hablamos de encuentro<\/a>, se nos dice, propiamente cuando un hombre contacta con la realidad<\/strong>. No es todav\u00eda un encuentro si solo busca, por ejemplo satisfacer su hambre, aunque puede ir m\u00e1s all\u00e1 del instinto. Como todav\u00eda no lo es tampoco un simple choque entre dos personas.<\/p>\n\n\n\n Dos condiciones iniciales\u00a0<\/strong>para que se d\u00e9 un encuentro (personal), seg\u00fan Romano Guardini<\/a>, ser\u00edan: 1) el toparse con\u00a0la realidad<\/strong>\u00a0m\u00e1s all\u00e1 de una interacci\u00f3n simplemente mec\u00e1nica, biol\u00f3gica o psicol\u00f3gica; 2) establecer una\u00a0distancia<\/strong>\u00a0respecto a esa realidad, fijarse en su\u00a0singularidad<\/strong>, tomar\u00a0postura<\/strong>\u00a0ante ella y adoptar una\u00a0conducta<\/strong>\u00a0pr\u00e1ctica respecto a ella.<\/p>\n\n\n\n Para todo ello se requiere\u00a0la libertad.\u00a0<\/em><\/strong>En la libertad se pueden ver dos lados: una\u00a0libertad material<\/em>, por la que podamos entrar en relaci\u00f3n con todo lo que nos rodea;\u00a0una libertad formal<\/em>, como facultad de actuar (o no) desde la energ\u00eda inicial propia de la persona. A veces la persona puede llegar a la convicci\u00f3n de que no se debe confiar en todo lo que sale al encuentro: \u00abPuede cerrar las puertas de su coraz\u00f3n, y dejar fuera el mundo. La antigua Stoa [escuela del estoicismo] lo hizo as\u00ed, y as\u00ed se comporta la ascesis religiosa, para dirigir el amor solo a Dios\u00bb [1].<\/p>\n\n\n\n El encuentro puede partir solamente\u00a0de parte de la persona<\/strong>, por ejemplo, frente a una cosa que despierta nuestro inter\u00e9s, como una fuente, un \u00e1rbol o un p\u00e1jaro y se puede convertir en una imagen de algo m\u00e1s profundo o incluso puede ayudar a comprender radicalmente la existencia. Esto, siempre que se venza la costumbre, la indiferencia o el esnobismo, la presunci\u00f3n engre\u00edda y llena de s\u00ed mismo [2]. Tales son los enemigos principales del encuentro.<\/p>\n\n\n\n Pero el encuentro puede ser tambi\u00e9n bilateral,<\/strong> y entonces surge una relaci\u00f3n especial, en la que dos personas se valoran m\u00e1s profundamente, m\u00e1s all\u00e1 de su mera presencia o sus funciones sociales: se convierten en un \u201ct\u00fa\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n Como\u00a0contenidos del encuentro<\/strong>\u00a0Guardini enumera: <\/p>\n\n\n\n Adem\u00e1s, el encuentro requiere que se d\u00e9\u00a0un buen momento<\/strong>, un momento propicio, que se constituye a partir de miles de elementos m\u00e1s o menos conscientes o inconscientes: vivencias del pasado e im\u00e1genes, energ\u00edas y tensiones, necesidades, ambiente, estado de \u00e1nimo, elementos creativos y afectivos, etc. De ah\u00ed la dificultad o la imposibilidad de confeccionar <\/strong>un encuentro, y la apertura del encuentro hasta acercarse a la Providencia y a la suerte.<\/p>\n\n\n\n El encuentro requiere, pues, a la vez, la libertad y la espontaneidad<\/strong>, en el sentido de que solo acontece si no se busca, como ser\u00eda el encuentro con una flor azul que abre el camino hacia el tesoro.<\/p>\n\n\n\n El fen\u00f3meno del encuentro\u00a0puede ser descrito por su lado metaf\u00edsico<\/strong>, es decir, lo que se refiere al ser mismo del encuentro: \u00bfporqu\u00e9 es como es?, \u00bfc\u00f3mo ha surgido?, Esto lo testimonia la experiencia de los sabios. Sobre todo, que las grandes cosas tienen que ser\u00a0regaladas<\/strong>, no son exigibles ni pueden ser forzadas.<\/p>\n\n\n\n \u00abEsto apunta a una creatividad objetiva que est\u00e1 por encima de la individual y humana; a una instancia que dirige, condensa y \u2018escribe\u2019 la situaci\u00f3n con una sabidur\u00eda y una originalidad ante cuya soberan\u00eda las acciones humanas resultan bobas y elementales. <\/p>\n\n\n\n Por esto todo encuentro aut\u00e9ntico despierta el sentimiento de\u00a0hallarse uno ante algo inmerecido<\/strong>, y tambi\u00e9n de\u00a0gratitud<\/strong>\u00a0o, al menos, de\u00a0sorpresa<\/strong>\u00a0por lo curiosamente y bien que ha salido todo. <\/p>\n\n\n\n Estas reacciones no es necesario que se den siempre en el plano consciente; pero conforman una actitud (un elemento que, seg\u00fan lo que resulte y las circunstancias, puede hacerse arrollador\u00bb 3].<\/p>\n\n\n\n El encuentro puede describirse, como tambi\u00e9n hace Guardini,\u00a0por su lado psicol\u00f3gico<\/strong>: pues el encuentro se sustrae ante lo que llamamos\u00a0concentraci\u00f3n<\/strong>, ya que esta tensiona, ordena y cierra. El encuentro resiste a la b\u00fasqueda de lo \u00fatil, lo sistem\u00e1tico, lo pedante y diligente. <\/p>\n\n\n\n \u00abFrecuentemente los encuentros se regalan a personas que no se esfuerzan en conseguirlos, que incluso puede que aparentemente no los merezcan (la felicidad)\u2026\u00bb [4]. Se siente que ha sido una encrucijada regalada de libertad y necesidad<\/strong>: se han dado muchas circunstancias, quiz\u00e1 aparentemente casuales, para que sucediera, y surge el sentimiento curioso de que \u00abno pod\u00eda ser de otra manera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El encuentro tiene, en tercer lugar,\u00a0relaci\u00f3n con lo espiritual y con lo religioso,<\/strong>\u00a0en cuanto que supone un logro o un \u00e9xito de lo personal, gracias a un factor que no viene simplemente del trabajo o de la previsi\u00f3n humana, que podr\u00eda degenerar en puro h\u00e1bito sin alegr\u00eda ni emociones. <\/p>\n\n\n\n Este factor, respetando la libertad, orienta la existencia hacia\u00a0una cierta plenitud<\/strong>, sin dejarla convertirse, por el otro extremo, en una aventura inestable y juguete del momento. Por eso el encuentro afecta al\u00a0centro espiritual<\/strong>\u00a0o\u00a0interior<\/strong>\u00a0de la persona. Entonces todo se convierte en misterio; y a eso responde la admiraci\u00f3n, el agradecimiento, la emoci\u00f3n\u00bb. Guardini aduce el acontecimiento narrado por\u00a0san Agust\u00edn<\/strong>, de c\u00f3mo se le quit\u00f3 un fuerte dolor de muelas despu\u00e9s de acudir a la oraci\u00f3n propia y ajena (cf.\u00a0Confesiones,<\/em>\u00a0IX, 4, 12).<\/p>\n\n\n\n Para mostrar lo que considera como \u00abla m\u00e9dula del sentido del encuentro\u00bb, Guardini recurre a unas palabras de\u00a0Jes\u00fas camino de Jerusal\u00e9n<\/strong>. Conviene notar que estas palabras tiene siempre para Guardini un significado especial, pues se vinculan a un momento trascendental de su vida, en que experiment\u00f3 una conversi\u00f3n a la vez intelectual y espiritual [6]: \u00abQuien quisiere poner a salvo su vida (psyche<\/em>, vida o alma), la perder\u00e1; mas quien perdiere su vida por mi causa, la hallar\u00e1<\/strong>\u00bb, Mt 16, 25).<\/p>\n\n\n\n Se refieren estas palabras a la manera de comportarse el hombre en la relaci\u00f3n con Cristo y, seg\u00fan Guardini, son\u00a0claves para entender la existencia humana\u00a0<\/strong>en general. Vienen a significar: \u00abQuien se aferra a su s\u00ed mismo en su propio ser, lo perder\u00e1; quien lo pierde por causa de Cristo, lo encuentra\u00bb [7].<\/p>\n\n\n\n Y explica Guardini esta expresi\u00f3n en cierto modo parad\u00f3jica (pues es\u00a0el perderse<\/strong>\u00a0lo que\u00a0<\/em>lleva a encontrarse<\/strong>): \u00abEl hombre llega a ser \u00e9l mismo\u00a0liber\u00e1ndose de su ego\u00edsmo.\u00a0<\/strong>Pero no en forma de ligereza, de superficialidad y vac\u00edo existencial, sino en pro de algo que merece que por su causa corra uno el riesgo de no ser \u00e9l\u00bb [8].<\/p>\n\n\n\n \u00bfC\u00f3mo puede uno liberarse de s\u00ed mismo en este sentido? Esto, responde Guardini, puede suceder de formas muy diversas. Por ejemplo, ante un \u00e1rbol<\/strong>, puedo pensar simplemente en comprarlo, aprovecharlo, etc., es decir en su relaci\u00f3n conmigo. Pero tambi\u00e9n puedo considerarlo de otra manera, en s\u00ed mismo, contemplando su estructura, su belleza, etc.<\/p>\n\n\n\n Otro ejemplo que pone Guardini es el de\u00a0dos estudiantes\u00a0<\/strong>universitarios: uno trabaja con la vista puesta en su futuro, en sus oportunidades y en el provecho que puede sacar de tal asignatura o tal examen, y acabar\u00e1 siendo un buen abogado, m\u00e9dico o lo que sea. Al otro le interesan los temas en s\u00ed, la investigaci\u00f3n, la verdad, y puede llegar a realizar una carrera razonable. <\/p>\n\n\n\n Para el primero, la ciencia es un medio con vistas a un fin, que consiste en afirmarse a s\u00ed mismo en la vida. El segundo se abre al objeto, poniendo en el centro no a s\u00ed mismo sino la verdad. <\/strong>Y este se autorrealiz\u00f3 al crecer su yo en contacto con los avances de sus planteamientos e investigaciones.<\/p>\n\n\n\n Otros ejemplos servir\u00edan, apunta Guardini, en relaci\u00f3n con\u00a0la amistad\u00a0<\/strong>y\u00a0el amor<\/strong>\u00a0(la amistad calculadora y la aut\u00e9ntica; el amor basado en el apetito y el amor personal).<\/p>\n\n\n\n \u00abLa amistad nace solamente cuando reconozco al otro como persona<\/strong>; le reconozco la libertad de existir en su identidad y esencia; consiento que se convierta en un centro de gravedad por derecho propio y experimento una solicitud viva para que esto ocurra realmente\u2026 Entonces se convierten la forma y la estructura de la relaci\u00f3n personal, y el estado de \u00e1nimo con el que la abordo. <\/p>\n\n\n\n La relaci\u00f3n se centra en la otra persona. Al darme cuenta de esto, me distancio continuamente de m\u00ed mismo y de este modo me encuentro a m\u00ed mismo, como amigo, en lugar de como explotador; libre en lugar de atado a mi propio beneficio; verdaderamente magn\u00e1nimo, m\u00e1s que lleno de pretensiones\u00bb[ 9].<\/p>\n\n\n\n Guardini concluye su reflexi\u00f3n ofreciendo una interpretaci\u00f3n conclusiva del sentido \u00faltimo del encuentro, dir\u00edamos nosotros, a la luz de una antropolog\u00eda cristiana. Es, por tanto, importante como clave para una pedagog\u00eda de la fe. <\/p>\n\n\n\n Primero desde un nivel antropol\u00f3gico. Y luego, antropol\u00f3gico-teol\u00f3gico, en relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n cristiana: \u00abEl hombre est\u00e1 hecho de manera tal que de entrada se manifiesta a s\u00ed mismo en una forma inicial, como\u00a0un proyecto<\/strong>. Si se aferra a ese proyecto, permanece encerrado en s\u00ed mismo y no pasa a la entrega, se hace cada vez m\u00e1s estrecho y mezquino. Ha \u2018conservado su alma\u2019, pero la ha ido perdiendo cada vez m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n En cambio,\u00a0si se abre, si se entrega a algo, se convierte en campo donde puede aparecer lo otro<\/strong>\u00a0(el pa\u00eds que ama, la obra a la que sirve, la persona a la que est\u00e1 unido, la idea que lo inspira), y entonces se hace cada vez m\u00e1s profunda y propiamente \u00e9l mismo\u00bb [10]. Adem\u00e1s, en el encuentro con el mundo circundante, el hombre encarna lo que es y crea haciendo\u00a0cultura<\/strong>\u00a0en su sentido m\u00e1s amplio [11].<\/p>\n\n\n\n \u00abEste salir de uno mismo puede ser cada vez m\u00e1s completo. Puede alcanzar una\u00a0intensidad religiosa<\/strong>. Tengamos en cuenta que el t\u00e9rmino con que se expresa una muy elevada forma de conmoci\u00f3n religiosa es el de \u2018\u00e9xtasis\u2019, que significa precisamente ser sacado de uno mismo, estar fuera de s\u00ed. <\/p>\n\n\n\n Hay que pensar que, como sucede en todas las relaciones, el \u00e9xtasis no es unilateral, es decir que no afecta s\u00f3lo a la persona que sale fuera de s\u00ed misma en busca de quien le sale al encuentro, sino que tambi\u00e9n \u00e9ste sale de s\u00ed mismo; su ser sale fuera del arcano de su propio yo. Se revela, se abre\u00bb [12].<\/p>\n\n\n\n El hombre se hace verdaderamente hombre\u00a0cuando sale de s\u00ed mismo<\/strong>\u00a0respondiendo en los acontecimientos propiamente humanos. Pues bien: \u00abEl encuentro es el comienzo de ese proceso<\/strong>; o, al menos, puede serlo. <\/p>\n\n\n\n Representa el primer toque por parte de lo que nos sale al paso, en virtud del cual el individuo es llamado a salir de su inmediato yo y renunciar a su ego\u00edsmo, animado a ir m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo en pos de lo que le sale al encuentro y se le abre\u00bb [13].<\/p>\n\n\n\n Sin duda todo ello puede ser educado en el sentido de facilitado, fomentado, orientado mediante una pedagog\u00eda del encuentro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n En sus escritos pedag\u00f3gicos, Guardini muestra el papel que juega el encuentro en el conjunto de la educaci\u00f3n. Sobre la base constituida por la forma<\/strong> (estructura de la existencia personal concreta) que se va desplegando en la \u00abformaci\u00f3n con la ayuda de la educaci\u00f3n, la persona se realiza tambi\u00e9n gracias al encuentro, en medio del movimiento del hacerse y de la multiplicidad de sus fases en la diversidad de factores del propio ser y en la pluralidad de sus determinaciones\u00bb [14].<\/p>\n\n\n\n Todo ello compete a la pedagog\u00eda del aspecto subjetivo o inmanente de la persona.<\/strong><\/p>\n\n\n\n A esto habr\u00e1 que a\u00f1adir el\u00a0aspecto objetivo o transcendente\u00a0<\/strong>de la persona (en relaci\u00f3n con las ideas, normas y valores: la realidad, el mundo, los hombres, la historia, la cultura, Dios, la Iglesia, etc., que valen por s\u00ed y no ante todo por su significado para m\u00ed). <\/p>\n\n\n\n Esto segundo se lleva a cabo mediante la pedagog\u00eda de\u00a0la aceptaci\u00f3n<\/strong>\u00a0(acogida de lo objetivo, tal como es) y\u00a0del servicio\u00a0<\/strong>(entrega a lo que me pide la realidad)[15]. \u00a0En ese aspecto transcendente, dir\u00e1 Guardini, se funda\u00a0la dignidad humana.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n La educaci\u00f3n debe ense\u00f1ar el discernimiento<\/a><\/strong> de cu\u00e1l debe ser el centro de gravedad de cada acci\u00f3n personal, teniendo en cuenta el conjunto: la forma personal, el encuentro o el servicio. Ense\u00f1ar a tomar con aut\u00e9ntica libertad esas decisiones: eso es lo propio de la pedagog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n REFERENCIAS:<\/strong><\/p>\n\n\n\n (*) Cf. R. Guardini, \u201cEl encuentro\u201d en Id., \u00c9tica. Lecciones en la Universidad de M\u00fanich<\/em> (redcoge textos de 1950-1962), BAC, Madrid 1999 (original alem\u00e1n de 1993), pp. 186-197; Id., \u201cL\u2019incontro\u201d (ensayo publicado en alem\u00e1n en 1955),en Id., Persona e libert\u00e0. Saggi di fondazione della teoria pedagogica,<\/em> a cura di C. Fedeli, ed. La Scuola, Brescia 1987, pp. 27-47. Don Ramiro Pellitero Iglesias<\/strong>, profesor de Teolog\u00eda pastoral en la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad de Navarra.<\/p>\n\n\n\n Publicado en su blog Iglesia y nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" To educate is to educate from and for the encounter. It is recognized that one of the most important pedagogical texts of Romano Guardini, which is still valid today, is the one dedicated to the encounter. <\/p>","protected":false},"author":719,"featured_media":200125,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"give_campaign_id":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[205,196,171,6],"class_list":["post-200120","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","tag-amistad","tag-dios","tag-encuentro","tag-vida-cristiana"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/200120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/719"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=200120"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/200120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":200159,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/200120\/revisions\/200159"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/200125"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=200120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=200120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacioncarf.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=200120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}\n
Dimensiones del encuentro: metaf\u00edsica, psicolog\u00eda y religiosa<\/h3>\n\n\n\n
Esto es as\u00ed, se\u00f1ala Guardini, \u00abporque en el encuentro lo que brota no es \u00fanicamente lo esencial y singular, sino tambi\u00e9n\u00a0el misterio<\/strong>\u00bb [5]. \u00abEn el momento en que yo me encuentro con una cosa o con una persona, \u00e9stas pueden adquirir una nueva dimensi\u00f3n,\u00a0la religiosa<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n
<\/figure>\n\n\n\nLa m\u00e9dula del sentido del encuentro<\/h3>\n\n\n\n
<\/figure>\n\n\n\nEl encuentro en la pedagog\u00eda<\/h2>\n\n\n\n
\n\n\n\n
[1] Persona e libert\u00e0, <\/em>32.
[2] Cf. Ib., 34.
[3] \u00c9tica<\/em>, p. 192.
[4] Ibid.
[5] Ib., 193.
[6] Cf. https:\/\/iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com\/2018\/10\/50-aniversario-de-romano-guardini.html<\/a>.
[7] \u00c9tica<\/em>, o. c., p. 194.
[8] Ib., 195. <\/em>Recu\u00e9rdese, al respecto, lo que dir\u00e1 diez a\u00f1os despu\u00e9s el Concilio Vaticano II en Gaudium et spes,<\/em> 24: \u201cEl hombre, \u00fanica criatura terrestre a la que Dios ha amado por s\u00ed mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de s\u00ed mismo a los dem\u00e1s\u201d.
[9] Persona e libert\u00e0,<\/em> 45.
[10] \u00c9tica<\/em>, 196.
[11] Cf. R. Guardini, Fundamentaci\u00f3n de la teor\u00eda de la formaci\u00f3n<\/em>, Eunsa<\/a>, Pamplona 2020, 51s.
[12] \u00c9tica<\/em>, 196. As\u00ed ha sucedido, en efecto, con la Revelaci\u00f3n cristiana (en la que Dios se autocomunica al hombre) y, de otro modo, en toda aut\u00e9ntica toma de conciencia sobre la propia vocaci\u00f3n.
[13] \u00c9tica<\/em>., 197.
[14] Fundamentaci\u00f3n de la teor\u00eda de la formaci\u00f3n,<\/em> 80s.
[15] Cf. Ib., 82-88.<\/p>\n\n\n\n
\n\n\n\n