¿Cómo vivir la Navidad?

El sentido de la Navidad cristiana. Traía la verdad, el bien, la luz y la paz que el mundo necesita. Él vino a liberar a todos los hombres y mujeres de las tiranías que lleva consigo el pecado. Ofreció su vida también por sus perseguidores y por quienes lo odiaban, para que también ellos pudieran alcanzar la salvación. Para que pudieran tener una vida feliz y perdurable.

Por eso hoy la Navidad cristiana

Es fiesta de amor y libertad, de hablar con soltura y confianza de las cosas buenas que bullen en el corazón, sin acobardarse ante ambientes adversos. Un buen momento para reconocer qué buena y qué gozosa es la realidad del matrimonio y de la familia, qué hermosa la sonrisa de un niño, qué tierna la mirada afectuosa del abuelo enfermo que apenas balbucea. Una oportunidad para contemplar a la sociedad en que vivimos con realismo y alegría: aunque no falten dificultades es mucho lo que se puede hacer para construir, con el esfuerzo de todos, un mundo en el que valga la pena vivir.

"Jesús, Tú, recostado en un pesebre, eres el pan de mi vida"

Papa Francisco Homilía Misa de Navidad 2018

La Navidad cristiana

 Trae una invitación a todos los hombres de buena voluntad para que recapacitemos, para que, respetando las diferencias, opiniones y modos de ser de cada uno, busquemos decididamente lo importante: el auténtico bien de todo ser humano, por encima de egoísmos personales. Es fiesta de optimismo, de luz, de reconciliación, de alegría y de paz.

navidad cristiana

"Navidad eres tú cuando iluminas con tu vida el camino de la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad."

Papa Francisco

Algunos consejos

Y ese optimismo, alegría y paz serán reales si dejamos que Jesús nazca en nuestros corazones, que los ilumine.

Estos consejos son:
a) Poner el nacimiento y explicarlo a los niños, y rezar allí reviviendo la escena
b) Ir a la Misa del Gallo, o cuidar especialmente la Misa de ese día. Preparándose bien con una buena confesión
c) Dar algo de lo nuestro a los necesitados, especialmente de nuestro tiempo y afecto a la familia y a quienes tenemos cerca.


Don Francisco Varo Pineda
Director de Investigación
Universidad de Navarra
Facultad de Teología
Profesor de Sagrada Escritura

Los jóvenes y la vida real

Con los jóvenes de Hungría, casi en un previo de la JMJ de Lisboa, el Papa estuvo claro y entusiasta (cfr. Discurso en el Papp László Budapest Sportaréna, 29-IV-2023). No dejó de hablarles de sus raíces (condición de vida) y ante todo, de Cristo. El papa Francisco a los jóvenes de hungria les dijo que las respuestas preconfeccionadas no sirven. Que «Cristo es Dios en carne y hueso; es el Dios vivo que se hace cercano a nosotros; es el Amigo, el mejor de los amigos; es el Hermano, el mejor de los hermanos; y es muy bueno haciendo preguntas. En el Evangelio, de hecho, Él, que es el Maestro, hace preguntas antes de dar respuestas».

papa francisco a los jóvenes

A los que desean cosas grandes, jóvenes y no tan jóvenes, les enseña que «uno no se hace grande pasando por encima de los demás, sino abajándose hacia los demás; no a costa de los demás, sino sirviendo a los demás (cfr. Mc 10,35-45)».

El papa Francisco a los jóvenes

Jesús nos enseña a arriesgar, apuntar alto; pero también a entrenar. A hacer equipo sin encerrarse en un grupito de amigos y en un teléfono celular. Además el papa Francisco a los jóvenes ha querido decirles: «No tengan miedo de ir contracorriente, de encontrar cada día un tiempo de silencio para hacer un alto y rezar». Aunque hoy todo parece empujarnos a ser eficientes como máquinas, no somos máquinas. Al mismo tiempo, es verdad que con frecuencia nos quedamos como si nos faltase la gasolina, y por eso necesitamos recogernos en silencio.

Para el Papa, «El silencio es el terreno en el cual se pueden cultivar relaciones provechosas, porque nos permite confiarle a Jesús lo que vivimos, llevarle rostros y nombres, depositar en Él nuestras angustias, pensar en nuestros amigos y hacer una oración por ellos».

Documental papa Francisco Amén

Además, «el silencio nos da la posibilidad de leer una página del Evangelio que le hable a nuestra vida; de adorar a Dios, encontrando así la paz en nuestro corazón».

Pero el papa Francisco a los jóvenes les añade que quizás «el silencio te permite escoger un libro que no estás obligado a leer, pero que te ayuda a leer el corazón humano; a observar la naturaleza para no estar sólo en contacto con las cosas hechas por el hombre y descubrir así la belleza que nos rodea».

Pero, ojo, remarca el Papa con mucha fuerza a todos los jóvenes: «El silencio no es para quedarse pegado al celular y a las redes sociales. No, por favor. La vida es real, no virtual; no sucede en una pantalla, ¡la vida sucede en el mundo! Por favor, no virtualizar la vida. Lo repito: no virtualizar la vida, que es concreta. ¿Entendido?»

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Es esta una llamada del papa Francisco al realismo, realismo que necesita, como se ve, del silencio; porque «el silencio, es la puerta de la oración, y la oración es la puerta del amor». En la oración, aconseja Francisco, «no tengan miedo de llevar a Jesús todo lo que pasa en vuestro mundo interior: los afectos, los miedos, los problemas, las expectativas, los recuerdos, las esperanzas, todo, también los pecados. Él entiende todo. La oración es diálogo de vida, la oración es vida».

Amar y servir

Realismo y vida. El peligro hoy, advierte el papa Francisco a los jóvenes, es ser «personas falsas, que confían demasiado en sus propias capacidades y a la vez viven de las apariencias para quedar bien; alejan a Dios de su corazón porque solamente se ocupan de sí mismos». En cambio el Señor, como se ve en los Evangelios, hace cosas grandes con nosotros si somos auténticos, si reconocemos nuestras limitaciones y vamos adelante luchando contra nuestros pecados y defectos.

¿Que le pide el Papa Francisco a los jóvenes de hoy?

Y para concretar y finalizar el papa Francisco a los jóvenes les anima a preguntarse: «¿Qué hago yo por los demás?, ¿qué hago yo por la sociedad, ¿qué hago yo por la Iglesia?, ¿qué hago por mis enemigos? ¿Vivo pensando en mi propio bien o me arriesgo por alguien, sin calcular mis propios intereses? (…) Preguntémonos por nuestra gratuidad, por nuestra capacidad de amar, amar según Jesús, es decir, amar y servir. Como el joven del Evangelio que se fía de Jesús. Y le da a lo poco que tenía para almorzar. Y entonces Jesús hace aquel milagro de la multiplicación de los alimentos (cf. Jn 6, 9)».


Ramiro Pellitero, cedido por el blog Iglesia y nueva evangelización, 21-V-2023.

La fiesta del Cuerpo y de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo

Corpus 2023: El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna (Jn 6, 51-58)

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Si alguno come este pan vivirá eternamente; y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Los judíos se pusieron a discutir entre ellos: —¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Jesús les dijo: —En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.  Igual que el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí.  Éste es el pan que ha bajado del cielo, no como el que comieron los padres y murieron: quien come este pan vivirá eternamente.

Discurso del Pan de Vida

En la fiesta del Corpus celebramos que Cristo revela el misterio de la Eucaristía. Sus palabras son de un realismo tan fuerte que excluyen cualquier interpretación en sentido figurado. Los oyentes entienden el sentido propio y directo de las palabras de Jesús (v. 52), pero no creen que tal afirmación pueda ser verdad.

De haberlo entendido en sentido figurado o simbólico no les hubiera causado tan gran extrañeza ni se hubiera producido la discusión. De aquí también nace la fe de la Iglesia en que mediante la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este sacramento.

«El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: “Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación” (DS 1642)» Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1376.

En este discurso Jesús compara tres veces (cfr vv. 31-32.49.58) el verdadero Pan de Vida, su propio Cuerpo, con el maná, con el que Dios había alimentado a los hebreos diariamente durante cuarenta años en el desierto. Así, hace una invitación a alimentar frecuentemente nuestra alma con el manjar de su Cuerpo.

«De la comparación del Pan de los Ángeles con el pan y con el maná fácilmente podían los discípulos deducir que, así como el cuerpo se alimenta de pan diariamente, y cada día eran recreados los hebreos con el maná en el desierto, del mismo modo el alma cristiana podría diariamente comer y regalarse con el Pan del Cielo. A más de que casi todos los Santos Padres de la Iglesia enseñan que el “pan de cada día”, que se manda pedir en la oración dominical, no tanto se ha de entender del pan material, alimento del cuerpo, cuanto de la recepción diaria del Pan Eucarístico» S. Pío X, Sacra Tridentina Synodus, 20-XII-1905.

El domingo después de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra el Corpus, la solemnidad del santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Ese es su título completo, aunque solemos referirnos a ella utilizando su anterior nombre latino, "Corpus Christi". Es interesante saber que su título más antiguo fue Festum Eucharistiae.

Don Francisco Varo Pineda
Director de Investigación
Universidad de Navarra
Facultad de Teología
Profesor de Sagrada Escritura

Pentecostés: El amigo que acompaña, orienta y anima

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. Y de repente sobrevino del cielo un ruido, como de un viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en la que se hallaban. Entonces se les aparecieron unas lenguas como de fuego, que se dividían y se posaban sobre cada uno de ellos. Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les hacía expresarse
Hch 2,1-4

Pentecostés o shebuot

Era para los judíos una de las tres grandes fiestas. Al principio agradecimiento por la recolección cereal (primicias), pero a eso se unió la fiesta por la donación de la Torah, el “manual de instrucciones” del mundo y del hombre, que otorgaba la sabiduría a Israel. Pentecostés era la fiesta de la Alianza de vivir siempre conforme a la voluntad de Dios manifestada en su Ley.

La fiesta del Sinaí

Las imágenes que utiliza san Lucas para indicar la irrupción del Espíritu Santo en Pentecostés —el viento y el fuego— aluden al Sinaí, donde Dios se había revelado al pueblo de Israel y le había concedido su alianza (cf. Ex 19, 3 ss). La fiesta del Sinaí, que Israel celebraba cincuenta días después de la Pascua, era la fiesta del Pacto. Al hablar de lenguas de fuego (cf. Hch 2, 3), san Lucas quiere presentar el Cenáculo como un nuevo Sinaí, como la fiesta de la Alianza que Dios hace con su Iglesia, a la que nunca abandonará.

Palabras del Papa Francisco en Pentecostes, accion del espíritu santo, 2021 Roma

El Santo Padre pide a todos los pastores y fieles de la Iglesia católica, a unirse, este Pentecostés 2023,  en oración junto con los Ordinarios Católicos de Tierra Santa, para invocar al Espíritu Santo, “para que israelíes y palestinos puedan encontrar el camino del diálogo y del perdón”.

El día de Pentecostés

Con la fuerza del Espíritu Santo en Pentecostés se hacen entender por todos, sea cual sea su origen y mentalidad: El día de Pentecostés habitaban en Jerusalén judíos, hombres piadosos venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido se reunió la multitud y quedó perpleja, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

Estaban asombrados y se admiraban diciendo: -¿Es que no son galileos todos éstos que están hablando?  ¿Cómo es, pues, que nosotros les oímos cada uno en nuestra propia lengua materna? "Partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y la parte de Libia próxima a Cirene, forasteros romanos, así como judíos y prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios (Hch 2,5-11).

Los sacerdotes, la sonrisa de Dios en la Tierra

Pon cara a tu donativo. Ayúdanos a formar sacerdotes diocesanos y religiosos.

La acción del Espíritu Santo en Pentecostés

Lo que sucede ese día, con la acción del Espíritu Santo en Pentecostés, es la antítesis de lo que había contado la Biblia en los orígenes de la humanidad: Por aquel entonces toda la tierra hablaba una sola lengua y con las mismas palabras. Al desplazarse desde oriente encontraron una vega en el país de Sinar y se establecieron allí.

Entonces se dijeron unos a otros: -¡Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego! De esta forma, los ladrillos les servían de piedras y el asfalto de argamasa. Luego dijeron: -¡Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo! Así nos haremos famosos, para no dispersarnos por toda la faz de la tierra. Bajó el Señor a ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres estaban edificando; y dijo el Señor: -Forman un solo pueblo, con una misma lengua para todos, y esto es sólo el comienzo de su obra; ahora no les será imposible nada de lo que intenten hacer.

¡Bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros! De esta manera, desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. Por eso se la denominó Babel, porque allí el Señor confundió la lengua de toda la tierra, y desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra (Gn 11,1-9).

Francisco ha dicho durante la celebración de Pentecostés este 2021 en Roma que el Espíritu Santo consuela «especialmente en los momentos difíciles como el que estamos atravesando», y de un modo muy personal pues «solo quien nos hace sentir amados tal y como somos da paz al corazón». De hecho, «es la ternura misma de Dios, que no nos deja solos; porque estar con quien está solo es ya consolar».

Pentecostés: Comunicación activa

Cuando los hombres del relato bíblico comenzaron a trabajar como si Dios no existiera, fueron comprobando que ellos mismos se deshumanizaron, porque habían perdido un elemento fundamental de las personas humanas, que es la capacidad de ponerse de acuerdo, de entenderse y de actuar juntos. Este texto contiene una verdad perenne. En una sociedad tan tecnificada, y con tantos medios de comunicación y de información, como la contemporánea, cada vez hablamos menos y nos entendemos menos, se pierde la capacidad real de comunicarse en un diálogo abierto y sincero. Necesitamos de algo que nos ayude a recuperar esa capacidad de apertura a los demás.

La acción del Espíritu Santo en Pentecostés

Lo que el orgullo humano rompió, lo recompone la acción del Espíritu Santo en Pentecostés. También hoy, la docilidad al Espíritu Santo es lo que nos proporciona esa ayuda que necesitamos para construir un mundo más humano, en el que nadie se sienta sólo, privado de la atención y el afecto de los demás. Jesús lo prometió a los apóstoles y a cada uno de nosotros: yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros siempre (Jn 14,16). Utiliza una palabra griega para-kletós que significa «el que habla al lado»: es el amigo que nos acompaña, nos anima y nos orienta en el camino. 

Ahora que estamos hablando con Dios en este rato de oración nos preguntamos en su presencia: ¿me empeño en construir mi vida profesional y familiar, mis relaciones de amistad, la sociedad en la que vivo, como un mundo levantado con mi esfuerzo sin que Dios me importe? O ¿quiero escuchar y ser dócil a la voz amorosa del Espíritu Santo, ese compañero inseparable que Jesús ha puesto a mi lado para que me guíe y me anime?

Podemos invocar al Espíritu Santo con una antigua y hermosa oración de la Iglesia en Pentecostés: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu Amor. Y le pedimos a la Santísima Virgen, Esposa de Dios Espíritu Santo, que, como ella, le dejemos hacer cosas grandes en nuestra alma, para que sepamos amar a Dios y a los demás, y construir con su ayuda un mundo mejor.

Don Francisco Varo Pineda
Director de Investigación
Universidad de Navarra
Facultad de Teología
Profesor de Sagrada Escritura

El agua dulce del Espíritu Santo

Encuentro con fieles católicos en Baréin

En la introducción a su discurso, les ha dicho que “es bello pertenecer a una Iglesia formada por la historia de rostros diversos, que encuentran la armonía en el único rostro de Jesús”. Tomando pie de la geografía y cultura del país, les ha hablado del agua que riega y hace fructificar tantas zonas de desierto. Una bella imagen de la vida cristiana como fruto de la fe y del Espíritu Santo:

 

“Emerge a la superficie nuestra humanidad, demacrada por muchas fragilidades, miedos, desafíos que debe afrontar, males personales y sociales de distinto tipo; pero en el fondo del alma, bien adentro, en lo íntimo del corazón, corre serena y silenciosa el agua dulce del Espíritu, que riega nuestros desiertos, vuelve a dar vigor a lo que amenaza con secarse, lava lo que nos degrada, sacia nuestra sed de felicidad. Y siempre renueva la vida. Esta es el agua viva de la que habla Jesús, esta es la fuente de vida nueva que nos promete: el don del Espíritu Santo, la presencia tierna, amorosa y revitalizadora de Dios en nosotros".

Papa Francisco.

Los cristianos, responsables del agua viva

En un segundo momento, el Papa se detiene en una escena del Evangelio según san Juan. Jesús esta en el templo de Jerusalén. Se celebra la fiesta de los Tabernáculos, en la que el pueblo bendice a Dios agradeciendo el don de la tierra y de las cosechas y haciendo memoria de la Alianza. El rito más importante de esa fiesta era cuando el sumo sacerdote tomaba agua de la piscina de Siloé y la derramaba fuera de los muros de la ciudad, en medio de los cantos jubilosos del pueblo, para expresar que de Jerusalén fluiría una gran bendición para todos los pueblos (cfr Sal 87, 7 y sobre todo Ez 47, 1-12).

En ese contexto Jesús, puesto en pie, grita: “¡Quien tenga sed, venga a mí y viva!, y de sus entrañas brotarán ríos de agua viva” (Jn 7, 37-38). El evangelista dice que se refería al Espíritu Santo que recibirían los cristianos en Pentecostés. Y observa Francisco: "Jesús muere en la cruz. En ese momento, ya no es del templo de piedras, sino del costado abierto de Cristo que saldrá el agua de la vida nueva, el agua vivificante del Espíritu Santo, destinada a regenerar a toda la humanidad liberándola del pecado y de la muerte".

Expertos Fundación CARF

Viaje del Papa Francisco al reino musulmán de Baréin. Fuente VaticansNews.

Los dones del Espíritu Santo

A partir de ahí, el Papa señala tres grandes dones que vienen con la gracia del Espíritu Santo, y nos pide acoger y vivir: la alegría, la unidad y la 'profecía'.

Fuente de alegría

En primer lugar, el Espíritu Santo es fuente de alegría. Con ella viene la certeza de no estar nunca solos, porque Él nos acompaña, nos consuela y nos sostiene en las dificultades; nos anima para lograr los deseos más grandes y nos abre al asombro ante la belleza de la vida. No se trata –observa el sucesor de Pedro– de una emoción momentánea. Y menos, de esa especia de alegría consumista e individualista presente en algunas experiencias culturales de hoy. Al contrario, la alegría que proviene del Espíritu Santo, viene de saber que, cuando estamos unidos a Dios, incluso en medio de nuestras fatigas y 'noches oscuras', podemos afrontar todo, incluso el dolor, el duelo y la muerte.

Y la mejor manera de conservar y multiplicar esa alegría –señala Francisco–­ es darla. A partir de la Eucaristía, podemos y debemos contagiar esa alegría especialmente entre los jóvenes, las familias y las vocaciones, con entusiasmo y creatividad.

Fuente de unidad

En segundo lugar, el Espíritu Santo es fuente de unidad porque nos hace hijos de Dios Padre (cfr Rm 8, 15-16) y por tanto hermanos y hermanas entre nosotros. Y por eso no tienen sentido los egoísmos, las divisiones y las murmuraciones entre nosotros. El Espíritu Santo –­señala el Papa– inaugura el único lenguaje del amor, abate las barreras de la desconfianza y del odio, y crea espacios de acogida y diálogo. Nos libera del miedo y nos da valentía para ir al encuentro de los otros con el poder desarmarte de la misericordia. El Espíritu es capaz de forjar la unidad pero no en la uniformidad sino en armonía, en medio de una gran diversidad de personas, razas y culturas.

Y, subraya Francisco, “esta es la fuerza de la comunidad cristiana, el primer testimonio que podemos dar al mundo. (…) Vivamos la fraternidad entre nosotros (…), valorando los carismas de todos”.

Fuente de 'profecía'

Finalmente, el Espíritu Santo es fuente de profecía. En la historia de la salvación encontramos muchos profetas que Dios llama, consagra y envía como testigos e intérpretes de lo que Él quiere decir al pueblo. Con frecuencia las palabras de los profetas son penetrantes. Así, señala Francisco, ellos “llaman por su nombre a los proyectos de mal que se anidan en el corazón de la gente, ponen en crisis las falsas seguridades humanas y religiosas, e invitan a la conversión".

Pues bien, todos los cristianos tenemos esta vocación profética. Desde el bautismo, el Espíritu Santo nos ha hecho profetas. “Y como tales no podemos fingir que no vemos las obras del mal, quedarnos en una vida tranquila para no ensuciarnos las manos".

Por el contrario –añade– todo cristiano antes o después debe implicarse con los problemas de los demás, dar testimonio, llevar la luz del mensaje evangélico, practicar las bienaventuranzas en las situaciones de cada día, que nos llevan a buscar el amor, la justicia y la paz, y a rechazar toda forma de egoísmo, violencia y degradación. Y pone el ejemplo del interés por los presos y sus necesidades. “Porque en el trato a los últimos (cfr Mt 25, 40) se encuentra la medida de la dignidad y de la esperanza de una sociedad”.

En definitiva, y este es el mensaje de Francisco, los cristianos estamos llamados –también en un tiempo en que abundan los conflictos– a llevar alegría, a promover la unidad (comenzando dentro de la Iglesia) y a implicarnos con las cosas que no van bien en la sociedad. Para todo ello tenemos la luz y la fuerza de la gracia que proviene del Espíritu Santo. Como fruto de la entrega de Cristo, el Espíritu nos hace hijos de Dios y hermanos entre nosotros para que extendamos por el mundo el mensaje del Evangelio, que es buena noticia para todos, a la vez que nos invita a trabajar por el bien de todos.

Don Ramiro Pellitero Iglesias
Profesor de Teología pastoral
Facultad de Teología de la Universidad de Navarra

 

Publicado en “Iglesia y nueva evangelización”

Libro recomendado: "Una mitra humeante" de Vicente Escrivá Salvador

Una mitra humeante: Bernardino Nozaleda, Arzobispo de Valencia, casus belli para el Republicanismo Español.

La España de la Restauración proyectada y pilotada por Antonio Cánovas, pretendió establecer un marco de convivencia cordial que solucionara satisfactoria y definitivamente la llamada «cuestión religiosa». Aquél laudable propósito no se consiguió, en gran medida por la enconada confrontación política y por la división en las filas católicas.

El «desastre del 98» conmocionó al país, sumiéndole en un pesimismo político, moral y cultural que marcará y dará nombre a toda una generación de intelectuales y literatos de la época.

Los republicanos, a través de una prensa bien «armada» caracterizada por su anticlericalismo jacobino, de movilizaciones y de mítines celebrados a lo largo y ancho de la Península, arremeterán contra el régimen constitucional y contra todo lo que éste representaba, en particular la monarquía y la Iglesia católica.

Durante el llamado «Gobierno corto» (1903-1904) del conservador Antonio Maura, tuvo lugar un acontecimiento que polarizó, hasta el paroxismo, la sociedad española coetánea: el frustrado nombramiento del dominico Bernardino Nozaleda, último arzobispo de Manila bajo dominio español, como arzobispo de Valencia.

Republicanos y liberales, encendieron sus antorchas y al grito de ¡muera Maura!, ¡muera Nozaleda! enardecieron a sus huestes para que aquel prelado ni pisara tierras valencianas, ni tomara posesión de su mitra y báculo. Y lo consiguieron.

Vicente Escrivá Salvador

Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, Diplomado en RR.HH por la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE), Máster en Historia Moderna por la Universidad de Valencia con Premio Extraordinario y Doctor en Historia por la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia (UCV) con la calificación de sobresaliente «cum laude». Su experiencia profesional viene avalada por treinta años de ejercicio de la abogacía, siendo miembro colegiado del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (ICAV). Docente del claustro de profesores de la escuela de negocios Lluís Vives de Valencia. Igualmente ha participado como investigador en Proyectos de carácter nacional. Actualmente sus líneas de investigación se centran en las disciplinas de Historia del Derecho, Historia Contemporánea, Historia de la Iglesia, Geopolítica y Relaciones Internacionales. Además, es colaborador y corresponsal en Valencia de la Fundación CARF.